Esta vez, Carl Mørck, su inseparable compañero Assad y la nueva incorporación, Rose, reabren un caso cerrado hace dos décadas: el brutal asesinato de dos hermanos de clase humilde. Lo que parecía una vieja historia sin más importancia acaba destapando una red de corrupción y violencia ligada a la élite más poderosa de Dinamarca.
Final explicado de "Profanación": el precio de la justicia
Todo da un giro cuando Kimmie, una testigo clave y antigua alumna del elitista internado Griffenholm, reaparece. Durante años ha vivido como indigente, huyendo de su pasado. Ella conocía de primera mano las perversiones de la pandilla de chicos ricos liderados por Ditlev Pram. No solo fue víctima de sus abusos, sino también cómplice en un principio, lo que ha marcado su vida desde entonces.
Cuando los investigadores descubren que el único condenado, Bjarne Thøgersen, fue usado como chivo expiatorio gracias a un abogado de lujo que claramente no podía permitirse, empiezan a tirar del hilo. La verdad era más turbia: los verdaderos responsables estaban bien protegidos por su poder y sus contactos.
Pram, convertido en un hombre influyente, intenta borrar todo rastro que lo vincule con el caso. Manda asesinos a por Kimmie y amenaza directamente al equipo del Departamento Q. Pero Kimmie, tras escapar de la custodia policial, decide que ya ha tenido suficiente.
En una escena final tan intensa como trágica, Kimmie se cuela en la finca de Pram, le dispara y pone fin a la vida del hombre que le destrozó la suya. Después, completamente devastada y sin encontrar redención, se suicida. Carl y Assad llegan demasiado tarde, pero logran desenmascarar la red de impunidad que protegía a la élite.
¿Qué nos deja este final?
*Profanación* no es solo una historia policíaca, sino un relato sobre los traumas que no se cierran y las heridas que nunca terminan de curarse. Kimmie no es una heroína convencional, pero su último acto busca justicia donde no la hubo. El Departamento Q, fiel a su estilo, demuestra que incluso los casos más olvidados pueden cambiarlo todo si se destapan con valentía.
Este final, duro y agridulce, es fiel al tono sombrío de la saga: nadie sale ileso, y aunque la verdad salga a la luz, a veces llega demasiado tarde.