Ficha La Cosa (The Thing)

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Críticas de La Cosa (The Thing) (1)


Mad Warrior

  • 14 Oct 2022

4



¨Dios mío, ¿qué demonios habrá ocurrido aquí?¨, se pregunta el dr. Copper al contemplar aterrorizado los restos del devastado campamento noruego.
Un enigma que también sigue presente para nosotros y que despierta nuestra curiosidad. ¿Qué sucedió en aquella base?, ¿quién o qué, y cómo, organizó ese desastre?

Muchos, como un servidor, han preferido dejar esos terribles sucesos a la imaginación...sin embargo esto no le sirve a todo el mundo y claro está, había que buscar una explicación rápidamente, ¿y qué mejor momento para hacerlo que en estos tiempos actuales en los que el negocio de los ¨remakes¨, los ¨reboots¨ y la resurrección de franquicias está tan a la orden del día en la industria hollywoodiense? ¨La Cosa¨ fue una de las películas más impactantes que descubrí en mi adolescencia y la que me descubrió el tan fascinante universo de John Carpenter.
Una obra maestra de su director, del género y de la década de los 80 de la cual jamás desearía que realizaran una nueva versión...esperanza que dinamitaron Eric Newman y Marc Abraham, quienes ya produjeron el ¨remake¨ de ¨El Amanecer de los Muertos¨, al convencer a los ejecutivos de Universal para un curioso proyecto: traer de vuelta el clásico de Carpenter desde la persepectiva de una precuela. El guión, que correría por cuenta de Ronald Moore, y luego de Eric Heisserer, caería casi de rebote en las manos del desconocido holandés Matthijs Van Heijningen Jr., para quien significó su debut cinematográfico.

Yo sin embargo, recibí esta película con cierta susceptibilidad, aunque me decidí a ir verla al cine un día después de su estreno en España: 22 de Octubre de 2.011. La experiencia llegó a ser irregular, seguramente como para todo el público, tanto para los jóvenes que no la entendieron como para los que ya se conocían bien la antigua, pero si algo me quedó claro fue el empeño que pusieron Heijningen y su equipo en homenajear a la de Carpenter, de la cual se podía apreciar que eran grandes fans.
Los eventos toman lugar días antes de los acontecidos en la estación de MacReady y sus compañeros, teniendo como protagonistas a los científicos del campamento noruego (que más tarde veremos completamente destruido), quienes descubren en primer lugar al visitante alienígena enterrado en el hielo y su nave. Pero no sólo este elemento extraño vendrá a introducirse en su pequeña fortaleza rodeada de montañas, pues Kate, una paleontóloga americana, se une al grupo, una mujer (la primera desemejanza con la anterior, cuyo elenco era totalmente masculino) que de algún modo servirá de guía al espectador además de erigirse por encima del resto en todos los sentidos (detallado más abajo).

Este fue, sin duda, el primer aspecto del film que me hizo saltar la alarma: presentarnos una variante femenina de MacReady, claro síntoma de las ideas políticamente correctas que imperan en el cine actual. Tras la presentación de personajes y situaciones, el director rompe el denso ritmo con el despertar de la bestia, que tampoco parece representar ninguna dificultad para la gente de la base (la liquidan en un abrir y cerrar de ojos), y comienza poco a poco a modelar una atmósfera de conspiración y tensión haciendo que despierten las dudas, las desconfianzas y el recelo entre los individuos...
Exactamente como hacía Carpenter. Heisserer y Heijningen se limitarán a copiar paso por paso las situaciones de aquella (desde el análisis de sangre saboteado hasta los conflictos entre los miembros del equipo), e incluso repitiendo sin vergüenza algunas muertes y frases ya escuchadas, por lo que la trama, pese a guardar un par de sorpresas, estará llevada de forma previsible (gracias a las resoluciones y planes de Kate, que no tarda en ponerse al mando del grupo) y sirviéndose de unas dosis de dramatismo artificial y poco convincente y de unos parámetros más emparentados con el cine comercial hollywoodiense de hoy día que con el de los 80 al cual pretende homenajear el director.

Un argumento que se desarrolla de forma caótica y desenfrenada, y rematado con un último tramo excesivo y fuera de lugar que parece deberle más a ¨Alien¨ (tanto más cuanto que Kate asume el papel de teniente Ripley) y a ¨Depredador II¨, y donde la acumulación de sinsentidos resulta ya casi indigesta, todo ello mientras Heijningen despliega numerosas pistas y claves para hallar el nexo de unión con el anterior film (el hacha, el bloque de hielo, el monstruo de dos cabezas y, cómo no, el perro-cosa que logra escapar del campamento al final), aunque sin respetar al 100% la fidelidad de los hechos. Por eso mismo creo que se comete un enorme acto de hipocresía al expresarse en los créditos que el film se basa en ¨Who goes There?¨, la novela original de John W. Campbell, cuando es obvio que la principal inspiración es el clásico de Carpenter.
Las comparaciones siguen siendo odiosas pues el humor negro y el ¨peckinpahniano¨ sentido de la violencia que reinaban en aquella se reducen y tergiversan, con el agravante de unos efectos digitales espectaculares, sí, pero exentos de la apabullante belleza que poseían los creados por Rob Bottin tres décadas antes. Una empoderada Mary Elizabeth Winstead con cara de circunstancia durante todo el metraje lidera (y con mano de hierro) un reparto compuesto por actores noruegos en su totalidad, donde destacan unos buenos Joel Edgerton, Tron Espen Seim, Jørgen Langhelle y Ulrich Thomsen.

Pese a su inconsistencia, fallos y agujeros argumentales, que no son pocos, esta especie de precuela/¨remake¨ de la mítica obra de 1.982 consigue entretener decentemente de principio a fin, pues ese es su único cometido. Con el tiempo se ha llegado a convertir en un placer culpable para mí, ya que cada vez que me he visto la de Carpenter lo he hecho junto a ésta (resultando en un film de 202 minutos...).
Ni que decir tiene que su paso por la taquilla fue tan poco exitoso como las críticas que le brindaron tras el estreno.
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De un tiempo a esta parte, y es algo que todo el mundo sabe pero acepta a ojos cerrados, se están adoptando en el panorama cinematográfico unos modelos, conductas y valores a favor de lo políticamente correcto, aspecto que se demanda cada vez con más asiduidad, incluso de manera amenazante, en estos tiempos de hoy en día, tan marcados por las nuevas tendencias, derechos y leyes que imperan en la sociedad.

Ya resulta insoportable e indigesto de por de sí encontrarse con esto a cada dos por tres en el cine actual (un cine que a mí, gracias a Dios, no me interesa en absoluto), pero es aún más insoportable cuando toman obras clásicas y se ¨remakean¨ adaptándolas a los tiempos actuales con la intención de implantarles nuevos valores y mensajes acordes a éstos. Ya son muchos títulos los que han caído (¨Los Cazafantasmas¨, ¨Depredador¨, ¨Perros de Paja¨, ¨Manhunt¨, ¨Star Wars¨, que se dirige en picado a su ruina total...), y, cómo no, tenía que caer también ¨La Cosa¨.
Aparece Kate, reemplazo femenino del gran MacReady que interpretara Kurt Russell; la sensación inicial es de recelo y rechazo, pues nunca hubo una mujer en la versión de 1.982, aunque de todas formas se le concede una oportunidad. Pero lejos de suceder como en la anterior, donde todos los personajes tenía un cometido, una misión, un papel importante o por lo menos útil, será Kate y sólo Kate la que destaque por encima del resto, la que conduzca la trama y su acción dramática; es decir, si hay un desarrollo de situaciones y una línea argumental a seguir es únicamente gracias a ella. Señalemos estos detalles.

Desde el principio, parece ser sólo Kate la que presienta que el encontrar al visitante va a resultar en una catástrofe (hasta se detiene a mirar las estrellas, pensativa), por ello será la primera en averiguar que sus células continúan activas e imitando a las de Henrik; a partir de aquí será ella la primera en atisbar las conspiraciones del alienígena, la encargada de decir todas las frases oportunas y tomar todas las decisiones adecuadas para evitar que éste se haga con el control total de la base. Y a nadie más se le ocurre lo de la prueba de los empastes, pues es Kate la que descubre la placa metálica fuera del brazo de Henrik y los dientes postizos en la ducha.
Claro está ella es la más valiente y no tarda en convertirse en la líder del grupo, pudiendo esquivar todos los ataques del bicho y vivir lo suficiente como para salvar la vida a Carter, ir hasta la nave, salir ilesa de una tremenda caída y enfrentarse cara a cara al alienígena (que da la sensación de no tener ninguna posibilidad contra esta hija de Ellen Ripley) sin ser alcanzada por la explosión que genera la granada; no hacen falta dotes de adivinación para saber que ella será la única que quede al final (Lars morirá al día siguiente, ¿recordáis?).

Por el contrario, todos los hombres (todos sin excepción) sucumbirán a la cobardía, la traición, el miedo o la furia del extraterrestre; y sí, no falta el momento donde Kate es reprimida por Halvorson en un vil y arrogante ataque machista (porque sólo a ella se le ocurre expresar su descontento de atravesar el hielo para tomar una muestra). Por todo esto llega un punto en que Kate se vuelve de lo más irritante, tediosa y detestable, y uno de los fallos más grandes que puede tener una película es que su protagonista no se gane la simpatía del espectador.
Pero yo me pregunto, si tan inteligente es...¿por qué abrasa al Carter-cosa dentro del vehículo al final en lugar de hacerle bajar y asesinarle? Corre el riesgo de que el otro transporte no tenga combustible y quedarse allí atrapada. ¿Casualidad o irreverente ejercicio de humor negro hecho a propósito?, ni idea, pero la ambigüedad de este desenlace resulta confusa y muy estúpida.



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