Ultimas críticas insertadas



Ficha Lukas

juampis99

  • 16 Dec 2018

5


Lukas
Me gusta el cine frances, pero solamente a veces ( todo depende de mi animo ), ya que es muy pausado, muy lento y se toma su tiempo, me gusto ver a van damme haciendo un papel de frances ( que en realidad el es frances )y hablando el idioma de el, la historia es el tipico thriller europeo, en fin entretenida lo justo para pasar el rato u domingo a la tarde, pero digo esto, a van damme lo quiero mas en peliculas yankees,.. un 5 Gracias.



Me gusta (0) Reportar

Ficha El Último Tren de Gun Hill

Mad Warrior

  • 16 Dec 2018

8



El Último Tren de Gun Hill
¨Una fría mañana irán a buscarte, te atarán los brazos a la espalda, te llevarán a rastras hasta el patio, te harán subir al patíbulo, te pondrán una cuerda alrededor del cuello [...] y te dejarán solo. ¿Sabes lo último que oirás?, la sacudida de tu cuerpo al caer por el hueco cuando abran la escotilla¨.
Son las amargas e iracundas palabras de un hombre que desea con toda su alma cumplir una venganza, un hombre que ha de tomar el tren de Gun Hill a las nueve en punto de la noche junto a dos hombres...y uno de ellos con un corte en la cara.

Los años 50 estaban tocando a su fin, quizá la década de gloria por excelencia para el cine del Oeste, cuando aún permanecían los convencionalismos y la tan correcta mitificación del género antes de que en los tiempos que estaban por venir se comenzara con su definitiva desvirtuación, la cual vendría comandada por cineastas como Sam Peckinpah, Monte Hellman, Clint Eastwood o el italiano Sergio Leone...pero aún se podía respirar esa esencia del más puro ¨western¨ en muchos títulos.
1.959 dio carpetazo al decenio con una colección de joyas imprescindibles para el amante del género, y lo pusieron de manifiesto Howard Hawks y su mítico ¨Río Bravo¨, Edward Dmytryk con ¨El Hombre de las Pistolas de Oro¨ o John Ford con ¨Misión de Audaces¨. También fue el año en el cual otro maestro se despidió de los 50 tras haber dado tantas buenas obras en la década, y es que, antes de situarse entre los más grandes de la Historia del cine, junto a Ford, Hawks o Mann, gracias a sus ¨Siete Magníficos¨, John Sturges estrenó dos películas, ¨Cuando Hierve la Sangre¨ y ¨El Último Tren de Gun Hill¨, que figura por méritos propios entre sus logros más duraderos.

Y todo fue porque el gran éxito que ganó la Columbia Pictures con ¨El Tren de las 3:10¨ irritaba a los productores de Paramount. Un verdadero duelo de titanes, cinematográficamente hablando, donde Hal Wallis decidió colaborar nuevamente con Sturges para llevar a la gran pantalla otra gran muestra del género con la que hacerle la pascua a David Heilweil y Delmer Daves, así se reunió prácticamente a todo el equipo de ¨Duelo de Titanes¨, reencontrándose en el reparto Kirk Douglas y Earl Holliman, para un nuevo film:
En un precioso día, una mujer de ascendencia india es violada y asesinada por dos jóvenes con ladrillos en lugar de cerebro que dejan tirado el cadáver en mitad del bosque; por suerte, el hijo de ella logra escapar en uno de los caballos de los asaltantes. Resulta que la nativa americana es en realidad Catherine Morgan, la esposa del recto sheriff Matt, un tipo que ha perdido de la manera más violenta a la mujer de su vida y que va a llevar a los culpables ante la justicia, sea como sea. De este modo averiguará que uno de ellos es el hijo de Craig Belden, viejo amigo y dueño absoluto de Gun Hill, pero eso a Matt no le preocupa; su misión es subirse al próximo tren con dos hombres que han de pagar su crimen...y la va a cumplir.

Clásica historia de venganza, justicia y ley la que nos trae el sr. Sturges a partir de una idea original de Les Crutchfield; una historia, en concepto y argumento, claramente influenciada por otros grandes títulos de entonces, como ¨Sólo Ante el Peligro¨ o la antes mencionada ¨El Tren de las 3:10¨, con las cuales comparte algunas similitudes. El director maneja con oficio, como es lógico, la puesta en escena y el desarrollo de la trama, conducida por la búsqueda de venganza en un Oeste cínico gobernado por hombres injustos y habitado por cobardes desalmados donde se replica uno de los patrones más usados del género: la confrontación de ideales y emociones que sitúa en un gran dilema a los protagonistas principales, unidos por una vieja y larga amistad presta a quedarse al borde del precipicio.
Otro de los temas que trata el guionista James Poe son la posición de ayudar a los indios, siempre satanizados en el ¨western¨, y la reflexión sobre las malas relaciones entre unos padres conservadores y unos hijos descarriados y abocados a la decadencia (era lo que estaba a la orden del día en los 50). Pero lo mejor del film es, sin duda, ese aire de suspense e intriga que tan bien sabe imprimir Sturges, reforzado gracias a los últimos 40 minutos del metraje, ya que, como en la de Zinnemann, Morgan se encuentra sólo ante el peligro, esperando en la habitación del hotel, y cuanto más espera más se tensa el ambiente.

Disfrutamos de la gran presencia de esos enfrentados gigantes que son Douglas y Quinn, los dos maravillosos en sus respectivos papeles (aunque yo prefiero al primero); muy notable también la secundaria Carolyn Jones, al principio en un personaje un tanto estereotipado (a las mujeres de hoy les repateará) pero revelándose importante en la historia, y atención a un joven Brian G. Hutton, futuro director de ¨Los Violentos de Kelly¨ y ¨El Desafío de las Águilas¨, encarnando al desgraciado de Lee Smithers. Apuntar también los buenos diálogos de Poe, secos, mordaces y punzantes, lo que hace subir el tono de amargura y cinismo de la película, y, cómo no, el gran duelo final entre esos dos actorazos que logran aquí una de sus mejores interpretaciones.
Joyita del género rodada en grandiosa VistaVision, de las más importantes de aquel último resquicio de los 50, el adiós a una etapa y el comienzo de otra: el crepúsculo. Sturges vuelve a dejar claro que es de los más grandes.

El diálogo entre Matt y Rick, donde el primero le explica el aciago destino que le aguarda en la horca (con cuyas frases he empezado esta crítica), es demoledor a más no poder, y absolutamente magistral.



Me gusta (0) Reportar

Ficha Exodo

Mad Warrior

  • 16 Dec 2018

9



Exodo
Rodada en escenarios naturales de Chipre e Israel, ¨Éxodo¨ describe las horas más sombrías, dramáticas y triunfales del movimiento sionista, motor del renacimiento judío en ámbitos como el espiritual, el cultural y el político desde finales del siglo XIX.
Escrita en 1.958 por Leon Uris, la novela en que se basa la película supuso un acontecimiento para la industria editorial americana sólo comparable, en magnitud de cifras, al éxito obtenido años atrás por ¨Lo que el Viento se Llevó¨.

Ambientada en los meses previos a la resolución de la ONU adoptada en noviembre de 1.947 y en virtud de la cual las Naciones Unidas decidieron la creación de dos Estados, uno árabe y uno judío, en el territorio donde se asentaba el protectorado británico de Palestina, ¨Éxodo¨, concebida como un fresco multifacético, daba a conocer algunos hechos decisivos que desembocaron en el nacimiento del moderno Estado de Israel, exploraba las razones del conflicto árabe-israelí, los orígenes centroeuropeos del sionismo y la interminable serie de desastres sufridos por el pueblo judío desde finales del XIX hasta la culminación del Holocausto.
Novela repleta de referencias históricas, la obra de Uris mezclaba elementos de realidad y ficción con una calidad literaria poco común en los best-sellers de consumo rápido, por lo que no tardó en convertirse en objeto de una adaptación cinematográfica y en una de las películas más caras y controvertidas del gran director austriaco de origen judío y maestro del cine negro Otto Preminger, quien ya nos había dejado films inolvidables como ¨Buenos días, Tristeza¨, ¨Laura¨ o ¨Cara de Ángel¨.

En 1.946, un año después del final de la guerra en Europa, casi medio millón de judíos se agolpan en campos de refugiados a la espera de tener un sitio adonde ir, y su deseo es empezar una nueva vida en un Estado que aún no existe y a cuyo territorio los ingleses, temerosos de que beneficiando a los judíos pongan en peligro sus relaciones comerciales con los árabes, no les permiten acceder. Hacinados en el campo chipriota de Caraolos, más de 600 de esos refugiados son designados por el mando de una de las organizaciones judías de combate, el Mossad Aliyah Bet, como punta de lanza del más importante desafío al poder inglés.
Con la determinación como única arma suben a bordo de un viejo buque con la intención de llegar a Israel o de morir; liderados por el enérgico Ari Ben Caanan, los refugiados advierten que en caso de ser asaltados, harán volar el barco por los aires. A medida que pasan las horas, varios de los personajes atrapados en esa lucha sorda entre un Imperio y la más elemental desesperación, sueñan con el futuro, como Karen, una chica que ve en Israel la posibilidad de encontrar a su padre, un prestigioso científico; Dov, un joven que anhela unirse al IRGUN, o Kathy, una enfermera americana cuya perplejidad ante lo que cree una gran injusticia le ha llevado a estar a favor del pueblo judío.

Avalada por un gran presupuesto, una extraordinaria riqueza de medios y un extenso reparto encabezado por unos maravillosos Paul Newman y Eve-Marie Saint, ¨Éxodo¨ contiene todos los atributos de una superproducción hollywoodiense, si bien su estructura interna y su gestación merecen ser objeto de un estudio que trasciende el terreno del celuloide. La adaptación, escrita por el guionista Dalton Trumbo (uno de los de la lista negra), sirve a dos corrientes de interés muy opuestas entre sí: por un lado, al gusto del público americano, a quien se evita la mala imagen atribuido a los ingleses y las continuas referencias positivas al sionismo socialista, amén de dotar a Kathy de una importancia desmedida que cumple las expectativas románticas de la ficción.
Por otro lado, a los intereses propagandísticos del entonces Gobierno israelí dominado por la corriente de izquierdas del sionismo, cuyos miembros no podían permitir una proyección heroica de sus oponentes de derechas, básicamente los miembros del IRGUN, a cuyo líder en la vida real, el después primer ministro Begin, trasunto real del personaje de Caanan, preferían ver muerto tal como sucede en el film.

Con su maestría, sus más de tres horas y media de duración y sus, no obstante, algunas imperfecciones, ¨Éxodo¨ es una de las más complejas y conseguidas grandes producciones del cine americano de los 60, fruto de un momento histórico muy complicado y de la pasión por contar grandes historias que subyace en buena parte de la filmografía de Preminger, quien, pese a su relativo fracaso comercial, nunca dejó de considerarla su trabajo más importante y al que aportó un mayor grado de compromiso personal e ideológico.



Me gusta (0) Reportar

Ficha El Tren de las 3:10

Mad Warrior

  • 16 Dec 2018

9



El Tren de las 3:10
Uno de los rancheros más pobres de Arizona y uno de los forajidos más peligrosos que existen han de cabalgar juntos hasta Contention, donde les esperará un tren que va hacia Yuma a las 3:10...
James Mangold resucita el clásico de los 50 trayéndonos uno de los mejores ¨westerns¨ que han aparecido en nuestras contemporáneas pantallas. ¿Quién dijo que el cine del Oeste había pasado a mejor vida?

Pues casi que sí, que había pasado. Sólo Clint Eastwood se atrevió a desenterrar este género por todo lo alto considerado moribundo ya en los 90 con la maravilla de ¨Sin Perdón¨, muchos pensando que se había vuelto loco; sin embargo, desde mediados del año 2.000, parecía que el ¨western¨, pieza fundamental de la cinematografía americana durante más de cuatro décadas, estaba viendo el renacer de sus cenizas de una forma muy digna, el cual estaría capitaneado por ¨Open Range¨. Después hemos tenido la suerte de ver a otros tantos cineastas que se han atrevido a insuflar algo de vida a este género olvidado por muchos.
Más o menos por las mismas fechas en que el señor Costner estrenaba su film, Columbia Pictures estaba en tratos para producir un ¨remake¨ de ¨El Tren de las 3:10¨, que dirigiera Delmer Daves en 1.957 basándose en el relato del gran Elmore Leonard, contando con el responsable de ¨Copland¨ y ¨En la Cuerda Floja¨ tras las cámaras, pero el proyecto no se materializó hasta pasados tres años, cuando Columbia acabó por vender los derechos a otra productora, eso sí, con el mismo director entre manos.

Dan Evans es un veterano de la Guerra Civil que vive como buenamente puede junto a su esposa Alice y sus dos hijos en un rancho, pero la suerte no parece estar de su parte: sus tierras no producen frutos, su ganado está en mal estado y tiene importantes deudas que pagar. En otra parte del territorio, el despiadado e inteligente forajido Ben Wade asalta una diligencia cargada de armas con rumbo a Bisbee...y casualmente se cruza con Evans en el camino.
Pero será en Bisbee donde se decida el destino de estos hombres: Wade es capturado en la ciudad y será conducido hasta el tren que parte desde Contention a Yuma para ser llevado ante un tribunal federal y terminar ahorcado; Evans se une al grupo de custodia ya que ve en esa misión su oportunidad de ganar algo de dinero y poder prosperar...pero no va a resultar nada fácil el viaje hasta Contention, sobre todo porque la banda de Wade va en su rescate. Será un viaje en el que este último y Evans enfrentarán sus puntos de vista con respecto a la honradez, la sensatez y la dignidad humana.

La historia de Michael Brandt, Derek Haas y Halsted Welles, guionista de la versión del 57, mantiene prácticamente la misma trama aunque se diferencia bastante de aquella en muchos puntos y sucesos, sobre todo en el final, que no tiene absolutamente nada que ver (prefiero el de la original). Mangold nos trae una revisión más dura, cínica, violenta y oscura que la de Daves, y aunque se trate de un ¨western¨ modernizado, por decirlo de algún modo, respeta las raíces y la esencia clásica del género, mientras que consigue imprimir unas buenas dosis de suspense e intriga que evocan el estilo de Anthony Mann, Raoul Walsh, John Sturges o bueno, el mismo Daves, donde el clasicismo se adornaba con elementos de cine negro y misterio.
Lo realmente interesante de esta película no creo que sea el argumento (qué coño, si ya nos lo sabemos), más bien es el desarrollo de la psicología y comportamiento de los personajes durante la trama, y cómo acaban poniéndose en contrapunto los procederes, creencias y formas de apreciar la vida de Evans y Wade, tan diametralmente opuestos. Aparte de este trascendente choque de moralidades, Mangold nos honra con un buen espectáculo de tiros, persecuciones, caídas y sangre, en la mejor tradición del cine del Oeste.

Reemplazando a los grandes Van Heflin y Glenn Ford tenemos a Christian Bale y Russell Crowe, quienes logran unas brillantes actuaciones, sobre todo este último, quien encarna de una manera muy peculiar, cínica y romántica a Ben Wade, escapando a la conducta de los villanos más tópicos y tradicionales del género. Buenas interpretaciones ofrecen también Ben Foster como Prince (que mira que me cae mal este tío, pero aquí me ha sorprendido), el inglés Alan Tudyk como Potter, Dallas Roberts como Butterfield, esa preciosa Gretchen Mol sustituyendo a Leora Dana en el papel de Alice y el genial Peter Fonda.
Los de Lionsgate quisieron adelantar el estreno del film para ponerlo en competición con el de Andrew Dominik, ¨El Asesinato de Jesse James...¨, el cual estaba respaldado por Warner Bros., y vaya si les salió bien la jugada.

En fin, yo no diría que supera al original de Daves, porque no lo hace, pero un gran ¨western¨ moderno sí es, de los mejores que se han realizado en el cine actual, de hecho.



Me gusta (0) Reportar

Ficha Serpico

Mad Warrior

  • 16 Dec 2018

9



Serpico
Él no se dejó sobornar, ni se dejó amedrentar. Se encontraba en mitad de una espiral de corrupción y perdición pero decidió mantenerse honesto y digno...y eso no les hacía ninguna gracia a sus compañeros policías.
De la mano del maestro Lumet vamos a conocer su historia. La historia de Franceso Vincent Serpico.

Este descendiente de italianos nacido en Brooklyn pasó dos años en la guerra de Corea y a los 23 se introdujo en el cuerpo de policía de New York, pero sus métodos diferían horrores de los de sus compañeros. Residiendo en el pintoresco Greenwich Village se hizo a la contracultura, sin embargo cumplía como nadie sus obligaciones de agente de la ley (de lo más contradictorio, la verdad); no vestía de uniforme, para él lo más importante era mezclarse entre la gente, patrullar por las calles y conocer de primera mano el submundo que descansaba bajo los altos rascacielos de la ciudad, en el cual dominaba la decadencia, las drogas, los asesinatos, la corrupción...en fin, la basura.
Pero no sólo en las calles había basura, ni mucho menos. Dentro del departamento también existía otro tipo de decadencia: policías que se dejaban sobornar, que no arrestaban debidamente, que se hacían amigos de traficantes y criminales, que organizaban pequeños grupos clandestinos al margen de la ley...y Serpico, claramente, no encajaba en ellos. Él defendía la honradez y la justicia, y decidido a acabar con toda esta red de corrupción informó del caso fuera del cuerpo, interviniendo la Comisión Knapp y hasta llegando a oídos de la prensa. Desde ese día, Frank se convirtió en un hombre marcado.

¨Serpico: El Policía que Desafió al Sistema¨ fue la biografía que el autor Peter Maas escribió sobre el héroe, cuando éste ya había recibido la condecoración más alta del departamento de New York, la Medalla de Honor (que le fue dada sin ceremonias ni nada de nada), y residía apaciblemente en tierras suizas. Fue entonces cuando el productor Martin Bregman habló a Maas de la posibilidad de llevar a la gran pantalla aquella biografía, y el proyecto acabó aprobándose, con la colaboración del mítico Dino de Laurentiis y siendo elegido John G. Avildsen (responsable de las míticas ¨Rocky¨ y ¨Karate Kid¨) para ocupar el puesto de director.
Sin embargo, a causa de las diferencias que hubo entre este último y Bregman, fue finalmente Sidney Lumet, que regresaba de Inglaterra de rodar el muy interesante drama ¨La Ofensa¨ junto a Sean Connery, quien se quedó tras las cámaras. Cuando Al Pacino, cuya fama y popularidad iba en aumento en aquellos años, fue elegido para encarnar al protagonista, sabía que la única forma de preparase debidamente era aprender del hombre en el cual basaba el guión, con lo que decidió invitar al Frank Serpico auténtico a su residencia de New York; que nadie diga que el actor no se esforzó para interpretar el papel.

Los guionistas Waldo Salt y Norman Wexler, si bien plantearon algunos pequeños cambios, mantuvieron los hechos tal y como ocurrieron. Aunque una cosa es cierta, en una película como ¨Serpico¨ la trama no tiene gran importancia, pues se va desarrollando gracias a los personajes, y en ese detalle Sidney Lumet es un experto; amante de sucesos reales que han significado importantes cambios en la sociedad y la cultura o que, sencillamente, han formado parte de la historia de ésta, el director vuelve a centrarse en el aspecto humano y realista de la historia, narrando en forma de crónica lo que les va pasando a los protagonistas, pues siempre ha tenido muy buena mano retratando el carácter de éstos.
El film se dispone como un ¨thriller¨ policíaco clásico pero sin los elementos del mismo, dejando la acción, la intriga y la violencia gratuita, máximas del género en la década de los 70 (y es algo que atestiguan ¨Harry, ¨el Sucio¨ ¨, ¨The French Connection¨ o ¨América Violenta¨), más apartados en favor del drama y el suspense. Lo que realmente toma importancia es la visión del director con respecto al cinismo e hipocresía que reinan dentro de las fuerzas policiales y ese dilema al que debe enfrentarse el personaje de Serpico, un hombre asqueado por la corrupción, acorralado, viviendo en peligro constante y a merced de las burlas y amenazas de sus propios compañeros del departamento, pero sin mostrar signos de debilidad y defendiendo hasta el final sus principios y convicciones.

Al Pacino vuelve a brindarnos una versátil y magistral interpretación, una de las más memorables de su carrera, en la piel de Frank Serpico, lo que le valió un Globo de Oro. Todas las miradas y elogios recaen sobre este gigante, pero también hay que recordar a unos solventes Tony Roberts, John Randolph, Biff McGuire, Jack Kehoe, M. Emmet Walsh y esa sorprendente Barbara Eda-Young.
Emocionante, cruda y absorbente. Quizá no tan mítica como la siguiente colaboración que se daría entre Lumet y Pacino, ¨Tarde de Perros¨ (más que nada porque el anticlímax de ésta no puede compararse al gran final de aquella), pero fácilmente está llamada a ser uno de los más brillantes ¨thrillers¨ de los 70.



Me gusta (0) Reportar

Ficha First Man (El Primer Hombre)

reptilenin

  • 16 Dec 2018

8


First Man (El Primer Hombre)
La película gustara mas o menos pero esto es cine de calidad,a mi me ha gustado todo,desde la parte mas familiar del protagonista hasta la parte mas técnica y aterrizaje.

Un buen recorrido de todas las dificultades del proceso hasta llegar al objetivo y con unos ultimos cuarenta minutos son un espectáculo,dignos de cualquiera de los grandes directores,todo con el tono justo y preciso que necesitaba la historia.

Otra gran obra de este director y otro gran trabajo de Ryan Gosling que hay gente que le acusa de ¨cara palo¨ pero para mi de los mejores actores que hay en circulación y que se amolda perfectamente a cada personaje que interpreta.



Me gusta (0) Reportar

Ficha Domingo Negro

Mad Warrior

  • 16 Dec 2018

10



Domingo Negro
Un dirigible se aproxima hacia el inmenso estadio de Miami. Más de 80.000 personas se encontrarán allí disfrutando de la Super Bowl. Sucederá una catástrofe de dimensiones colosales si alguien no detiene a los terroristas.
Buenas bases para construir un electrizante ¨thriller¨ de intriga y acción como ¨Domingo Negro¨, sin duda uno de los más brillantes realizados en la década de los 70.

Los fatídicos acontecimientos en las Olimpiadas de Munich de 1.972 crearon un clima de concienciación en todos los medios, tanto en la realidad como en la ficción, a la vez que de inspiración. Aquella era la época de las novelas y las películas sobre conflictos internacionales, conspiraciones políticas y, sobre todo, brutales ataques terroristas; el señor Thomas Harris, autor y creador de la saga del famoso psicópata Hannibal Lecter, fue uno de los que se inspiraron por aquel entonces en los sucesos acaecidos en Munich, lo cual dejó patente en su primera novela, ¨Black Sunday¨.
Al contrario de sus expectativas, la obra fue un éxito moderado, pero suficiente para que el productor Robert Evans, que había obtenido buenas cifras gracias a ¨Marathon Man¨ y ¨Chinatown¨, se interesara por ella y lograra los derechos para la Paramount. Aunque la realizada por Friedkin fuese insuperable, la buena acogida de la secuela de ¨French Connection¨ garantizó a John Frankenheimer el puesto de director en la adaptación de la novela de Harris, de la que se encargaron, entre otros, Kenneth Ross, quien había escrito el guión de ¨Chacal¨ poco antes (¨thriller¨ de connotaciones políticas y terroristas cuya influencia está muy presente en el que nos ocupa).

Ésta se inicia con el cuidadoso plan que tiene el grupo terrorista palestino Septiembre Negro, en el que una miembro, Dahlia Iyad, desea asesinar a miles de inocentes como venganza contra los americanos a causa de las injusticias hacia a su pueblo y la estrecha relación que mantienen con Israel. El propósito será hacer explotar un dirigible sobre el estadio de Miami en mitad del gran acontecimiento de la Super Bowl, al cual asistirán miles de personas e incluso el presidente de la nación.
Para ello Dahlia se servirá de Michael, un piloto desequilibrado por los años que pasó de prisionero en Vietnam y que también desea vengarse por cómo fue tratado a su regreso por sus compatriotas. Ese es el panorama: 600 kilos de explosivos junto con dardos de acero que se usarán para matar a mucha gente, sin embargo el F.B.I. y el Servicio de Inteligencia de Israel harán todo lo que esté en sus manos para evitar el inminente desastre; de esta misión se encargará el mayor David Kabakov, un implacable agente israelita empeñado en cazar a los terroristas.

La clave de este gran ¨thriller¨ está en lograr que el espectador se ponga en tensión durante sus últimos 34 minutos de metraje, justo cuando el dirigible se pone en marcha rumbo al estadio; porque el director nos hace esperar, y cuanto más esperamos más nerviosos nos sentimos, y vemos que el monstruo flotante ese se acerca y nos preguntamos ¨¿pero cuándo va a ocurrir?¨, ¨¿qué pasará?¨, ¨¿explotará de una vez?¨, y en eso el señor John Frankenheimer se las pinta solo. El director maneja con oficio, nervio y ese particular talento que le caracteriza una compleja trama llena de suspense y sorpresas, tan intrigante como excitante y, aunque por momento resulte tan increíble como un film de James Bond, sin perder un ápice de inteligencia y precisión.
Y qué mejor que el responsable de ¨Siete Días de Mayo¨ y ¨El Mensajero del Miedo¨ para ocuparse de la adaptación de la novela, pues es bien sabido lo ducho que está en retratar contextos sociales y políticos del momento en sus obras; además de esto y de las tremendamente bien filmadas secuencias de acción que garantiza ¨Domingo Negro¨, el director vuelve a enfocarse en sus personajes, ahondando en el pasado, emociones y psicología de éstos, desarrollando así unas dramáticas y muy interesantes subtramas que en manos de otro habrían sido reducidas o, sencillamente, obviadas.

El gran Robert Shaw hace del clásico agente de película de los 70, duro y de pocas palabras, cosa que se le da a las mil maravillas, aunque está sin duda eclipsado por un soberbio Bruce Dern que sorprende en su papel de ex-soldado torturado por su pasado y sediento de venganza contra su pueblo; ellos son las estrellas absolutas, por mucho que se pretenda Marthe Keller, quien resulta la mar de odiosa y pesada (no me cayó tan mal en ¨Marathon Man¨). Este trío protagonista es seguido de unos solventes Fritz Weaver, Bekim Fehmiu y Steven Keats.
Si no gozó de mayor éxito fue por la mala acogida de ¨Pánico en el Estadio¨, estrenada poco antes y que explotaba una temática parecida a la de ¨Domingo Negro¨. De todos modos ésta se queda como un musculoso y emocionante ¨thriller¨ cuyos efectos especiales, gran banda sonora de Williams, trabajo de Tom Rolf a la edición y dos memorables momentos (la cacería de Fasil por Miami y el espectacular final), terminan por redondear una de las obras maestras de Frankenheimer.

Una curiosidad para los cinéfilos: dos secuencias de la película aparecen de prácticamente igual manera en ¨Kill Bill (Vol. I)¨ y ¨Los Odiosos Ocho¨. Tarantino, como de costumbre, pillando cacho de todas partes.



Me gusta (0) Reportar

Ficha Juego de Patriotas

Mad Warrior

  • 16 Dec 2018

8



Juego de Patriotas
Vuelve el analista más sagaz, inteligente y, ¿por qué no decirlo?, famoso de la C.I.A., John Patrick Ryan. Y esta vez vuelve más duro que nunca.
No para proteger a su país de terroristas ni detener un golpe de Estado, sino para salvar la vida de su propia familia, y pasando por encima de quien sea para lograrlo.

Estaban Frank Mancuso, presidente de la Paramount allá por los 90, y el productor Mace Neufeld, quienes disfrutaban de la buena acogida que tuvo ¨La Caza del Octubre Rojo¨, sopesando la idea de proseguir con las aventuras del personaje de Tom Clancy; fue este último quien tuvo la brillante idea de realizar las adaptaciones cinematográficas de dos de las novelas del autor sobre la serie, ¨Patriot Games¨ y ¨Clear and Present Danger¨. Tras adquirir los derechos cayó la primera, que se centraba mucho más en Jack Ryan, lo cual era la principal intención de Neufeld: ahondar en el analista y en su vida personal haciendo de él un personaje más humano.
Volverían a contar con Alec Baldwin para encarnar al protagonista y mientras tanto se trajeron a Phillip Noyce (quizás el director australiano que más se acomodó en el Hollywood de los 90 después de Roger Donaldson), lo que significaría su salto definitivo en la industria americana. Sin embargo, Baldwin se marchó en el último momento, lo que puso en un aprieto a los productores; por suerte, Harrison Ford aceptó el papel tras quedar encantado con el guión...aunque fuera veinte años mayor que la primera versión que se hizo del personaje.

Después de muchos años de servicio, Jack Ryan vive retirado de la C.I.A. llevando una apacible vida junto a su esposa Catherine y su hija Sally; no obstante, si se cree que sus días de acción han terminado está muy equivocado, ya que justo en mitad de las vacaciones que se estaba tomando en Londres con su familia, varios miembros de un grupo terrorista clandestino de origen irlandés cometen un atentado contra el secretario de Estado William Holmes. Jack, sin pensar mucho en las consecuencias, le echa valor y logra detener el ataque, asesinando al hermano menor de uno de los terroristas, Sean Miller.
Ryan y su familia regresan a EE.UU. mientras los medios acusan al I.R.A. del atentado y Miller está en prisión comido por los deseos de venganza; poco después, el grupo terrorista irlandés al que pertenece, le libera y empieza a prepararse para un próximo ataque...pero a él lo que le importa no es asesinar a ningún político, sino cazar al hombre que mató a su hermano. De este modo, Ryan deberá afrontar la misión más peligrosa de toda su vida, una en la que no puede haber fallos: proteger a su mujer y su hija.

Como pretendían los productores, ¨Juego de Patriotas¨ lo que hace es profundizar en el personaje de Jack, ya retirado llevando una vida tranquila, aunque convirtiéndolo no en un cerebral analista de oficina encargado de resolver una misión gracias a su perspicacia, que era mayormente como quedaba representado en ¨La Caza del Octubre Rojo¨, sino en un hombre más activo (curioso, porque en esta película es más mayor que en la anterior), preparado para ser un héroe de acción, y no porque sus jefes se lo ordenen o porque él quiera, sino porque ha de evitar que asesinen a las dos personas a las que más quiere, sacando a relucir, de esta forma, su cara más humana y vulnerable.
Es lo que diferencia a esta adaptación de Clancy de la que dirigió McTiernan: mientras que aquella era un ¨techno-thriller¨ de espías de aires clásicos, ¨Juego de Patriotas¨ deja las connotaciones políticas un tanto relegadas, aunque parezca que no, en detrimento de la acción más intensa y un drama e intriga más cercanos, más familiares, dejando el sr. Noyce bien patente que puede manejar la absorbente trama con pulso y nervio, la cual, a todos los efectos, no pasa de la clásica y manida historia de venganza que llevamos viendo desde tiempos inmemoriales (-¿Qué has matado a mi hermano?, ¡pues yo voy a matar a tu mujer! -¿Qué tú a quién vas a matar?, ¡espera que te pille, cabrón!).

Harrison Ford le da otro enfoque y maravillosos matices a Jack Ryan, no teniendo nada que ver con cómo lo encarnó Alec Baldwin; aunque el hombre hace un personaje que ya le hemos visto hacer cien veces hay que reconocer una cosa: el mejor Ryan es el que Ford ha interpretado, y aquí lo interpreta de miedo. En el otro extremo, Sean Bean lo borda como el malo que sólo quiere venganza, mientras que Anne Archer y Thora Birch brindan unas muy creíbles y emotivas actuaciones; repite James Earl Jones en el mismo papel, sobrio como él solo, seguido del veterano Richard Harris y de un gran Sam Jackson previo al estrellato que le daría ¨Pulp Fiction¨.
Más del triple de su presupuesto recaudado en taquilla dejó a ¨Juego de Patriotas¨ como uno de los films más exitosos de 1.992. A quien no gustó pero nada fue a Tom Clancy, que quedó frustrado por el final tan precipitado e increíble que inventaron los productores para la historia, el cual difería horrores del que tenía el texto original.



Me gusta (0) Reportar

Ficha Los Lobos de Washington

Mad Warrior

  • 16 Dec 2018

8



Los Lobos de Washington
¨Hace tiempo conocí yo a una persona, Miguel...nos hicimos amigos, fíjate tú. Pasamos por lo bueno y por lo no tan bueno […] era la única persona en la que yo podía confiar. Vamos, que le admiraba […] bueno, pues ahora me parece que todo eso fue hace cien años […] y tú no eras el hijo de la gran puta que eres ahora mismo...¨.
Y es que, cuando el dinero se mete de por medio, pese a los obvios beneficios que produce, termina con todo, la amistad, la piedad, el respeto y, sobre todo, la dignidad, transformando a las personas en animes salvajes.

¨Los Lobos de Washington¨, desgraciadamente no conocida por muchos, pasa por ser una de mis películas españolas favoritas. Siendo el ¨thriller¨ uno de los géneros que más me apasionan tengo que reconocer que, pese a no contar una historia nada original, la obra de Mariano Barroso logra engancharme de principio a fin, y más con cada visionado...una obra que destila esencia de cine negro clásico por los cuatro costados.
Esta es la tercera del director, quien poco a poco (y tras llevarse un Goya por su debut) fue haciéndose un nombre dentro de nuestra industria, sobre todo gracias a su segundo trabajo, ¨Éxtasis¨, con el que logró pasar con éxito por varios festivales internacionales llevándose el aplauso del público y la crítica. El guión de Juan Cavestany fascinó al director, quien decidió al instante adaptar a la gran pantalla, y que acabó llegando a las manos de Javier Bardem, que hacía las veces de productor ejecutivo del film; de este modo, Barroso volvería a contar con él para el papel protagonista.

En un mundo frío, gris, y donde no para de llover, Miguel y Alberto son dos amigos y socios que llevan un montón de años metidos en empresas bastante turbias, siempre a las órdenes de Claudio, un despiadado individuo que no está pasando por su mejor momento, ya que sospecha que su mujer Elena le está siendo infiel. Este último acaba engatusado por Miguel para tomar parte en un lucrativo negocio de venta de coches...un negocio que no pinta nada bien en el que también participarán Alberto y Pablo, un chico bastante lento de entendimiento.
Claudio suelta 20 millones de pesetas, como estaba previsto, pero Miguel le pega un giro a los acontecimientos llevándose el dinero y dejando tirados a sus compañeros; al final los años de amistad y colaboración que han pasado no significarán un carajo, lo único que importa, sobre todo, es recuperar el dinero. Para colmo de males, se mete en el tema Antonio, el amante de Elena, con la intención de robar el dinero al marido de ésta, mientras que la ex-mujer de Alberto es ingresada en un hospital por un accidente de tráfico en el que Miguel parece tener algo que ver.

Tal y como señala el director, la clave de ¨Los Lobos de Washington¨ no se halla en el argumento, y es cierto, porque ya nos lo conocemos y no es que sea precisamente muy original (los gangsters de pacotilla que quieren robar un dinero al jefe, entonces éste coge y va a vengarse de ellos), lo importante es ver cómo los personajes se desenvuelven y van evolucionando. El guión de Cavestany profundiza con melancolía en la debilidad de unos hombres que tienen que hacerse pasar por tipos duros para sobrevivir en un ambiente de marcado desencanto social, duros pero arrastrando una pesadumbre infinita; que Miguel robe el dinero ya es la gota que colma el vaso, lo que les acaba convirtiendo en bestias dispuestas a matarse para llevarse el botín.
Los sentimientos y las jerarquías (pues se comportan como en una manada) quedan sepultadas por el afán de lucro, y en tanto en cuanto la historia, repleta de violencia, drama y un humor negro de lo más amargo, se desarrolla a través de giros bien planteados, el cinismo, la hipocresía, el miedo y el odio se van acrecentando. Por estos aspectos y elementos se aprecia la influencia de directores como Peckinpah, Schlesinger y los Coen de ¨Sangre, Fácil¨ y ¨Fargo¨ en la obra de Barroso, la cual tampoco desentonaría entre las novelas de Westlake o en la filmografía de alguien como Siegel (aunque la portada me recuerda a la de ¨Gonin¨, de Ishii, con la que también guarda algún que otro parecido).

El plantel es la gran baza del film. Mira que Javier Bardem nunca me ha hecho ni puta gracia (buf, desde que lo vi por primera vez en ¨Huevos de Oro¨...), pero reconozco que aquí está impresionante el tío, al igual que Pep Cortés, el cabrón de Eduard Fernández, ese monstruo que es José Sancho y el tonto de Alberto San Juan, que añade una nota cómica a la cosa; Ernesto Alterio también brinda una memorable actuación, seguido de unas correctas Vicenta Ndongo, Alicia Cifredo y María Pujalte.
Dirigida por Barroso con nervio, crudeza y un interesante aire de clasicismo, destacando la banda sonora de Bingen Mendizábal y el buen trabajo de fotografía de Néstor Calvo, ingredientes que convierten a ¨Los Lobos de Washington¨ en uno de los ¨thrillers¨ españoles más poderosos de la década de los 90...cosa de la que todavía algunos mentecatos no se han dado cuenta, qué le vamos a hacer.



Me gusta (0) Reportar

Ficha Triple Cross

Mad Warrior

  • 16 Dec 2018

7



Triple Cross
50 millones de yenes. Cuatro ladrones. Un atraco perfecto. Un traidor. Un solo motivo para matar o morir...
Kinji Fukasaku vuelve por sus fueros al cine de gangsters, al de traiciones, al de tipos duros, al de balas, sangre y huesos rotos. A su cine de siempre, al fin y al cabo, y con una de sus películas más frenéticas y divertidas.

Kanzaki, Imura y Shiba son tres amigos que han perpetrado lucrativos robos con más narices que nadie, a veces incluso a plena luz del día; la policía no ha logrado atraparles pero todos los periódicos hablan de ellos...son, como se suele decir, unos putos profesionales. Tras un año sin verse llevando una vida ociosa y más o menos apacible, Shiba reúne a la banda para hablarles de un gran golpe que un energúmeno llamado Kadomachi ha planeado ya que necesita dinero para poder abrir una discoteca en la ciudad.
Los tres antiguos compañeros se alían con el chaval en un atraco muy sencillo: asaltar un coche donde se halla la recaudación de un hotel que alcanza la friolera de 200 millones de yenes, pero cuando descubren, para su desgracia, que la cantidad sustraída sólo es de 50 millones, a Kadomachi se le cruzan los cables y decide quedarse con todo el dinero, asesinando a los demás. Éste, que estaba compinchado con la joven y muy pintoresca novia de Shiba, Mai, cree que la jugada le ha salido redonda...y ambos la joden pero bien al pensar eso, pues se dejan un cabo suelto, Kanzaki, quien les perseguirá sin descanso con dos fines: recuperar el dinero y vengar a sus amigos.

El mismo año en que un joven americano reventaba el panorama del cine independiente con ¨Reservoir Dogs¨, un Kinji Fukasaku de 61 años regresaba al género de gangsters, yakuzas y atracadores que había dejado colgado allá por 1.977 con una película cuya premisa no era muy distinta del debut de Quentin Tarantino. Aquellos que conozcan bien el nombre de Fukasaku, y esto no va para los que creen que sólo ha dirigido ¨Tora! Tora! Tora!¨ y ¨Battle Royale¨, conocerán también la clase de películas con las que se encumbró; su inclinación por el cine negro y el empuje que le dio a los films de yakuzas a comienzos de los 70 con sus míticas ¨Batallas sin Honor ni Humanidad¨, terminó por convertirle en un maestro del género.
Sus aventuras de mafiosos, tan directas, ultraviolentas y realistas, pasaron a ser toda una influencia para muchos cineastas, tanto de dentro como de fuera del país, pero el sr. Fukasaku, que ya gozaba de una longeva y consagrada carrera, optó por inmiscuirse en nuevos géneros y estilos tras su última película de gangsters, ¨Doberman Cop¨. Catorce años más tarde, y viendo cómo había evolucionado el cine de acción (sobre todo en la industria hongkonesa), decidió volver a sus películas de antaño encargándose del guión de Shoichi Maruyama con producción de la gran Shochiku.

¨Itsuka giragira Suru Hi¨, o ¨Triple Cross¨, no nos presenta una historia original, de hecho les recordará por sus similitudes (argumentalmente hablando) al clásico de John Boorman ¨A Quemarropa¨, basado en la novela de Westlake. Este film de Fukasaku no es más que un tributo al cine de atracadores y mafiosos de toda la vida, con un aire moderno y estilizado cargado de intriga, cinismo, giros de trama bastante previsibles, unos personajes podridos hasta el tuétano (no se salva ni el apuntador) y esos valores tan particulares del mundo de los yakuza que tan bien nos conocemos, tomando de referencia el estilo frenético y el ritmo de videoclip imperante en la década heredado del que practicaba John Woo.
Pero a la vez que se recupera la esencia clásica de la ¨crook story¨, Fukasaku se inclina hacia lo esperpéntico, lo excesivo y hacia un tono marcadamente cómico con el que parodia de manera muy desenfadada el mismo cine que en su día le hizo famoso (la figura del duro y leal yakuza que había adornado sus obras en los 70 aparece aquí ridiculizada sin compasión). La trama avanza poco a poco entre enfrentamientos, amenazas, deseos de venganza, romance y codicia hasta que llega la media hora final, una sucesión de mareantes secuencias de acción donde tenemos explosiones, tiros, persecuciones, sangre y peleas por doquier, garantizando una sesión intensiva de entretenimiento que no defraudará a los fans del género.

Kenichi Hagiwara se muestra como una mezcla letal entre Lee Marvin y Tetsuya Watari, compartiendo protagonismo junto a la guapa Yumi Takigawa, los veteranos Renji Ishibashi y Sonny Chiba, otra vez en colaboración con el director, y los más jóvenes Kazuya Kimura y Keiko Oginome, ambos en unos papeles detestables a más no poder. En una pequeña aparición tenemos al gran Rikiya Yasuoka, al que algunos recordarán por sus intervenciones en ¨Black Rain¨ y en la disparatada ¨Osaka Tough Guys¨, de Takashi Miike.
En fin, un divertidísimo producto de evasión lleno de suspense, violencia, humor negro, sexo, acción de ritmo taquicárdico y ¨rock¨ a todo volumen que demostró que, a pesar de la edad, Kinji Fukasaku no sólo se mantenía en plena forma, sino que podía competir perfectamente con directores más jóvenes que practicaban el mismo tipo de cine.



Me gusta (0) Reportar

Ficha El Último Pistolero

Mad Warrior

  • 16 Dec 2018

6



El Último Pistolero
No soporta las injusticias, los insultos ni a aquellos que abusan del poder, y si alguien le ofende o le traiciona que antes o después espere su venganza; tampoco ha matado a quien no se lo mereciera y sus iglesias han sido las montañas y las praderas.
Fue defensor de la ley, ahora un legendario pistolero...y esta será la última vez que dispare sus balas.

Su nombre es John Bernard Books, y, sí, se convirtió por méritos propios en el más famoso pistolero del salvaje Oeste, aunque su reputación de asesino despiadado también prevaleció. Él es un hombre de los que ya no quedan, fuerte, valiente, justo y muy tozudo, sin embargo los años no pasan en balde y la senectud le ha alcanzado dejándole sólo el recuerdo de lo que una vez fue, pero todavía ha de cumplir una última misión, vengarse de tres tiparracos que le hicieron buenas faenas en el pasado.
Uno mató a su hermano, otro le entregó a los indios apaches, y el último le disparó por la espalda. Tres hombres que según Books tienen los días contados, aunque todos crean que es un carcamal, aunque no tenga las mismas fuerzas que antaño y aunque esté atacado por un cáncer terminal que le han diagnosticado. Por su orgullo y por su nombre él está dispuesto a liquidar unas cuentas pendientes, y vaya si lo hará.

A mitad de los 70 pocos se atrevían a confiar en un género tan moribundo como el ¨western¨, el cual ya había alcanzado su fase crepuscular, pero hubo quienes que le dedicaron muestras de afecto, aparte de los italianos y sus más mediterráneas y desmitificadoras versiones. Siguiendo una corriente donde se daba la completa separación con los códigos más clásicos teníamos a Eastwood, quien brindó grandes trabajos como ¨Infierno de Cobardes¨ o ¨El Fuera de la Ley¨, Peckinpah, convertido en apóstol del Oeste crepuscular gracias a ¨La Balada de Cable Hogue¨ o ¨Pat Garrett y Billy, ¨el Niño¨ ¨, y otros como Monte Hellman o John Huston.
Sí, el Oeste ya no era lo que fue, sin embargo alguien estaría dispuesto a recordárnoslo, y ese iba a ser John Wayne. Porque, ¿acaso había alguien más grande que Wayne dentro del ¨western¨?...la respuesta, por si había alguno dudando, es que no. Y el hombre iba a volver, casualmente, cuando al productor M.J. Frankovich se le ocurrió adquirir los derechos de la novela de Glendon Swarthout, ¨The Shootist¨; Wayne, que por aquel entonces tenía 69 años, se empeñó en hacer ese papel a pesar de sus evidentes problemas de salud, sobre todo porque el argumento era semejante al del film ¨El Pistolero¨, de Henry King, cuyo papel, que fue a parar a manos de Gregory Peck, rechazó en su momento.

¨El Último Pistolero¨ se convertiría, así, en el film testamentario de ¨El Duque¨, y desde luego no podría revelarse más premonitorio, porque recordemos que a Books la muerte le amenaza en forma de cáncer, la misma enfermedad que acabaría tristemente con Wayne tres años después...pero ya podía estar muy anciano o en estado terminal, que su energía de toro bravo y su inteligencia de viejo zorro no se la quitaba nadie. Esa era la intención, más que otra cosa, de una película que no ofrecía nada nuevo y que se dedicaba a repetir añejos esquemas y valores del género: inmortalizar la excelsa figura del protagonista, de lo cual se encargan esas secuencias en blanco y negro que aparecen al principio, tomadas de anteriores películas donde podemos ver a un joven Wayne repartiendo justicia como mejor sabía, tirando de revólver y frases lapidarias.
Siegel, otro veterano consagrado del mundillo, nos presenta, con su particular, cínico y mordaz estilo, aunque rodando de un modo plano y clásico (salvo en un par de escenas que se notan que son suyas), un Oeste como el de ¨Duelo en la Alta Sierra¨, dominado por el progreso, con coches que atraviesan las calles mientras la gente no deja de hablar de adelantos y los jóvenes toman el relevo de las viejas generaciones. John Wayne y el ¨western¨ se encontraban así por aquel entonces, aunque con el personaje de Books tuvo la oportunidad de encarnar, por última vez, al estereotipo de hombre duro, noble y justo que tanta fama y gloria le dio en décadas pasadas, sin las ambigüedades y extrañezas de los personajes que hacía Eastwood.

Nuestro querido ¨Duque¨ sigue al pie del cañón pese a interpretar a un melancólico personaje abatido por el peso de los años, un personaje que le viene como anillo al dedo; además gozó del privilegio de cambiar la historia a su antojo (a ver quién se lo discutía), pues la novela toma derroteros diferentes. El caso más llamativo fue el cambio en el final (en el libro, Books disparaba a Pulford por la espalda, luego siendo abatido por Gillom, pero Wayne tenía muy claro que nunca había disparado a la espalda contra nadie, y no lo iba a hacer ahora, claro). Bien acompañado está el hombre de otras leyendas del cine como son Lauren Bacall y James Stewart, quien ya fue compañero de Wayne.
Otros grandes del negocio como John Carradine, Scatman Crothers, Bill McKinney o Richard Boone redondean el reparto, donde tenemos a un jovencillo Ron Howard antes de pasar a ser director, pero está claro que todos descansan a la sombra de Wayne.

Está claro que ¨El Último Pistolero¨, donde lo que más destaca es el duelo final en el bar, no es una joya del ¨western¨, aun estando realizada con el oficio de Siegel, es sobre todo una despedida, el adiós de ese centauro del desierto llamado Marion Robert Morrison que estuvo medio siglo dedicado al mundo del cine bajo el sobrenombre de John Wayne. El historiador Frank Thompson afirmaba que aquél había ejemplificado al héroe tradicional, siendo ¨el solitario que llega, cambia las cosas, corrige los errores, aprende cosas, enseña otras y se va¨.
Recordémosle, pues, no como el icónico astro del género abatido, privado de sus míticos abalorios y diluyéndose como el polvo al igual que el propio cine que le convirtió en estrella, sino como lo que fue: un héroe.



Me gusta (0) Reportar

Ficha Un Mundo Perfecto

Mad Warrior

  • 16 Dec 2018

8



Un Mundo Perfecto
En 1.992, el director, que iba camino de convertirse en los más grandes cineastas de su generación, logró insuflar vida con ¨Sin Perdón¨ a uno de los géneros más olvidados del celuloide, el ¨western¨, género con el que él mismo empezó a convertirse en estrella; el caso es que la película, la cual hoy permanece como una de las joyas del cine del Oeste, fue un bombazo, llevándose el aplauso tanto de público como de crítica y siendo galardonada en los Oscar.
Después de eso decidió tomarse un descanso y ponerse a las órdenes del teutón Wolfgang Petersen en otro gran ¨thriller¨ que resultó un éxito de taquilla, ¨En la Línea de Fuego¨; fue entonces, en mitad de aquel proyecto, cuando le llegó el guión de John Lee Hancock, un guión que le fascinó y donde vio la oportunidad de poder dirigir tranquilamente sin tener que actuar. Aunque al final Kevin Costner, cuya carrera estaba cada vez más en alza en aquel momento (y es que aún no le había dado al hombre por las aventuras de corte post-apocalíptico...), sugirió que Eastwood quedaría de miedo haciendo del ranger Garnett.

Este viaje a través de las carreteras solitarias del Estado de Texas se inicia en 1.963, cuando Robert Haynes y Terry Pugh consiguen fugarse hábilmente de la prisión de Huntsville; el plan es que cada uno se vaya por su lado, pero esa huida se complica inesperadamente cuando Pugh asalta el hogar de una devota de Jehová, obligando a Robert a llevarse al hijo de ocho años de ésta, Philip, como rehén para poder escapar. El encargado de detenerlos será el rudo ranger Red Garnett, quien ya cruzó sus caminos con Haynes tiempo atrás, junto a la atractiva y sagaz criminóloga Sally Gerber y un agente del F.B.I. no demasiado simpático.
Tras tener que librarse de Pugh, el compañero de éste y el pequeño Philip prosiguen la marcha, y en el camino estrecharán lazos hasta nacer entre ellos lo más parecido a una gran amistad, ya que los dos tampoco son tan diferentes, como cree Robert. Justos emprenderán no sólo una huida al margen de la ley, sino una peripecia de descubrimiento vital con una idea muy clara en mente: experimentar esa sensación de libertad que ambos desean con tanto anhelo, a pesar de lo despiadado y cínico del mundo en el que viven.

Tirando de una premisa la mar de sencilla y bastante similar a la de otros dramas dirigidos por él, como ¨Bronco Billy¨ o ¨El Aventurero de Medianoche¨, las cuales presentaban a personajes que, a través de un viaje, van descubriéndose a sí mismos y alcanzando una especie de redención, Clint Eastwood vuelve a demostrar que en los terrenos del drama se mueve como pez en el agua. Humana e intimista, ¨Un Mundo Perfecto¨ empieza casi como un ¨thriller¨ policíaco y sigue como tal hasta que vemos que lo importante no es la cacería del ranger y los suyos, sino la relación que se establece entre el secuestrador y el rehén, una relación basada, pese al trágico hecho, en una profunda comprensión y confidencialidad que estos dos seres humanos nunca encontraron en sus respectivas vidas.
Quizás el largo metraje provoca que el ritmo descienda en ocasiones, volviéndose irregular cuando se dan esos breves momentos dentro de la caravana (aunque luego sabemos que algo de importancia tienen), no obstante el film coge la suficiente fuerza en los últimos 38 minutos para que suspiremos aliviados, porque el viaje ha merecido, efectivamente, la pena. 38 minutos magistrales que empiezan en la casa de Mack cuando el lado oscuro de Haynes se libera, tornándose la atmósfera lo más tenebrosa posible; un giro, desde luego, impecable y, a todos los efectos, necesario.

El sr. Costner vuelve a interpretar al tipo de personaje que tanto le gusta: a pesar de ser un criminal y un asesino, acaba cayéndonos en gracia y sabemos que le vamos a echar de menos cuando se vaya; hay que decir que aquí el buen hombre logra una de sus mejores actuaciones. Le sigue el pequeño T.J. Lowther, buenísimo en su debut cinematográfico, una correcta Laura Dern que no abandona sus papeles de mujer fuerte y un Eastwood impagable repitiendo por enésima vez su papel de tipo duro respetuoso con la ley.
Emocionante y siniestra ¨road movie¨, violenta y divertida, desgarradora y llena de esperanza y con un final inolvidable. No estará entre mis favoritas del director, pero por méritos propios merece figurar entre sus más logrados trabajos.



Me gusta (0) Reportar

Ficha Operacion 67

bigladiesman

  • 16 Dec 2018

7


Operacion 67
[Esta crítica está adaptada al subgénero de luchadores y por tanto la valoración de circunscribe a dicho subgénero, no al cine en general]

Santo retorna a los Estudios América y a los Cardona (René Cardona y René Cardona Jr.), entrando por su parte en dos mundos nuevos para él: uno, el de los clones de Bond, y dos, y más importante, en el del cine en color, que ya no abandonaría salvo por una excepción puntual.

Así, él y el musculitos y leyenda viva de la psicotronia mexicana y los westerns yanquis de finales de los 60 Jorge Rivero (que había interpretado a un “clónico” de Santo: El Enmascarado de Oro) son agentes secretos en misión para salvar el mundo. La parte femenina viene de la californiana Elizabeth Campbell, que interpretaba a Golden Ruby en la saga de Las Luchadoras.

La película está escrita como casi siempre por García Travesí, y es la primera de la saga que se conserva íntegra con los desnudos femeninos que en otras entregas o se añadieron a posteriori o se eliminaron para darles un tono familiar (parece paradójico, pero en el mercado del cine sesentero la cosa funcionaba así en todo el mundo). Las escenas de acción fusilan, como se señala en otras críticas, muy descaradamente varias escenas de la saga Bond, pero pese a la falta de originalidad, dentro de lo que cabe no están tan mal hechas.

Volver a Estudios América significa que vuelve la saga el ingenio en el diseño de los sets de Arcadi Artís-Gener. El color los resalta aún más pero salen poco. La música, a cargo de Enrico Cabiati, muy enérgica y marchosa, es agradable de escuchar pero a veces parece un poco fuera de lugar: suena como si Herb Alpert & The Tijuana Brass, fumaos y empastillados, estuvieran improvisando sobre la peli.

Dentro de lo que son las pelis de Santo me ha gustado e incluso sorprendido: creo que Operación 67 incluso podía plantarle cara -a nivel meramente técnico - a alguno de los eurospies de ese tiempo. Interesante.



Me gusta (0) Reportar

Ficha Un Botín de 500.000 Dólares

Mad Warrior

  • 15 Dec 2018

7



Un Botín de 500.000 Dólares
Cuando empieza la película y ves a Clint Eastwood de cura sabes que hay gato encerrado. Cuando aparece Jeff Bridges dándoselas de chuleras y caradura sabes que se cruzará con el otro seguramente de la manera más estrafalaria.
Y, efectivamente, cuando ocurre, sabes que lo que van a montar estos dos prendas ni va a ser algo bueno ni va a tener consecuencias agradables.

Al igual que otro gran director americano llamado Steven Spielberg, Michael Cimino (ni tan famoso ni tan querido como el anterior) comenzó su carrera con un largometraje que tomaba su escenario principal en la carretera...y es que, desde que ¨Easy Rider¨ se convirtiera en fenómeno de culto, el subgénero de la ¨road movie¨ despegaría y viviría su época dorada en los 70. Ahí está enmarcada ¨Thunderbolt and Lightfoot¨, cuyo título dado en España carece de la misma fuerza (claro, Eastwood por aquella época era ¨el de ¨Por un Puñado de Dólares¨ ¨), que venía de un guión que había escrito el futuro realizador de la mítica ¨El Cazador¨ a los 33 años de edad, el cual su representante, Stan Kamen, hizo llegar a manos de un Clint Eastwood consagrado como actor y al que poco le faltaba para serlo también como director.
Este último quedó tan impresionado con su trabajo, así como con el que desempeñó en la hoy obra de culto de ciencia-ficción ¨Naves Misteriosas¨, que decidió que el propio Cimino sería quien ocupara el puesto de director, y no sólo eso, sino que le contrataría para escribir el guión de ¨Harry, ¨el Fuerte¨ ¨, en el que también colaboró John Milius. Como más tarde admitiría Cimino, si no hubiese sido por Clint Eastwood, nunca habría iniciado una carrera en el mundo del cine.

Como dice el refrán, Dios los cría y ellos se juntan, y lo podríamos aplicar a la pareja formada por ¨Thunderbolt¨ y Lightfoot: el primero, un veterano de Corea reciclado en atracador profesional que ha estado un tiempo haciéndose pasar por párroco para evitar que Red y Goody, dos de sus compinches del último robo, le acaben liquidando; el segundo, un joven vivaracho con un pasado no muy bueno que ha hecho de la rebeldía su modo de vida. Ambos se cruzarán en una situación de peligro así como el que no quiere la cosa, se harán amigos del alma por las buenas y terminarán asociándose.
Y si se hacen socios es por una razón: ¨Thunderbolt¨ conoce el paradero de las ganancias del robo fallido, las cuales alcanzan la jugosa cantidad de medio millón de dólares...lo que pasa es que se hayan ocultas en un colegio; mientras el simpático dúo se encamina a por el dinero, Red y Goody los perseguirán a sangre fría. El destino querrá unir a los cuatro, quienes, desengañados con el escondite del botín, optarán por preparar otro atraco en el mismo banco; la amistad se dará de tortas con la codicia en un largo trayecto por carretera cuyo final va a ser de todo menos beneficioso.

¨Thunderbolt and Lightfoot¨ es el paradigma de lo que entenderíamos hoy por ¨ ¨road movie¨ clásica de los 70¨, y eso es, ni más ni menos. En una tradición de lo más americana, Michael Cimino va dando forma a su debut a través de una frenética huida con el dinero y las ganas de vivir como alicientes y enfrentando la amistad con la avaricia, elementos existentes en un mundo sucio y corrupto, lo que remarca el desencanto social que envuelve a la historia; el director hereda el tono cínico, seco y violento de cineastas como Michael Winner, Siegel o Peckinpah y lo dota al mismo tiempo de un toque de humor negro y melodrama.
Pero también hay fallos en el film...algunos difíciles de perdonar. Mientras que el comienzo, divertido y alocado, se adivina muy prometedor, pese a ese encuentro de los protagonistas tan forzado (se hacen amigos por la propia lógica del argumento, si no de qué) y algunos momentos bastante surrealistas que quedan fuera de lugar (lo del chiflado de los conejos me dejó K.O.), la acción y el interés se diluyen, alcanzando su punto máximo casi a la hora de película. A partir de ahí vendrán más de 20 minutos del todo innecesarios donde la trama se pone en ¨stand-by¨ (cuando los cuatro se ponen a trabajar cada uno por su lado); menos mal que luego, con lo del atraco, parece coger fuerza otra vez.

Y vaya grupo el que tenemos aquí. Clint Eastwood, muy alto y gallardo él, hace otra vez de Clint Eastwood, es decir, de duro y socarrón, quien, para no variar, da vida a un individuo muy peculiar que persigue un montón de dinero, quedando su ¨Thunderbolt¨ como una combinación modernizada de sus personajes de ¨Por un Puñado de Dólares¨, ¨Los Violentos de Kelly¨ y ¨Dos Mulas y una Mujer¨. Un Jeff Bridges poseedor de un carisma insuperable, sobresale por encima del anterior con una actuación realmente magistral, las cosas como son. A éste le siguen el gran George Kennedy, que está de un detestable subido, y el siempre eficiente Geoffrey Lewis, otra vez en colaboración con Eastwood, al igual que Bill McKinney, aquí más chiflado que nunca. Y en una corta aparición podemos ver a un joven Gary Busey.
No muchos son los que conocen esta excitante en ocasiones, pesada en otras, ¨road movie¨ de ladrones, perdedores y persecuciones con la que empezó Michael Cimino. Creo que ¨Thunderbolt and Lightfoot¨ es una obra infravalorada injustamente a día de hoy, la verdad.

Puede que no sea tan mítica como otras de la década de estilo semejante, pero posee muy buenos momentos, agradecidas dosis de humor e intriga y grandes secuencias de acción.
Venga, voy a perdonarle al director esos 20 minutos de más dándole una buena nota a su debut.



Me gusta (0) Reportar

Ficha Llamaradas

Mad Warrior

  • 15 Dec 2018

9



Llamaradas
¨Es un ser vivo. Respira, come...y odia. La única manera de vencerlo es pensar como él […]. El fuego se adueña de compañeros nuestros y les obliga a luchar a su modo...pero si realmente quieres matarlo tienes que amarlo un poco...¨.
Ese es el tema central: el fuego. El fuego está por todas partes y te atrapa del mismo modo que a los protagonistas de este emocionante drama salpicado de intriga y grandes dosis de acción.

Casi todo lo que ha hecho el sr. Ron Howard como director es un descubrimiento interesante, y ¨Llamaradas¨ no es una excepción, por supuesto; un exitazo en su momento que recaudó en taquilla más del doble de lo invertido hoy pasa por ser una de las películas más injustamente olvidadas, e incluso defenestradas en ocasiones. Será porque me la vi a los 13 años, me quedé sorprendido y desde entonces le he tenido un cariño especial; un film como éste gusta más con el paso del tiempo a los que lo descubrieron de pequeños o preadolescentes.
La idea de entrar en el mundo de los bomberos y su lucha constante contra el fuego le surgió al guionista Gregory Widen, responsable de la épica ¨Los Inmortales¨, recordando precisamente sus años de bombero en el Sur de California antes de moverse al negocio del cine. Howard, que terminó los 80 aproximándose a la fantasía con ¨Willow¨ y a la comedia con ¨Dulce Hogar...¡a Veces!¨, se mantuvo en paréntesis hasta que decidió probar con el intenso drama, acción y aventura que tanto le suscitó ¨Llamaradas¨.

Brian McCaffrey creció entre bomberos, y su padre Dennis era uno de los mejores, pero verle morir en una explosión de pequeño le dejó una huella imborrable. Veinte años más tarde, y tras desempeñar multitud de trabajos, decide hacer frente a sus demonios obedeciendo la tradición familiar, y así termina en la Compañía 17, la más dura de Chicago, casualmente donde está su hermano mayor Stephen, con el que no mantiene una relación demasiado satisfactoria.
Mientras ambos intentan superar sus diferencias y su tormentoso pasado, una serie de asesinatos camuflados de incendios accidentales se extiende por la ciudad, lo que lleva de cabeza al corrupto concejal Swayzak y al investigador Rimgale; las continuas peleas con su hermano y la presión del oficio obligan a Brian a dejar el cuerpo aceptando así el empleo de ayudante de Rimgale que le habían ofrecido con anterioridad. El reloj corre en contra de los McCaffrey: Brian hará por averiguar quién es el responsable de los catastróficos incendios al tiempo que Stephen, junto con su equipo, se deja la piel sofocándolos.

A pesar de disfrazar sus películas con historias de múltiples géneros, Howard siempre hace hincapié en un aspecto fundamental: el humano. ¨Llamaradas¨ mezcla de forma inteligente el cine de acción más palomitero con el ¨thriller¨, añadiendo algunas gotas de romance y humor, pero profundiza, sobre todo, en la vida y relación de esos dos hermanos unidos por sangre y tradición aunque separados por grandes diferencias, lo que es el motor de la trama y la motivación principal para que ésta avance. Al comienzo del film adivinamos que éste va a ser tan emocionante como dramático, y, por qué no, espectacular.
Pasada una hora en la que acompañamos a esos esforzados hombres luchando contra el fuego y defendiendo a rajatabla un estricto código de honor basado en la confianza y el apoyo, la historia pega un giro y se mete en los terrenos del ¨thriller¨, cuando Brian hace equipo con Donald intentando coger al culpable de los asesinatos, incluso se repite un cliché del género (quizá heredado de ¨El Silencio de los Corderos¨, estrenada un año antes): se cometen brutales asesinatos, hay un psicópata experto en ellos (Bartel), con lo que el prota acudirá a él para encontrar la pista clave. Bastante previsible. Quitando ese detalle y alguna que otra manida situación, ¨Llamaradas¨ es todo un espectáculo, contando con un despliegue de medios y un trabajo de efectos especiales brutal. De hecho hay momentos en los que casi puedes sentir la amenaza del fuego. Howard dirige con nervio y sentido de la tensión, a lo Tony Scott.

La pareja protagonista está muy bien encarnada por Kurt Russell, en uno de sus pocos papeles serios (que da vida a Stephen y a su padre Dennis, por cierto), y William Baldwin, que pasea a gusto su chulería y alardes de guaperas. Luego encontramos a grandes actores, puede que en papeles un tanto estereotipados, como el siempre eficiente Scott Glenn, J.T. Walsh o las bellezas de Jennifer Jason Leigh y Rebecca DeMornay; los mejores son los veteranos Robert DeNiro y Donald Sutherland, quienes nos honran con un intenso duelo interpretativo.
Poseedora de grandes y emocionantes secuencias que unidas a la banda sonora de Hans Zimmer resultan de lo más memorables. Repudiada hoy día por una razón que no comprendo, la verdad, porque para mí, ¨Llamaradas¨ seguirá siendo de mis películas favoritas. Comparada con ella, ¨Brigada 49¨ es una cursilada de sesión de multicine.



Me gusta (0) Reportar

Ficha El Sexto Fugitivo

Mad Warrior

  • 15 Dec 2018

7



El Sexto Fugitivo
Muy interesante y sin embargo no muy conocido hoy en día, ¨El Sexto Fugitivo¨ es uno de los muchísimos ¨westerns¨ de ese gran cultivador del tema que fue John Sturges.
No alcanzando el grado de obra maestra, sí que es una buena película dentro de su género, demostrando el director una vez más su talento a la hora de combinar los convencionalismos del cine del Oeste con las claves del cine negro.

Jim Slater es un hombre determinado, valiente, muy rápido a la hora de desenfundar su revólver, Karyl Orton es una mujer fuerte, astuta, que no se deja amedrentar; ambos se cruzarán en Gila Valley, Arizona, y curiosamente tendrán un objetivo en común. Él pretende dar con el paradero de una tumba en la que se encuentra el cadáver de su padre, quien luchó contra los indios Apaches; ella intenta hallar 60.000 dólares en oro también escondidos en el interior de una tumba, ya que, supuestamente, le pertenecían a su difunto marido.
Resulta que el marido de ella y el padre de él fueron víctimas en el mismo valle. Un grupo de cinco hombres, efectivamente, descubrió un tesoro, pero al parecer fueron traicionados por alguien que todavía permanece en el anonimato, un sexto individuo del que nadie sabe nada y que dejó a sus compañeros en manos de los indios por dinero. Mientras Jim y Karyl investigan la verdad, se verán enzarzados en una lucha entre el mayor Carson y el temido ranchero Jim Bonniwell.

Para John Sturges, 1.955 fue un año bastante fructífero, ya que lo terminó con tres buenos largometrajes: ¨La Sirena de las Aguas Verdes¨, ¨Duelo de Espías¨ y la genial ¨Conspiración de Silencio¨. Al año siguiente, fecha en la que se estrenaron algunos títulos notables como ¨Tras la Pista de los Asesinos¨, de Boeticher, ¨La Última Caza¨, de Richard Brooks, o esa joya del género amén de uno de los más grandes trabajos de John Ford, ¨Centauros del Desierto¨, el director decidió volver al ¨western¨ encargándose del guión del aclamado Borden Chase, quien había adaptado la novela ¨Fort Starvation¨ de Frank Gruber, un veterano escritor de novelas ¨pulp¨ que se había especializado en relatos de misterio, suspense y ambientados en el salvaje Oeste.
Rodada en vivo Technicolor, Sturges contaría con el bueno de Richard Widmark como protagonista, otro especialista del género con el que colaboraría poco después en la muy interesante ¨Desafío en la Ciudad Muerta¨, y con más de un millón de presupuesto el cual, por desgracia, no gozó de una buena amortización (la recaudación en taquilla fue más bien pobre).

Sumergidos en un misterio cuyos secretos y claves se van desvelando paulatinamente, mientras avanza la trama, los protagonistas de ¨El Sexto Fugitivo¨ parecen pertenecer al universo de la novela negra más que al del típico ¨western¨. Y eso es porque el sr. Sturges siempre supo atribuir la intriga del género del suspense al cine del Oeste más clásico y manido (cambiamos el escenario y los caballos por coches y ya tenemos un ¨noir¨) del mismo modo que desarrollaba la psicología de sus personajes, en la línea de los films de Anthony Mann; por eso gana tantos puntos esta obra menor, por su intrigante y enrevesada historia central aderezada con romance y una tragedia ¨shakespeariana¨ cuya conclusión deseamos averiguar lo antes posible.
Entre tanto y envolviendo el suspense, Sturges nos deleita con una película del Oeste, sin más pretensiones y con seguramente todos los elementos propios del género a encontrar en su concepción más clásica, como ese héroe solitario, fuerte, guiado por los sentimientos y que se enfrenta a los problemas como un hombre; la mujer, dura, decidida, que sin duda servirá como contrapunto romántico, porque sabemos que se enamorará del héroe, y esos personajes o muy buenos o muy malos, carentes de ambigüedad.

Por supuesto no faltan las espectaculares persecuciones y batallas contra los malvados indios (rodadas de maravilla, por cierto), el chaval que se las da de listo pero que es gilipollas a más no poder, el apasionado beso nocturno junto al fuego o el duelo final entre el bueno y el malo, aunque esta película se distingue por un anticlímax que deja un regusto amargo no muy bueno, la verdad.
Widmark nuevamente correcto, sabiendo cómo encarnar a su personaje con dureza y emotividad. Donna Reed muy carismática, compaginando su mala leche con su gran belleza. Los demás se muestran bastante solventes; el mejor es, sin duda, el gran John McIntire, impagable como el desalmado padre de Jim (que no padrastro, como se dice erróneamente en el doblaje...por expreso deseo de la censura).

Convencional y muy interesante, típica y, sin embargo, diferente. Sturges iba avanzando por el camino que le haría desembocar en su obra maestra unos años después, ¨Los Siete Magníficos¨.
Por cierto, el tema ese de los dólares metidos en la tumba demuestran que Sergio Leone fue muy original en ¨El Bueno, el Feo y el Malo¨, ¿eh?



Me gusta (0) Reportar

Ficha Adán y Eva

Mad Warrior

  • 15 Dec 2018

2



Adán y Eva
¨Entonces formó el Señor Dios al hombre del polvo de la tierra, y le inspiró en su rostro aliento de vida, y fue así el hombre ser animado. […] Y se dijo ¨No es bueno que el hombre esté solo, voy a hacerle una ayuda semejante a él¨.
Hizo, pues, caer sobre el hombre un profundo sopor, y dormido tomó una de sus costillas, cerrando en su lugar la carne, y de la costilla formó el Señor Dios una mujer¨...¡y no sabía el hombre la que le iba a caer!

Si alguien piensa que el cine delirante, calenturiento y oportunista es únicamente fruto de la imaginación y el buen hacer comercial de productores españoles como el mítico Ignacio Iquino, quien, según la época, se apuntaba con entusiasmo al cine de ¨estampita¨, al de denuncia social o ya en los 70 al erotismo prematuro y desvergonzado, o de norteamericanos como Samuel Arkoff o Ed Wood (sí, el hombre responsable de la considerada ¨peor película de la Historia¨, aquella legendaria ¨Plan 9 del Espacio Exterior¨), eso es que no conoce las maravillas que desde la esquizofrenia y el frikismo puede ofrecer, y a menudo ofrece, el cine mejicano.
Y es que en un país cuyo ¨show business¨ viene dominado por luchadores enmascarados, mariachis de bigotes inmensos y últimamente narcotraficantes malencarados, (para otro día quedan buenos directores como Luis Alcoriza o el emigrado Luis Buñuel), la mujer, o mejor dicho, sus vicisitudes dramáticas y eróticas, porque si no, no tiene gracia, fue también objeto de las más disparatadas producciones.

Dichas producciones estaban perpetradas por el ínclito y hoy no muy recordado Alberto Gout, autor de esta divertida y desmelenada visión de la vida, conflictos y desengaños de nuestros ¨primeros padres¨. Y no es que el cine no haya visto más libres adaptaciones de las aventuras y desventuras de los jóvenes del Edén, de hecho ahí tenemos la italiana ¨Adán y Eva: La Primera Historia de Amor¨, dirigida al alimón por Enzo Doria y Luigi Russo, o la también mejicana ¨El Pecado de Adán y Eva¨, de Miguel Zacarías.
La versión de Gout está ambientada en un paraíso terrenal de dos duros (se ve que Dios no le echó muchas ganas), que recuerda de manera harto sospechosa al jardín trasero de cualquier casa de clase media mejicana de los 50. ¨Adán y Eva¨ se pasean vestidos con unos divertidos leotardos que más que sugerir desnudez apuntan a presiones de la censura, contemplan apaciblemente los atardeceres y se aburren como ostras hasta que llega el famoso episodio de la serpiente, la manzana, la pérdida de inocencia y la posterior expulsión del paraíso.

Todo un despropósito de aspiraciones morbosas que poco tiene que ver con los pomposos dramas bíblicos de Cecil B. DeMille y que deja en evidencia el cine de inspiración católica por más que pretenda revestirse con el manto de lo dialéctico y lo ejemplarizante. Destaca el hecho de que su protagonista, Christinne Martel, antigua Miss Francia, acabó casada con un político local, y bastante conservador, que logró retirar de la circulación todas las copias de aquellas películas en las que había participado su mujer enseñando sin mucho pudor ciertas partes de su anatomía.
En fin, un impagable y digno ejemplo de una filmografía de este titán del humor en la que destacan títulos como ¨Sensualidad¨, ¨La Sospechosa¨, ¨El Rapto de las Sabinas¨ o ¨Aventurera¨, posiblemente su mejor obra.

Ante cosas así uno se queda sin palabras...sí, señor.



Me gusta (0) Reportar

Ficha El Llanero Solitario

edcarpenter

  • 15 Dec 2018

5


El Llanero Solitario
Muy poco recuerdo de la serie del llanero solitario y ahora que se animaron a hacer una pelicula me parece que el resultado no fue lo que esperaba , es muy larga su duracion y eso la hace en gran parte aburrida , salvable los efectos junto con su ambientacion western y el vestuario y alguna escenas de accion que es lo unico aceptable que tiene la pelicula al abundar mas los momentos flojos con dialogos y situaciones poco interesantes que solo alargaron de mas el film y a todo esto no puedo dejar de mencionar lo malo que fue el protagonista de tal manera que hasta termino siendo opacado por el personaje de ¨toro¨ que interpreto Johnny depp en fin es un producto Disney poco trascendente y de los mas flojos que hayan sacado en esta decada



Me gusta (0) Reportar

Ficha Manhattan

Mad Warrior

  • 15 Dec 2018

10



Manhattan
La fría, dura y abarrotada Manhattan nunca fue mostrada en el celuloide de forma tan fascinante y cautivadora a como lo hizo el sr. Woody Allen en 1.979, cuando estrenó una de sus obras maestras, la cual llevaba, para más inri, el nombre de la ciudad por título.

Woody Allen estaba dispuesto a cambiar su cine a finales de los 70 y dejar el humor atrás para experimentar nuevos caminos y para que le tomasen como un director serio; la respuesta a ese anhelo vino dada con ¨Annie Hall¨, pieza clave de su filmografía con la que iniciaría una nueva etapa. Esas ganas de hacer películas más trascendentes se juntaron con su amor hacia Bergman y Chéjov y el resultado sería la brillante ¨Interiores¨...no obstante, la gente que le había admirado por su anterior trabajo empezó a despreciarle, granjeándole ello un aluvión de malas críticas, y el film acabó por fracasar estrepitosamente en taquilla.
Este fiasco le dejó dolido y en malos términos con algunos de su equipo, aunque ello no le privó de seguir consagrándose a su cine; y como una luz reveladora, la ¨Rhapsody in Blue¨ de George Gershwin inspiró al director para una próxima película, que escribiría en compañía de su colaborador Marshall Brickman. La idea de Allen era combinar el estilo denso y ambicioso de ¨Interiores¨ con la vena más cómica de ¨Annie Hall¨, aparte de prestar especial atención al entorno en el que se iba a desarrollar la historia y con el cual los personajes deberían lidiar: la ciudad de New York.

Se podría decir que estamos ante un melodrama muy crítico, violento, a veces oscuro y también con alguna inclinación a la comedia, heredando, sobre todo, el estilo de Bergman y Fellini (nombrados literalmente en el film), el cual se destapa como una condensación del universo de Allen, aquél que iría presentándose en cada una de sus obras posteriores, marcada por el sello de terribles angustias existenciales y un humor más amargo, más volcado a una retorcida ironía que a la simpática risa que practicaba en sus primeros trabajos. ¨Manhattan¨ es, ni más ni menos, que ¨la tragicomedia clásica de Woody Allen¨, con esas conversaciones tan intelectuales, esos museos de arte moderno y esos personajes tan típicamente neoyorkinos (de los cuales el director hace un retrato agresivo y paródico) atrapados en sus fobias, sus manías, sus discursos, sus problemas amorosos, sus visitas al psicoanalista, etc..
Cada uno de éstos ya son clásicos de la ficción ¨alleniana¨: el sufrido protagonista (Isaac), algo torpe, susceptible, obsesivo, egoísta, negativo, con facilidad de palabra y teniendo que llevar siempre la razón; la mujer vengativa (Jill), amenazante, despiadada y muy atrevida; la frívola (Mary) snob que va de intelectual, que no es capaz de poner su vida en orden y que a pesar de pretenderse fuerte y decidida es en realidad infeliz e insegura; la chica inocente (Tracy) y optimista que cree en el amor y que al final se ve traicionada o engañada; el hombre también inseguro (Yale), racional, que se siente culpable al haberse dejado llevar por sus instintos en lugar de haber elegido la comodidad del matrimonio. Pero entre estos personajes hay uno clásico que no podemos olvidar, uno que acompañará al hombrecillo de gafas de pasta durante décadas: la propia Manhattan.

Grande, ruidosa, triste, hermética, llena de delincuencia, basura y drogas, y sin embargo, la película se abre con planos de la ciudad de una belleza espectacular, realzada por la deliciosa música de Gershwin y por el blanco y negro vaporoso del perfeccionista Gordon Willis. De este modo, el director nos presenta su paraíso particular, romántico, atractivo, entre clásico y moderno, repleto de luces que tintinean en la noche, haciéndonos ver que las frías y oscuras calles neoyorkinas también pueden ofrecer calidez, refugio y pasión.
Allen reinterpreta muy bien su personaje de Alvy Singer mientras que Keaton se consagra como una gran y versátil actriz; una joven Meryl Streep da el pego como la odiosa ex-mujer, Anne Byrne, más comedida, brinda una sutil y brillante actuación y Michael Murphy está sensacional, pero los elogios hay que dárselos a Mariel Hemingway, magistral en el papel de Tracy, seguramente el más espinoso de la película. Karen Allen hace una pequeña aparición al igual que Tisa Farrow, la hermana de la futura compañera de Allen (Mia Farrow).

Muchos críticos no le prestaron la suficiente atención y otros fruncieron el ceño ante el romance entre un cuadragenario y una chica de 17 años (opiniones que se generalizarían en la vida real del director tras el asunto Soon-Yi), no obstante, ¨Manhattan¨ fue un éxito absoluto de taquilla, y hoy sobrevive como uno de los más grandes logros del cineasta.
Quedan para la Historia los inolvidables diez minutos finales y el espectacular plano del amanecer sobre el East River contemplado por Isaac y Mary, ya convertido en un icono de la cultura popular.



Me gusta (0) Reportar

Ficha Operation Finale

reptilenin

  • 15 Dec 2018

6


Operation Finale
Siempre me ha gustado todo lo relacionado con la segunda guerra mundial por lo que mientras la película sea al menos interesante ya me vale.

Esta no esta mal,toca el tema del holocausto y tenemos una trama convertida en thriller para capturar e intentar sacar del país a un Ben Kingsley que es el único que realmente destaca en la película.Oscar Isaac lo tengo por un buen actor pero aquí no me ha convencido mucho.

La historia se va siguiendo y no llega a aburrir pero aquí falta un toque de ¨calidad¨ que el director no ha sabido darle,no hay tensión en ninguna escena y queda bastante pobre si se compara con otras películas que tocan temas similares.



Me gusta (0) Reportar




Noticias destacadas

51
Jamie Lee Curtis está dispuesta a hacer otra entrega de “Halloween”, pero aún no la han llamado
45
Nuevo trailer para “Godzilla 2: Rey de los Monstruos”
44
Primer tráiler de ‘Brightburn’, la nueva película de James Gunn
37
Trailer de la serie de ‘Los Caballeros del Zodiaco’