El Velo de Isis

Por Javier Bocadulce

Poco antes de acabarse la segunda guerra mundial, los dirigentes nazis y los “supervivientes” responsables de matanzas indiscriminadas de inocentes, temerosos de represalias por parte de los vencedores, se esconden como ratas bajo nombres falsos. Así, ¿qué buena historia se parapeta tras la reciente muerte de Kaspar Schmitt, ex miembro nazi de las SS, conocido como “El ladrón de Auschwitz” ?




Es algo que se plantea Bastian Doisneau, periodista de Le Monde, a quien envían a curiosear sobre el incidente ocurrido en Baden-Baden, idílico destino, demasiado llamativo para haber sido elegido por el nazi como lugar donde refugiarse, ya que, por entonces, era sede de las fuerzas de ocupación francesa en territorio germano.




Si en un principio, Bastian se hace el remolón, calculando que se trata de una típica historia de nazi que,acobardado, se suicida utilizando una cápsula de cianuro, las posteriores informaciones -en las que se oculta una trama surrealista de supuestas reencarnaciones desde el tiempo de los egipcios y un descomunal tesoro de aquella cultura, depositado dentro de una pirámide, en Baden-Baden, tras la monumental vivienda de una noble alemana- acuciarán su interés.




Este es el intrigante arranque de esta novelita de 190 páginas, pergeñada por Emilio Calderón – premio Fernando Lara de novela y finalista del premio Planeta, para aquellos a los que no les suene de nada -, y publicada por la joven editorial Arconte.




Que nadie se engañe al leer que tan sólo consta de menos de dos centenares de páginas. Siendo, como es, una novela corta, es muy “larga” en sucesos; si bien, Calderón se esfuerza en presentarlos con el recurso epistolar y narrativo, eludiendo un uso masivo del diálogo. No en vano, estamos ante un autor licenciado y experto en Historia, que maneja los datos con una economía textual magnífica, sin hurtarnos ni un ápice de acción, intriga y misterio. Para ello,cuenta con la ayuda inestimable de Egon Lemper, uno de los personajes más carismáticos de la obra. Es el enlace de todos los personajes, el cuidador de la pirámide en Baden- Baden, sus tesoros, sus “momias” y la historia apasionante que se esconde detrás...




Nos encontramos ante un relato que usa la duplicidad como eje central de forma constante. Lemper se llama exactamente igual que su padre y que su abuelo. Y su tarea ha sido una encomienda y una responsabilidad que también ha pasado de padres a hijos. Representa la continuidad de una acción en el tiempo, como el resto de personajes de la obra. De manera que las confidencias que hará a Bastian Doisneau, reportero enviado por Le Monde a cubrir el extravagante suceso, las hará de buen grado, voluntariamente, porque ése es su cometido. Porque es un portador de esperanza.



El anhelo de perpetuidad del ser humano se ve complacido en la especulación sobre la reencarnación, el tema-motor de la novela. El amor es un catalizador perfecto para explicar los sucesos. Así, Uta Von-Zahringen, dueña de la fastuosa propiedad conocida como Villa Isis, siniestra, obsoleta y magnífica construcción, padecía, en palabras de Lemper, visiones extrañas, episodios incongruentes en los que podía expresarse en lenguas muertas procedentes del territorio egipcio, y en los que llegaba a identificarse con una judía que hubo de refugiarse en la tierra de los faraones, bajo nombre egipcio, viviendo una apasionada relación con un hombre al que volvió a encontrar siglos después, en Alemania.


Kaspar Schmitt jugará un papel trascendental, de nexo entre unas épocas y otras, centralizado en la construcción piramidal, no tan sólo una especie de museo, sino también- como se nos revelará- como un laboratorio en el que se trabaje en la momificación al estilo egipcio.




Calderón nos conducirá a través de los siglos, en labios de Lemper, a lomos de una historia de pasiones encendidas por la eternidad y la esperanza en la transmigración de las almas. El hálito de vida no se acaba con el fallecimiento, porque las ánimas emigran a otros cuerpos y hacia otras épocas; cuerpos que repiten, curiosamente, las facciones una y otra vez, con la finalidad de reconocerse entre sí. Para todo ello, hará un despliegue descriptivo y narrativo en el que destaca su capacidad para aportar gran cantidad de información de una forma escueta y comprensible. Ensambla, con una facilidad y una coherencia pasmosas, tonos de novela sobrenatural, de terror, detectivesca, romántica, sin que esta mezcolanza suponga un peso excesivo que haga chirriar la estructura.




Podría comentarse más de la novela, pero sería desentrañar demasiado la trama. Y se trata de una obra que merece paladearse palabra a palabra, página a página, en busca de un final que, la verdad, a un amante de la novela con tintes de terror, le hará esbozar una sonrisa de complicidad. El giro definitivo de la obra no tiene desperdicio.


Comentarios (1)



      28739

DE NIRO
#1

buen aporte.


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