Cinco títulos recientes que demuestran que la cámara temblorosa todavía sabe asustar
Hubo un momento en el que el found footage parecía agotado. Después del boom de
El Proyecto de la Bruja de Blair y la oleada interminable de cámaras temblorosas, muchos dieron el formato por muerto. Pero la última década ha demostrado justo lo contrario: cuando se hace bien y de manera dosificada, sigue siendo una de las formas más efectivas de generar tensión.
Estos cinco títulos recientes lo confirman. Diferentes estilos, distintos tonos, pero una misma idea: hacer que lo que vemos parezca demasiado real.
Host (2020)
Probablemente el mejor ejemplo de cómo adaptar el found footage a su tiempo. Rodada durante el confinamiento,
Host convierte una simple sesión de espiritismo por Zoom en una pesadilla compacta de poco más de una hora.
Es directa, rápida y no da tregua. No reinventa nada, pero lo ejecuta con una precisión quirúrgica. Además, supo capturar la ansiedad colectiva del momento sin subrayarla demasiado.
La Medium (2021)
Aquí el subgénero se vuelve oscuro de verdad. Producción tailandesa que mezcla falso documental, posesión ancestral y horror folk.
The Medium empieza casi como un reportaje etnográfico y acaba completamente desatada.
Lo interesante es cómo se toma su tiempo. Construye personajes, creencias y entorno antes de llevarlo todo al extremo. Su tramo final es incómodo, caótico y bastante perturbador. No es una película ligera, pero sí muy efectiva.
La maldición de Shelby Oaks (2025)
Aunque no es un found footage al 100%, sí utiliza el recurso en parte de su estructura, especialmente a través de grabaciones vinculadas a un grupo de investigadores paranormales cuya desaparición marca el arranque de la historia.
La maldición de Shelby Oaks combina ese material “documental” con una narrativa más clásica de thriller sobrenatural.
Ese híbrido es precisamente lo interesante: toma elementos del formato —la sensación de material recuperado, la investigación fragmentada— pero no se limita a la cámara en mano constante. Se mueve entre lo íntimo y lo atmosférico, apostando más por el misterio progresivo que por el sobresalto fácil.
Deadstream (2022)
Si el found footage necesitaba algo, era sentido del humor.
Deadstream juega con el formato desde la sátira: un youtuber venido a menos decide retransmitir en directo desde una casa encantada para recuperar seguidores.
Es autoconsciente, sí. Pero también tiene momentos genuinamente tensos y efectos prácticos muy bien aprovechados. Se ríe del género mientras lo respeta. Y eso no es tan fácil como parece.
El último Late Night
Uno de los ejemplos más elegantes del subgénero en años.
El último Late Night recrea un programa nocturno de los años 70 que, en directo, empieza a torcerse hacia lo sobrenatural.
Su mayor acierto es la ambientación: parece realmente una emisión antigua. No depende de sustos constantes, sino de una atmósfera que va creciendo. Cuando decide romperlo todo, lo hace sin medias tintas.
Es
found footage, pero refinado.
Lejos de desaparecer, el subgénero ha aprendido a adaptarse. Y cuando encuentra una buena idea, sigue siendo una herramienta muy poderosa.
mycunga
#1
Muy buenas pelis, la que no he visto es Deadstream ¿llegó a españa?
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