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Críticas de bigladiesman

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007 Al Servicio Secreto de su Majestad 007 Al Servicio Secreto de su Majestad 20-03-2020
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[Crítica revisada el 20/03/2020]

Nuevo Bond, nuevo estilo.

Con el principiante George Lazenby recogiendo el difícil testigo de Connery, la producción se concentró en el aspecto técnico bajo la dirección del montador Peter Hunt, que intruduzco nuevas técnicas, una estética pre-setentera y, mayor realismo y fudelidad a la novela original y unas escenas de acción alucinantes.

Lazenby no era del todo desconocido en Inglaterra, donde había sido una destacada figura en anuncios televisivos, pero lo era para el resto del mundo, incluso su Australia natal. Modelo y ex-instructor de combate militar, Lazenby ofreció al mundo un Bond físico, elegantísimo, esplendoroso en las escenas de lucha (las mejores de la saga) y cachas, pero acartonado, sobretodo, en las escenas amorosas, a veces algo difícil de entender cuando habla y bastante atolondrado y superado por la responsabilidad del papel... Pero paradójicamente esa inseguridad crea un Bond más humano que nunca. Para mí, su mejor escena en esa en que es perseguido por Irma Blunt y sus secuaces: transmite todo lo que que debe estar sufriendo ese hombre agotado, asustado y acorralado. Deja de ser el Bond héroe para ser el Bond hombre.
Para resumir, sí, George se esforzó, pero ni los mismos productores ni el director ni sus compañeros de reparto tenían fe en él (no sin razón: se creció y se comportó como un capullo odioso con todo el mundo cuando no era ni actor).
Es en el reparto secundario donde se deben fijar más las miradas: Diana Rigg fue una de las mejores chicas Bond de la historia, capaz de enamorar a Bond: no solo es bellísima y una actriz por los cuatro costados, sino que se muestra como una mujer de pura acción escondida tras la fachada de una niña mimada. Es un espectáculo verla en cada escena que hace: por una vez es la chica Bond la que sabe llevar el peso de la historia. Cuando falta Rigg, no hay problema, porque tenemos a Telly Savalas como un Blofeld quizá demasiado americano: a veces parece un hampón de tres al cuarto en vez del refinado jefe de SPECTRA, pero es activo, espabilado, astuto e inasequible al desaliento: una gran actuación. Otro pilar de la película es Ilse Steppat, prestigiosa actriz alemana, no pudo disfrutar de su magnífica interpretación (primera en inglés), pues murió a los tres días del estreno para costernación de los fans de 007. Su Irma Blunt es un repugnante sapo maléfico. Gabriele Ferzetti, en el que fue su gran año, es el papá de la Rigg, un padrino asesino en masa de lo más simpático. Y no quiero olvidar a Angela Scoular como la campesina superpop yé-yé Ruby, una tontipava salidísima, pero al mismo tiempo tan graciosa, inocente y feliz que dan ganas de comérsela a abrazitos. Semiolvidada y entrañable chica Bond.

El guion es uno de los más fieles a la novela original que podáis ver, por no decir el que más. Richard Maibaum se lució de verdad al intentar amoldar a Lazenby con un guion romántico, con diálogos chistosos y escenas de acción soberbias, apoyadas por el MAGISTRAL trabajo del director Peter Hunt, que se harta de hacer experimentos con el montaje, creando varias escenas de acción que están entre lo mejor de la saga. Él es la clave de la película.

A pesar de no tener a Ken Adam por razones de reducción de presupuesto, el maravilloso trabajo de Syd Cain nos entregó a los fans un set legendario en exteriores: el Piz Gloria, actualmente un caro restaurante giratorio a 4.000 metros de altitud. Los interiores y la iluminación son pura psicodelia. La fotografía y el ritmo son espectaculares: rápidos y trepidantes en las escenas de acción, bellos y coloristas en las escenas más lentas. La última hora de peli es una orgía de acción implacable y casi ininterrumpida.

John Barry, que venía de hacer la maravillosa banda sonora de ¨El león en invierno¨, incorpora a su estilo habitual sintetizadores y un enfoque más jazzístico que en otras pelis, creando el que quizá sea su mejor trabajo para la saga. El tema central es la caña, así de claro, la canción de Louis Armstrong es maravillosa y hay un villancico épico, con carillones y clarines. El sonido incorpora ecos en algunas peleas para dar efecto.

Resulta hoy día bastante incomprensible por qué Lazenby abandonó la saga (alguna vez ha dicho que iba un tanto emporrado): no creo que lo hiciera tan mal para ser un principiante, le pusieron un reparto secundario estupendo, un director que a pesar de ser principiante hizo un trabajo magistral (yo creo que más que ¨La de Lazenby¨, esta película debería ser considerada “La de Peter Hunt”. Su trabajo es así de memorable), una banda sonora brutal, unas escenas de acción increíbles con un montaje excelente y un magistral uso del color y la estética de la época.
Algunos condenaron y condenan la peli, pero para mí el hecho es que el esfuerzo que se hizo valió mucho la pena. Una de las mejores pelis de acción de finales de los 60. No me da miedo darle el 10 de 10 teniendo en todo momento en cuenta, repito, lo mucho que se esforzaron por integrar a un tipo que no servía en una saga que no era la suya.


Doce del Patíbulo Doce del Patíbulo 18-03-2020
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Nihilista clásico del cine de acción dirigido con un Robert Aldrich en estado de gracia: 12 criminales de guerra en una excitante operación terrorista contra intereses nazis. Y entre medio se logran unas caracterizaciones estupendas.

Reparto muy de lujo y muy machote: Lee Marvin, Charles Bronson, John Cassavetes, Telly Savalas, Jim Brown, Donald Sutherland, Trini López, Ernest Borgnine, Robert Ryan (sale poco y es una pena, porque es un actor que me chifla), George Kennedy... De este grupo yo destacaría a Lee Marvin con su poco ortodoxo pero sabio Mayor Reisman, que se va ganando el respeto de ese pelotón deficiente; John Cassavetes como el carismático, chiflado e indomable ex-gángster Franko, quizá el personaje con más atractivo de la película (se ganó una nominación a un Oscar); Charles Bronson haciendo de Charles Bronson con su Wladislaw, formando con Marvin un tremendo dúo mataboches en el clímax, y, por supuesto, a Telly Savalas como el integrista católico Maggott, un ser que es más que un loco peligrosp: es la encarnación de la maldad humana en estado puro (Savalas era psicólogo de carrera y estoy convencido de que aplicó sus conocimientos al personaje).
Esta película, además, supuso la consagración mundial de Donald Sutherland y de Jim Brown (en el cine, claro: el entonces ya considerado mejor jugador de la historia del fútbol americano no era precisamente un don nadie).

Robert Aldrich sabe a lo que va y lo ejecuta con mano maestra. El veterano Nunnally Johnson y el guionista habitual de Aldrich Lukas Heller escriben a partir de una novela esta película que ha dado mucho que hablar por el antes nombrado aire nihilista. No glorifica para nada la guerra: los “buenos” no son héroes, sino máquinas de matar, mostrando en el clímax una fría crueldad (la realidad de lo que son los grupos militares de élite) y se evita el drama innecesario. Pero, conectado al tema del drama, tampoco es un manifiesto pacifista; no hay tiempo para ello: todo lo que vemos es acción trepidante y divertida. Hay incluso chistes malos.

A nivel técnico lo más destacable para un espectador medio (el sonido ganó un Oscar, pero hay que ser muy experto para apreciarlo y yo no lo soy) es el montaje del habitual de Aldrich Michael Luciano: pausado en el entrenamiento y rápido y trepidante en el clímax, es básico para entender el éxito de la película. El falso chateau francés se construyó en Inglaterra con auténtico material de construcción, nada de cartón piedra (dio algunos dolores de cabeza al equipo), lo que tiene un enorme mérito.

Obra capital del cine de acción (más que del bélico, que también). Magistralmente dirigida, muy bien interpretada, tensa, excitante, divertida... Para qué decir más. ¿Os animáis a verla?


El Circo El Circo 14-03-2020
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Otra de las obras de madurez de Chaplin, que nos pone a su vagabundo bajo la carpa del circo haciendo de las suyas.

Charlie Chaplin está como siempre, fantástico tanto en comedia como drama y siendo una ametralladora de gags. Sus payasadas “involuntarias” siguen sentando – entre varios otros cómicos - los cimientos de la comedia clásica y hace que parezcan fáciles.
Del resto del reparto masculino solo destacan dos actores más: los colaboradores habituales de Chaplin Al Ernest García y Tiny Sandford como un director y jefe de pista repugnante y malvado y su esbirro el jefe de mantenimiento, que afortunadamente se encuentran en el lado que recibe casi todo el rato.
La malograda Merna Kennedy, amiga de una de las hijas de Chaplin y esposa de Busby Berkeley, tiene el papel femenino principal, haciendo de muchacha sufrida. Pasable.

Guion del mismo Chaplin, una historia de las suyas: cachondeo padre con toques dramáticos y un ritmo frenético, con gags clásicos por todas partes, esta vez muchos de ellos con animales. También se encargó, años después, de incorporar música a la acción.

Técnicamente hablando, tenemos alguna secuencia con efectos especiales sencilletes, pero poco más: Chaplin intenta reflejar la vida bajo la carpa del circo como humilde y al mismo tiempo complicada. El centro de la acción son sus rutinas, ni más ni menos.

Otra maravilla de Chaplin. Comparada con “La quimera del oro” puede resultar modesta, pero teniendo en cuenta las dificultades del rodaje, le salió redonda.


007: Sólo se Vive 2 Veces 007: Sólo se Vive 2 Veces 11-03-2020
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Un Connery hastiado de Bond, de su pastelera madre y de llevar un gato en la cabeza para disimular su creciente calvicie hace su primera ¨aparición final¨ como 007 con una falsa resurección y un viajecito a Japón.

Sean Connery hace su peor peli como Bond. Va con el piloto automático puesto y se limita a hacer su trabajo con profesionalidad, pero se le ve aburrido. La verdad es que a nivel artístico solo destacaría la (positivamente) excesiva actuación de Donald Pleasence, la cual es el molde del Dr. Maligno de Austin Powers. Dio lo que se le pidió: una interpretación de malo de tebeo de voz amanerada, modales finolis y cierto gusto por lo sádico. Se nota la mano de Roald Dahl. Y se nota también que Pleasance está disfrutando de lo lindo (dicen que acudía al rodaje incluso en los días que tenía libres) con lo pasado de vueltas que va su Blofeld; también Akiko Wakabiashi, veterana de tantos kaiju eiga, se lo pasa teta con su Aki, que para la época era una chica de muchos recursos. El otro gran nombre es el de Tetsuro Tamba, uno de los grandes secundarios del cine japonés, que logra hacer de su ¨Tigre¨ Tanaka el mejor émulo de Kerim Bey que ha tenido la saga: irónico, vividor, machista al máximo y hombre de mucha acción. El resto del reparto, como Mie Hama, la reina del krimi Karin Dor, Toshiro Suga, y un largo etcétera pasan por la pantalla sin dejar recuerdo alguno (el elegante Charles Gray tendría una nueva oportunidad, y vaya una...).

El gran escritor Roald Dahl se encarga del guion, sin apenas relación con la novela original, con bastantes elementos próximos a la ci-fi y un ligero humor negro (nada que ver con el terror y sadismo latente de sus novelas, incluso las infantiles), pero peca de cierta falta de originalidad: la fórmula de Operación Trueno se repite, solo que sin las escenas de buceo que paran la peli. En lugar de eso tenemos persecuciones de coches, batallas aéreas y montones de peleas muy bien coordinadas.
Ken Adam se luce con unos sets espectaculares, más que nunca en la saga: el set de la base de de SPECTRA, dentro de un volcán, era por entonces uno de los más grandes construidos en interiores, y el resto de sus sets son vanguardistas y muy atractivos. Por eso, debido a la enorme cantidad de dinero invertida en sets y en las escenas aéreas, los FX son bastante cutrillos en comparación con las otras pelis. No pasan de resultones. Del maquillaje, mejor no hablamos del ¨japocónnery¨ y de la excesiva caractarización de Pleasance, que da para una reseña propia. La fotografía es impecable, bellísima, reflejando a la perfección la belleza de los paisajes nipones donde se rodaron gran parte de los exteriores. La colaboración entre el personal británico y lo mejorcito de los Estudios Tohō otorga una película de gran belleza visual y excelentes escenas de acción, pero poco más. John Barry incorpora algo de folklore japonés a su poderosa mezcla entre jazz y música sinfónica. La canción es bonita a nivel instrumental pero Nancy Sinatra la perpetra con su cansina voz (su papá la habría bordado con tan solo hacer unos arreglos). Robbie Williams le sacaría mayor provecho muchos años más tarde.

La peli es un vacile total al espectador, con poco que envidiar en este aspecto a las grandes superproducciones actuales. Solo le falta el CGI. Eso sí, es muy entretenida, está llena de acción y tiene ese encanto sesentero que le dan los exquisitos sets de Ken Adam y la bella fotografía. Y encima hay ninjas, que a los fans de lo ochentero nos molan mayormente. En mi opinión, ligeramente más paladeable que Operación Trueno, y teniendo en cuenta que me gustan todas las pelis de Bond sin excepción, pues la puntúo quizá de manera demasiado alta, pero siguiendo un criterio marcado: ninguna peli Bond baja del 6 desde mi punto de vista.


El Viaje a la Luna del Barón de Münchausen El Viaje a la Luna del Barón de Münchausen 26-01-2020
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Segunda adaptación animada que Jean Image dedicó al Barón de Münchausen.

El Barón se encuentra con su primo astrólogo Sirius, que le propone hacer un viaje a la Luna para encontrar pruebas para probar su teoría sobre la existencia de los selenitas y su talismán de la inmortalidad.

De nuevo, Jean y France Image se encargan del guion y de nuevo reflejan correctamente varios episodios de la versión Bürger de las historias del Barón, pero esta vez solo cogen – fielmente, eso sí, solo con la notable variación de que los selenitas no son asexuales – un pequeño fragmento de la novela original, y a partir de allí, expanden en una narración que les permite irse de la olla tanto como quieren (hilarante final), como hicieron varias veces en la Disney o en la UPA, eternas inspiraciones de Image. El resultado es a mi juicio una tontina pero entretenida historia para grandes y chicos.

La película excele de nuevo en la música: esta vez corre a cargo de los mitiquísimos Shuki Levy y Haim Saban unos años antes de convertirse en productores televisivos. Muy ochentera (todo son teclados y sintetizadores) y pegadiza pero ni mucho menos tan elaborada como la que hizo Michel Legrand en 1979 (y de hecho tampoco no lo estaba mucho, de elaborada). También muestra una mayor imaginación, como se ha señalado antes. En el último acto de la película, Image y su equipo se descuelgan con unos escenarios ci-fi orgánicos sin una sola línea recta muy en la línea de la UPA (además, a Image le iba bastante el rollo space opera).
Pero de nuevo la película peca casi fatalmente del limitadísimo estilo de animación de Image: personajes, escenarios y secuencias reciclados de la anterior película, fallos constantes (al Barón le llega a desaparecer la boca... ¡En un plano de tres cuartos!, o personajes anunciando asustados que viene el enemigo mientras esbozan una sonrisa de oreja a oreja) de animación y raccord provocados por estos medios de economización. Recordemos que hablamos de una película de cine, no de una serie de televisión donde los plazos lo son todo y la animación limitada era a veces casi una obligación. La sensación, al contrario que en la anteriormente mencionada UPA, acaba siendo incluso de dejadez.
Total, que a ratos esta película parece incluso técnicamente por debajo de su predecesora, sobre todo al principio, y a otros ratos la supera, en especial a partir de la llegada a la Luna.

En fin, que otra película que se hubiera beneficiado MUCHO de una mejor calidad de animación pero que sigue siendo entretenida e incluso – solo en la base, téngase en cuenta – fiel al material original.


Las Fabulosas Aventuras del Baron Munchausen Las Fabulosas Aventuras del Baron Munchausen 23-01-2020
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Primera de las dos adaptaciones de las aventuras del Barón de Münchausen a cargo del franco-magiar Jean Image, una de las estrellas de la animación francesa de mediados del S. XX.

La voz del Barón es una de las atracciones principales de la película: el ya retirado secundario de cine y televisión Dominique Paturel hizo un trabajo magnífico, dándole al Barón una personalidad realmente simpática y no tan prepotente. Por lo que respecta al resto de los personajes, la cosa no va tan bien: se abusa mucho de las voces deformadas electrónicamente, e incluso a quien tenga una mínima noción de francés le resultarán indescifrables.

La adaptación, durante buena parte de la acción – salvo por dos escenas - bastante fiel a la versión Bürger de los relatos del Barón, corre a cargo del mismo Image junto a su esposa France. Es el punto más fuerte de la película: desnudando el relato de su carga política (que no de su ligera sexualidad: salen sirenas en topless y todo), lo convierten en puro entretenimiento familiar. El ritmo es correcto si se le perdonan los defectos que nombraré después, y el final contiene un buen detalle respecto a la veracidad de lo que cuenta el buen Barón.

Técnicamente es destacable que la banda sonora es de Michel Legrand. Aunque en general lo considero muy sobrevalorado salvo por un par de excelentes trabajos, en pelis y series de animación siempre se mostró como un compositor extremadamente capaz, y esto no es una excepción, con piezas alegres y a ratos descaradamente setenteras que no desentonan en nada con la acción. También destacaría algunos fondos, si bien no todos, por la imaginación puesta en ellos, sobretodo los orgánicos diseños de los castillos.
Como principal defecto, la película arrastra el defecto de muchas de las producciones de Image: la limitadísima animación. Las repeticiones constantes de secuencias (como poco, un cuarto de peli es un déjà vu animado), personajes que pasan ante el mismo fondo una y otra vez y los cortes repentinos están a la orden del día. Y esto es una película de cine, no una para la tele (aunque sí se cortó en segmentos para su emisión como tal), que requiere rapidez y eficiencia debido a los leoninos tiempos de producción. Parece, incluso para ser limitada, descuidada, viéndose errores varios, desde el sufrido raccord a extrañas perspectivas, que además repercuten en la continuidad.

Con sus graves defectos, se trata de una versión relativamente fiel del original y una buena forma de introducirse en el mito de Münchausen. Solo hay que ser poco exigente.


Ataque al Carro Blindado Ataque al Carro Blindado 11-01-2020
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Western de robos y putadas con muchos toques de comedia y un reparto envidiable.

Dos megaestrellas encabezan el reparto: el mejor mal actor de la historia, John Wayne, está en su salsa como Taw Jackson, un ranchero arruinado y encarcelado que quiere aprovechar un permiso penitenciario para vengarse del hombre que lo metió injustamente en la cárcel y arruinó su vida. Kirk Douglas es Lomax, el pistolero a sueldo que propició que Jackson fuera encarcelado, ahora incómodamente aliado a su antigua víctima para un gran robo. Douglas interpreta a Lomax como un excéntrico que se lleva a matar con Jackson, aporta mucha comicidad y tiene las mejores escenas. Poco probable es pensar en un mejor par para un western divertido, y además era la tercera película que hacían juntos, por lo que sabían perfectamente qué esperar uno del otro.
Un buen puñado de destacables secundarios pertrechan al dúo protagonista, destacando especialmente Keenan Wynn como un viejo contrabandista psicótico y repugnante pero que hace su trabajo sin fisuras: nada que ver con el maloso tontico de sus pelis en la Disney. Tenemos también a Howard Keel, Bruce Cabot como el villano principal, Bruce Dern, Emilio Fernández, el futuro director de comedias de acción Hal Needham... Decepciona ver que las actrices tengan aquí un papel meramente decorativo.

El escritor de westerns Clair Huffaker se encarga del guion a partir de una novela propia: Trama interesante que como suele pasar en este tipo de pelis se ejecuta con deliberada y calculada lentitud salpicada de toques cómicos y alguna escenita de acción corta para estallar en una recta final explosiva. El director Burt Kennedy era más bien hombre de televisión y de trabajo discreto, pero sus westerns desenfadados (“También un sheriff necesita ayuda” y su secuela espiritual “Látigo” son dos de una decena de ejemplos) tienen cierta marca personal y garantizan buen entretenimiento.

Técnicamente es de destacar una bella fotografía (a cargo del especialista en westerns William H. Clothier) que da esplendor a unos bellos parajes mexicanos pertenecientes Parque Natural de Sierra de Órganos, en Zacatecas, así como la banda sonora del veterano Dimitri Tiomkin. El resto es tan competente como se espera de un western de cierta enjundia.

Una notable propuesta llevada en volandas por un estupendo reparto y cierta voluntad de llegar a un abanico de público lo más amplio posible.


Las Vacaciones del Señor Rossi Las Vacaciones del Señor Rossi 02-12-2019
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Rossi y Gastone se van de vacaciones y se encuentran con una [bastante ingénua] caricatura del mundo del turismo, de la explotación industrial, de las malas gestiones municipales con respecto al patrimonio y en general del culto al “tanto tienes, tanto vales”


Al menos en los primeros compases se percibe un ligero aumento del tono crítico y reivindicación de la justicia social respecto a las dos anteriores entregas, así como un sentido del humor un poquito más bestia (sin abandonar el tono de película familiar). Quiero suponer que Bozzetto, hombre muy comprometido con causas de izquierda, puso más mano en el guion. Sin embargo, al rato se vuelve al humor familiary optimista de las anteriores entregas, mezclado con más chistes ligeramente sociales, lo que al espectador familiar con Bozzetto le puede dar cierta sensación de oportunidad perdida. Por otro lado, es algo más lineal que las anteriores películas: sigue formada por segmentos, pero éstos son más largos y se conectan mejor.

Sigue la animación y colorido cuasi psicodélicos y la maravillosa música de Franco Godi.

Superior a su antecesora y quizá en algunos momentos incluso a la primera parte, la película parece a la larga no saber adónde ir empañando un poco el conjunto, que valoro con un inmerecido 8 por haberle puesto esta nota a la primera. Rossi aparecerá a partir de entonces en algún otro corto aislado, en cómics y en campañas publicitarias.


Los Sueños del Señor Rossi Los Sueños del Señor Rossi 22-11-2019
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Segunda parte de la trilogía del Sr. Rossi, esta vez centrada en los sueños y anhelos que el agotado asalariado va teniendo durante un fin de semana mientras el pobre perro Gastone, bastante quejica con razón pero que cuida a su humano como a un hijo, va haciendo trabajo doméstico los 7 días de la semana. Por supuesto, su amistad rezuma vitriolo.

Giuseppe Rinaldi, actor y director de doblaje que había trabajado con Sergio Leone, Gillo Pontecorvo o Bernardo Bertolucci doblando a estrellas internacionales para las VO de películas italianas (Charles Bronson en “Hasta que llegó su hora”, James Coburn en “Agáchate maldito” o Burt Lancaster en “Novecento”), se encargó esta vez de doblar a Rossi en la versión original (en España fue de nuevo Antolín García).

De nuevo la película corre a cargo de Guido Manuli y Maurizio Nichetti, con Bozzetto – siendo generoso – meramente supervisando el producto aunque está acreditado como director y guionista.
Técnicamente, de nuevo, tenemos la estupenda música de Franco Godi y los esmerados orgánicos y coloridos fondos.

No está mal en absoluto: sigue siendo un gratísimo producto animado, pero desde el inicio se nota que la idea tras la trilogía es hacer básicamente tres películas casi iguales y sacar un beneficio rápido. Quizá por es por ello que a Bozzetto no le gustan.


El Señor Rossi Busca la Felicidad El Señor Rossi Busca la Felicidad 21-11-2019
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Durante la mayor parte de su carrera, el Sr. Rossi fue el personaje fetiche de Bruno Bozzetto y de su asociado Guido Manuli. Este infeliz es una caricatura del italiano medio, y desde 1960 a 1974 protagonizó una serie de cortos – así como varias tiras cómicas y chistes de una viñeta en diversas publicaciones - dirigidos esencialmente al público adulto que mostraban una progresivamente más y más acerada sátira social: el pobre Rossi casi siempre acababa sus episodios convertido en un fracasado, incluso todo un desecho humano, completamente demente. Entre 1972 y 1975, se rodaron sendas serie de miniepisodios sobre la vida diaria y frustraciones sexuales de Rossi y sobre el deporte, dando algo más de personalidad al personaje, hasta entonces más un avatar semi-mudo de un italiano de clase media-baja cualquiera que otra cosa, y después se lo lanzó en busca de la felicidad con una trilogía basada en un humor más familiar.

El Sr. Rossi (doblado por el afamado actor de posguerra Carlo Romano en versión original. Fallecería poco después del estreno de la película. En España lo dobló el locutor deportivo, presentador de tele y actor de doblaje Antolín García) está esta vez trabajando como asalariado en una empresa de conservas. Intenta conformarse con lo poco (bueno, en realidad nada) que tiene, pero no encuentra sabor a la vida. Se le presenta entonces un hada madrina en paro en busca de un ahijado, Sicura, que le da a Rossi un silbato que lo hace viajar entre tiempos y dimensiones.
De por medio, encuentra una de las cosas que más necesitaba en esta vida: un amigo. Se trata de su antigua némesis, Gastone, el perro de su jefe, a su manera otro infeliz, que al cuarto de película adquiere inteligencia humana.

Escrita por Bozzetto, Manuli y el prestigioso cómico Maurizio Nichetti, que hizo sus primeros pinitos con ellos dos, esta primera entrega de las aventuras del Sr. Rossi incorpora – como sus sucesoras - elementos de magia y fantasía, acompañados un tono mucho menos satírico (queda alguna cosilla aquí y allí) y más paródico con la idea de que las películas llegaran a todos los públicos. Se le da una personalidad definida al personaje, como un tipo que echa al mal tiempo buena cara a pesar de todo, pero que se siente constantemente superado (aunque no llega a los límites de los cortos) por las circunstancias. Aunque la mala leche y el tono adulto de los cortos de Rossi e incluso de las anteriores películas de Bruno Bozzetto se echa en falta, no puede negarse que es una película la mar de graciosa.

Lo mejor de la película, por supuesto, es la música del que junto a Manelli fue el mejor compañero de Bruno Bozzetto: el músico Franco Godi crea una banda sonora pegadiza al máximo, con una canción principal que es un pequeño clásico y que muchos frikazos recuerdan con cariño. El brillante, post-psicodélico colorido de los orgánicos fondos (casi no hay líneas rectas) es otro punto a favor de la película. Se rumorea que hay gente que la ve emporrada para fliparlo a lo “2001”.

Con un tono más suavizado que los cortos pero superior técnicamente a éstos, con el Sr. Rossi el entretenimiento familiar está garantizado. Eso sí, no llega al nivel de excelencia de otros productos de Bozzetto por ejemplo, ¨Vip, mi hermano superhombre¨.


Capricho Capricho 04-11-2019
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Clásico menor de la psicotronia de espionaje sesentera, con una pareja protagonista absurda y un tono muy paródico.

Una madura y visiblemente aburrida - pero aún así una garantía de buen hacer en el mundo de la comedia - Doris Day es Patricia Foster, una empleada de una empresa de cosméticos que empieza a vender los prototipos de creaciones de su propia empresa al mejor postor.
Contrastando con la encarnación de la mujer americana ideal que es Day tenemos al fenomenal actor y eterno borrachuzo que fue Richard Harris. El papel de ejecutivo inglés playboy tampoco creo que le vaya.
El que sí encaja como anillo al dedo con su personaje es el secundario Ray Walston que interpreta a un científico loco de los de antes, solo que su obsesión es la belleza femenina.


Dirigida y co-escrita por uno de los grandes directores y escritores americanos de comedia (y, no lo olvidemos, también del cine de animación), Frank Tashlin junto a John Kohn (“El coleccionista”, “Caza humana”), que tenia sus raíces en las telecomedias, nos muestra una desmadrada trama de espionaje industrial que nos introduce en esa picaresca cinematográfica que yo considero todo un subgénero al llamo “película de putadas” donde los personajes juegan unos con otros (“Con la muerte en los talones”, “Charada”, “El golpe”, “Maverick”, “The Game”, etc.) por los más diversos motivos. Con todo, la estética sesentera no puede ocultar que el humor de esta comedia, en general, es bastante anticuadote (de hecho, Doris Day se quejó de ello) y más propio de peli screwball de los 40-50 que casi de la década de los 70. Todo ello con algunas escenas de acción cortitas – y, todo sea dicho, bastante conseguidas: buen equipo de especialistas – intercaladas para dar algo de vidilla.

Más allá del mérito de ciertas escenas de acción, mejor a nivel técnico es la música de Frank De Vol. No es una película que tenga nada más que encuentre reseñable.

En resumidas cuentas, una película simplemente pasable que se aguanta gracias a las tablas de Doris Day y un par de escenitas de acción.


Amanecer Amanecer 31-10-2019
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En los Oscars de 1927 hubo dos categorías de lo que podríamos llamar “Mejor película”, pero por motivos de cohesión, la estadística ha decidido que “Alas” sea la ganadora oficial. La oficiosa fue esta “Amanecer” con la que FW Murnau entró en Hollywood. Y lo que hizo fue los que algunos consideran la película muda definitiva.

Y eso que parte de una premisa simplísima (basada en una historia del novelista y dramaturgo Hermann Sudermann): campesino bastante bruto (el actor de wsterns y compañero de fatigas de John Ford George O’Brien, alternando muy bien entre pelele psicótico y marido ejemplar) se enrolla con lagartona de ciudad (Margaret Livington, una de las muchas vamps de la época) dejando a la santa de su esposa (con su ora vulnerable, ora jovial actuación y su aura de ternura la legendaria Janet Gaynor se llevó un Oscar por esta y dos películas más en esa peculiar primera edición) y al ninio de ambos marginados. Lagartona quiere que campesino se cargue a la pobre esposa. Campesino se arrepiente a tiempo, esposa queda empero traumatizada, van a parar a la ciudad por esas cosas, tienen un epifanía y aquello se convierte una segunda luna de miel. Pero la lagartona no soltará tan fácilmente a su presa...

¿Sencillito, no? Pues esperad a ver la puesta en escena: Murnau y su guionista favorito Carl Mayer convierten lo que sería un drama romántico con ligeros elementos cómicos en un poema visual.

Murnau se trajo a los EE.UU. varios de los hallazgos técnicos que había ido desarrollando en Alemania. La estética de la película es eminentemente expresionista (los sets de la ciudad son pura elegancia, y las vistas de maquetas recuerdan al Fausto del propio Murnau) así como el uso de la cámara: ángulos complejos y bastante movimiento.
El montaje es muy ingenioso: por ejemplo, el hecho de que algunas escenas se desarrollen como flashbacks dentro de los intertítulos los integran por completo en la trama. A parte de eso, dichos intertítulos están cargados de efectos y detalles para enfatizarlos: uno se puede hacer una idea mental no solo de los pensamientos, sino incluso del tono de voz que utilizan los personajes. Cabe decir que conforme avanza la acción se hacen menos frecuentes hasta casi desaparecer (Murnau odiaba los intertítulos en general).

Murnau dio un ejemplo de libro de cómo convertir una historia mundana en un poema épico y aprovechar los recursos expresivos del cine mudo justo cuando nacía el sonoro. Una obra de arte.


Alas Alas 22-10-2019
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La primera edición de los Oscars fue especial por haber tenido, oficiosamente, dos ganadoras. Este melodrama bélico fue la ganadora oficial, mientras “Amanecer” se llevó un premio oficioso.

Encabeza el reparto Clara Bow, una de las mayores estrellas de la época, y para muchos la primera gran sex symbol del cine. Su Mary es una jovial conductora de ambulancia en el frente, y todo un modelo de lo que era la mujer trabajadora de la época, en esos inicios de reivindicación feminista. Por desgracia solo es un papel decorativo añadido durante el rodaje, y aparece más bien poco.
Buddy Rogers y Richard Arlen son los verdaderos protagonistas de la película y están muy bien: saben transmitir muy bien la enorme amistad entre sus personajes, Jack y David, y en las escenas de acción, rodadas enteramente por ellos mismos, están muy a la altura, especialmente Arlen, que había sido piloto en la mismísima 1ª Guerra Mundial (aunque no llegó a combatir).
Otro miembro destacado del reparto es el entonces prometedor Gary Cooper en un pequeño papel que por algún motivo causó un gran impacto y lo lanzó al estrellato y Jobyna Ralston como Sylvia, la chica que se disputan Jack y David.

La película significó el nacimiento como estrella (chiste malo) del realizador William Wellman. Su experiencia como piloto condecorado en la 1ª Guerra Mundial está muy bien organizada narrativamente: durante el primer acto es básicamente una inesperada comedia de situación con toques dramáticos, pasando después a un drama bélico y personal con excitantes – para su tiempo - escenas de acción aérea.

Siendo también la primera película en ganar el Oscar a los mejores FX, este es el aspecto técnico más destacado de la película, aunque más que FX como los entendemos ahora, lo que vemos son auténticas coreografías aéreas magistralmente rodadas incluso para los cánones actuale. Es de justicia añadir que el trabajo de fotografía es tremendo, lleno de planos novedosos que ayudan decisivamente a dar dramatismo a la acción. Los intertítulos son también bastante creativos.

No voy a entrar en si mereció o no ganar el por entonces marginal Oscar. Dicen los rumores que solo ganó por el boicot de la recién nacida Academia al que quizá fue no la mejor pero la artística e históricamente más importante “El cantor de jazz”.
Si me preguntáis a mi, “Alas” me parece superior a la película a la que arrebató uno de esos dos Oscars primigenios: un drama ya entonces muy visto pero conmovedor combinado con unas escenas aéreas que parece mentira que fueran rodadas hace casi 100 años dan para una fórmula ganadora.


Los Profesionales Los Profesionales 05-10-2019
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Western basado en una novelilla de esas de quiosco, ambientado en la Guerra Civil mexicana – por tanto durante los últimos coletazos de la época del Far West - que sin tener una premisa muy original se convirtió en uno de los mejores de su época por su acción trepidante y excelentes actuaciones.

Un millonario contrata a “Rico”Fardan un especialista en armas pesadas, (Lee Marvin), Ehrengard, jinete experto (Robert Ryan), Sharp, guía formidable en el uso de todo tipo de armas ligeras (Woody Strode) y Dolworth, dinamitero cachondo (Burt Lancaster). Se trata de rescatar a la joven esposa del potentado (y el premio es gordo: Claudia Cardinale) de manos del mercenario Jesús Raza (Jack Palance), antiguo compañero de armas de Fardan y Dolworth. Todos hacen grandes actuaciones, pero la bellísima y brillante Cardinale roba varias escenas, perfilando su mítico personaje de “Hasta que llegó su hora”, y Jack Palance impresiona haciendo casi toda su interpretación no solo en castellano sino con acento mexicano (de pega, pero se le valora), además de dar un aire pasional, casi heroico, a su Raza.

Richard Brooks dirige y adapta con maestría una basada en la acción, la aventura y las relaciones personales (la camaradería y el honor por encima de todo) y dejando al aire la idea de “buenos” y de “malos”. El resultado es entretenimiento puro del primer al último minuto, con un desarrollo apasionante, unos diálogos naturales y con soltura y un final extremadamente satisfactorio.

A nivel técnico, la fotografía es espectacular. El Valle de la Muerte luce en toda su desnuda grandeza y resulta un escenario espléndido. Maurice Jarré crea una banda sonora de auténtica peli de aventuras, sin grandes alardes pero muy adecuada.

Encantador western. Me ha gustado más si cabe que otras excelentes películas del tipo, como pueda ser “Los siete magníficos”: una muy recomendable pieza de acción sesentera, quizá una de las mejores de la época.
He quedado sinceramente impresionado: sí, para mi gusto esta es de 10.


El Rey y el Ruiseñor El Rey y el Ruiseñor 04-10-2019
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Influyente película a cargo del animador Paul Grimault y el guionista Jacques Prévert (“La jour se levé”, Les enfants du Paradis”) que contó con dos versiones, una en 1952 y otra, definitiva, en 1980.

El rey Carlos XVI (Pascal Mazotti, un actor de reparto y doblaje) es un tirano megalómano odiado por todos, además de un tonto de remate incapaz de ver más allá de sus narices (más que nada porque es bizco). Un retrato vivo de él mismo pero con los ojos al derecho se lo carga y toma el poder, pues es su yo inteligente, iniciando la trama.
Por otro lado tenemos al ruiseñor (el excelente actor y activista político y social Jean Martin de “La batalla de Argel” y “Chacal”), al que Carlos ha dejado viudo en una de sus desastrosas cacerías. Se dedica a vengarse mediante lo que ahora llamamos trolleo del fino: un acoso constante pero sin violencia física. Carlos lo quiere disecado, a él y a sus cuatro pollitos. Es todo un liante, pero cae muy bien.
Luego están dos personajes más salidos de sendos cuadros: una pastora por el que los dos Carlos beben los vientos y un deshollinador que quiere fugarse con ella hacia el mundo exterior. Los dos son guapos, buenotes y con poca personalidad: un accesorio para hacer avanzar la trama.
Entre los personajes secundarios destaca un hombre ciego con un organillo que aparece hacia el final. El pobre tipo se mete en el lío sin haberlo pedido y comportándose un poco como la típica parodia animada de un bohemio/beatnik que salía en los dibus cincuenteros roba un par de escenas.

Y, bueno, ¿qué nos ofrece Prévert? Bien, pues una versión ampliada de un cuento la mar de gracioso de Hans Christian Andersen: “La pastora y el deshollinador” (era de esperar, ¿no?) en que unas figurillas de decoración tienen sus problemas y dramas. Prévert convierte las figurillas en personajes provenientes de obras de arte del malvado rey y mezcla la realidad realidad y ficción intrínsecas a la acción de la película, añadiendo además el conflicto entre monarca y ave. Además, poeta como era, Prévert escribió la letra de las cuatro muy breves canciones que salen en la película.
La parte mala es que la película tiene algún pequeño problema de continuidad, en especial hacia el final, en gran parte debido a que se compone de dos bloques hechos en épocas distintas.

Por supuesto, esta película vive mucho de su estética proto-steampunk: sencilla a primera vista, pero en realidad extremadamente elaborada y llena de detalle, muy acorde con las vanguardias artísticas en las que se movieron Grimault y Prévert en sus años mozos, combina elementos surrealistas (los fondos parecen salidos de la imaginación de Giorgio di Chirico, Max Ernst o Carlo Carrà), expresionistas y abstractos que entran con facilidad por los ojos.
La animación en si, como pasa muchas veces, es una de cal y una de arena: combina momentos de mesmerizante fluidez que ha dejado impronta en en mundillo (la bervísima escena del payasete saltimbanqui está especialmente lograda) con otros comunes e incluso con algún fallito puntual explicado, como la continuidad, por haber estado la película hecha en dos etapas.
La banda sonora también es destacable, combinando dos bellas partituras: la original de Joseph Kosma y la de 1980, de Wojciech Kilar (“Drácula[, de Bram Stoker]”, “El pianista”).

Visualmente impactante a la par que muy entretenida, es una película muy a reivindicar que pulveriza sus errores en base a lo fascinante de su desarrollo.


Casino Royale Casino Royale 01-10-2019
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Si es que te tienes que reir por fuerza.

Primero de los dos Bonds no oficiales, posiblemente una de las películas con génesis más complicada y desastrosa de la Historia del Cine: un proyecto serio convertido en una de las comedias más desmadradas de los 60 y todo un antecedente de las parodias que aún hoy nos llegan bajo nombres “Algo como puedas” o “Aquello Movie” (sin llegar al nivel de las mejores parodias de Mel Brooks los Zucker-Abraham o el John Landis primerizo). Escribir curiosidades sobre ella ha dado pie, en una tendencia ascendente, sobre todo desde el estreno del Casino Royale de Martin Campbell, a todo tipo de documentación, desde sesudos artículos académicos a libros enteros para fans.

Ya de entrada se hace difícil nombrar el superestelar reparto repleto de cameos, por lo que mejor coger a los más destacados: David Niven es un James Bond más James Bond que el James Bond oficial. Está simpático y gracioso. Peter Sellers y Woody Allen van a su olla, déjandonos ambos varios momentazos de su esplendor como cómicos. Orson Welles también hace lo que le da la gana y también llega a funcionar en algún momento.
Entre el reparto femenino, Ursula Andress va muy perdida (lógico) como Vesper Lynd, pero Joanna Pettet, Daliah Lavi e incluso Deborah Kerr parece que pillan que están en un sitio poco serio. En especial la segunda: la actriz israelí tuvo que dar la réplica a un Woody Allen que como he dicho antes iba de por libre. Y hay más chicas guapas. Docenas de ellas. Algunas incluso hicieron carrera con el tiempo como actrices principales.

Si es difícil lo del reparto, lo de los cineastas y escritores es peor. Para entrar en detalles, mejor escribirlos como curiosidad y dejar algo sucinto aquí: 5 directores (acreditados, porque hay más), una decena de guionistas (la mayor parte sin acreditar), varias tramas sin relación, mucho cachondeo (salvo por partes de la escena del bacarrá) que a veces se ríe uno más de lo absurdo que de de los gags en si, cero lógica interna, nula cohesión, ausente argumento, historia inexistente, malas decisiones a porrillo (lo del romance entre Bond y Mata Hari me tortura cada vez que veo la peli y es un elemento importante en una de las chorrocientas tramas de la peli)... Una puta locura, hablando mal y claro.

A nivel técnico, sin duda, lo mejor, la música de Burt Bacharach, una obra maestra por su propio derecho. Para mí es uno de los 10 discos que define mejor la música pop de los 60, a la altura del “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, el “Forever Changes”, el “Beggars’ Banquet”, el “Tommy”, el “Are You Experienced”, el “Live at a The Apollo” o la selección de Woodstock. Bacharach coge la música lounge y el jazz-pop (no en vano Herb Alpert se encarga del tema principal) de la época y la pone aquí en una divertidísima y descacharrante selección de tonadas más el clásico tema “The Look of Love” de Dusty Springfield.
El resto, pues generalmente bastante competente salvo por alguna cutrez en los FX: el diseño de producción, con su parodia sin reserva de la estética sesentero-psicodélica es especialmente bueno. Montones de dinero derrochado en suntuosos decorados y vestuario solo para hacer la ridiculez más y más grande.

Sí, como fan de Bond no puedo decir otra cosa salvo que es una atrocidad que jamás debió haber sido hecha. Pero como frikazo tampoco puedo negar que su mismísima extrañeza, la compleja historia que se desarrolló tras las cámaras y el bizarrismo general del producto me divierten, y mucho, convirtiendo esta “Casino Royale” en un placer culpable (pese a tener que aguantar lo de Bond y Mata Hari, que da mucha rabia). Así pues, mejor me abstendré de calificarla porque no sabría si ponerle un 0 o un 1 o un 9 o un 10.

Lo dicho, sí, es un desastre, pero te ríes a la fuerza.


Napoleon Napoleon 24-09-2019
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Tras un par de tremendos éxitos internacionales y de un viaje a Hollywood donde conoció a D.W. Griffith, Abel Gance decidió hacer una locura y llevar la vida de Napoleón Bonaparte al cine en varias entregas. Para haceros una idea del alcance del royecto, solo completó la sexta parte de lo planeado antes de abandonar por verlo imposible. Y esta sexta parte dura cinco horas y media.

Albert Dieudonné, un tipo con mirada de halcón (en la película se remarca: un plano concreto superpone la cabeza de un águila a su rostro y encaja) que hacía tiempo que colaboraba con Gance, es un Napoleón que parece salido de uno de esos cuadros de David con el corso joven y con greñas. Acabó quedando encasillado como el emperador.
Un destacado actor de la época, Edmond Van Daële, es un magistralmente caracterizado Robespierre (recientemente se reconstruyó el que podría ser su rostro real y Van Daële es casi idéntico, incluso con las señales de viruela).
Casi todo el reparto son amigos y familiares de Gance, así gente del equipo: el mismo Gance es Saint Clair, su esposa es Charlotte Corday, el técnico de FX Percy Day aparece como su compatriota el almirante Samuel Hood...

El guion del propio Gance parte esencialmente – hay otras fuentes - de la algo exagerada biografía que de él hizo el historiador Élie Faure (que veía en el corso “un profeta de los tiempos modernos”) en 1921. Aunque vaya de biopic realista, marcando incluso qué intertítulos están basados en fuentes históricas, es – ojo: según confesión propia, Gance lo hizo de manera completamente deliberada - muy áulico (a ratos se pregunta uno quien ganaría un duelo al estilo “El bueno, el feo y el malo” entre Son Goku, Superman y el Napo de Gance) demasiado patriotero, y el tiempo lo ha puesto todo en su sitio: las fuentes de Gance no es que fueran muy fiables. Así y todo, el hombre lo intentó, lo puso todo, y se ve en la intensidad dramática que logra imprimir al producto. Intenta, además aderezarlo con algo de humor, pero son unos chistes bastante toscos.


A nivel técnico, Gance aplica todas las técnicas innovadoras que aprendió tras años de experimentar, dando como resultado una película sofisticada con frenéticas escenas rodadas cámara en mano, casi documentales; secuencias de pantalla partida (hasta 9 cuadros vemos), planos vertiginosos que duran medio segundo, pasajes oníricos, un curioso uso del tintado, trucos con los intertítulos, notables FX a cargo del pionero inglés Percy Day e incluso un experimento panorámico multipantalla que se convirtió en antecesor del sesentero Cinerama. Todo un festín visual para el que guste del cine de época. Lo malo de todo esto es que a veces Gance se flipa un poco con los trucos y algunas escenas se me hacen algo difíciles de seguir.
La película tiene una escala épica: Gance rodó en varias localizaciones reales relacionadas con la vida de Bonaparte, con montones de extras y varios actores caracterizados magistralmente como personajes históricos.
En resumen, si se tiene en cuenta la época, es una maravillosa orgía visual.

Es una peli tan deliberadamente pomposa y exagerada que tiene que verse para creerse: un festín visual que aún sorprende por su inventiva y ambición. Llena de detalles innovadores para su tiempo, supera su casi ridículo patriotismo para instalarse entre una de las obras magnas del cine mudo. Las hay mucho mejores, claro que sí, y en la nota quiero reflejarlo pero esta obra de museo merece la paciencia de ser vista.


Comisario X y los tres Perros Verdes Comisario X y los tres Perros Verdes 06-09-2019
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Jo “Comisario X” Walker y su amigo Tom Rowland se las ven y las desean para recuperar un valioso alijo de LSD con el que el Ejercito de los EE.UU. pretendía experimentar como arma química no letal, mezclándolo con el agua corriente. Quizá habréis oído esta leyenda urbana que se ha parodiado en muchas partes. Pues aquí es la base del argumento.

Tony Kendall y Brad Harris hacen lo de siempre y lo hacen correctamente: Kendall suelta mamporros y cuenta chistes malos y Harris se encarga de escenas más serias y arriesgadas. La checa Olga Schoberová, que trabajaba tanto en su país como en Italia e Inglaterra (con la Hammer nada menos) es la chica principal de la película, que quiere vengar a su hermano asesinado por los villanos. Conforme avanza la acción, un conjunto de variopintos personajes – desde un poli atolondrado que parece el Súper de la TIA a un burro hiperinteligente - se van uniendo a Walker y Rowland para parar los pies a los malotes, y aquello acaba siendo una verbena.
Los malosos, la organización criminal Perros Verdes, son una pandilla de camellos: unos garrulos lisérgicos (¿dónde habré oído yo eso?) que se flipan con su propia mercancía (¿y esto otro?). Matones de tebeo bastante patéticos y cuyos intérpretes, afortunadamente, no parecen tomarse muy en serio su papel. Entre ellos cabe destacar la bellísima secundaria francesa Sabine Sun como la secretaria del consul USA en Estambul y aparente líder de la organización; el actor de carácter austríaco Herbert Fux y el nadador, culturista y destacado wrestler canadiense Samuel “Samson” Burke. Hay otro pero no nombraré personaje ni actor para evitar spoilers.

Como siempre en esta saga, el tono de la película es muy desenfadado y ésta se centra más en mostrar escenas de mamporros y las cabriolas de Brad Harris que otra cosa. El guionista y co-director Rudolf Zehetgruber ya había escrito la bastante potable anterior aventura de Walker y Rowland, “Kárate en Ceilán”, y aquí se centra más en su especialidad: la comedia. En todo momento vemos las bajas pretensiones y las ganas de hacer un producto barato, entretenido y de consumo rápido, por lo que se pueden perdonar algunos defectos.

Técnicamente creo que la película tiene un fallo importante y que no se puede perdonar: el montaje. Varias secuencias no parecen tener cohesión, como si se hubiera querido ir demasiado rápido y aprovechando todo el material posible. No hace mella en el factor entretenimiento, pero desorienta bastante: hay escenas que confunden más que una peli de Resnais.

Pero bueno, a falta de brillantez, bueno es bizarrismo, y a esta entrega de la saga le sobra, sobretodo conforme llegamos a la segunda mitad de la película. Lo de “perros verdes” está justificado, pero no hay tres: lo menos hay una docena.


El Maquinista de la General El Maquinista de la General 11-08-2019
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Buster Keaton se lanzó a hacer una gran superproducción por su cuenta solo para estrellarse para después ser redescubierta y considerada su obra maestra.

Si hablamos de interpretaciones, con Buster Keaton todo nos viene predefinido: constante expresión seria y fastidiada, cabriolas a mansalva (algunas de ellas extremadamente arriesgadas) y mucho genio cómico.

Gran amante de los trenes, Keaton se inspiró en un hecho real de la Guerra Civil americana y, por varios motivos, puso a los Confedarados como los buenos de la peli y eligió soslayar la comedia con el cine de aventuras. Porque, sí, “El maquinista de la General” es más que una sucesión de gags: es una película con impresionantes escenas de acción donde un slapstick mucho más relejado que en otras pelis de Keaton es una parte integral. Hace sonreír en todo momento, pero no creo que Keaton pretendiera que la gente se partiera de risa, sino hacer algo más excitante. Como resultado, a nivel personal no me resulta tan divertida como otras pelis de Cara de Palo, pero lo compensa de sobras mostrando sus capacidades como cineasta junto a su colaborador Clyde Bruckman.

Y es que la película es a nivel técnico un caramelete: una persecución casi constante y sin trucos de dos y hasta tres locomotoras que debió costar un riñón y parte del otro. Keaton, hablando mal y claro, perdió el culo por ofrecer un producto absolutamente espectacular pero al mismo tiempo creíble.

No es la película más divertida de Keaton ni pretendía serlo, aunque sea francamente muy entretenida: lo que es es el mayor tributo a su genio como cineasta más allá del slapstick. Un espectáculo que aún hoy puede impresionar dado que se hizo sin apenas trucos.


La Quimera del Oro La Quimera del Oro 22-06-2019
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Proyecto de altos vuelos de Charles Chaplin que devino uno de sus mayores triunfos, su película favorita y un clásico del cine.

Chaplin convierte esta vez a su Charlot (o Vagabundo) en un buscador de oro algo torpe que se encuentra problemas por todos lados. Haciendo lo que hacía siempre, esa combinación de torpeza y ternura, Chaplin manda en la película. Brillante actuación a su vez de su sempiterno compañero de reparto Mack Swain en su última colaboración como Big Jim McKay, tipo a medio camino entre lo siniestro y lo entrañable. Georgia Hale, amiga de la entonces esposa de Chaplin Lita Gray, hace el papel de chica de la película, no muy remarcable pero simpática.

Guion y dirección a cargo del mismo Chaplin, presunto acuñador del término “comedia dramática”. Y es eso lo que nos encontramos: la mezcla de humor totalmente desmadrado y drama humano (esta vez centrado no solo en los sentimientos y la sociedad, sino en la dureza de la vida de los buscadores de oro) que fue la marca de la casa del polifacético realizador. Se suceden por doquier escenas clásicas como las de la comerse un zapato, la soledad del Vagabundo o la casa que cuelga de un barranco.

Técnicamente es bastante destacable la reconstrucción en estudio del monte Klondike, un set bastante grande para la época. No hay nada más que llame mucho la atención en este aspecto.

Un clásicazo de la comedia con el que me he reído mucho más de lo esperado (la imaginaba más dramáticamente tensa) con el que Chaplin demostró una vez más su tremenda capacidad para contar historias que encandilan a generaciones de espectadores.


Golgo 13: Queen Bee Golgo 13: Queen Bee 13-04-2019
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Segunda película animada de Golgo 13, que fue lanzada como OVA (Original Video Animation). De nuevo dirige Osamu Dezaki, que usa al equipo de la Tezuka Productions, sucesora de su alma máter, la Mushi de Osamu Tezuka, después del éxito que supuso su adaptación de 1996 - también en OVA - del cirujano Black Jack, probablemente el personaje fetiche del Dios del Manga.

Duke “Golgo 13” Togo se enfrenta a una peligrosa y sexy guerrillera y narco conocida solo como Sonia - o por Queen Bee - por encargo del equipo de una candidatura presidencial a los EE.UU., que sospecha que quiere eliminar al candidato por su posición de tolerancia 0 contra el narcotráfico (claro que, como era de esperar, el tipejo es un yonqui de la vida). A partir de aquí se sucede una historia breve pero llena de giros.
A parte de Sonia, tenemos uno de esos personajes que Osamu Dezaki recreaba con tanta maestría: el teniente Benning, un militar tuerto y loco con amor incondicional a la violencia gratuita y a la música que hace pensar en un cadáver movido por una fuerza diabólica.

El ligeramente culebronesco guion corre a cargo de un guionista televisivo llamado Akihiro Tago y, de nuevo, Dezaki no escatima ni en sexo, ni en violencia ni en sus estampas de la depravación humana, aquí puestas al máximo. Lástima de brevedad: la película no llega a la hora de duración y deja con ganas de más.
La animación es más fluida de lo que nos tendría acostumbrados Osamu Dezaki, más similar a un episodio de Black Jack que a Golgo 13: El profesional, pero sigue siendo de aire artesanal. Musicalmente, vuelve el agradable smooth jazz.

Más que notable pero demasiado breve.


Golgo 13: El Profesional Golgo 13: El Profesional 29-03-2019
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Para muchos la película definitiva de Golgo 13. El personaje de Takao Saito debutaba en el mundo anime 15 años después de su creación y lo hacía bajo la batuta de Osamu Dezaki (Ashita No Joe, Remi: Sin familia, La Rosa de Versalles), director que daba a sus creaciones una gran fuerza dramática gracias a una estética sombría y voluntad experimental, nacidas en mi opinión de la carestía de medios durante su trayectoria en la Mushi de su amigo y mentor Osamu Tezuka. Aquí, con un presupuesto holgado y muchos medios a su alcance no duda en seguir probando cosas nuevas.

Aquí tenemos a un Duke “Golgo 13” Togo sin pasar por el filtro del mundo real: este Golgo animado sí es el Moloch humano y amoral que hace que la existencia de muchísimas personas gravite alrededor de él. Un perfecto asesino profesional, magnate, bon vivant y máquina sexual que vive exclusivamente para dos cosas: trabajo y placer. Casi siempre impertérrito (aunque aquí se lo ve asustado a ratos, cosa que según el manga es el punto en que se lo toma personalmente), que solo habla cuando es estrictamente necesario (no suelta una sola palabra hasta los 11 minutos de peli), tremendamente honesto y honrado dentro de lo que es su facinerosa carrera y – aquí sí – jamás sonriente.
Una cosa sí que le cambian aquí: en el manga, la imagen de Duke Togo ha ido siempre asociada a los larguísimos y probablemente muy caros puros que consume. Aquí se ve que iba corto de pasta, porque se pasa a los cigarrillos, y como decimos en mi tierra, “qui té duros fuma puros, qui no en té fuma paper”.

Shukei Nagasaka, guionista no muy conocido que ha trabajado en muchos tokusatsu (como Ultraman, por ejemplo), crea un guion original relativamente fiel al manga (vueltas por medio mundo, mujeres fatales, armas a cascoporro, 0 humor pero gran voluntad de entretener y evadir) donde Golgo va cumpliendo varios encargos mientras una organización formada por peces muy gordos y agentes muy competentes lo acosa, a él y a sus asociados. Destaca muy especialmente la carga erótica y ultraviolenta, me atrevería a decir que superior incluso al la del manga (la excelente puesta en escena de Dezaki y su gente en las escenas de sexo hace mucho por crear esta sensación). Los malosos son muy extravagantes y destacables, en especial el asesino rival Big Snake, que parece salido de una pesadilla daliniana: un descerebrado obseso sexual de 2 metros 10 que parece que no tenga huesos. Hay que verlo para creerlo.

¿Y qué he querido decir antes con que Osamu Dezaki iba “probando cosas nuevas”? Pues algo que se dice enseguida, oigan: nos encontramos ante el primer largometraje animado donde se hizo uso de CGI. Claro que actualmente canta más que los pies de un corredor de fondo, pero resulta fascinante. Podemos apreciar la CGI en la secuencia de créditos iniciales (combinada con stop-motion: es un caramelote) y en un ataque con helicópteros que hoy en día parece un videojuego de 1994.
Por lo que respecta a la animación 2D, pues lo que le he visto siempre en Dezaki: yo lo veo casi como un neo-expresionista que sabía pasar muy bien las miserias humanas al mundo animado. Animación más bien limitada (creo que deliberadamente en el caso que nos ocupa) pero con personajes muy detallados y expresivos, trazo grueso (a veces parece que estemos viendo un grabado en movimiento), escenografía preciocista, tímidos intentos de simbolismo – aunque más bien acaba cayendo en esa encantadora y gratuita exageración que los anglosajones llaman “narm”, como es habitual en el anime por otro lado - y constantes juegos con la luz (los claroscuros eran marca de la casa), el color y la composición de las escenas. Las escenas de acción resultan rápidas e intensas, pero nada del otro mundo dentro del anime incluso en esos tiempos si exceptuamos la persecución en CGI.
La película cuenta con una apreciable banda sonora que combina smooth jazz (sí, me gusta mucho el smooth jazz, ¿passa?) con piezas pop ochenteras la mar de marchosas.

Gran muestrario de la maestría como animador del desaparecido Osamu Dezaki, es un producto imprescindible para los fans del anime en general y de Golgo 13 en particular.


Camelot Camelot 24-03-2019
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Pues no os lo váis a creer, pero esta película puede ser considerada – a nivel meramente cinematográfico, porque el musical original del los prolíficos Alan Jay Lerner y Frederick Loewe ya llevaba años representándose en Broadway - como la sucesora espiritual, probablemente involuntaria, de “Merlín el encantador”, de la Disney. Basada también en la curiosa saga “The Once and Future King” de T.H. White (que personalmente me aburrió un poco, que queréis que os diga), ofrece una visión musical del Ciclo Artúrico que se mueve entre el desenfado y el drama sentimental.

Richard Harris (Arturo), Vanessa Redgrave (Ginebra) y Franco Nero (Lancelot) encabezan un destacable reparto cargado de veteranos del cine, especialmente del británico, aunque sea una película 100 % Hollywood.
Harris está en su salsa, el teatro: tanto haciendo el loco como lamentando su suerte, su expresividad física y vocal brillan. Vanessa Redgrave no impresiona cantando, pero siendo una de las mejores actrices del mundo en aquella época lo compensa de sobras: expresiva, encantadora y al igual que Harris controlando perfectamente los tempos de la película. Franco Nero, fresquito desde “Django”, pone apostura con un Lancelot fortísimo y buenazo pero atontado y soñador que evoluciona en un hombre amargado (con razón) y una verdadera amenaza para Arturo en cuando se convierte en el amante de Ginebra.

Alan Jay Lerner adaptó su propio libreto a la pantalla. Lo primero que debe decirse es que pese a que no faltan toques cómicos, no debe esperarse una comedia musical: esto es más bien un romance histórico que gracias a la magia del cine obtiene algún toque de peli de aventuras y poco más. La trama es interesante pese a ser muy conocida, y la película se deja ver en general, pero tres horas se me han antojado un metraje excesivo. Hay escenas que de veras sobran, como la de Arturo recordando lo que aprendió con Merlín (y vimos en la peli de Disney).

La música, adaptada por los multipremiados Alfred Newman y Ken Darby, combina piezas tipo Broadway con algunas marchas propias de peli de capa y espada, conectando bien las canciones de Lerner y Frederick Loewe. Se llevó un Oscar. Sin embargo, aviso que quien no guste de los musicales clásicos no quedará muy impresionado. Y de hecho, debo decir que las canciones del musical en si no me han entusiasmado, personalmente.
A parte de todo esto, las verdaderas estrellas de la película fueron John Tuscott y Edward Carrere como artífices de toda la parte estética, en especial el primero, que se llevó dos Oscars por su labor aquí (Dirección artística y Vestuario): los exteriores no son nada que no se hubiera visto en otras películas, al menos en nuestro caso: los estupendos Castillo de Coca y Alcázar de Segovia son Camelot y Joyeuse Garde respectivamente). pero los interiores y el vestuario son un banquete visual, con imaginativos sets y vestidos que mezclan la épica medieval con un cierta sensibilidad pop sesentera.

Un musical interesante, visualmente fascinante y magistralmente interpretado lastrado, para mi gusto, por cierto exceso de metraje y canciones poco memorables en comparación con las de otras obras de Lerner-Loewe.


Los Locos del Cannonball Los Locos del Cannonball 19-03-2019
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Suguiendo con la retrospectiva de Burt Reynolds, esta vez nos encontramos conuno de los varios intentos de Raymond Chow para introducir a la Golden Harvest en el Hollywood más dorado es esta gruesa comedia de culto, de reparto espectacular y aún más espectaculares acrobacias automobilísticas.

Aquí tenemos a Burt Reynolds, ya por entonces el experto en road movies y pelis de mamporros que conocemos la mayoría, Dom DeLuise (como copiloto con doble personalidad), Roger Moore, un Jackie Chan que empezaba su carrera americana, la malogradísima Farrah Fawcett (de tonta del culo ecologista), Dean Martin (como siempre, de mujeriego con mucha jeta), Sammy Davis Jr., un tremendamente gracioso Jack Elam (el mejor de la película para mí con su proctólogo drogata y guarro) o Peter Fonda en un cameo, entre otros. Dirige un gran profesional del cine de palomitas como fue Hal Needham, que ha había hecho “Los caraduras”con Reynolds.

A nivel de guion (a cargo de Brock Yates) se trata de una comedia de brocha gorda con chistes bastante desigualesy momentos de amistad empalagoso, dependiendo más de las ganas que le ponen los intérpretes que otra cosa. Ya he dicho que Jack Elam es a mi juicio el mejor, pero Reynolds, partes de DeLuise, el siempre natural Sammy Davis Jr. y Roger Moore autoparodiándose tienen las partes más afortunadas. A ratos parece hecha de parches, pero, todo sea dicho, pasa volando.

A parte de las virguerías con los coches, destacaría el rápido montaje y ritmo acelerado de la acción, y en la parte negativa, la horrenda música, desde el tema principal de baratillo hasta la repugnante canción infantil final que estropea los ya míticos créditos finales, con pifias bastante graciosas. Que el responsable de tal desastre se llamara Snuff Garrett ya no preconizaba nada bueno.

Una peli que la ves de crío o adolescente y te entusiasma, pero que de adulto le ves las costuras y no pasa de ser pasable, valga la redundancia.


F de Flint F de Flint 15-02-2019
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Si os pensabais que el Dr. Goldfoot, Casino Royale ’67, Matt Helm, Modesty Blaise, las aventuras de serie Z de Charles Bind , Austin Powers, Johnny English, la inevitable peli con Leslie Nielsen o las pelis de Kingsmen llevaban la parodia bondiana al paroxismo, pensad de nuevo: Derek Flint bien puede llevarse la palma en este segundo episodio de sus aventuras.

Un James Coburn que según confesión propia dirigió la película “de facto” hace una perfecta actuación para el tipo de film en el que trabaja, soltando absurdeces sin parpadear un solo momento. Flint sigue siendo el súmum de la Humanidad, un ser evolutivamente por encima de todos nosotros, simples humanos, pero aquí queda potenciado. Todo lo sabe y físicamente está formidable. El contraste entre su gallardía y sabiduría y el bizarrismo general – con el que se funde sin problemas - es la principal atracción de este producto. Es como el Batman de Adam West, pero que se ríe más.
Lee J. Cobb trabaja bien de nuevo como actor de comedia, pero por el camino se pierde la excelente química que tenía con Coburn en la primera parte: Hay relativamente pocas escenas con ambos actores juntos, y la relación entre sus personajes es mucho más amistosa aquí. Se pierden esas divertidas escenas análogas a un sketch de Epi y Blas.
El resto del reparto ni es conocido ni hace nada destacable, lo cual perjudica bastante a la película.

Al guionista Hal Flimberg, que también había escrito la primera parte, se le fue la olla de lo lindo con un guion basado en premisas incómodamente machistas (uno no sabe si se cachondea del machismo del subgénero de espías o solo es por hacer una inexistente gracieta), gags tan bestiales que dejan a la inmediatamente posterior (se estrenaron con semanas de diferencia) Casino Royale ’67 en un producto serio y formal. Desde Flint hablando con delfines y escribiendo libros sobre física a abandonar un avión de castristas cantando La Internacional mientras salen subtítulos en cirílico con una estrella roja que se mueve siguiendo el ritmo (como la bola de ese karaoke avant la lettre de los años 30), pasando por Lee J. Cobb afeitándose el mostacho para… Os dejo que lo imaginéis: la organización ZOWIE parece la T.I.A., y te tienes que reir a la fuerza, aunque los chistes sean malísimos. Se supone que está dirigida por un grande del cine de acción de baratillo como Gordon Douglas, pero, como se ha dicho antes, no se tomó nada en serio su trabajo (lo comprendo).

Técnicamente, pues creo que se les acabaron los recursos, porque pese a que hay momentos en que se nota cierto oficio y presupuesto, hay otros momentos abismales como el del secuestro del Presidente de los EE.UU. o el de Flint viajando con un delfín (no os los describo, que pierden la gracia). En la parte musical, Jerry Goldsmith nos da de nuevo su particular visión del pop sesentero, y sigue siendo gratísima de escuchar. Todo ello, sumado al absurdo guion, le da un encanto especial a la peli.

Secuela simpática pero claramente muy inferior a su predecesora, merece ser incluida en ese sub-subgénero de pelis de espías alocadas que refiero en el primer párrafo. Se aguanta esencialmente gracias a la acertadísima actuación de Coburn y a un encanto cutre-sesentero que no debiera habido darse dados los considerables recursos que a priori tenía la película.


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