Explicación del final de Los Casos del Departamento Q 3: Redención
Explicación del final de Los Casos del Departamento Q 3: Redención
Por JJ
| Publicado el 08/07/2025
¿De qué va "Los casos del Departamento Q 3: Redención"?
“Los Casos del Departamento Q 3: Redención” (Flaskepost Fra P, 2016) es la tercera entrega de la saga de suspense nórdico protagonizada por Carl Mørck y Assad. Esta vez, el misterio arranca cuando un viejo mensaje en una botella llega a manos del Departamento Q: una nota casi ilegible escrita por un niño secuestrado años atrás.
Lo que parecía un caso olvidado se convierte en una nueva pesadilla cuando los detectives descubren un patrón aterrador de secuestros, extorsión y asesinatos con trasfondo religioso.
Final explicado de "Redención": ¿Qué pasa con los niños secuestrados?
La investigación de Mørck y Assad les lleva a descubrir que Johannes, un hombre que se hace pasar por misionero, está detrás de varios secuestros de niños pertenecientes a familias religiosas. Este psicópata no solo exige rescates, sino que además asesina a uno de los niños y libera al otro para dejar un rastro de desesperación. En el presente, secuestra a dos nuevos hermanos y obliga al padre, Elias, a lanzar el dinero del rescate desde un tren en marcha. Elias salta del tren y es brutalmente herido por Johannes.
Tras una persecución intensa, Carl logra herir el coche del asesino, pero no impide que huya. Todo se complica cuando Johannes se infiltra en el hospital, disfrazado de médico, y desconecta a Elias de los aparatos. Llama a Carl y lo atrae a la trampa: lo secuestra y lo lleva a un viejo cobertizo junto al mar donde mantiene encerrados a los niños. Allí, ata a Carl y casi ahoga al niño más pequeño delante de él. Por suerte, un helicóptero lo distrae y Carl logra reanimar al pequeño, justo cuando Assad y la policía encuentran el lugar.
En un enfrentamiento final, Assad, a pesar de estar herido, consigue acabar con Johannes ahogándolo en el agua. Bajo el cobertizo, descubren los restos de víctimas anteriores. Finalmente, el hermano del niño que escribió la nota de la botella recibe un entierro digno.
¿Por qué Johannes secuestraba niños?
A través de flashbacks, entendemos que Johannes fue víctima de una infancia marcada por el fanatismo religioso y el maltrato. Su madre era una mujer autoritaria y cruel que, en un ataque de ira, arrojó un líquido corrosivo a la cara de su hija, dejándola ciega y desfigurada.
Johannes fue quien la cuidó desde entonces y, al no poder soportar más el infierno en casa, acabó asesinando a su madre con unas tijeras. Su odio hacia las familias religiosas y su deseo de venganza se canalizó en una espiral de crímenes rituales que repite años después.
Un cierre angustioso pero catártico
El final de Redención es intenso y emocionalmente devastador. La película no solo resuelve el caso con tensión y violencia, sino que también ofrece una carga humana tremenda: Carl, que ha estado al límite durante toda la investigación, consigue salvar al niño y poner fin al horror. Assad, como siempre, actúa como el contrapunto moral y valiente que da el golpe definitivo.
La botella que da inicio a la historia se convierte, finalmente, en símbolo de justicia.