“El Último Vikingo” no es una película de batallas, barcos ni saqueos nórdicos. Es una comedia negra con crimen, trauma familiar, personajes rotos y una premisa bastante disparatada: un ladrón sale de prisión tras quince años y necesita recuperar el dinero de un atraco, pero la única persona que sabe dónde está escondido es su hermano, que ahora cree ser John Lennon.
¿De qué va realmente "El Último Vikingo"?
Anker acaba de salir de la cárcel después de cumplir condena por un robo. Antes de entrar en prisión dejó el botín en manos de su hermano Manfred, con la idea de recuperarlo cuando todo se calmara. El problema es que, al regresar, descubre que Manfred ya no recuerda dónde enterró el dinero.
A partir de ahí, la película se convierte en un viaje extraño entre dos hermanos que no solo buscan una bolsa llena de billetes, sino también entender qué demonios ha pasado con sus vidas. Manfred vive refugiado en una identidad imposible, convencido de ser John Lennon, y Anker tendrá que entrar en ese mundo si quiere recuperar algo más que el dinero.
Humor negro, pero con bastante fondo
Anders Thomas Jensen tiene una forma muy particular de trabajar la comedia. Sus películas suelen partir de situaciones violentas, absurdas o directamente incómodas, pero casi siempre esconden algo emocional debajo del disparate.
Aquí vuelve a moverse en ese terreno. La película mezcla criminales torpes, traumas infantiles, salud mental, violencia absurda y momentos casi de fábula oscura. En varios festivales se ha destacado precisamente esa mezcla entre lo grotesco y lo tierno, muy marca de la casa del director.
Mads Mikkelsen en un registro poco habitual
Uno de los grandes atractivos está en ver a Mads Mikkelsen lejos de sus papeles más imponentes o amenazantes. Aquí interpreta a un hombre frágil, perdido y completamente entregado a una fantasía que la película utiliza tanto para hacer humor como para hablar de dolor.
La química con Nikolaj Lie Kaas vuelve a ser fundamental. No es casualidad que ambos hayan trabajado tantas veces con Jensen: entre los tres han construido una especie de universo propio donde caben asesinos, marginados, tipos violentos, familias rotas y personajes que parecen sacados de una broma muy cruel… pero que acaban teniendo alma.
No es una comedia para todos los públicos
Conviene avisarlo: “El Último Vikingo” no parece una película pensada para quien busque una comedia amable. Su humor es raro, seco y a ratos muy incómodo. Puede pasar de una escena absurda a un momento bastante duro sin pedir permiso, y eso suele dividir al público.
Las críticas han señalado precisamente esa mezcla de tonos como una de sus grandes virtudes, aunque también como algo que puede sacar a algunos espectadores de la película. Quien conecte con el cine de Jensen probablemente disfrutará mucho ese caos controlado. Quien no entre en su juego puede verla como una película demasiado excéntrica.
Entonces, ¿a quién puede gustarle?
Si te gustó “Jinetes de la Justicia”, esta debería estar en tu radar. También si disfrutas de las comedias negras europeas, los personajes raros y las películas que no tienen miedo a mezclar risa, violencia y drama familiar en la misma escena.
No es cine vikingo pese al título, ni un thriller criminal convencional. Es más bien una rareza danesa sobre dos hermanos, un botín perdido y la necesidad de reconstruirse cuando la vida te ha dejado bastante tocado.
Y eso, bien llevado, puede ser mucho más interesante que otra película de tipos con hachas gritando en la nieve.
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