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bigladiesman

Críticas de bigladiesman

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007: Licencia para Matar 007: Licencia para Matar 16-03-2026
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Bueno, hela aquí. Mi película favorita. De todas. Por tanto, ya aviso que escriba lo que escriba a partir de ahora se va a llevar el 10.

Timothy Dalton protagonizaba su segundo Bond y la idea era entrar en los años 90 con una película algo alejada de los cánones de la saga. Combinando una parte de éstos con los blockbusters de acción de la época (La Jungla de Cristal, Arma Letal, las divertidas sobradas de Tony Scott, las pelis de la Cannon) y la estética de Corrupción en Miami, Cubby Broccoli en su última aportación a la saga y su hijastro Michael G. Wilson trataban de acercarla a un nuevo público: esta vez se han cargado a la inocente esposa de Felix Leiter (David Hedison de vuelta 16 años después) y Bond quiere vengarse al precio que sea.

Dalton nos ofreció aquí el Bond más humano hasta entonces: es un hombre enfadado, que se preocupa muchísimo por sus seres queridos, lo cual lo hace vulnerable, tozudo, volátil y temerario hasta el punto de la necedad y casi de la locura. Pierde esa infalibilidad suya y lo dejan hecho cisco un par de veces. En pocas palabras, es el Bond de Ian Fleming: creo que no ha habido interpretación de Bond que se haya acercado tanto a la versión literaria.
La chica es una correctísima Carey Lowell como Pam Bouvier, una agente de la CIA que de tanto en cuando se ofrece al mejor postor siempre y cuando lo que le pidan no ofenda al Tío Sam. Una pena que su matrimonio con Richard Gere entorpeciera la carrera de Lowell: vista aquí hubiera podido hacer una buena carrera en pelis de acción.
Como el villano Franz Sánchez, un narco [panameño] con un retorcido código del honor y un sadismo y crueldad extremos tenemos a un Robert Davi que le da su maloso una cierta pátina de realismo, como no se había visto desde Desde Rusia con amor, se me perdone la reiteración de desdes, desde luego. Tiene empaque, carisma, nunca cae en la caricatura, hace una actuación brillante y sabe mal que un actor tan notable solo haya hecho serie B, un poco de tele, un par papeles secundarios y repelentes soflamas ultraderechistas en la vida real.
Entre los secundarios, pues tremenda selección: El villano entre villanos Anthony Zerbe, siempre bienvenido; la hermosa Talisa Soto ; un pimpollo Benicio del Toro como Darío, el navajero ayudante de Sánchez ; el orondo y prolífico Frank McRae como Sharkey, una especie de trasunto de los Quarrels de Dr. No y Vive y deja morir ; el popular cómico de Las Vegas Wayne Newton ; Pedro Armendáriz Jr. como el calzonazos presidente López; una iguana, y, por encima de todos, un Desmond Lewellyn esplendoroso que vio su papel aumentado como un Q que decide ayudar a Bond aunque le cueste el despido y/o un juicio militar.

Dirigida por el fiable John Glen y escrita por última vez por Richard Maibaum con la ayuda del productor Michael G. Wilson, es una trepidante historia donde Bond, al principio dispuesto a vengarse asesinando a Sánchez sin titubeos, debe finalmente infiltrarse en su banda cuando su necedad arruina una operación de la CIA. ¿Os imagináis tener que cargar - sin querer queriendo, que diría Chespirito - con la culpa de haber facilitado el trabajo a un narco que tiene secuestrada a toda una nación con un cargamento de misiles stinger por una puta venganza personal?

A nivel técnico es una peli relativamente sobria con un tremendo y espectacular estallido final con no pocas referencias a El Salario del miedo y a En busca del Arca perdida. Tremendo trabajo del ya clásico Remy Julienne. También cabe destacar que contiene la última secuencia de créditos de Maurice Binder.
La banda sonora es de Michael Kamen, compositor de un sinfín de pelis de aventuras, y parece a ratos más propia de una peli de El Zorro (adivinad quién compuso la banda sonora de La Máscara del Zorro…) que de Bond, pero encaja bien. Tenemos además 4 canciones: La titular License to Kill de la cantante soul Gladys Knight, un pastiche de los temas bondianos de John Barry con un estilo R&B ochentero compuesto por el ya clásico trío Cohen-Affansieff-Walden. Es mi favorita de entre las canciones de 007. Por otro lado tenemos el cacofónico calypso Wedding Party (evitad oírlo, especialmente si de verdad os gusta el calypso), la pieza de hard rock Dirty Love y la canción final, de nuevo agradable soul a cargo de Patti Labelle con If You Asked Me To (Celine Dion hizo una versión que fue más popular que la que oímos en la peli).

Tiene todo lo que pido: es de Bond, tiene acción a tope, montones de sobradas, violencia de auténtico tebeo por encima de lo que se vio hasta entonces y se ve ahora en la saga, [pocos] chistes sudaos, una estética aún muy ochentera, un Bond pasándose por el forro lo que digan los burócratas (y lo mejor, en este aspecto esta peli no hace como las de la Cannon: no glorifica la venganza. Se muestra a las claras que aunque Bond sea el bueno, lo que hace no lo es para el mundo que lo rodea), no se moja como podía verse venir en temas políticos de final de la Guerra Fría, escogiendo como enemigo la dañina y plural figura del narco, resulta satisfactorio ver cómo van cayendo los malosos uno a uno, las actuaciones son estupendas por parte de la mayor parte del reparto, tiene mi canción favorita de toda la saga… Para mí es una peli perfecta.

Sin embargo, pese a que no fue el fracaso comercial que algunos dicen en términos absolutos, en términos relativos sí que lo fue para Broccoli y Wilson. Así pues, Cubby hizo un paso a un lado: era hora de que su apenas treintañera hija Barbara entrara en acción y rejuveneciera la saga. Vaya si lo logró, y dos veces, pero esta es otra historia.


Magical Mystery Tour Magical Mystery Tour 27-02-2026
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Había una época en que parecía que los Beatles no podían hacer nada mal. Pero hasta una buena parte sus más acérrimos fans vemos claro que con esto se pasaron la pantalla, el juego, la consola y tiraron el disco/cartucho por la ventana. Venga, hamijos, todos arriba, hacia el Magical Mystery Tour.

Hecha con voluntad de levantar anímicamente al grupo tras la repentina muerte de su mánager Brian Epstein, básicamente se trata de los Beatles y un grupo de actores y gente del entorno de la banda yendo de un lado a otro en un autocar y haciendo varias actividades promovidas por un grupo de magos (por supuesto los mismos Beatles más su roadie Mal Evans) que controlan el destino del autocar. No hay guion: es un grupo de sketches sin mucha gracia - aunque la carrera y la actuación del actor Victor Spinetti tienen lo suyo - basados en ideas sueltas y vídeos musicales.

Es un producto casi amateur dirigido, producido, interpretado, escrito y compuesto (Ringo Starr es también director de fotografía) por unos Beatles bastante fumaos. Por supuesto, lo muy mejor es la música y el metraje que la acompaña, especialmente en el segmento de “I Am The Walrus“: el resto no pasa de ser una cápsula de tiempo de la era psicodélica. Aún soy muy generoso dándole un 5: se salva por su corta duración. Si esto dura 15 minutos más sin vídeos musicales es de cateo.

Para acabar, recordad que la morsa era Paul.


¿Arde París? ¿Arde París? 25-02-2026
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Superproducción bélica que presenta un relato de la liberación de París inexacto, endulzado por presiones del gobierno gaullista e incompleto a ojos actuales - ignorando como es costumbre que la Resistencia estuvo en buena parte formada por residentes extranjeros exiliados en Francia y que no querían vivir bajo el yugo fascista-nazi, o cómo fue gravemente perjudicada por tremendas disensiones y rencillas internas entre gaullistas y comunistas que aquí se pintan como simples desacuerdos puntuales - pero filmado virtuosamente con el aire documental y voluntad espartana del cinéma verité por un René Clément que hace un trabajo bárbaro.

Reparto de superlujo con Alain Delon., Jean-Paul Belmondo, Simone Signoret, Leslie Caron, Charles Boyer, Glenn Ford, Kirk Douglas, Anthony Perkins, Orson Welles, Gert Fröbe, Michel Piccoli, Jean-Pierre Cassel, Yves Montand, Robert Stack, George Chakiris, entre otr@s, representando tanto a personajes históricos como a otros creados para la ocasión.

No creo que podamos culpar a esos auténticos titanes de la divulgación histórica como eran Dominique Lapierre y Larry Collins de que lo que nos cuenta la película esté desfasado a día de hoy y ya entonces deliberadamente endulzado para la pantalla por el motivo que fuera. Apenas habían pasado 20 años de la Liberación de París, sabían lo que sabían, hablaron con quien hablaron - por ejemplo, Von Cholitz (Fröbe) fue más un militar práctico que un hombre honorable, pero como el testimonio del libro era el suyo propio, pues… - y tenían lo que tenían.
A partir de aquí, un equipo de guionistas de lujo formado por Gore Vidal, Francis Ford Coppola, el dúo Jean Aurenche-Pierre Bost y Claude Brulé adaptaron el libro al cine (según dicen, con acierto literario pero no histórico, al tener que doblegarse a las exigencias del gobierno francés de ese tiempo para poder rodar en París).

Sobria y soberbia fotografía en blanco y negro y trepidante montaje en las escenas bélicas a cargo respectivamente de Marcel Grignon y Robert Lawrence, dando a la acción el aire documental y feísta que necesita la película. Grognon fue nominado a un Oscar por su trabajo, como lo fueron los directores artísticos Willy Holt, Marc Frédérix y Pierre Guffroy por su acertada reconstrucción - con sus pequeñas pifias inevitables - de Francia en 1944. Sin embargo, a nivel personal lo que me encanta es la banda sonora de Maurice Jarre, bella como una camella pese a (o quizá porqué en una película que no se caracteriza por ser alegre, precisamente) sonar tan estereotipadamente parisina.

Si bien prefiero “La Batalla de Argel“, del mismo año y que tiene similares características, no se debe menospreciar esta película: épica pese a lo feísta, atractiva pese a lo patriotero y trepidante pese a lo realista: empezaban las películas que combinaban lo cotidiano y lo excitante con pocos trucos. Gran trabajo de René Clément.


Una Noche en la Ópera Una Noche en la Ópera 24-02-2026
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[Crítica actualizada a 23/02/2026: Se sienten y la lean, coño]

Los Marx salieron de Paramount un poco escaldados tras la falsa asunción de que ¨Sopa de ganso¨ había sido un fracaso. El destino quiso que se cruzaran en el camino del ambicioso Irving Thalberg, el yuppie que se había convertido en jefe de la Universal con solo 25 años ahora era un treintañero que tenía a todo Hollywood comiéndole de la mano. El superproductor que hizo grande y legendaria a la Metro Goldwyn Mayer.

Con Thalberg como guía, los Marx entraron en una nueva etapa de su carrera. Sus películas pasarían no a ser una excusa para sus genialidades, sino que sus genialidades serían parte integral de un argumento con héroes y villanos (excelente Walter Woolf King como el infame y violento Lasparri, objetivo primero de las gamberradas del ahora trío) con ellos de por medio ayudando a los héroes, como pasó en sus primeras películas, con la pretensión que el público sintiera simpatía por ellos. Con un equipo de casi una decena de guionistas - solo dos acreditados, por supuesto - entre viejos conocidos y nuevas incorporaciones y muchas ganas de gustar, los Marx volvieron a lo grande con otra obra maestra de la comedia, si bien sin llegar al paroxismo cómico de sus años en Paramount. Aquello no lo superarían jamás: el Código Hays los había domesticado y básicamente volvieron a ser los de “Los Cuatro cocos“.

En esta película, la favorita de Groucho, se nota el aumento de recursos económicos y humanos de la MGM frente a la Paramount: montones de extras, escenas de gran complejidad escénica y mejores actuaciones de los intérpretes de reparto (Alan Jones, Kitty Carlisle y King cantan sus propias canciones, dicho sea de paso). El humor surrealista y el ingenio siguen allí. Groucho y en especial Harpo completan grandes actuaciones, con Adolph/Arthur haciendo gala de una gran capacidad acrobática (siendo casi un cincuentón) y Julius creando su personaje más memorable tras Rufus T. Firefly: el insolente vividor, buenazo muy en el fondo, Otis B. Driftwood. Chico sigue tan bien como siempre. Era el Marx más regular. La banda sonora es excelente, paro las canciones acaban cansando, aunque estando en un ambiente operístico, al menos quedan un poco justificadas esta vez.

Sam Wood dirige el conjunto con el oficio que se espera de un grandísimo director como él. Por entonces no hubo problema entre los Marx y él como pasaría en ¨Un día en las carreras¨.

Incluso siendo inferior a lo que hicieron desde “Pistoleros de agua dulce“ a “Sopa de ganso“, estamos ante una obra maestra de la comedia y del cine, y, probablemente, por tener un argumento más cohesionado que sus filmes anteriores, la película más indicada para que el profano se inicie en el cánon marxiano. Irving Thalberg se apuntó otro tanto.


El conde de Montecristo El conde de Montecristo 22-02-2026
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Alexandre Dumas es el padre de la moderna novela de aventuras, y la influencia de su “El Conde de Monte Cristo“ se extiende desde obras posteriores como el “Ben-hur“ de Lewis Wallace o el clásico de la ci-fi. “Las Estrellas, mi destino“ (o “Tigre, tigre“) de Alfred Bester. Hay incluso quien, en una teorías cogidas por los pelos, lo asocia con Batman, o con la formación de los ideales del filósofo Nietzsche. Así que no es de extrañar que vayamos a tres o cuatro adaptaciones del personaje por década, y cuesta coger alguna. Esta es una de las clásicas de verdad, junto a otras tres o cuatro como la más reciente (2024), camino de ser considerada otro clásico.

Tenemos lo de siempre: Robert Donat, tan puesto como siempre y con bastante gracia, es Edmond Dantés, un marinero que ve su prometedora carrera truncada al quedar implicado sin saberlo en una conspiración bonapartista contra Luis XVIII por tres personas a las que consideraba amigos: Villefort (Louis Calhern, el villano de “Sopa de ganso“), Danglars (el actor generalmente cómico Raymond Walburn) y especialmente Fernand Mondego (Sidney Blackmer, de “La Semilla del diablo“), que encima le ha robado a su prometida, la dulce Mercedes (la italiana Elissa Landi, muy adecuada pero demasiado joven: el actor que hace de su hijo parece su hermano, más bien). Lo encierran por un porrón de años en el castillo de If, conoce a un abad muy sabio que le enseña montones de secretos (O.P. Heggie, el mil veces parodiado ermitaño ciego de “La Novia de Frankenstein“), se escapa, encuentra un tesoro que lo convierte en uno de los hombres más ricos del mundo y se dispone a vengarse con la ayuda de sus amigos Jacopo (combinación, entre los personajes Bertuccio y Jacopo de la novela original, interpretado el actor catalán Lluís Alberni) y el mudo Alí (el actor, cantante y coreógrafo Clarence Muse).

Guion a cargo del propio director Rowland V. Lee junto al prolífico Philip Dunne y Dan Totheroh, simplifica mucho la historia cogiendo solo lo esencial del argumento, del que se empieza a desviar hacia el final para precipitar los acontecimientos, haya acción de capa y espada como gustaba en ese tiempo (y ahora, hombre) y que quepa en poco menos de dos horas, pero manteniendo al menos cierto espíritu, digamos, “dumasiano“.

A nivel técnico, lo más destacable sea quizá la banda sonora de Alfred Newman. No es una película técnicamente exigida.

Entretenida y loable adaptación que basa su éxito en las buenas actuaciones del reparto y en mantener el interés pese a los sacrificios hechos en el guion.


Grand Prix Grand Prix 19-02-2026
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Superproducción en toda regla que constituyó la primera mirada cinematográfica con visos de realidad al mundo de la fórmula 1, con toda la épica posible y realizada de tal manera que logra incluso a los que no somos fans de dicha competición nos suba la adrenalina 60 años después. Con John Frankenheimer detrás, eso es una garantía.

Básicamente es la historia de 4 pilotos: un yanqui, un británico, un francés y un italiano [entran en un bar y…].
Un James Garner todo arrojo, que hizo casi todas las escenas de riesgo sin dobles, protagoniza como Pete Aron, piloto americano demasiado impulsivo y caído en malos tiempos que tras dejar a su acomplejado compañero británico Scott Stoddard (Brian Bedford) hecho un cromo en el GP de Mónaco - no dudéis de que el tipo vuelve, pero su complejo de inferioridad respecto a su difunto hermano ex-campeón del mundo se mantiene - ficha a media temporada por una escudería japonesa novata pero ambiciosa comandada por el entusiasta empresario Izō Yamura, interpretado por Toshirō Mifune (doblado en sus escenas en inglés por el mito de la locución Paul Frees) con esa exquisita capacidad suya de ir de 0 a 230 por hora en centésimas cuando se trata de interpretar. Yves Montand es el gran rival y amigo de Aron, el vigente campeón mundial Jean-Pierre Sarti, un piloto francés veterano, ajado y desilusionado al que la cúspide de su carrera ha llegado demasiado tarde, y encima no puede escapar de ello, siendo su único consuelo su rollo con una periodista americana (Eva Marie Saint). Jessica Walter no solo luce despampanante como esposa del pobre Scott, sino que cuaja una completa actuación como mujer ora frívola y alegre, ora hipócrita e amargada que se enrolla con Aron. Antonio Sabàto es Nino Barlini, piloto que viene de tricampeonar en moto de 500 cc, un joven, fanfarrón y simpático siciliano que va de rockero y tiene una novieta francesa cuya única motivación es la velocidad (Françoise Hardy). También aparecen un gran número de pilotos de la vida real.

Robert Allan Arthur escribe una historia de aire culebronesco, lo visto en tantos dramas deportivos: putadas mutuas, accidentes que no solo afectan a los competidores, líos de faldas y cuernos, problemas de drogas y el ambientillo apestoso de la jet set.

Como no puede ser de otra manera con Frankenheimer, destaca por encima de todo el montaje de Fredric Steinkamp, Henry Berman, Stewart Linder y Frank Santillo (junto a aportaciones de Saul Bass para estilizar el conjunto, a veces un poco descaradamente, pero es agradecido de ver), que se llevó el Oscar de la categoría. Saca un gran provecho de las posibilidades del Cinerama con pantallas partidas que aumentan la excitación (y a veces quieren ser poéticas. Ahí ni fu ni fa) y remarcan lo espectacular de los exteriores, rodados en 6 países). La banda sonora de Maurice Jarre es bastante memorable, si bien muchos la oímos por primera vez en la mítica “3 cenutrios anatolios“ (el que sabe, sabe).

Como he dicho al principio he disfrutado de lo lindo con esto pese a su duración: la pulsión narrativa de las carreras y su suspense y estilización se imponen al drama más bien facilón pero efectista de las escenas intermedias, cosa que temía que iría por el lado contrario. Magistral dirección y montaje, interpretaciones razonables y buena música si bien algo repetitiva. Un producto ganador.


Mr. Bug Goes to Town Mr. Bug Goes to Town 16-02-2026
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Tras el éxito de “Los Viajes de Gulliver“, la Paramount les encargó a los hermanos Fleischer una nueva película. Esta trata del éxodo de un pueblo de bichos sito en lo que parece Nueva York desde un parque público bastante degradado debido al incivismo de la gente al hermoso jardín privado del músico Dick Dickens y señora, que estarían encantados de tener algo de fauna para animarlo… Claro que ahí también hay peligros. Entre medias, un escarabajo rico que quiere ligarse sea como sea a la novia del saltamontes protagonista y sus dos secuaces torpes de rigor quieren impedir cualquier tentativa de traslado.

Esta vez la Paramount pudo contar con la mayor parte de su equipo habitual de actores de doblaje, si bien las dos voces protagonistas son de dos intérpretes que hicieron esta película y nada más.

Con un guion original (primera película americana de animación en no basarse en material previo) a cargo de un equipo de 10 personas, está planteada como una comedia musical ambientada en tiempos contemporáneos cuya naturaleza episódica, remarcada con abundantes fundidos a negro, la hace aún más fácil de ver que su antecesora.

Los diseños de los bichos resultan bastante simpáticos y están animados con notable fluidez (el clímax es tremebundo). Los personajes humanos se animaron mediante rotoscopia, lo que les da un aire natural y realista en contraste con la estética 100% cartoon de los bichos. Al contrario que en “Los Viajes de Gulliver“, tenemos bastantes personajes movidos con rotoscopia, no solo uno. Los decorados son coloristas a más no poder.
Música incidental de Leigh Harline - que acababa de hacer la excelente banda sonora de “Pinocho“ con la Disney - con notables canciones de Hoagy Carmichael y Sammy Timberg.

Una película que fue injustamente perjudicada por las tensiones entre los Fleischer, una mala campaña publicitaria y, en menor medida, por el ataque japonés a Pearl Harbour, está siendo reivindicada por figuras como Hayao Miyazaki como un film muy influyente en la carrera de varios animadores de renombre.


Los Productores Los Productores 10-02-2026
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Tras triunfar en la tele y en Broadway y vender centenares de miles de discos con sus gags, Melvin Kaminsky alias Mel Brooks se estrenaba en el cine. Y lo hizo a lo grande con una comedia de culto que le reportó un Oscar al Mejor Guión Original.

Zero Mostel, sobreactuado como él sabía, es Max Bialystock, un productor teatral caído en desgracia que se ve obligado a ejercer la prostitución con ancianitas para pagar el alquiler de su oficina. Gene Wilder es Leo Bloom, un tímido contable de carácter infantiloide que aún usa una mantita de seguridad. Para levantar las cuentas de Bialystock se les ocurre un plan para cometer un fraude consistente en hacer la peor obra de teatro de la historia: una birria filonazi hecha por un boche loco (Kenneth Mars). Tenemos además apariciones de otros actores cómicos como Christopher Hewett (Mr. Belvedere en persona) y Dick Shawn (Silvestre de El Mundo está loco, loco, loco). Todos están estupendos.

Las primeras comedias de Brooks como esta o Las Doce sillas se caracterizaban por un aire muy teatral y esta no es una excepción, pero resulta bastante ágil, y el guion es muy ingenioso.

A nivel técnico destaca la banda sonora del habitual de Mel Brooks John Morris, junto a un par de canciones memorables compuestas por el mismo Brooks, y la fotografía de Joseph F. Coffey, al que según se desprende de su filmografía se le daban particularmente los ambientes neoyorquinos, destacando una escena bastante bella filmada en la entonces recientemente construida Ópera de Nueva York.

La he encontrado más entretenida de lo que esperaba y he disfrutado como un enano, si bien personalmente prefiero otras pelis de Brooks que están menos consideradas.


Ladies They Talk About Ladies They Talk About 31-01-2026
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Vehiculo para Barbara Stanwyck basado en una obra de teatro autobiográfica: un drama carcelario para añadir a la lista de la Warner en los tiempos en que eran los reyes del noir.

Stanwyck es Nan Taylor, una delincuente de baja estofa que se gana los cuartos ayudando con los atracos de la banda de Don (la futura estrella televisiva Lyle Talbot). Un día la enganchan con las manos en la masa y encima el confesarlo al pasarse de confianzas con un apuesto y bastante pelmazo evangelista (Preston Foster, todo un currante del cine, muy prolífico), conocido de vista de la infancia, además, la mete de patitas en San Quintín. Lo que pasa es que a aquí la raterilla y el predicador les ha dado por enamorarse a pesar de ello y de la reticencia inicial de Nan. Dicha reticencia lleva a la moza a ayudar a organizar la huida de varios miembros de la banda de Don que también se encuentran en San Quintín. Qué ganas de meterse en líos tiene toda esta gente, oiga…
Stanwyck hace una buena actuación, y más teniendo en cuenta que carga prácticamente todo el protagonismo: la película es prácticamente ella sola. Su papel, aunque hoy día muy visto, la tiene hábilmente pasando de ser la dulce chica de pueblo enamorada que quiere salir de su vida criminal a la insolente delincuente con solo cambiar pose y tono de voz. La verdadera co-protagonista de la película es la tristemente jovencísima estrella en decadencia Lilian Roth justo antes de que su alcoholismo la sumiera en un silencio de dos décadas como Linda, la amiga que hace Nan en la cárcel y que le canta a una foto de Joe E. “Bocazas“ Brown en un afortunado chiste.

Dirige el dúo Howard Bretherton / William Keighley, este último todo un especialista en cine negro, escribe a partir de la obra de Dorothy Mackaye el guionista Brown Holmes - junto a dos guionistas menos conocidos -, otra luminaria del noir warneriano. El guion cumple con muchos de los tropos de los dramas de la época, con el añadido de varios chistes bastante desiguales pero que le aportan ligereza al conjunto. Debe decirse que como suele pasar, varios valores de la película han envejecido peor que una botella de leche en el verano de Écija, aunque siendo anterior al Código Hays trata temas que le dan esa frescura que se perdió en Hollywood durante tanto tiempo. Como elemento negativo, el final es extremadamente precipitado.

Técnicamente esta película no nos ofrece nada particularmente destacable siendo como es una adaptación teatral. Todo rodado en los estudios Warner (por John S. Seitz, otro del grupito del noir de Burbank) sin alardes ni adornos.

La he visto porque me la he encontrado por ahí, y, oye, nada mal, de verdad. Breve y entretenida, pura carne de las sesiones dobles que en esos tiempos de la Gran Depresión empezaron a asomar y con una Barbara Stanwyck totalmente en su salsa. Igual le faltan 5-10 minutos al clímax para redondear, pero tampoco es que se cargue todo el conjunto.


Vive y Deja Morir Vive y Deja Morir 27-12-2025
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[Revisión 27/12/25]

Y otro Bond nuevo. Más viejo, ya famoso de entrada, más guapote (el sex-appeal es otra cosa), mucho más limitado como actor - y consciente de ello - y más señorial que Connery, considerado como Bond incluso antes que Dr. No y dispuesto a crear su propio personaje: el entrañable Roger Moore.

Esta peli inicia toda una nueva etapa en la saga Bond: la reconversión de 007 en un héroe para todos los públicos, y al mismo tiempo la tendencia de la serie a seguir las últimas tendencias cinematográficas, en este caso el blaxplotation, cuyos fans adoran esta peli. Es, además, de momento la única peli Bond que trata fenómenos paranormales. Está dirigida por Guy Hamilton y a pesar de los momentos de comedia desenfadada es una de las pelis más oscuras de la saga.

Roger Moore es un Bond maduro (46 años) elegante, chistoso y menos violento. El problema es que resulta demasiado señorito a ratos, quién sabe si aún muy influenciado por su Brett Sinclair de “Los Persuasores“. Iría evolucionando en este aspecto; pero lo importante es que disfruta mucho interpretándolo en contraste con el justificablemente cansado Connery. Y lo sabe transmitir al público. Siempre lo supo hacer. Un elemento adicional que llama poderosamente la atención es el tímido intento por distanciarse de Connery y Lazenby: en esta película Bond fuma puros y no cigarrillos, prefiere un bourbon sin hielo al vodka Martini agitado no revuelto y, sobre todo, no se calza el esmoquin en ningún momento.
Lo acompaña una jovencícima Jane Seymour, que como en toda su carrera posterior resulta demasiado cursi y distante. La fuerza de esta peli reside en el excelente reparto de intérpretes negros: Un Yaphett Kotto en los inicios de su carrera como secundario de lujo interpreta al siniestro y malencarado Dr. Kananga, y también al vacilón mafioso Mr. Big; Julius W. Harris, un tipo siempre cumplidor que hizo carrera en los 70 y los 80 es el sádico y simpático Tee-Hee, un esbirro con un brazo mecánico que le dota de una fuerza casi sobrehumana. Pero el que se come todo es el gran actor, director y coreógrafo teatral trinitense Geoffrey Holder: famoso por sus imponentes físico y voz, es un actor de excelente expresión corporal, con una risa inolvidable (sus anuncios de 7up, donde su risa era parte del eslógan, son un hito de la publicidad yanqui). Este mito de Broadway es la verdadera estrella de la película, ni más ni menos. Gloria Hendry es bellísima y tiene un cuerpazo, pero su Rosie Carver... Solo podemos identificarla uno de los mayores EPIC FAILS de la saga, y no es del todo culpa de Hendry. También tenemos al temible Adam, un matón mafioso decidido y resilente, muy bien interpretado por el brillante doble - quizá uno de los mejores del mundo entonces - Tommy Lane (ya famoso por ser el esbirro que Shaft tira *realmente* por la ventana en ¨Las noches rojas de Harlem¨), y una debilidad personal mía: el cachondo del taxista, Arnold Williams.
Otros secundarios son Clifton James, gran actor de carácter, que interpreta al racista, facha y atolondrado sheriff J.W. Pepper, personaje cómico que muchos fans odian y otros (entre los que me incluyo) aman. Un David Hedison - gran amigo de Roger Moore- convertido ya en actor de culto por ¨La mosca¨ y sus colaboraciones televisivas con Irvin Allen es el primer Felix Leiter que repitió papel.

Tom Mankiewicz, esta vez en solitario, crea un guion a la medida de Moore, donde prima la acción y el humor, y así es: concebida muy en plan serial antiguo, la película es una orgía de persecuciones sin apenas descanso con muchos chistes de por medio, bajo la ambientación menos glamourosa de toda la saga (lo que he dicho antes de que es oscura: nos hallamos ante una película sórdida, sobre todo en las escenas rodadas en las partes más deprimidas de Nueva York). Sin embargo, sin Richard Maibaum para asistirle esta vez, comete algunos errores - todos derivados derivados de la pésima decisión de dejar a Q fuera de esta película en uno de esos “tímidos intentos“ de distinguirse de las otras entregas de la saga - que resultan en tremendos agujeros argumentales, y hacen que la película se resienta ligeramente. Syd Cain y Peter Lamont se encargan de redondear la ambientación con unos sets austeros pero de muy buen gusto.

Sin, duda, a nivel técnico, lo más destacado son las escenas de acción, montadas con una habilidad comparable a la del mejor Peter Hunt por un equipo de tres personas con experiencia en la saga (siendo John Shirley el más destacado), y el trabajo de los especialistas.

George Martin, productor de los Beatles, crea una banda sonora funk-pop, muy distinta a lo hecho por John Barry. Bastante agradable y considerada por los fans de la música de las pelis blaxplotation como una más que correcta imitación británica de los trabajos de Isaac Hayes, Bobby Womack, Marvin Gaye o incluso el mismo Gordon Parks como compositores (Martin siempre negó haber sido influenciado por ellos, dicho sea de paso). Captura bien la esencia del funk de la época sin perder su estilo pop. La célebre canción de Paul McCartney y sus Wings es una de las más memorables y populares de la saga, y una de las más famosas de su larga e hiperexitosa etapa post-Beatle.

Divertido debut de Moore con un gran elenco de secundarios y unas escenas de acción espectaculares y creativas que marcó el cambio (no necesariamente para mal) de la saga Bond de entretenimiento adulto a producto deliberadamente hecho para el consumo masivo.


Coco Coco 05-11-2025
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¡Al fin mi primera abandocrítica nueva desde julio del 23! He estado todo este tiempo currando catalogando pelis y estaba saturado de cine.

El tributo de Pixar al Día de los Muertos y a todo el mamoneo que había hace años tras las escenas en el mundo de las rancheras es esta divertida y colorista película donde el pequeño Miguel Rivera, hijo y nieto de zapateros con inquietudes musicales, descubre que su tatarabuelo era una estrella de la canción. Mediante un viaje al otro barrio descubre por sus ancestros fallecidos que no todo es lo que parece. Entre medias, todo de aventuras en un limbo hecho en México, con bellas rancheras y un reparto de campanillas con nombres como Gael García Bernal, Alanna Ubach (recordada por El Mundo de Beakman), Edward James Olmos o Alfonso Arau.

Guion de Adrian Molina, animador de la casa especialista en fantasías chicanas para toda la familia, y Matthew Aldrich. Lee Unkrich se adjudicó su segundo Oscar por su dirección, equilibrando el cachondeo con el corazón con la habilidad habitual en las producciones Pixar, parejas en calidad con el resto de Disney, pero con un minúsculo extra de gamberrismo.

El tema central “Remember Me“ del matrimonio Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez se llevó la estatuilla de siempre en las pelis de la Disney. Las canciones constituyen temáticamente el núcleo de la acción a pesar de no ser un musical. El hecho de que al menos canten “cuando toca“ hace que sean menos cansinas que de costumbre.

En suma, una peli ideal para la familia en días como hoy. Excele en los aspectos técnicos y es más que notable a nivel de acción.


Nunca Digas Nunca Jamás Nunca Digas Nunca Jamás 28-09-2025
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[Revisada el 28/09/2025]

Tras años y años fastidiando a EON tanto como pudo, en 1983 el co-productor y propietario de los derechos de “Operación trueno” y de la organización SPECTRE Kevin McClory se alió con el exjefe de Lorimar, Jack Schwartzman (con la esposa de Schwartzman Talia Shire y su hermano Francis Ford Coppola ayudando en la sombra) y lanzó su órdago: un remake de la película de 18 años antes con Sean Connery de protagonista y un envidiable equipo técnico. Tras el fiasco que fue Casino Royale en 1966, se lanzaba otro Bond alternativo.

Sean Connery vuelve a su personaje más famoso en mucha mejor forma que en su aparición en “Diamantes para la eternidad”. De nuevo con peluquín y sin vello facial, y con muchas ganas de de disfrutar de su último Bond: ahora estaba mucho más bajo control de la producción y se sentía liberado.
Por su enorme relevancia dentro de la película, no puedo más que señalar como segunda protagonista a Bárbara Carrera. La nicaragüense es una psicópata desencadenada, divertida de carácter y sádicamente juguetona como Fatima Blush, esbirra de SPECTRE. Una auténtica malosa de tebeo que deja a la espléndida Fiona Volpe de Luciana Paluzzi como una santa. En comparación, la aún principiante Kim Basinger está más verde que un pepino, pero ya apuntaba maneras y belleza (especialmente cuando aparece en maillots transparentes). Su Dominó es bastante parecida a la de Claudine Auger: distante y un poco frágil si se la agita en exceso.
Los villanos principales son un delirantemente histriónico Klaus Maria Brandauer como un Largo que en contraste con la intimidante y severa mezcla de gangster y pirata de Adolfo Celi, aquí se las da de simpático y alegre bucanero, magnate y playboy: un tipo carismático pero que en el fondo no es más que un niño pijo y demente con aspiraciones que tiene unas temibles pataletas que divierten muchísimo a Bond; finalmente tenemos a un desaprovechado Max von Sydow como un Blofeld encantador, casi tierno y absolutamente fuera de lugar aquí que solo sale en dos escenas.
Entre los secundarios, el recientemente finado Gavan O’Herlihy es el hermano yonqui de Dominó en uno de esos papeles de repelente que bordaba (aquí logra despertar compasión: al fin y al cabo un hombre mentalmente torturado y maltratado por la horrenda Fatima), Bernie Casey es un Felix Leiter más que decente y con buena química con Connery, Edward Fox es un M desagradable y neurótico y otro entonces principiante, Rowan Atkinson, es el insufrible contacto de Bond en Nassau, Nigel Small. Era su primera película, faltaban aún un par de meses para que nos hiciera partirnos la caja hasta la incontinencia urinaria con su inolvidable Black Adder y se nota demasiado: a mí incluso me pone nervioso.

Dirige Irvin Kershner, el emperador de las secuelas, escribe Lorenzo Semple Jr. (junto a un considerable grupo de guionistas no acreditados, los principales el dúo británico Dick Clement e Ian Le Frenais – se dice son que los verdaderos autores del guion – o el mismísimo Coppola) uno de los guionistas con más gancho comercial que podías encontrar en Hollywood, pero, vaya, no tiene el knack que ya tenía Richard Maibaum en lo que a Bond se refiere. La película es algo monótona a ratos y los chistes son en general malísimos.

El formidable Douglas Slocombe se encarga de la fotografía, dando un ligero aire indianajonesco a la acción. Pese a ser una producción bastante suntuosa para la época, con personal de lo mejorcito, la ausencia del personal de EON se nota y hoy día tiene un aire de serie B, casi de telefilm (ya que la he mentado antes, a veces se espera uno que al principio o al final aparezca el logo de Lorimar) que muchos critican y a mí me chifla. De los FX se encarga la compañía Apogee, que entonces tenía un gran prestigio, y si bien hay varias escenas meritorias, alguna que otra chirría bastante (esos Action Men de Bond y Leiter yendo en una especie de jetpack-helicóptero son risibles, solo falta el crío moviéndolos para que sea un anuncio navideño).
Esta NDNJ es junto a Panorama para Matar) la definición bondiana de lo ochentero, lo que le da encanto, y el menor abuso de escenas subacuáticas hace que sea a mi juicio menos farragosa de ver que Operación Trueno.

La banda sonora de Michel Legrand, pese a que hay un par de piezas majas (correctísimo tema principal a cargo de Lani Hall, eterna aliada de Sergio Mendes - que lo co-produce - y su marido el trompetista Herb Alpert – que ya estuvo en Casino Royale – y también el tema secundario “Une chanson d’amour”, aparte del discotequero “Jelaousy”), es abismal, nefasta. Es paradójico sabiendo que la base del Bond musical cuando Connery estaba en EON era el jazz combinado con otros géneros, pero el estilo de jazz de Legrand, más purista, resulta aquí fuera de lugar y además durante el metraje a veces la música suena como deformada, cacofónica (en el disco de la banda sonora suena correcta aunque sea mala: no se entiende). Mala idea de Connery la de imponer al compositor que le gustaba a él.

Con todo esto diré que si bien la “Operación Trueno” original es mejor película, personalmente esta me gusta más, algo en lo que me encuentro en franca minoría entre los fans de Bond: “Nunca digas nunca jamás” me resulta más entretenida, bizarra y encantadora que su hermanastra mayor de EON y Danjaq, si bien ambas tienen en común que no han envejecido bien.


Las doce pruebas de Astérix Las doce pruebas de Astérix 22-08-2025
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[Actualización 31/01/2026: Corrección de errores y texto más claro]

Si tuviera que escoger una de las más perfectas adaptaciones del espíritu de cómic a los dibujos animados, elegiría una de las obras maestras de la animación europea: esta.

Con guion oríginal de Goscinny y Uderzo junto a Pierre Tchernia y co-dirigida por el primero bajo sus propios estudios, los Idéfix, es un juego constante con el lector avezado de Astérix, lleno de referencias a las convenciones sociales de Francia y al mundo del cómic y la animación con un humor absolutamente surrealista y un protagonismo muy equilibrado entre Astrérix y Obélix. Lejos queda ese Astérix solitario de la primera peli

Se usan un montón de técnicas de animación (particularmente en la cueva de la Bestia, con ínfulas de adaptación de Metal Hurland) y la historia es un pitorreo constante: nada escapa a la mirada socarrona de los dos artistas (ni tan siquiera un par de casi impercetibles codazos eróticos muy light).

Los Estudios Idéfix hicieron un medio remake de esta peli con Lucky Luke: ¨La balada de los Dalton¨: como pasa con la saga Bond o - cogiendo un ejemplo evidente del mundo del cómic - las obras del dúo Fujio F. Fujiko, siguiendo una vez y otra el mismo esquema se logra hacer algo divertido si los autores saben cómo hacerlo. A veces la originalidad no lo es todo.


Astérix y Cleopatra Astérix y Cleopatra 21-08-2025
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[Actualización 22/08/2025: Ligera ampliación de la abandocrítica original y eliminación de información superflua]

Bajo la batuta directa de Uderzo y Goscinny, que se implicaron tremendamente en la película, más la incorporación del brillante guionista Pierre Tchernia, nos encontramos una segunda adaptación cinematográfica de las aventuras de Astérix y Obelix que, aunque aún bebiendo bastante de su predecesora “Astérix el galo“ a nivel de diseño, no solo incorpora varias mejoras técnicas respecto a su predecesora, sino que aprovecha las posibilidades del medio para hacer algo de meta-humor y añadirle a la acción unos deliciosos toques de surrealismo animado que hacen notar a mi juicio el paso de Goscinny por la revista neoyorquina MAD, donde trabajó un tiempo.

En mi opinión incluso supera largamente al álbum en que se basa, y el ¨making-of¨ de los créditos iniciales es la oca. Muy, pero que muy buena.


Astérix el galo Astérix el galo 21-08-2025
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[Actualizado 22/08/2025: corrección de datos erróneos, errores de tecleo y alguna sobrada que me marqué hace 15 años]

Flojísima primera adaptación del personaje de Astérix al medio animado, basada muy fielmente en el primer volúmen de la colección, a su vez uno de los más flojos de la colección por la práctica ausencia del imprescindible Obélix. Con una técnica de animación bastante limitada (lógico si tenemos en cuenta que la película estaba pensada para ser emitida por televisión y no pasó a ser estrenada en cine casi hasta última hora), tiene poco del espíritu aventuraro de los cómics posteriores: para ser claro, de todos los álbumes de la colección, fueron a elegir el más simple y fácil de adaptar, y ello se nota.

Algunos personajes se pasan la película en plan depresivo, y tienen una expresividad muy limitada. Astérix se muestra aquí particularmente antipático (lo que le hace al pobre tipo del carro no tiene nombre) y solo el personaje de Panoramix muestra cierta dignidad. Encima, hay un par de horrendos números músicales.

Afortunadamente, el éxito de esta película llevaría a una serie de iteraciones aún en curso la mayoría de las cuales son - con dos décadas (1994-2014) de relativa mediocridad entremedio - muy buenas


007 Al Servicio Secreto de su Majestad 007 Al Servicio Secreto de su Majestad 12-08-2025
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[Crítica revisada el 20/03/2020 y el 26/12/2024]

Nuevo Bond, nuevo estilo.

Con el principiante George Lazenby recogiendo el difícil testigo de Connery, la producción se concentró en el aspecto técnico bajo la dirección del montador Peter Hunt, que introdujo nuevas técnicas, una estética pre-setentera y mayor realismo y fidelidad a la novela original, amén de unas escenas de acción alucinantes.

Lazenby era una destacada figura en anuncios televisivos, pero más allá del mundillo era absolutamente ignoto. Modelo y ex-instructor de combate militar, Lazenby ofreció al mundo un Bond físico, elegantísimo, esplendoroso en las escenas de lucha (las mejores de la saga) y cachas, pero muy acartonado - sobre todo en las escenas amorosas - a veces algo difícil de entender cuando habla y en términos generales bastante atolondrado y superado por la responsabilidad del papel... Pero paradójicamente esa inseguridad crea un Bond más humano que nunca. Para mí, su mejor escena es esa en que es perseguido por Irma Blunt y sus secuaces: transmite todo lo que que debe estar sufriendo ese hombre agotado, asustado y acorralado. Deja de ser el Bond héroe para ser el Bond hombre.
Para resumir, sí, George se esforzó, pero ni los mismos productores ni el director ni sus compañeros de reparto tenían fe en él (no sin razón: se creció y se comportó como un capullo odioso con todo el mundo cuando no era ni actor).

Es, pues, en el reparto secundario donde se deben fijar más las miradas: Diana Rigg fue una de las mejores chicas Bond de la historia, capaz de enamorar a Bond: no solo es bellísima y una actriz por los cuatro costados, sino que se muestra como una mujer de pura acción escondida tras la fachada de una niña mimada. Es un espectáculo verla en cada escena que hace: por una vez es la chica Bond la que sabe llevar el peso de la historia. Cuando falta Rigg, no hay problema, porque tenemos a Telly Savalas como un Blofeld quizá demasiado americano: a veces parece un hampón de tres al cuarto en vez del refinado jefe de SPECTRA, pero es activo, espabilado, astuto e inasequible al desaliento: una gran actuación. Otro pilar de la película es Ilse Steppat, prestigiosa actriz alemana, no pudo disfrutar de su magnífica interpretación (primera en inglés), pues murió a los tres días del estreno para costernación de los fans de 007. Su Irma Blunt es un repugnante sapo maléfico. Gabriele Ferzetti, en el que fue su gran año, es el papá de la Rigg, un padrino asesino en masa de lo más simpático. Y no quiero olvidar a Angela Scoular como la campesina superpop yé-yé Ruby, una tontipava salidísima, pero al mismo tiempo tan graciosa, inocente y feliz que dan ganas de comérsela a abrazitos. Semiolvidada y entrañable chica Bond.

El guion es uno de los más fieles a la novela original que podáis ver, por no decir el que más. Richard Maibaum se lució de verdad al intentar amoldar a Lazenby con un guion romántico, con diálogos chistosos y escenas de acción soberbias, apoyadas por el MAGISTRAL trabajo del director Peter Hunt, que se harta de hacer experimentos con el montaje, creando varias escenas de acción que están entre lo mejor de la saga. Él es la clave de la película.

A pesar de no tener a Ken Adam por razones de reducción de presupuesto, el maravilloso trabajo de Syd Cain nos entregó a los fans un set legendario en exteriores: el Piz Gloria, actualmente un caro restaurante giratorio a 4.000 metros de altitud. Los interiores y la iluminación son pura psicodelia. La fotografía y el ritmo son espectaculares: rápidos y trepidantes en las escenas de acción, bellos y coloristas en las escenas más lentas. La última hora de peli es una orgía de acción implacable y casi ininterrumpida.

John Barry, que venía de hacer la maravillosa banda sonora de ¨El león en invierno¨, incorpora a su estilo habitual sintetizadores y un enfoque más jazzístico que en otras pelis, creando el que quizá sea su mejor trabajo para la saga. El tema central es la caña, así de claro, la canción de Louis Armstrong es maravillosa y hay un villancico épico, con carillones y clarines. El sonido incorpora ecos en algunas peleas para dar efecto.

Resulta hoy día bastante incomprensible por qué Lazenby abandonó la saga (alguna vez ha dicho que iba un tanto emporrado): no creo que lo hiciera tan mal para ser un principiante, le pusieron un reparto secundario estupendo, un director que a pesar de ser principiante hizo un trabajo magistral (yo creo que más que ¨La de Lazenby¨, esta película debería ser considerada “La de Peter Hunt”. Su trabajo es así de memorable), una banda sonora brutal, unas escenas de acción increíbles con un montaje excelente y un magistral uso del color y la estética de la época.
Algunos condenaron y condenan la peli, pero para mí el hecho es que el esfuerzo que se hizo valió mucho la pena. Una de las mejores pelis de acción de finales de los 60. No me da miedo darle el 10 de 10 teniendo en todo momento en cuenta, repito, lo mucho que se esforzaron por integrar a un tipo que no servía en una saga que no era la suya.


El Rey y el Ruiseñor El Rey y el Ruiseñor 27-10-2024
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Influyente película a cargo del animador Paul Grimault y el guionista Jacques Prévert (“La jour se levé”, Les enfants du Paradis”) que contó con dos versiones, una en 1952 y otra, definitiva, en 1980.

El rey Carlos XVI (Pascal Mazotti, un actor de reparto y doblaje) es un tirano megalómano odiado por todos, además de un tonto de remate incapaz de ver más allá de sus narices (más que nada porque es bizco). Un retrato vivo de él mismo pero con los ojos al derecho se lo carga y toma el poder, pues es su yo inteligente, iniciando la trama.
Por otro lado tenemos al ruiseñor (el excelente actor y activista político y social Jean Martin de “La batalla de Argel” y “Chacal”), al que Carlos ha dejado viudo en una de sus desastrosas cacerías. Se dedica a vengarse mediante lo que ahora llamamos trolleo del fino: un acoso constante pero sin violencia física. Carlos lo quiere disecado, a él y a sus cuatro pollitos. Es todo un liante, pero cae muy bien.
Luego están dos personajes más salidos de sendos cuadros: una pastora por el que los dos Carlos beben los vientos y un deshollinador que quiere fugarse con ella hacia el mundo exterior. Los dos son guapos, buenotes y con poca personalidad: un accesorio para hacer avanzar la trama.
Entre los personajes secundarios destaca un hombre ciego con un organillo que aparece hacia el final. El pobre tipo se mete en el lío sin haberlo pedido y comportándose un poco como la típica parodia animada de un bohemio/beatnik que salía en los dibus cincuenteros roba un par de escenas.

Y, bueno, ¿qué nos ofrece Prévert? Bien, pues una versión ampliada de un cuento la mar de gracioso de Hans Christian Andersen: “La pastora y el deshollinador” (era de esperar, ¿no?) en que unas figurillas de decoración tienen sus problemas y dramas. Prévert convierte las figurillas en personajes provenientes de obras de arte del malvado rey y mezcla la realidad y la ficción intrínsecas a la acción de la película, añadiendo además el conflicto entre monarca y ave. Además, poeta como era, Prévert escribió la letra de las cuatro muy breves canciones que salen en la película.
La parte mala es que la película tiene algún pequeño problema de continuidad, en especial hacia el final, en gran parte debido a que se compone de dos bloques hechos en épocas distintas.

Por supuesto, esta película vive mucho de su estética proto-steampunk: sencilla a primera vista, pero en realidad extremadamente elaborada y llena de detalle, muy acorde con las vanguardias artísticas en las que se movieron Grimault y Prévert en sus años mozos, combina elementos surrealistas (los fondos parecen salidos de la imaginación de Giorgio di Chirico, Max Ernst o Carlo Carrà), expresionistas y abstractos que entran con facilidad por los ojos.
La animación en si, como pasa muchas veces, es una de cal y una de arena: combina momentos de mesmerizante fluidez que ha dejado impronta en en mundillo (la bervísima escena del payasete saltimbanqui está especialmente lograda) con otros comunes e incluso con algún fallito puntual explicado, como la continuidad, por haber estado la película hecha en dos etapas.
La banda sonora también es destacable, combinando dos bellas partituras: la original de Joseph Kosma y la de 1980, de Wojciech Kilar (“Drácula[, de Bram Stoker]”, “El pianista”).

Visualmente impactante a la par que muy entretenida, es una película muy a reivindicar que pulveriza sus errores en base a lo fascinante de su desarrollo.


Aquellos Chalados en sus Locos Cacharros Aquellos Chalados en sus Locos Cacharros 20-09-2024
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Ken Annakin se sacó de la manga en el mismo año este ambicioso tebeo cinematográfico con un reparto de estrellas internacionales, espectaculares acrobacias aéreas y gags desternillantes y la épica “La batalla de las Ardenas”. Ese 1965, el director británico estaba en la cima.

Un Terry-Thomas en plena forma es el verdadero protagonista de esta película.
En ese tiempo, solo Peter Sellers se podía equiparar como cómico en el Reino Unido a este estereotipo británico viviente, aunque en esta película empezamos a ver despuntar a uno de sus sucesores: Benny Hill. Los otros dos grandes protagonistas son James Fox, hermano pequeño de Edward Fox y destacable secundario, y el relativamente olvidado actor americano Stuart Whitman. El resto del reparto es un espectáculo Sarah Miles, Jean-Pierre Cassel, Robert Morley, Flora Robson, Red Skelton en un diminuto pero tronchante papel y sobretodo dos mitos del cine europeo absolutamente desatados haciendo lo que les gustaba, hacer reír: Alberto Sordi y Gerd Fröbe.

Anakin y su colaborador Jack Davies, experto en cine cómico, se ganaron una nominación al Oscar al crear una historia variada, que homenajeaba el cine de inicios del S.XX colmada de personajes estereotipados pero entrañables y permitiendo alguna que otra improvisación.

Técnicamente fue una película muy ambiciosa, usando réplicas fieles de auténticos aviones de época que funcionaban de verdad (consta que algunas de ellas no solo se conservan hoy día, sino que aún vuelan) y usando materiales de la época, salvo por los motores por razones de seguridad. La canción principal es muy pegadiza y los créditos del caricaturista británico Ronald Searle, hilarantes. La fotografía de exteriores es suntuosa, en Todd-AO 70 mm.

Una comedia coral sesentera acompañada de un aspecto técnico excelente, fue un gran éxito y con razón: el reparto parece disfrutar, y toda la acción transmite alegría y buen rollo.


Los Siete Magníficos Los Siete Magníficos 20-09-2024
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[Editado a fecha 20/09/2024]

John Sturges realiza con su habitual aplomo y habilidad para dirigir repartos largos uno de los muy escasos remakes americanos de películas extranjeras que pueden compararse e incluso superar al original. Impelido por Yul Brynnner, que había quedado prendado de ¨Los siete samuráis¨ de Akira Kurosawa, realizó una de las grandes obras maestras del western y del cine de acción. Como dijo un periodista, es un Congreso Mundial de la Testosterona que deja a Los Mercenarios en unos penas: de sus siete protagonistas, 5 de ellos fueron iconos del cine de acción - Yul Brynner, Steve McQueen, Charles Bronson, James Coburn y Robert Vaughn - y dos actores de carácter que repitieron bastante en este tipo de pelis: la estrella alemana Horst Buscholdt y Brad Dexter.

Significó el salto al estrellato de Steve McQueen y el triunfo de tres actores secundarios que lo harían después: Bronson, Coburn y, como villano, el entonces ya veterano Eli Wallach. El duelo interpretativo - y en la vida real - entre McQueen y Brynner por robarse la escena llena sus interpretaciones de matices y detalles que no se pueden apreciar viando la peli una sola vez. Wallach logra crear un villano que logra incluso despertar cierta simpatía: es listo, cruel y bastante retorcido. Bronson hace una de las mejores interpretaciones de su carrera como el tierno y compasivo Bernardo (un papel con ciertos paralelos con su Paul Kersey, especialmente en la primera parte de la saga ¨Death Wish¨ y en menor medida en la segunda, por su dualidad entre buen hombre de familia y mortífero pistolero), Coburn muestra su imponente presencia y voz pero le dan poco tiempo para demostrar su indiscutible talento, Dexter y Vaughn hacen lo que se espera de ellos. Buscholdt es un poco teatral, aunque él sea el Magnífico loco (como lo define Eli Wallach) y sea de esperar. En mi opinión, no demostró ser de verdad uno de los mejores actores europeos del momento hasta la descacharrante ¨Uno, dos, tres¨ de Billy Wilder.

Es un Western que aún hoy sorprende por su ritmo acelerado (pese a su longitud) y las excitantes escenas de acción - el montaje es soberbio e influenció a muchos cineastas posteriores, empezando por Sam Peckimpah - aunque no se limita solo a eso: tiene un muy buen guion que define perfectamente a cada uno de los personajes (eso es más mérito del original de Kurosawa que otra cosa, pero bueno, lo respetan). Los mejores aspectos técnicos de la película, montaje a parte, es la escenografía: sencilla, con solo tres o cuatro localizaciones exteriores y escasos interiores, pero muy resultona, y, sobretodo, la archifamosa banda sonora de Elmer Bernstein.

Walter Mirsich, que no hacía ni 10 años producía para Monogram o Allied Artists, se consagró con este gran producto como uno de los grandes productores independientes de la segunda mitad del S. XX.


Ben-Hur Ben-Hur 16-09-2024
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En 1925, un joven cineasta llamado William Wyler fue uno de los 60 realizadores que participaron en mayor o menor medida en la épica adaptación de la versión de la novela ¨Ben-Hur¨ que escribió el General Lew Wallace, militar de la Unión durante la Guerra Civil en los ratos libres en su etapa como Gobernador de Nuevo México. A finales de los 50 y habiéndose convertido en un nombre importante en Hollywood, la Metro lo llamó para hacer un remake de la película que dio fama al estudio. El resultado fue una de las películas más galardonadas de la Historia.

Charlton Heston se convirtió en una de las mayores estrellas de la Historia del Cine gracias a su dignificado y machote Ben-Hur, muy acartonado y con carita de estreñido, cierto, pero era lo que se llevaba en los papeles de aventura épica de entonces y no tan “entonces“ (te miro a ti, Chris Hemsworth). Pasable para lo que se espera de Heston, pero no merecía el Oscar que ganó, ni de coña; Stephen Boyd empezó su largo pero infructuoso coqueteo con el estrellato con su magnífico y sobreactuado Mesala. Personalmente me encanta su psicótica actuación, aunque le lluevan las críticas: es un matón histérico, manipulador, cobarde y vengativo, que confirmaría la idea de que Gore Vidal quiso retratarlo como un amante despechado. Jack Hawkins, secundario imprescindible del cine británico, aparece como segundo nombre del reparto haciendo uno de los papeles de ¨gentleman¨ 100 % inglés como Arrio, el padre adoptivo de Ben-Hur. La israelí Haya Harareet es la estrangulable Judith, amante de Heston, y el galés Hugh Griffith, hombre de teatro, se llevó un Oscar al mejor actor secundario por su jeque Ilderim, jefe de Ben-Hur que ocupa el papel de típico amigo secundario cómico del prota. La verdad es que a mí me ha hecho reir bastante. A destacar la escena de los eructos (lo mío sí que es nivel, Maribel).

El primer tratamiento de guion fue de Karl Tunberg, gran especialista en cine de aventuras, que es el único guionista acreditado. A William Wyler no le gustó su trabajo y tras unos arreglos previos de S.N. Behrman y Maxwell Anderson confió la reescritura al celebrado literato Gore Vidal, artífice de la brillantemente ejecutada relación personal entre Ben-Hur y Mesala, a la que añadió un subtexto homoerótico (Heston ni se enteró) y al dramaturgo británico Christopher Fry, que le dio a los coloquiales diálogos de Vidal el toque europeizante, barroco y arcaico que Wyler estaba buscando, además de ir haciendo cambios sobre la marcha (para hacernos una idea, Vidal dijo que un tercio del guion de la peli es de Fry). El primer acto es pausado y lleno de aventuras mientras que el segundo está formado por la carrera de cuádrigas (para algunos la mejor escena de acción de la historia, cuyo soberbio y premiado montaje corrió a cargo de John D. Dunning y Ralph E. Winters) la parte más religiosa y dramática de la película

Técnicamente, la peli es un caramelo: una versión ¨corregida y aumentada¨ de la que se realizó en 1925, con una estética sacada de ésta pero a escala mucho mayor (Oscar para Edward C. Carfagno, William A. Horning y Hugh Hunt), Technicolor moderno (la fotografía de Robert L. Surtees ganó un Oscar), formato panorámico de 65 milímetros (premio especial de la Academia), suntuoso vestuario (estatuilla par Elizabeth Haffenden) y un sentido del espectáculo adaptado a los 50. La banda sonora de Miklós Rósza, si bien quizá no sea tan pegadiza como otras del mismo compositor es una premiadísima obra maestra de gran belleza orquestal y fuerza dramática.

Espléndida película épica con toneladas de cartón piedra y maquetas y una historia interesante delante y detrás de las cámaras. Sigue siendo junto a ¨ESDLA: El retorno del Rey¨ la película más premiada de la Historia. Puedo comprender lo que debieron impresionar esos decorados gigantescos, ese montaje vibrante y esa música épica. Una de esas películas que ningún amante del cine debería perderse solo por lo mastodóntica que es. Está lejos de ser de 10 pero se acerca: sus evidentes defectos (demasiada moralina, el acartonamiento de Heston y Harareet) quedan muy subsanados por las virtudes. Quizá para mí está más cerca del 8 que del 9, pero deseo valorar muy positivamente las proezas técnicas.

[Nota 16/09/24: Repasando mi crítica he visto que el primer párrafo carecía de sentido y que fui blando con algunos defectos de la peli, así que lo he modificado ligeramente].


Octopussy Octopussy 19-06-2024
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EON se encontraba en un buen lío: Roger Moore se negaba a hacer otro Bond y su relación con Cubby Broccoli se había enfriado al máximo, pero Kevin McClory estaba preparando un Bond alternativo con el mismísimo Sean Connery. Así que aunque James Brolin ya había rodado algunas escenas de prueba junto a varios de los secundarios como Bond, EON y United Artists aflojaron la mosca a lo grande y esta Octopussy supuso más un retorno a lo bestia para Moore que otra película más para él.

Moore a esas alturas ya iba bastante con el piloto automático: se siente a gusto y se divierte. Eso es suficiente. Pero tiene una escena de tensión disfrazado de payaso donde el hombre no está nada mal.
La chica de turno es la retornada Maud Adams. Ocho años después, la casi cuarentona actriz sueca estaba aún de muy buen ver y además había ganado en experiencia, haciendo un trabajo excelente como magnate, aventurera y traficante de joyas debatiéndose entre los malosos, que la quieren estafar, y Bond, con el que tiene una deuda de honor. Quizá la mejor chica Bond de la era Moore.
Por la parte de los villanos, el ajado pero aún muy señor Louis Jourdan es el elegante y sádico príncipe afgano Kamal Khan, acompañado del cachas Kabir “Sandokan queremos un hijo tuyo” Bedi, quizá el actor más famoso que haya salido de Bollywood. Pero ambos se quedan en comparsas de una de las mayores luminarias del teatro británico: el histriónico Steven Berkoff roba escena tras escena con su completamente chiflado general Orlov. Verlo es amarlo, oiga usted.

Guion de Richard Maibaum con la colaboración de George MacDonald Fraser, creador de las novelas de Harry Flashman, y, por tanto, conocedor a fondo de la India, además de dotado de un olfato tremendo para el humor. La película constituye así una especie de término medio entre el realismo de “Solo para sus ojos” y el cachondeo padre de “Moonraker”, que incluye incluso unos cuantos guiños cinéfilos muy descarados (a mí me divierten, qué queréis) y un clímax larguísimo y exquisito con persecuciones casi seguidas de tren, coche, globo, caballo y avión, con sendas escenas de desactivación de explosivos y de mamporros de por medio. Tiene cierto aire a las películas de Indiana Jones, especialmente a “El templo maldito”, que se estrenó el año siguiente a esta. Curiosamente, la prima hermana de “Octopussy” que rivalizó con ella ese 1983, “Nunca digas nunca jamás”, tambien se gasta un rollo Indiana Jones, aunque esta vez es más a nivel de personal técnico.

La película sigue sin desviarse el camino del Bond ochentero: el dinero se pone en las tremebundas escenas de acción. Los sets, de Peter Lamont, son bonitos pero sin la espectacularidad de antaño, y los exteriores siguen siendo un lujazo. A nivel musical, John Barry vuelve a la saga con una buena banda sonora tirada de nuevo a lo sinfónico, aunque no tan solemne como la de Moonraker. Algunas piezas parecen un ensayo de lo que sería la banda sonora de “Memorias de África”. La agradable canción “All Time High” del mismo Barry con letra de Tim Rice (“Jesucristo Superstar” y otras obras junto a Andrew Lloyd Webber, o el “Chess” de Björn Ulvaeus y Benny Andersson) corre a cargo de la cantante country Rita Coolidge.

Notable película Bond y otro exitazo. Sin ser ni de lejos de las mejores de la saga, cumple sobradamente sus objetivos: espectáculo, diversión y entretenimiento.


Los Locos del Cannonball 2 Los Locos del Cannonball 2 07-07-2023
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“Los locos de Cannonball” fue una película mediocre pero el público acudió en masa a verla, así que de nuevo Hollywood se aunó con Raymond Chow para una secuela que iba a seguir el mismo patrón que la primera parte: comedia gruesa, hazañas en todo tipo de vehículos, muchos mamporros y un montón de estrellas.

Repiten Burt Reynolds, Dom De Luise (esta vez haciendo dos papeles. Su brevísima aparición entre las sombras como parodia de Vito Corleone es uno de los mejores momentos de la película), Sammy Davis Jr., Dean Martin, Jack Elam (mucho menos afotunado que en la primera entrega, donde es literalmente LO MEJOR de la película) o un Jackie Chan que tuvo que hacer la peli obligado por contrato. Se incorporan montones y montones de nombres como los de Shirley MacLaine, Frank Sinatra, Telly Savalas (haciendo un horrendo acento italiano. Con el vozarrón que gastaba resulta muy ridículo, y no en el buen sentido), Ricardo Montalbán, Richard Kiel, Tony Danza, tres secundarios imprescindibles de la saga “El Padrino” como Abe Vigoda, Alex Rocco y Michael Gazzo, Henry Silva o Doug “Trampas” McClure y otros más bien conocidos solo en EE.UU. en papeles más o menos episódicos (en algunos casos cameo y gracias) El mejor del reparto y gran robaescenas es el orangután que va con Danza: todo el mundo salvo quizá Dean Martin y Sammy Davis Jr. se limita a cumplir el expediente.

Voy a decir algo que puede sorprender a no pocos, pero el guion y desarrollo de esta segunda parte me parece mucho más coherente y gracioso (dentro de lo que cabe, claro) que el de la primera: aquí al menos parece que hay un hilo argumental, aunque muy endeble y se abandona toda pretensión de hacer escenas sensibleras, que en la primera parte eran ciertamente forzadísimas y fuera de lugar. Desafortunadamente, hay que decir que a la película le sobra metraje.

Las acrobacias son más espectaculares aquí, compensando un poco la falta de entrega del reparto, y la música se ve sensiblemente mejorada: sigue siendo mediocre, pero al menos hay piezas agradables y pegadizas como el “Like a Cannonball” de Menudo. Como curiosidad, hacia al final hay una pequeña pieza de animación a cargo del mismísimo Ralph Bakshi.

Puede escandalizar mucho esta opinión (especialmente a mi admirado y hace tiempo fallecido crítico y estudioso del cine Roger Ebert y su secuaz/adversrio Gene Siskel, que detestaban esta peli con pasión) pero esta segunda parte supera a mi juicio a la primera en todos los aspectos: más espectacular, con mejor reparto en términos relativos (aunque insisto en que el mejor es el orangután), más graciosa y más coherente. Sigue siendo malilla, pero al menos me ha vuelto a dejar con una sonrisa tras haberla visto como adulto, mientras la primera me defraudó profundamente. Lástima del exceso de metraje.


Los Locos del Cannonball Los Locos del Cannonball 07-07-2023
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Suguiendo con la retrospectiva de Burt Reynolds, esta vez nos encontramos con uno de los varios intentos de Raymond Chow para introducir a la Golden Harvest en el Hollywood más dorado: esta gruesa comedia de culto, de reparto espectacular y aún más espectaculares acrobacias automobilísticas.

Aquí tenemos a Burt Reynolds, ya por entonces el experto en road movies y pelis de mamporros que conocemos la mayoría, Dom DeLuise (como copiloto con doble personalidad), Roger Moore, un Jackie Chan que empezaba su carrera americana, la malogradísima Farrah Fawcett (de tonta del culo ecologista), Dean Martin (como siempre, de mujeriego con mucha jeta), Sammy Davis Jr., un tremendamente gracioso Jack Elam (el mejor de la película para mí con su proctólogo drogata y guarro) o Peter Fonda en un cameo, entre otros. Dirige un gran profesional del cine de palomitas como fue Hal Needham, que ya había hecho “Los caraduras”con Reynolds.

A nivel de guion (a cargo de Brock Yates) se trata de una comedia de brocha gorda con chistes bastante desiguales y momentos de amistad empalagosa, dependiendo más de las ganas que le ponen los intérpretes que otra cosa. Ya he dicho que Jack Elam es a mi juicio el mejor, pero Reynolds, partes de DeLuise, el siempre natural Sammy Davis Jr. y Roger Moore autoparodiándose tienen las partes más afortunadas. A ratos parece hecha de parches, pero, todo sea dicho, pasa volando.

A parte de las virguerías con los coches, destacaría el rápido montaje y ritmo acelerado de la acción, y en la parte negativa, la horrenda música, desde el tema principal de baratillo hasta la repugnante canción infantil final que estropea los ya míticos créditos finales, con pifias bastante graciosas. Que el responsable de tal desastre se llamara Snuff Garrett ya no preconizaba nada bueno.

Una peli que la ves de crío o adolescente y te entusiasma, pero que de adulto le ves las costuras y no pasa de ser pasable, valga la redundancia.


007: Alta Tensión 007: Alta Tensión 06-10-2022
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18 años después de que Saltzman y Broccoli empezaran a tantearlo, el eterno aspirante a Bond, Timothy Dalton, lograba al fin calzarse el esmoquin. El galés y shakespeariano Dalton, de 40 años de edad, había tenido una carrera prestigiosa pero harto irregular en cine y televisión. En el teatro sí que era una estrella de primer orden. Su porte chulesco, altivo y duro rezumaba Bond ¨conneriano¨ por los cuatro costados, pero no tenía nada que ver con el personaje que preparaba (para ese primer aspecto vedlo en ¨Rocketeer¨ o ¨Arma fatal¨): iba a ser lo más parecido el Bond literario que pudiera. Su Bond es un hombre serio con constantes conflictos morales, impulsivo, cínico, a veces incluso amargado, pero al mismo tiempo puede llegar a ser tierno, noble, enamoradizo y fiel amigo de sus amigos hasta el punto de saltarse las propias reglas de su oficio, perder los estribos y jugárselo todo por ellos (aquí veremos una muestra con su contacto en Bratislava y Viena: Saunders. Más adelante se dedicará toda una peli a este aspecto de su personalidad). No lo hizo muy popular en ese tiempo, pero si os ha sonado a Craig, es correcto: Dalton fue el proto-Craig. Sus admiradores entre el público [y la crítica] han ido creciendo con el tiempo y con su mayor presencia en cine y tele en las últimas dos décadas (siendo el jefe de Doom Patrol y el Sr. Púas de Toy Story sus últimos éxitos).

Dalton se adapta perfectamente a su Bond y la película se desarrolla a su alrededor. Lo acompaña Maryam DAbo, correcta en todo momento como la ingenua violoncelista checoeslovaca Kara Milovy, que vendría a ser una Tatiana Romanova actualizada; John Rhys Davies como el jefe del KGB Pushkin, objetivo de Bond, y Art Malik (Mentiras arriesgadas) como Kamran Shah, un líder Muyahidin amoral pero simpaticote que ayuda a Bond y Kara por una deuda de honor.
Aquí nos fallan un poco los villanos, que no pasan de ser una pandilla de facinerosos de poca monta traidores a sus respectivos países. No es que trabajen mal, pero poco tienen de amenaza. El actor y presentador neerlandés Jeroen Krabbé es el general Koskov, presunto novio de Kara; un afable cantamañanas con síndrome de apuñalamiento por la espalda crónico que está asociado a un traficante de armas yanqui fascistoide y chiflado: Brad Whittaker, interpretado por el muy en su salsa Joe Don Baker en su primera aparición de tres en la saga Bond. Más temible es Necros, el asesino personal de Whittaker, interpretado por el bailarín alemán Andreas Wisniewski, también recordado por ser uno de los terroristas de ¨La jungla de cristal¨.
El personal del MI6 contiene una novedad: La bellísima Caroline Bliss es una Moneypenny joven (26 años, 15 menos que Dalton: Lois Maxwell era incluso mayor que Roger Moore por meses), tan deslenguada como siempre y es fan de Barry Manilow. Desmond Lewellyn vuelve a ser Q y Robert Brown M. Aquí es donde notamos diferencias: el Bond de Dalton y el M de Brown se respetan pero se odian. El M que veremos aquí y en ¨Licencia para matar¨ no es el abuelete enrollado que fueron Bernard Lee y Brown en sus pelis con Moore. Brown se convierte en un M autoritario, tozudo, frío y despiadado. Tengo la sensación de que se quiso deshumanizar al personaje (haciéndolo mucho más realista con respecto a una persona de su posición, EMHO) para remarcar la humanización y espíritu rebelde que Dalton le iba a aportar a Bond.

Con el siempre fiable John Glen tras las cámaras y Richard Maibaum y el co-productor Michael G. Wilson escribiendo de nuevo la historia, nos encontramos aquí una película Bond bastante depurada: aunque se pretendió mantener un poco del espíritu Moore en cierta escena, ésta se eliminó para acomodar mejor al nuevo prota. Hay relativamente pocos chistes (aunque haberlos, haylos): Este Bond no está para bromas excepto cuando se trata de putear al pobre Q. Desde luego que ir matando gente no hace ni putísima gracia a menos que estés fatal del tarro, y Bond, bueno, siempre ha sido un tarambana, pero, vaya, que este no es tan psicópata como otros héroes ochenteros y no suelta una puyita con cada muerto que deja en su camino [DE MOMENTO].

A nivel técnico no se puede hacer otra cosa que ponerse de pie y despedir con un aplauso a John Barry y la enorme influencia de sus bandas sonoras Bond. Barry se despide a lo grande: modernizando su sonido de siempre y cargándolo de ritmos de secuenciador. A ratos es incluso bailable en plan rave. Y además viene acompañado de tres canciones a cargo de dos bandas estrella: el injustamente semiolvidado trío noruego A-ha para el excelente tema principal y los Pretenders para dos piezas - compuestas por completo por Barry - no menos memorables. Gracias a ello, Barry obtiene 4 leitmotivs distintos para trabajar y crea, quizá, su banda sonora Bond más divertida junto a la de ¨Diamantes para la eternidad¨.
Nuevo Bond, nuevo coche. Volvemos a Aston Martin, esta vez un V8 cargadete de gadgets, para una excitante persecución sobre hielo. Las pelis de Dalton, siendo espectaculares, lo fiaron todo a la acción pura y dura y no contamos con decorados espectaculares, pero sí con escenas tremebundas (la lucha en la bodega del avión Hércules siendo imitada casi fotograma por fotograma por el videojuego ¨Uncharted¨ y su reciente versión cinematográfica). Peter Lamont y compañía cubren, pues, el expediente con profesionalidad pero sin alardes y es el savoir faire de John Glen para la acción en lo que se centrará el espectador.

Buen debut para Dalton: una revitalización de Bond en muchísimos aspectos, con pocos alardes artísticos pero con la acción de siempre y ligeras pero novedades en la fórmula general. Solo los malosos chirrían un poco. En la próxima entrega, para mí, la cosa iría a mejor: es mi película favorita. No, de Bond no; de toda la historia del cine.


007: El Hombre de la Pistola de Oro 007: El Hombre de la Pistola de Oro 15-09-2022
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No muy popular entre los fans de Bond, aunque se ha ido reivindicando ligeramente con los años, es una de mis favoritas de la saga. Y no sé por qué. Quizá por ser también fan del cine de artes marciales se deba al aire de peli de Hong Kong que se gasta,a las trepidentes escenas de acción, al maravilloso villano, sus secuaces o su guarida o al aire despreocupado e incluso descuidado de todo el conjunto.

Roger Moore hace su peor actuación como James Bond y hay que remarcar que NO es su culpa: James Bond en esta película es tan cabrón como lo era el de Sean Connery en las dos primeras películas, e incluso hay fans que dicen que el malo es él porque hace acciones tan o más discutibles que las de Scaramanga. Claro está, con Connery eso funcionaba a la perfección, pero al osete de peluche que era Moore se lo ve francamente incómodo torturando y abofeteando a mujeres o provocando al malo sin sentido. No es su película, pero al menos está bien y seguro en los ratos en que le dejan ser ¨su¨ Bond afable, gracioso y sabihondo.
Britt Ekland y Soon-Tek Oh interpretan a los aliados más inútiles que ha tenido que soportar el pobre 007. Ekland era una actriz aseadita e hizo lo que le pedía el guion, por eso Mary Goodnight resulta tan competente en eso de ser incompetente y pavitonta. Una de las peores chicas Bond, pero creo que también se debe exculpar a Ekland. Oh, por su parte, lo lamento pero creo que no está nada inspirado y hace que su teniente Hip sea más incompetente de lo que parece.
En lo que respecta a los malos, en cambio, tenemos pura brillantez: Francisco Scaramanga fue el primer reverso tenebroso de Bond, mucho antes que Alec Trevelyan, Silva o el actual Blofeld. Christopher Lee, primo de Ian Fleming que estuvo en la criba para varios papeles de la saga incluído el de Bond, hace, y no creo exagerar, una de las mejores interpretaciones de su ilustre carrera. Scaramanga es siniestro pero encantador, caballeroso pero tramposo, elegante pero degenerado… Y cuenta con esa presencia física e ímpetu que solo Lee tenía. La película la lleva él a hombros, así de claro.
Maud Adams brilló en su primer papel como chica Bond. Su Andrea Anders es una mujer desesperada, una puta de lujo prisionera de un monstruo que hace lo que puede por salir de ese mundo de lujo pero de muerte. Se la ve cómoda en el único papel sin humor forzado de la película. Y Hervé Villechaize es la risa como Nick Nack: un enano sánguinario con la cara de Felipe González y acento francés que sabe jugar muy bien a dos bandas y es tan sarcástico como su jefe Scaramanga.
Clifton James vuelve como el facha del Sheriff Pepper, esta vez de vacaciones. Qué queréis que os diga, para mí es un placer culpable ver ese loco reaccionario armando bulla por Bangkok y esta vez intentando “ayudar” a Bond en lugar de perseguirlo. James jamás ha sido un mal actor, para mí.

El punto débil de la peli es el guion. Tom Mankiewicz, que creo que jamás supo encontrarle el punto a Bond, y en lugar de hacer bueno al reparto y al equipo, son éstos lo que lo hacen bueno a él, lo empezó y acabó, y un retornado Richard Maibaum trabajó en él entre medias. Poca cohesión, chistes malísimos, giros de guion cogidos por los pelos… Es Guy Hamilton y su excelencia en las pelis de acción el que enmienda la plana, creando un producto que no teniendo el buen respaldo de sus antecesoras, se alza como la que resulta para mí la peli más divertida de la saga hasta la fecha (pronto sería superada por “La espía que me amó”).

Aunque es una película de altísimo presupuesto, gracias a la ambientación se gasta un cierto aire – creo que deliberado – a serie B, pero es solo cosmético. Aquí hay momentos de puro espectáculo, no solo en las escenas de acción (ese coche dando sin trucos un tirabuzón completo en el aire aún quita el hipo), sino en como la fotografía de Ted Moore y Oswald Morris realza la belleza de los paisajes tailandeses hacia el final. Los decorados corren a cargo de un hombre con experiencia en la saga como asistente pero no como decorador principal: Peter Murton, que crea en la guarida de Scaramanga un decorado memorable para el clímax y en el semihundido Queen Elizabeth una sede estupenda para el MI6. Dos sets algo surrealistas pero que en una peli como esta incluso encajan. La música del retornado John Barry cumple el expediente, pero el compositor se cargó la mejor escena de la película queriendo ser graciosillo y poniendo un chiste sonoro donde no tocaba,

Con todos sus abundantes defectos, sigue siendo una película divertidísima y excitante que mata penas por un buen rato. El equipo, Guy Hamilton y el trío maloso no solo salvan la película, sino que la hacen muy buena, lo que es extremadamente meritorio con ese guion de chichinabo. No pudo tener el director anglofrancés una despedida mejor de la saga que lo consagró como uno de los mejores directores del cine de acción desde los 60 a los 80.


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