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Críticas de bigladiesman

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Octopussy Octopussy 13-04-2022
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EON se encontraba en un buen lío: Roger Moore se negaba a hacer otro Bond y su relación con Cubby Broccoli se había enfriado al máximo, pero Kevin McClory estaba preparando un Bond alternativo con el mismísimo Sean Connery. Así que aunque James Brolin ya había rodado algunas escenas de prueba junto a varios de los secundarios como Bond, EON y United Artists aflojaron la mosca a lo grande y esta Octopussy supuso un más retorno a lo bestia para Moore que otra película más para él.

Moore a esas alturas ya iba bastante con el piloto automático: se siente a gusto y se divierte. Eso es suficiente. Pero tiene una escena de tensión disfrazado de payaso donde el hombre no está nada mal.
La chica de turno es la retornada Maud Adams. Ocho años después, la casi cuarentona actriz sueca estaba aún de muy buen ver y además había ganado en experiencia, haciendo un trabajo excelente como magnate, aventurera y traficante de joyas debatiéndose entre los malosos que la quieren estafar y que al mismo tiempo tiene una deuda de honor con Bond. Quizá la mejor chica Bond de la era Moore.
Por la parte de los villanos, el ajado pero aún muy señor Louis Jourdan es el elegante y sádico príncipe afgano Kamal Khan, acompañado del cachas Kabir “Sandokan queremos un hijo tuyo” Bedi, quizá el actor más famoso que haya salido de Bollywood. Pero ambos se quedan en comparsas de una de las mayores luminarias del teatro británico: el histriónico Steven Berkoff roba escena tras escena con su completamente chiflado general Orlov. Verlo es amarlo, oiga usted.

Guion de Richard Maibaum con la colaboración de George MacDonald Fraser, creador de las novelas de Harry Flashman, y, por tanto, conocedor a fondo de la India, además de dotado de un olfato tremendo para el humor. La película constituye así una especie de término medio entre el realismo de “Solo para sus ojos” y el cachondeo padre de “Moonraker”, que incluye incluso unos cuantos guiños cinéfilos muy descarados (a mí me divierten, qué queréis) y un clímax larguísimo y exquisito con persecuciones casi seguidas de tren, coche, globo, caballo y avión, con sendas escenas de desactivación de explosivos y de mamporros de por medio. Tiene cierto aire a las películas de Indiana Jones, especialmente a “El templo maldito”, que se estrenó el año siguiente a esta. Curiosamente, la prima hermana de “Octopussy” que rivalizó con ella ese 1983, “Nunca digas nunca jamás”, tambien se gasta un rollo Indiana Jones, aunque esta vez es más nivel de personal técnico.

La película sigue sin desviarse el camino del Bond ochentero: el dinero se pone en las tremebundas escenas de acción. Los sets, de Peter Lamont, son bonitos pero sin la espectacularidad de antaño, y los exteriores siguen siendo un lujazo. A nivel musical, John Barry vuelve a la saga con una buena banda sonora tirada de nuevo a lo sinfónico, aunque no tan solemne como la de Moonraker. Algunas piezas parecen un ensayo de lo que sería la banda sonora de “Memorias de África”. La agradable canción “All Time High” del mismo Barry con letra de Tim Rice (“Jesucristo Superstar” y otras obras junto a Andrew Lloyd Webber, o el “Chess” de Björn Ulvaeus y Benny Andersson) corre a cargo de la cantante country Rita Coolidge.

Notable película Bond y otro exitazo. Sin ser ni de lejos de las mejores de la saga, cumple sobradamente sus objetivos: espectáculo, diversión y entretenimiento.


El Precio del Poder El Precio del Poder 15-02-2022
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[Actualizado a 15/02/2022]

Nació como remake de una obra maestra del cine de los 30 antes de que Hays lo interviniera y lo dejara en clásico de cineclub, pero De Palma con su ejercicio de estilo ochentero-miamero, Oliver Stone con su atinadísima actualización del guion original de Ben Hecht, Giorgio Moroder con su banda sonora eurodiscotequera y Al Pacino con una interpretación tan magistral como la de Paul Muni crearon entre los cuatro uno de los mayores iconos cinematográficos de la década de los 80: uno de los clásicos de videoclub por excelencia, de modesta trayectoria en salas, pero titán del vídeo doméstico.

Ligeramente superior a mi juicio que su predecesora, DePalma aprovecha un excelente y punzante guion de Oliver Stone (con muchos elementos cortesía del director original Sidney Lumet y que sigue bastante al dedillo el guion original de Ben Hecht, expandiéndolo y adecuándolo a los 80 y a su realidad político-social) tan legendariamente lleno de tacos y one-liners que la gente olvida la amarga crítica social subyacente en él, y lo convierte en una orgía ultraviolenta de estética colorista (aún hoy marca estilo), interpretaciones magistrales y pulso narrativo tenso.

Al Pacino hace una de sus más grandes actuaciones, su favorita de hecho. Su Tony Montana es inolvidable: un ser enfermizo, repugnante, traidor, agresivo, pervertido, psicótico y excesivamente tirao p’alante… Pero que increíblemente tiene sentimientos: le encantan los niños (en el mejor de los sentidos). Durante toda la peli, Pacino mezcla el hieratismo más absoluto con la histeria más sobreactuada, mostrando la inestabilidad mental de Montana. Su buena actuación lo sacó del bache en el que andaba metido y lo ha mantenido en la cresta de la ola hasta nuestros días y los que vendrán. Pero si solo fuera por Pacino… Está acompañado de un elenco de secundarios impresionante: Michelle Pfeiffer se destapó como más que una rubia bellísima que hace brillar la pantalla y sojuzgar al personal masculino con su sex-appeal y su voz aterciopelada. Es que además es un pedazo de actriz, y lo mustra como la sufrida esposa-prostituta Elvira: Antipática inteligente, fría y viciosa, muestra como su personaje cae en picado al elegir mal el camino de su vida, convirtiéndose en un guiñapo. Mary Elizabeth Mastrantonio - en su debut como actriz acreditada - hace una actuación similar a la de Pfeiffer: de tierna estudiante de FP a loca psicótica por culpa de los sentimientos incestuosos y el carácter ultraviolento de su hermano Tony. Finalmente, Stephen Bauer es Manny, el más “decente” de ese grupo de gentuza: simplemente, es un asesino hijo de perra y mujeriego que al contrario que el resto del reparto, no está loco. Añado que el maravilloso F. Murray Abraham tiene un papel demasiado corto como para demostrar su exquisito talento, pero su Omar es una babosa.

La banda sonora de Giorgio Moroder es más que notable, mezclando marchosos sonidos euro-disco de la época con breves fanfarrias electrónicas deliberadamente tensas y cacofónicas que acentúan la violencia y la locura que estamos presenciando. En mi modesta opinión, Moroder debió ganar el Oscar por ESTA película y no por los inoportunos sonidos discotequeros de “El expreso de medianoche”. (A ver: me encanta esa banda sonora… Solo si no se piensa que en el durísimo argumento y desarrollo de esta gran peli de prisiones turcas).

El cuidado diseño de interiores y el vestuario marcaron estilo. Esta película creó el estilo “Corrupción en Miami” (serie que debe mucho a este filme), que arrasó en los 80, y que aún hoy en día atrae a los nostálgicos de la época: colorismo, chicas en bikinis bien ajustados, hombreras, americanas elegantemente cortadas, coches estilizados…

En resumen, una película que fascina con su estilizada estética y a la vez repugna por su crudeza. Un superclásico: uno de los pocos remakes de obras maestras que es a su vez otra obra maestra.


Scarface: El Terror del Hampa Scarface: El Terror del Hampa 11-02-2022
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[Crítica actualizada a 11/02/2022]

Maurice R. Coons, alias Armitage Trail, dio un campanazo tremendo con su novela Scarface. El carisma de su protagonista, Tony Camonte, basado descaradamente en Al Capone, y una trama interesantísima que mezclaba violencia noir con elementos culebronescos, fueron demasiado tentadores para el magnate Howard Hughes, que compró los derechos de la novela.
Tras hacer una peli de temática relacionada (¨Código criminal¨) Howard Hawks quiso superar los films de gángsters de la Warner que tanto éxito estaban teniendo y se asoció con Hughes para este proyecto independiente. Se encargó la adaptación al prestigioso guionista Ben Hecht (con la colaboración de, entre otros, W.R. Burnett, autor de ¨Little Caesar¨) y se contó con la United Artists para la distribución. El resultado fue una peli legendaria: un clásico de cineclub que cimentaría la carrera de Hawks como gran director y que desembocaría en un remake aún más de culto.

El reparto es bastante destacado. Protagoniza el enorme actor ucraniano Paul Muni como Tony Camonte, un italoamericano chuleta, desafiante, despiadado y vicioso. Este no es como Rico, Tom Powers o incluso el mismísimo Tony Montana, que encontraron su perdición en que aún tenían sentimientos. Este es un psicópata simiesco que ama hacer el mal y disfruta sus perversiones sexuales. Excelente en todo momento. La notable Ann Dvorak es Cesca, la hermana de Tony que en su búsqueda de hedonismo se mete en el iniferno. Gran actuación. Karen Morley, una buena actriz que vio su carrera arruinada por el fanatismo del infame senador McCarthy (Morley fue toda su larga vida una socialista militante) es Poppy, la arrojada, frívola, inteligente e irónica mujer por la que suspira Tony. También excelente. George Raft se convirtió en estrella con su papel de Rinaldo, amigo de Tony. Sentó las bases de su estilo interpretativo: dureza, chulería, distinción, conocimiento de primera mano del mundo del hampa (era íntimo amigo de un importante capo) y ese gesto que lo hizo famoso, jugueteando con una moneda. Los actores de carácter C.Henry Gordon (generalmente villano) y Edwin Maxwell son los representantes de la Ley. Serios y honestos pero impotentes, con Camonte siempre pasándoles la mano por la cara, despiertan bastante simpatía. Karloff, ya convertido en estrella de la noche a la mañana gracias a su Monstruo de Frankenstein hace un papel secundario como un duro pero desesperado hampón irlandés, rival de Camonte. Es la guinda en el pastel.

Howard Hawks, a parte de lograr actuaciones magistrales por parte de todo el reparto, divide la peli en pequeñas escenas en rápida sucesión, como si se tratara de una serie de tiras cómicas, combinando drama y escenas de acción realista (muy inspiradas, por cierto) con alguna interesante licencia artísticas (la contante presencia de cruces, por ejemplo) además de desarrollar sin apenas tapujos el atrevido guion de Ben Hecht, que, dicho sea de paso, no está manco de humor, gracias en gran parte a la presencia del humorista Vince Barnett, considerado el más bestiajo de su tiempo tras Groucho, como uno de los hombres de Tony, que tiene chistes incluso en momentos de masacre y aniquilación. También destaca la crítica a la prensa amarilla, tema muy en boga en el cine de ese tiempo.

Los decorados son parcos y con grandes toques expresionistas. Si no son pequeños están tan llenos de gente, vehículos y explosiones que provocan claustrofobia. ¡Es una peli de ambiente tan viciado como su temática!

Absolutamente bestial, ¨Scarface¨ dejó a las excelsas ¨Hampa dorada¨ y ¨El enemigo público¨ medio obsoletas con su impresionante (para su tiempo, claro) exhibición de violencia y vicio. La intención 100% moralista de la peli y el hecho de que la censura fuera más relajada en ese tiempo es básico para entender cómo pudo llegar a las grandes salas de todo el mundo.

Personalmente me gusta más el remake de Brian DePalma, con sus escenas que se aprenden de memoria, su estética ochentera y ese Al Pacino loco del todo. Pero es una mera opinión personal: este peliculón, por lo que supuso y supone y teniendo en cuenta la época en que se realizó no es para nada inferior a su celebrado remake. Un 9 como una casa para esta lección magistral de cine criminal que elevó a Howard Hawks a la categoría de Maestro. Y solo porque a la de 1982 no quise ponerle el 10 por parecerme tópico, y me parece que van totalmente parejas neutralmente hablando.


007: Sólo para sus Ojos 007: Sólo para sus Ojos 06-02-2022
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Tras la ambiciosa orgía de fantaciencia, FX y cachondeo que supuso “Moonraker”, Cubby Broccoli decidió seguir el camino contrario y hacer la que aún hoy día podría ser la película Bond más sobria de toda la saga, lo cual no significa que no siga garantizando acción espectacular y chistes de Roger Moore.

Moore ya había adaptado definitivamente su estilo al personaje: un Bond cachondo, empollón y alegre con algunos momentos serios (en esta peli tenemos uno realmente inspirado cuando se lanza a vengarse del asesino Locke). Lo acompaña la musa de Luis Buñuel, Carole Bouquet, que está adecuada sin más: es su físico y sus ojos de esfinge lo que destacan, más que su actuación.
Topol, con su simpatía natural y voz cavernosa, es memorable como Milos Columbo, un contrabandista enfrentado a Kristatos, un viejo colega suyo, muy señorito, interpretado con el aplomo y sobriedad habitual por el rey de las franquicias (ha estado en Star Wars, Indiana Jones, Bond, Harry Potter y Juego de Tronos), Julian Glover.
Cabe destacar asimismo la breve presencia de Cassandra Harris, la entonces esposa del desconocido Pierce Brosnan, como la Condesa Lisl, esposa de Columbo, y el sadismo silencioso de Michael Gothard como el mercenario belga Locque.

Se estrena John Glen en la saga Bond, el hombre que guió hábilmente al personaje durante toda la década de los 80. Era un hombre de la casa, muy adaptable, que ya llevaba bastantes años como director de la segunda unidad, por lo que era un experto en escenas de acción: no te aburrías con él. Guion de los ya clásicos Richard Maibaum y del co-productor Michael G. Wilson, basado esencialmente en dos historias cortas de Ian Fleming: ¨Solo para sus ojos¨ y ¨Máximo riesgo¨, también conocida como ¨Risico¨, más secuencias basadas en “Vive y deja morir” y ¨Goldfinger¨, y al mismo tiempo bebiendo bastante de “Desde Rusia con amor” (sí, ya veis que en realidad a nivel de inspiración es un popurrí) pues todo se reduce a la búsqueda de un MacGuffin en forma de decodificador por parte del Reino Unido y la URSS, usando cada uno sus propios métodos. Entre medias, acción por un tubo y chistes Moorianos sin moverse del continente europeo.

Que una película sea sobria técnicamente no quiere decir que esté mal hecha: nombres como Peter Lamont, Derek Meddings (brillante trabajo de maquetas ultrarrealistas, especialmente en la secuencia pre-créditos, pero también en la lucha bajo el mar) o Chris Corbould aseguran espectáculo sin idas de olla. Por su parte, la alocada banda sonora de Bill Conti (mi favorita de toda la saga Bond. Me la compré y todo), pese a un par de momentos bastante ridículos (música de mariachis en las escenas ambientadas en España. Para ser que Conti empezó trabajando en italianadas y españoladas…) aporta mucha diversión con su mezcla de ritmos discotequeros muy pero que muy pegadizos, smooth jazz y una serie de piezas ambientales que deben mucho a John Barry (fue él el que recomendó a Conti para la película).

La película que abanderó el Bond ochentero: la misma acción, aventura y espectáculo de siempre, pero sin villanos con superbases secretas ni organizaciones terroristas.


Sin Tiempo para Morir Sin Tiempo para Morir 24-01-2022
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El más que efectivo cierre del muy exitoso periplo de Daniel Craig como James Bond.

A Craig se lo ve más duro que nunca, pero se ve claro que es una fachada que esconde una marcada vulnerabilidad (hay escenas en las que está completamente roto, y parece que vaya a enloquecer de rabia, de amor o de lo que sea), en especial ahora que es un simple civil. Muy buena actuación que algunos fans - bastante carcas si me preguntáis, hasta José Mota les dedicó una parodia en el especial de Fin de Año - no han visto con buenos ojos.
Esta vez tenemos tres chicas Bond excelentes: Léa Seydoux retorna como Madelaine, esta vez como ambivalente víctima de su terrible pasado, y entran Lashana Lynch como la sucesora de Bond como 007, Nomi, una joven y competente agente que paga constantemente su inexperiencia y tiene que aguantar las burlas de Bond, aunque se van llevando cada vez mejor. Ana de Armas tiene un lucido papel como Paloma, agente cubana de la CIA, aún más principiante que Nomi, que combina deliberadamente ser una auténtica pava con ser una extraordinaria soldado.
En cuanto a los villanos tenemos por un lado el retorno de Christoph Waltz como un Blofeld a lo Hannibal Lecter: cada vez más demente pero que no ha perdido nada de su astucia. Por el otro a Rami Malek totalmente desequilibrado como Lyutsifer Safin – significativo nombre no, lo siguiente – un psicópata aparentemente frío pero en realidad absolutamente desquiciado en busca de venganza por su familia asesinada por SPECTRE, concretamente por Mr. White, el pérfido “suegro” de Bond.
Vuelven Naomie Harris y Ben Whishaw como Moneypenny y Q (del que descubrimos por primera vez su vida privada, cosa que no vimos de los Q de Desmond Lewellyn ni de John Cleese) y brillan Jeffrey Wright y Ralph Fiennes como Felix Leiter (por su camaradería) y M respectivamente (esto viene a ser el Skyfall de Fiennes: gran parte de la trama se debe a los errores de su administración).

Neal Purvis y Robert Wade vuelven a guionizar la película, pero el director Cary Joji-Fukunaga y la polifacética Phoebe Waller-Bridge hacen importantes aportes. Es una película seria, parca en chistes, incluso crepuscular, pero muy, muy entretenida. En este caso no nos encontramos con acción constante (aunque éstas son espectaculares y el montaje es sublime), sino que hay intercaladas largas secuencias donde la intriga y el drama se combinan – para entendernos, es como “Al servicio secreto de Su Majestad”, película de la que esta bebe bastante, pero al revés: empieza con un estallido imparable de acción y después se va relajando y las escenas de acción se espacian - e incluye unos importantes guiños a películas anteriores de la saga (que, recordemos, están ambientadas en un universo paralelo a esta) e incluso elementos sacados directamente de las novelas de Ian Fleming (en este caso de “Solo se vive dos veces”), que aún hoy día contienen muchas situaciones inéditas en el celuloide. También explora con mucha más profundidad de lo acostumbrado las motivaciones de los personajes.

A nivel técnico es una película que ha apuntado alto y está nominada a un buen puñado de premios. Quizá lo que llama más la atención es la llegada de Hans Zimmer como compositor, con una banda sonora ecléctica al estilo de lo que venían haciendo David Arnold y Thomas Newman y había iniciado John Barry: sonidos sinfónicos, jazz y pop juntos pero sin revolver. Sin embargo, Zimmer también toma prestadas varias piezas de John Barry (leo que el compositor germano adora a Barry y ya lo homenajeó en Johnny English) y las integra en la acción como un a veces conmovedor guiño a los fans. La canción de la jovencísima Billie Ealish logra aquello en lo que fracasó el triste de Sam Smith (pero se ve que a los de la Academia les gustó): capturar el tono de la película sin caer en el patetismo.

Más que resumir aquí la película, resumiré el periplo de Daniel Craig. Puede ser una manera simple de pensar, pero EON, con estas cinco películas, ha hecho lo que no lograron Charley Feldman y Kevin McClory: hacer otro Bond, distinto al que vimos hasta Pierce Brosnan. Toda una minisaga de cinco películas con su propio inicio, nudo y desenlace que discurre en paralelo al cánon bondiano de 1962-2006.
Yo quizá hubiera preferido algo más en plan divertido y de pura acción y risas como SPECTRE, que no es tan buena como peli en general pero es una debilidad personal mía, pero estoy muy satisfecho con lo que he visto, con este cierre y con esta minisaga.

JAMES BOND WILL RETURN.


The Street Fighter: Last Revenge The Street Fighter: Last Revenge 28-09-2021
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¿Pero qué pasa con Tsurugi, tronco? Solo empezar vemos su apartamento, que ya vimos en la primera parte y no era gran cosa, convertido en una especie de batcueva donde nuestro mercenario, convertido aquí en todo un Rollin Hand, guarda su arsenal de trucos.

Y además, para cerrar su trilogía, lo vemos metido hasta el cuello en una trama de corrupción política. Sonny Chiba sigue básicamente imitando a Bruce Lee, pero aquí tenemos un Tsurugi más locuaz, chistoso e incluso – para lo que es él – galante.
Para darle la réplica tenemos a una estupenda Eiko Rike, actriz de destape (en Japón “pink films”) que hace arder la pantalla como su sexy, taimada y totalmente desalmada Ayā Owada, una femme fatale a la máxima potencia (la compararon con la musa de Russ Meyer Tura Satana. Yo creo que Owada es más bella y se destapa más, también pero menos imponente y carismática que la americana. De todas formas, excelente) que constituye a mi juicio el mejor personaje de toda la saga y la única fémina capaz de enamorar a otro desalmado como es Tsurugi.


La trama es simple y algo menos explícitamente violenta – en el sexo, en cambio sí que es la más explícita – que las otras entregas pero la extravagancia de todo lo que la rodea las deja en pura narrativa social: aquí hay mariachis superfuertes que tiran rayos láser, un fiscal (interpretado por el sempiterno secundario Koji Wada) – corrupto, claro - capaz de dejar a Tsurugi en un amateur con su dominio de las variedades okinawenses del karate, aspirantes a Cenicienta… Esto parece 100% un manga de Buronson e Ikegami (fijo que esta saga influyó en ellos).

A nivel técnico me ha parecido que las luchas se desarrollan de manera algo más fluída, y se le da un toque más explícitamente funky a la música. Poco más. Sigue siendo pura serie B Toei, sin especiales alardes.

Desde luego, el director Ozawa se guardó lo mejor para el final y se cierra así, admirablemente, una más que notable saga de pelis de artes marciales japonesas.


Duelo en Karate Duelo en Karate 23-09-2021
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Sonny Chiba está de vuelta como Takuma Tsurugi en esta segunda entrega de su trilogía The Street Fighter, en una historia donde un par de personajes de la anterior entrega también retornan.

A Sonny Chiba le sigue dando por imitar a Bruce Lee, especialmente en las escenas de lucha. Da la sensación de que empieza más comedido, pero conforme avanza la acción empieza a imitar más y más lo inimitable. Creo que siendo él mismo hubiera hecho de esta trilogía un producto aún más memorable.
Con un papel aumentado respecto a la anterior entrega, el maestro de karate Masafumi Suzuki interpreta a Kendō Masaoka, quizá el único hombre del mundo al que Tsurugi admira: en la anterior entrega lo venció limpiamente, y además conoció personalmente su adorado padre. De algún modo, es su conexión con los únicos tiempos en que fue feliz… Así que cuando le encargan eliminarlo, Tsurugi se niega y inicia el conflicto de la película.
El cineasta nipón-quebequés Claude Gagnon es el maloso de turno: un gangster llamado Don Costello que quiere básicamente hacerse con el monopolio mundial del pujante negocio de los dojos. Cuenta para ello con un ejército de expertos en diversas disciplinas y en el uso de armas.

Argumentalmente es una de las pelis más simples que hayáis visto: “Tsurugi sabe demasiado, hay que darle lo suyo”, y el que les da lo suyo es él, que reparte más tortazos que Popeye tras comer espinacas caducadas y ver que hay cola en el retrete. Y eso que le envían a gente de medio mundo y hasta a un viejo conocido de la peli anterior. Que da para un producto muy entretenido, y tanto: parece un videojuego beat em up rollo Streets of Rage o Final Fight, solo que que 15-20 años antes y en modo demo permanente, aunque debe decirse que se abusa de los flashbacks de la anterior. La Toei, como productora de películas de imagen real, tenía unos presupuestos bastante magros, y se nota en cosas como esta de llenar metraje tontamente.

A nivel técnico, pues es lo mismo que la anterior película: espectaculares escenas de acción y ritmo ultra-acelerado, algo de gore sin sentido que da un paradójico toque divertido, y la música… ¿Pues para qué vas a cambiar ese temazo setentero tan pegadizo?

Simple y con bastantes cosas recicladas de la primera parte, opino que el encanto de esta segunda parte de The Street Fighter se encuentra precisamente en dicha simplicidad: Chiba pone su magnetismo (pese a no estar inspirado a nivel de actuación) y el equipo pone acción desenfrenada. Y a gozar, oigan, que el nivelazo se mantiene.


The Street Fighter The Street Fighter 18-09-2021
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Sonny Chiba se ventiló solo en 1974 una trilogía que lo convertiría en un icono internacional. En un mundo viudo de ídolos del cine de artes marciales tras la muerte de Bruce Lee, este alumno aventajado del sensei Mas Oyama (al que interpretó en varias ocasiones) aportó aquí su estilo de lucha contundente (el kyokushin karate, estilo que debo decir que practiqué por un par de años), en combinación con escenas ultraviolentas para su tiempo y unos antihéroes sobrecargados de testosterona como este su Takuma Tsurugi.

Tsurugi es un mercenario amoral y cruel, que cumplirá cualquier cosa por dinero, pero exige que se le respete lo que pide y se le tenga – y se le dé - máxima confianza, o se va a vengar, se sea pobre o rico, honrado o chorizo, hombre o mujer. Lo mínimo, cuatro ostias, lo máximo, hacerte arrepentir de haber nacido. Por este aspecto, goza de cierto sentido de la justicia y además tiene al típico amigo graciosillo-humanizante (Goichi Yamada), por lo que no es totalmente odioso (igual vende a una chica a que no le puede pagar a un yakuza que hace doble juego con las tríadas que salva a otra de las garras de la misma porque los mafiosos chinos traicionaron su confianza, hechos que disparan la trama).
Chiba le da empaque a Tsurugi, pero a ratos da la impresión de que está imitando a Bruce Lee – se pasa de rosca en aspavientos y muecas que en Bruce eran ocasionales: él los hace incluso en escenas sin acción – en lugar de ser él mismo (su Golgo 13 es un ejemplo de Chiba siendo Chiba: más sobrio que el inigualablemente exuberante Lee tanto interpretando como luchando).
Entre los secundarios destacaría sobre todo al actor Rin’ichi Yamamoto como Dingau, un maleante de Kowloon que con todo quizá es el personaje más honorable de toda la película, y al artista marcial Masashi Isibashi, veterano de decenas de series tokusatsu, como el luchador medio chiflao – y la manera en que lo trata Tsurugi no ayuda en este aspecto. Mirad la peli, mirad - Tateki Shikenbaru.

Argumento bastante tópico que combina cine de artes marciales con el de yakuzas, del que saca esa moralidad ambigua de los personajes. Los guionistas Koji Takada y Motohiro Torii eran muy habituales en el segundo y se nota. La acción y la violencia son de puro cine zumbón asiático. Pam, pam, pam… No hay un momento de respiro y el tiempo pasa como una flecha. A parte, Chiba era un prodigio de las artes marciales.
Como defecto, señalaría que la confrontación final es ligeramente anticlimática.

Aún siendo técnicamente algo cutrilla incluso para ese tiempo, esta película introdujo algún hallazgo que han dejado huella en posteriores películas de artes marciales: por ejemplo, los dramáticos cortes de un segundo a cráneos – y otras partes - rompiéndose en plan fatality del Mortal Kombat, ahora muy habituales, parece ser que empezaron aquí.
La banda sonora, encabezada por un pegadizo y guitarrero tema instrumental, corre a cargo de Toshiaki Tsushima, un magnífico pero poco apreciado compositor habitual de la serie B nipona.

En resumen, una película que hubiera sido mucho mejor si Sonny Chiba hubiera sido fiel a si mismo en lugar de imitar [mal] a Bruce Lee, pero él lo compensa con sus habilidades y la película lo hace con su tono descarnado y ultraviolento. Lástima de clímax, por eso.


El libro de la selva El libro de la selva 10-09-2021
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La última película animada estrenada en vida de Walt Disney es un ejemplo del adagio que dice que a veces la suma de las partes es mejor que el global de una película. Este clásico de la animación no tiene visualmente nada que no tuvieran las otras películas que Wolfgang Reitherman dirigiera para Disney desde “101 dálmatas” (esa xerografía guapa) – es más, tiene incluso abundantes secuencias recicladas - pero sí que posee detalles que la hacen muy notable: el que quizá sea el primer gran reparto estelar de voces animadas para unos personajes tan memorables como Baloo, Bagheera, Shere Khan, Kaa, los buitres o el Rey Louie y el que quizá sea el mejor trabajo musical de la carrera de George Bruns y de los hermanos Sherman.

Vamos directos a por las voces. Como él mismo dice, Bruce Reitherman fue Mowgli solo por ser el hijo del director (tampoco lo hace mal), pero el resto del reparto es tremendo: George Sanders, el ‘entertainer’ Phil Harris (en su primer de muchos papeles en la Disney) y el cantante y trompetista Lou Prima como Shere Khan, Baloo y el rey Louie respectivamente tienen papeles brillantes (en el caso de Sanders, es que el tigre incluso se parece a él).
Saltándose el serio libro de Kipling a la torera a indicación de Walt Disney (podéis leer lo que les dijo en “curiosidades”, que tiene miga) el equipo de guionistas liderado por Larry Clemmons crea una historia simple (a veces demasiado: la historia no es más que Mowgli encontrándose con personaje tras personaje, tres o cuatro escenas de tensión y la conclusión) pero cargada de personajes “larger than life”.
Básicamente en estos dos párrafos encontramos la clave de esta película: en el acierto del cásting y en esos personajes y sus interacciones.

La animación en si – con sus buenos momentos de fluidez e incluso brillantez, debe señalarse - no llega a la altura de lo mejor de la Disney: hay escenas enteras recicladas de otras pelis e incluso dentro de la misma película, fotograma por fotograma, síntoma claro de la decadencia de la calidad global de la animación de la casa de los 60 a los 80. Ello da aún más mérito a los otros aspectos que convirtieron esta película en legendaria.
Y otro de ellos es la música: es brillante, para mí quizá la mejor banda sonora de una peli Disney aún hoy día. Hace ya muchos años, la casa del ratón y la música swing fueron casi un hermanamiento, y George Bruns y los hermanos Sherman lo hacen brillar aquí. Canciones pegadizas e inolvidables con casi cada actor de la película recibiendo su momento de gloria, música de fondo muy agradable e impecablemente orquestada… La famosa “Bare Necessities” se llevó una nominación al Oscar (aunque personalmente me gusta mucho más “I Want to be Like You”).

Siempre nos quedará la duda de cómo habría sido esta película con un enfoque algo más próximo a los cuentos selváticos de Rudyard Kipling, pero lo que tenemos es más que notable. Lo dicho al principio: las virtudes de esta película son tan acentuadas que se comen a los defectos que le podamos encontrar.


Plumas de Caballo Plumas de Caballo 28-08-2021
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Creo que se puede decir que estamos ante la antecesora de la magistral “Sopa de ganso”. Corta y sin apenas argumento, es una excusa para que los Marx se dediquen a ametrallar el público a gags, la mayoría de ellos excelentes.

Así pues, Groucho, Harpo, Chico y Zeppo van a lo suyo (lo cual siempre es bueno) mientras Thelma Todd, de nuevo, y el importante actor de Broadway David Landau (que al igual que Todd fallecería prematuramente pocos años después de estrenarse esta película) les dan la réplica. Sí, eso es todo. Pero es más que suficiente.

Y es que el equipo formado por el director Norman McLeod y los guionistas Bert Kalmar, Harry Ruby (que también componen las canciones de la película), S. J. Perelman, y Will B. Johnstone combina viejas rutinas de los Marx (Groucho lo señala en la propia película) con un tremendo sentido del absurdo. Es una anarquía total que solo se repetiría – mejorada – en “Sopa de ganso”: puro vodevil lleno de ingenio y chispa, donde brocha gorda y sutileza se combinan sin hacerse daño.

Una película que me gusta más cada vez que la veo: muchos mis gags de los Marx están aquí aunque después mi mente los situe en otras de sus películas.


Pistoleros de Agua Dulce Pistoleros de Agua Dulce 20-05-2021
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Tras el éxito cosechado por ¨Los cuatro cocos¨ y ¨El confilcto de los Marx¨, adaptaciones de sus propias obras en Broadway, los Marx estaban preparados para otro desafío: afrontar un guion original de cine, cosa que ya habían intentado en 1921 con desastrosos resultados. Y esta vez no fallaron. Bajo la sabia batuta de Norman McLeod y un guion del SJ Perelman, que sabe mantenerse fiel, y de hecho aumenta, el espíritu anárquico de sus obras en la escena y la radio. Así se logró hacer una comedia aún más divertida y surrealista que las anteriores. Hasta Zeppo tiene sus propios gags aquí. Sí que se echa de menos en cambio a ¨la hermana Marx¨, la nunca lo suficientemente valorada Margaret Dumont, sustituída aquí por otra actriz cómica mucho más joven: la malograda belleza rubia Thelma Todd es aquí la mujer rica - la esposa sexualmente frustrada del villano - enamorada de Groucho. Viéndolos ponerse a bailar en momentos random, uno no puede evitar pensar en Gómez y Morticia Adams.

La peli es lo de siempre en esa época dorada de los hermanos: los Marx, polizones en un transatlántico de lujo, van a lo suyo, con Groucho soltando frases divertidas y venenosas, Chico haciendo de pícaro italiano que se hace pasar por tonto y es más inteligente que nadie, Harpo haciendo del surrealismo y el humor absurdo su seña de identidad y Zeppo esta vez con un papel de galante listillo. Como telón de fondo, la escaramuza entre un paternalista y alegre ex-capo de la mafia y un joven y decidido gángster que quiere su territorio.

Más dinámica que las anteriores entregas, y sin numeritos musicales salvo el tema del arpa y el piano, esta peli constituye la introducción al cánon puramente cinematográfico de los Marx, resultando en suma más divertida que las otras dos pelis por el cambio de enfoque. Si tan solo hubiera salido Margaret Dumont...


Luces de la Ciudad Luces de la Ciudad 18-05-2021
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Charles Chaplin coge uno de los argumentos románticos más manidos del mundo y lo rodea de gags clásicos, de puro oficio técnico y de recochineo sobre el clasismo de la sociedad.

Chaplin protagoniza, produce, dirige, escribe y se encarga de la banda sonora. Su actuación como Charlot (o Pequeño Vagabundo), para no variar, es un prodigio de expresiones corporales y faciales dirigidas casi en exclusiva a la risa. Otro cómico veterano, Harry Myers, le da la réplica perfecta como millonario que se emborracha tan terriblemente que se puede decir que tiene una doble vida. Virginia Cherrill, actriz bellísima que se haría inmortal con esta película, es la hermosa violetera ciega, el sueño inalcanzable del siempre quijotesco Charlot. No se puede dudar que la cámara aquí la ama (Chaplin, pues no tanto: se llevaron a matar).

Tozudo como él solo, Chaplin, considerando que el sonido era solo una moda pasajera que jamás podría sustituir a la pantomima, hace una película de enredos planteada para ser 100 % muda y de su estilo: mucho cachondeo y bombardeo de slapstick pero con los sentimientos a flor de piel en los – pocos: esperaba algo ligeramente más serio y sentimental en plan “La quimera del oro”. Por supuesto, el mítico final come aparte - momentos no cómicos y una notable carga satírica.

El perfeccionista cineasta inglés – esta obsesión alargó muchísimo el rodaje - utiliza el sonido tan solo para su música – bastante potable - y los efectos sonoros. También cabe destacar que la escenografía urbana esta casi íntegramente construída en estudio, río incluído.

Grandérrima comedia con los toques sentimentales de Chaplin que se ha ganado montones de aclamaciones y vitoreos. ¿La cumbre de su arte? Personalmente creo que aún no: esto era solo el principio del Chaplin de los años 30. La mordacidad y maestría del cineasta británico solo iría en aumento en sus otras dos obras de la década.


Parker Parker 18-05-2021
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…Y en 2013, al fin, el Parker de Donald E. Westlake (alias Richard Stark) consiguió una peli bajo su nombre. El afamado caco se puso bajo los rasgos de la estrella inglesa del cine de acción Jason Statham en esta adaptación de la novela “Fireflash”.

Statham crea un Parker con valores y don de gentes, más próximo al de Michel Constantin, Jim Brown o Peter Coyote que a la fuerza destructora y vil (pero con la que es fácil identificarse) de Lee Marvin o Mel Gibson, pero sigue siendo en el fondo un tipo duro e implacable, siempre dispuesto a dar el gran golpe y que no perdona ni la traición ni el tener víctimas inocentes bajo su conciencia. EN ESPECIAL LO PRIMERO. La principal diferencia con otros reside en que este Parker es un inglés residente en EE.UU., aunque no se le da importancia al tema y parece hecho solo para adaptar el acento natural de Statham a la película.
Acompañan a Statham nombres como Jennifer López (una pena porque le dan un personaje muy divertido, pero ella es muy sosainas) y el siempre imprevisible Nick Nolte (que sea gloria u horror depende de la película) como “padrino” y ayudante de Parker. Las estrellas de la tele Michael Chiklis y Wendell Pierce completan el reparto principal como parte de la banda de mafiosos que engaña y traiciona al prota.

Tras las cámaras, el veterano Taylor Hackford dirige una película de argumento similar a “A quemarropa” y “Payback”: escrita por John J. McLaughlin (no confundir con el músico: es el guionista de “Cisne negro” y “Hitchcock” entre otras) nos muestra otra vez a un Parker que al contrario que otros antihéroes antepone el interés pecuniario a la venganza - aunque los malos son unos masocas y parece que quieran que les haga daño - lo que lo hace un personaje muy interesante. Entre medio, flashbacks, bastante acción y violencia (que es al fin y al cabo lo que hemos venido a buscar) y algún chiste malo.

A nivel técnico no es una película que destaque especialmente ni necesita hacerlo. Sí quizá sea el Parker más espectacular a nivel de tiros, explosiones y sangre, pero en comparación con millares de pelis de acción de los últimos 50 años, pues…

En resumidas cuentas, otra decentísima aportación a una no-franquicia, la de los ¨Parkers¨, que lleva 55 años dando buen producto y que, espero, se vea aumentada en el futuro.


Slayground Slayground 14-05-2021
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Otro Parker de Donald E. Westlake (alias Richard Stark) llevado a la gran pantalla esta vez llamado Stone, en una producción británica de serie B de parte de la Thorn-EMI, auténtica máquina de sacar pelis 100% de videoclub en aquellos tiempos, sobretodo como distribuidora.

Un Peter Coyote que en esa época no paraba sacar una peli tras otra fuera serie B o gran superproducción está correcto como el Stone en cuestión, que sea en un pueblo remoto de EE.UU. o en la animada pero decadente ciudad inglesa de Blackpool, siempre está dispuesto – como buen Parker – a dar un buen golpe, sin compasión. A menos que pille algún inocente en medio. Y encima de tener que vivir con el remordimiento, tiene a la poderosa familia de éstos tras su flaco culo por medio de un excéntrico asesino profesional. Para colmo de males, Stone no es una especie de supercriminal como los otros Parkers, sino más bien un ratero común con aspiraciones, lo que lo hace muy vulnerable, más aún cuando una grave herida lo convierte en un yonqui que debe consumir morfina y analgésicos para mantenerse en pie.

Terry Bedford, un antiguo colaborador de Monty Python, dirige esta película neo-noir con una tópica ambientación tétrica y de colores fríos, más propia de slasher – no solo eso: hay incluso algunos sustos tipo slasher - que de cine negro. Trevor Preston, experto en esos noirs y policíacos ingleses que casi resultan un subgénero en si mismo como el giallo y el polizzesco, adapta a la pantalla la novela del mismo título. El ritmo es bastante frenético y la película es corta, pero por desgracia – y debido a esta corta duración - el final resulta muy pero que muy precipitado, dejando muchos cabos sueltos.

Técnicamente, pues lo dicho en el anterior párrafo: todo muy ochentero, muy tipo slasher y muy serie B, incluída esa estridente música de sintetizador que parece sacada de un videojuego rollo Clock Tower. Cabe apuntar que algunos de los cadáveres que va dejando el sádico profesional son muy cutres: básicamente son maniquíes de supermercado (eso sí, el primero de todos pega sustillo por lo antinatural).

Mejor de lo esperado: mezclando a Parker, que garantiza siempre thrillers neo-noir con bastante acción, con clichés salidos del slasher y estética ochentera se logra una película nada original, muy corta (no llega a 90 minutos) pero bastante distraída. Enlazando con el principio de la crítica, pura carne videoclubera.


La Organización Criminal La Organización Criminal 16-03-2021
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Pues sí, es otra película basada en las aventuras – en concreto de la novela “The Outfit” - del facineroso Parker de Donald E. Westlake, y por lo que parece una que es muy reivindicada en círculos académicos cinematográficos. El Parker de esta peli se llama Earl Macklin y toma los rasgos del excelente Robert Duvall.

El Macklin de Duvall es estupendo y a nivel interpretativo está allí-allí con los “Parkers” de Lee Marvin o Mel Gibson: amoral, inquietante, violento, vengativo (la Organización del título mató a su hermano), pesetero, manipulador, vacilón, con un retorcido sentido del honor pero que al contrario del original tiene varios seres queridos y a ratos resulta hasta afable. Duvall da lo mejor de si mismo en una de las pocas películas donde lo tenemos como protagonista absoluto.
Lo acompaña y está más que a la altura Karen Black como la sufrida Bett Harrow, esposa de Macklin. Black va toda la película con cara de cordero degollado, y con razón porque la pobre las pasa putas, pero al mismo tiempo es una aliada impresionante que sabe estar a la altura en las situaciones más extremas.
Joe Don Baker en uno de sus muchos papeles de duro de esa época como amigo y cómplice de Macklin, Robert Ryan en una de sus últimas actuaciones como jefe de la Organización del título o el siniestro Timothy Carey – habitual en las primeras películas de Kubrick – completan el sólido reparto.
Aparición estelar de Jane Greer, una de las grandes damas del noir clásico, en su retorno a la actuación tras un hiatus de ocho años, como la madre de los hermanos Macklin. Tipa dura, pero que quiere a sus retoños.

La historia, a cargo de, propio director John Flynn, es puro neo-noir, con diálogos ágiles, respuestas vacilonas, breves pero buenas escenas de acción. El ritmo es más bien lento, pero en contrapartida, es una película cuyo interés no decae en ningún momento.

Muy destacable, en general, la sórdida ambientación (sets – todos aparentemente en exteriores -, fotografía, uso del color… Todo aporta), sumada a la banda sonora – con sorprendentes toques pop - del compositor Jerry Fielding, que era un experto en poner mal cuerpo sin dejar de ser un creador de belleza sonora.

Para los tl;dr, tenemos aquí, en resumidas cuentas, un estupendo y semiolvidado thriller criminal que merece su buena fama.


El Reparto El Reparto 21-02-2021
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Tras “A Quemarropa”, Irwin Winkler y Robert Chartoff vuelven a producir esta cuarta adaptación de las aventuras del inefable Parker – aquí llamado McClain - de Donald E. Westlake, hecha para lucimiento del recientemente retirado del fútbol americano Jim Brown en el papel protagonista. Está basada en la novela “The Seventh”.

El apuesto as de la NFL da muy bien el tipo Parker físicamente y a nivel de gestualidad: muy machote, duro, intimidador e incluso bastante sádico incluso cuando está de buenas (disfruta como un enano cuando atenta contra los futuros miembros de su banda por tal de ponerlos a prueba), pero con un toque sentimental aunque siga tratando a la otra gente, especialmente mujeres, como peones en sus operaciones. En las escenas de acción se el tío se sale: no está mal para su segunda peli como prota. Viene muy bien petrechado con nombres de futuras y presentes estrellas del cine del calibre de sus compañeros de reparto en “Doce del patíbulo” Ernest Borgnine (Clinger, el músculo de la banda de McClain) y Donald Sutherland en su debut en Hollywood (Negli, el algo narcicista y chiflado – bueno, es Donald Sutherland, ¿no? - pistolero de la banda); las estrellas de Broadway y la tele Diahann Carroll (que además de ser preciosa supura tristeza y una mal disimulada fragilidad como la única mujer por la que McClain debe sentir algo: Ellie, su pobre esposa), Jack Klugman (Kifka, chófer de la banda), y Julie Harris (muy bien como Gladys, cerebro y paganini de la banda), el entonces ascendente Gene Hackman (como un detective chusquero que establece una forzada y no deseada alianza con McClain en los minutos finales de la peli) o el secundario de lujo Warren Oates (Gough, el revientacajas racista y asmático. Sus momentos de tensión son de lo mejor de la peli). La banda de McClain consigue ejecutar un golpetazo pero la aparición de un aspirante a chantajista sádico, demente y necrófilo (James Whitmore) hace que todos los miembros se vuelvan contra él.

El escocés Gordon Flemyng, célebre entre los fans del Dr. Who por sus dos películas de cine con el personaje, dirige, y escribe Robert Sabaroff, especialmente recordado por guionizar varios episodios de Star Trek. Ambos crean un producto con una sola pretensión: darle al público acción y suspense por un tubo. Y tenemos ambos, vaya que sí: a ratos, el ritmo es frenético en las escenas de acción, que, grandes alardes, están notablemente realizadas. Las del atraco son pausadas, con el toque justo de comedia para compensar la tensión. El reparto, además, parece pasarlo pipa.

Lo mejor a un nivel más técnico, es, sin duda, la banda sonora a cargo del grandérrimo Quincy Jones: soul y jazz se entremezclan con piezas ejecutadas por invitados del calibre del teclista Billy Preston.

Para nada una obra maestra del cine, pero una película muy decente, entretenida, meritoria y con un reparto excelente. Yo que vosotros me la vería.


Death on the Run Death on the Run 16-02-2021
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Eurospy a prori atractivo: dirige y co-escribe Sergio Corbucci y protagonizan la estrella de la tele americana Ty Hardin, el siempre bienvenido Michael Rennie y el inefable Gordon Mitchell. Además, tiene el detalle añadido de ser una de las películas que supuestamente protagonizó Cliff Booth, el personaje de Leo DiCaprio en “Érase una vez en Hollywood”.

Como es habitual en estas películas, el reparto va con el piloto automático: Hardin encaja bien como protagonista. Su Jason es un granuja simpático y fortachón que vive el acoso del que es objeto por parte de los varios bandos de esta película con una sonrisa socarrona. Un hecho terrible que pasa a media película lo conmina a buscar venganza contra todas las partes, pero el carácter no le cambia. Sin más.
Michael Rennie se limita a cubrir expediente como un veterano y liante agente del MI5, y Gordon Mitchell pone su intimidador físico al Albanés, un villano despiadado y sádico para quien el fin justifica todo medio.

Corbucci da lo que se le exige: acción, acción, acción. Los tiroteos, persecuciones y mamporros están a la orden del día y hay escasos momentos de respiro. La parte mala es que los personajes femeninos están mal definidos y son meros objetos. Demasié incluso para ese tiempo.

Técnicamente es una película aseada, pero la versión que he visto en principio está doblada fatalmente al inglés con escenas donde directamente se cortan frases, dejándonos a medias, y ello afecta la percepción final de la película. Tal es así que antes de la media hora de película he pasado a ver el original italiano, mucho más competente. Mención especial a la estupenda secuencia de créditos finales – iniciales en la versión americana - 100 % imitación italiana de Maurice Binder (véase, por ejemplo, “El bueno, el feo y el malo”).

Relleno de sesión doble entretenido y profesional.


Saqueo en la Ciudad Saqueo en la Ciudad 28-01-2021
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Tercera adaptación del Parker de Donald E. Westlake, estrenada menos de tres meses después de “A quemarropa”. Es una modesta coproducción francoitaliana que en esta ocasión sí es oficial, y está basada en la novela “The Score”.

Protagoniza esta vez el actor de carácter especialista en noir y pelis policíacas – sobre todo de serie B – Michel Constantine, cuyo Parker se llama simplemente Georges (casi todos los personajes son conocidos solo por el nombre de pila), hombre desconfiado, de miras realistas, chistosillo y solo un poco violento (no es una bestia parda como el original). No es un protagonista absoluto, sino solo el coordinador de un equipo – que a ratos casi resulta simpático con sus curiosos modos - formado para perpetrar un atraco de 300 millones de francos en una [ficticia] ciudad de provincias francesa. Su jefe es Edgar - el malogrado actor, aparentemente más de teatro que otra cosa, Daniel Invernel -, un tipo ambicioso pero que no ha delinquido antes y parece bastante zote con sus fantasías de supergolpes; pero el hecho es que les va saliendo bien. Pero, claro, si las cosas no se torcieran en algún momento no habría emoción, ¿no?
El hecho de que los intérpretes no sean estrellas en ningún caso hace que la acción sea coral y nos centremos en el argumento más que en los actores.

Dirige y co-escribe - junto a Claude Sautet, un prolífico guionista – Alain Cavalier, realizador que ha hecho un poco de todo en su dilatada carrera. Se nos entrega una película corta, de argumento interesante, ritmo pausado pero que engancha y acción verosímil. Todo ello con una gran sencillez técnica que le da cierto aire realista sin dejar de ser pura serie B de sesión doble. Lo único malo es que el motivo que tuerce la perfección del golpe, además de ser tópico, está un poco cogidito por los pelos. Pero bueno, como he señalado antes, ya es eso.

Corta, entretenida y logrando su propósito de ser un euro-noir sin más pretensión que entretenernos mostrando los entresijos de un gran atraco, es un producto dignísimo y que nos hace pasar una hora y media corta de lo más distraída


Origen USA Origen USA 22-01-2021
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Pues puede resultar extraño, pero la primera de las nueve adaptaciones al cine de Parker, el antihéroe de Donald Westlake, se adelantó un año a la de John Boorman con “A quemarropa”, fue no-oficial y corrió a cargo de Jean-Luc Godard. Está basada en la séptima novela de la serie: “The Jugger”.

El reparto tiene como estrella a una de las musas – y ex-esposa - de Godard, Anna Karina, que como la pistolera de alquiler Paula Nelson se convierte en la primera Parker cinematográfica. Una Parker mucho más sentimental y locuaz que el personaje en el que se basa y que viste coloristas jerseys, pero no es por ello menos mortífera. El resto del reparto, con extraños personajes con nombres de directores de cine, actores y otra gente que le gustaba (o no) a Godard incluye al cineasta húngaro László Szabó, al protagonista de “Los 400 golpes” Jean-Pierre Leaud o a la musa pop Marianne Faithfull como ella misma (cantándose alguna cosilla de los Rolling Stones, of course).

La película está planteada como una sátira-manifiesto político disfrazada comedia noir onírica, que combina elementos de “The Jugger” y del guion cinematográfico – no directamente de la novela - de “El sueño eterno” de Raymond Chandler. Aún surfea bastante en la ola de la nouvelle vague y tiene una estética pop a más no poder.
Los diálogos, como es habitual en Godard, son surrealistas, reflexivos y disquisitivos hasta el punto de resultar pomposos y dar incluso bastante rabia, pero algunas partes del guion y el montaje son bastante random – deliberadamente, claro - e ingeniosas y acaban haciendo gracia, para qué negarlo. Sirvan de ejemplo las inquietantes secuencias que se repiten dos veces seguidas por alguna razón (supongo) o los constantes martillazos al cuarto muro (los personajes saben que están en una película). El mensaje político es muy explícito y está en boga: se hace necesario parar el avance de la extrema derecha.

Técnicamente, pues lo dicho: nouvelle vague; mezcla entre teatralidad y naturalidad con planos cortos y sostenidos de los personajes mayoritariamente rodados en exteriores con sonido natural: poner el micro, que hablen y que salga lo que sea, como si estuviéramos en medio de la acción. Godard hace un magnífico uso del color, con una paleta y vestuario que le da a la película un aire vivaz.

Bueno, es una peli de Parker con poco de Parker y mucho de nouvelle vague. Si tengo que ser objetivo, me ha parecido correcta, visualmente muy atractiva e incluso con momentos de brillantez, pero subjetivamente se la dejo a quién guste de estas cosas: esta no tiene el aura mítica que hace de Alphaville o Pierrot le Fou disfrutables. Aunque debo decir que personalmente comparto el mensaje político que lanza, lo que encuentro aquí me resulta un batiburrillo ligeramente pop-art, pretencioso pese a su bajo presupuesto y encima se hace eterno a pesar de no llegar a los 90 minutos.
No digo que sea una mala película. No lo es en absoluto. Pero no es mi estilo de cine.


Payback Payback 20-07-2020
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Una de las dos versiones que existen de “Payback”, tercera adaptación al cine del “The Hunter” de Donald E. Westlake (alias Richard Stark). Esta versión es la que se lanzó comercialmente en las salas de cine, muy modificada por el propio Mel Gibson, que dirigió (sin acreditar) el resto de la película tras despedir al director y guionista acreditado Brian Helgeland.

Mel Gibson refleja bien desde el principio la inmoralidad de Porter (el nombre que ahora lleva Parker), un tipo para el que el fin justifica cualquier medio: le es igual si es con inocentes o culpables, roba, apaliza y asesina a quien sea por su dinero. Es uno de esos papeles de duro que le van como anillo al dedo. Su interpretación recuerda mucho al Parker de las novelas y creo que da el tipo físicamente.
Maria Bello, muy seria, es Rosie, una puta de lujo eternamente enamorada de Porter que lo ayuda en lo que puede y más. Al menos Porter aquí la corresponde.
El elenco de secundarios es solidísimo, con mucha base en la televisión: Lucy Liu es Pearl, una dominatrix tan despiadada como Porter y que busca venganza contra él;
el prolífico Gregg Henry es un Val Resnick brillante, medio chiflado y permanantemente a punto de explotar, con tics constantes y un toque masoca; David Paymer, actor de carácter que llegó a ser nominado a un Oscar en su día, es el patético criminal de medio pelo Art Stegman, muy próximo al concepto del la novela original; William Devane, superestrella por ser uno de los protas del exitoso spin-off de Dallas, California (Knots Landing), es el jefazo mafioso David Porter, también un buen trasunto del original. El excelente y carismático secundario John Glover (Smallville, Gremlins 2, Los fantasmas atacan al jefe, En la boca del miedo…) tiene un papel muy extendido respecto al montaje de Helgeland como Phil, ayudante de Porter. Kris Kristofersson tiene un papel que no comentaré por no caer en spoilers y hay cameos sorpresa de grandes estrellas que tampoco diré.

Guion fiel a la novela en espíritu pero no en ejecución: sigue la línea argumental básica pero hay muchas adiciones por parte del muy hábil Helgeland, como la inclusión de la mafia china, la de otra persona que busca venganza o polis corruptos (muy bien el eterno secundario de pelis de acción Bill Duke y el aguileño Jack Conley. Viendo la peli por segunda vez, los tipejos resultan incluso simpáticos), amén de un clímax muy distinto. Además, actualiza la historia y sube ligeramente el grado de violencia. La versión de cine tiene algo más de sofisticación, refinamiento y espectacularidad que el montaje del director, así como un par de escenas de acción extra, pero la narración de Porter resulta inútil e incluso molesta y como se ha dicho que hacia el la película se vaya por los Cerros de Úbeda respecto al original no acaba de convencerme del todo.

A nivel técnico es una película deliberadamente sobria, con colores aún más apagados que los de la versión Helgeland, lo que le da un aire más tétrico – y un poco comiquero - a la acción (y el truco es fácil: solo darle un tono más azulado a lo que se ve), falsa ambientación neoyorquina (es Chicago y Los Ángeles) y una música noventera de Chris Boardman (no confundir con el ciclista británico de la época) muy marchosilla e influenciada por las bandas sonoras de pelis de acción de inicios de los 70. Eso sí, me da la impresión de que en el esfuerzo por hacer un producto algo estilizado, en algunas escenas, las más íntimas/introspectivas, se pasan de rosca, en especial en el sonido: a ratos los diálogos ni se oyen (al menos en la VO). En este aspecto se pasan de pretenciosos y de querer ser “artsy”, que dicen ellos.

En líneas generales, como el montaje del director, me ha parecido una película estupenda, excitante, que no llega al nivel de “A quemarropa” pero que adapta más que dignamente el material original. Ambas versiones compensan sus defectos frente a la otra añadiendo sus propias virtudes. Esta, en general, tiene mejor acabado técnico que va versión Helgeland pero es ligeramente inferior a nivel de historia. Coincido con la opinión mayoritaria de que ambas merecen ser valoradas con igual nota.


Payback: Straight Up Payback: Straight Up 19-07-2020
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Una de las dos versiones que existen de “Payback”, tercera adaptación al cine del “The Hunter” de Donald E. Westlake (alias Richard Stark). Esta versión es el montaje del director y guionista original Brian Helgeland antes de ser despedido, un poco más centrado en la novela original que la versión revisada que lanzó Warner Bros.

La película empieza igual que la novela: Porter (así llaman aquí a Parker), cruza un puente neoyorquino. Está cabreado. Muy cabreado.
Mel Gibson refleja bien desde el principio la inmoralidad de Porter, un tipo para el que el fin justifica cualquier medio: le es igual si es con inocentes o culpables, roba, apaliza y asesina a quien sea por su dinero. Es uno de esos papeles de duro que le van como anillo al dedo. Su interpretación recuerda mucho al Parker de las novelas y creo que da el tipo físicamente.
Maria Bello, muy seria, es Rosie, una puta de lujo eternamente enamorada de Porter que lo ayuda en lo que puede y más. Al menos Porter la trata mejor de lo que Lee Marvin trataba a Angie Dickinson en “A quemarropa”.
El elenco de secundarios es solidísimo, con mucha base en la televisión: Lucy Liu es Pearl, una dominatrix tan despiadada como Porter y que busca venganza contra él;
el prolífico Gregg Henry es un Val Resnick brillante, medio chiflado y permanantemente a punto de explotar, con tics constantes y un toque masoca; David Paymer, actor de carácter que llegó a ser nominado a un Oscar en su día, es el patético criminal de medio pelo Art Stegman, muy próximo al concepto del la novela original; William Devane, superestrella por ser uno de los protas del exitoso spin-off de Dallas, California (Knots Landing), es el jefazo mafioso David Porter, también un buen trasunto del original. Hay también uno de los cameos sorpresa del original, y destaca la ausencia de Kris Kristofersson.

Guion fiel a la novela en espíritu pero no tanto en ejecución: sigue la línea argumental básica pero hay muchas adiciones por parte del muy hábil Hegeland, como la inclusión de la mafia china, la de otra persona que busca venganza o polis corruptos (muy bien el eterno secundario de pelis de acción Bill Duke y el aguileño Jack Conley). Además, actualiza la historia y sube el tono de la violencia.

A nivel técnico es una película deliberadamente sobria, con colores apagadotes, falsa ambientación neoyorquina (es Chicago y Los Ángeles) y una música noventera muy agradable.

A falta de ver la versión final que apareció en cines, este montaje del director me ha parecido una película estupenda, excitante, que no llega al nivel de “A quemarropa” pero que adapta más que dignamente el material original.
Para que sea más fácil entenderlo, esta peli deja un regusto setentero, mientras la versión comercial es una peli de acción noventera a full.


El Enemigo Público El Enemigo Público 19-07-2020
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Película seminal del cine negro que catapultó a la fama a James Cagney, muestra como otras muchas lo harán con posterioridad, la veloz escalada de un criajo a capo de la mafia. El rostro aniñado de Cagney, que entonces ya tenía 32 años y una carrera labrada en Broadway, le permitió interpretar al adolescente cabrón y al adulto megalómano sin apenas cambiar; tan solomcon arreglos en el vestuario para mostrar su escalada. Hecha en el momento oprtuno con un reparto más que adecuado, esta película ofrece mucho y es muy importante para comprender la evolución del género noir y el policíaco.

James Cagney interpreta a Tom Powers, un tipo no muy brillante a nivel de inteligencia, hijo mimado de una familia pobre rudo, violento, mujeriego, expeditivo y decidido, y al mismo tiempo fiel a la amistad y cargado de principios dentro del código del hampa. Su actuación es como la de otros muchos gángsters del cine, salvo que la suya es la primera de su tipo, logra que el público se identifique con él a pesar de todo (sobretodo hacia el final, donde es convertido en una especie de justiciero psicópata. No digo más), más aún que Edward G. Robinson en su ¨Little Caesar¨. Cagney puso aquí una piedra de toque para el futuro del cine, convirtiéndose en estrella de la noche a la mañana.
Lo acompaña una impecable aunque lamentablemente poco aprovechada Jean Harlow, camino del estrellato; Mae Clarke, que ese mismo año haría ¨Frankenstein¨ con Karloff, no acreditada pero brillante como siempre que actuó junto a Cagney, haciendo la famosa escena del pomelo; Edward Woods es el eterno amiguete de Cagney, y lo acompaña más que correctamente. La impecable dirección de William Wellman, director de varios clásicos, hace mucho.

El guion de Harvey Thew, nominado a un Oscar, es cínico, violento (hay que tener en cuenta que esta peli es pre-código), fácil de seguir y no le falta un sentido del humor políticamente un poco incorrecto. La suma de todo crea una trama interesante y que engancha.

Técnicamente está especialmente lograda la fotografía. Wellman experimentó con elementos de cine mudo y nuevos ángulos de cámara que le dan a la película un aspecto bastante avanzado para su época. El resto cumple de sobras, buscando ante todo un crudo realismo.

Una película importante, quizá no tan recordada como otras de su época, que sentó las bases de las pelis ¨de polis y serenos¨, que evolucionarían hacia el moderno cine policíaco. Vale mucho la pena.


Contacto Total Contacto Total 15-07-2020
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Chow Yun Fat colabora con uno de sus directores fetiche, el malogrado Ringo Lam, en esta segunda adaptación – parcial y no oficial – de The Hunter/A quemarropa de Donald E. Westlake, la primera aventura de su famoso personaje Parker.

Chow Yun-Fat, por entonces ya un gran estrella en Asia, es Ko Fei, el trasunto de Parker: un criminal implacable, aunque con trazas honorables – al contrario que Parker – y que parece que desearía abandonar esa vida y sentar la cabeza con su mujer, la dulce stripper Mona (Ann Bridgewater). Traicionado por un supuesto aliado, que además ha asesinado a su amigo Chung (King-sang Lee), se lanza a la venganza no solo por él, sino por una familia inocente que queda pillada en medio del follón (solo logra salvar a la desfigurada hija y al perro). El tipo en cuestión es Judge, un taradísimo y despiadado atracador profesional que se pavonea con sus aterrorizadas víctimas haciéndoles trucos de magia mientras los tortura y asesina lentamente. Interpretado estupendamente por Simon Yam, Fat y Yam se lanzan a un notable duelo interpretativo.
Y, bueno, no son los únicos. La banda de Judge come aparte de su jefe: Bonnie Fu es Lau Ngang, una atracadora psicópata y obsesa sexual – se masturba durante los “trabajos”, pues la violencia la pone como loca - que se ríe como una hiena; Frankie Chi-Leung Chan es Psycho, que es lo que su nombre indica: una descerebrada máquina asesina. Luego está el interesante y acertado papel de traidor del actor Anthony Chau-Sang Wong: el exmejor amigo de Ko Fei y primo hermano de Judge, que causa todo el follón solo porque quería pagar el funeral de la madre de Fei, que no tenía dinero para costeárselo y una cosa llevó a otra (como dicen, los cementerios están llenos de buenas intenciones). Y encima le roba a Mona. Para redimirse, tendrá que ayudar a Ko Fei a vengarse

Escrita por Ringo Lam fusilando en algunos momentos la novela “The Hunter” de Donald Westlake (alias Richard Stark), la película tiene todos los ingredientes de un noir oriental desde que John Woo, Takeshi Kitano y el mismo Lam revolucionaran el concepto en los 80: personajes extraños, ambiente macarra, cierta comicidad ácida, estética de videoclip, escenas de acción muy cuidadas (hay incluso escenas en tiempo bala) y ultraviolencia y sexo supurando fotograma por fotograma. Sin ser una maravilla, engancha desde el primer momento.

Cuidado aspecto técnico: acción y montaje trepidantes como es norma en Hong Kong, colorida, excelente y feísta ambientación en exteriores de Bangkok y banda sonora blues-rock la mar de marchosa.

Lejos de ser una obra maestra del noir asiático, si que es un muy buen exponente, un visionado agradecido yamén de un entretenimiento de alto voltaje para el que busque una peli de acción trepidante y visualmente chula.


Aterriza como Puedas 2 Aterriza como Puedas 2 10-07-2020
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Secuela de “Aterriza como puedas” hecha por la Paramount sin aportación alguna de los creadores de la primera parte, Jim Abrahams y los hermanos Zucker.

El reparto está de nuevo formado por actores haciendo su papel con toda seriedad en un ambiente de comicidad. A Robert Hays, Julie Haggerty, Lloyd Bridges y Peter Graves se les unen Chad Everett (entonces más famoso por protagonizar “Centro médico” que otra cosa), Rip Torn, Chuck Connors, William Shatner, Raymond Burr y bastantes cameos, pero esta vez el conjunto no funciona tan bien.

Se intenta revivir el espíritu del original en el espacio pero no cuela: el debutante Ken Finkleman (junto a Al Jean y Mike Reiss de National Lampoon, más tarde más conocidos por su trabajo en Los Simpson) imita como puede (jur, jur) a los Zucker y Abraham, y aunque hay buenos momentos aquí y allá y la película en si es entretenida, no pasa de ser casi íntegramente un remiendo de la original, pero sin los flashbacks que le daban variedad (hay uno y es de lo mejor de la peli).

Técnicamente quizá supere a la primera parte a nivel de FX, pero en lo que respecta al resto, incluso buena parte de la música viene de la primera parte.

La verdad, no deja mucho que decir: es una secuela divertidilla pero que no llega en modo alguno al nivel de su antecesora, de la que depende en demasía. Dice bastante que con lo que me suelo enrollar en las críticas, os deje esto tan corto.


Aterriza como Puedas Aterriza como Puedas 07-07-2020
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Los antiguos colaboradores de John Landis Jim Abrahams y los hermanos Zucker compraron los derechos de una película semiolvidada, “Suspense… Hora Cero” y la convirtieron no solo en un clásico universal de la comedia sino en el punto de partida de todo un subgénero, las parodias descacharrantes de pelis de moda, que han dado resultados desiguales – a veces de vergüenza ajena - pero generalmente entretenidos.

La clave de la diversión de la película es que casi todos los actores hacen sus papeles en serio: Solo Julie Hagerty era una especialista en comedias. El actor shakespeariano Robert Hays y el ya hacía muchos años actor de carácter canadiense Leslie Nielsen estaban acostumbrados a papeles serios, al igual que las estrellas secundarias Peter Graves, Robert Stack (recordemos que hasta en “Ser o no ser” hacía de un personaje medio serio) o Kareem Abdul-Jabbar, que fuera en la cancha o en “Juego con la muerte” se había ganado fama de tipo formalísimo. ¿Resultado? Leslie Nielsen se convirtió en uno de los reyes de la comedia de finales del S.XX con todo merecimiento, Graves y Stack se autoparodiaron un porrón de veces desde esta película y resultó que Abdul-Jabbar era un cachondo.
Solo Lloyd Bridges (magistral clase de cómo hacer BIEN el payaso. Su carrera se centró en comedias el resto de su carrera gracias a su excelente actuación) y el insufrible Stephen Stucker (horrenda clase de cómo hacer FATAL el payaso. Pero a los yanquis se ve que les encanta este tío) hacen su papel en broma. Además tenemos una buena cantidad de cameos.

El guion de los Zucker y Abrahams consiste en un concepto simple en teoría, pero que se tenía que pensar: coger casi palabra por palabra la película original y rodearla de humor absurdo y políticamente incorrecto (aún hoy día, Peter Graves tratando de ligarse a un niño causa hilaridad e incomodidad a partes iguales), mezcla de sutileza y brocha gorda al estilo de las pelis de los hermanos Marx, mucha improvisación y pequeñas situaciones que requieren la atención del espectador, muy al estilo de lo que hicieron con Landis en “Made in USA” (“The Kentucky Fried Movie”) pero perfeccionándolo.

Técnicamente, más allá de las buenas maquetas de aviones, lo más destacable es una banda sonora perfecta para la película: Elmer Bernstein crea una música al mismo tiempo graciosa, inquietante y bella. Ideal para esta juerga.

Desde entonces hemos visto montones de este tipo de películas, a veces a cargo de los Zucker y Abrahams, o adoptadas por Mel Brooks, los hermanos Wayans o en descarados clones italianos. Pero ninguna alcanza a esta. Su influencia es aún palpable en el cine de hoy en día, y aunque no es perfecta (Stucker revoloteando como una mosca cojonera) sigue siendo lo mejor en su subgénero. Legendaria.


Total de críticas: 290

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