Mi hermana desaparecida (
My Missing Sister, 2022) es un thriller doméstico que arranca como un caso clásico de secuestro adolescente y acaba transformándose en una historia mucho más oscura sobre control, obsesión y falsas apariencias dentro del propio núcleo familiar.
Cuando Tara, una joven a punto de irse a la universidad, desaparece tras una fiesta, su familia y su entorno comienzan a descubrir que la chica ocultaba miedos, seguimientos y secretos que nadie quiso ver a tiempo. A medida que avanza la investigación, cada pista apunta en una dirección distinta… hasta que la verdad final resulta ser mucho más cercana —y perturbadora— de lo que cualquiera imaginaba.
Final explicado de Mi hermana desaparecida
El secuestrador no era quien parecía
Durante buena parte de la película, todo apunta a Ryan, el novio mayor y obsesivo de Tara, como el responsable de su desaparición. Sus celos, el rastreo digital, las cámaras ocultas y su comportamiento controlador lo convierten en el sospechoso perfecto. Sin embargo, el giro clave del final desmonta por completo esa teoría: Ryan no era el secuestrador, sino otra víctima más.
La verdad sale a la luz cuando se descubre que Tom, el padrastro de Tara, es quien ha estado moviendo los hilos desde el principio. Obsesionado con la idea de “proteger” a la joven del mundo exterior —especialmente de la universidad y de los hombres—, Tom secuestró a Tara y la mantuvo encerrada en un sótano, recreando una falsa sensación de hogar mientras planificaba su retorcido final.
Los asesinatos y el encubrimiento
El plan de Tom se vuelve cada vez más violento. Alex, el amigo que presencia parte del secuestro, es asesinado para evitar que hable. Más tarde, cuando Ryan consigue pruebas en vídeo que podrían delatarlo, Tom lo mata también, ocultando su cuerpo en el maletero del coche de Tara para desviar las sospechas.
El momento más inquietante llega cuando Janet, la madre de las chicas, descubre la verdad y es atacada por Tom. En lugar de huir, él la ata y le confiesa todo: su paranoia, su miedo a perder a Tara y su decisión final de “salvarla” envenenándola junto a su madre, convencido de que así las mantendrá a salvo para siempre.
Jessica, la verdadera heroína
El desenlace cambia gracias a Jessica, la hermana menor, que une todas las piezas a través de los archivos del ordenador de Tara y las grabaciones de la cámara oculta. Al darse cuenta de que Tom es el responsable, llama a la policía y corre a enfrentarse a él.
En la confrontación final, Jessica libera a su madre, interrumpe el intento de envenenamiento y, junto a Janet y Tara, logra reducir a Tom. El plan del padrastro se derrumba cuando Tara casi bebe el veneno, obligando a Tom a reaccionar y dejando al descubierto lo delirante de su lógica. Las tres mujeres luchan juntas y consiguen detenerlo hasta que llegan las autoridades.
Un cierre marcado por la supervivencia
La película concluye con Tom arrestado, la verdad expuesta y la familia intentando reconstruirse tras el trauma. Tara, finalmente, puede marcharse a la universidad acompañada de su amiga Sharon, mientras Jessica le regala un diario nuevo, simbolizando un nuevo comienzo y la posibilidad de escribir su propia historia sin miedo.
El final de Mi hermana desaparecida deja un mensaje claro y perturbador: el peligro no siempre viene del exterior. A veces, la amenaza más grande se esconde bajo la máscara de la protección, dentro de casa, disfrazada de amor mal entendido y control absoluto.
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