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Ficha Calle River, 99

Mad Warrior

  • 14 Jun 2022

7



Calle River, 99
Seguramente ese golpe sea el que hay que devolver cuando es la vida la que te golpea primero, y sin piedad, sin dar oportunidad a las adversidades a hundirte definitivamente.
Aquí hay una buena colección de golpes, todos propinados con una razón, pero no tan contundente como la que puede tener Ernie...

Y es que ¨99 River Street¨ es desde luego un film de golpes, a la cara, al estómago, al cuello, a las espaldas, a la cabeza, que te deja empapado en chorros de sangre y con varias costillas hechas picadillo al final, con la misma sensación en el cuerpo como la que debe sentir un saco de boxeo tras el entrenamiento. Phil Karlson orquesta la sacudida, y es que el hombre se distinguió por ser un eficiente artesano de cine criminal, de aventuras, bélico y ¨western¨, pero no un tipo sensible...aunque comprendía esa sensibilidad trazada entre las aristas del inframundo del ¨noir¨ como pocos hicieron.
Ya lo había visitado con títulos a recordar como ¨Kansas City Confidential¨ o ¨Trágica Información¨, pero aquí acierta de mejor manera que antes, tal vez porque el recorrido se realiza con más esmero o porque abarca diferentes y fascinantes perspectivas. No es que comience de un modo cómodo; el punto de partida es el suelo del cuadrilátero, por donde van a restregarse las mejillas de Ernie tras ser vencido, en su primera derrota, la que le costará su carrera. Bien ejecutado este inicio pues no se trata de un hecho presente, sino de una retransmisión de hace varios años por televisión observada por el propio Ernie desde el salón de su humilde casa...

A John Payne ya lo vimos en ¨Kansas...¨ haciendo un papel parecido, el de víctima de los infortunios, arquetipo del cine negro, y lo cierto es que cada marca que se dibuja en su rostro es el coste de una convicción, la del puro fracaso, y al tener Karlson esa particularidad de enfocar en primer plano a sus actores para resaltar la expresividad de sus emociones, las que emanan del rostro de Ernie nos amargan hasta hacernos sentir como él. Prefiguración del Travis de ¨Taxi Driver¨ a modo de boxeador de éxito que acabó en la miseria cuando pudo ganar, mil veces visto y convincente si se sabe contar bien su historia.
La de ¨99 River Street¨, además, posee una cualidad que la hace destacar por encima de propuestas similares, y es la contradicción entre su punto de vista y su fuerza impulsora; el guión de George Zuckerman, luego muy retocado, introduce a un gángster de mala muerte llamado Rawlins que Brad Dexter encarna con la intención de disparar nuestra repulsión, y son su robo de unos diamantes y la fallida venta a un jefe criminal aún peor la palanca y el apoyo de la rueda de la desgracia que vendrá a trastocar las vidas de los demás, incluida la de Ernie, protagonista, pero víctima casual e inesperada de una trama que le es totalmente ajena.

Que la intriga sea manejada por los villanos es lo que mejor define el tono de cinismo e inhumanidad de la obra de Karlson, decidido a arrastrarnos a los rincones del Manhattan menos atractivo que pueda existir. Imaginario de Jim Thompson, de lo que es novela negra de pleno derecho: gente de la calle que todavía cree en las ilusiones pero son destrozadas por un paso en falso o por los pasos que otros dan sobre ellas, gente que manipula, traiciona, mata y roba y se deja hacer todo eso, bien por el beneficio, bien por placer. El movimiento de estos personajes y las situaciones que desencadena, como en el neorrealismo, es lo que va zurciendo los pliegues del argumento, y no el robo, pese a ser el pilar que lo sostiene.
Uno de los pasajes más representativos del cinismo demoledor del discurso de Karlson es el juego de mentiras en que la buena de Linda mete a Ernie (finge ser la protagonista de un crimen real cuando está interpretando su papel en un crimen ficticio sobre el escenario de una posible obra de teatro); no es la mujer fatal, de todos modos, sino Pauline, con la explosiva figura de Peggy Blair, la zorra codiciosa y desvergonzada, la que se va con el mafioso y acaba como uno de los elementos de la intriga criminal, como se venía intuyendo desde que aparece en pantalla.

Así el film, tal cual sucedía en ¨La Ciudad Desnuda¨ o ¨Con las Horas Contadas¨, por ejemplo, exhala cierta velocidad y el ritmo jamás decae. Pero no sólo sucede con el pobre protagonista; todos y cada uno de los personajes se ven implicados en una situación que les empuja hacia una carrera a contrarreloj por salvar varias cosas, unos dinero, otros la vida, y otros, como Ernie, la dignidad, quien la recuperará no a través de un soñado regreso al boxeo, sino haciendo frente a las fuerzas que quieren derrotarle definitivamente...pero no como boxeador, sino como ser humano.
Karlson imprime esa urgencia y Buddy Small le ayuda desde el montaje, lima los instantes dramáticos hasta dejar al descubierto su hueso más aspero, se recrea en la violencia como medio y como fin, y resulta auténtica en pantalla, por eso su impacto produce una terrible sensación de agobio (el duelo a golpes entre Ernie y el matón de Christopher en el piso de Rawlins, un ejemplo perfecto); las tripas, al menos a un servidor le sucedió, se encogen durante los instantes del clímax filmado en el puerto y en el bar (donde Evelyn Keyes demostrará, mejor que nunca, lo buena actriz que es). El de Chicago siempre poseyó un dominio envidiable sobre la tensión tanto en escenarios exteriores como interiores...

Es un tanto decepcionante, y más cuando el ¨noir¨ es la ventana al mundo de las fatalidades irreversibles, que aquél no apelara a una resolución mucho más trágica y dolorosa.
Así que, adelantándose en ciertas cosas al ¨Beso del Asesino¨ de Kubrick y envuelta en un blanco y negro sucio y grasiento, ¨99 River Street¨ queda como una cruda sinfonía de violencia, nihilismo e injusticia en cuyo último movimiento resuenan notas de esperanza, si bien eso no debería tener cabida jamás en este género...



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Ficha Ornamental Hairpin

Mad Warrior

  • 14 Jun 2022

6



Ornamental Hairpin
El hombre, Takeshi, hace lo imposible por llegar al final del estrecho puente, pero su pie herido se lo impide. La mujer, Otaemi, en un alarde de coraje, carga al anterior sobre sus espaldas.
Un gesto de atención, cariño y amor precioso tan trivial como el chapoteo del agua del río que bajo sus pies se mece sobre la empedrada orilla.

En ese momento el país vive una realidad muy distinta, lejos de esos límites tan bien protegidos entre la espesa arboleda, los riachuelos y el cielo azul; Japón avanza en una guerra entre naciones que lleva dos años en desarrollo firmando tratados de alianza con Alemania e Italia y tomando el control de Filipinas. En plena expansión y hegemonía ultranacionalista, en una época de control absoluto sobre las artes y el deseo de preservar la propaganda en el cine, Hiroshi Shimizu goza de bastante libertad vía Shochiku y su producción en 1.941 no es nada desdeñable.
De hecho queda poco para que Pearl Harbor sea atacado y la vida de todos sus compatriotas cambie por entero; unos meses antes rueda otra adaptación literaria, esta vez de un relato corto del autor Koji (o Masuji) Ibuse, quien años después ganaría un inmenso reconocimiento gracias a ¨Kuroi Ame¨. El director insiste en la masa itinerante para introducirnos en la historia, la cual, para más inri, vuelve a estar situada en un entorno alejado de todo rastro urbano; el movimiento fluye del extremo izquierdo al derecho de la pantalla, su cámara se mueve como un espectador que observa atento a las conversaciones de los personajes y se fascina por el paisaje. Es esa naturalidad única que tiene de transmitir la realidad...

En este caso la masa es un grupo de geishas que avanzan como en estado de éxtasis, cautivadas por el idílico paisaje; personas, como la nombrada Otaemi, que ya hablan de un cambio vital, de abandonar el aciago presente y mirar hacia un futuro quizás esperanzador. A este punto de la Historia, todavía Shimizu puede permitirse apelar a ilusiones, ingenuas, pero sujetas a una fuerte creencia; entramos así al mismo lugar que en la anterior ¨Los Masajistas y una Mujer¨: unas termas perdidas en la opulencia natural de los terrenos cercanos al monte Fuji, y los barridos por el espacio, que hacen por sumergirnos en el bullicio interior, son sustituidos por planos muy cercanos y largas secuencias desarrolladas en escenarios íntimos.
Constante del nipón, se sirve del colectivo para aproximarse a los individuos que protagonizan su historia, cada uno con sus problemas y quehaceres; los primeros minutos de ¨Kanzashi¨ versan sobre las relaciones entre los inquilinos del hotel desde el humor más ñoño y costumbrista, siendo la figura central un maestro cascarrabias (Katada) interpretado con el típico nervio de Tatsuo Saito, que lleva a todos sus compañeros de cabeza. Una horquilla pisada por un joven Chishu Ryu mientras se baña en las termas es el elemento que manipula la trama y hace temblar el universo de los implicados de una forma tan corriente y normal que apenas lo notamos los espectadores.

Pero tiembla. Para Takeshi la pequeña herida significa estar alejado de heridas más importantes que pudiera sufrir en esa guerra que día tras día se recrudece sin remedio (de ahí lo ¨poético¨ de su incidente); para la dueña de la horquilla, Otaemi, significa conocer un mundo más allá de los muros opresores de la casa de geishas donde trabaja. Por supuesto nada de esto se expresa directamente; Shimizu lo sugiere de un modo muy sutil, y la causante del accidente, que nunca vemos en pantalla, le quita el protagonismo a Saito y se lo da a la pareja, quienes desarrollan una relación de inesperado afecto.
En realidad ¨Kanzashi¨ no nos brinda un argumento como tal, más bien un melodrama al puro estilo del director, quien, como maestro del ¨shomin-geki¨, presta atención a los pequeños detalles, a las más triviales acciones, para establecer el acercamiento entre los personajes, todo esto expuesto a través de imágenes de gran fuerza por su embriagadora naturalidad, apoyado en la bucólica atmósfera que se respira en este refugio, lejos de los horrores de la sociedad exterior, además de la inclusión de unos niños en él, algo de esperar en una obra suya. No es obligatorio introducir un instante como el del grupo de ruidosas chicas llegando a la posada o el de los fuertes ronquidos del profesor que despiertan a los demás...

Son momentos que suceden porque así podrían suceder, sin ninguna justificación, y fáciles de aceptar. Mientras tanto centra su mirada sobre temas como la superación personal, el aislamiento social, la pobreza, la humanidad y la esperanza, y esto último estará encarnado, como no podía ser de otra manera, en Kinuyo Tanaka, de nuevo ejerciendo orgullosa su papel de mujer lo suficientemente valiente como para dejar atrás el pasado y encarar el futuro por su cuenta; incluso si su Otaemi parece depender de la afección de Takeshi y de los dos niños para seguir adelante.
A pesar de ello nunca duda en dar buenas muestras de su valor e inteligencia y de expresar sus más sinceros sentimientos acerca de su liberación espiritual y física cuando esa compañera de trabajo (otra actriz genial de la época, Hiroko Kawasaki) llega a la posada en su busca para llevarla de nuevo a la ciudad; de esta manera tan natural ha ido evolucionando la historia que ahora pareciese que estemos ante un drama trágico ¨mizoguchiano¨ sobre la problemática de las mujeres del más bajo estrato social. Y la habilidad de Shimizu como narrador es impecable, pues nunca estos cambios del eje argumental resultan forzados ni extraños.

Sólo él, como pocos, podría extraer tan elevados sentimientos y reflexiones de una escena tan simple como esa donde Takeshi sube los escalones del santuario, alternando travellings bajos del avanzar de los pies y primeros planos al rostro de esa Emi convencida de que cada paso del hombre hacia arriba es una punzada en su alma tan dolorosa como la que provocó al anterior su horquilla en primera instancia...



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Ficha Los Gemelos Golpean Dos Veces

Mad Warrior

  • 14 Jun 2022

7



Los Gemelos Golpean Dos Veces
En el momento, bastante hilarante, en que vemos al fortachón de Julius en la prisión sentándose frente a Vincent cuesta distinguir a los personajes...pues realmente parece que están frente a un espejo, ¿verdad?

Una dicotomía genética aquí representada en su forma más diametralmente opuesta, y sí, hay que subrayar ¨hilarante¨, pues echando la vista atrás un servidor no duda del impacto que pudo suponer para los espectadores de finales de los 80 el contemplar a Danny DeVito compartiendo pantalla con alguien como Arnold Schwarzenegger en calidad de hermano gemelo, más o menos lo mismo que le sucedió al actor cuando le propusieron el proyecto y anunciaron que su ¨partner¨ sería el austríaco ex-¨mr. Universo¨, lo cual firmó sin pensárselo dos veces.
En esa época, bien lo saben nuestros padres, no había otra estrella igual en el cine de acción, pero además tenía algo que la mayoría de sus homólogos no: carisma, facilidad para simpatizar con él y sentido del humor; tras encarnar a policías, mercenarios, guerreros mitológicos y armas de destrucción, el hombre deseó ampliar sus miras, siendo su trampolín el proyecto escrito a ambas manos, en dos equipos de guionistas, que iba a dirigir un imparable Ivan Reitman. Las tres personalidades (haciendo las veces de productores), por eso de no saber si funcionaría, acordaron un trato, reduciendo y dividiendo su parte de los beneficios.

Pero vaya si funcionó, hasta el punto de convertirse en uno de los mayores éxitos de aquel momento, un tanto difícil de creer teniendo en cuenta ese comienzo extraño donde se nos presenta un concepto más propio de una película de ciencia-ficción, si bien ya estaba demostrado que este género podía hacer buenas migas con la comedia con los elementos adecuados. En lugar de proponer un embarazo no deseado o similar y la separación de los hijos mellizos el guión enrarece la situación a partir de un experimento genético (o como quieran llamarlo) para crear al hombre perfecto.
Ese es Schwarzenegger en la piel de Julius, lanzado a una sociedad que desconoce y a la que se tendrá que amoldar en la búsqueda de un tipo, como ocurría con su anterior T-800, pero en su versión lobotomizada y reeducada; al interpretar a un personaje transparente, paradigma de la bondad, sabiduría y salud física, no es preciso crear un misterio alrededor de él, por eso todo se nos vomita nada más empezar. Su mitad gemela es DeVito en ese arquetipo de individuo rastrero, cobarde, sarcástico y codicioso al que ya se estaba acostumbrando por aquel entonces; el guión le brinda a su Vincent una trama más adecuada con gángsters, dinero y violencia de por medio, pues la mezcla de comedia e intriga también ha funcionado antes.

Impagables los instantes previos del encuentro, cuando ambos actores son dueños de sus respectivas historias, curiosamente intercambiándose los roles en ello (¿no sería más habitual ver al austríaco lidiando con esos sangrientos mafiosos?); Reitman, como siempre, sabe recurrir al humor absurdo y ágil, no poco cargado de mala uva a la vez que de un evidente espíritu ingenuo. La reunión de ambos (en la cárcel, secuencia cuyo contraste entre la amplia sonrisa de uno y la cara de incredulidad del otro resulta memorable) une estos dos mundos que, sorprendentemente, encuentran un raro equilibrio.
La búsqueda de una madre biológica y la huida a Texas para cobrar una jugosa suma de dinero por un artefacto parece compenetrarse bien en manos del director, que concede la justa atención tanto a un tema como al otro, si bien la parte de la acción y el ¨thriller¨ languidece en comparación con la del melodrama y el cine familiar, donde se recurre a examinar (siempre desde una mirada inocente, la de Julius) la evolución vital a partir de la selección natural y social. Está claro que el hijo que recibe amor, educación y cuidado (y sobre todo sin limitación presupuestaria de por medio) es el que luego medrará en la vida.

Por otro lado, ¿qué futuro puede aguardar al hijo abandonado en un entorno ajeno al familiar, el desheredado y desafortunado? Ni más ni menos que pertenecer a una clase media-baja infame y detestable; pero aunque el guión sea un tanto drástico en cuanto al implícito comentario sobre esta diferencia de clases, Vincent está lejos de ser un ser malvado, más bien un claro ejemplo de persona atrapada en una vida constantemente injusta desde el principio, esa vida que se dedica a repartir mal las cartas dejando a unos en lo más alto y a otros en lo más bajo. Se tarda en llegar a esta conclusión ya que el personaje no cesa en traicionar a los suyos, pero al final se llega...
No obstante un tramo final desarrollado de forma poco eficaz y recurriendo a torpezas de típico humor tontorrón al estilo de ¨Solo en Casa¨; parte de culpa la tiene un personaje tan manido y nada atractivo como el asesino a sueldo que persigue a Vincent, mientras que de por medio se meten (con un calzador del 56) a otro par de hermanas para dar al film algo de interés romántico-sexual, siendo unas bien elegidas Chloe Webb y Kelly Preston (compensando la segunda con su gran atractivo la falta de habilidad para el humor que sí tiene la primera).

Con el todavía reciente fallecimiento de Reitman es preciso que ¨Twins¨ sea desempolvada y vuelta a visionar, no sólo por ejercicio de nostalgia, sino para poder disfrutar de una comedia sana, tierna y entrañable al más puro estilo de los 80.
De aquellas comedias sanas, tiernas y entrañables donde aún se podían incluir toques gamberros y adultos sin por ello resultar políticamente incorrecto (hoy sí, desde luego); Schwarzenegger y Reitman tendrían su mejor colaboración poco después con ¨Poli de Guardería¨.



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Ficha Operación Chuleta de Ternera

Mad Warrior

  • 14 Jun 2022

6



Operación Chuleta de Ternera
Cuando uno junta al agente del Servicio Secreto más duro del país, el tipejo más pesado y bocazas que pueda existir, un micrófono en un anillo, una peligrosa y sexy espía y un Citroën BX todo no hace sino desembocar en una de esas grandes aventuras de final imprevisible y explosivo...

En una época en que el cine de acción norteamericano acaparaba la atención y aún se creía que Europa, y más aún Francia, era cuna de cine de autor y para nada comercial, llegó como una bomba envuelta en papel fino ¨Operación ¨Chuleta de Ternera¨ ¨, cuya larga secuencia inicial, con el héroe aguerrido de turno (en este caso un joven Jean Reno pasadísimo de vueltas y demostrando solvencia en este tipo de papel, al que se habituaría) que se juega el pellejo entre traficantes de droga y persecuciones a toda velocidad, parece sacada de la típica producción de Joel Silver.
Pues no, se trató del esfuerzo mayúsculo de Jean-Marie Poiré por volver a primera línea de batalla tras el fiasco de su melodrama autobiográfico ¨Mes Meilleurs Copains¨, pero en este caso contaba con la ayuda de su buen amigo, el genial cómico Christian Clavier, y el productor Alain Terzian. Decidamente un proyecto de riesgo y zambullida, con filmación en países extranjeros, mucho presupuesto, mucho despliegue de medios y la decisión de ofrecer el rol protagonista a alguien todavía un tanto desconocido como Reno, aunque esto sucedió tras las negativas de otros actores (Daniel Auteuil, Thierry Lhermitte e incluso DePardieu...).

Si algo tiene Poiré es su honestidad, y desde el primer minuto sabe ofrecer eso para lo que ha venido, sin excusas ni movimientos esquivos; una doble apertura donde resulta que la primera es una chufla y donde aquél pone literalmente toda la ternera en el asador, se dan de porrazos ráfagas de humor negro y absurdísimo en la línea Zucker/Abrahams/Zucker con estilizadas escenas de acción muy al estilo americano; Isabelle Renauld se deja meter mano por Reno como Philippe ¨Squale¨ mientras huyen de sus perseguidores a gran velocidad por las calles de una México disfrazada de Bogotá. Esta es la manera que tiene el de París de ver el cine de acción.
Y como suele suceder en él, rápidamente nos vamos a otro escenario, con otros personajes, mientras la trama inicial se sigue de cerca; pero la operación que da nombre al film, una misión de alto espionaje a un cónsul que mantiene tratos con un magnate del tráfico colombiano, con arma de destrucción de por medio, sólo es un mimbre a modo de ¨macguffin¨ para ir desatando una comedia de enredo al más puro estilo fránces. Esto se hace realidad con la intervención de la intérprete del cónsul, Marie, y su marido Jean-Jacques, quien le ha sido infiel, elementos fuera de esta intriga plagada de traiciones, manipulación y cinismo, pero alrededor de los cuales girarán todas las situaciones concernientes a ella.

La esencia ¨vodevilesca¨ se completa con Philippe e Isabelle, actuando ésta, espía de la misma Agencia de Inteligencia Exterior, como señuelo sexual para un Clavier que a su vez crea otra brillante pareja, cómica en este caso, con Reno, combinándose bien su patosa sofisticación y verborrea y la brusquedad y violencia del otro, volviéndose literalmente loco al descubrir el pastel durante esa hilarante escena en la que se cruza con la chica y, tras su reacción (cómo olvidar ese mítico ¨¡Ay, la puta!¨), practicar la destrucción allá por donde pasa a bordo del Citroën BX cual misil tierra-aire.
A partir de este giro explosivo, la película entra en una fase de premeditado desvarío que irá degenerando acorde al paulatino desmembramiento del pobre automóvil, hasta hacerse pedazos; lo malo es que el ritmo en su conjunto, a velocidad de vértigo gracias al montaje de Catherine Kelber, se ve muchas veces ralentizado por un guión que apuesta por algo tan francés como llenar las escenas cómicas de un ¨toma y daca¨ de diálogos que se estiran hasta la extenuación (y lo mismo sucede con ciertos ¨gags¨ basados en el humor grueso, algo de lo que el director haría una de sus ¨marcas de la casa¨).

Quizás la historia funciona menos cuando el idiota de Jean-Jacques descubre por fin la verdad y cree las palabras de Philippe, aunque a estas alturas sólo podemos dejarnos llevar por las típicas maniobras de las intrigas de espías encubiertos, criminales internacionales y rifirrafes entre organizaciones, con micrófono oculto a lo Hitchcock, rematando bien la faena un clímax de lo más disparatado, las descollantes presencias femeninas de Renauld y la premiada Valérie Lemercier.
Y una alucinante, porque es de ley admitirlo, banda sonora a cargo de Eric Levi. Entre el cine de Luc Besson, Tony Scott y Claude Zidi está ¨Operación ¨Chuleta de Ternera¨ ¨, sorprende a propios y extraños y desbanca la taquilla convirtiéndose en uno de los mayores éxitos del momento en terreno francófono, si bien tardaría más en exhibirse en otros países, dando a Poiré un seguro blindado para seguir llenándose los bolsillos: el binomio Reno-Clavier.

Esto lo capitalizaría (también con Lermercier a bordo) en la siguiente ¨Los Visitantes¨, su bombazo definitivo y, por ende, su obra más conocida, de la que se administraría una saga.
Impagable la secuencia final parodiando, asimismo, la de ¨Casablanca¨, sin olvidar el épico tema que sigue a ésta, interpretado por Joan Paladin.



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Ficha La Sirena De Las Aguas Verdes

Mad Warrior

  • 14 Jun 2022

4



La Sirena De Las Aguas Verdes
Las verdes y cristalinas aguas del Caribe, aguas llenas de peligros, de animales letales, de malhechores, también de tesoros de incalculable valor y aventuras sin parangón...no será esta parada en esas aguas la que nos vaya a ofrecer todo eso.
Quiere y lo intenta, pero no lo consigue.

Fácil es relacionar ¨Underwater¨ con esa época de RKO donde se encontraba bajo dominio de Howard Hughes, si bien ya poco tiempo de vida le quedaba al reinado del chiflado magnate antes de pasar a manos de la polifacética firma General Tire & Rubber; un reinado de fracasos, ciertos éxitos, decisiones incongruentes y pérdidas enormes de dinero. La película que nos ocupa adolece de pertenecer a este pésimo momento para la compañía, una de las que la explosiva Jane Russell debía hacer bajo contrato, aunque Hughes quería de protagonista a la rubia Lori Nelson.
Sturges entra como de rebote, tras haber iniciado sus pasos en el ¨western¨ y probar su valía como cineasta artesano y eficiente, sobre todo en materia de aventuras y acción; tendrá que lidiar, al igual que el resto de su equipo, con una producción de lo más accidentada al ser llevada a localizaciones reales de México, Hawaii y más tarde Florida, además de con un guión que no le satisface (trayendo consigo varias reescrituras) y la mala actitud de la actriz estrella, que hacía perder tiempo y dinero a los rodajes. Sin embargo las mejores secuencias del film tienen lugar en el interior de tanques de agua de coste millonario construidos en estudio.

Y el film, haciendo honor a su título, empieza bajo el agua, de cuya secuencia de apertura tuvo que tomar buena nota Steven Spielberg; Dominic y John, dos arquetipos del cine de aventuras, el primero un galante socarrón y el segundo un tipo duro impertérrito, van a dar en plenas aguas caribeñas con un barco hundido siglos atrás y supuestamente guardando un jugoso tesoro en su interior. Evidencia de que aquí se contaba con un reparto de peso y carrera a sus espaldas, el mexicano Luis Antonio de Alonso (Gilbert Roland para todos) y Richard Egan encarnan a estos buscavidas de agallas y descaro locos por hacerse ricos.
El segundo de hecho, que a la vista de su pésima forma de interpretar al personaje uno se pregunta cómo logró hacer carrera en el cine y ser galardonado varias veces, provee a la historia de una narración en primera persona tremendamente incómoda e innecesaria, uno de los mayores hándicaps de este guión de mil y una escrituras. El maltés Joseph Calleja, villano misterioso de Hollywood, aparece de repente como contraparte de los dos ¨héroes¨ en su rol de cazador de tiburones, de aspecto desaliñado y carácter sospechoso e impredecible, una incorporación que destaca por encima del resto, más bien anclados en lo ingenuamente arquetípico.

Russell deslumbra como Theresa no solo por ese físico que a todo hombre hipnotiza, sino por ser la esposa dura y con los pies en la tierra que desafía la ambición ciega que embarga a su marido (¿que le habría visto para casarse con él?), pues este es un relato de codicia y riesgo por encima de todo. Serán las interacciones entre los acartonados personajes, el poco entusiasmo de los actores o la maldita narración omnisciente, que llega cuando uno menos lo espera, pero el caso es que, fuera de las aguas, el ritmo decrece, se ralentiza y se estanca hasta el punto de provocar el bostezo.
Curioso cuando menos pues Sturges siempre tuvo mano hábil en este aspecto y sabía mantener al espectador entretenido; no es el caso a lo largo del periplo organizado por el grupo más inopinado que podríamos esperar en materia de aventuras: los aguerridos y apolíneos héroes, una mujer de armas tomar, una rubia tonta que no pinta nada por ningún sitio y un cura, ¡y échese usted a la mar con semejante tropa! Por otro lado la bellísima y evocadora fotografía de tonos pictóricos de Harry Wild magnifica el aspecto visual de la película, así como el formato SuperScope, estrenándose con ella RKO; éste será uno de los pocos elementos a disfrutar...

En realidad ¨Underwater¨ sí tiene puntos fuertes, pero los flojos sobresalen con más intensidad; entre los primeros, además del estilo formal, no podemos olvidar las tomas filmadas bajo el agua, cargadas de suspense y tensión, como tampoco a Russell en su sensual traje de baño rojo y que bien sería usado como reclamo publicitario en la época, aunque lo mejor, de lejos, es Calleja y su modo sibilino de intervenir en la historia sin ser invitado, irrumpiendo, más bien, en la tranquilidad del resto de personajes y quebrando esa evocadora atmósfera gracias a la violencia y cinismo de su Rico Herrera.
Sturges, ciertamente, no se esfuerza todo lo que podría; incluso esas escenas de búsqueda submarina padecen de un claro desinterés y apatía, las cuales nos hacen pensar que bajo el control de otros se habrían resuelto de mejor manera (en manos de un Raoul Walsh, un Howard Hawks o un Terence Young, por ejemplo, no sólo los instantes mencionados, sino el conjunto, tal vez gozaría de más interés narrativo, una mayor atención en el ritmo y un mejor trato de personajes). Es de lo que más adolece esta obra que sería anunciada a bombo y platillo y terminó siendo un fracaso a todos los niveles...

Una increíble proyección de preestreno en Florida sería realizada bajo las aguas de un lago con periodistas y celebridades varias, cada uno con su escafandra individual, poniendo de manifiesto una vez más la clase de locuras tan inimitables, tan únicas, que se llevaban a cabo en el Hollywood clásico.
Sobre todo si estaban perpetradas por el bueno de Hughes.



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Ficha El Inmoral Sr. Teas

Mad Warrior

  • 14 Jun 2022

5



El Inmoral Sr. Teas
¿Cómo pudo un humilde fotógrafo que venía de familia pobre y de ser soldado en la 2.ª Guerra Mundial terminar convirtiéndose en todo un héroe reivindicador de la libertad de expresión en la hermética y conservadora sociedad norteamericana?
Pues pudo, y por eso y más cosas es recordado. Su nombre: Russell A. Meyer.

Sólo hace falta conocer la anécdota que le sucedió de joven, cuando filmaba a su bien proporcionada vecina desnudarse y los padres de ésta le descubrieron y se ensañaron con él, para saber que se trataba de alguien que se enfrentaría constantemente a la sociedad a causa de su obsesión por el cuerpo femenino. Esa sociedad será la de unos EE.UU. donde cada vez hay más libertad sexual, las estrellas clásicas han sido sustituidas por las sensuales ¨pin-up girls¨ y ya se ha publicado la primera edición de Playboy con Marilyn Monroe en la portada.
Tras regresar de la guerra, Meyer es un fotógrafo de modelos que se une al empresario Peter DeCenzie con la intención de hacer un film que explotase el desnudo de la mujer como aún no se había visto en el país; con un presupuesto ínfimo y un equipo ¨amateur¨ emplea una semana de producción para dar rienda suelta a la fantasía de un hombre, interpretado por William Teas, también fotógrafo y compañero de guerra. Un hombre reflejo del humilde y algo pusilánime ciudadano medio, que recorre las calles en una rutina estresante, en esta ocasión como repartidor de dentaduras; pero en su camino se cruza con lo inesperado...

El narrador (el famoso guionista y productor Edward Lakso) describe al protagonista indulgente y resignado en su periplo diario (acompañado de una banda sonora ¨jazzística¨ desquiciante), y enfatiza la sorpresa de esto último: la impresionante colección de hembras que van de acá para allá, muchas exhibiendo unas figuras sólo posibles en los sueños. Teas, quien podría ser la versión descarada de un Charles Chaplin o un Jacques Tati, debe lidiar con esta exposición constante, esta hiperestimulación, la misma con la que lidia la sociedad de su tiempo. Reprimido por el comportamiento civilizado y la moral de dicha sociedad, sólo alcanza a observar y poco a poco a dejar volar su imaginación.
Meyer va mucho más allá de la fijación de Howard Hughes por resaltar el escote de Jane Russell, se olvida de que existe algo llamado Código Hays, cada vez más caduco, y despoja de intenciones educativas o cualquier otro propósito a su obra, al contrario que muchas películas eróticas o situadas en campos nudistas. Coge su cámara y rueda un sueño, usa planos y encuadres rarísimos y colores vivos para dar esa sensación de fantasía ilógica e idealiza a la mujer hasta el límite de que un hombre pierda el juicio, mientras crea un fuerte nexo entre el entorno natural y el instinto animal del ser humano.

Este entorno es el único lugar donde el bueno de Teas puede liberar realmente sus deseos tras tanta presión dentro del frívolo mundo ¨civilizado¨, incluso echará por tierra la poca moral que le queda pasando de mero ¨voyeur¨ a capturar con su cámara las bellezas del cuerpo femenino, como el mismo Meyer haría. Así, su viaje de descubrimiento irá evolucionando y aumentando en perversión y placer, aunque tenga que volver al ambiente urbano; la consulta dental no es un paraíso, más bien el lugar donde la hiperestimulación termina por ejercer sobre él un efecto de dislocación, de no ser capaz de discernir entre fantasía y realidad, a partir de su operación dental.
También, en la primera secuencia onírica, Meyer cruza por primera vez humor absurdo, erotismo y violencia, su ¨marca de la casa¨ en años futuros; el narrador habla de la psiquiatría como el mejor remedio moderno para ayudar al hombre, ¿o quizás es la mejor arma para reprimir sus irreprimibles instintos primarios? El segundo viaje fuera de la ciudad es el canto definitivo a la comunión de esos instintos con la naturaleza; el joven director se burla de los films nudistas/naturistas creando con los árboles, los ríos y la exuberante vegetación un entorno bucólico donde dar rienda suelta a la fantasía erótica, sin subterfugios de ningún tipo.

Este tramo es por desgracia muy largo y repetitivo, hasta el bostezo, pero sirve para que el anterior nos transmita sus intenciones, con el desenfado y la ingenua depravación por bandera. Estamos ahora inmersos en el sueño de Teas, si bien él nunca participa ni media entre el trío de deseables señoritas que corretean y disfrutan del idílico, ¨edénico¨ paisaje, señoritas que son las mismas que cada día se ha ido cruzando hasta desbaratar su sentido común; junto a él observamos y nos dejamos llevar por esta maravillosa visión que nos ha regalado la vida...
Tiempo después las mujeres de Meyer destacarán por poseer un carácter dominante y una agresiva sexualidad, pero por ahora son meros objetos de deseo, si bien su actitud es mucho más poderosa que la de los hombres, quienes en su debilidad se someten a ellas o se aprovechan de la situación. Al protagonista no le queda más remedio que aceptar su obsesión en un hilarante pero significativo colofón de esta sátira sexual que luego daría muchos quebraderos de cabeza al director y a DeCenzie, al tener que partirse la cara con esos comités de censores los cuales les atacaban en todas las ciudades y estados por donde pretendían hacer circular la película.

Pero ambos se las ingeniaron muy inteligentemente y poco a poco mucho público asistió a los cines donde la proyectaban...hasta superar en 63 veces el presupuesto invertido, figurando, porque es de ley que figure, entre las obras independientes más beneficiosas de la Historia. Para un espectador actual todo lo visto aquí resultará naïve, tontorrón, un show infantil...
No obstante esto se filmó en 1.959, conquistándose una nueva frontera con respecto a la libertad sexual, la quiebra de la moral y los valores conservadores en el cine. Parece mentira, pero todo eso lo hicieron el sr. Teas y Russ Meyer, inauguradores con honores del ¨sexploitation¨.



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Ficha Drive my Car

Mad Warrior

  • 14 Jun 2022

9



Drive my Car
Nueva adaptación de Haruki Murakami por cuenta de Ryusuke Hamaguchi, poco a poco haciendo méritos para ser considerado uno de los mejores cineastas, no sólo japoneses, sino universales, de todos los tiempos, lo que podríamos decir que ya logró unos años antes gracias a su monumental ¨Happy Hour¨.
Sin embargo el relato en el que se sumerge, parte de ¨Hombres sin Mujeres¨, resulta algo escueto, y se esfuerza en componer un elaborado trabajo con otros de esa misma antología para dotar de un pasado y un futuro al argumento y sus personajes, conservando la pieza narrativa fundamental, extraída de ¨Drive my Car¨.

Él y Takamasa Oe escriben un guión que, cual obra teatral, estará fragmentado en varios actos. El primero actúa de prólogo y presenta, desde la oscuridad interior de un apartamento iluminado con las primeras luces, a Yusuke y Oto, matrimonio de artistas, uno en el teatro, la otra en la televisión, instalado en una rutina de distancia insalvable pese a la fuerte conexión emocional y sobre todo sexual que comparten, tema que ya ha explorado antes el director desde múltiples perspectivas; y como siempre hace, deja que los protagonistas, habida cuenta de la incomunicación que sostienen, vayan descubriéndose poco a poco ante nosotros.
Varios elementos irrumpen en su hermético mundo: una historia misteriosa creada por Oto a partir del acto sexual; su infidelidad con un desconocido que pudiera ser Koji, el joven actor, fan y colaborador que ella presenta a Yusuke; una obra de teatro de Chekhov (¨El tío Ványa¨) preparada por ambos a través de cintas de cassette. Mientras el espectro del pasado lo figura una hija fallecida por neumonía y un accidente de coche afecta a la visión del hombre, lo que implica un gran obstáculo a la hora de discernir la verdadera realidad (la infidelidad será descubierta a través del reflejo en el espejo), una nueva comienza con la muerte de la esposa, repentina y silenciosa...

Elementos cada uno distribuidos por el minucioso guión con un propósito, nunca casual o accidentado. La desquiciante atmósfera modelada en este largo prólogo a través del sosiego abrumador que siempre ha logrado Hamaguchi, apoyado en las suaves sombras y luces que proyecta Hidetoshi Shinomiya con su toque elegante y sobrio, adquieren una dimensión más amplia cuando abre el 2.º acto en carretera a bordo del Saab rojo del protagonista, en ruta hacia una Hiroshima que será (por casualidad, ya que el rodaje estaba pensado en Busan) el escenario primordial y significativo de la película.
Este Yusuke, que viste siempre de negro como un espectro en el limbo existencial, es un hombre en duelo constante, bloqueado emocionalmente y aferrado a un pasado en el que se ve incapaz de penetrar ahora, dos años después; pasado cuyo nexo es la voz de Oto, quien ¨dialoga¨ con él a través de las cintas grabadas, y cuya presencia se dispone como una entidad omnisciente la cual, siempre por medio de su cuento inacabado y sobre todo de ¨El tío Ványa¨, manipula las reglas del destino haciendo avanzar y evolucionar las situaciones a la vez que las mencionadas historias, naciendo estos paralelismos que removerán el interior de los personajes al confluir la ficción y su realidad, chocando ambas irremediablemente.

El curioso método de Yusuke, el teatro multilingüe, es un paradigma del esfuerzo por la comunicación al haber estado éste asfixiado en la incomunicación personal. Compartimos su visión, aún dañada, del entorno, y conocemos a una serie de secundarios de peso en su gran descubrimiento acerca de los sentimientos, siendo el más importante la joven Misaki, chófer que acepta resignado al verse desplazado de otra parte esencial de su vida: conducir su propio destino; ahora deberá ser el pasajero y aprender durante el viaje. El antes tercero en discordia, Koji, regresa para encarar un desafío que será uno de los pilares de la trama...
Pero en esta trama, como es costumbre en los textos de Murakami y así en el cine de Hamaguchi, no se disponen unos seres frontales, más bien dotados de extrema complejidad situados entre esas sombras y luces de las que antes se hablaba, que se abren cual figura origami, y cada gesto o línea de diálogo es crucial para determinar hechos y consecuencias futuras (como la cicatriz en la cara de Misaki todo tiene una razón de ser). Interesante de primeras esa rivalidad que resalta el ego masculino, reflejo de la de Voynitsky y el profesor Serebryakov en la obra de teatro, en un intercambio de roles premeditado, pues Yusuke cederá su papel protagonista al hombre que tomó su lugar en su propia vida.

Si bien todo lo construido alrededor de la infidelidad sigue siendo misterio y sugerencia, demasiado temprano como para que ya nos sea revelado, tal vez un ¨macguffin¨ que nos engaña como a aquél, realmente aplastado al enfrentarse al texto de Chekhov, el cual le descubre a un verdadero ¨yo¨ que es incapaz de conocer, de ahí que prefiera asignarle la tarea a otro ser de tinieblas como es Koji...
Curiosamente será él quien arroje luz sobre la incertidumbre que pesa sobre Yusuke, sobre su opacidad emocional y psicológica; pero por ahora también profundizamos en la relación de éste y Misaki, unidos y separados en el espacio que es la cabina del Saab.

Sin interferir uno en el universo del otro pese a la presencia compartida, esta relación toma una nueva dimensión en un 3.er acto que ya viene a deshacer algunas sombras; los culpables son la pareja del intérprete y la chica sordomuda, esos geniales Yoo-rim Park y Dae-yeon Jin como el reverso del matrimonio de Yusuke y Oto, cuya comunicación más allá de la palabra es otra pieza fundamental del aprendizaje de éste con respecto a las emociones íntimas.
Paradójicamente una Sonya sordomuda es capaz de expresar esto ante los atónitos ojos de unos no poco fascinantes Hidetoshi Nishijima y Toko Miura.

Haciendo gala de una química que se desarrolla de forma perfecta y cada segundo siendo vital en sus interacciones, sus almas opacas se irán transformando en cristales translúcidos por los que intentar observar para discernir qué hay al otro lado. Y la principal llave para entrar son quizás las confesiones de cada individuo, profundas y decisivas, de hecho el clímax de este acto y punto de inflexión en el rumbo del argumento es una, la de Koji a Yusuke; lo que nos habíamos fraguado como un ¨villano virtual¨ en la historia se despoja de su máscara y también de la de Oto, a lo largo de una de esas clases magistrales que rara vez hallamos a todos los niveles en el mundo del cine.
Nishijima, Masaki Okada y Hamaguchi nos dan una lección a nivel interpretativo, de maestría técnica, de tiempo, pausa comunicativa, interacción entre personajes y profundidad emocional y psicológica en esa conversación donde el alma se desnuda y donde la terapia psicosexual y la fatalidad romántica de la mujer, la poderosa presencia invisible que ha unido a esos dos hombres, toma otro significado; la infidelidad ahora es un acto de rutina para acallar los demonios interiores y el cuento inacabado de la muchacha deja de ser una aventura escabrosa y sórdida para transformarse en otra confesión acerca de la impenetrabilidad del alma, el determinismo y la muerte.

¿No podría ser Yusuke el reflejo de ese hogar al que la chica, violada entre sus paredes, ya no puede entrar pues la llave ha desaparecido?, ¿y Oto esa joven protagonista sorprendida al encontrarse en el mismo mundo de soledad y deseo tras la tragedia, apartada por la incomunicación y observada desde arriba como una carcasa de culpa e impotente silencio? A este punto se plantea la prueba de fuego para el hombre que no conocía, ya habiendo atisbado algo de luz en su periplo existencial de sombras; retorcido en sus virajes, el guión, en una jugada maestra y muy conveniente, se deshace de Koji, ese Voynitsky suplantador, y desafía a Yusuke a retomar dicho papel que antes no podía encarnar.
Esta sucesión de dramáticos hechos nos lleva de la manera más fluida y creíble a los parajes abiertos e inhóspitos de un 4.º acto de redención, búsqueda de identidad y reconciliación cual ¨Paris, Texas¨, adquiriendo por fin ¨Drive my Car¨ la forma definitiva de ¨road movie¨ y planteándose una aceptación de roles ya formulada mucho antes entre el protagonista y su conductora, donde una es la hija que aquél perdió hace tiempo y éste el padre al que ella jamás conoció. Viaje desde esa Hiroshima que tan bien conecta con los personajes, con respecto a las heridas del pasado, a un destino en el que Misaki desentierra sus secretos para encararlos desde una perspectiva más madura y humana.

Esta relación que lleva retroalimentándose y creciendo desde tiempo atrás alcanza su cenit en una secuencia de nuevo triunfo de la química y la desnudez del alma; entre los escombros que quedaron lejos y ese paisaje nevado que es un Cielo en la tierra, silencioso y abrumador, el hombre aferrado a ese pasado de fantasmas y la chica que huía hacia un futuro incierto por fin se encuentran en un presente de transparencia espiritual y comprensión mutua.
Y así Yusuke puede recuperar su lugar tanto el Mundo y en la vida como en la tan temida obra de teatro...

¨Pasaremos por largos días, largas veladas, soportando pacientemente las pruebas que nos envíe el destino. Trabajaremos para los demás sin descanso...¨, concluye esa Sonya amable y sordomuda, ¨...Y entonces conoceremos una vida maravillosa y limpia, la alegría vendrá a nosotros […] y por fin descansaremos¨.
Hamaguchi deja la verdad en apacible oscuridad, sin demonios interiores; allí nos quedamos, estallando en ese aplauso que es el nuestro, para al fin poder salir de este universo en que la vida esconde su mayor complejidad bajo la más humilde sencillez, este universo que hemos habitado, que nos ha dejado algo vapuleados y extasiados, pero en donde también hemos sido gratamente recompensados...



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Ficha Los Presuntos

Mad Warrior

  • 14 Jun 2022

3



Los Presuntos
Peripecia astracanesca y cuchuflante donde las haya por los senderos del cínico submundo criminal, con toda su violencia acechando desde las sombras a los ciudadanos inocentes, como el pobre Camilo, víctima de tales argucias...

Ahí les vemos en la secuencia de inicio, un supuesto grupo de mafiosos al más puro estilo italiano encabezados por Emiliano Redondo y Fernando Sancho, refinados hombres de negocios dejándose las espaldas en el campo de golf; es la manera que tiene Mariano Ozores de dar su propia versión de las historias de familias ¨malfattore¨, quizás en un contexto menos oscuro de lo que habría hecho Coppola o Scorsese. Pero es que esto ni es ¨El Padrino¨ ni ¨Casino¨, es una de las primeras producciones con las que aquél se sumergería en su etapa de decadencia y olvido absoluto.
Recién despegado de Esteso colabora con el productor Carlos Cascales, con quien por supuesto hará comedias, pero todas ellas enmarcadas en algún género concreto, incluso una extrañísima cinta de artes marciales que más de un dolor de cabeza le dio y de la que es mejor no acordarse. Se ha estrenado así juntando a José Luis López Vázquez y el actor y presentador Jesús Puente, pareja ni de lejos tan solvente como la de Pájares-Esteso pero simpática y entrañable en esa tragicomedia política que es ¨Capullito de Alhelí¨; no tarda a volver a unirse este trío (más Antonio Ozores, claro) para una especie de parodia del cine negro, ¨Los Presuntos¨, con guión del propio director.

El universo criminal o de espionaje no es algo inexplorado para él, pero sus mejores títulos referentes a él los hizo veinte años atrás, cuando López Vázquez era más joven; el colorido y atractivo de, por ejemplo, ¨Objetivo: ¨BI-KI-NI¨ ¨ u ¨Operación ¨Mata-hari¨ ¨, es aquí enterrado bajo una capa de cutrez que se aprecia en todos los aspectos, tanto en el visual como en el narrativo o interpretativo. Ahora Puente se pone en la piel del asesino a sueldo más patoso del país (Alejo) con la misión de liquidar a un tipejo rastrero y cobarde que parece haber cabreado a la mafia (Camilo).
Sucede lo que no pocas películas ha ocupado: que la víctima y su verdugo se conviertan en amigos y acaben uniendo fuerzas para luchar con quienes detentan el poder. La inacabable secuencia de asalto-confraternización-amistad evidencia una falta de ritmo absoluta, donde Ozores se empeña en estirar los diálogos y las bromas hasta que el humor del principio se desinfla por completo, si bien esos mismos diálogos gozan de agilidad y frescura...pero aun así la interpretación de ambos actores carece de verdadero entusiasmo (si es que todo son contradicciones). A partir de aquí la trama se abre con ambos cruzando diversos escenarios.

Y en ellos se desarrollarán pequeños episodios humorísticos, como si esto fuese una serie de televisión, generalmente introduciendo situaciones propias del vodevil tan absurdas como subidas de tono; se olvida así todo lo referente al asunto principal del argumento y esto trae a colación algo que para Ozores era una regla inquebrantable: ¨si no hay guión y, sobre todo, si la película es aburrida, da igual la cantidad de señoritas desnudas que tengas por ahí, porque el público terminará aburrido¨. Pues este principio se lo carga a cada paso que da ¨Los Presuntos¨.
Las interacciones entre López Vázquez y Puente no tienen chispa ninguna, sólo cabría destacar los instantes en que aparece Antonio en su papel de torpe abogado para salvar al barco de hundirse, incluso tendremos las intervenciones metidas con calzador de Alfonso del Real y Juanito Navarro cumpliendo la misma función; de todos modos la fórmula del destape resulta ya más incómoda que graciosa (más aún al seguir insistiendo en la manía de poner a hombres muy mayores (pero mucho, mucho, ¿eh?) como parejas de chicas muy jóvenes). Por otra parte el periplo de Camilo y Alejo destapa otra particularidad a la que apunta el sr. Mariano.

Y es en dar una especial atención al humor negro, más presente que en otros films anteriores; el tono áspero, a menudo violento, y ese tufo a serie ¨Z¨ hace pensar que ¨Los Presuntos¨ pudiese estar dirigida por gente como José Ramón Larraz, Juan Bosch o Francisco Lara Polop, y no por el hombre que al año anterior se destapaba con la genial ¨Cuatro Mujeres y un Lío¨. Ese humor negro, recargado de bastante acidez, viene dado por el ambiente de constante manipulación, traiciones, chantaje y mentiras que lleva a los pobres personajes de un sitio para otro.
El ambiente dominado por las fuerzas del submundo del crimen, presentado de manera más liviana en ¨¡Qué Tía la C.I.A.!¨ y cerca de los vaivenes de ¨El Soplagaitas¨, donde otro desgraciado de clase media-baja sufría las injusticias de los situados en un escalafón por encima de los demás; si por algo podemos relacionar a ésta con la comedia protagonizada por Esteso cinco años antes es por ese epílogo donde el personaje de Puente se encara con los impolutos mafiosos que nunca han aparecido implicados en la trama (aquí todos los sinvergüenzas se ocultan bajo la etiqueta de ¨presunto¨) como entonces lo hizo Ramiro con la clase dirigente política.

Aun con pocos recursos, Ozores se vuelve a lanzar en cuerpo y alma en defensa del ciudadano medio español asfixiado por los distintos poderes que estrechan el cerco alrededor suya, ya sea públicamente o desde las sombras.
Por desgracia el material es un tanto deplorable en esta ocasión y sólo sobresalen, como ya he dicho, algunas escenas con Antonio y Navarro, la verdadera pareja cómica del film, y la breve aparición de la gran María Isbert...además de, por qué no admitirlo, los todavía preciosos cuerpos de las habituales ¨chicas Ozores¨ Pilar Alcón y Jenny Llada.



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Ficha Bright Future

Mad Warrior

  • 14 Jun 2022

5



Bright Future
Un reducto de incomunicación y hastío, la sociedad. Rota, agazapada en una esquina oscura desde donde no se percibe sonido ni contacto alguno.
¿Podría arrojar algo de luz un invasor que, adaptado a ella, crease su propia sociedad? ¿Cómo escapar después?

Pese a que las claves y las ideas sean muchas, pocas respuestas podemos esperar de una obra surgida de la mente de Kiyoshi Kurosawa, únicamente arriesgarnos a sopesar una interpretación, un supuesto que nos permita alcanzar la verdad absoluta; ¨Bright Future¨ es una de esas de su fascinante e irregular filmografía. En aquel instante gozaba del éxito en Cannes y del beneplácito internacional gracias a ¨Kairo¨, nueva incursión en los terrenos del terror desde ¨Cure¨ (sin mencionar la televisiva ¨Korei¨), asimilando una óptica moderna como sucede en muchos títulos del género.
Se refugia otra vez en las producciones independientes para un proyecto muy personal donde experimentará, también al estilo de sus coetáneos en el momento (Shimizu, Miike...), con el formato de vídeo digital, no muy acertado ya que al mismo tiempo lo combina con el cinematográfico. Empieza Yuji hablándonos sobre cómo es capaz de ver el futuro a través de sus sueños, al menos lo era; sin embargo ahora no sueña, y vive en la incertidumbre. Como todos los personajes del director, este joven es el mejor reflejo de la alienación, el hastío, la soledad y la inexistencia de un destino que rige el entorno de ese Japón donde, aún pasado el nuevo milenio, persiste la huella de la crisis iniciada una década antes...

Yuji es un miembro más de la Década Perdida; en su contra destaca la misteriosa y amenazante presencia de Mamoru, que recuerda y encuentra similitudes con el Mamiya de ¨Cure¨, y entre ellos el ser alrededor del cual giran éstos y los conecta, una medusa roja propiedad del último, símbolo de la esencia del film como lo fue el árbol de ¨Charisma¨. Si algo diferencia a ¨Bright Future¨ de otros austeros dramas sociopsicológicos de Kurosawa es su ausencia de un auténtico soporte narrativo y su dirección casual y accidentada (aquel árbol o como en ¨License to Live¨, donde Yutaka actuaba de hilo conductor).
Pasa la primera media hora, donde se instala una sensación de incómodo suspense debido al carácter y los actos criminales de ese Mamoru encarnado por un Tadanobu Asano en el papel más espeluznante de su carrera; si el director estaba acostumbrado a seguir a los monstruos que devoraban el entorno exterior, ahora encierra al monstruo e incluso le quita la vida, cediendo toda la atención a Yuji y al padre del anterior, Shinichiro (un envejecido pero genial Tatsuya Fuji). Dos realidades enfrentadas: por un lado la de la más dolorosa incomunicación, y es que en esta ocasión el de Kobe es mucho más directo y abrasivo en sus intenciones.

Al contrario que la críptica e insufriblemente intuitiva ¨Barren Illusion¨, todo se presenta aquí más literalmente, aun a base de simbolismos. Sirva el instante en que, pese a compartir el mismo espacio en la cabina de la furgoneta, el padre de Mamoru y Yuji están separados por una distancia insalvable (el vacío negro trasladado físicamente en pantalla), y el resto de individuos, desde la despreciable hermana de éste último a la pandilla de jóvenes, quienes no así figuran un núcleo social único, al sobrevivir desvinculados del entorno al cual se han adaptado.
¿Qué serían? Especies invasoras, revolucionarias como el Ernesto Guevara que lucen en sus camisetas, ¿la esperanza para combatir la muerte y el hastío social según Kurosawa? Tras ciertos momentos donde regresa al horror de corte sobrenatural de ¨Kairo¨ y a la subtrama sobre la relación entre Shinichiro y Yuji (padre e hijo sustitutivos igual que Yutaka y Fujimori en ¨License...¨, cuya realidad ¨real¨ y palpable de uno entra en conflicto con la utópica y soñada del otro), la figura de la medusa, pilar de la historia y ser de la discordia, toma una importancia sagrada y trascendental. La otra realidad es la propuesta y creada a partir de ella.

Homólogo espiritual de Mamoru, este animal, impulsora del ataque de responsabilidad y de la recuperación en la fe de Yuji (y después de Shinichiro), es la concepción informe de una revolución vital. Adaptada a la fuerza al medio, del agua salada a la dulce, el ser, que flota en su pecera ajeno a todo lo exterior, es liberado por accidente pero en lugar de morir como su dueño original sobrevive, se infiltra, y el brillo de su hidroesqueleto ilumina los rincones oscuros de esa sociedad humana dividida que, en su pérdida de valores, incomunicación e inmoralidad, no puede competir con la familia creada por él, dispuesto a dejar esa ¨sociedad-incubadora¨ y dirigirse a un futuro más luminoso.
En la versión más radical de sí mismo, Kurosawa aboga por la esperanza adelantándose en cinco años a ¨Sonata de Tokyo¨, y evita en última instancia el discurso desgarradoramente nihilista de algunas de sus películas anteriores, así como los finales apocalípticos (que mucha importancia tenían en ¨Charisma¨ o ¨Kairo¨) o las interpretaciones opacas y ambivalentes (caso de ¨Barren Illusion¨), dejando sobrevivir a los protagonistas, quienes comprenden la oportunidad de volver a comenzar.

El nuevo comienzo, en el simil humano, lo podrían figurar esos delincuentes juveniles (todos iluminados por sus trajes blancos) que acaparan el protagonismo en ese desconcertante epílogo, filmado a lo largo de un elaborado plano-secuencia, a pesar de ser la destrucción y la violencia su método para marcar el cambio y el avance.
Típicamente ¨kurosawiana¨ en su forma y discurso, lastrada por una farragosa irregularidad narrativa, a menudo inexplicable de manera tortuosa, ¨Bright Future¨ consigue destacar por sí sola en Cannes y sobrevive como otra de esas células en la larga cadena de obras crípticas e ininteligibles del nipón, sólo capaces de brotar desde su genoma alienígena...



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Ficha Una Calle sin Ley (La Ciudad sin Ley)

Mad Warrior

  • 14 Jun 2022

6



Una Calle sin Ley (La Ciudad sin Ley)
El honor que residía en el ¨western¨ parece que se iba colando por el desagüe de la ignominia a medida que avanzaban los 50, cuya atmósfera de descontento social generalizado también empezó a sentirse en muchos estilos cinematográficos hasta revertir su espíritu por completo.

Desde el melancólico periplo de sacrificio al que se enfrentó Gary Cooper por cortesía de Fred Zinnemann en ¨Solo ante el Peligro¨, el deseo de ayudar a quienes ejercían la ley era cada vez más un espejismo. En esta ocasión Will Kane se convierte en Calem Ware y Hadleyville es Medicine Bend en un Colorado que aún no es Estado oficial; con ¨La Ciudad sin Ley¨ también se alude a una verdad irrefutable: la mitad de todas las películas del Oeste filmadas durante la mencionada década estuvieron protagonizadas por Randolph Scott, esa mezcla de Wayne y Cooper a base de cemento armado y carisma tan unido al género que es imposible concebirlo sin su presencia.
En 1.955, ya rozando los 60 años, el buen hombre aparece en cuatro nada menos, y Joseph Lewis (tras estrenar ¨The Big Combo¨, una de las obras maestras del cine negro de la época) le dirige, para luego repetir la experiencia al año siguiente en ¨El 7.º de Caballería¨. Tener a este cineasta tras la cámara ya es un garante de eficiencia y calidad; sirviéndose del Technicolor, trabaja Ray Rennahan la intensidad y la fuerza de los colores mientras el plano se sostiene en alto sobre la calle central de la ciudad, esa que da título a la obra en su versión original; en letras grandes sobresale el nombre de Scott, pero no es el hombre que vemos entrando al lugar a caballo.

Se enfoca la ciudad desde su punto de vista y entonces cambia el encuadre a otro más amenazador, algo más bajo, y luego al revolver del tipo, hasta que la cámara voltea hacia otro que saldrá corriendo, tal vez en busca de ayuda. Lewis ha conseguido una sensación de urgencia y peligro en unas pocas escenas sencillas pero significativas; es a Scott a quien vamos a ver ahora en su rol de marshal aguerrido que hace lo posible por mantener el orden. Quizás en la novela original de Brad Ward no existía ese romance furtivo entre Cora, esposa de un ranchero conocido, y Thorne, el ciudadano rico que vive de su codicia...
Pero con ello el director lanza su mirada ácida hacia los convencionalismos del género y el Hollywood clásico. Aquí se sobreponen las mentiras, las falsas apariencias y los deseos sobre algo que no se puede conseguir; esta subtrama no ayuda absolutamente nada al propio film, como quizás tampoco la que lo inicia, esa venganza terminada en duelo entre Ding Brion y Ware, tan solo otra muestra de que los deseos impulsados por la ciega ambición terminan en tragedia. Más amarga es la sensación que deja el ver que ninguno de los presentes mueve un dedo para ponerse de su lado, como le sucedía a Kane.

Así, otro sheriff solo ante el peligro, lo cual en esta ocasión viene simbolizado en los tipos adinerados (Thorne y Clark) que, para apoyar la marcha del progreso, han de deshacerse de los viejos remanentes de la guerra y la caballería. Ése es Ware, lacónico, mustio por dentro, endurecido por fuera y a la fuerza, una piedra del pasado en el camino del avance y la modernidad; no tiene pelos en la lengua Lewis para relacionar, como otros muchos de su época, progreso y muerte, siempre de la mano en la evolución de la Historia norteamericana...por tanto tampoco tiene miedo de mostrar la violencia en su forma poco sutil y muy brutal.
Nos brinda así una de las peleas a puñetazos más cruentas que se han filmado en el ¨western¨, mientras todo el pueblo observa sin entrometerse, adormecido y paralizado en su cobardía. Ya sabemos que este personaje es otro idealista solitario cuya vida a nadie preocupa realmente, pero la historia añade dos individuos para rebajar el nivel de desolación y nihilismo: el dr. Amos, unido en su amistad inquebrantable (muy bien interpretado por Wallace Ford), y la menos convincente Angela Langsbury como la mujer que abandonó a Ware, y que, aparte de una danza en público que más vale borrar para siempre de la memoria, está aquí para añadir las dosis justas de melodrama y romance.

Michael Pate, con quien deseaba trabajar Lewis tras ver en ¨Hondo¨, es el asesino a sueldo con la misión de acabar con él. El segundo vuelve a hacer gala de su concesión a la violencia y el caos cuando no existe moral de por medio durante ese descenso a los infiernos que experimenta la ciudad una vez se queda sin ángel guardián, recurriendo más tarde al interesante concepto del sheriff-que-regresa-de-los-muertos-para-vengarse, tan visitado y revisitado en el género; lo que no puede evitar el cineasta, pese a sus audaces salidas de tono, es reprimir la moralina arraigada a los valores norteamericanos y más aún ¨hollywoodienses¨.
Y es que siguen siendo los 50, y persiste un halo de mojigatería e ingenuidad que no le sienta bien a ningún ¨western¨ de la década; porque después de ser testigo de la falta de coraje, del nulo compromiso de los ciudadanos para con Medicine Bend, aún tiene Ware las narices de expresar, con toda la grandilocuencia que demanda el acartonado papel, que en el corazón de las nobles gentes reside la fuerza, no para imponer la ley, sino para defender la justicia como es debido. No es este uno de los puntos fuertes de la obra (ni el duelo climático, que pedía más espectacularidad), sino su intriga de toques ¨noir¨, que el director maneja con mano hábil.

De hecho la trama recuerda extrañamente a la de ¨The Big Combo¨, casi con los mismos elementos (cambien a Thorne por el poderoso gángster Brown y al marshal Ware por el policía Leonard; incluso hay una rubia entre ellos que desata los celos y las tensiones).
Cosa curiosa, dos años después Scott regresaría al mismo pueblo en ¨Tiroteo en Medicine Bend, de la mano de Richard Bare, si bien ambos títulos no están relacionados, aunque podrían estarlo en esencia teniendo en cuenta el final...un tanto decepcionante por mi parte.



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Ficha ¿Dónde Dices que Vas?

Mad Warrior

  • 14 Jun 2022

7



¿Dónde Dices que Vas?
Cuando las colinas de la edad adulta asoman en el horizonte lo mejor es realizar un viaje hacia aquel entrañable pasado donde nada importaba y todo eran delirios, un pasado perdido y difuso, susceptible de recuperarse...

Temas básicos de la pequeña película estudiantil filmada por un Kevin Reynolds de 28 años cuando aún atendía en la universidad; este trabajo llamado ¨Proof¨ sería visto, no mucha gente sabe cómo o por qué, por nada menos que Steven Spielberg, sorprendentemente decidiendo financiar de su propio bolsillo para convertirlo en largometraje. Lo haría más tarde a través de su productora Amblin, y el director novel puede disfrutar así de algunos millones de dólares, conservando la premisa original alrededor de la cual se amplían otros detalles y aspectos.
Premisa que nos cuenta la historia de un viaje, un viaje de descubrimiento vital. Cuando se inicia ¨Fandango¨ lo primero que vemos es a un jovencísimo Kevin Costner vestido de smoking en mitad de lo que podría ser una fiesta de fin de curso; y así es, una algarabía juvenil apelotonándose entre alcohol y gritos...pero algo cambia cuando se nos dice que es el año 1.971, y de algún modo la atmósfera deja de ser la misma que la de todas aquellas ¨teen movies¨ que en esas fechas abarrotaban las salas de cine. Tal vez palabras como ¨graduación¨, ¨futuro¨ y ¨casar¨ contribuyan a ello, aunque es ¨Vietnam¨ la más tajante y efectiva.

A mitad de década reinan las locuras adolescentes en el cine norteamericano y las pandillas de amigos que, o bien vivían extravagantes aventuras o bien se enfrentaban a ese punto crucial de sus vidas donde había que dejar las aventuras y pensar en un mañana realista y sensato; un homólogo (algo) más maduro de los Goonies que arrasaron ese mismo 1.985, aquí tenemos a los Groovers, y en realidad guardan más relación con el cuarteto de chavales que encaraba un futuro igual, lleno de dudas y miedos, en ¨Cuatro Amigos¨, obra anterior de Penn, situada en los 60.
Reynolds nos invita a una excursión a la vez divertida y amarga, amarga porque va a ser la última que hagan Gardner, Phil, Kenneth, Dorman y el comatoso Lester, a través de unas baldías tierras texanas polvorientas y, como cabría esperar, escenario para los estrafalarios encuentros que irán sufriendo éstos, con los cuales es bastante fácil simpatizar (una de las reglas de oro de la comedia y aquí se cumple de maravilla), además de estar bien definidos (salvo uno, premeditadamente): el loco nostálgico que se aferra al pasado y la improvisación, el neurótico racional que sólo quiere labrarse un porvenir, el indeciso cuyo presente es demasiado difícil para aceptar y el que se deja arrastrar por todos ellos.

En esta ¨París, Texas¨ de efusividad ¨teen¨ el director lo impregna todo de una sensación de agradable nostalgia, muy arraigada al espíritu ¨spielbergiano¨, recordando a los destellos de humor de Hughes, sin llegar a acaramelarse demasiado o alcanzando cotas alocadas como era típico de las películas de adolescentes y amistad del momento; la clave está en el contexto. Mientras van desenterrando una parte desencantada de la Historia de su nación, los amigos, encaminados a recuperar una parte de su propia Historia, son víctimas de situaciones convertidas en hilarantes ¨gags¨, sí...
Pero de repente se nos golpea con un profundo sentimiento de melancolía, pues cada instante encierra el terror de una convicción (las dos jovencitas paletas como residuo del flirteo juvenil pasado, la inesperada batalla de cohetes figurando una cercana partida a Vietnam (que corrobora la lápida de un caído en guerra) ), y sobre todo el extenso tramo que tiene lugar en el hangar con el salto en paracaídas, el más importante de la trama y pieza esencial tanto de ésta como del trabajo original de Reynolds, esa ¨prueba¨ que le daba nombre, prueba de fuego, hombría, madurez y valentía, y donde de mejor manera se simbolizan las ideas y obsesiones de éste y su obra.

Con la extravagante presencia de Marvin McIntyre al frente, durante toda esta elaborada secuencia que pone los nervios a flor de piel tanto como va uniendo ingeniosamente una serie de ¨gags¨ memorables, Costner, Sam Robards, Chuck Bush y en especial el aquí un tanto insoportable Judd Nelson, dan lo mejor de sus interpretaciones y personajes. Tras superar este enorme momento, el desenterrar el ¨macguffin¨ que iba sosteniendo la película debería haber sido el final, más que digno, de este trayecto tan accidentado; Reynolds no lo cree así y pega con esparadrapo un epílogo mucho más propio de la década, que rompe con el tono y la atmósfera presente.
En lugar de mirar hacia el futuro se da un pequeño desvío en reconciliación con el pasado, y ¨dom¨ deja de ser lo importante para introducirnos a un personaje extraño, una chica (jovencita y preciosa Suzy Amis) que ocupa los sueños de Gardner pero se supone la prometida de Kenneth, por desgracia nunca resolviéndonos este misterio y dejándolo todo de una forma confusa, terriblemente mal explicada; el primero se conforma con protagonizar junto a ella una escena a lo ¨Dirty Dancing¨ (curioso, pues el pasteloso romance de Emile Ardolino es posterior) y ahí queda todo...

Pocos tramos finales me han resultado tan insatisfactorios y tan fuera de contexto y tono en comparación con el conjunto como se consigue en ¨Fandango¨, la cual, despojada de él y pudiendo arreglarse un mejor epílogo, habría permanecido como una de las tragicomedias imprescindibles sobre amistad y juventud de los 80, muy por encima de las que obtuvieron más éxito y reconocimiento...
Pues la carrera fílmica de ésta fue un completo desastre, algo que ni siquiera Reynolds desea recordar, si bien seguiría trabajando junto a Costner (pocas imágenes de jóvenes descarriados de la década son tan icónicas como la de su personaje); según contó Tarantino, a quien le parece excelente, fue ¨a verla durante una semana entera y sólo se mantuvo en el cine durante sólo esa semana¨.



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Ficha El Batallón de las Sombras

Parnaso

  • 14 Jun 2022

7



El Batallón de las Sombras
Dice bien el prolegómeno de que tal película está dedicada a las mujeres abnegadas que están a merced de sus maridos. Acá, el narrador se para en una calle cualquiera y apunta a un edificio en el cual las más de las mujeres trabajan como amas de casa, salvo una que vende su cuerpo. Por otro lado, los maridos, cuyos trabajos son de cómico, pianista invento y otro joven soltero pintor que no tiene nada que llevarse a la boca y urde trampa tal que consiste en pintar un cuadro en el cual queda una parte vacía y acude a la vecina que ama para pedirle “prestado”, chorizo, y a su vez, aprovéchase de la generosidad de ella para jamar comida de gorra, intentan abrirse camino, en tanto que ellas a su vez, sin llegar a ser por completo esclavas, hacen lo que les apetece. A todas luces lo que más me entusiasmo de tal película es la forma en la que está hecha, que todo se gesta en las escaleras de un edificio, cruzándose todas las vecinas a la conversación de cuyos asuntos. Los más de los personajes tienen su qué y se hace amena de ver.



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Ficha La Fuerza de la Ilusión

Parnaso

  • 14 Jun 2022

7



La Fuerza de la Ilusión
De cómo un par de hermanos se mantienen unidos al cumplimiento de la promesa de ocultar los malos tratos que sufre el niño pequeño por parte de su padrastro por la felicidad de su madre. Mantienen en secreto un lugar en el cual esconden el dinero que van acumulando vendiendo cosas de baja ralea para con el dinero cosechado crear un avión con el cual el pequeñajo vuele y desaparezca para dejar de sufrir. Cierto es que el final es idealizado y romantizado, empero, compañeros, esto es una película de ficción, y así hay que tomarla. Lo mejor de ella es que tienen como valor principal, la lealtad y la promesa cumplida, cosa que hoy en día, por desgracia, ya no se estila. Recuerdo haberla visto en su día en la TV y que me gustara mucho, ahora me ha gustado más. Peliaguda y sensible.



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Ficha The Devil Next Door

DE NIRO

  • 13 Jun 2022

7


The Devil Next Door
Muy bueno este documental sobre el supuesto nazi cuidador en las cámaras de gas en Treblinka Polonia, acusado de matar y torturar judíos, cinco capítulos donde lo más relevante es el juicio a Ivan el terrible, un ucraniano refugiado en Estados Unidos, idas y vueltas con documentación muy fina, pero al final quedan dudas de su responsabilidad.



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Ficha Top Gun: Maverick

billy_lum

  • 12 Jun 2022

5


Top Gun: Maverick
El problema que yo le veo es una carencia total de argumento que además, a partir de la última parte, se hace totalmente inverosímil. No hay sustancia, te da igual lo que le pase a cada personaje. Tom Cruise no deja espacio para los demás personajes. Creo que hay bastantes guiños, referencias, plagios, lo que sea a la original, pero es que yo sólo he visto ese filme una vez y no voy a verlo otra vez para entenderlas, todo esto sólo es relleno que no aporta nada. Val Kilmer y Jennifer Connelly están horribles en sus papeles. Que si, que las escenas de acción del final muy bien rodadas y espectaculares, pero eso no me basta para considerarla una obra maestra, de hecho es aburrida en su mayor parte. El rollito de la nostalgia ya cansa.



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Ficha El Bruto

Miguel Arkangel

  • 12 Jun 2022

7


El Bruto
En los años 50, en una comunidad pobre de México, el propietario Andrés Cabrera (Andrés Soler) quiere desalojar a sus inquilinos para demoler los edificios y vender el terreno por una gran cantidad. El líder de la comunidad, Carmelo González (Roberto Meyer), decide oponer resistencia, lo que despierta las iras de Andrés, que contrata a Pedro El Bruto, un hombre de acción que trabaja de matarife (Pedro Armendáriz), para que intimide a los moradores; las cosas se complicarán cuando la esposa de Andrés, se enamora del Bruto.

El film, considerado injustamente una obra menor de Buñuel, ostenta buena parte de los rasgos talentosos del director, su exploración de la condición femenina, los claroscuros del alma humana (capaz por igual de las mayores bajezas o de las acciones más altruistas) y de sus pasiones desbordadas, su inconfundible sentido del humor (que combina la picardía española y mexicana), la lucha de clases y una interesante denuncia alrededor de los abusos del poder. A destacar la escena de sexo entre El Bruto y Paloma, estupendamente rodada.

Es un melodrama, sí; pero, con trasfondo social, cargado de significados y escenas memorables, una estructura de la historia bien lograda, buen esquema de los personajes, el efectismo necesario, talentosos primeros planos y el apoyo musical grandilocuente.



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Ficha El Sustituto

Miguel Arkangel

  • 12 Jun 2022

6


El Sustituto
Ambientada en 1982, en plena efervescencia en España por el mundial del futbol y las inminentes elecciones, que darían el triunfo al PSOE de F. González, se desarrolla este buen thriller policiaco, que además tiene el plus de abordar el tema de los nazis que recibieron protección oficial durante (y después) del franquismo.

Ricardo Gómez es un joven y enérgico detective de la policía que es trasladado, como sustituto de un compañero muerto en extrañas circunstancias, de Madrid a la comisaría de Denia, un tranquilo y soleado pueblo costero mediterráneo. No tardará en verse envuelto en una investigación que lo lleva a indagar sobre la corrupción policiaca y los extraños ¨viejos empresarios alemanes¨ que parecen controlarlo todo en ese pueblo.

La ambientación está cuidada al detalle, (vehículos, ropa, accesorios, muebles) en una gran recreación; la trama (que pudo ser mejor trabajada) evoluciona de manera efectiva y atrayente; un acierto la relación del policía sustituto con su compañero Colombo (Pere Ponce), aquejado de una enfermedad terminal; y, la historia nos recuerda, siempre es necesario recordarlo, la alianza entre franquismo y nazismo y como el mal que queda en la impunidad puede regresar...



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Ficha El Juego de las Llaves

..PICARD..

  • 11 Jun 2022

6


El Juego de las Llaves
El realizador de Sevillanas de Brooklyn y ¨Nacida para ganar¨, Vicente Villanueva, nos ofrece este púdico producto visual, -aunque con un lenguaje de pretendida procacidad-, y lo resuelve con acierto y más o menos morbo. La película va derivando poco a poco de comedia a dramáticas situaciones de las parejas, aunque sin traumas irreversibles.

Amiga/o que esto lees: no te preocupes si extravías el ¨Juego de las llaves🔑🔑¨ de tu casa; lo recuperarás cuando alguien, con modales atentos y respetuosos, se encargue de devolvértelo😉. .PLACENTERA. .2️⃣/5. ..PICARD..



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Ficha Open Range

DE NIRO

  • 10 Jun 2022

9


Open Range
Es un western con una poderosa historia, llena de acción, con Kevin Costner y Robert Duvall, ellos son unos vaqueros tratando de escapar de su pasado, viven tranquilamente arreando su ganado y de lo que las praderas abiertas pueden ofrecerles, hasta que un cruel y malvado ranchero intenta echarlos del puebloque transitan, alli comienza un tiroteo genial y muy realista, una cinta que muestra que la amistad, honor, justicia y una particular manera de vivir que en esos tiempos estaba a punto de desaparecer, siguen teniendo valor.(muy buena actriz Anette Bening y hermosa por demás)



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Ficha La Pasión de Cristo

Vic Video

  • 10 Jun 2022

9


La Pasión de Cristo
Recreación de las últimas horas de la vida de Jesús, su arresto, juicio, tortura y ejecución. De todas las películas que vi al respecto, sin duda que es la más violenta, Mel Gibson utilizó el sufrimiento de Jesús como piedra angular de su obra. No voy a meterme en que tan fiel es a los evangelios, porque no es lo mio, pero como drama cumple. Caveziel hace un papel convincente, es un hombre sometido a un sufrimiento espantoso, se considere o no el Mesías. La historia atrapa al espectador, y el interés no decae en ningún momento. La considero recomendable como película dramática, aunque en lo personal no da más que para un solo visionado.



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