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Ficha A Quemarropa

bigladiesman

  • 15 Jun 2020

9


A Quemarropa
El debut americano del entonces jovencísimo John Boorman no pudo ser más esperanzador, adaptando a uno de los villanos más “heroicos” de la literatura popular del S.XX: Parker, aquí llamado Walker, carismático y despiadado criminal que Donald E. Westlake (como Richard Stark) hizo aparecer en 24 novelas. Esta película adapta la primera y mejor de éstas “The Hunter”.

Lee Marvin, aparentemente lacónico, frío y mesurado pero en realidad furioso y destructivo, es Walker. Aunque quizá algo mayor para el papel, Marvin resulta monstruosamente duro, pero nos podemos identificar con él: su vida ya ha sido destruída y nada le importa salvo él mismo.
Angie Dickinson es Chris, cuñada de Walker, que está enamorada de él, pero el tío no le hace ni caso. Lo ayuda activamente y le da refugio, pero Walker está demasiado consumido por la ira como para soltarle un simple “gracias”, lo que la va poniendo histérica por momentos.
Keenan Wynn es Yost, un tipo misterioso que aparentemente ayuda a Walker a cumplir su venganza a cambio de las cabezas de los jefes de sus traicioneros excompañeros.
Deseo destacar el pequeño papel de Sharon Acker (“Cumpleaños mortal”) como Lynne, la traidora mujer y ahora ex-fulana del antiguo socio de Walker, Mal Reese (George Vernon). Como el personaje de la novela vive en constante depresión. Dickinson lo sabe transmitir muy pero que muy bien: la bella Lynne es ya solo la carcasa de una persona, consumida por su propia pena patológica. Habla y se expresa casi como una autómata y su mirada es ausente y derrotada. Auténtica “one scene wonder”.

El guion de Alexander Jacobs – malogrado experto en neo-noir y policíaco que nos dejó varias joyas en su breve carrera – y los hermanos Newhouse (más famosos como montadores que como guionistas), solo sigue la novela original a medias. Parker es un pícaro – pícaro muy hardcore, eso sí – solitario en la novela original, pero aquí cuenta con el aparente respaldo de policías corruptos, con otros detalles que otorgan un interés adicional a la trama más allá de la pura historia de venganza de la fuente original, llevándonos a un enigmático final.

Boorman introduce un montaje revolucionario en la época, jugando con los tiempos narrativos, los planos y el sonido para crear un ambiente inquietante y extremadamente tenso. A veces parece una peli de terror, donde un sustazo en forma de estallido de violencia repentino espera en cualquier momento. La ominosa y cacofónica banda sonora de Howie Mandel multiplica esa sensación de desasosiego y de pesadilla. El resto se caracteriza por la sobriedad y la voluntad de mostrar una ambientación urbana y muy realista.

Maravilloso thriller neo-noir donde Boorman deja su carta de presentación. Desasosegante y novedoso para la época, clava al espectador allí donde esté sentado desde el primer segundo, con esa cegadora luz roja, hasta el final con una trama interesantísima y ben llevada por notables interpreteciones y un montaje magistral.



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Ficha Trainspotting

Metal Zombie

  • 13 Jun 2020

8


Trainspotting
Una vida de desenfreno, drogas y perdición en la fría y lúgubre Escocia. No cabe duda que Trainspotting es uno de los filmes mas recordados y de lo mejor que nos regalo la década de los 90s.

Es como un viaje surrealista, ácido y caótico en las vidas de un grupo de jóvenes sin una visión al futuro, un viaje lleno de drogas, sexo y locura que son el pan de cada día. Una historia perfecta,ente contada que a mi gusto, me atrapo, me envolvió en su encanto y como las vidas de estos yonkis con el pasar el tiempo, van tomando otros rumbos. Danny Boyle hizo un excelente trabajo regalándonos escenas cargadas de locura, diversión, drogas y surrealismo, todo esto acompañados de uno elenco inolvidable.

Cada personaje tiene su toque mágico, Mark Renton cuya vida quiere darle un giro nuevo, Sick Boy que se aprovecha de las situaciones y unos diálogos muy interesantes, Francis el neurótico borracho de turno y un tímido Spud. Desde Edwan McGregor hasta Robert Carlyle logran encarnar unos peculiares personajes que le dan ese brillo al filme. Una mezcla de personalidades perfectamente trabajadas.

Trainspotting es sin duda un filme mágico, con situaciones y momentos memorables, con unas perfectas escenas de paranoia, banda sonora inolvidable como su canción emblema Born Slippy y una direccion que solo Boyle sabe hacer. No hay mucho que decir, ya todo se ha dicho de esta película y solo queda decir que si o si, por lo menos una vez en la vida, debes ver.


Lo bueno:
Historia, actuaciones, escenas y ese toque de locura bien trabajado en los momentos de delirio.

Lo malo:
Nada.



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Ficha Da 5 Bloods: Hermanos de Armas

abc

  • 13 Jun 2020

6


Da 5 Bloods: Hermanos de Armas
Una rareza que ya viene siendo habitual en su director.

Da 5 Bloods presenta una historia de unos exveteranos de Vietnan, que acuden de nuevo a la jungla donde libraron la guerra a reencontrarse con ellos mismos, pero también a otros menesteres menos benévolos.

La peli es rara de narices, sobre todo la forma en que se cuenta, y con ciertos saltos que no encaja muy bien.

Una peli reivindicativa, que no se si encaja del todo contra la ola racial, o también la critica en parte.



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Ficha ¡No, Hija, no!

TANO

  • 13 Jun 2020

7


¡No, Hija, no!
Una divertida comedia de situación (y vaya situación!!) que nos brindó el gran Mariano Ozores, protagonizada por su hermano Antonio en uno de sus papeles más recordados, y es que uno está acostumbrado a verlo en papeles más secundarios, pero en esta ocasión lleva todo el peso de la película, y utilizando, casi al borde de pasarse de repetirlo, esa forma suya tan característica de hablar un galimatías sin decir nada.
La película empieza tranquilamente y poco a poco se va montando un entramado de locura magnífico, que en vez de solucionarse, va cada vez a más.
Me ha resultado una de sus películas más graciosas.



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Ficha Le Mans '66

DE NIRO

  • 12 Jun 2020

7


Le Mans '66
Muy entretenida y recomendable y no solo para amantes de los fierros, sin dudas tiene una estetica de los años sesentas que encanta, los modelos de autos Shelby Cobra, el Ford Mustang y los Ferraris son una delicia visual, a eso hay que sumarle dos superestrellas de la actuación como Matt Damon y Cristian Bale y tenemos el combo perfecto, Damon es un corredor retirado que recluta a Bale para que sponsoredo por la gran empresa Ford corra las 24 horas de Le Mans dominadas casi en exclusiva por la marca italiana, muy buenas las carreras y las actuaciones, el final quizás me defraudó un poquito ya que la quisieron terminar de manera muy ideal y correcta para mi gusto pero por todo lo demás debo decir que no los defraudará, una cinta de automovilismo con toques de drama y acción al volante, en resumen muy bien hecha.



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Ficha ¡Cómo Está el Servicio!

Mad Warrior

  • 12 Jun 2020

5



¡Cómo Está el Servicio!
¨¡Yo sólo pido una casa normal!, ¡de esas que el marido se la pega a la señora, la señora le sisa al marido, el chico hace huelgas en la ¨universitaria¨ y la chica se la llevan unos amigos a dar un paseo por las afueras y a los tres meses se casa de marrón a las 7 de la mañana! ¡Lo normal!¨.

Es el lamento de una criada, que sólo busca paz y tranquilidad en su trabajo y no encontrarse en una casa de locos expuesta al infarto a cada segundo, pero como bien nos demostrará esta historia la gran ciudad ofrece de todo menos paz y tranquilidad, y la comodidad laboral es menos que un sueño para los que vienen de fuera. Mariano Ozores siempre gozó de contar durante toda su carrera con una pareja cómica efectiva para encandilar al público y tener asegurado el éxito de taquilla, y tras la formada por Pajares y Esteso en los 80 fue la de José Luis López Vázquez y Gracita Morales la que más réditos le hizo ganar.
Tanto es así que les mantendría juntos en más de diez películas (cambiando luego a Morales por la ferviente y a veces irritante Lina Morgan). Llegado 1.968 colaboraría hasta en tres títulos con el dúo, siendo uno de ellos ¨¡Cómo está el Servicio!¨, basada en la pieza teatral homónima de Alfonso Paso, quien vio sus obras trasladadas recurrentemente a la gran pantalla (Ozores ya había adaptado ¨Suspendido en Sinvergüenza¨), con el ingenioso Vicente Coello ayudando al director en el guión, que nos habla de las aventuras de Vicenta, cuyo papel sobre el escenario interpretado por Florinda Chico va a parar a Morales.

Tras una simpática introducción en viñetas con las que Ozores aprovecha y defenestra por completo la figura del hombre y denuncia desde la sátira la condición de esclavos a la que muchos seres humanos estamos sujetos, conocemos a la protagonista, una pobre inculta que ha dejado la comodidad del pueblo por la inmensidad y el desenfreno de la ciudad, sumándose a los miles de españoles que en ese momento han de emigrar a territorios más amplios para ganar algo de dinero y poder comer. Con esa Vicenta pasando con torpeza por una calle general (lo que recuerda a las comedias en las que Martínez Soria desempeñaba el mismo papel) nada nos hace sospechar que podrá sobrevivir allí por mucho tiempo.
Sin embargo, y como no tiene más remedio, se amolda rápidamente a las costumbres de este entorno al que se ha ido a lanzar; es aquí donde el director, muy identificado con el estilo mordaz y de denuncia de Paso, no repara en construir una sátira demoledora sobre el ambiente urbano, poblado de hipocresía, egolatría, cinismo, locura y reprochable libertad sexual, dirigiendo su crítica mirada hacia los ciudadanos de clase media-alta que ejercen su poder sobre la gente honrada y trabajadora. Ozores, por medio de su humor ácido y grueso, no se corta a la hora de presentar a estos personajes a través de descripciones bufonescas, casi grotescas.

Como tampoco deja de aludir a la situación socio-política del momento, ni de atacar a la figura masculina dominante de la sociedad española, todo ello sin abandonar su tono burlón; para Ozores los hombres son tímidos cobardes (como el hijo del doctor Cifuentes) o repelentes caraduras (como máximo representante ahí está Manolo, primo de Vicenta, quien se pasa toda la película regañando y controlando a ésta y aprovechándose de la inocencia de las chicas para su beneficio). Incluso la institución del matrimonio, tan sagrada e intocable en la época, es destruida hasta los cimientos por el director.
No obstante, la trama que presentan éste y Coello, para respetar el esquema teatral, se irá desarrollando torpemente de un modo episódico, por lo que veremos a la protagonista viajar de un escenario a otro enfrentándose a los numerosos y muy disparatados peligros que entraña su profesión, derivando el conjunto en una irregularidad argumental a unos niveles increíbles (destacando el ¨capítulo¨ en el cual Vicenta acaba encerrada en una casa de locos, con Ozores fingiéndose Mario Bava y modelando unas atmósferas agobiantes y extrañas que llegan a rayar el puro terror, sobresaliendo así con respecto al tono general de comedia costumbrista que se mantiene en el resto del film).

A pesar de que el ambiente se perfile tan repulsivo y corrupto, Vicenta tendrá oportunidad, si no de encontrar un trabajo que le satisfaga por lo menos sí un romance, aunque primera vista nos parezca lo contrario (¿una comedia española sin ¨happy end¨?); pero Ozores no deja mal sin condenar y, así, los
honrados y trabajadores ganan pero los desgraciados se llevan su merecido. Gracita Morales, con su gracejo innato (en pantalla, pues la amargura que sufría entonces complicaba mucho el rodaje), logra conquistar la simpatía y la compasión del espectador sin problemas, repitiendo sin diferencias a su Petra de ¨Chica para Todo¨ (aunque aquélla se termina marchando de la ciudad y ésta se queda porque tiene motivos).
López Vázquez, por el contrario, no abandona su rol de sinvergüenza desquiciante irritando sobremanera cada vez que abre la boca (está claro que el final que tiene su personaje es el que esperamos todos ver). Tras la pareja, unos grandes secundarios como Irene Gutiérrez Caba, Antonio Ferrandis, Mary Begoña, Marisol Ayuso, María Isbert, el genial José Alfayate y un jovencísimo José Sacristán que demuestra que interpretar alelados insípidos y tímidos es lo suyo. Por otra parte, Ozores hace gala de una libertad a la hora de tratar temas sexuales que resulta fácil presagiar hasta donde llegará en futuras décadas.

Tan alegre y absurda como ecléctica y atípica, quizás porque destacan mucho sus tonos optimistas, porque es un humor muy arraigado a su época, a su momento, difícil de digerir en la actualidad (pero mil veces mejor esta comedia española que la actual, por supuesto...).
Sin embargo si algo tiene el cine de Ozores es que muchos de sus discursos y denuncias siguen manteniendo la misma frescura hoy día. La sola presencia de Morales es suficiente.



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Ficha Fin de Semana al Desnudo (El Bruto, El Chulo y la Camarera)

Mad Warrior

  • 12 Jun 2020

6



Fin de Semana al Desnudo (El Bruto, El Chulo y la Camarera)
Una viuda rica, un chulo codicioso, una camarera de mente calenturienta, dos matones chapuceros, un vicioso empresario con muy mala suerte, una sensual secretaria y un puñado de joyas van a coincidir en un hotel de la costa.
El resultado sólo puede ser un embrollo tremendo, o como reza el dicho: ¨Guadalupe, una guitarra y un fin de semana en la mar...¨.

El pulso firme para el humor más desenfadado y costumbrista y un retrato socarrón y de lo más audaz sobre la sociedad de la época hicieron de Mariano Ozores todo un genio cuyos éxitos en la taquilla patria se repetían a cada título que estrenaba, y más aún teniendo en cuenta que contaba con la pareja infalible formada por Gracita Morales y José Luis López Vázquez, cuya magnífica colaboración dio obras tan memorables del género y la propia cinematografía española como ¨Objetivo: ¨BI-KI-NI¨ ¨, ¨¡Cómo está el Servicio!¨ u ¨Operación ¨Secretaria¨ ¨. Pero como otros tantos directores, el sr. Mariano siguió reafirmando su estilo y encontrando nuevos colaboradores.
Pasados los 70 concede el protagonismo de sus obras a dos intérpretes que serán sinónimo de su filmografía: la impetuosa Lina Morgan en el lugar de Morales y Alfredo Landa por López Vázquez; este binomio, con el que también trabaja por separado, cosecha igual fortuna, si no mayor, en las salas. Otra manía de muchos cineastas es la de revisar sus propios clásicos y adaptarlos a los nuevos tiempos; y si Hitchcock pudo hacer lo propio con ¨El Hombre que Sabía Demasiado¨, Ozores lo haría con la nombrada ¨Operación ¨Secretaria¨ ¨ (y seguiría manteniendo esta práctica en años venideros...).

El reemplazo de la pareja de los 60 por la de Morgan y Landa alcanza aquí su máxima expresión planteando una especie de revisión de la magnífica comedia de 1.966 en una coproducción entre España y Venezuela respaldada por Lotus Films, quien organiza un contrato con la actriz. Puede que este inopinado ¨remake¨ no fuera más que un capricho de aquélla para aprovechar sus dotes para el humor, de las productoras o del propio Ozores para dar más salida comercial a la que era su nueva musa; la fotografía en blanco y negro pasa a color y la obra se títula convenientemente ¨Fin de Semana al Desnudo¨.
Si bien la nueva versión y la original mantendrán intocable el argumento, su desarrollo e incluso muchos de los diálogos (dichos frase por frase, táctica bastante cochambrosa por parte del cineasta) sí encontramos algunas diferencias. La primera y más importante se da nada más comenzar el film, con la vivaracha camarera de un hotel de la costa frenética por cambiar su turno para cazar ¨in fraganti¨ a un empresario que va a escaparse el fin de semana; esta desemenjaza viene directamente dada por el propio carácter y forma de ser de Lina Morgan, al cual Ozores adecúa el personaje de la otrora decente aunque no menos temperamental Angustias.

Otro aspecto esencial es el tono que se imprime; en la obra clásica los sucesos comenzaban y transcurrían de noche en un pequeño centro vacacional de la sierra alejado del mundanal ruido de ciudad, lo que ayudaba a modelar las atmósferas de intriga y tensión propias de la historia, no muy alejada de cualquier ¨thriller¨ ¨noir¨, que por supuesto Ozores salpicaba de humor negro hasta el tuétano y ligera picaresca típica de la comedia costumbrista. Ahora el realizador explota más que antes esta picaresca aprovechando las libertades que están llegando a la industria.
Así, el papel de la camarera, ahora más abierta y liberal (tanto que casi actúa como una prostituta), cobra importancia por encima del millonario, y el enredo de éste con Octavia, que incluye una subtrama algo tonta, gana en aspectos erótico-festivos (Ozores, consciente de la presencia de la censura, se quiere precipitar al desnudo, pero sólo rayará la tentación); por otra parte, la sierra cambia por la costa como pretexto para lanzar una crítica mordaz al panorama de la España del ¨boom¨ turístico y la asunción de una todavía ligera libertad y dominada por los últimos coletazos de un Régimen al que poco tiempo de vida le quedaba.

Los trazos más puramente ¨noir¨ de la original, aunque no se pierda la esencia de intriga de sabores ácidos e irónicos, se van disipando y se apuesta por un clima propio de las comedias de enredo a la italiana y próximo a la obra de Édouard Molinaro ¨LEmmerdeur¨, estrenada en el mismo año. ¨Fin de Semana al Desnudo¨ proseguirá como su homóloga del 66, con todas las salidas y entradas a las habitaciones, el asesinato accidental, la caída en la piscina, incluso con ese disparatado desenlace donde Rodolfo intentaba no ser arrollado por una vaquilla (¨gag¨ mucho más extenso y tedioso en esta ocasión).
Lina Morgan, impulsiva, desatada, con una colección de graciosas expresiones, no logra superar el carisma único de Morales como esa camarera cotilla y garbosa embutida en su traje de sevillana; Landa, chillón y desquiciadísimo, interpreta genial al empresario vicioso (aquí playboy millonario para estar más acomodado al actor, quien poco antes fue declarado ejemplo del macho español) en sustitución de aquel soberbio López Vázquez. La espectacular venezolana Haydée Balza se pone en el lugar de Fanny Cano y Helga Liné en el de la solemne y mejor Mayrata OWisiedo.

Los simpáticos criminales de Enrique Ávila y Manolo Gómez Bur son dos zarrapastrosos motoristas encarnados por Toco Gómez y un descacharrante Antonio Ozores (que hace una referencia literal a ¨Operación ¨Secretaria¨ ¨ y protagoniza un momento divertidísimo con un celta mojado en aguardiente), el cambio más acertado propuesto en esta alocada e intrigante comedia que, como estaba previsto, arrasó en taquilla con la misma suerte que su versión original, mucho más elegante y redonda (aun con menos dosis de picante y despropósito) en opinión del que uno escribe.
Una estrafalaria escena que no aparecía en aquélla es, precisamente, la que sobra: la pelea de tartas a lo Blake Edwards.



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Ficha Los Bingueros

Mad Warrior

  • 12 Jun 2020

7



Los Bingueros
A finales de 1.975 fallece Francisco Franco. La dictadura termina de este modo y en España comienzan a legalizarse los juegos de azar, prohibidos desde hace más de cuarenta años.
Lo primero en aparecer es el bingo.

Resulta curioso como pueden confluir distintos sucesos que ayuden a cambiar la Historia de una nación; en la española comienza una etapa de transición donde se intenta limpiar todo rastro de la dictadura, y en esta nueva democracia vuelven a surgir los juegos populares con beneficio, vetados por las leyes. En 1.977 se abren las primeras casas de bingos y poco después Mariano Ozores, artesano de incombustible ritmo de filmación siempre pendiente de los cambios de nuestra sociedad y cuya carrera abarca casi dos décadas, comienza una nueva etapa en su carrera.
Su idea, que maduró en conjunto con el productor José Luis Bermúdez de Castro, le fue ofrecida a José María Reyzábal, dueño de Ízaro Films, y consistía en aprovechar el fenómeno del bingo para construir una historia a su alrededor protagonizada por dos jóvenes estrellas del momento; el sr. Reyzábal sugirió los nombres de Andrés Pajares y Fernando Esteso, ambos viejos amigos y colegas de profesión a cuyas carreras unía el gusto por la comedia, el teatro y el espectáculo televisivo.

Dos importantes sucesos, el auge del juego y la unión de esos dos genios, que daría como resultado el inicio de una serie de éxitos sin precedentes para el director y la consagración de una lucrativa variante del humor grueso español: el ¨destape¨. Nada más empezar el film Ozores nos bombardea con el brillo de los carteles del bingo, el nuevo vicio de los españoles, y la aparición en pantalla de los dos protagonistas, entrando a uno de tantos salones de juego; éstos, a quienes conoceremos por separado y más tarde juntos, son Amadeo y Fermín, la perfecta y no menos mordaz representación del ciudadano español de clase media-baja.
Ése agobiado por las facturas, la precaria situación laboral, ahogado en todos los ámbitos, en el trabajo y en el hogar, ese que por todos los medios busca desesperado una salida a la pobreza y al hastío. El director introduce entonces el incipiente juego del bingo como arma de doble filo para paliar la situación de este ciudadano medio, a la vez su ruina y su enriquecimiento (una señora solloza ante el director del banco por su frágil situación ecónomica mientras un cliente llega para ingresar dinero en metálico). Así la pareja, tentada por la suerte, se lanza a probarla en el primer bingo que encuentra.

Sin embargo Amadeo y Fermín, como otros tantos, no pueden evitar esconder su verdadera condición de perdedores natos irremediables, y tan pronto son recompensados con un golpe de suerte se topan con los peligros que entraña el dejarse atrapar en las redes de la diversión y la tentación y en el submundo de violencia que se agazapa tras el resplandor de los neones y el sonido juguetón del bombo y las bolas cayendo. Y es que el vicio llega a todas partes, incluso al seno del hogar y de la iglesia, que viven de la estoica tradición (impagable cuando en pleno velatorio, los deudos del difunto empiezan a jugar con el bombo que encuentra Amadeo).
Momentos así ponen de manifiesto la táctica de Ozores para plantear su sátira con humor y desenfado pese a lo turbia que resulta en realidad, destacando por encima de todo la libertad expresiva con que la presenta, sin barreras de ningún tipo, llegando al paroxismo al hacerse la pareja por accidente con una reliquia eclesiástica que emplearán en el juego. Sátira colmada de diálogos socarrones y frescos, algunos inolvidables, simpáticos ¨gags¨ de pura farsa y picaresca que a veces rozan el absurdo (la surrealista secuencia del parto) y los desnudos propios del ¨destape¨, que caracterizarían al género (aunque siempre, como afirmaban el director y sus acólitos, ¨en razón de una situación cómica, no erótica¨).

Desnudos (femeninos; los hombres aparecían haciendo el amor en camisa y calcetines) que fueron seña de identidad de la libertad durante aquella etapa de transición social y política en el cine, exigidos por el público y a su vez por distribuidores y productores; Ozores se convertiría así en uno de sus máximos representantes. Los divertidos enredos llevarán a los dos hombres, padres de familia unidos por la necesidad, a una espiral de depravación y vicio que sólo puede acabar mal (esa patética escena que encuentra el triste reverso de ¨Con Faldas y a lo Loco¨, con ambos travestidos y destrozados mientras el bingo observa de testigo mudo los hechos).
Ozores sabía que el secreto del éxito se hallaba en la gran química de Pajares y Esteso en pantalla, una química que aprovecharía durante algunos años y con la cual se acabaría llenando los bolsillos; los dos se acomodan al rol de perdedores simpáticos y demuestran que muy pocos saben decir tan bien los diálogos y chascarrillos del director como ellos, con permiso del hermano de éste, Antonio, quien aparecerá en casi todas sus aventuras. También podemos ver a otros habituales del anterior, enormes secundarios como Rafael Alonso, Florinda Chico, Adrián Ortega o Luis Barbero.

Y como costumbre, la presencia de jóvenes actrices que harán de esta nueva comedia lo que es; aquí al dúo lo acompañan las guapas Isabel Luque y África Pratt, musas del ¨destape¨, completando el trío (solía haber tres mujeres en cada film) una joven Norma Duval previa a su estrellato internacional. ¨Los Bingueros¨ fue un tremendo éxito, tanto que continuó en la cartelera tras desaparecer ¨Star Wars¨, convirtiéndose de paso en la película más taquillera (en nuestro país) de 1.979.
Hoy, despreciada y adorada por igual, queda como testigo de un lugar y una época; sin duda el triunvirato Pajares/Esteso/Ozores, aun con la negativa de muchos, ha logrado hacerse un hueco en la Historia, la de España y su cine. Ya es hora de aceptarlo, y disfrutarlo.



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Ficha El Soplagaitas

Mad Warrior

  • 12 Jun 2020

6



El Soplagaitas
Parece mentira pero una cosa tan simple como una cartera puede llegar a ocasionar los líos más tremendos y enrevesados del Mundo y desatar conflictos increíbles, sobre todo si cae en manos de un desgraciado que se deja pisotear por todos, como sucede en este caso...

Porque eso es cierto, siempre tiene que haber algún pobre al que nadie respeta, uno de tantos elementos de la sociedad por encima del cual pasan todos y además sin disculparse, objetivo de la sinvergonzonería y aviesas intenciones de otros que tienen la suerte de gozar de mucho más prestigio y dinero...pero es que así está hecha esta sociedad; mientras los soplagaitas seguimos soportando las injusticias y tragando la porquería que nos sueltan los ricos de turno, éstos jamás salen perdiendo y siempre consiguen evadir la responsabilidad y evitar la culpa.
Ese es el tema fundamental, no tratado desde el drama, claro (que ejemplos hay muchos), sino desde la comedia, que viene a presentarnos el todoterreno Mariano Ozores en uno de los tantos proyectos que realizó con Fernando Esteso en solitario haciendo un paréntesis entre las lucrativas aventuras que éste se traía con su compañero Andrés Pajares, cuyo último título, ¨Los Chulos¨, recibió los aplausos del público. ¨El Erótico Enmascarado¨ y ¨Queremos un Hijo Tuyo¨, si bien resultaban algo irregulares, también tuvieron su buena respuesta, reuniéndose el director con uno de sus musos para seguir capitalizando el éxito y así contarnos la historia de Ramiro.

Historia que arrancará con una simpática secuencia de animación que parece sacada de una película de Blake Edwards (el espíritu de su cine estará muy presente), y tras la cual conoceremos al señor que decíamos, uno de esos soplagaitas de clase media-baja tan abundantes en la sociedad española forzado a trabajar en lo que salga y a pesar de todo manteniéndose decente; Ramiro es un músico con carrera pero sólo ha podido encontrar empleo en un topless-pub escocés (las ocurrencias que tiene Ozores no las tiene nadie), además de tener que aguantar a la pazguata de su esposa Rocío y a su repelente suegra.
Y como ya se sabe que las desgracias nunca vienen solas el pobre ha tenido la mala suerte de confundirse creyendo que un hombre con quien tropieza en plena calle le roba la cartera, que intenta recuperar echándole valor; las cosas no son lo que parecen y esa cartera que toma, elemento de la discordia, la confusión y culpable de todas las disparatadas situaciones que irán sucediendo, es propiedad de aquel transeúnte, quien resulta ser, para más inri, el concejal del ayuntamiento. La farsa está planteada, el inocente protagonista ya está en el ajo, ahora lo importante es ver cómo se escabuye de este problema.

Ozores desata el enredo allá por donde pasa Ramiro con esa dichosa cartera de la cual no se puede desprender, y es lógico que no pueda, ya que el director pretende convertirla en una especie de símbolo de la opresión y el desasosiego del ciudadano de a pie, y nada hay mejor para oprimir a los ciudadanos que la corrupción política, tema al que el director apunta con una áspera mordacidad, presentando desde el mayor de los ridículos a esos villanos del ayuntamiento temerosos de que alguien descubra los sucios negocios que manejan a espaldas de todos.
Y lo mejor es que dicha crítica la lanza (opción acertadísima por su parte) sin hacer discriminaciones de ningún tipo, quedando los de derechas tanto como los de izquierdas a la misma altura. Mientras aquéllos hacen lo posible por recuperar un importante documento que revela sus chanchullos, el soplagaitas del protagonista no tendrá más remedio que ocultarse y adoptar diferentes identidades, a cada cual más absurda (impagable cuando se disfraza de vendedor ambulante argentino), valiendo a Ozores el que se haga pasar por párroco para hacer mofa de la torpeza y desfachatez de la Iglesia (el cura que usa la figura de un santo para acertar a las quinielas).

A toda esta burla, como es propio de estas comedias, añade el enredo entre parejas con sus mentiras y su adulterio, lo que atormentará aún más al protagonista (la política, la iglesia, el matrimonio...Ozores no deja títere con cabeza), que se verá acorralado entre la hipócrita con cara de inocente de Rocío y la decidida esposa del concejal, a la que éste engaña con otra mujer (en estos films los maridos, maduros caraduras, se dedican a hacerle eso a sus esposas, incomprensiblemente, pues todas son bellas jóvenes). Aprendiendo del sucio mundo en el que se ha metido, Ramiro va cambiando poco a poco y demuestra que hasta el más inocente puede rebelarse contra las injusticias.
El tramo final de la película será sin duda memorable, con Fernando Esteso, que hasta entonces no había salido de su rol de timorato agobiado y sin suerte, estalla sin control volviéndose el más caradura de todos los personajes, interpretados por buenísimos secundarios como Antonio Gamero, Rafael Alonso, Florinda Chico, Manuel Zarzo y la guapa pero nada convincente Violeta Cela, a quienes siguen Antonio Ozores, genial de cura sordo, Francisco Cecilio, Paco Camoiras, Luis Barbero (aquí impagable) y la habitual del ¨destape¨ Jenny Llada.

Si por algo destaca la divertida y alocada ¨El Soplagaitas¨ por encima de otros títulos que Ozores dirigió con Esteso no es precisamente por su concesión al desnudo femenino (que aquí parece estar más contenido), sino por su acidez a la hora de despellejar temas socio-políticos tan actuales y por presentar a un personaje con el que el espectador de la época (y de ésta también) pudiera identificarse fácilmente.
De lo mejor que hicieron juntos.



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Ficha El Erótico Enmascarado

Mad Warrior

  • 13 Oct 2022

4



El Erótico Enmascarado
¨Hay cosas muy gordas que caen por su propio peso y no hay manera de sujetarla¨. Con este primer chascarrillo memorable que pronuncia Fernando Esteso, Ozores hace gala de su humor negro lanzándonos un aviso implícito sobre el tema clave de la trama mientras en pantalla lo que vemos son los generosos atributos de una chica cuya camisa está abierta...

Es el humor del director español, el que ha guiado su cine en menor o mayor medida desde que comenzara a dirigir hacía tres décadas antes de llegar a ¨El Erótico Enmascarado¨. En aquel momento la carrera del sr. Mariano había pegado un vuelco; sus bolsillos no dejaban de llenarse y a sus oídos no dejaban de llegar las buenas respuestas por parte del público (que no de la crítica) gracias a las dos aventuras cinematográficas que había llevado a cabo con sus nuevos ahijados, Andrés Pajares y Fernando Esteso: ¨Los Bingueros¨ (récord de taquilla española en 1.979 y primera piedra de una larga colaboración), y la menor aunque no menos divertida ¨Los Energéticos¨.
En ese momento el director se separa por un instante de Ízaro Films, la compañía de José María Reyzábal, y de Pajares (instante muy pequeño, pues a los pocos meses se dispondrá a realizar con ellos una de sus mejores obras: ¨Yo Hice a Roque III¨) y decide hacer una película sólo con la mitad del dúo cómico (Esteso) para el productor José Frade, con quien seguirá colaborando. En la historia, que sin vergüenza plagia la de ¨A mí las Mujeres ni Fu ni Fa¨, Ozores se permite hablar con libertad sobre la industria de la pornografía ¨underground¨ en España durante la censura, nos sitúa en la vida de Manolo Quintanar.

Se trata de un hombre de andares, acciones y expresiones timoratas, apocadas, dedicado a la enseñanza, a las ciencias políticas, que poco o nada hace sospechar al mirarle que otrora fue una auténtica leyenda del cine porno, pasado turbio el cual prefiere mantener oculto frente a sus compañeros y sobre todo frente a Julia, su joven y libidinosa novia e hija de un estricto senador de derechas; el caso es que este castizo y campechano trasunto de Ron Jeremy (al que se le hace indudablemente referencia debido a las similitudes de su vida profesional con la del protagonista) ha perdido la fuerza viril que le caracterizaba debido a un terrible e increíble accidente (sacado directamente del ¨Up!¨ de Russ Meyer).
Su suerte cambiará cuando su psiquiatra Ramón le recomiende una terapia milagrosa con la que se recuperará; pero lo que no sabe es que éste es en realidad un caradura que engaña a su esposa con una furcia de tres al cuarto (jamás entenderé por qué en estas películas los maridos, maduros, tienen esposas jóvenes, y además las engañan...) que únicamente desea que Ramón se divorcie para casarse con ella, lo que intentarán por todos los medios. Ozores nos irá presentando así a estos personajes de trazo grueso, carisma dudoso y actitud sinvergüenza que manejará con hilos hasta convertirlos en los protagonistas de una alocada farsa y bastante mordaz respecto a temas de diversa índole.

Temas como la hipocresía del matrimonio, el patetismo reinante en la política (la de derechas, sobre todo) o ese empeño por destruir completamente la clásica figura del macho español, como ya se hiciera en ¨Manolo, ¨la Nuit¨ ¨ (este Manolo incluso se lamentará por las actitudes amaneradas que están naciendo en él, cuando antes era todo un hombre); la farsa que construye Mariano, alrededor de un universo negro de mentiras, artimañas e impúdicos amoríos, no deja de agarrarse a las claves del vodevil teatral, de la comedia de enredo más clásica, que en eso se transformará el film una vez estén todos reunidos en la casa de campo del psiquiatra.
Mientras tanto el director decora los ácidos diálogos y los absurdos ¨gags¨ con desnudos integrales por aquí y por allá, como manda la tradición del ¨destape¨ (las mujeres aparecerán desnudas, los hombres sin embargo tendrán relaciones sexuales en camisa y calcetines...); no hay duda de que lo mejor de ¨El Erótico Enmascarado¨ lo hallamos en ese alocado tramo en el chalet donde cundirá un desconcierto absoluto, casi de película de Berlanga, tétrica criada corriendo por el lugar con un hacha y fotógrafo homosexual incluidos.

Fernando Esteso se divierte interpretando a un pobre tocado por la desgracia, rol al que está acostumbrado (y creyéndose a conciencia el papel que le da Ozores de tremendo actor porno), mientras el hermano de éste, Antonio, regresa de caradura liante, sin dejar de sorprendernos con su ininteligible verborrea y quitándole el protagonismo al bueno de Esteso cada vez que aparece en pantalla. Acompañando a estos dos genios, Chus Lampreave, Adrián Ortega, Juan José Otegui, Luis Lorenzo en uno de sus muchos papeles de marica y un Juanito Navarro simplemente impagable de político derechista, tanto como esa gran María Isbert encarnando a la criada.
Tres jóvenes mujeres, como en ¨Los Bingueros¨ y futuras películas, se encargan de embelesar al espectador con su belleza; en esta ocasión serán Azucena Hernández, África Pratt y la preciosa María Salerno (a la que también veríamos junto a Esteso en ¨Caray con el Divorcio¨). Entre todas las obras que le ocuparon a Mariano Ozores en el año 1.980 (que no fueron pocas), ¨El Erótico Enmascarado¨ se encuentra obviamente eclipsada por otras de mayor envergadura (¨El Liguero Mágico¨, ¨Es Peligroso Casarse a los 60¨ o la mencionada ¨Yo Hice a Roque III¨), pero logra su sano cometido, que es el de divertir.

El director repetiría la experiencia de rodar con Esteso en solitario, siendo algunos de los títulos estrenados ligeras variaciones del que nos atañe (¨Queremos un Hijo Tuyo¨, ¨Cuatro Mujeres y un Lío¨, ¨El Recomendado¨...).
Un momento para el recuerdo: Juanito Navarro golpeado por la puerta del armario tras el flash de la cámara para acabar estampándose contra la mesa del salón. Y aquí todavía se podía decir la palabra ¨violación¨ en razón de una situación cómica, impensable hoy día...



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Ficha El Liguero Mágico

Mad Warrior

  • 13 Oct 2022

6



El Liguero Mágico
En el interior de una siniestra mansión se halla oculto el secreto de una gran fortuna, un tesoro de años de antigüedad, sobre el que pesa una maldición.
Una joven heredera, un inocente pasante, un rico terrateniente muerto que no está muerto y otros tantos personajes disparatadojs. ¿Quién de todos se hará con el botín?

Hay directores que con el paso de los años no se acercan con tanta asiduidad a la cámara y dejan un paréntesis de tiempo entre película y película; ese no fue desde luego Mariano Ozores, un artesano en toda regla que a finales de los 70, con una carrera ya bastante extensa, no descendía el ritmo de filmación llegando a ponerse al frente de cinco e incluso seis producciones por año. Ya llegaron los 80, una nueva etapa marcada por el descubrimiento de la pareja Andrés Pajares/Fernando Esteso, cuya colaboración resultaba ser de lo más lucrativa.
En ese mismo 1.980 el director, henchido de fama por las dos primeras entregas con el dúo cómico (¨Los Bingueros¨, ¨Los Energéticos¨) y aún trabajando para José Frade antes de moverse definitivamente a la compañía de José María Reyzábal, sacó algunas de sus mejores obras del momento (¨Yo Hice a Roque III¨, ¨Es Peligroso Casarse a los 60¨), y entre ellas le dio por distanciarse levemente del tono general que las caracterizaba para hacer un film de época homenajeando al genéro del terror clásico y de misterio, contando esta vez sólo con el sr. Pajares como protagonista (a lo largo de la década colaboraría con uno y otro o con ambos).

Entre la niebla y la oscuridad del espeso bosque se inicia ¨El Liguero Mágico¨ mientras el director nos presenta a algunos de los personajes que tendrán su importancia en esta historia situada a finales del siglo XIX que nos relata el fallecimiento de Marcelo Cazorla, un rico terrateniente a quien perseguía su extraño grupo de criados, liderados por la chillona y repelente Úrsula, para conocer el paradero de la gran fortuna familiar que guardaba en su mansión de Torres Negras; Ozores establece así, con una fantástica ambientación, el estilo y el tono del film.
Pero esto último se establecerá realmente a partir de que nos lleve al pueblo donde, como si lo hubieran extraído de un relato de Poe, llega Alicia, la guapa heredera de Marcelo quien ha de marchar a la mansión para que le sea entregado el testamento de su tío, y donde trabaja Armando, el pasante que le debe entregar a la chica los papeles. El tono dominante es el humor, claro, tan grueso y profundamente castizo como el que acostumbra a haber en todos los títulos del realizador, y con unas desviaciones hacia lo erótico muy marcadas, valga de muestra esa escena de seducción entre el pasante y una atractiva y joven viuda desheredada, iniciada con la frase estrella del cine del ¨destape¨ (sí, la de ¨qué calor hace aquí¨).

Entre tanto, alusiones de lo más mordaces a sucesos de la España en que se ubica la historia cruzados con temas socio-políticos propios de la época de realización del film (nombrándose literalmente personajes conocidos y partidos), de los cuales Ozores se burlará a lo largo y ancho de la trama (y hasta el tedio, señores...), que rápidamente nos conduce al interior de la antigua mansión de Marcelo, donde Alicia conocerá a los increíbles individuos que allí moran, una icónica troupe que hace mofa de los viejos estereotipos del género de terror.
Como ese hombre-lobo homosexual, el sirviente jorobado (pariente directo del Igor de ¨El Jovencito Frankenstein¨), el gigante que lo entiende todo al revés o la tétrica ama de llaves que no deja de chillar y pegar a todos y romper cosas. Será en este escenario único donde Alicia y el joven Armando, cuya llegada no es de lo más halagüeña, se embarcarán en una aventura donde habrán de enfrentarse a todo tipo de peligros, desde espectros que emergen de los armarios a instrumentos de tortura, además de a los aberrantes sirvientes, con tal de encontrar la herencia de Marcelo, mientras un elemento fundamental sirve de guía en la peripecia: un liguero de oro.

El sombrío imaginario de Poe se mezcla con el gusto por los clásicos de la Hammer, el cine de Vincent Price y William Castle y esas atmósferas y ambientes tan propios del terror gótico y los cuentos de fantasmas en una alocada parodia de ¨Cinco Tumbas para un Médium¨, ¨La Mansión de los Horrores¨, ¨El Terror¨, ¨La Mansión Encantada¨ (de donde se saca al personaje de Úrsula), aunque a menudo, y dado el alto nivel erótico-festivo del que se sirve Ozores, uno no puede evitar recordar las deliciosas locuras que tan famosos hicieron a Jesús Franco y León Klimovsky, a quienes se rinde tributo, todo ello sucediendo en el interior de uno de los elementos más viejos del género: la casa embrujada.
Incluso el director tiene tiempo de hacerse un autohomenaje recordando ¨Los Bingueros¨ (cuando aparece el tesoro en las catacumbas). En otros términos, Pajares nunca estuvo tan histriónico, ni gracioso, ni simpático como en esta ocasión en la piel del miedoso y desvergonzado pasante, acompañado de la espectacular Adriana Vega, habitual del ¨destape¨, el siempre tronchante Antonio Ozores (sus apariciones como fantasma son de lo mejor) y una colección de impagables secundarios como Fernando Bilbao, José Carabias, Francisco ¨Blaki¨ Martín (cuyo parecido con el británico Marty Feldman es asombroso), Luis Lorenzo en su clásico papel de marica, Adriana Ozores, sobrina del cineasta, y las grandes María Luisa Ponte y María Isbert.

Para ver una buena película de terror sobrenatural realizada en 1.980...mire usted, mejor vaya a buscar ¨El Resplandor¨, pues ¨El Liguero Mágico¨ lo que busca es garantizar un delirante entretenimiento sin más pretensiones, y vaya si lo consigue.
En mi opinión lo mejor que rodó Ozores sólo junto a Pajares, coronado con un absurdo final con éste como el hombre-lobo que es para enmarcarlo.



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Ficha Es Peligroso Casarse a los 60

Mad Warrior

  • 12 Jun 2020

6



Es Peligroso Casarse a los 60
Qué peligrosa es esa etapa en la que a un hijo o a una hija, sobre todo a una hija, se le empiezan a revolver las hormonas y terminan trayéndote a su media naranja a casa para que la conozcas. ¡Anda que no hay que tener cuidado con estas cosas, porque uno se puede quedar negro de la impresión!, como le pasa aquí al sr. Soria.

Ocurre mucho eso de que un actor se amolde a un papel concreto y ya no pueda dejar de interpretar al mismo, algo que marca su carrera para siempre; ¿acaso a Leslie Nielsen se le recuerda por otro personaje-tipo salvo el de ¨Aterriza como Puedas¨, que ya jamás dejaría, o a Robert Englund cuando se metió en la piel de Freddy Krueger? Pues eso le ocurrió al actor y empresario teatral convertido en estrella del cine patrio Paco Martínez Soria, desde 1.966, cuando protagonizará la taquillera ¨La Ciudad no es para Mí¨.
Aquí encarnaría al personaje de su vida, ese hombre terco de extracción popular, fanático del recto proceder y en el fondo provisto de inmensas dosis de sabiduría y gracejo, siempre atado a la costumbre y nunca habituado a la ciudad ni a su acelerada y moderna evolución. Ya contaba 78 años, aunque no los aparentaba por su energía vital, cuando el realizador todoterreno Mariano Ozores, que en 1.980 había dirigido cinco o seis films y que gozaba de un éxito tremendo gracias al dúo Pajares/Esteso, se reunió con él tras pasar seis años desde su última colaboración, ¨El Calzonazos¨.

Y lo harían para adaptar la obra teatral ¨Te Casas a los 60...¿y Qué?¨de Dionisio Ramos que el mismo Soria dirigiría y protagonizaría allá por 1.974, con producción de Filmayer y libreto escrito por Ozores y su muchas veces colaborador Vicente Coello. En ¨Es Peligroso Casarse a los 60¨ el anciano actor, que se esfuerza por interpretar a un hombre de negocios que posee una compañía turística y casi veinte años más joven, no modifica ni un ápice el carácter, las formas ni la labia por las que se han distinguido sus otros personajes de una misma identidad.
Mariano, no obstante, ya está hecho a la ciudad y sigue sin perder ese talento innato para encandilar a las mozas (en estas películas hasta Soria podía ligar sin dificultad...que ya hace falta voluntad para creérselo), tanto es así que pese a su edad nunca ha querido casarse, aunque ansía tener un hijo que herede su negocio. Durante este tramo de presentación del protagonista, su entorno y sus acólitos, el guión de Ozores y Coello se toma licencias y recurrirá a la elipsis argumental exageradamente y sin avisar, sucediendo mil cosas en sólo 25 minutos de metraje, hasta llegar a la parte más importante y punto de inflexión en la historia: el descubrimiento de una joven hija ilegítima de la cual no sabía nada.

Hasta ahora (donde hemos visto la capacidad de un Soria ochentón para atraer a las mujeres que muchos jóvenes ya querrían) la película nunca ha dejado de promover su ideal más puramente conservadurista (cosa que la hace anacrónica y desfasada incluso en 1.980), nótese cómo se desprecia al extranjero y el nacimiento de una hija o cómo esa aventura sexual ilícita de Mariano debe ser honrosamente reconducida; con la aparición de Juana este ideal se intensifica todavía más, sobre todo en el tramo centrado en su educación, severa y a tortazo limpio (lo que hoy día no le vendría mal a algún padre aprenderse), e introducción en la sociedad.
Mientras tanto el director no repara en enfrentar dos posturas bien opuestas: la de la mujer sumisa, resignada, elegante, defensora de las buenas costumbres y por encima de todo decente y complaciente con el marido (Gloria, Matilde) y la de la joven maleducada, rebelde, contestataria y caprichosa (Juanita, Paloma), cuya conducta es preciso reparar. Sin embargo esa recién encontrada y reconocida hija que ya está habituándose a la vida formal de ciudad irá a rebelarse contra los ideales de su padre y de toda la película al hacerse novia de un chico negro estudiante de medicina, en realidad príncipe de una pequeña y rica ciudad de África.

Juanita (al contrario de la Noriko de ¨Primavera Tardía¨) no acepta el ¨noviazgo concertado¨ que su padre le intenta buscar (en este caso está justificado el rechazo) y debe desafiar una de las repulsiones más grandes de éste, la que tiene a la gente negra. Pero el caso es que Mariano, digno exponente de la clase media-baja del Régimen, tendrá que dejar a un lado sus supersticiones y manías, las cuales darán pie a Coello y Ozores (más el primero que el segundo) para introducir chistes racistas cada cuatro líneas de diálogo (tantos que llega a resultar tedioso y hasta incómodo), en beneficio de la felicidad de su querida hija, que es lo realmente importante.
Soria, haciendo gala otra vez de sus exageraciones teatrales, su infinita colección de chascarrillos y esa chispa tan propia de él, no tarda en meterse al público en el bolsillo; le acompañan los grandes María Luisa Ponte, Julia Martínez, Agustín González y Alfonso Godá, un joven Luis Varela, dos habituales del director, Rafael Hernández y Luis Lorenzo, su sobrina Adriana Ozores en su magnífico debut y su hermano Antonio repitiendo el impagable papel de simpático árabe que ya le veríamos hacer en ¨Los Energéticos¨.

Comedia costumbrista con sus toques de ternura y moralina, que repite casi todos los patrones de anteriores títulos del anciano actor, presentándose como una versión castiza y algo mediocre del clásico de Stanley Kramer ¨Adivina quién Viene esta Noche¨.
El resultado fue una película menor que se saldó con una carrera comercial bastante discreta en comparación con otras de Soria; a éste, por su parte, le quedaría una obra más en la que aparecer para luego dejarnos a los 82 años. Gracias a Dios aún podemos seguir disfrutando de su carisma mediante las revisiones de su cine que hacen algunas cadenas televisivas.



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Ficha Queremos un Hijo tuyo

Mad Warrior

  • 12 Jun 2020

5



Queremos un Hijo tuyo
Los vicios de unos y la codicia de otros dan lugar a situaciones tan disparatadas que cuesta creer a qué límites puede llegar la cordura de los seres humanos, y también de qué cosas serían capaces algunos por la fortuna.
¿Poner a tu mujer en bandeja para que un obseso sexual la preñe y así controlar la herencia familiar? ¡Pues sí, somos capaces de todo, señores!

Muy lucrativa se adivinaba la recién iniciada década de los 80 para Mariano Ozores debido al éxito que lograba con la pareja Andrés Pajares/Fernando Esteso, quienes ya iban por su tercera colaboración conjunta, y de lejos la mejor de todos los títulos que interpretaron: ¨Yo Hice a Roque III¨; el ¨destape¨ estaba en un punto álgido y había que aprovehar la fórmula para seguir rindiendo en taquilla, por eso el director no se despegó de los chicos en aquellos primeros años. También le daba por realizar una película con uno y con otro, aunque huelga decir que las más divertidas siempre eran las filmadas con el sr. Esteso.
Antes de que finalizara 1.980, y habiéndose puesto al frente de seis obras, nada menos (Ozores era un artesano incombustible de los que ya no hay), volvería a reunirse con el actor para contarnos otra alocada historia referente a las correrías subidas de tono que un sinvergüenza llamado Lorenzo lleva a cabo con las mozas de un pequeño pueblo madrileño, lo que tiene hartos a los varones del lugar (¿por qué las chicas jóvenes sólo tienen maridos maduros?...cosas incomprensibles de este tipo de cine que no merece la pena explicarse). Correrías con las que empieza la película, y de la forma más alocada, pues el conquistador en cuestión se disfraza de monje para sus menesteres carnales (¡!).

El tono se establece a no mucho tardar: humor zafio y grueso adornado con dosis bastantes altas de erotismo, propio de la época. ¨Queremos un Hijo Tuyo¨ arranca en realidad con el grave problema al que debe enfrentarse Amancio, presidente de una gran compañía, también casado con una mujer a la que dobla en edad (manía grande esta, ¿eh?), quien descubre que es incapaz de tener hijos y por tanto incapaz de hacerse con las acciones de la empresa según el testamento de su padre. Ozores lanzará entonces una mirada absolutamente demoledora sobre la ambición de los ejecutivos y empresarios al colocar en el disparadero una solución para este individuo.
Ya que los vecinos del lugar no dejan de quejársele por las acciones tan deplorables del monje misterioso, ¿por qué no aprovecharse de ello y hacer que su joven esposa Laura caiga en los brazos de ese donjuán sin dar explicaciones a nadie...y más aún recayendo las sospechas sobre el hijo de Segundina, la guardesa que cuida su casa de campo? Así se disponen las pérfidas maquinaciones del presidente, quien además se verá perseguido por Enrique y Carlos, dos compañeros de empresa también obsesionados por lograr el cargo.

Sin duda unas maniobras descacharrantes las de este guión con argumento similar al de ¨Es Peligroso Casarse a los 60¨ y ¨El Erótico Enmascarado¨ que se revolverá mediante divertidas situaciones provocadas por las intenciones de Amancio (siendo memorable la vivida dentro de esa tienda de campaña entre Lorenzo, Laura, dos jóvenes amantes del monje y...¡dos homosexuales que acampaban por allí!); maniobras imposibles de ver en el cine de hoy día, tan imposibles que sólo pensarlo ya es absurdo, y más viendo cómo los subordinados del presidente se deciden a poner fuera de juego al monje usando (por una confusión) a sus propias mujeres (¿?).
Mordaz visión la de Ozores sobre la terrible sumisión de la esposa en beneficio del éxito profesional del marido que llega a resultar incómoda y repulsiva, aunque todo esto hará por disfrazarlo el director añadiendo desnudos por aquí y por allá, chistes gruesos que aparecen cada dos líneas de diálogo y dotando a estos hechos tan escabrosos de un ambiente de comedia de enredo clásica propio de los vodeviles teatrales, con cada personaje saliendo y entrando de las distintas habitaciones sin cruzarse nunca, alcanzado su cenit en esa tórrrida noche que Lorenzo se ve forzado a pasar con las dos esposas.

Y como todo vodevil que se precie el enredo ha de terminar armándose un escándalo con los personajes en un escernario único y aguardando el momento oportuno para soltar la gran sorpresa, que en este caso será inesperada (recurso ya usado por el cineasta, como en ¨El Hijo del Cura¨ o ¨El Erótico Enmascarado¨). Fernando Esteso, aquí de vuelta de todo y ya acostumbrado a estos papeles, disfruta haciendo de caradura conquistador (aunque siempre nos quedará esa duda expresada en boca del propio Amancio: ¨¿cómo es posible que a esa croqueta se le den tan bien las gachís?¨).
Pero éste quedará relegado sin duda por un enorme y desquiciado Juanito Navarro al borde del ataque cardíaco, que logra robarle el protagonismo con mucha facilidad. Detrás, geniales secundarios habituales de Ozores como Paco Camoiras, impagable haciendo de tonto del pueblo (papel que le veríamos hacer en ¨Dormir y Ligar, todo es Empezar¨), Ricardo Merino, Florinda Chico, Rafael Hernández, Adrián Ortega, las guapísimas Isabel Luque y Loreta Tovar y la espectacular (y más guapa que éstas) Silvia Aguilar. Antonio Ozores, en esta ocasión, sólo contará con una breve aparición, pero aun así sigue siendo un placer verle en pantalla.

Su planteamiento es descabellado, su socarrón punto de vista es peliagudo y no está a gusto de todos, y nos queda claro que no estamos ante una obra maestra del humor, pero dentro de lo que es y lo que pretende, divierte, y divierte mucho.
Pero para eso uno tiene que olvidarse de la época en la que vive y mandar a paseo muy lejos todas esas tonterías sobre lo políticamente correcto con las que nos quieren manipular hoy día...



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Ficha Brujas Mágicas

Mad Warrior

  • 12 Jun 2020

4



Brujas Mágicas
Brujas divertidas, aquelarres malditos, impostores eclesiásticos, mágicos poderes, patéticos donjuanes, inquisidores con muy mala uva y otros líos y amoríos de padre y muy señor mío.
¿Quién se pensaba que la España del XVI pudiera ser tan divertida?

Ahí estaba el incombustible Mariano Ozores, al pie del cañón, terminando un 1.980 glorioso donde llegó a firmar la friolera de siete películas (a ver quién es capaz de igualar eso hoy día), algunas de las mejores de la lucrativa etapa que comenzó junto a sus nuevos ahijados, Andrés Pajares y Fernando Esteso, pareja culpable de las buenas cifras logradas en taquilla con títulos como ¨Los Energéticos¨, ¨Yo Hice a Roque III¨ (la mejor, sin duda alguna) y ¨Queremos un Hijo Tuyo¨, esta última sólo en colaboración del sr. Esteso.
Y es que, tras probar suerte con la otra mitad del dúo (es decir, Pajares) en ¨El Liguero Mágico¨ y ver la buena respuesta que recibió por parte del público, el director se juntaría de nuevo con él y repetiría la misma fórmula para el productor José Frade: rodar una película de época con sus clásicos y disparatados elementos; fórmula que poco después le daría un exitoso resultado con ¨Cristobal Colón, de oficio Descubridor¨ (aunque yo todavía me pregunto cómo y por qué). Ahora, de finales del XIX donde se situaba la anterior peripecia Pajares/Ozores, pasamos a un siglo XVI presto a concluir, un siglo de pobreza, Inquisición, nuevos impuestos implantados por las Cortes y una guerra con Francia que terminará mal para nosotros (y para Enrique IV).

Pero estos conflictos y problemas de tan alta índole poco importan al cineasta y a los habitantes del pequeño pueblo de La Rioja donde nos lleva directamente para contarnos la vida tan ajetreada que tiene que soportar Diego, un joven bonachón que trabaja tanto de pregonero como de molinero e irresistible para todas las mozas que se cruzan en su camino; de hecho, ¨Brujas Mágicas¨ se ahorra cualquier preámbulo para meternos en harina (de manera literal) con esa orgía que se quieren montar tres chavalas del lugar con el susodicho Diego.
Orgía de desnudo general presenciada por el ama del molino y esposa del noble Don Lope, quien además, y como no podía ser de otro modo, también desea al chico porque las relaciones sexuales con su marido están algo más que en un punto muerto. En este imaginario de Valle-Inclán sucio y terroso pasado por el filtro del ¨destape¨ y un humor de trazos ¨pythonianos¨ desata Ozores el clásico enredo entre chicas de buen ver y el joven de turno experto en amoríos añadiendo de por medio elementos de fantasía (poderes mágicos, brujas, hechizos, ya se sabe), todo ello despidiendo un plomizo aroma de cutrez que la verdad hace caer de espaldas (sin comentarios sobre la escena del jarrón moviéndose de acá para allá...).

Alusiones a sucesos de la época en que se ubica la historia también se cruzarán con burlas sobre temas y personajes sociales y políticos de la España de los 80, recurso utilizado hasta el tedio (son muchas y muy cansinas las intervenciones del tonto del pueblo para meter con calzador una de esas alusiones). Con la llegada al lugar de un peregrino al que todos consideran un miembro de la Santa Inquisición, ridiculizada hasta el paroxismo por Ozores, la confusión será aun mayor entre Diego, Julisa, la hija de Lope que está enamorado del anterior y otros rocambolescos individuos, visión disparatada de los clásicos personajes de la fábulas pastoriles y picarescas de la época.
Pero lo cierto es que cualquier excusa le sirve al director para introducir desnudos entre secuencias que se estiran y estiran y nunca ven el momento de acabar (la ¨reconstrucción¨ de los hechos en el molino frente a Lope y el peregrino impostor es tan extensa que hasta resulta tediosa), además presentando un nivel de erotismo más acentuado que en ¨El Liguero Mágico¨; es un hecho, los títulos protagonizados por Pajares solían ser más picantes que los de Esteso (como el carisma y la gracia del segundo no la tenía el primero algo había que hacer para que el hombre se luciera).

También recurso habitual de Ozores, sus alocadas historias habían de concluir en un clímax todavía más alocado, como ese desenlace con todos los personajes reunidos frente al auténtico inquisidor donde además se dan algunas sorpresas increíbles (por absurdas) que ponen el argumento patas arriba. Pajares vuelve a sentirse de lo más cómodo haciendo el tonto entre guapas y desnudas mozas, pero no queda ni rastro del carisma que derrochaba en ¨El Liguero Mágico¨ (él siempre necesitó a Esteso a su lado); mientras tanto Antonio Ozores de charlatán caradura, de nuevo con su clásica verborrea ininteligible.
Al lado de éstos (cuyas intervenciones del segundo siempre roban el protagonismo al primero) secundarios como el gran Ángel de Andrés, Paloma Hurtado, Adrián Ortega y Paco Camoiras, la presencia de las guapas Adriana Ozores, María Casal, Alexia Loreto y Pilar Alcón, y una de las chicas habituales del director, la tremenda Azucena Hernández. Alegre, zafia y coronada con un final mordaz y de claras intenciones (ese icónico ¨vota a UCD¨) ¨Brujas Mágicas¨ no posee el ingenio de ¨El Liguero Mágico¨, éxito que el bueno de Ozores intentó repetir pero no consiguió.

Una de los mejores momentos, quizás el más simpático: Pajares imitando a Jesús Hermida en una escena que parece enteramente un ¨sketch¨ sacado de ¨Monty Pyhtons Flying Circus¨.



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Ficha Los Chulos

Mad Warrior

  • 12 Jun 2020

7



Los Chulos
¨¡Tan chulo es el que explota a las mujeres como el que quiere que la gente entre en el Cielo a empujones!¨. Qué gran verdad; la sociedad en la que vivimos está plagada de chulos, en la política, los medios, los distintos sectores, incluso en la misma Iglesia. ¿Quién se salva?

Hay directores, como el gran Mariano Ozores, que bien valen una reivindicación. Hoy en día, en esta época de supuestas libertades (de expresión y sexual), y de obsesión ya enfermiza por lo políticamente correcto (qué contradicción, miren ustedes), las películas de antes, las que se realizaban hace cuarenta años o más, se observan desde la distancia con repulsión, incomodidad y hasta miedo, y más las comedias españolas, sin entender realmente la época en que se estrenaron y sin sir más allá del contenido erótico que pudieran tener. Pura caspa, así se las califica despectivamente.
En efecto, eran comedias, desenfadadas y absurdas, pero tampoco ocultaban la importante burla que hacían de la sociedad y la política del momento. Pues de las nueve colaboraciones que el sr. Ozores tuvo con Pajares y Esteso, la pareja que en los 80 le haría ganar dinero como nunca antes (aunque también dirigió títulos con cada uno, por separado), niguna quizás se ha mostrado tan literal, tan directa a la hora de criticar los vicios y perversidades de la sociedad de nuestro país de aquella década como ¨Los Chulos¨, siguiente producción tras la memorable (y la mejor de la enealogía) ¨Yo Hice a Roque III¨.

Producción que el director no haría bajo el respaldo de Ízaro Films, sino bajo el del productor y colega José Luis Bermúdez de Castro. Desde el inicio (no muy fácil de digerir debido a que se trata con humor) podemos comprobar que esta película no posee el mismo tono, simpático y ¨luminoso¨ de la anterior mencionada o ¨Los Liantes¨; el rostro de una chica asustada precede a un golpe que le asesta Félix, el proxeneta que la maneja, un indeseable dueño de varios negocios sucios cuya intención es abrir un cabaret en un pequeño pueblo donde se dice respetar la tradición y la honradez.
Pero como rápidamente veremos, allí estas cualidades brillarán por su ausencia. Ozores no hace por disfrazar sus intenciones, que son las de exponer una crítica absolutamente demoledora sobre los diferentes organismos y funcionarios públicos, fáciles de sobornar, fáciles de corromper; Félix, que pega a sus chicas, que se jacta de las riquezas que posee a base de explotar a otros, se gana sin mucho esfuerzo el favor y la confianza de los altos cargos eclesiásticos y del ayuntamiento. La presencia del dinero es más que suficiente; esta crítica, de casi cuarenta años de antigüedad, resulta tan actual ahora como entonces.

Y bien lo ponen de manifiesto los diálogos (como el que mantiene el obispo con el alcalde sobre los sueldos y presupuestos) y el comportamiento de los personajes (tras ofrecer sus donativos a la Iglesia, los políticos del lugar celebran en plan dionisíaco la corrupción y el vicio en el local del chulo). A la vez conocemos a Arcadio, un repelente y muy devoto seminarista recién llegado allí para trabajar con su tío, el mismo obispo; el mal encuentro que tendrán los protagonistas desata entonces una guerra abierta entre las fuerzas vivas del pueblo y las de la Iglesia por la sala de fiestas que Félix desea inagurar.
A partir de aquí es cuando la película empieza realmente, situándonos el director en mitad de esa batalla entre los dos insoportables individuos (uno representando la censura y la tradición, el otro la libertad y la amoralidad) que incluirá chantajes, sobornos, engaños, chivatazos y otras artimañas varias con las que poder triunfar (éste es de los pocos films donde la pareja protagonista son enemigos); además de hacer hincapié en la omnipresente sombra de la corrupción, bien guardada bajo la hipocresía, las apariencias y el falso respeto por las buenas costumbres, el cineasta se dedica a describir con áspera mordacidad a sus personajes.

Y lo hace presentando sin tapujos a los hombres (a todos sin excepción) como viciosos, cobardes, oportunistas y mentirosos, incapaces de decidir por sí solos ni de actuar si no es por la presencia de las mujeres, que llevan toda la responsabilidad del argumento sobre sus hombros (como veremos serán las esposas de los funcionarios quienes tengan el poder para legalizar o prohibir algo en el pueblo, será Bárbara la que aconseje y dé ideas continuamente a Félix y nadie será capaz de visionar el local de éste con tanta claridad y belleza como la chica ciega, un momento impagable...).
Está claro que mientras se condena cómo los hombres sucumben al vicio y a su propia codicia y torpeza, se celebra la astucia y decisión que poseen las mujeres, incluso las prostitutas (para que luego algunos sabios critiquen estas películas de misóginas). Andrés Pajares y Fernando Esteso, peleando para comprobar quién resulta más irritante, indecente y respulsivo, hacen malabares para ganarse nuestra simpatía, mientras que Juanito Navarro, genial de obispo, vuelve a llevarse las frases y momentos más divertidos. Éstos están junto a Florinda Chico, Alfonso del Real, Ricardo Merino, María Isbert y Adriana Ozores, en el mejor personaje después de Navarro.

La preciosa Jenny Llada, habitual del ¨destape¨, protagoniza las escenas erótico-festivas tan propias de este cine (y por las que alguno puede sentirse ofendido...); pero pese a enfocarse la trama casi todo el tiempo en un prostíbulo, el sr. Mariano no recurre tanto a los desnudos como podría esperarse.
Quizás de las menos famosas del triunvirato, ¨Los Chulos¨ no deja de ser una película con sus concesiones al absurdo, pero sin llegar al disparate al que llegan otras del director, que en esta ocasión prefiere facturar una comedia ácida, maliciosa y negra hasta el tuétano. Memorable el clímax sobre el escenario con Pajares disfrazado a lo Franco Nero y disparando contra un Esteso al borde del desvanecimiento.



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Ficha Los Liantes

Mad Warrior

  • 12 Jun 2020

5



Los Liantes
Es bien sabido que España es un país de pícaros, de tramposos, de timadores, de charlatanes. Cada uno con su tradición; Irlanda tiene los borrachos, Bélgica los bombones, Japón los samuráis, y nosotros, qué le vamos a hacer, tenemos a los liantes.

El cambio de década para Mariano Ozores significó una etapa de mucho éxito, una etapa lucrativa (al menos en su comienzo) gracias a la buena respuesta que daba el público a las peripecias protagonizadas Esteso y Pajares; aunque parezca mentira, y aunque las taquillas americanas se derretían con la monumental ¨El Imperio Contraataca¨, aquí títulos como ¨Los Bingueros¨ o ¨Yo Hice a Roque III¨ hacían la pascua en cuanto a recaudación a la ¨space opera¨ de George Lucas.
La serie continuaba tras la muy negra y ácida ¨Los Chulos¨, y si la parodia de ¨Rocky¨ y la parafernalia del mundo del boxeo gustó a todos, el sr. Ozores no iba a detenerse, así que volvería a unir al infalible dúo (junto a su hermano Antonio, cómo no) en una nueva aventura alrededor de las bonitas playas de Torremolinos que tanto adoraba para contarnos las penurias que han de pasar Amador, Fidel y Eduardo, tres amigos que se ganan el pan a base de practicar la vieja afición del ciudadano español de clase baja: el timo. Pero no timos a gran escala...

Como podemos ver al inicio del film lo de estos cutres desarrapados (y valga como demostración lo de la estafa del radiocasete al turista en la playa...¡donde Fidel tiene que hacer el ruido del avión por no haber cinta de muestra!) son las trampas más conocidas del ramo (el chantaje fotográfico, el policía falso) pero lo más gracioso es que casi todo lo que hacen les acaba saliendo mal. La salvación está en el sr. Calapeña, un millonario repelente y de lo más supersticioso cuya suerte jugando en el casino es pésima, excéntrico individuo del que se pueden aprovechar Fidel y Eduardo.
Como en ¨Yo Hice a Roque III¨ pero cambiando el universo del boxeo y el ring por el de los estafadores y el glamour de los casinos de la Costa del Sol, el director nos presenta otro engaño, perpetrado por los personajes de Esteso y Ozores usando de cebo la figura del encarnado por Pajares, un inocente tontorrón obsesionado con las mujeres. Y así está planteada esta simpática intriga: mientras que el sr. Calapeña se crea que Amador es un hombre-talismán, el trío tendrá la fortuna en sus manos...hasta que el saco se rompa por la avaricia y, como le suele pasar a todos los timadores sin suerte, el negocio acabe por derrumbarse irremisiblemente.

Lo malo es que, donde acertaba ¨Yo Hice a Roque III¨ falla ¨Los Liantes¨, y el director, queriendo repetir un éxito parecido a ¨Los Bingueros¨ y teniendo muy presente las influencias del clásico de Lazaga ¨Los Tramposos¨ y su propia ¨Objetivo: ¨BI-KI-NI¨ ¨ (en ambas aparecía Antonio), fabrica a fuego rápido y sin fijarse bien en lo que ha cocido un guión con muchas posibilidades que no termina de funcionar, un guión que vuelve a acumular divertidos ¨gags¨ y chistes gruesos de doble sentido al servicio del carisma de la pareja protagonista, pero con una trama central a la que se mira de reojo, a la que se le podía haber sacado más jugo.
Todo se resuelve con mucha rapidez (con tanta que en diez minutos Fidel y Amador pasan de ser ricos y grandes amigos del millonario a perderlo todo y ser repelidos por el tipo en cuestión) y lo peor es que los agujeros que ha dejado el guión sin tapar por falta de imaginación, además de los conflictos amorosos entre los protagonistas, que en absoluto preocupan a la película (y que aparecían mucho mejor narrados en ¨Los Bingueros¨ y ¨Yo Hice a Roque III¨), son rellenados con desnudos por aquí y por allá propios de la época. De hecho pasando el ecuador del metraje tendrá lugar uno de estos vergonzosos y ridículos momentos.

Efectivamente, se trata de ese tan conocido en el que vemos al alegre trío protagonista junto a dos señoritas extranjeras cuyo único cometido es quitarse ropa y nada más; el por qué sucede esto es tan absurdo que resulta absolutamente irrelevante. Se trata de una secuencia filmada tras acabar el rodaje, y metida con un calzador enorme en la historia, por expresa petición del productor José María Reyzábal, quien había sido advertido por los distribuidores de que la película no contaba con suficientes desnudos. Esto era así, señores, y uno tenía que estar acorde a los gustos del público, y si había que añadir a dos guapas señoritas desnudas pues se las añadía...
Frívolas maniobras impensables en el cine actual, tanto como la mordaz y un tanto reprochable visión del sr. Ozores para con la actitud degradada de la esposa frente al marido (chirriante cuando menos esos celos de Fidel ante Dolores mientras la engaña con otra chica...¡lo que confiesa a voz en grito el muy imbécil!), actitud que alcanza lo impensable al atreverse los dos protagonistas a ofrecer a sus respectivas parejas a dos árabes millonarios (¡!). Pero claro, el director camufla todo esto con su humor de chascarrillo castizo y ligero. Pajares vuelve a hacer el papel de tonto y experto en las féminas, donde se siente cómodo, y Esteso, más repelente que de costumbre, encarna a un personaje chillón, cazurro e hipócrita con el que no muchos simpatizarán.

Antonio Ozores tan divertido como siempre con su facilidad de palabra y sus impagables expresiones. Mientras, un secundario tan acertado como Emiliano Redondo y dos princesas del ¨destape¨, Adriana Vega y Loreta Tovar, ambas en una escena en el interior de una caravana que no tiene desperdicio.
Antonio Gamero, Adrián Ortega y Alfonso del Real (ya de la familia Ozores) completan el plantel en esta amena farsa de pícaros sinvergüenzas, guapas mujeres y lujosos casinos que por desgracia no logra ponerse a la altura de otros títulos del realizador y del dúo; cuenta, eso sí, con una de sus escenas más míticas: la del túnel de lavado. Está entre las más conocidas, sí, pero no es de las mejores.



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Ficha El Cura ya Tiene Hijo

Mad Warrior

  • 12 Jun 2020

3



El Cura ya Tiene Hijo
La enrevesada peripecia en la que se metió aquel simpático, torpón y bonachón párroco de Villamar pareció gozar de un ¨happy end¨ tan convincente que nada malo se podría esperar que sucediera estando tan bien atados los cabos como estaban...¡pero la vida siempre nos da sorpresas!

De las cinco o seis películas que dirigiera Mariano Ozores en el año 1.982 (sí, ese era más o menos su ritmo de rodaje, como artesano consumado), entre las que se halla una de las más divertidas del dúo Andrés Pajares/Fernando Esteso, ¨Todos al Suelo¨, y un éxito de taquilla sólo con el primero, ¨Cristobal Colón, de oficio Descubridor¨ (que todavía hoy me pregunto cómo es posible que lo fuese), estrenó una de sus colaboraciones más lucrativas con el bueno de Esteso, ¨El Hijo del Cura¨, tanto que el productor José María Reyzábal estaría pensando en si se podía repetir la experiencia.
A poco más de dos años, cuando el realizador ya había dado carpetazo a la alianza Pajares/Esteso/Ozores con la entrega más floja de la enealogía, ¨La Lola nos lleva al Huerto¨, se volvería a unir con Esteso para retomar (si es que se podía) la historia de Justo, aquel pobre cura que acaba metido en unos enredos tremendos por culpa de las acusaciones de una joven sinvergüenza y maliciosa hasta decir basta; si hacemos memoria, y como nos irán contando los personajes por si acaso nos habíamos olvidado de ello (qué recurso más pobre), Justo, con el favor del pueblo, y Ludovico se marchaban de Villamar mientras la joven pareja se preparaba para casarse...

Pero todo eso sólo fue producto de un sueño, pues ni quedan las cenizas. Nada más comenzar ¨El Cura ya tiene Hijo¨ pareciera que Ozores va optar por una táctica muy fácil: trasladar los acontecimientos de la primera película a otro escenario, cambiando la costa por la montaña y poniendo a otra joven en el lugar de Matilde, sin embargo no cae en una trampa tan burda y decide practicar una serie de malabares un tanto increíbles (por absurdos); lo primero que hace es introducir una intriga en la cual una madre cazurra, sinvergüenza y chiflada como ella sola, pretende recuperar al hijo que dio en adopción.
Pero luego no lo quiere, pero luego sí, pero no (así estará durante todo el metraje), y su pobre niño no puede ir a parar en otras manos que en las de Justo, ahora viviendo en paz en un pueblo de la sierra y cometiendo las mismas torpezas. Es este bebé dado bajo secreto de confesión el que vuelve a iniciar el enredo, llevando al cura a buscar a Matilde y volver sobre sus propios pasos, acompañado cómo no de Ludovico, a Villamar para deshacer el entuerto, donde el guión, lejos de repetir esquemas, nos presentará al mismo pueblo en su más negativo reverso.

Ahora el que era alcalde está trabajando en la iglesia, la que era monja ha colgado los hábitos, el ama de llaves del cura, aún comunista, tiene como ídolo a un político de derechas, el alguacil que también era comunista ahora se ha pasado al otro partido, el médico se ha jubilado y ejerce su hijo, incluso el prostíbulo está dirigido por otra mujer; Ozores trastoca aún más el ambiente tan humilde y tradicional del típico pueblo español a la vez que desata la confusión entre los protagonistas, dando a un bebé la identidad de otro y haciendo que Matilde, que nunca se casó, no quiera resolver el problema, torturando más al pobre Justo.
Y éste, mientras tanto, siendo víctima de su vocación y de la profesión que ha elegido al aprovechar todo el mundo la mínima oportunidad para revelarle algo bajo secreto de confesión, actitud comprensible pero que por otra parte acaba resultando irritante, pues el agobio constantemente sentido por el protagonista se contagia al espectador. Aun así poca orginalidad hallamos en esta historia que de manera torpe ha pretendido hacer el director demasiado enrevesada, añadiendo personajes secundarios innecesarios y plagiando casi punto por punto la trama del anterior film.

Trama en la que Ozores, por eso de tener que encandilar más al público, añade al humor costumbrista y satírico de la historia efectos y elementos más dados al disparate, casi en la línea de ¨Agítese antes de Usarla¨ (si no ya me dirán a mí lo de los amuletos mágicos) conduciendo el absurdo hacia un clímax calcado de ¨El Hijo del Cura¨ (hasta los espectadores de la reunión serán los mismos: el abuelo y su nieto homosexual), pero eso sí, con mucho más barullo y menos gracia; el momento en que los párrocos y el cardenal han de disfrazarse y hacerse pasar por golfos es un tanto patético. Y para rematar el nivel erótico-festivo del film será casi inexistente (ni de eso tiene...).
Con más resignación que entusiasmo, Esteso se vuelve a meter en la piel de Justo, quedando su papel casi en segundo plano para resaltar más los de los infalibles Antonio Ozores y Juanito Navarro, cuyos diálogos y momentos son lo mejor de la película. La ausencia de José Sazatornil se intenta disimular con grandes actores como Alfonso del Real o Ángel Ter, pero el efecto no es el mismo, y Lucía Peralta y una África Pratt insoportable tampoco pueden llenar el vacío que han dejado Nadine Rochex y Beatriz Escudero; la sobrina del director sigue en su línea, desquiciante.

¨El Cura ya tiene Hijo¨ es un buen ejemplo de lo desnortado que se encontraba el sr. Mariano a mediados de los 80, cuyo nivel de ingenio y humor en sus obras iría decreciendo más y más. De algún modo el director parecía estar perdiendo el tino.
Lo más destacable, como ya he dicho, son las escenas con Ozores y Navarro. Una en particular: la conversación en casa del alcalde cuando el obispo se bebe el aguardiente por equivocación.



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Ficha Viaje a Darjeeling

[email protected]

  • 12 Jun 2020

7


Viaje a Darjeeling
A mi me ha parecido muy buena! Es una película rara, distinta a lo que solemos ver comercialmente en el cine. El que no conozca el cine de Wes Anderson dudo que le guste demasiado.
A mi me ha entretenido toda su duración sin aburrirme en ningún momento.
Me gustó el mensaje que deja. Un mensaje anticapitalista, parece de los 60 o 70 un poco.
Está bien actuada y los actores tienen bastante carisma.
Recomendable!



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Ficha Petulia

Parnaso

  • 12 Jun 2020

1


Petulia
Una aburrida película dramática por la cual no merece ser invertido nuestro preciado tiempo puesto que si pretende expresar la bocanada de aire fresco que le confiere la chavala que está casada con un supuesto gay no acierta en absoluto y en lo concerniente al marido muerdealmohadas pues más de lo mismo, hay que ser muy clarividente para sospechar tal cosa... La película no suscita nada, todo es plano, insípido, las subtramas no abanzan porque estancadas quedan al quinto minuto... Lo más curioso de todo es ver al inicio de la cinta como extra a la cantante Janis Joplin - me encanta toparme con caras conocidas en este apartado-.

Háganme caso, no la vean, está desfasada y aburre más que contar un saco de garbanzos.



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Ficha Ted

Tabo

  • 11 Jun 2020

6


Ted
Película: ¨Ted¨ (2012).

Entretenida cinta para pasar el rato, pero solo para ver una vez. La historia es muy simple y muestra como un niño tenía el sueño que su peluche favorito tuviera vida propia, cosa que termina sucediendo, el tema es que crecen juntos y toma las mismas costumbres que su dueño veinte años después, bebiendo, fumando marihuana y todo una vida de adicciones, cosa que su dueño también hace y le traerá más de un problema. Diálogos que buscan el amor de manera exagerada. Actuaciones regulares. Personajes aceptables para lo que busca contar. De ritmo algo lenta, mucho relleno. Ambiente aceptable. Efectos visuales regulares. Banda sonora aceptable. El desarrollo y el final es aceptable.

Mi puntuación para ¨Ted¨ es 6 de 10 posibles, si alguien la ve por primera vez, se llevará una buena impresión, verla más de una vez es una exageración, ya que pierde la gracia. Recomendada.

Tabo.



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