Bellisima película de Tom Ford que nos dio la increíble animales nocturnos esta en sí es una película que muestra una relación homosexual en los años 60 en los ángeles California, un hombre que está sumergido en un mundo triste tras la perdido de su esposo y que encuentra consuelo en su amiga y al final se pondrá a prueba con otro chico más joven.
Bien dirigida y lenta en muchos momentos pero eso no es lo malo ya que es hermosa la estética al igual que la fotografía y su historia, todo tratado con sutileza y sin caer en el morbo en ningún momento.
Enormes las actuaciones desde Colín Firth pese ser un actor que no me agrade tanto y la Bellisima Julianne Moore que también está inmersa en sus inseguridades.
Muy recomendable y Tom Ford merece más y ojalá haga otra película pronto.
Como Perros Y Gatos 2: La Venganza De Kitty Galore se estreno en el año 2010. Esta dirigida por Brad Peyton y protagonizada por James Marsden, Nick Nolte, Neil Patrick Harris, Michael Clarke Duncan, Bette Midler, Christina Applegate y Chris ODonnell.
En la batalla entre gatos y perros, un felino enloquecido se ha pasado bastante de la raya. Kitty Galore, una antigua agente de la organización de gatos espías MIAU, se ha vuelto pícara y ha ideado un plan diabólico no solo para derrotar a sus enemigos caninos, sino para subyugar a sus antiguos compañeros felinos y dominar el mundo. Frente esta amenaza sin precedentes, los gatos y los perros se ven obligados a unir sus fuerzas por primera vez en la historia en una insólita alianza para salvarse a sí mismos y a sus amos.
Una secuela que llego diez años después pero para nada porque aparte de ser totalmente innecesaria es bastante floja y no causa gracia, me quedo mejor con la primera que era como mas entretenida y por mucho que esta tenga mas accion no me ha terminado de convencer del todo, lo curioso es que contamos con las voces de actores de renombre como Nick Nolte, Michael Clarke Duncan, Roger Moore y por si fuera poco aparece Chris ODonnell, el Robin de las peliculas de Batman de Joel Schumacher, pero bueno creo que las voces e3s lo unico bueno de la pelicula y pues sabiendo eso es de saber que las cosas no irán por buen camino.
Tenemos una nueva historia con nuevos personajes aunque aparecen algunos de la anterior pelicula como el beagle, otros caninos y el gato malvado Mr. Tinkles, y bueno, pues aquí ahora se tendrán que enfrentar a otro gato malvado o mejor dicho una gata sin pelo que fue despreciada por los humanos al no tener pelo y pues ahora quiere vengarse, esa gata es Kitty Galore y pues ahora los perros y los gatos por primera ves en la historia unirán fuerzas para enfrentar a un enemigo en común, algo bastante llamativo pero igual no me termina de matar.
Los personajes nuevos estan bastante bien, son carismáticos divertidos y pues tenemos n8uevos como la paloma, el pastor alemán que es policía y que aparte es bastante entrometido y la villana pues no esta del todo mal porque me gusto mucho y de las tres peliculas que se han hecho creo que es la mejor seguida de Mr. Tinkles y terminando con el loro bocazas de la tercera entrega que se estreno en el 2020 y que fue un completo desastre.
Bueno, pues lo bueno de esta entrega es que tiene mas accion pero es muy floja, no llega a sorprender y los efectos especiales pues no son muy buenos que digamos porque eran mejores los del 2001 y diez años después se ven incluso peores, de todos modos esta bien para pasar el rato pese a que no sea la gran cosa.
En definitiva Como Perros Y Gatos 2: La Venganza De Kitty Galore me pareció una pelicula decente, entretenida y con poca gracia, hay escenas buenas como la parodia de Hannibal Lecter y el final prometía el regreso de Mr. Tinkles para una tercera entrega pero todo se fue a la basura y sacaron una tercera entrega que es como mejor olvidar que existe.
Lo cierto es que Robin Williams está tan histriónico que exaspera. No para de escupir frases carentes de gracia, es el máximo protagonista y no da pie a que el resto se luzca un poco. Su propósito no resulta efectiva, es un chorbo que no para de decir frases tontas de manera exagerada. Por otro lado, como no podría ser de otra manera, en medio de la guerra, se inicia una especie de historia de amor que no pega ni con cola y que no transmite absolutamente nada. La película es aburrida de lo repetitiva que es, y por lo tanto, yo no puedo considerarla clásica ni memorable.
Es una cosa que es imposible de aguantar, puesto que es un costumbrismo casposo de cabo a rabo. La mujer, una ama de casa que es una analfabeta que pronuncia todas las frases mal, cambiando vocales y consonantes y el sentido de las mismas para intentar hacer reir, cansa, los hijos que tiene, ambos drogadictos sin personalidad alguna, son dos personajes que no aportan más que estupidez y repugnancia pues sus actuaciones además, son realmente pésimas. Es una película, que desde su primer fotograma, da muestras de lo que va a ser el resto, un montón de escenas carentes de gracia y churumo. Cansina y aburridísima.
Esta película no es la tercera parte de la saga Trinidad. De hecho aquí Terence Hill y Bud Spencer interpretan a dos hermanos llamados Travis y Moses, en lugar de Trinidad y Bambino. No tiene nada que ver salvo los protagonistas y que también es un spaguetti western.
La vida del agente secreto, complicada, melancólica, llena de puntos de no retorno y muy alejada de cualquier atisbo de glamour; todo es peligro, traición y tragedia, y más aún cuando se está inmerso en el tenso marco político de la Guerra Fría.
Esta es la tarjeta de visita del film más desestimado y fallido del sr. Alfred Hitchcock...
El milagro austero y en blanco y negro de ¨Psicosis¨ inicia para el británico lo que se supone sería una década fructífera donde seguir dejando joyas imperecederas como en los 50...o a lo mejor eso pensaba todo el mundo, incluso él mismo, tras la oscura epopeya del psicópata Norman Bates. Poco después se muda a la Universal, donde se convierte en uno de sus accionistas; la curva descendente de su genio comienza a descender y sólo se salva ¨Los Pájaros¨ de este convulso período. El maestro está otra vez atado de pies y manos como antaño lo estuvo a cuenta de Selznick.
El ejecutivo Lewis Wasserman le prohibe dos proyectos, una historia de espíritus y otra sobre asesinatos en serie algo experimental; en su lugar la compañía le obliga a rodar dos películas con misma temática y realidad geopolítica, el espionaje y la Guerra Fría, que tantas producciones abarcó durante los 60. Sus problemas en ¨Cortina Rasgada¨ influyen en el libreto y los protagonistas, pese a que se mantiene decentemente en sus intrigas de espionaje con acción y carga satírica; lo siguiente es adaptar ¨Topaz¨, exitosa novela del autor Leon Uris ubicada en el epicentro de las tensiones entre la Unión Soviética y América ofreciendo un enfoque alternativo a la famosa crisis de los misiles instalados en Cuba.
Sin embargo Uris y el británico no están por la labor de compartir las mismas opiniones; lo que a uno le gusta al otro le remueve las tripas, por lo que el autor, en preparación de adaptar su propia novela, se va a la calle cuando está en marcha la producción, arreglando este desaguisado el responsable del guión de ¨Vértigo¨, un Samuel Taylor contratado a última hora para zurcir un poco lo ya escrito...de ahí las grandes diferencias entre la trama original y la del film, que nos traslada a un 1.962 posterior al conflicto en la Bahía de Cochinos y al tremendo fracaso estadounidense.
Pero esta historia se inicia en la lejana Copenhagen, donde el oficial de Inteligencia Soviética Boris Kusenov se halla huido de su tierra junto a su familia y en solicitud de asilo a EE.UU.; este prólogo en ¨Topaz¨, con un manejo perfecto de la intriga por parte del maestro, se conecta directamente a los ejercicios de perseguidos y espías que adornan su filmografía clásica. Así nos introduce en un hermético universo, peligroso y oscuro, el del espionaje, la Inteligencia militar y la política internacional, temas que han hecho de la película un título muy perteneciente a su época. A esta situación, reflejo en la realidad del conocido caso del desertor Anatoliy Golitsyn, se une un sagaz espía francés y supuesto héroe de la trama, André Devereaux.
Con este personaje la trama vira un poco en redondo, este trasunto del James Bond de Sean Connery más gélido y melancólico que ejemplifica a la perfección lo que en realidad puede ser el trabajo del espía, a kilómetros de las trepidantes fantasías de Fleming; un tanto ilógico lo planteado: la Central de Inteligencia no halla más soluciones que usar a este agente francés casado y con familia para hacerse con los planes confidenciales del oficial cubano Enrique Parra. Por supuesto; si los señores de la C.I.A. tuvieran más recursos, Deveraux no existiría.
Y de su lado estaremos a partir de ahora, en sus arriesgadas peripecias para solucionarle las cosas a los indefensos americanos (igual que el guionista Taylor cuando llegó al rodaje...). El director desarrolla ciertos momentos en el enrevesado argumento con la pericia a la que nos tiene acostumbrados y su gusto por lo rocambolesco, lo intenso, como esa persecución de un personaje tan ¨hitchcokiano¨ como Dubois tras la toma de las fotografías...pero este nivel de emoción parece no mantenerse en el resto de la película, que sigue girando y ofreciendo más bifurcaciones en una historia demasiado quebrada.
La primera razón es la de no respetar en absoluto el texto de Uris; la segunda viene dada por las muchas subtramas trágico-románticas instauradas en mitad de todo (y que se encargan de hundir la credibilidad de Devereaux y después de Nicole, su esposa). De hecho la película en sí se rompe, abre un paréntesis que nos conduce a un aventuresco episodio de espías y amor prohibido en Cuba, absolutamente romántico y del todo disparatado; no obstante esta fantástica laguna argumental termina (con un poderoso plano cenital que ya le gustaría igualar a DePalma) antes de que la podamos degustar como es debido.
¿Fue soñada esta aventura? El caso es que nos desentendemos de ella y volvemos a EE.UU., para averiguar el enigma de ese ¨macguffin¨ que ronda desde el principio: ¿qué es ¨Topaz¨? No tiene más remedio el inglés que aceptar las exigencias y rodar apresurado una conclusión pobre, insípida y muy dada al sentimiento anticomunista en lugar de regalarnos la que tenía pensada, más a su estilo (¡un duelo entre Devereaux y Granville en un estadio de football!). Si bien a efectos técnicos nada falla, el sobrio Fred Stafford está falto de carisma, como Dany Robin y Michel Subor; correctos John Forsythe, Philippe Noiret y Karin Dor, y el mejor: John Vernon.
Memorables, eso sí, el cameo del propio Hitchcock y las apariciones de Fidel Castro y Ernesto Guevara. Los espías, la tensión política internacional y la Guerra Fría no sentaron bien al cineasta; además, ¨Topaz¨ careció de esa sensación de entretenimiento y secuencias inolvidables que sí tuvo ¨Cortina Rasgada¨.
Cruelmente criticada en su momento, mal vista por muchos fans, no deja de ser interesante debido a ciertos momentos de lucidez. Gracias a Dios la Guerra Fría pasó y el inglés volvería a su tierra para filmar la última joya de su carrera: ¨Frenesí¨.
The Yakuza Papers, Vol. 2: Deadly Fight in Hiroshima
El tiempo pasa pero no la violencia, ni la injustica, ni la codicia. El sr. Kinji Fukasaku vuelve a soltar a sus perros de la calle, que se morderán y harán correr la sangre por el Japón de la posguerra.
Vuelve a sumergirnos en sus despiadadas batallas sin honor ni humanidad, esta vez en el centro de Hiroshima...
En 1.973 el ¨thriller¨ de acción japonés, sobre todo el centrado en la temática yakuza, iba a cambiar cuando Koji Shundo, productor de Toei, ofreciera al ya célebre Fukasaku encargarse de llevar a la gran pantalla la adaptación de los artículos recogidos por el periodista y autor Koichi Iboshi inspirados en las memorias del gángster real Kozo Mino. Aunque los señores de la compañía y el propio guionista Kazuo Kasahara recibieran con negatividad la participación del realizador, lo cierto es que nadie podría haber plasmado mejor las aventuras gangsteriles de Iboshi.
A partir de entonces las ¨yakuza-eiga¨ pegarían un vuelco de 180º, no sólo por liberarse de algunos de las más trillados clichés del género, sino por presentar a aquellos gángsters tal como eran: chillones, locos, cínicos, traidores, ambiciosos, injustos, y sobre todo extremadamente violentos y despojados de todo rastro de romanticismo feudal. Este afán por el sentido de lo auténtico dejó impregnado su huella en un film hiperrealista, vertiginoso, indigesto y brutal, estableciendo un nuevo estilo y una nueva forma de entender la violencia en el ¨thriller¨. Mientras se terminaba el film, y viendo su potencial éxito, el estudio no tardó en ordenar una segunda entrega...
Sin embargo Kasahara no deseó proseguir con la historia ya contada en la obra original, tanto más cuanto que los artículos seguían publicándose; en su lugar se desliga de las hazañas de Shozo Hirono para centrarse en otro yakuza real, Mitsuji Yamagami, a quien da vida un carismático Kinya Kitaoji, y trasladando la acción desde Kure a Hiroshima. Aunque sirva de guía para el espectador (ya que la trama se bifurca tanto que llega a resultar tremendamente confusa), el prólogo donde se nos recuerda los acontecimientos ya sucedidos entre Shozo y sus compañeros del clan Yamamori, no impiden continuar como si nada con lo que se nos propone aquí.
En el marco histórico tras el estallido de la Guerra de Corea y la paulatina recuperación del país nipón tras la invasión norteamericana (a la que ya no se mencionará en absoluto), un pobre vagabundo sin hogar, sin familia y con un imán para los conflictos llamado Shoji (basado en Yamagami), entra a formar parte de la poderosa familia Muraoka. Aunque Shozo era la figura central, en la primera parte se repartía el protagonismo entre todos los personajes; pero aquí recae sobre Shoji, perfecto reflejo de la desheredada y melancólica generación de la posguerra. Sobre él y sobre su trágico y negro romance con Yasuko, la sobrina de su jefe, madre y viuda de un héroe de guerra.
Siendo ése uno de los principales resortes de la trama, Kasahara y Fukasaku traicionan la regla que respetaron en la anterior: evitar clichés, y uno de los más vistos y oídos del cine de yakuzas era la desventura amorosa entre el protagonista y una mujer (de la más diversa condición). Por suerte el guionista es suficientemente inteligente para no crear manidos estereotipos y dotar de gran profundidad psicológica y emocional a Yasuko, condenada a guardar respeto a su difunto marido por temor al escándalo y la perfidia. Interesante esta introspección femenina teniendo en cuenta el cariz tan recalcitrantemente masculino de este cine. Mientras esta ¨shakespiriana¨ relación acontece, los hombres se masacran, se cortan, se apalean, incluso se muerden, en unos agitados años 50 en los que la fuerza policial (presentada de una forma ridícula y paródica) depende de las decisiones y las acciones de los gángsters, verdaderos amos de la ciudad; intrigas entrelazadas donde hierven los rencores, las ansias de conquista y la sed de venganza, con un completamente alocado y caricaturizado personaje en su epicentro: Katsutoshi, quien pretende arrebatar el territorio a Muraoka.
Así se debatirá esta lucha, entre éste matón frenético y mentalmente infrahumano y Shoji, que evoca al protagonista de ¨El Vagabundo de Tokyo¨ (incluso se rinde más de un tributo a la obra de Seijun Suzuki). Alguien que deambula, se va, vuelve, es manipulado y al final descubre que habita en mundo repugnante (aun así es imposible simpatizar con él y con todos los demás, o siquiera comprenderlos...). Shozo, por desgracia, es un simple mediador, un espectador, y sus apariciones se cuentan por segundos; instantes que son de lejos los mejores, pues continua como el único yakuza honesto, inteligente y respetuoso de cuantos se enfrentan aquí, y que verá en Shoji a su propio reflejo, fiel e incrédulo, de años atrás.
Pero al no haber coincidido Mino con Yamagami, las intervenciones de su álter-ego Shozo son pura ficción, y no convenía alargarlas. Un error de trama reconocido por el mismo Kasahara, quien tampoco se esfuerza en presentar una conclusión sólida a su historia filmada casi siempre cámara en mano para hacernos sentir los golpes, los disparos, los navajazos y el olor del sudor, el barro y la sangre siempre chorreante. Algunos actores de la primera parte vuelven en otros papeles (un recurso bastante usual), y en este reparto coral sobresalen Hiroshi Nawa, el adusto y magnético Bunta Sugawara, una maravillosa Meiko Kaji pre-¨Lady Snowblood¨ en el mejor personaje y ese Sonny Chiba cargado de cocaína hasta las cejas, en una prefiguración convulsiva y estomagante del Tony Montana de Pacino.
Con un inicio salvaje (la paliza a Shoji, que hace crujir los huesos al espectador), un clímax demoledor, demostrando el nipón su dominio de las atmósferas y su ojo clínico para captar la miseria en su más dolorosa realidad, y atravesada de ráfagas de humor negro (el desagradable pero inevitablemente divertido instante en que Shozo descubre que está comiendo carne de perro) esta segunda parte, si bien no igual de brillante, fue otro enorme éxito de crítica y público para Toei.
Aun dejando aquí miles de cabos sin atar (millones), Fukasaku se establecía en la época como uno de los más hábiles poetas narradores del resquebrajamiento y la locura social, de la debilidad y la inmoralidad humana.
Así, una saga nacía y más y mejores batallas sin honor ni humanidad irían llegando...
The Yakuza Papers, Vol. 1: Batallas sin Honor ni Humanidad
Caen las bombas el 6 de Agosto sobre Hiroshima, que se cubre de ceniza y cadáveres; la perfecta imagen del Infierno en la tierra...
De estas ruinas los cadáveres se levantarán, se limpiarán la ceniza y organizarán una nueva sociedad, regida desde sus sombras por las leyes de la ambición, la traición y la violencia.
En mitad de un Japón que estaba experimentado un inmenso crecimiento económico, antes de que la crisis del petróleo sacudiera sus pilares en 1.973, el diario Shukan Sankei exponía interesantes artículos sobre los conflictos internos en la sociedad de los clanes yakuza, recogidos por el periodista y autor Koichi Iboshi de las memorias del gángster Kozo Mino. Fue Bunta Sugawara quien, fascinado con ello, presentaría la idea al productor de Toei Koji Shundo y la condición de interpretar el papel principal.
El encargo pasó a manos del guionista Kazuo Kasahara, asiduo de las ¨yakuza-eiga¨, quien conocería personalmente a Mino, aún preso en la cárcel de Abashiri, y se propuso contar sólo sus experiencias en Kure (por razones más que lógicas pues estaban envueltos otros muchos gángsters). Tras ver su ¨Street Mobster¨ con Sugawara al frente, Shundo determinó que Kinji Fukasaku era el hombre perfecto para el proyecto...ganándose la negativa de sus colegas de compañía y del propio guionista, y máxime cuando el cineasta pasaba por un estado de salud bastante malo.
Pero en efecto nadie más adecuado que aquel tipo, que película a película redefinió la figura de la yakuza alejándose por completo de los criminales románticos más cercanos a los ronin feudales que a verdaderos gángsters de la calle. Ahí es donde comienza esta historia, a pie de calle en la Hiroshima de 1.946, inmediata a la capitulación de Japón y la ocupación del ejército americano; y Fukasaku (que sabe lo que es la violencia y el caos desde que se viera obligado con 15 años a trabajar en las fábricas de munición durante la guerra y a arrastrarse entre los cadáveres de sus compañeros tras el bombardeo al lugar) nos hace partícipes de este entorno, y sin compasión.
Barro, sangre, carne despedazada y una cámara que se tambalea sin darnos tiempo a reaccionar establece el estilo del film; en pocos segundos somos absorbidos en un infierno sucio, grasiento y agobiante, y nos atragantamos con el olor del sudor de la masa concentrada en esas estrechas calles. Entonces conocemos a Shozo Hirono (basado en Mino), un ex-soldado que como otros camaradas sobrevive en el mercado negro, a base de coraje y astucia; por su parte al director no le tiembla el pulso a la hora de describir a los invasores americanos desde un punto de vista repulsivo, estrictamente japonés.
Tras ese breve prólogo, descarnado, indigesto y arrollador, es cuando realmente Fukasaku, empezando desde los muros de la prisión de Kure y con el encuentro entre Shozo y su rival Hiroshi, desgaja los entresijos del mundo yakuza; las alianzas se hacen rajándose la piel y bebiendo cada uno de la sangre de otro (la secuencia, en estricto silencio, hiela los huesos...), por encima de la ambición personal de los shatei (hermanos de 2.ª categoría) y los kyodai (hermanos de 1.ª categoría) está la obediencia ciega al oyabun (jefe), y el engaño y la traición se puede pagar con la muerte. Un estricto código, el que desde el principio sigue Shozo al unirse a las filas de Yamamori (basado en Tatsuo Yamamura).
El director radiografía con ojo clínico la aciaga existencia de estos perros callejeros, resultado de una cruenta guerra y una humillante derrota, mientras prosigue su desmitificación, bien reflejada en Yamamori (inédito hasta ese momento el ver a un jefe yakuza escurridizo, torpe y que lloriquea de forma constante). Y expone cual Peckinpah o Fuller, con cada disparo, puñetazo o navajazo, su poética visión de la muerte, el nihilismo, la debilidad y la pérdida de humanidad; lirismo del más abrasivo...pero ello sin olvidar aplicar algunas dosis de corrosivo humor negro (la escena del corte del dedo es tan bruta como absurda).
La trama se organiza a un ritmo veloz, a base de grandes elipsis y un estilo documental áspero, crudo, deshaciéndose de todo rastro de elegancia y cualquier cliché del cine de mafiosos antes visto (no hay ningún romance ni casi intervenciones de policías) y enlazando la quiebra de la sociedad del momento y las truculentas maniobras de los protagonistas con cada guerra o desastre histórico que se libra a nivel mundial. El esquema básico es: formar una familia, nacer tensiones en ella y entre otros clanes, chocar egos, romper lazos, ir a otro territorio, formar otra familia...
Es un círculo vicioso de muerte y destrucción que nunca acaba. Y pese a todas las pequeñas subtramas dispuestas, la tragedia de Shozo sigue siendo la principal, la de este gángster humilde, demasiado honesto y leal, y atrapado entre las ambiciones de compañeros que olvidaron el código para su beneficio; de ahí que sea el único romantizado de una retahíla de personajes repulsivos y tiranos (hasta el final, Hiroshi seguirá siendo su auténtico hermano de sangre), y de ahí que Sugawara, con su rostro contraído y voz ronca, se erija sobre un reparto que brinda actuaciones viscerales y soberbias (en especial Tatsuo Umemiya, Hiroki Matsukata, Goro Ibuki, Tsunehiko Watase y unos muy detestables Nobuo Kaneko y Tamio Kawaji).
Rematada con un colofón que es una tremenda declaración de intenciones por parte del protagonista y de Fukasaku (más abajo), ¨Jingi Naki Tatakai¨ no sólo arrasó en taquilla y dio el impulso que éste último precisaba para convertirse en realizador de primer orden, sino que fue ampliamente galardonada y cambió a nivel internacional el punto de vista con respecto a los ¨thrillers¨ de acción nipones.
Este repentino éxito (porque nadie daba un yen por el director) propició la propuesta de una secuela...y así se empezaría a construir la más famosa e influyente saga de la Historia en el marco de las películas de gángsters del cine asiático.
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Últimos 2 minutos y 52 segundos de metraje, más o menos. A estas alturas ya hemos visto morir a muchos personajes, bien siendo acuchillados, apaleados o disparados; la sangre ha teñido de rojo las calles por culpa de las traiciones, las mentiras, los chantajes, las humillaciones, el choque de egos...porque esas son, en realidad, las directrices del mundo yakuza.
La acción se sitúa poco después del asesinato de Tetsuya (basado en Tetsuhiko Sasaki) en la mañana del domingo, 19 de Febrero de 1.956. Sus compañeros están presentes en su funeral, atendido también por varios miembros de otros clanes simpatizantes, todos y cada uno vistiendo túnicas color negro muy apropiadas para la ocasión; pomposas coronas de flores rodean el santuario de Tetsuya, y algunas ofrendas para los demás miembros de su clan, mientras los monjes rezan por sus almas. Estos gestos, estas reverencias, estas formalidades tan señoriales, ensayadas y calculadas al detalle, se dan de bruces con la visita de Shozo al lugar.
Pero Shozo viste un traje normal. Las miradas son de recelo y temor; el paso de este hombre es sin embargo firme, decidido y tenaz. Mantiene su mano derecha en el bolsillo y sin despegar mucho los párpados habla a la imagen del difunto: ¨Tet-chan...¿te gusta todo este espectáculo que han organizado?¨. En ese momento podemos apreciar cómo Shozo es respondido por Tetsuya desde el mundo de los muertos; ¨Por supuesto que no...ni a mí tampoco¨, concluye. Y sin que nadie lo espere, éste descubre la pistola que empuñaba, y así abre fuego sobre todo el bonito santuario, falso oropel preparado por los oyabun presentes en pos de llenar su ego y aumentar su prestigio sobre los demás.
Esta acción contestataria dispuesta en pocos planos a veces mareantes y nada bellos ni detallistas es un agrio disparo (en este caso literal) a esa repugante mascarada, a ese carnaval de apariencias guiado por la hipocresía y la sed de poder. Shozo, que ha estado presenciando las más horribles matanzas entre aquellos que un día se juraron lealtad, cruza una línea nunca antes contemplada: la de la insubordinación. Él la usa para condenar la caóticamente organizada estructura de la yakuza, el director la usa para condenar a la dictatorial y cínica sociedad japonesa.
Fukasaku se imagina a sí mismo disparando a los santuarios por los héroes de guerra caídos en un grandilocuente funeral asistido por el emperador Hirohito Michinomiya; el impacto es directo, a las entrañas, al inconsciente, y el pánico es generalizado. Yamamori tiene la osadía de reprocharle: ¨¡Hirono! ¿Te das cuenta de lo que están haciendo?¨. Y él, que ya ha cortado todos sus lazos con las bandas yakuzas, le espeta ¨Yamamori...todavía tengo algunas balas...¨; el encuadre se sitúa sobre su hombro y realza su furia contenida, expresada en sus ojos, y la socarrona magnanimidad con que habla a su ex-jefe, que en un contraplano frontal muestra su debilidad ante la fuerza del rebelde y joven yakuza.
Y Shozo abandona el boicoteado funeral, aprendiendo por fin que el mundo al que pertenece no es sino un reducto de las peores emociones, obsesiones e ideas del ser humano. Quizás emprenda un nuevo camino alejado del universo criminal...
Pero la existencia de una secuela y una posterior saga (que a menudo se me antoja muy innecesario) eliminó aquella posibilidad. Realmente éste debió ser el primer y último final de las ¨Batallas sin Honor ni Humanidad¨. Sencillamente brutal.
El artista inicia una carrera, y la fama lleva una parte del camino hecho, por ello obtiene más ventaja que el artista, quien jamás podrá alcanzarla en ese intenso y eterno recorrido.
El arte de este modo siempre se le acaba escapando, y la carrera es tremendamente agotadora y extensa, como para perder la vida en ella...
Paradojas como las que Zenón de Elea planteó hace ya siglos y que el sr. Takeshi Kitano aplica en este, su 14.º largometraje. El aclamado director nipón inició, con ¨Kids Return¨, una etapa de introspección y profundidad a partir de sufrir un revés en su vida en forma de accidente de moto, quedando medio cojo y con parte del rostro paralizado; su cine nunca volvió a ser igual, aunque el mayor cambio lo daría tras su exitosa revisión de ¨Zatoichi¨, realizando una serie de obras de cariz semiautobiográfico y metalingüístico: una auténtica Trilogía de la Autorreflexión que no muchos fans han sabido encajar.
Surrealista, socarrona, expiatoria, ¨Takeshis¨ no dejó a nadie indiferente, a la que siguió ¨Kantoku Banzai!¨, irregular y delirante monumento al egocentrismo, igual de divertida pero sin el encanto de la anterior; después de su colaboración en el proyecto ¨Chacun son Cinéma¨, Kitano decide cerrar este tríptico cinematográfico sirviéndose de la gran paradoja griega de ¨aquiles y la tortuga¨, expuesta literalmente al principio del film en dibujos animados. Si algo diferencia esta película de las anteriores es que decide colocar en el epicentro de la reflexión el arte de la pintura, al cual se aficionó (más aún) durante la recuperación de su accidente.
La historia de ¨Aquiles y la Tortuga¨ se dividide en tres actos sobre las distintas edades de Machisu, comenzando en su plena niñez, cuando disfruta de una existencia acomodada junto a su padre, dueño de una fábrica de seda e interesado en el arte, y su joven madrastra; en esta primera etapa del viaje Kitano nos impregna con un halo tierno de obra clásica que en la distancia puede recordarnos a Hiroshi Shimizu o Mikio Naruse, aunque con el toque siempre distintivo de su director. Machisu niño está lleno de pasión, pasión por pintar el mundo que le rodea, y esa pasión es tal que Kitano llena de colores vivos los cuadros, creando un curioso contraste con los colores mates de la realidad.
No tarda en aparecer la cara más amarga cuando la existencia del niño se tuerce con la quiebra de la compañía del padre; desde ahora estará marcada por la insatisfacción y la negación, negación de un mundo que impide aflorar al exterior su verdadero talento (su cruel tío es la perfecta encarnación). Además el sufrimiento, el egoísmo y la muerte siempre rondarán a aquellos cercanos a Machisu (comenzando con sus padres y Matazo, el pobre discapacitado también amante de la pintura). Esta primera parte que guarda no pocas semejanzas con ¨El Verano de Kikujiro¨ (aunque con la diferencia de que Masao, pese a todo, sí lograba alcanzar la felicidad) se disuelve en una elipsis hacia otra etapa vital.
Etapa que es quizás la más importante: cuando Machisu ya es un hombre adulto y ha aprendido a mimetizarse con el universo gris que le rodea, trabajando, caminando y socializando en silencio, mientras continúa manteniendo viva en su interior la llama de su obsesión con la pintura. Con este personaje nos quedamos mucho tiempo y somos testigos de su cambio radical: él dibuja a través de su alma según siente el mundo, pero su arte no es comprendida y ese ansiado y esperado éxito se le sigue escapando de las manos; ahora la figura de su tío es reemplazada por un exasperante crítico de arte que desprecia sus pinturas y le insta a buscar nuevos caminos.
El discurso de Kitano es tajante: si nos dejamos influir por lo exterior confundimos y pervertimos nuestro arte, y así empezará la propia negación interior de lo que en un día creímos. Atisbos de ácido humor y entrañable locura llegan con ese grupo de chicos que sólo quiere experimentar y romper los pilares de la gris sociedad en la cual están atrapados (un tramo más emparentado con el estilo delirante de Sion Sono). Y así seguiremos los pasos de un Machisu padre, casado y que va madurando físicamente pero sin abandonar la pasión de su niñez, la cual, a partir de aquí, abrirá el sendero para conducir a éste a su inevitable autodestrucción...
Si de algo es capaz el artífice de ¨Hana-bi¨ es de sumergirnos en lo más profundo de la psicología de su film y de sus personajes y lograr que nos identifiquemos con ellos; cualquier joven aficionado al arte (del tipo que sea) comprenderá sin mucho esfuerzo la inquietud que mueve a Machisu, de la cual se alimenta y por la cual respira.
Llegando a un tercer acto más conciso esta inquietud, ahora compartida con Sachiko, se ha transformado en un monstruo imparable que devora su alma, y esta alma, que poco a poco ha ido absorbiendo todo el rechazo del exterior (dado por el mismo crítico de arte), sólo puede plasmar su propio caos.
Cada cuadro que pinta es un demonio interior más; se conjugan así los miedos más horribles del artista. Kitano apuesta por un humor negro y corrosivo, pero a su modo de entender, pues su exposición es violenta, amarga y alcanza cotas de desasosiego poco antes vistas en su cine (más aún cuando hemos de acompañar a su álter-ego descendiendo a sus infiernos y dispuesto a perder la propia vida por crear algo que merezca la pena llamarse ¨arte¨).
El buen hombre, que se mete a conciencia en su personaje, resulta tan triste y patético de ver como pintoresco, al igual que esa pobre Kanako Higuchi; les acompañan la guapa Mariko Tsutsui y otros habituales del nipón como Akira Nakao, Masato Ibu, Ren Osugi y Susumu Terajima en una corta aparición.
Reiko Yoshioka y Yurei Yanagi (siempre un gran trasunto de Kitano) encarnan al Machisu niño y adolescente. A efectos técnicos el film es excelente, un deleite para los sentidos (aunque se echa en falta la tremenda música de Joe Hisaishi); en la parte personal puede arañar el corazón y quebrar los huesos de aquellos que se vean reflejados en el protagonista (como le ocurrió a un servidor). Y el efecto último es lírico, chocante y demoledor.
Kitano vuelve a traspasar los límites de su cine íntimo y metalingüístico, y con más acierto que en sus obras previas.
Nunca más volvería a hacerlo; es el final de otra etapa...
Están finalizando los 50 en Japón y a los que se va a prestar más atención es a los jóvenes.
Se les concederá una voz, muy importante para derribar los pilares en los que se sostienen las tradiciones e ideales conservadores de la sociedad.
Donde los ecos de la guerra se ven lejanos y de cuyas cenizas a resurgido un imperio, del capitalismo, de la industria, mientras el estilo de vida occidental capta a la juventud. Quizás los que mejor representan este choque entre generaciones son Koreyoshi Kurahara, Ko Nakahira, Seijun Suzuki y Yasuzo Masumura; de hecho el debut de éste, ¨Besos¨, resulta una poderosa influencia para el cine que está a punto de eclosionar en la década siguiente (iniciada con títulos como ¨Historias Crueles de Juventud¨, ¨El Idiota¨, ¨Los Pervertidos¨ o ¨Koi no Katamichi Kippu¨).
Suzuki lleva trabajando unos años para Nikkatsu, donde se realizan producciones con influencias europeas y americanas y se mezclan géneros para saciar la sed de exotismo del público; las películas sobre jóvenes están a la orden del día y el cineasta domina estas historias tan bien como los trabajos enmarcados en el cine negro que le son encargados. Tras algunas geniales muestras y antes de realizar su primer film en color, ¨Kutabare Gurentai¨, se le encomienda la adaptación de un relato de Akira Ichijo que escribe Seiji Hoshikawa (habitual guionista en las sagas de Zatoichi y Kyoshiro Nemuri). La escena inicial de ¨Subete ga Kurutteru¨ ejemplifica a la perfección la atmósfera del momento.
Escenas de la 2.ª Guerra Mundial abren la película, cruentas y brutales, pero somos engañados pues no corresponden sino a una proyección cinematográfica, que da paso entonces a la auténtica realidad. En las atestadas calles de Shinjuku se agolpa una muchedumbre escandalosa, indecente, vivaracha, impulsiva, inconsciente, y es ni más ni menos que el producto resultante de aquella guerra que se perdió para tristeza de muchos, observada por Suzuki con mordacidad al situar el título de la obra sobre las escenas de combate.
El producto de la derrota son esos muchachos que han adoptado las costumbre y maneras extranjeras y las han implantado en la sociedad; ya no hay ceremonias de té, lo que hay son clubs llenos de humo, alcohol y bandas que tocan ¨rock n roll¨ y ¨surf rock¨. Todo parece una caricaturesca imitación del mundo que imaginara Nicholas Ray, y en este mundo confluirán varios personajes, tres en especial: Toshimi, Etsuko y Jiro, un joven que guarda un tremendo rencor hacia el amante de su madre, quien participó con su padre en la guerra, donde falleció. Este hombre, que a ojos de Jiro se ha introducido como un parásito en el seno de su hogar, lleva cuidando muchos años de él y su madre.
Lo que observa, sin embargo, es a su madre venderse por dinero, como una prostituta, y este modelo de conducta lo atribuirá a todas las mujeres, despertando en él una actitud sádica y realmente repugnante; las otras dos protagonistas son chicas que forman parte del grupo de amigos del anterior, y la trama se viene a centrar en el embarazo no deseado de Etsuko. El conflicto entre una generación y otra es directo y abrasivo; a los adutos se les culpa de la guerra, se les considera unos cínicos y oportunistas, pero así también serán, en líneas generales, los jóvenes: delincuentes, irresponsables, frívolos, manipuladores y reflejo de la sociedad consumista.
Son estas actitudes impulsivas las que les impiden obrar con cautela y así, por la intervención de los jóvenes personajes, la historia a cada paso que da va generando más conflictos, más problemas, más malentendidos. Todo, como termina diciendo el cronista, sale mal, porque resulta inevitable; Suzuki es ácido y no da tregua, sigue a los chicos con su tambaleante cámara en su devenir autodestructivo mientras recalca la perenne melancolía de los adultos, que desean ser como ellos, aunque todo estará narrado desde el punto de vista de la juventud, claro. El gran problema de ¨Subete ga Kurutteru¨ es que se consigue muy poco, o nada, a la hora de establecer un vínculo entre el trío protagonista y el espectador.
Y es que Jiro, Toshimi y Etsuko, con sus maneras de ser tan detestables, torpes e ilógicas, como los chavales que les rodean (que no todos), están lejos de resultar realmente carismáticos, sobre todo cuando cruzan la línea entre la rebeldía y la delincuencia, siendo autores de repulsivos actos criminales: el cruel engaño de Etsuko para obtener dinero de Nambara, la persistencia de Jiro de no escuchar a nadie y mantener ese carácter violento y cobarde, o Miyamoto, que trata a las mujeres como objetos, son ejemplos de la repugnante catadura de estos personajes. ¿Se supone que hemos de comprenderlos y sentir compasión por ellos? La verdad es que no.
Tamio Kawaji, una de las jóvenes estrellas de Nikkatsu, vuelve a desempeñar el rol de muchacho irritante y testarudo, y sin hacer otra cosa salvo salir corriendo durante toda la película (en coche o a pie). La modelo Yoshiko Nezu, a la que dan ganas de abofetear hasta dejar sin sentido (tanto como a la guapa Shinako Nakagawa), realiza aquí su debut cinematográfico, y seguirá colaborando con el director, quien hace gala de su gran vitalidad tras la cámara, al igual que la de los actores, los cuales encarnan a desagradables individuos; ello es lo único destacable en este encargo del que se podría haber aprovechado mucho más.
Pues el mayor error del director (o del guionista) es no centrarse lo suficiente en la madre del protagonista y su amarga relación con Nambara, historia que habría podido ocupar una película entera. Lo mejor: el prólogo y el final, realmente ásperos, y las actuaciones de Shinsuke Ashida y Tomoko Naraoka.
A Suzuki se le continuarían asignando estas baratas producciones de rápido consumo, beneficiosas en taquilla...pero aún quedaba para que aquél se destapara con sus arriesgadas y vanguardistas maravillas.
Vanguard es una pelicula de accion que se estreno en el año 2020. Esta dirigida por Stanley Tong y protagonizada por Jackie Chan, Yang Yang, Miya Muqi, Lun Ai, Zhengting Zhu y Fady Zaky.
Vanguard, una compañía de guardaespaldas, es la última esperanza de supervivencia para un contable que es perseguido por la organización de mercenarios más peligrosa del planeta.
Últimamente las peliculas de Jackie Chan no me causan la misma impresión de antes, desde hace ya algunos años que anda protagonizando films que sin duda alguna han sido bastante flojos como Kung Fu Yoga, Enemigo Inmortal y dos peliculas de fantasía como Cazados De Demonios o El Misterio Del Dragon en donde hizo nada mas un simple cameo, ya no hace peliculas memorables y pues las ultimas que he visto estan para pasar el rato y después tirar al excusado, una verdadera pena y esperemos que vuelva a hacer peliculas de accion entretenidas y ojala aparezca en la cuarta entrega de Los Indestructibles para verle al lado de otras grandes estrellas del cine de accion.
Y bien, pues francamente no hay mucho que decir de la pelicula, no tenia muchas ganas de verla pero me anime y pues como dije anteriormente, la pase muy bien viéndola pero en líneas generales es bastante floja, es un blockbuster con mucha accion pero con poca historia, a mi no me ha cautivado del todo pero no puedo negar que la pase bien aunque sea por las buenas secuencias de accion que tiene que son lo mejor de la pelicula.
Las actuaciones estan bien pero me molesta que el protagonismo de Jackie Chan se vea opacado por un grupo de actores jóvenes y para nada carismáticos, Chan tienen sus escenas y es el protagonista absoluto del film pero se le ve como sin ganas y se le da mas importancia a los novatos que a el y pues eso desanima un poco.
La accion es muy buena y hay muchísima, venga que como entretenimiento la pelicula aprueba con creces aunque tiene sus fallos como el CGI del león que en verdad fue un completo desastre y pues al final hay una secuencia con autos lujosos que esta bastante bien pero vaya que no todo puede ser accion y pues la pelicula en cuanto a argumento se queda demasiado corta.
En definitiva Vanguard me ha parecido unan pelicula aceptable, decente y pues no es de las mejores de Chan pero para aquellos que le guste pues esta bien y lo que me sorprende es que Chan con mas de sesenta años encima sigue siendo un duro para las acrobacias, no se ve como en su juventud pero aun se le ve muy bien.
Telefill de bajo presupuesto para dormir la siesta mismo de lo mismo . rubia pija en navidad que le dejo su novio y con la ayuda de un angel navideña recuperara el amor y encontrara al guaperas bombero cachas buena persona que hace labores de humanidad y descerebrao.los actores son malos y forzados . Pelicula nada recomendable pija tonta aburrida en navidad. No perdais el tiempo con este bodrio
Excelente película que retrata las peripecias de 28 hombres que se lanzaron al mar queriendo llegar a la Antártida, al mando del famoso navegante Shakleton interpretado magistralmente por Keneth Branagh, una gran aventura en los hielos, demostrando la tenacidad de esos hombres y el sufrimiento por el que tuvieron que pasar una vez que su barco el Endurance encayo en el hielo y fue prácticamente triturado hasta hundirse, frío,hambre, lesiones de todo tipo y cansancio extremo pero también lealtad, amistad esperanza en ser rescatadostodo eso es lo que nos muestran en ésta gran cinta de dramas y aventuras, es un tanto larga, casi cuatro horas pero vale la pena.
Una gran parodia del cine Western, y desde un punto de vista español. Vale, de acuerdo, la película peca de ser un poco casposa, pero como parodia me ha hecho más gracia que el 90% de las parodias americanas. Y es que la película lo tiene todo: acción, efectos exagerados y mucho humor autoparódico. Saber reirse de sí mismo, algo en lo que Alex de la Iglesia se ha ido convirtiendo en un experto (y lo digo desde el respeto a este director).
No es un películón, pero es muy disfrutable como parodia western. Además explota muy bien toda la cultura pop generada en torno al spaguetti western.
Otra películas más de venganza y del director de ninja que raro que no este Scott Atkins ya que es actor fetiche del director esta vez es Antonio Banderas en la acción.
La pelicula es más de lo mismo un abogado de matan a la hija y a la mujer y tiene que ir investigando del porqué, nada de otro mundo y la acción que tienes es baja para estar atento.
Aunque Antonio Banderas es buen actor y sabe llevar la película eso no alcanza, también me gustó la presencia de Karl Urban siempre cumple pero últimamente lo veo metido en cosas así tales como Bent y esta cosa que no le hacen justicia a este actor luego tenemos a Paz Vega típica mujer de relleno que no aporta nada.
Aunque el final es predecible del porque el policía hizo eso debo decir que le pelea final es lo mejor de la película esta bien coreografíada y eso pero eso es lo único bueno de ahí como fue llevada la historia es más de lo mismo y lo de voz en off y los capítulos la veo innecesaria.
Para ver una vez y olvidarla, este director tiene mejores propuestas.
Otra película de netflix de la cual no se le saca mayor provecho y eso en si tiene una buena fotografía y sonido que eso es muy importante en este tipo de películas, la historia es más de lo mismo pero está bien ejecutada pero se siente que le falta ritmo en muchas ocasiones.
Tiene escenas que no te las esperas por ejemplo la escena en la que matan al líder es impredecible, la escena de la familia al final también es buena, el problema es la falta de ritmo en muchas ocasiones y ese es el principal problema.
También es una clara muestra de la guerra en Irak y los extremos que produce eso, el miedo latente y la maldad en esos países llenos de ira.
Es, sin lugar a dudas, la mejor película bélica que he visto en mi vida.
Y lo que la hace tan especial, para mí, es lo realista que es, razón por la cual la han tachado de ¨antibélica¨: por contar sin tapujos, todas las vicisitudes de la guerra. Empezando por la comida de cabeza a los jóvenes para que se alisten, pasando por una formación muy básica, y hala, al follón, sin tener idea de la vida, solo con la promesa de que van a ser unos héroes y que todo va a ser fácil.
Y ahí es cuando se chocan de frente con los horrores de la guerra: el hambre, la muerte, el darse cuenta de que están luchando por algo que ni siquiera entienden y realmente no les importa, pero en donde son sus vidas lo que están en juego, y no las de los poderes que mandan por encima de ellos.
La película es dura, realmente dura, increíblemente currada, teniendo los mejores efectos especiales de explosiones que pudiera imaginarme para una película de esta época.
Tiene sus faltas, es una peli que no cuenta con grandes actuaciones, pero eso para mí la hace aún más realista, pues lo que vemos son chicos jóvenes con sus ideas, sentimientos y miedos. Vemos como a muchos se les va yendo la cabeza, vemos como poco a poco van muriendo uno tras otro... Y lo más importante, vemos como todo eso no influye en nada en la batalla, solo son uno más.
Personalmente, considero que esta película debería de ponerse a los estudiantes en el instituto, que supieran lo que es la guerra desde muy jóvenes.
A mí, la película me ha calado hondo.
Película bélica muy entretenida, filmada íntegramente en la ciudad y de Mosul Irak, azotada por el grupo islámico Isis, un grupo de ex policías que ahora conforman el grupo Swat, tienen la difícil tarea de liberar a los pocos ciudadanos del lugar de las atrocidades cometidas por el estado islámico, se ven escenas muy reales de batallas en una ciudad en ruinas, abunda la crudeza de la situación y destaco la valentía de esos hombres ya que según dicen al final se tratan de hechos reales, las actuaciones me gustaron mucho también.
De las mejores y mas emblematicas peliculas del gran Jerry Lewis,ahora en solitario.De hecho parece que la otra personalidad del profesor fuese lisa y llanamente una parodia de su antiguo camarada Dean Martin.
La novela de Stevenson es el marco para las aventuras de un profesor torpe y poco atractivo que gracias a una posima de su creacion logra transformarse en todo lo contrario.Un Lewis en plena forma para una de las grandes comedias en plena psicodelia de los 60.
Este remake demostro a grande rasgos que comenzaba la decadencia de Eddie Murphy o que por lo menos lo mejor ya habia pasado.
Cuando la vi en lo unico que pensaba era en como habian defenestrado un clasico del gran Jerry Lewis.
Chistes de flatulencias y Murphy interpretando a varios personajes(otra vez).
No hace falta aclarar que esta muy muy lejos de la original.
dalton gellar
7
Un Hombre Soltero
La vida de la vida - A Single Man.Bellisima película de Tom Ford que nos dio la increíble animales nocturnos esta en sí es una película que muestra una relación homosexual en los años 60 en los ángeles California, un hombre que está sumergido en un mundo triste tras la perdido de su esposo y que encuentra consuelo en su amiga y al final se pondrá a prueba con otro chico más joven.
Bien dirigida y lenta en muchos momentos pero eso no es lo malo ya que es hermosa la estética al igual que la fotografía y su historia, todo tratado con sutileza y sin caer en el morbo en ningún momento.
Enormes las actuaciones desde Colín Firth pese ser un actor que no me agrade tanto y la Bellisima Julianne Moore que también está inmersa en sus inseguridades.
Muy recomendable y Tom Ford merece más y ojalá haga otra película pronto.
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