Una invitada peligrosa es un thriller doméstico de Lifetime que no se anda con rodeos: desde el primer acto deja claro que esa invitación “por compasión” va a acabar muy mal. La historia sigue a Amy, una universitaria aparentemente inofensiva que pasa las vacaciones en casa de su compañera Christine… y que poco a poco se convierte en el centro de una espiral de manipulación, accidentes sospechosos y decisiones incomprensibles.
No intenta reinventar el género ni sorprender con grandes giros. Juega a algo más básico: incomodar, irritar y generar esa sensación constante de “¿pero por qué nadie la echa de casa?”. Y en eso, curiosamente, funciona.
Lo que funciona
- La villana es inquietante desde el primer minuto
Amy no es un misterio: es evidente que algo no va bien con ella, y aun así la película consigue sacarle partido a esa amenaza constante. No necesita grandes discursos ni traumas explicados con flashbacks; su presencia basta para generar tensión.
- Ritmo ágil y sin relleno excesivo
Para lo que suele durar este tipo de producciones, Una invitada peligrosa va bastante directa al grano. Siempre está pasando “algo”, aunque a veces ese algo sea desesperante.
- Es puro Lifetime… para bien o para mal
Si te gustan los thrillers domésticos con casas grandes, familias demasiado confiadas y villanos que se cuelan en la intimidad ajena, aquí tienes exactamente lo que buscas. Cumple con el manual al pie de la letra.
Lo que juega en su contra
- Personajes desesperantemente ingenuos
Cuesta creer que nadie vea las señales evidentes: enfermedades repentinas, accidentes absurdos, comportamientos fuera de lugar… La suspensión de la incredulidad se pone a prueba constantemente.
- Motivaciones poco desarrolladas
La película nunca termina de explicar del todo qué mueve a Amy. Para algunos eso suma misterio; para otros, deja la sensación de historia incompleta.
- Excesos innecesarios
Algunas muertes y escenas extremas parecen metidas “porque sí”, sin aportar demasiado al conflicto principal, más allá de subrayar que estamos ante una psicópata sin freno.
Veredicto final
Una invitada peligrosa no es buena, pero tampoco pretende serlo. Es uno de esos thrillers que se disfrutan mejor si aceptas el pacto desde el inicio: lógica discutible, personajes poco espabilados y una villana que actúa con total impunidad… hasta que deja de hacerlo.
Si te gustan los thrillers de sobremesa, los villanos incómodos y las historias de “extraña que se queda demasiado tiempo”, merece la pena como entretenimiento ligero, ideal para una tarde sin muchas exigencias.
Funciona como producto Lifetime, irrita más de lo que sorprende, pero se deja ver.
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