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Ficha Nosferatu

Mad Warrior

  • 28 Jan 2025

8



Nosferatu
“Quizás esa palabra no suene como el graznido nocturno de un pájaro de mal agüero...pero guárdate de pronunciarla, o las imágenes de la vida se desvanecerán en las sombras, sueños espectrales surgirán de tu corazón y se alimentarán de tu sangre...“.
Junto a los grandes títulos que definieron los géneros, estilos y temas en la Historia del cine, cuesta creer que “Nosferatu“, con su aparente gran envergadura, fuese un proyecto pergeñado con poco presupuesto y mucha caradura del productor Enrico Dieckmann y el estudioso del ocultismo Gustav Alwin Brau, decidido a realizar una serie de obras sobre dicha temática.

Su Prana Film duró un suspiro pero fue la cuna de un mito, creado (y de ahí la caradura) a partir del “Dracula“ de Bram Stoker sin haber reparado en el asunto de los derechos de autor, como ya se sabe. Las comparaciones son odiosas pero Henrik Galeen (guionista de “Der Golem“, otra pequeña gran joya del cine mudo alemán) también crea su propia mitología, donde la británica Whitby de finales del XIX se cambia por la ficticia Wisborg de mitad del 1.800. Diarios anónimos nos avisan sobre pesadillas, sangre y vampiros. Pero Friedrich Murnau, quien estaba empezando a ganar reconocimiento en aquel momento, inicia la película, dividida en varios actos, con un toque de extraña levedad.
Poco a poco se van introduciendo los elementos de presagio y amenaza. John Harker es ahora el risueño agente inmobiliario Hutter, al que nada inquieta, ni su grotesco jefe Knock (con el que Galeen comete el error de adelantar dicha amenaza al mostrar los documentos en lenguaje enoquiano) ni las preocupaciones de su mujer Ellen debido a su viaje a las lejanas tierras de los Cárpatos (encarnada por Greta Schröder, el importante personaje de Wilhelmina Murray, tan moderno para la época, es reducido a una devota ama de casa que sufre en silencio).

El arte de Murnau para infiltrar el terror en el mundo natural se produce una vez iniciado el viaje, filmado en los parajes de Eslovaquia. Es vital permanecer siempre al lado de Hutter, con su actitud optimista, valiente, un tipo civilizado que hasta se ríe de las supersticiones; la tierra en la que ha se ha aventurado sigue, sin embargo, perteneciendo a una edad oscura que no entiende de civilización...y entonces la enorme sonrisa de Gustav Von Wangenheim se borra al cruzarse en el camino con el conde Orlok, quien le recibe bajo el disfraz de cochero. Y el espectador sigue a su lado, percibiendo el miedo, tangible, posible, y lo más importante: omnipresente.
Grau y Murnau hacen magia, ayudados por los escenarios y la presencia del desconocido actor teatral Max Schreck, que transforma al elegante y seductor Dracula en un monstruo cadavérico. Y arrastrados por su fuerza maléfica entramos a un universo de tinieblas separado del mundo real; los instantes en el interior del castillo no causan terror entendido desde el punto de vista moderno, pero sí una sensación de grima y malestar ante la presencia de lo extraño. Manteniendo la posición estática, el director transmite de maravilla esa sensación mientras la figura lánguida y viscosa de Orlok se aproxima hacia la cámara, así que resulta imposible escapar de él. Es la muerte encarnada que se nos hecha encima...

La economía de medios estimuló la imaginación de Grau y Murnau, y nunca nada tan simple como la sombra de unas largas uñas cerniéndose sobre unos ojos aterrados resultó tan poderoso. El viaje y la cacería del conde para evitar que llegue hasta la codiciada mujer trastoca lo escrito por Stoker; si el horror vampírico se interpreta como plaga Galeen lo utiliza de manera literal para desatar una muy creíble epidemia de peste. Orlok no se infiltra en la sociedad igual que Dracula, sino que llega y la destruye; los temas de seducción y posesión aquí se reducen al ansia de dominación, poder y sed de sangre, con el distintivo mordisco en la yugular.
La trama simplifica la enorme aventura de la novela, sobre todo al reducirse tan drásticamente los personajes esenciales de Wilhelmina y Abraham Van Helsing, que encarnado por John Gottowt pasa a ser el desaprovechado científico Bulwer. El guión conserva aun así, sin llegar al tema del deseo sexual, la posesión de la mujer; ya desde el principio Ellen sucumbe a las sombras de Orlok (como en realidad le sucedía a Lucy Westenra) y, sin quererlo, Galeen y Murnau se centran en ella, desechando toda presencia de héroes masculinos y apostando por una solución mucho más pesimista.

Ciertamente, Galeen y Murnau se centran en Ellen, desechando toda presencia de héroes masculinos y apostando por una solución mucho más pesimista: el sacrificio propio, aunque eso sí, nunca voluntarioso. Esto provoca que los instantes climáticos, aun rebosantes de fuerza e intensidad, resulten deprimentes. No hay una lucha como tal, ni cacería, ni heroísmo, sólo una insufrible agonía, la sombra de esa mano larga y esquelética que trepa por el pecho de Ellen, víctima abandonada, inerme, encogida por el horror.
El amanecer alzándose, dispuesto a librar al mundo de tinieblas y maldades; Galeen acierta de pleno al hacer de la pureza de es amanecer la condena eterna para el vampiro, mientras Schröder sorprende con su dramática y teatral actuación. Mientras Wilhelmina sobrevivía aquí sólo quedan las lágrimas. Aun con sus diferencias la viuda de Stoker, Florence, no cesó hasta llevar a juicio a los productores, obligados a destruir toda copia de “Nosferatu“. Así pues, Dios bendiga la distribución clandestina, que mantuvo a salvo el film, cuyo poder revela una verdad acerca del terror: que todo empieza con la atmósfera, la sombra, la sugerencia...

Esto es, crear poesía a partir del movimiento, sinfonía a partir de los ambientes, sensación a partir de la expresión, miedo a partir del silencio.
Aun si Murnau no manejaba los trucos que traería el género y la técnica cinematográfica posteriormente, esta verdad permanece inalterable.



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Ficha Callejón Infernal

Mad Warrior

  • 28 Jan 2025

3



Callejón Infernal
Hay que empezar diciendo que la novela del sorprendente escritor de ciencia-ficción y fantasía Roger J. Zelazny no es, ni mucho menos, de sus mejores trabajos; procedente de un relato corto, hubo de ser ampliada con perspectivas a una versión cinematográfica.
Aun así el resultado, publicado en 1.969, no es tan horrible si uno acepta la lógica de lo imposible como en toda historia de aventuras y ficción apocalíptica.

Con el escalofriante trasfondo de una guerra nuclear que ha aniquilado a EE.UU., “Damnation Alley“ es una combinación muy “pulp“ y experimental de personajes violentos, pasajes trepidantes, otros cursis, situaciones trágicas y crudas, a menudo poéticas, un crisol de tropos gigantesco que golpea desde un desierto plagado de animales mutantes, fenómenos naturales alucinantes, comportamientos humanos terribles y una plaga de peste en Massachusetts que podría extenderse por el país (como si no fuese suficiente con lo que ya hay). Apocalipsis en su máxima y literal expresión.
¿Cómo podría semejante periplo ser llevado a la gran pantalla en los años “70? Pues no se pudo. Se intentó, pero otra clase de fuerzas lo impidieron. De hecho, la adaptación que hoy conocemos, estrenada en 1.977, es el resultado de una de las producciones más desastrosas de Hollywood, empezando por un nada acertado cambio de guión por cuenta de Alan Sharp. Y así la historia sobre el indulto que el Gobierno de California ofrecía a un miserable asesino motorista (“Hell“ Tanner) por llevar la vacuna a Boston a través del desierto radioactivo es reducida, aplastada; lo que quedó de ella durante la producción se asemeja a lo que quedó de dicho Gobierno en la novela.

Se presenta un prólogo muy poderoso, la confirmación de que la Guerra Fría ha llegado a su límite y algún chiflado ha lanzado los misiles contra EE.UU., todo esto observado desde la frialdad interior de una base militar de California. Acabada esta pequeña introducción con algunas imágenes de archivo de explosiones nucleares la película se desploma sobre su propia estupidez al aparecer uno de los militares (Keegan) reparando la fachada de la base subido a un andamio y sin protección alguna, observando a un idiota en moto esquivando escorpiones gigantes y dejando tirada en la arena a una chica que luego resulta ser un maniquí...
¿Esto es “Apocalipsis como Puedas“ o qué pasa? El motorista, encarnado por Jan-Michael Vincent (que no desaprovechó la oportunidad para emborracharse durante el rodaje), se supone que es la versión civilizada (dentro de lo que cabe) del Tanner del libro, predecesor directo de “Snake“ Plissken ahora parte del pequeño grupo superviviente después de una explosión dentro de la base (¡¿a quién se le ocurre fumar cerca de un reactor nuclear?!), y que en mi opinión parece un preámbulo del “Equipo “A“ “ (más aún al estar George Peppard en el reparto (mismo puro incluido, oigan) ).

Del argumento de Zelazny queda el boceto y poco más. Las tres décadas que transcurrían tras la catástrofe aquí son unos pocos días (o vaya usted a saber), no hay Gobierno, no hay epidemia, no hay vacuna, todo se reduce a una aventura por el páramo infernal, donde no se presentan ni la mitad de los peligros de la novela. Jack Smight, eficaz veterano, no pudo hacer más que lidiar con este prostituido guión en un costoso rodaje que poco a poco se iba quedando sin fondos debido a los movimientos de presupuesto que 20th Century Fox hacía para financiar “Star Wars“ (también en producción en ese momento, y en la que pocos depositaban sus esperanzas...).
Los numerosos personajes del libro se eliminan, así como las subtramas que profundizaban en ellos, en un trabajo de montaje horrendo, hecho por los productores de forma rápida y sin tener en cuenta los enormes cráteres que iban a quedar en la historia, por eso la incoherencia domina por doquier, la falta de sustancia e introspección, los incidentes de la trama, episódicos cual videojuego, una caterva de diálogos y acciones tan imbéciles que es inevitable taparse la cara con las manos de la vergüenza ajena que producen...y un desenlace simplemente abominable.

Viendo los entrañables efectos especiales y algunas secuencias de acción es evidente que aquí se puso un gran esfuerzo, así lo sintió todo el equipo. Para cuando asistieron al estreno de la película, atrasado continuamente por Fox, nada había sobrevivido en pantalla. No es de extrañar las malas reacciones del reparto y sobre todo de Zelazny.
“Star Wars“, segunda en la cola para estrenarse, arrasó en la taquilla durante la primavera de 1.977. Es irónico que aquel fenómeno de masas extendido hasta nuestros días fuese en parte posible gracias al (literal) sacrificio de una obra que, sin duda, pudo haber sido algo más que el desastre al cual fue reducida...



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Ficha Guns Akimbo

Mad Warrior

  • 28 Jan 2025

4



Guns Akimbo
Disparar, correr, sangre, explosiones, pólvora, un miembro perdido por aquí, un agujero que otro en el cuerpo, más sangre y más pólvora, y el rinconcito donde poder descansar unos segundos como paso a otro nivel, y en eso se basa la supervivencia de los FPS, la inspiración para que el chiflado Jason L. Howden desatara los infiernos en una de las más chifladas propuestas de 2.019.

No hay duda de que “Guns Akimbo“ procede del fanatismo y la devoción “freak“ por muchas cosas. Cine de la década de los “80, videojuegos y cómics, mezclado en una coctelera que al neozelandés le costó degustar unos cuantos años, incluso antes de la delirante “Deathgasm“; considerando lo mucho que en la gran pantalla se ha explotado el concepto y el escenario del “survival action“, ya un subgénero por derecho propio, cuesta creer el gran entusiasmo de Felipe Marino y Joe Neurauter cuando aquél les presentó el proyecto durante la gira de presentación de su debut.
Pero entonces empezó con una decepción por parte de Howden al comprobar lo poco que interesaba a la Comisión de Cine de Nueva Zelanda invertir en cine de acción y siguió con un salto cualitativo al firmar como protagonista el imparable Daniel Radcliffe. Así, la película “de presupuesto mínimo al estilo de “El Marichi“ de Rodríguez“ que imaginó el director se convirtió en una enorme coproducción filmada entre Auckland y Alemania donde se regresa a ese conocido universo distópico cuya sociedad depende totalmente de un entretenimiento basado en la violencia. Muchos nombres ha tenido, aquí se llama SKIZM.

Entretenimiento como todos: una competición donde gente muy cruel se mata por una recompensa que creen que existe más allá de la única a la que pueden aspirar, que es convertirse en ídolos de una generación sin moral, sentimientos ni sentido común. Y Howden entra a saco, con una persecución de coches que rueda a 10.000 fotogramas por segundo, sangre salpicando la pantalla y una joven estrella femenina donde pueda lucirse como es debido; si Samara Weaving machacaba a unos cuantos infectados en “Mayhem“ por necesidad aquí lo hace por mero placer. La actriz de hecho se lo pasa pipa y lo sabemos.
El personaje de Nix le sirve como vehículo para su lucimiento, mientras Radcliffe se humilla en la piel del fracasado programador Miles, versión un poco más radical del propio Howden, con su misma nostalgia por conservar los “80 entre las cuatro paredes de su casa en la que pasa horas metiéndose con gente en redes sociales (pero pese a las muchas referencias cinéfilas y a videojuegos, curiosamente no es otra cosa que el videoclip “Experts“ del “dubstepero“ Skism la principal inspiración, y si allí el protagonista se metía dentro del ordenador y debía enfrentarse a otros músicos aquí Miles sufre las consecuencias de ir contra el jefe de ese sangriento show de masas “live-stream“).

A simple vista mezclar un videoclip chusco y un género más visto que el tebeo no era buena idea. Y no lo es, sobre todo si se rompen ciertas normas; una de las claves del “survival“ es que ocurre en un escenario preparado dentro de su sociedad distópica, así era en “Perseguido“, en “Battle Royale“, en el manga “Btooom!“, y te lo crees, pero en este caso los participantes de la competición se matan en las calles de una ciudad perfectamente normal, con policías y gente paseando por el parque...y eso le funde a uno los circuitos. Por otro lado, si el director a nivel técnico y visual es minucioso e intenso, en cuestión de guión no podría ser más torpe.
Este delirio un poco Rodríguez, un poco “Gamer“, al estilo del manga/anime y en homenaje a los “80 (aunque sin poseer un gramo de su encanto), salpicado de una retahíla de diálogos a cada cual más increíble, no podría permitirse ser más imbécil de lo que ya es su premisa. Pero lo previsible de su argumento (desde que el objetivo de Miles es la psicótica Nix ya se sabe que, por alguna artimaña (entre inesperada y regurgitada), se aliarán contra los organizadores del juego) y la manía constante de boicotearse a sí mismo (la narración innecesaria del protagonista, los inútiles “flashbacks“ express y las resoluciones casi inmediatas de algunos enigmas que plantea el guión...¿pero a quién puñetas se le ocurre?) demuestra que sí.

Howden está tan concentrado en la pirotecnia, los efectos y en hacer que sus actores luzcan muy bien en pantalla que se olvida de desarrollar a sus personajes (sobre a todo a Nix...¡lo que se podría haber sacado de ahí!), de hacer una sátira más profunda y negra sobre la dependencia de las redes sociales, la despersonalización y la desensibilización de la sociedad (como hizo “Gamer“, por ejemplo), o de no usar tanto tópico ni tanto estereotipo molesto (¿para qué leches está Nova?, una Natasha Bordizzo desperdiciada como mero cebo...).
Y lo más irritante: Howden no le echa narices y ofrece algo original, no aprovecha una situación arquetípica y sorprende con un giro imprevisible. ¿No lo sería el que Miles, buenazo vegetariano, aceptara convertirse en campeón del juego porque en realidad le excita ser famoso y liberar su frustración a través de la violencia? Eso sí sería cínico, pero tal vez demasiado políticamente incorrecto para estos tiempos. Una lástima. El carisma de Radcliffe y Weaving y su explosiva química en pantalla es de lejos lo mejor.



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Ficha El Diablo Ataca de Noche

Mad Warrior

  • 28 Jan 2025

5



El Diablo Ataca de Noche
Mientras las fuerzas de las SS se dedicaban a sacar por la fuerza a los judíos escondidos en el gueto de Varsovia, una pobre mujer era violada y estrangulada a muchos kilómetros de allí en mitad de un bosque de Cöpenick, y el culpable, según parece, respondía al nombre de Bruno Lüdke.
Este señor, tras ser detenido por el comisario detective Heinrich Franz, se adjudicó él solito la autoría de más de 80 homicidios perpetrados a lo largo y ancho del país durante un periodo de dos décadas. Resultaba tan absurdo que ni siquiera hubo juicio, y el motivo es que Bruno era un pobre deficiente mental marginado...

¿Tal vez quiso un poco de atención?, ¿fue el carisma de Franz, con el que se encariñó como un amigo?, ¿o tal vez la eficacia de los interrogatorios de la policía criminal nazi extrajo todo un historial delictivo surrealista de ninguna parte? Pero Bruno confesó y describió a conciencia una gran cantidad de asesinatos (recibidos con incredulidad por no pocos oficiales y criminalistas), y esto sólo revela una cosa: que con esa imaginación este hombre podría haberse dedicado a ser todo un escritor. Pero no, experimentaron con él cual máquina defectuosa en el Centro de Medicina Criminal de Viena hasta que acabó muriendo.
Estas cosas no importaron al periodista y autor Will Berthold, cuya colección de artículos “Nachts, Wenn der Teufel Kam“ sobre el caso Lüdke se hizo muy popular...eso sí, usando las fuentes que quiso, prescindiendo de información clave e inventando otra por el camino. Tampoco al productor Walter Traut, ni al guionista Werner Lüddecke, ni a Robert Siodmak, que en ese periodo de regreso a su Alemania natal (ya viviendo un resurgir económico y social) estaba deseoso de hacer su película anti-nazi por excelencia; por qué se conformó con la sensacionalista historia de Berthold y la usó como mero telón de fondo para sus más grandes aspiraciones no me termina de cuadrar, en fin.

Al menos el director nos regala la tal vez más impactante escena de apertura de su carrera: un hombre, moribundo, flota en un lago rodeado de matojos en primer plano mientras, en la lejanía, un grupo de personas pasea por los campos; es tanto más agobiante cuanto que la cámara no corta el plano hasta que no han terminado los créditos. Y de aquí saltamos a lo que se supone la típica introducción para dar paso a un crimen...sin embargo lo que vemos es un retrato costumbrista, podría decirse, de una Alemania pretérita, tan solo a un año de perder la guerra.
Diálogos sarcásticos, un toque de humor ligero, las bombas de fondo, escenarios realistas, todo ello contrasta con el brutal estrangulamiento de una pobre camarera. Siodmak no se sirve de florituras estéticas, qué extraño, ha preferido ser directo y crudo, y lo peor de todo, revelar la identidad del asesino en lugar de ocultarla; unos minutos y ya tenemos a un culpable: a ese Bruno Lüdke al que le da vida el actor teatral Mario Adorf, y adiós al misterio, a la posible investigación y a las incógnitas. Cuesta creer que Siodmak, genio del “noir“, haya ejecutado un crimen no sólo con indiferencia, sino con una falta de interés tan ofensiva.

Y esa es aquí la clave: la falta de interés. Ni por asomo el tono adecuado que debería presentar un “thriller“ policíaco cuyo villano es un asesino en serie. Sigo sin comprender la decisión del director de dar este enfoque tan erróneo a la película; el álter-ego de Franz es ahora Kersten, detective sagaz, meticuloso y que no quiere filiaciones con las SS, un héroe bondadoso, pero su relación con la detective asistenta Helga, sus colegas y los oficiales nazis no arroja tensión ni peligro, ya que sobre la historia planea una especie de levedad anticlimática en todos los sentidos.
Lo curioso es el modo en que, primero a partir del dirigente del partido Keun, luego a través de otros personajes, se retrata a los oficiales nazis. No es que sean malos, es que directamente te preguntas cómo puñetas llegó a tan altos puestos semejante pandilla de incompetentes borrachos, mujeriegos y gilipollas en general; el director usa la burla exagerada hasta extremos vergonzosos y ataca sin sutilezas su actitud inmoral, despiadada y corrupta (bueno, son nazis...). Mientras, Bruno es capturado y se va desarrollando el proceso como ocurrió en la realidad; pero produce una desagradable sensación ver que un caso criminal tan escabroso se lleva a cabo con esa frivolidad, tanto por los personajes como por el guión.

No menos desagradable es asistir a las naturales y cándidas confesiones de Bruno acerca de sus brutales asesinatos, algo que seguramente no se había planteado jamás en el cine. La acidez del discurso de Lüddecke y Siodmak es obvia; la similitud entre la exterminación de las razas no arias y el mini-genocidio de Bruno, la preferencia de los nazis a ocultar la verdad por vergüenza y cobardía, la ejecución de inocentes como mera limpieza de imagen. El detective se ve ante un asfixiante muro de cinismo y corrupción...
Pero se llega un punto en que no hay más remedio que desconectar de este batiburrillo de tramas, subtramas, estilos y tonos inadecuados y lo último que queda es cara de no saber muy bien qué se ha visto. Lo más importante es que la historia es una patraña, pues todo lo que se cuenta es mentira, causa de que la familia Lüdke llevara a juicio a los productores; por su parte Siodmak estuvo muy orgulloso de esta tontería de película (tal vez es que aún le duraba el “jet lag“ y no razonaba correctamente...).

Mayor tontería fue que, por alguna razón que de verdad desconozco y si alguien me lo pudiese explicar lo agradecería, acabara nominada a los Oscar.
Quién iba a pensar que ya en los “50 la ceremonia era una patraña.



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Ficha The Cursed Pond

Mad Warrior

  • 28 Jan 2025

6



The Cursed Pond
Los mitos japoneses sobre desastres cometidos por espíritus vengadores han alimentado la imaginación colectiva hasta el punto de eclipsar la verdad histórica. Esto ocurrió cuando, durante la era Keicho, el Gobierno otorgó al comandante Naoshige Nabeshima la mayor parte de la herencia y territorios de la familia Ryuzoji, de quien éste era familiar y vasallo.
Situación que llevó a Takafusa, heredero natural de los Ryuzoji “ubicado“ en una posición menor, a volverse loco, asesinar a su esposa e intentar suicidarse. Y tras unos meses las heridas físicas y su estado mental le acabaron matando...

Nabeshima moriría mucho más tarde, pero los rumores de que el espíritu de Takafusa rondaba por su castillo atormentándole sin cesar crecieron y crecieron. Lo que pasó en realidad es que otros tantos herederos, ignorando el poder de Nabeshima, instaron al Shogunato en numerosas ocasiones a la restauración del clan Ryuzoji, en vano; por su parte, aquellas leyendas terroríficas pasaron a representarse en teatros, lo que enfureció tanto a los miembros de un clan como a los de otro. Cuando Shigeru Okada fue ascendido a director general de Toei, esta obra, que aún seguía realizándose (y continúa a día de hoy) le atrajo lo suficiente como para querer llevarla a la gran pantalla.
Tenía más bien la intención de ser el canto del cisne de un tipo de películas que habían mantenido su popularidad bastante tiempo, pero Okada, obsesionado con modernizar las propuestas de la productora, ya no mostraba interés por los dramas feudales ni el terror fantástico. “Kaibyo Noroi no Numa“ cierra así el largo ciclo de fábulas sobre fantasmas y maldiciones en el antiguo Japón, y le es encargado a Yoshihiro Ishikawa, aventajado alumno de Nobuo Nakagawa y guionista y director experto en el género; y lo primero que hace su guión es presentar los hechos que envolvieron la toma de poder de Nabeshima desde la leyenda inventada, no la historia real.

Por eso el que fuera vasallo de los Ryuzoji aquí es retratado, en la piel de Ryohei Uchida (ese pobre actor que no salía de su encasillamiento de villano), como un auténtico hijo de Satanás que no sólo ataca despiadadamente a Takafusa, sino que lo empareda vivo y toma por esposa a su mujer Kiyo; tremenda conspiración ficticia que nos sitúa en el centro de la clásica tragedia feudal. Pero esto es sólo un prólogo; de hecho la estructura narrativa, no muy adecuadamente, irá saltando de un suceso a otro y de una tragedia a otra para ir transfiriendo la maldición original iniciada por Kiyo, que se suicidó junto con su gato en el estanque del castillo de los Ryuzoji.
Así la historia se corta y años después aquellos hechos han alimentado la creencia en una maldición. Sin embargo, aunque Ishikawa, el director de fotografía Shigeru Akatsuka y el director artístico Tokumichi Igawa se esfuercen en crear maravillosos escenarios envueltos en misterio y fantasmagoría, los elementos propios de terror tardarán en aparecer; por ahora nos podemos deleitar con las vueltas de tuerca del clásico “jidai-geki“, que atrapan en una maraña de traición y crueldad a una joven pareja (Jonosuke y Yukiji) a la que le tocará sufrir mucho por culpa de la maldad de este inventado Nabeshima. Y el espectador sufre con ellos...

Pero lo más destacado de este trilladísimo drama feudal es la interpretación visceral de Uchida, cuyo personaje sobrepasa los límites de lo desagradable, condenando y asesinando sin ninguna piedad, tanto a individuos externos como a miembros de su propio clan. La 2.ª mitad de la película ya se adentra como tal en el horror, cuando el espíritu del gato de la ya olvidada Kiyo empieza su cruzada de venganza a través de Yukiji, y luego de una de las sirvientas del daimyo; por desgracia esa manía de la transferencia de la maldición de una mujer a otra resulta irritante, ya que nos fuerza a olvidar a personajes anteriores para centrarnos en uno nuevo, y cada vez menos interesante.
El protagonismo, entonces, siempre debería haber pertenecido a la genial actriz Chiyo Okada, primera víctima femenina de la historia. El director desata el espectáculo paranormal, en dosificadas y bellas secuencias de apariciones espectrales, atractivas transformaciones, sonidos inquietantes y alguna que otra muestra impactante de violencia explícita; pero ésta, más que de los espíritus que rondan el castillo y castigan a sirvientes y samuráis, proviene del descenso a la locura de Nabeshima, la auténtica presencia demoníaca que desde siempre habitó el lugar.

Los instantes en los que asistimos a su descontrolada demencia, dotados de una puesta en escena onírica, son realmente poderosos, y Yoshikawa logra ponerse a la altura de los maestros del género y el estilo. Kyoko Mikage está espléndida en el papel de la sacrificada Yukiji, y ella, junto a Kotaro Satomi, tienen el privilegio de protagonizar una de las escenas dramáticas mejor filmadas (por ende más memorables) del cine japonés clásico (ese duelo en el estanque...).
Con esta preciosa elegía fantasmagórica, a ratos indigesta, algo confusa e irregular, el “j-horror“ tradicional entraría en una especie de letargo y olvido. Otras tendencias tomaron el relevo, impulsadas por la influencia occidental (sobre todo la de los vampiros y las posesiones demoníacas) o el deseo de hacer películas más provocativas y violentas. Los gatos que desataban aterradoras maldiciones tardarían en volver, por lo menos hasta principios del nuevo siglo...



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Ficha Destino: Titán

Mad Warrior

  • 28 Jan 2025

4



Destino: Titán
Un nuevo periplo espacial llega a la gran pantalla, con todos los ingredientes que pudieran esperarse del género, de la mano de Signature Entertainment y otras miles de productoras asociadas compartiendo crédito.
El sr. Mikael Håfström, que se despachó a gusto con la mamarrachada pseudohistórica y pseudoépica “Stockholm Bloodbath“, dijo aceptar el desafío de “Slingshot“ debido “A tres temas fundamentales: las historias situadas en escenarios reducidos, las intrigas sobre conflictos psicológicos y el interés por introducir eso en un contexto de viaje espacial“.

Lo primero que se aprecia es que estamos mirando y sintiendo a través de John, encarnado por un Casey Affleck lacónico la mayor parte del metraje (y hablando siempre a un nivel muy bajo, grave y dramático, como todos los personajes). Esto es muy importante. Él abre los ojos y comienza la película, una voz femenina artificial avisa de un tiempo de hibernación y de efectos adversos sobre las drogas usadas para ello; el entorno que le envuelve, diseñado por Barry Chusid bajo, según él, “unas condiciones desfavorables de presupuesto, recursos y límites de producción“, transmite una gélida serenidad que se torna desoladora por momentos.
Estamos a bordo del Odyssey-1 y en su aséptica estructura sólo se disponen tres miembros: el capitán Franks (Laurence Fishburne), Nash (Tomer Capone) y el mencionado John, pero el guión sólo profundiza en éste, ya entenderemos por qué, a través de uno de los recursos menos apasionantes de todos los tiempos: el “flashback“ continuo. Así, Scott Adams y Nathan Parker (responsable de los libretos de “Moon“ y “La Hora Señalada“) reconstruyen el pasado del protagonista cada cinco minutos y se centran en su relación íntima con una científica (Zoe) que ha participado en la misión espacial, basada en la explotación de recursos naturales de otros planetas para nuestro beneficio.

En realidad lo explotado es la premisa, que vuelve al conocido futuro cercano en que La Tierra, como si no se supiera ya, está muy afectada por el calentamiento global; ahora el lugar al que hay que viajar no es Marte, menos mal, sino una de las lunas de Saturno, y el recurso que precisamos es el oxígeno. Además de a la anterior del sueco, “1.408“, muchos títulos contemporáneos podrían usarse como antecedente de “Slingshot“, pero es el clásico de la ciencia-ficción literaria “Oblok Magellana“ a lo que acaba recordando esto, donde Stanislaw Lem también presentaba una odisea por el Cosmos cuyo protagonista (y narrador) desgranaba su pasado mientras se analizaban las angustias, ilusiones, preocupaciones y paranoias de los pasajeros a bordo.
El checoslovaco Jindrich Polák adaptó el libro en 1.963 (bajo el título “Ikarie XB-1“) desechando el objetivo de la misión para concentrarse en los aspectos humanos de la historia. Aquí sucede lo mismo: en la 1.ª mitad de “Slingshot“ se deja claro que toda la trama es sólo un telón de fondo, por lo que tanto da que se desarrolle en una nave espacial, un submarino o en una carreta en el salvaje Oeste, lo importante es la relación entre los tres personajes (a pesar de que, curiosamente, sólo nos adentramos en el pasado de uno de ellos...) y los conflictos que surgen a lo largo del viaje debido a incidentes inesperados.

Sin embargo la composición de Chusid no tiene ni punto de comparación con la hipnótica atmósfera y el bello diseño artístico de aquel clásico de Polák, como también la dirección de Håfström, que hace lo posible por mantener el interés con la tensión y la violenta lucha entre Franks y Nash, pero además de no transmitir los personajes ninguna empatía, dicha tensión se disuelve en el insulso melodrama televisivo al volver los recuerdos de John; la combinación entre pasado y presente no es adecuada, y al llegar la 2.ª mitad la repetición ha hecho que lo que antes era interesante se haya vuelto aburrido. Por eso, tras situarse la Odyssey-1 en ruta a Saturno el dúo Parker/Adams hace malabares con nuevas sorpresas. Las hay, pero ni muy excitantes ni muy originales.
Son más trampas que sorpresas. La lucha contra el capitán (Fishburne, siniestro y genial) se alarga en exceso, John pasa a ser una víctima de esta toma de poder, y cuando la situación ya no puede tensarse más su inestabilidad emocional acapara toda la atención. Y entonces: juego de identidades, confusión en los hechos pasados, verdades a medio camino entre lo inverosímil y lo lógico, teorías conspirativas, lo que es y lo que parece ser, la quiebra de la realidad; toda esta caterva de clichés del “thriller“ psicológico sería más interesante si el guión, en lugar de vomitar la información al protagonista, y de paso al espectador (muy en la línea de Christopher Nolan...), le dejara atar los cabos sueltos por sí mismo.

El anodino melodrama romántico donde destacaba la discreta interpretación de Emily Beecham (ese cruce británico perfecto entre Julianne Moore y Nicole Kidman) se convierte en maraña engañosa y trillada, mientras el director echa mano de recursos poco atractivos (los cortes rápidos y los planos mareantes cansan ya...). La mala planificación del clímax termina por hundir la credibilidad de la historia, o de lo que queda de ella, ya que el guión, a estas alturas, sigue intentando sorprender y ofrece dos alternativas: una improbable y otra previsible. Pero no debería decantarse por ninguna y dejarlo todo a la imaginación del público.
Elizabeth Williams, directora de Signature Entertainment, se las prometió muy felices cuando “Slingshot“, después de tres años de producción, por fin se estrenaba el verano pasado en las salas estadounidenses...pero no es raro que no haya recaudado ni la tercera parte de lo que esperaban los productores; este fracaso era más previsible que muchos de los giros de la película. Si hay algo en ella que de verdad me alegró es comprobar que en el futuro, y en el Espacio, se sigue escuchando a los Animals.



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Ficha Despedida de Soltero Sangrienta

Mad Warrior

  • 28 Jan 2025

7



Despedida de Soltero Sangrienta
Peter Berg, antes de pasar a la dirección, parecía saber lo que estaba haciendo mientras escribía el que iba a ser su debut (y mejor obra de su carrera), pues tomó muy buenos apuntes de una película de bajo presupuesto emitida en HBO a mediados de Junio de 1.997 llamada “Stag“, y que luego tuvo un estreno limitado en algunas salas comerciales.
Fue la más notable de aquellas primeras producciones independientes del viejo sello Cinepix Film Properties tras ser absorbido por Lionsgate a mediados de los “90 (donde también pueden contarse “Buffalo “66“ o “The Daytrippers“).

Se hizo con poco dinero y actores (jóvenes y veteranos) con evidente necesidad y carreras precarias, pero tiene eso que tanto caracteriza al cine “indie“ de la época: frescura, descaro y potencia visual. El editor y guionista Gavin Wilding toma la historia de Jason Schombing, inspirada supuestamente en hechos reales (pero sin el inconveniente de haber cadáveres de por medio), y nos mete en ella desde el punto de vista de Victor, un exitoso hombre de negocios a punto de pasar por el altar que aún no sabe que su lujosa casa va a convertirse en escenario de locuras varias por culpa de la despedida de soltero que le han organizado sus viejos amigos.
Sin prólogos ni introspecciones que valgan en la vida del protagonista, la fiesta ya está preparada para empezar, y con una predisposición a usar la cámara en mano, el director va presentando uno por uno a los nueve responsables, entre los que se cuentan tanto amigos íntimos como simplemente conocidos, todos con vidas y posiciones sociales muy distintas; aquí un prestigioso abogado (Mario Van Peebles), allá un veterano de guerra con trastornos psicológicos (Kevin Dillon), allí un antiguo campeón del fútbol americano (Greg Williams). Pero no tardan en ponerse al mismo nivel una vez las drogas y el alcohol van cayendo.

Lo que está claro es que (casi) todos tienen un pasado, una doble vida o una forma de ser que intentan ocultar a los demás. El dueto Evan Tylor/Pat Bermel hace que el muy carismático reparto vomite unos diálogos afilados y realistas, y lo que era una prostituta en la posterior “Very Bad Things“ aquí se desdobla en dos hermanas, una dedicada al baile (Taylor Dayne) y la otra al sexo (Jenny McShane)...sin embargo el incidente que hace virar la trama es exactamente el mismo y una de las chicas pronto acaba siendo víctima de la tragedia. Y empieza así la pesadilla. Pero hay algo que distancia la obra de Berg y la de Wilding: el primero introducía maliciosamente el humor negro por medio de las situaciones más aterradoras, usaba el exceso en favor de una suspensión de la credibilidad, y así lo grotesco se volvía delirante.
En “Stag“, a pesar de lo disparatado de la premisa, no hay ni rastro de humor, y cuando lo peor ocurre una sensación de malestar impregna todo el escenario que es la casa de Victor, de donde nunca saldrá la cámara (sólo para acercarse al jardín y poco más), aprovechando al máximo las posibilidades del espacio y atrapándonos en una atmósfera sofocante, reforzada con la ausencia de aire acondicionado. Más que la sombra de Tarantino (que también anda pululando por ahí) se hereda la mala baba de Abel Ferrara, el gusto por la improvisación de Cassavetes y el tono crudo del cine de ambos (mucho hace que esté Ben Gazzara).

“Stag“ es un buen ejemplo de ese “thriller“ situado en un único escenario donde emergen de forma directa y clara las mezquindades de sus personajes, empezando por un genial Andrew McCarthy, dando el pego de perverso psicópata y convirtiéndose en el maestro de ceremonias del grupo, quienes se revelan poco a poco tras el desastre, sus miedos, sus traumas pasados, y en especial su deseo de encubrir sus malos actos. Porque aquí nadie (ni siquiera el personaje de Dillon, que así lo parecía) opta por la redención y los que al principio aparentaban ser mejores amigos terminan cayendo en un círculo vicioso de contrariedades que les llevan a pasar a las acusaciones, de ahí a la total desconfianza y de ahí al odio.
Lo más importante para esta panda de miserables es (claro, lógico...) intentar mantener su posición, sus trabajos y sus familias, que casi todos usan como mero pretexto para exculparse. Pero lo más importante para la película es el valiente y tenaz personaje de Dayne, Serena: gracias a su constante lucha la trama se alarga y alarga, creciendo la incertidumbre entre los hombres y volviéndose el clima va cada vez más agobiante, hasta cruzar extremos increíbles. Porque cuanto mayor es la certeza para ellos de acabar en prisión mayor es el sinsentido de las soluciones que van proponiendo, en un alarde de repelente amoralidad.

Y por disparatado que se vuelva el guión, con algunos giros algo increíbles (y el clímax así lo demuestra), Wilding nunca se inclina al humor negro.
Lo único que hicieron los productores de “Very Bad Things“ fue agrandar el escenario de la historia añadiendo más presupuesto, mientras Berg nos mostraba las consecuencias del incidente si los personajes se hubieran puesto de acuerdo en ocultarlo. Así que hay que dar el suficiente crédito a “Stag“ por haber llegado antes.



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Ficha Viernes 13

Mad Warrior

  • 28 Jan 2025

4



Viernes 13
La fecha clave no sería viernes 13, sino un 4 de Julio de 1.979, y fue miércoles, cuando un anuncio a toda página aparecía en Variety con la leyenda “¡La película más aterradora que se ha hecho!“, sobre unas letras enormes, “Friday, the 13th“, atravesando un cristal.
Prácticamente sin un rumbo fijo pero con al menos un borrador listo, el productor y director Sean Cunningham, un habitual del “sexploitation“ y la comedia de baja estofa, esperaba obtener financiación para una humilde película de terror...que ni en sus mejores sueños hubiera imaginado que llegaría a convertirse en el fenómeno de masas en que se convirtió.

Porque alrededor de esta pequeña producción que tuvo lugar durante el otoño de 1.979 en un campamento de Hardwick, New Jersey, no hubo absolutamente nada especial. Sí, los productores pudieron contar con la colaboración del genio Tom Savini para elaborar los efectos especiales; también, de manera increíble, lograron liar a la actriz veterana Betsy Palmer, que no ejercía desde hacía tiempo y necesitaba dinero para comprarse un coche. Pero aparte de eso, en el guión de “Friday, the 13th“, como señalaron sus jóvenes actores, sólo había sexo, humor y mucha sangre.
Sin embargo Victor Miller, tan influenciado por “La Noche de Halloween“ como su colega Cunningham, supo jugar con los tópicos que cogió de un sitio y otro, y así el inicio imaginado por Carpenter se repite en un campamento cualquiera de EE.UU. a finales de los “50 y las víctimas (unos monitores en pleno florecimiento) son asesinadas desde el punto de vista del agresor. Empieza una leyenda terrorífica que alimenta los miedos de los viejos lugareños y atrae adolescentes con ganas de experimentar emociones fuertes. Y poco más. La estructura no podría ser más sencilla: los protagonistas se reúnen, llega un asesino y todos, o casi todos, perecen.

El descaro con que Miller y Cunningham explotaron lo ya visto fue la clave. Si a finales de los “70 empezaron a abundar las películas sobre adolescentes precoces en campamentos de verano (escenario perfecto, sin vigilancia ni protección adulta, para desatar las mayores locuras), aquellas mentes brillantes cruzaron esa tendencia con el subgénero del terror ocupado por sanguinarios psicópatas, bien el “giallo“ o el “slasher“ (ambos de dos décadas de antigüedad), y ya tenían la fórmula del éxito. Por la parte italiana que le toca, además de usar el mítico plano subjetivo del asesino, “Friday, the 13th“ podría ser una extensión del segmento (totalmente gratuito) que Mario Bava incluyó en su “Bahía de Sangre“.
Pues igual aquí, con los mismos personajes: un puñado de tontos intercambiables (entre los que se cuentan Mark Nelson, Kevin Bacon o Robbi Morgan, la más encantadora de todos, en la piel de Annie, y que merecía ser la protagonista...) obligados a decir algunas frases melodramáticas o graciosas para luego disponerse a sufrir los peores horrores a causa del asesino anónimo (no hay quien se libre de llevar “Voy a morir“ escrito en la frente con letras grandes, eso queda claro). Pero mientras Cunningham usa con demasiada frecuencia la cámara en mano y la edición torpe, Miller no usa del todo bien las bazas que le brinda la historia.

Es decepcionante que no se aproveche mejor a estos personajes ni la buena química de los actores, ni la incertidumbre en el espectador pudiendo jugar con la idea de que el jefe de los monitores (Steve) o ese inquietante lugareño (Ralph) fueran los culpables. Y mucho peor plantear los crímenes del modo en que se hace: uno tras otro, tras otro, tras otro, en un rincón a oscuras, en silencio, sin generar una situación de pánico en que los protagonistas colaboren para acabar con el asesino. Pero pese a estos tropiezos (a destacar su tediosísima y repetitiva última parte) y la evidente falta de estilo del director, se podría decir que la película funciona dentro de sus limitaciones...
Aquí no existe la ingeniosa puesta en escena de la que hacían gala Carpenter en “Halloween“, o la tensión frenética que Hooper daba a su “Matanza de Texas“, pero Cunningham, más o menos, sabe hacer buen uso del silencio sepulcral que envuelve a sus precarios escenarios e impactar con una sobredosis de violencia inesperada, mientras Harry Manfredini crea con su música un suspense muy efectivo; la humildad de la producción es clave para su tono directo y crudo. Miller, por su parte, se saca de la manga una vuelta de tuerca no muy original, pero a mi parecer excelente, que sirve de aclaración de la identidad del criminal y al mismo tiempo de justificación a tanta muerte.

Básicamente se revierte el concepto de “Psicosis“, sacando al espectador de la abstracción ambigua del frenesí asesino, y originando por accidente un comentario sobre la represión conservadora a la libertad sexual juvenil de la época que de seguro no estaba en la cabeza de Miller cuando escribió el guión, rematando la función (por cuenta de Cunningham y Savini) una inesperada guinda sacada directamente de “Carrie“...lo que daría pie a pensar que el terror seguía latente bajo las aguas de Crystal Lake (idea errónea, culpable de la posterior explotación de dicho lugar).
“Friday, the 13th“, simple y efectiva, tenía los ingredientes perfectos y se realizó en el momento perfecto para atraer al público perfecto al que iba destinada; Paramount se aferraría a esta mina de oro que superó en cien veces su exiguo presupuesto (ahí es nada), enfureció a la crítica profesional y marcó un antes y un después en la década. Y lo marcó para bien o para mal...



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Ficha Flow, Un Mundo que Salvar

ilustrador.tk

  • 28 Jan 2025

6


Flow, Un Mundo que Salvar
Película de animación cuya mayor fortaleza es que los personajes actúan como animales, sin diálogo, pero con movimientos propios que comunican lo que están sintiendo o cuales son sus objetivos.

Tiene un toque filosófico, su historia parece simple, pero entra en profundidades si ves las metáforas en ella.

Desgraciadamente, a mi, no me conquistó su estilo gráfico, pareciera que está a medio proceso y que le falta render aún.
Por lo demás el animal menos logrado es el capybara, que se siente insertado más por ser el animal que está de moda, que por el real aporte a este particular grupo de animales.

Divertida y emocionante, y un toque metafísico para ese padre que cree que irá a ver una película para menores.



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Ficha #MissingCouple

ilustrador.tk

  • 28 Jan 2025

4


#MissingCouple
Mockumentary de bajo coste y todo lo que eso significa, que la mitad de pelicula es metraje de relleno, hasta que comienza su segunda mitad y comienzan las visitas nocturnas.

Intentando imitar la naturalidad de los streamers, se teje esta historia que se cuenta en dos tiempos, en el de la pareja perdida y en el streamer que luego va a buscar pistas sobre su desaparición.

Tiene momentos buenos e inquietantes, que a veces son arruinados por malos efectos especiales. Lo que le resta puntales a la película es la mala forma de explicar de que va el misterio, que al final la respuesta parece forzada.

Con algo más de toque siniestro habría ganado mucho más.



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Ficha Azrael

edcarpenter

  • 31 Jan 2025

5


Azrael
Película con un guion muy simple aunque me ha parecido entretenida ya que inicia rápidamente con buen ritmo , presentándonos una historia survival en la que incluyen criaturas humanoides y una secta , también ayuda mucho que es un film de corta duración y que cuenta con la presencia de samara weaving una reyna del grito moderna que ya sabe perfectamente cómo desempeñarse en este estilo de películas, también cabe mencionar los aceptables efectos de las muertes con todo y gore incluido , es adecuada para pasar el rato pese a que tiene un contenido sencillo



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Ficha Azrael

alejandropadula

  • 28 Jan 2025

7


Azrael
Pelicula que sin dialogo alguno logra entretener y en el final algo se puede comprender.
Claro que en el inicio todo era aburrido y estuve cerca de sacar este film.
Pero con el correr de los minutos la peli aumenta en espectativa y con la accion de los ataques de los serrs esos todo mejora.A esto se le suma lo gore de las muertes y las escenas(exageradisimas)de como la prota sale siempre airosa.Actuaciones correctas,varias muertes y un final respetable.No es un film maravilloso pero genera interes.Mi puntuacion es un 7.



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Ficha Winnie-the-Pooh 2. El bosque sangriento

alejandropadula

  • 28 Jan 2025

5


Winnie-the-Pooh 2. El bosque sangriento
Bueno,en primer lugar supera a la nefasta primer parte,aunque mucho no se debe hacer para lograrlo.
La mascara de pooh si bien sigue dejando mucho que desear,por lo menos no se parece al ogro shek de la primer parte.
Ahora Buho es penoso por donde se lo vea,y tigger que aparece por el final otra cosa indigna de ver.
Lo que si.me gusto es la explicacion del origenes de estos monstruos,y que por lo que la chica y el niño cuandio ven la pelicula de Pooh,es que todo lo que se vio en la anterior entrega es como que eso es un film hecho a los sucesos que acontecieron en el bosque.
Si estan bien las muertes,muy violentas y sangrientas.
Actuaciones irrelevantes y final que pudo haber sido algo mejor.
En si la peli es floja pero hay cosas dignas como las muertrs.Mi puntuacion es un 5.



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Ficha Triassic Hunt

DE NIRO

  • 27 Jan 2025

1


Triassic Hunt
Mala y con ganas, una cacería de dinosaurios en plena ciudad, sólo a un genio del cine se le ocurriría, el grupo de soldados que van a cazarlos no saben ni manejar un arma, las actuaciones flojisimas, efectos malos y un argumento aburrido, muy experimental, un sin sentido a todas luces.



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Ficha El Sacrificio de un Ciervo Sagrado

Forsythe1020

  • 27 Jan 2025

8



El Sacrificio de un Ciervo Sagrado
Primera película de la filmografía de Lanthimos que veo. Hace poco se hizo resonar Poor Things (2023) por sus temas abordados, sin embargo me doy cuenta que no es cosa de una película. Aparentemente el incentivo sexual es una pisca de sal que no puede faltar en todos o la mayoría de los platos.
Quizás el inquieto más perverso puede digerirse con los diálogos. Palabras muy formales y escuetas que instan de ser raras, claro, asimilando el entorno que francamente se siente tenso.
La inspiración tomada de la Tragedia de Eurípides “Ifigenia en Áulide“ suma riqueza en el sentido direccional de la obra, le da luz a lo que se busca y lo hace un recorrido redondo, se esclarece un trasfondo. El personaje de Martin se convierte en un patrón, una sizaña de lo que el protagonista debe temer y de lo que la audiencia debe esperar de él. La actitud a secas se vuelve indeleble y suscita a la intranquilidad de Steven, una opción perfecta para cometer el sacrificio, rígido, sin pena y consecuente de las acciones del pasado.



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Ficha La Pirámide

Sam47013

  • 27 Jan 2025

8



La Pirámide
Muy buena peli found footage.
Si bien es cierto que hay momentos donde la cámara no graba en orí era persona se disfruta mogollón.
Buenas escenas, buenas muertes, buen monstruo, muy buena claustrofobia (me recordó a jeffrey“s hell, la cueva, así en la tierra como en el infierno), buen ritmo.
Pero lo que le hace subir la nota, al menos para mí, es la originalidad de la propuesta, ya que se aleja del mockumentary típico de fantasmas y casas encantadas para meternos de lleno en una pirámide, bajo el suelo.
La inmersión en mi caso fue brutal.
Consiguió meterme de lleno en esa pirámide laberintica, con ser mitológico incluido.
Un 8!!



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Ficha The Sadness

TANO

  • 27 Jan 2025

9


The Sadness
Una película que tenía pendiente desde hace tiempo, habiendo oído muy buenas cosas sobre ella, incluso noticias sensacionalistas sobre las reacciones de la gente al verla en cine, y que por fin he visto. Y vaya, me arrepiento de no haberlo hecho antes, porque esta película es bestial.
Al comienzo de la película puedes pensar que te vas a encontrar con la típica película de infectados descerebrados, pero nada más lejos de la realidad. Aquí tenemos un virus que afecta a los humanos y los convierte en puros maníacos sexuales y asesinos, básicamente los vuelve psicópatas, pero manteniendo su inteligencia intacta, lo cual los vuelve mucho más peligrosos que el zombie común. Esto lleva las películas de infectados a un nuevo nivel.
La película es tremendamente sangrienta, con una buena dosis de gore y mucha, mucha maldad. Pura tensión en todo momento, con escenas crueles y explícitas en algunas ocasiones. Aquí no tenemos al típico héroe y escenas divertidas, aquí todo es serio, crudo y duro, muy duro, y es que tema de las violaciones es un obvio tabú que esta película no respeta, lo cual la hace más dolorosa.
Tengo que decir que, al menos para mi gusto, el tramo final de la película es algo más flojito, lo cual es raro, pues lo lógico es dejar lo mejor (o peor, según se mire) para el final, pero aquí es al contrario. Y hay algo que no entiendo: ¿por qué no existe aún secuela de esta genialidad?, esta idea da para mucho, no debería quedarse en una sola entrega. Quiero más.



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Ficha Nosferatu

Andaluzz

  • 28 Jan 2025

8


Nosferatu
David Lee Fisher, definitivamente, ha tenido mala suerte. Su propuesta, que ahora comentaremos, hubiese tenido bastante repercusión de no haber sido por la ya algo manida controversia sobre el “Nosferatu” de Eggers. (NOTA: Cada día que pasa estoy más convencido de que el trailer de Eggers merece 20 oscars. Es lo que ha levantado a la pelicula).

Ante todo, una afirmación clara y contundente: Aquí sí tenemos un Nosferatu. Un verdadero remake, tomado absolutamente en serio a sí mismo. Nada más terminar de ver el film busqué información sobre Fisher y descubrí que está centrando su carrera en remakes de cine mudo. El anterior, nada menos que el de Doctor Caligari, tiene ya 20 años, pero lo vi y me asombró.
Fisher tiene unas ideas clarísimas sobre lo que debe ser el remake de un film mudo: tomar el original, conservar todo lo conservable, sacar brillo a sus virtudes y añadir unos diálogos que no chirríen ni en lo sonoro ni en la escritura. Cuando vi Caligari, sentí dos cosas: 1ºQue estaba viendo el original. 2ºQue los diálogos sonoros parecían haber estado ahí siempre.

Si Caligari, en el apartado fotográfico, se atenía al 100% al original sin deslumbrar en dicho aspecto, Nosferatu da un paso de gigante. No sé cómo lo ha hecho Fisher, pero el resultado final es simplemente deslumbrante, sin separarse un ápice de la versión clásica. Es evidente que la tecnología ha tenido un peso muy importante, pero se ha hecho de tal forma que no estorba en ningún momento. Ignoro qué tecnología habrá usado, pero vemos las localizaciones reales del film de Murnau sin que falte el más mínimo detalle.

Algo que se detecta a simple vista es que Fisher es un verdadero estudioso. Conoce el cine mudo, y Nosferatu en concreto, como la palma de su mano. El uso de virados en colores reluce aquí de forma esplendorosa.
La banda sonora es magnífica. Cada momento ha sido tratado con mimo y acompañado con la música más apropiada posible.

Si la parte técnica es sobresaliente, la interpretativa es irregular. Es evidente que el presupuesto de producción no ha podido ser grande.
Comenzando por lo mejor, es absolutamente magnífica la interpretación de Eddie Allen como Knock, personaje que eleva el film de forma maravillosa.
El resto, desgraciadamente, está a gran distancia. Sarah Carter, como Ellen, parece una extraña elección. Su aspecto en el film suena a personaje absolutamente latino o mediterráneo y nos saca en gran medida del personaje. Más tarde se nos aclara algo que explica su aspecto, pero la sensación ya nos ha quedado.
Emrhys Cooper, como Hutter, resulta bastante discreto. No está mal, pero ni su aspecto físico ni su interpretación ayudan mucho a meternos en un rol tan principal. Los demás miembros del reparto cumplen sin brillo aunque sin problemas.

De Doug Jones, en el rol de Orlok, podemos decir poco. Al igual que en el caso de la versión Eggers, el actor parece una elección correcta, pero tampoco aquí podemos verle. En este caso, no es que se nos oculte en la oscuridad, sino tras una aparatosa máscara. Es, sin duda, la gran mancha de la película. Y cuesta entender que, habiéndose cuidado al extremo la fotografía y la música se haya dado rostro al vampiro de una forma tan “barata”. El rostro es, sin duda, el del original, pero habría que haberlo logrado con maquillaje y no con una máscara de tienda de objetos de bromas. Se hizo magistralmente por Kinsky en la versión Herzog, y por Dafoe en “La sombra del vampiro”. No podía ser tan difícil.

En cuanto a las aportaciones de esta versión a la historia original, no hay muchas, pero las hay. De nuevo se incide en la conexión Ellen-Orlok, aunque esta vez chirria bastante menos y una vez entiendes lo que ocurre, es bastante lógico (Ellen se revela como descendiente de gitanos rumanos, lo que explica tanto su aspecto como su intuición de Orlok).También se introduce un objeto-fetiche que refuerza la vena ocultista de la historia, aunque se deja bastante sin explicar.

Se introduce un aspecto curioso, el lesbianismo del personaje de Ruth Harding. Es una muestra de lo fino que Fisher ha hilado, pues introducir a una “pareja” de hermanos que viven solos a esa edad, en aquellos tiempos, no era muy común. Y Fisher le ha dado una explicación, si bien no es un detalle que conduzca a nada.

Nuevamente, como en Eggers, se resta bastante fuerza al asunto de la peste negra. También queda explicado muy débilmente el rol esencial de Ellen como “redentora” que se sacrifica.

RESUMIENDO: Magnífico remake, técnicamente hablando. Es, ni más ni menos, traer Nosferatu al cine sonoro, tal cual. Curiosamente, es un film que (al contrario que el de Eggers) siento que quiero volver a visionar a menudo.

El pensamiento final es que las dos nuevas versiones dejan clara una cosa: Que ya se hizo un remake de 10 por Werner Herzog en 1978 y que ese listón va a ser insuperable en el futuro.



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Ficha El páramo

lmbc

  • 27 Jan 2025

4


El páramo
Una película que me da la sensación de haber visto mil veces, y es que el argumento está muy visto, la fórmula es la misma de siempre y no destaca particularmente en nada digno de mencionar. Clásica historia de gente desaparecida donde un padre, 25 años después y con los medios de los que dispone, se dispone a investigar la desaparición de su hijo.

Para empezar debo decir que 2 horas de duración me parecen excesivas, esta película da para 80 minutos escasos. Esto hace que la película tenga un ritmo bastante lento, aunque hay que decir que consigue mantener su atmósfera y su tensión.

La localización en ese páramo lleno de turberas está chula. Pero tampoco veo que sea una genialidad en cuanto a ambientación.

La historia es bastante prototípica, hay ciertas partes donde exploran el “found footage“ (podrían habérselo ahorrado, me parece muy chapucero) se juega bastante con la niebla del lugar para mostrar y no mostrar cosas.

No le veo nada especial y me ha resultado bastante lenta.



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Ficha Descansa en paz

edcarpenter

  • 6 Feb 2025

5


Descansa en paz
Película independiente que explora el dramatismo y el duelo que viven las personas ante la muerte de un ser querido mostrándonos durante el desarrollo tres historias que tienen mucho en común , una mujer que pierde a su pequeño hijo , una señora de avanzada edad que acaba de perder a su pareja y un hombre que recibe una mala noticia sobre su novia la cual se encuentra muerta en una cama de hospital, cabe señalar que aunque la película tiene un giro inexplicable e inverosímil la realidad es que no se enfoca en el terror , más bien en un suceso ficticio sobre la resurrección , además de el desarrollo transcurre con un ritmo bastante lento



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