No hay que preocuparse (Pas d’inquiétude, 2014) se presenta como un drama televisivo sobrio y muy pegado a la realidad, que pone el foco no tanto en la enfermedad en sí, sino en
todo lo que se derrumba alrededor cuando una familia se enfrenta a ella. Ambientada en Lyon y basada en hechos reales, la película evita el sensacionalismo y opta por un enfoque directo, casi cotidiano, que termina siendo su mayor baza.
La historia sigue a Claire y Marc, un matrimonio trabajador que acaba de dar el paso de comprar una casa cuando a su hijo Rémy le diagnostican leucemia. A partir de ahí, el relato se centra en
el desgaste económico, emocional y de pareja, mostrando cómo una situación límite puede romper incluso los equilibrios más sólidos. No hay giros forzados ni subtramas innecesarias: todo avanza de forma progresiva, con una sensación constante de asfixia muy bien construida.
Puntos a favor
- Enfoque realista y contenido el drama se construye desde lo cotidiano, sin golpes bajos ni manipulaciones evidentes.
- Interpretación principal muy sólida Isabelle Carré transmite agotamiento y fragilidad con enorme naturalidad.
- Dimensión social bien integrada la cesión de las RTT aporta un contexto humano y político potente sin resultar forzada.
- Duración ajustada sus 90 minutos permiten contar la historia con ritmo y sin alargar innecesariamente el conflicto.
- Basada en hechos reales el conocimiento de su trasfondo real refuerza el impacto emocional del relato.
Puntos en contra
- Ritmo pausado puede resultar demasiado contenido para quienes busquen un drama más intenso o lacrimógeno.
- Personajes secundarios funcionales cumplen su papel, pero apenas dejan huella.
- Puesta en escena muy televisiva correcta, aunque sin una identidad visual especialmente destacable.
- Poca sorpresa narrativa la historia avanza de forma bastante previsible.
Veredicto
No hay que preocuparse es un drama honesto y directo, duro por acumulación más que por impacto inmediato, que funciona precisamente porque
no intenta forzar la emoción. Su mayor logro está en mostrar cómo una enfermedad grave no solo se combate en el hospital, sino también en casa, en el trabajo y en la pareja.
No es una película diseñada para impresionar, sino para
hacer reflexionar, y en ese sentido cumple con creces. Puede resultar incómoda y triste, pero deja un poso humano reconocible y sincero.
Recomendada para
✔️ espectadores que busquen dramas realistas basados en hechos reales
✔️ quienes valoren historias sociales y familiares
✔️ fans del telefilm europeo sobrio y contenido
Cumple sin artificios, emociona sin trampas y deja huella… aunque no sea fácil de ver.
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