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Ficha Sin Control

Mad Warrior

  • 13 Oct 2022

2



Sin Control
Un tren que marcha sin control, con un puñado de terroristas/mercenarios a bordo y un virus letal que de extenderse podría provocar una gran catástrofe.
¿Quién mejor a bordo para detener esta amenaza? Van Damme, ¿verdad?

No es que pueda ser motivo de discusión, es que es una realidad incuestionable: el belga, como a la inmensa mayoría de los astros del cine de acción de los 80/90, no iba a vivir una buena etapa tras la llegada del nuevo milenio; es más, su última película medianamente potable fue ¨Muerte Súbita¨, ya tenía su tiempo (tal vez podamos nombrar ¨The Quest¨, pero por nostalgia más que por valor auténtico), y ni siquiera sus colaboraciones con cineastas orientales le servían. El brillo y la estrella de este hombre se apagaban a velocidades supersónicas.
A esas velocidades decidió subirse en el tren que sería escenario fundamental de ¨Sin Control¨, producto de baja calidad, bajísima, resuelto a base de filmar en localizaciones de Europa del Este con actores nativos para ahorrar costes (una de las maniobras habituales, luego convertida en cliché, de las producciones de bajo presupuesto a partir del 2.000). Se inicia no con nuestro querido héroe, sino con una Laura Harring que parece estar en una parodia de la escena de apertura de ¨Mulholland Drive¨; por supuesto está a millones de años luz de Rita esta Galina, que viene a ser una ladrona experta de guante blanco henchida de chulería y mala uva (parece que quisiera ser ella la protagonista).

Van Damme se conforma (porque al hombre, cual ejército vencido, sólo le quedaba resignarse y conformarse con los golpes que le vinieran) con hacer otra vez de padre irresponsable y demasiado ocupado con su trabajo de agente de la O.T.A.N., que a regañadientes acepta sus misiones, dejando a su familia tirada en pleno cumpleaños. Bajo el nombre de Jacques ha de escoltar a aquella mujer hasta Munich, y ya solo su encuentro y las situaciones que se desarrollan a partir de él es la muestra perfecta de la calidad de esta obra y de las cosas que podemos esperar de ella...si decidimos quedarnos a verla.
¿Qué es lo que provoca este rechazo? La dirección a cargo de Bob Misiorowski, nada menos, guionista y productor veterano que creyó que tenía talento para el cine y sólo facturó un cúmulo de títulos directos para tirar a la basura (decir que ¨Air Panic¨ y ¨Shark Attack¨ son suyas...); todo falla en su exposición de la acción, manejo de la cámara y atención a los actores, y cree que ofrece un estilo ¨cool¨ cuando lo único que hace es marearnos (lo peor es cómo el terrible montaje, lleno de cortes sin sentido, se cruza con una banda sonora escogida por un sordo, pues nada cuadra debidamente). ¿Qué nos queda después de asimilar este atentado técnico?

Ver al belga y a la mexicana, que básicamente se dedica a explotar su atractivo físico (tampoco tanto, no la veremos desnuda para no dañar la corrección política) mientras expone una abismal falta de carisma, a bordo de un tren donde va a sucederse un argumento que mezcla cual batidora oxidada los de obras recientes de aquel momento como ¨Atomic Train¨ y ¨Operación ¨Wolverine¨ ¨ y nos recordará sobre todo al clásico ¨El Puente de Cassandra¨, ya que las intrigas terroristas sobre raíles con pedigrí catastrófico es algo que se lleva haciendo desde hace tiempo...y casi siempre con una amenaza biológica, vírica o nuclear de por medio.
Pero Van Damme, tan resolutivo como en el estadio de Pittsburgh en ¨Muerte Súbita¨ (aunque menos de lo que fue Seagal en el tren de la secuela de ¨Alerta Máxima¨), nos viene a dejar claro que, estando él a bordo para detener a los villanos, la amenaza reduce su peligro; lo lógico es que hubieran salido corriendo después de ver el catálogo de personajes secundarios aquí distribuido, algunos arquetipos repetidísimos que ya parecen clichés obligatorios (el muchacho que ha perdido a su novia, el revisor que se alía con el héroe o el ranchero texano, siempre con el mismo ridículo atuendo y la actitud odiosa).

Qué giro más original da el guión cuando decide meter de por medio a la familia de Jacques; no, no es original, sino confuso, pues el papel de fémina protagonista pasa de Harring a la menos atractiva Susan Gibney y la otra queda en segundo plano, y se apela aún más a las situaciones dramáticas estereotipadas (la esposa y los hijos sólo están ahí para servir de chantaje y moneda de cambio a los terroristas). El mal hacer del director redondea los vergonzosos diálogos y la incongruencia narrativa que, junto a escenas de acción penosas a base de cromas, farragoso CGI y miniaturas mal disimuladas, supone un desafío para los nervios del espectador.
El delirio se desata al mismo tiempo que el virus, ya que la película juega a atraparnos en la tensión claustrofóbica y el drama, pero esto es imposible de discernir por la inclinación de Misiorowski a lo absurdo, sobre todo en lo que se refiere al enfrentamiento entre el héroe y los malos, malos en el sentido más literal del término, porque así son los actores que les ¨dan vida¨, malos hasta las últimas consecuencias y autoparódicos sin proponérselo, como si dijeran sus líneas para hacernos reír involuntariamente. Y todo, como reza el título, se precipita al vacío de lo horriblemente previsible...de hecho el virus incluso resulta ser beneficioso para los personajes.

Así, Jacques se reconciliará con su familia y su jefe será arrestado, Galina tendrá la oportunidad de hacer una noble acción, igual que el ranchero texano, incluso el chico sentimental se reunirá con su enamorada perdida (¡!)...
El instante clave en que al espectador le pueden reventar las sienes es cuando el hijo del protagonista (en realidad el hijo de Van Damme, Kristopher, que sin duda ha heredado del padre el talento para la interpretación) se revuelve de una patada contra los terroristas cual Vanessa Chester en la secuela de ¨Jurassic Park¨. Por mi parte le doy dos puntos...cada uno por los pechos de Harring, que merecían más atención.



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Ficha Glimmer Man

Mad Warrior

  • 13 Oct 2022

3



Glimmer Man
Conjunción de situaciones y personajes, todos accidentados. Unas quieren contarnos algo, pero aparecen otras con su propia problemática, y todos ellos se arremolinan sin orden ni concierto.
¿Dónde nos hemos acabado metiendo al final del viaje?

El viaje, hacia las profundidades abisales, lo había iniciado el propio Steven Seagal cuando su megalomanía había alcanzado tal dimensión que solapaba su problema de tiroides; ¨En Tierra Peligrosa¨ se puede considerar la última de su etapa dorada, siendo un buen broche de oro al dirigirla él mismo. Pero a mitad de los 90, además de ganarse el desprecio de casi todo Hollywood, sus películas caen en la tediosa repetición; intenta desviarse ligeramente de las típicas propuestas en una cara producción que realiza junto a su aún socio Julius Nasso, si bien esto será otro espejismo.
Sin contar al cómico y cineasta Keenen Wayans, que como sus hermanos merece un mínimo de respeto, el resto de los aquí aglutinados forman desde luego un ¨cúmulo de talento¨. Seagal a la cabeza, productor y líder absoluto; Kevin Brodbin, más tarde guionista de ¨Cazadores de Mentes¨ y ¨Constantine¨; y John Gray, director televisivo que vino de hacer una tontería llamada ¨Nacida Salvaje¨ para después ser el creador de ¨Entre Fantasmas¨...sí, señor, puro talento. Y la verdad es que el inicio de ¨The Glimmer Man¨ resulta atrapante, con sus imágenes sucias y oscuras y un nivel de violencia considerable.

Una Los Angeles desprovista de brillo y glamour, de hecho el escenario podría pasar por Detroit, y entre sus calles campa a sus anchas un despiadado asesino en serie; punto de partida interesante, pese a que hemos de superar dos grandes escollos: la irritante afición de Wayans por las frases cómicas y ¨punch-lines¨ antes de dejar la escena y la seriedad de un Seagal que se ha convertido definitivamente al budismo, así que los dos actores se interpretan a sí mismos y sin necesidad de esconderlo. Fuerte contraste de estilos y personalidades que ni por asomo congenian (al contrario por ejemplo que las de Bruce Willis y el hermano de Keenen, Damon, en ¨El Último Boy Scout¨).
Con el advenimiento de ¨Seven¨ llega la explotación del cine sobre asesinos psicópatas, y aquí se ejemplifica dicho fenómeno. Crímenes rituales, imaginería siniestra, fotografía apagada; sin embargo a la propia película esto no le interesa y nos lo hace saber desde el primer momento, en boca del propio Seagal: ¨Esto no es igual [...]. Es más que eso¨. Ya se produce el distanciamiento avisándonos de que todo lo referente al supuesto argumento no es más que humo y engaño; la verdadera historia llega con un accidente del guión, donde los protagonistas tienen que impedir que un chiflado produzca una matanza en un instituto católico.

A la dirección rutinaria de Gray, cuyas ocasionales florituras visuales tan de videoclip de los 90 no impresionan a nadie, se suman las incoherencias del cine de acción del momento, más aún el que hace Seagal, y el que se haya abierto esta trama, que envuelve a una especie de señor del crimen (Deverell) con el punto de mira puesto en el recién llegado detective neoyorkino. Lo demás son estereotipos conocidos, como ese protagonista a quien rodea el misterio (otro sucedáneo del Ryback de ¨Alerta Máxima¨) o la relación, muy típicamente jovial de la ¨buddy movie¨, entre los compañeros, caricaturas en las que no se profundiza nada de nada.
Sorpresa necesaria. A poco de la mitad, la película, muy centrada en las peleas de éstos y los secuaces de Deverell, se deshace, y muy patéticamente, de la única conexión con la historia de los asesinatos: su mismo artífice. Por fin deja de estorbar el único elemento interesante para centrarnos al 100% en el típico ¨thriller¨ de malos contra buenos de Seagal, si bien de todas formas no se tomaba en serio desde mucho antes (Cole y Campbell bromean mientras analizan el ¨modus operandi¨ del psicópata...de no creérselo); en realidad el guión se preocupa más por la identidad de Cole que por la del asesino serial.

Esto entronca con la lógica de Seagal: ¨¿Una película mía donde se le concede más importancia al villano que a mí?, habráse visto¨. Dicho esto no queda nada, a lo mejor violencia gratuita de cómic (me encanta ver a un hombre atravesando una ventana desde un edificio, aterrizar en un coche y comprobar que sólo se ha magullado un poco la mejilla), secundarios que aparecen de manera penosa (Stephen Tobolowsky y Brian Cox, que no saben qué pintan aquí; Michelle Johnson, a quien cortaron todas sus intervenciones en la sala de montaje) o simplemente para morir...
No falta añadir leña al fuego sobre el pasado del protagonista (siempre le tratan como un ser inmortal, al actor le gusta sentirse así) ni situar al clásico matón un poco desobediente que tendrá su gran duelo final con éste. Una de las cosas más destacadas es que, debido a la conversión budista de Seagal, su álter-ego admite su negativa a la violencia y a matar, de ahí que ésta sea una de las pocas veces en las que acaba herido en pantalla; el batiburrillo narrativo y de géneros y la falta de conexión con los personajes y la historia deja al descubierto un guión que es un agujero en sí mismo, rellenado con tópicos.

Quiere ser ¨Seven¨, ¨Arma Letal¨ y ¨Buscando Justicia¨ y no puede ni ser ni una cosa ni otra; no sorprende que, a pesar de entretener con sus carencias (sí, a pesar de todas las que tiene), fuese un desastre en taquilla, ni que a partir de entonces las actuaciones de Seagal sólo fueran registradas en producciones directas para el mercado del vídeo.
Para animar la situación, las demandas contra él por acoso, agresión sexual y maltrato laboral seguían aumentando y siendo carne de noticia pública...



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Ficha En Tierra Peligrosa

Mad Warrior

  • 13 Oct 2022

7



En Tierra Peligrosa
Le habíamos visto enfrentarse a mercenarios y mafiosos, asesinos y políticos corruptos, incluso a psicópatas con poderes para el vudú y la magia negra...
Ahora, el guerrero del aikido ha decidido emprender una cruzada de proporciones colosales en defensa de la madre Tierra y de toda la Humanidad.

En la Historia del cine hemos visto a actores elevándose de categoría y convertirse en auténticos mandamases de proyectos realizados en favor de su propio ego. Casos como los de Kirk Douglas, Allen o Eastwood pueden ser satisfactorios, pero también encontramos otros de resultados muy opuestos, casos de narcisismo que desde el principio eran la crónica de una muerte anunciada; Kevin Costner, endiosado gracias a ¨Bailando con Lobos¨ (conectada con el film que nos ocupa gracias a una referencia en clave de burla) se hundió en el fracaso más absoluto por culpa de las mastodónticas ¨Waterworld¨ y ¨Mensajero del Futuro¨...
Pues Steven Seagal, cuya arrogancia batalla con el diámetro de los anillos de Saturno, se disponía a seguir pasos similares. El gran éxito de ¨Alerta Máxima¨ confirmó definitivamente su categoría de estrella de primera fila, y en ese momento el actor decidió iniciar un trabajo más personal en el que desde hacía tiempo deseaba embarcarse; para ello los ejecutivos de Warner le concedieron un abultado presupuesto y una libertad casi total, poniéndose por primera y última vez tras las cámaras.

Le respalda Julius Nasso, con quien el actor había formado una sociedad (de no muy buen final); si Steven Seagal deseaba poder controlarlo todo, como siempre creía que podía hacer, esta era la oportunidad de demostrar tales aspiraciones. Su intención queda bien reflejada al comienzo del film, donde la cámara le presentará de forma épica, desde los pies a la cabeza; esta vez el gran hombre encarna a Forrest Taft, especialista en la lucha contra las catástrofes en los pozos de petróleo a las órdenes de Jennings, un empresario cínico y desalmado al que poco importa el daño que sus vertidos puedan ocasionar en el medioambiente.
Tras librar la clásica pelea en el bar, Taft se compadece de uno de los matones que hostigaban a pobre un nativo esquimal, quien predice su destino (¨Estás a punto de emprender un viaje sagrado. Ese viaje será por el bien de todo el pueblo...pero ten cuidado¨). De esta forma clara y concisa la historia queda en esencia expuesta, conducida por una interesante intriga, una violencia extrema marca de la casa y una crítica furibunda contra los peligros del petróleo para el medio ambiente y la corrupción de las grandes empresas que lo manejan a su antojo.

Seagal abandona así la simpleza de sus anteriores trabajos en favor de un estilo más comprometido y en cierto modo espiritual, lo que se expresará en su plenitud tras la primera media hora de película, al ser Taft rescatado y acogido por los esquimales, quienes le consideran la viva reencarnación de un espíritu guerrero protector; esta parte se escora enteramente del lado de la extrañeza, abriéndose una brecha entre realidad y surrealidad en la que el protagonista interpenetra a través de un místico viaje donde conocerá la verdadera esencia de su alma al encomendársele la misión de proteger La Tierra contra los seres malvados que insisten en su destrucción.
Pero estos meandros por los que se encamina la trama, decididamente experimentales, regresan a su cauce cuando los esbirros de Jennings hacen cundir el caos en el campamento, por lo que Taft deberá enfrentarse contra ellos, cuya previsible conclusión última será Aegis 1. Volvemos, entonces, a la acción más desenfrenada olvidando todo lo anterior (basten las directas palabras del protagonista: ¨¡¿Realmente crees que esas tonterías de espíritus [...] pueden ayudarnos ahora?!¨), donde Seagal nos brinda unas emocionantes secuencias bien filmadas, dejando patente sus años de experiencia y aprendizaje en el género; sin embargo, aun marcando la diferencia con sus otros títulos, el actor/director no se separa tanto de ellos.

Además de volver a asistir al proceder típico de sus personajes (la pérdida de alguien importante y la posterior venganza), Taft no es sino la progresión en clave espiritual y ecológica de Casey Ryback, sobre todo cuando se le confiera nuevamente un pasado oculto (detalle que formará parte de sus films para la posteridad) y sea ensalzado por sus enemigos en no pocas ocasiones (ojo al discurso que da el jefe de los mercenarios), actitud que raya en la megalomanía más insultante. Según Taft, para salvar al Planeta es necesaria la violencia, y así quedará demostrado, rematando su misión con un emotivo discurso sobre el mal causado en el medioambiente (que tuvo que ser acortado por exigencia de los productores). Seagal pudo al fin difundir su comprometido mensaje, aunque sólo fuera una estratagema para limpiar su penosa imagen pública.
A éste le acompañan un irreconocible Michael Caine, que aceptó el papel de repulsivo villano (tras haberlo rechazado Jeremy Irons) por su deseo de visitar Alaska, unos molestos R. Lee Ermey y John C. McGinley, los correctos Irvin Brink y Richard Hamilton y la guapa Joan Chen (a años luz de su Josie de ¨Twin Peaks¨). Irvin Kershner, director de la (entonces) segunda parte de ¨Star Wars¨, aparece en un curioso cameo...haciendo de director (¡reflejando con la situación que se da entre su personaje y Jennings la también vivida con George Lucas!).

Seagal obtuvo el proyecto personal que siempre soñó, además de ir más allá de lo que fue ninguna otra estrella del cine de acción: autoproclamándose salvador de toda la Humanidad. No obstante, los resultados de taquilla y crítica, para su desgracia y la de Warner, fueron poco menos que desastrosos, quedando la película nominada a un buen puñado de Razzies (demasiados, todo hay que decirlo).
Pese a lograr un interesante y emocionante trabajo, y es que como film de acción es realmente trepidante, la carrera del actor quedaría señalada y ya nunca se recuperaría. Señalada por la muerte.



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Ficha Señalado por la Muerte

Mad Warrior

  • 13 Oct 2022

6



Señalado por la Muerte
¨Has jugado con mi familia y vas a morir¨. Promesa que sin duda John Hatcher tiene la intención de cumplir, pues, a pesar de haber sido marcado por la maldición del vudú, su ¨magia¨ con las armas y los puños será mucho más terrorífica y destructiva que la utilizada por sus enemigos.

En una ocasión mi abuela, una mujer con mucho mundo y bastante conocimiento del universo cinematográfico, afirmó que si había un actor (dentro del género de la acción) que le gustaba era Steven Seagal; su porte, su frialdad, su mala leche y su facilidad para cargarse a los malos era única. Ver para creer, señores. Yo diría que estoy muy de acuerdo con esas palabras; sí, desde los 80 y principios de los 90 también estaban Willis, Stallone, Van Damme, Schwarzenegger o el chino Chow Yun-Fat...pero Seagal tenía algo especial, tenía carisma, y no precisamente por ser buen actor (en realidad es uno de los más grandes anti-actores).
Quizá en eso mismo radicaba su carisma, quizá esa fuese la razón de que cada una de sus primeras películas arrasaran en taquilla alcanzando el primer puesto de la noche a la mañana. Tras lograrlo con ¨Difícil de Matar¨, el hombre del aikido llevó su coleta al seno de la 20th Century Fox para rodar ¨Señalado por la Muerte¨, cuyo guión fue vendido a la Warner Bros. cuando ¨Por Encima de la Ley¨ llegaba a unas buenas cifras en taquilla, aunque no todo lo buenas que esperaban sus ejecutivos, por lo que el proyecto fue rechazado; al finalizar su segunda película, Seagal decidió entonces cambiar de productora.

De la mano de Dwight H. Little, artesano conocido por sus incursiones en el cine de acción (¨Asesinato en la Casa Blanca¨ y ¨Tekken¨) y de terror (la cuarta entrega de ¨La Noche de Halloween¨ y ¨El Fantasma de la Ópera¨, con Robert Englund), el actor, antes Nico Toscani y Mason Storm, cambia de nombre, pero ni de procederes ni de humor; esta vez se mete en la piel John Hatcher, un rebelde agente de la DEA de métodos poco ortodoxos que después de un trabajo fallido en México decide marcharse a vivir a la pequeña zona de Lincoln Heights...pero éste no hallará la paz que busca por culpa de un grupo de traficantes jamaicanos que con sus drogas y violencia amenazan las calles de la ciudad.
Es comenzar el film y Little ya nos lleva al corazón de la acción, salvaje y desenfrenada, por los polvorientos poblados de México, donde se desarrolla un magnífico prólogo de poco más de siete minutos; hay que decir que una historia con Seagal haciendo de traficante y enfrentando a la mafia mejicana resultaría muy jugosa para los fans del actor, no obstante Mark Victor y Michael Grais cambian por completo la dirección del argumento presentándonos uno mucho más convencional con escenario en Chicago: el agente retirado que se encuentra con problemas nada más llegar a su nuevo hogar y que tendrá que tomarse la justicia por su mano.

De pasar a luchar con mejicanos a hacerlo con jamaicanos, liderados por ¨Screwface¨ (nombre que viene, curiosamente, de la famosa canción de Bob Marley), un sádico psicópata con aires de grandeza y supuestos poderes maléficos; para dotar de cierto aire de terror y misterio al film, los guionistas y Seagal añadieron el tema del vudú y los rituales de magia negra, que sin embargo y por desgracia se convierten en un mero pretexto para hacer más atractiva la vieja historia de venganzas y enfrentamientos entre traficantes y policías (influenciada, en parte, por títulos clásicos como ¨El Justiciero de la Noche¨, ¨Pisando Fuerte¨ o ¨Impacto Súbito¨).
Una historia con momentos de lo más típicos y previsibles (aquel en el que Hatcher ha de escapar del coche antes de que explote) y personajes poco aprovechados o simplemente innecesarios (el teniente Roselli o la experta en magia negra Leslie, que pide a gritos iniciar un romance con el protagonista) desarrollada con velocidad y violencia, dejando patente el director su talento para la acción en algunas secuencias tremendamente bien filmadas (como la persecución y la posterior pelea en la joyería) mientras hace hincapié en los peligros de las mafias de los invasores jamaicanos, aunque luego se nos presente la otra cara de la moneda...

Y será a partir de aquí cuando la historia se vuelva más increíble que nunca: en el colmo de los disparates, Hatcher, Max y Charles se forman en una especie de escuadrón militar, toman un puñado de armas y explosivos y se dirigen en avión hacia Jamaica (lo que le hace dudar a uno de la seguridad que había en las compañías aéreas de EE.UU.), a la mansión de ¨Screwface¨, para liquidarle de una vez por todas (chifladuras como esta sólo las ves en una película de acción de las de antes). El personaje de Seagal se convierte así en el que más agallas tiene de todos los que éste haya interpretado.
Además se revela como el más salvaje, implacable y pasota (hasta la llegada de Gino Felino), pronunciando aquí el actor la frase más mítica de su repertorio (¨uno pensó que era invencible y el otro creyó que podía volar...¨) y librando su duelo final más espectacular, como es el combate a espadazos contra un siniestro Basil Wallace, convertido por obra y gracia en el villano más carismático al que el héroe se haya enfrentado. Les siguen unos correctos Keith David, Joanna Pacula, Elizabeth Gracen, Tom Wright, la pequeña Danielle Harris (que también veríamos en ¨El Último Boy Scout¨) y Danny Trejo en un sufrido cameo (quien se encontraría las caras con Seagal en el futuro...); todos arropados por una genial banda sonora compuesta en su totalidad de temas ¨reggae¨.

Pese a su trama políticamente incorrecta y llena de agujeros y una violencia cercana al ¨gore¨, el film fue, para suerte de Seagal y los productores de Fox, un rotundo éxito de taquilla aún mayor que ¨Difícil de Matar¨, lo que puso en guardia a los de Warner, dispuestos a preparar la siguiente aventura (una de las mejores) del hombre de la coleta: ¨Buscando Justicia¨.



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Ficha Buscando Justicia

Mad Warrior

  • 13 Oct 2022

7



Buscando Justicia
¨...Dios no quiera que lo encuentre antes que usted, porque ya sabe lo que haré¨.
En la calle la ley se impone a base de sangre y plomo, y no hay lugar para la ética, la piedad o el perdón.

Es la ley de Brooklyn o, lo que es lo mismo, la de un hombre ciego de ira y en busca de venganza. Puedo jurar que esas palabras se me quedaron incrustadas en los oídos y ya no las pude olvidar, palabras pronunciadas por el protagonista de manera sosegada pero residiendo en cada una de ellas un sentimiento irrefrenable de muerte, y conociendo la clase de métodos que se gastaba en cada película el actor que lo interpreta sabía que todo aquello no iba a llevar más que a un camino.
Hubo un tiempo en que para algunos de nosotros las estrellas de la acción eran dioses en nuestra preadolescencia y juventud. Cuando hablaban de venganza sentíamos que temblaba el suelo y sus miradas de odio hacia los villanos se clavaban como cuchillos; aquello sólo lo podían conseguir tipos que hoy en día ya no existen ni por asomo en el cine, y Steven Seagal era uno de ellos, consagrado gracias a pequeños clásicos como ¨Por Encima de la Ley¨ o ¨Señalado por la Muerte¨; tras este exitoso trabajo, realizado en el seno de la 20th Century Fox, volvería a los brazos de la Warner para rodar ¨Buscando Justicia¨.

El guión de David L. Henry encontraría a John Flynn para llevarlo a la gran pantalla, conocido por su estilo directo, seco y violento (lo cual dejó patente en títulos como ¨La Organización Criminal¨, ¨Rolling Thunder¨ o ¨Encerrado¨), sin duda el director perfecto para la ocasión. La escena de apertura, iniciada con una cita del dramaturgo Arthur Miller, nos pone en situación de la forma más cruda: un chulo pega una paliza sin compasión a una de sus chicas; al otro lado de la calle, el detective Gino Felino observa el espectáculo y no puede contenerse, por lo que interviene, estampando finalmente a ese negro indeseable en el parabrisas de un coche.
No han pasado ni cuatro minutos y ya se nos advierte de lo que está por venir; un psicópata adicto al crack con grandilocuentes aires de gángster llamado Richie Madano asesina a Bobby, el mejor amigo de Gino, declarando una guerra abierta en la ciudad, que le enfrentará con la policía y la mafia. Al haberse criado junto a los dos anteriores el asunto es aún más personal; a Gino no le importa ni un bando ni otro, él no se detendrá hasta haber atrapado a Richie, usando todos los métodos que sean necesarios. La historia, que sigue de cerca los principios de ¨McQ¨, es una de las más viejas que existen: el duro policía que toma venganza por la muerte de un amigo que no resulta tan inocente como creía.

Mil veces lo hemos visto y no obstante la fórmula sigue resultando efectiva, sobre todo cuando está bien presentada, y el director lo logra con creces. ¨Buscando Justicia¨ exuda el mejor ¨thriller¨ callejero, sucio y violento, engarzado en una producción ochentera (pese a datar de comienzos de los 90) que hereda y degenera al mismo tiempo (ojo a cómo aparece representada la mafia) el espíritu de las novelas ¨pulp¨ y los policíacos de acción y suspense de antaño (las herencias de Siegel, Yates o Winner están ahí).
Así se nos sumerge en un mundo desencantado y oscuro, sujeto a normas dictadas por los más fuertes, que dominan como animales su territorio, un submundo de lacras sociales, drogas, prostitución, violencia y corrupción siempre en movimiento, con el que conviven los personajes, personajes de trazo grueso, abyectos, sádicos, violentos a placer, hechos a su perdición como Bobby o Richie, o resignados a la desgracia, como el sr. Madano, Pattie, Rica o Gino, quien a lo largo de la noche removerá cielo y tierra para encontrar a Richie mientras éste provoca el caos por toda la ciudad, llegando al enfrentamiento definitivo cuando sus hombres penetren en su hogar.

Flynn demuestra una vez más su pericia como director de acción, haciendo ciertas concesiones al videoclip y un especial hincapié en la extrema violencia (seguramente estemos ante la película más brutal de Seagal, y la pelea final lo atestigua), manteniéndose un ritmo emocionante de principio a fin, apoyado en una banda sonora memorable. William Forsythe encarna a uno de los villanos más repulsivos y chiflados del cine, acompañado de los buenos Jerry Orbach, Jo Champa, Ronald Maccone y la guapísima Gina Gershon, mientras que vemos a John Leguizamo en un breve cameo.
Steven Seagal, por su parte, se muestra aquí algo distinto, pese a que su Gino Felino no es sino una extensión del Toscani de ¨Por Encima de la Ley¨; sin embargo le vemos más desatado e implacable que nunca (para recordar el momento de la taberna, donde se va cargando uno tras otro a los hombres de Vinnie con una bola de billar), al tiempo que prueba su versatilidad como actor dramático sirviéndose de algunos grandes diálogos por parte de Henry, los cuales refuerzan el tono melancólico y desmitificador del film.

Pese a los problemas de rodaje (la relación entre el actor y el director era pésima por la incompetencia del primero, del que se aseguraba que siempre retrasaba la producción) y los muchos cortes que se impusieron al metraje, de dos horas de duración (reducidas para su estreno comercial y a menudo por mandato de Seagal, quien aseguraba que el personaje de Forsythe restaba importancia al suyo), ¨Buscando Justicia¨ fue todo un éxito, ganándose el favor de la taquilla aunque no de los críticos, que se ensañaron con ella, sobre todo por su explícita violencia.
Una suerte de ¨western¨ urbano, sucio y visceral, convertido en un clásico del género de los 90, rematado con un cachondo final repleto de secuencias del protagonista en acción que viene a indicarnos que la película es suya y de nadie más, al ritmo de esa mítica ¨Dont Stand in my Way¨ cantada por Gregg Allman.



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Ficha El rey de Nueva York

Mad Warrior

  • 13 Oct 2022

8



El rey de Nueva York
Quizás estar en la cumbre no sea lo más importante, quizás todo el dinero del mundo no dé la felicidad, quizás tener poder e infundir temor en los demás no es suficiente ni tampoco necesario. Hay que pensar en hacer algo más para ser verdaderamente respetado, querido y recordado.
Frank White es el paradigma de esta máxima.

El 19 de Septiembre de 1.990 se estrena en EE.UU. la nueva y muy esperada obra de Martin Scorsese ¨Uno de los Nuestros¨, con unos envidiables resultados de taquilla a los que acompañan las muchas alabanzas por parte de la crítica; dicha obra, lejos de no aportar nada nuevo al cine de gángsters, es sin lugar a dudas un retrato en profundidad de todas las leyes y códigos imperantes en el mundo de la mafia, y la fuerza de la violencia que los dirige e impulsa. Tan sólo tres días después llega a las carteleras otro título de mismo género con señor mafioso de personaje principal.
Es un fracaso en su momento pero demuestra valor y temple para resultar, si no mucho, por lo menos mínimamente fresco y revitalizador dentro de su estilo. La película se llama ¨El Rey de New York¨ y se trata de un nuevo proyecto que el guionista Nicholas St. John realiza en colaboración de Abel Ferrara, quien había dejado la década anterior con la más que decente adaptación de la novela ¨Cat Chaser¨ de Elmore Leonard; el director no se desmarca del ¨thriller¨ criminal al que se ha estado dedicando durante toda su carrera para ponerse al frente de una historia que vuelve a inmiscuirse en los entresijos y maquinaciones de la mafia de Manhattan.

El protagonista de dicha historia es Frank White, un individuo al que muchos podrían categorizar, sólo con verle salir de la prisión en la secuencia de apertura, como ese prototipo de señor de los gángsters adusto, peligroso, ambicioso y únicamente preocupado de su pequeño reino del crimen. Nada más lejos de la realidad. Un paseo nocturno en limusina por los más negros y sucios suburbios vuelve a colocar a ese otrora rey mafioso en su hábitat natural, la misma donde seguramente nació, se crió y fue adquiriendo experiencia, sabiduría y un nombre frente a la adversidad: la calle.
Así, Ferrara rueda un relato situado a ras de acera, cuyo único y esencial escenario será la calle (por mucho que el protagonista se pase la mitad del tiempo en una habitación del lujoso hotel Plaza), pues de ella, de sus recovecos, sus esquinas y su asfalto, irán surgiendo todos los problemas y situaciones que conduzcan la trama, y en ella se irán resolviendo. Al llegar, Frank, como todo buen gángster, anhela el control del territorio, y será algo por lo que luchará a muerte contra aquellos que se opongan; sin embargo su ambición no se limitará a lo personal ni será la codicia lo que guíe sus pulsiones, de ahí que el personaje desmitifique la figura del mafioso tradicional.

Frank es como un anti-Tony Montana, un filántropo de los barrios bajos, un hombre que hace para los demás y no para sí mismo, alguien que no deposita toda la importancia sobre lo material (atención a cuando ordena a sus hombres enterrar a Joey con el dinero), alguien que le presta más atención a los conceptos de lealtad, honor, honestidad y, sobre todo, justicia; de ahí que sus actos criminales, repugnantes a ojos de la policía, estén claramente justificados, pues su fin es el de ayudar a otros que lo necesitan (nunca tomó tanta fuerza aquel concepto que afirma que ¨el fin justifica los medios¨).
Ferrara y St. John abren una brecha en el género para observar también la situación desde el lado de la policía, cuyos expeditivos y brutales métodos chocan directamente contra los de los ¨villanos¨; en este caso la duda se dispara: ¿quién actúa de forma incorrecta, quién infringe más la ley? Una salvaje guerra queda declarada entonces entre los supuestos defensores de la justicia y un Frank White cada vez más abiertamente en rebelión en las calles de la ciudad; el director nos arrastra desde los ambientes más pomposos hasta los más sucios y sombríos, impregnándonos con sus olores: el olor de la droga, del alcohol, del sexo, del sudor, de la pólvora y, en última instancia, de la sangre.

No obstante un viaje a las cloacas de la Manhattan nocturna con clase, con estilo, heredado a partes iguales del áspero cine de Don Siegel, John Flynn o Peckinpah (su influencia es bastante visible) aderezado con salpicaduras ¨neo-noir¨ más propias de Ridley Scott en el interior de una atmósfera implacable y amarga poblada de personajes de trazo grueso digna de las novelas negras de Donald Westlake o Elmore Leonard. En medio, la figura alrededor de la cual pivotan los hechos y demás personajes, un gángster de la vieja escuela con la fatalidad tras sus pies y convertido, por obra y gracia del guión, en auténtico benefactor de la comunidad.
A éste tiene la suerte de encarnarlo un imponente Christopher Walken que tanto agrada como da escalofríos a base de una interpretación al mismo tiempo elegante, melancólica y visceral; suyo es el protagonismo y suya es la película desde el mismo instante en que aparece (el cineasta sabe captar muy bien su dureza). Tras su alargada sombra, un plantel cuajado de futuras estrellas como Laurence Fishburne, David Caruso (¿en el papel más aborrecible de su carrera?), Steve Buscemi y un histriónico Wesley Snipes previo a su éxito como héroe del cine de acción; nada desdeñables Paul Calderón y el veterano Victor Argo.

Atravesada por brutales estallidos de violencia, escenas de trepidante acción, afilada crítica social y un humor negro de lo más agrio y rematada con una secuencia final emblemática, ¨El Rey de New York¨, pese a la controversia y el rechazo inicial del público y la crítica, ha ido elevando su estatus de película de culto para convertirse en una rareza fascinante dentro del cine de gángsters.
Ferrara y su guionista, junto a Walken, volverían a demoler los cimientos del género seis años después con la superior ¨El Funeral¨.



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Ficha Sólo Dios perdona

Mad Warrior

  • 13 Oct 2022

5



Sólo Dios perdona
La violencia fluye como un río de sangre por las nocturnas calles de Bangkok, saturadas con las luces de neón y el fuerte olor a muerte y sexo creando un cóctel de sensaciones que tanto hipnotiza como repugna.
Para entrar en este mundo perverso hay que tener un lógico desapego hacia la vida o la muerte, ya que la visita puede no ser de tu gusto...

Resulta curioso cómo a veces, cuando un artista de fuerte personalidad y estilo más o menos innovador logra conquistar al público y la crítica con una obra que, pese a sus influencias, resulta original e impactante, se refugia en una especie de admiración autoconsciente para fabricar otro proyecto que acumule los mismos parámetros pero alimentado por una tácita megalomanía interior; lo hemos visto en la pintura, la literatura y, cómo no, en esa otra magna forma de arte que es el cine, siendo Nicolas Winding Refn buen ejemplo de ello.
En 2.011, y tras una carrera con la que fue aumentando cada vez más su prestigio, el danés se destapó con la que parecía ser su obra maestra, ¨Drive¨, aclamada en todo el Mundo por su inventiva a la hora de combinar un lirismo cargado de brutalidad y una estética que rendía tributo al ¨neo-noir¨ más puro y ¨kitsch¨ de los 80. La labor de Refn se saldó con un sinfín de premios y dinero en los bolsillos; ahora tocaba ir un poco más allá, y lo haría repitiendo con la estrella de su anterior film cumpliendo su sueño: ¨hacer un ¨thriller” con aires de ¨western¨ en tierras asiáticas¨. Dicho esto, el inquieto cineasta trasladaría la zona del rodaje a la exótica Bangkok.

¨Sólo Dios Perdona¨ establece las pautas de su estilo desde el mismísimo comienzo metiéndonos de cabeza en la sordidez y corrupción de los bajos fondos de la ciudad a través de Julian y Billy, dos hermanos dedicados a las peleas clandestinas de muay thai y a otras empresas del mundo del crimen; el asesinato de una joven prostituta a manos de Billy es el detonante para una espiral de violencia salvaje que llenará las sucias calles de sangre y cadáveres. La premisa en esencia es sencilla, tanto que podría caber sin problemas en cualquier novela negra de bolsillo publicada cincuenta años atrás.
Lo importante para el danés es que la violencia y la ignorancia de la moral domina hasta el último segundo de las vidas de los personajes, seres que más que existir y sentir habitan el espacio como objetos y deambulan entre los recovecos de un universo enfermizo y demente guiados por sus sombras y no por su propia voluntad. Somos arrastrados a un mundo de espectros sigilosos cuya única interacción se realiza a través y sólo por medio de la violencia y el odio, y sin la opción de escabullirnos. Los hombres son bestias sin sentido de la piedad y las mujeres meras muñecas de porcelana.

El Bangkok nocturno se transforma a ojos de Refn en un plano de existencia al margen del mundo real en permanente tensión, pues el siguiente estallido de violencia es imprevisible, devorado por el silencio de las tinieblas y ahogado con la intensidad de los fumígenos, cuyos vivos colores, casi siempre rojos, se confunden con la sangre chorreante y la carne en descomposición, creando así un espectáculo que al mismo tiempo asquea y fascina, donde un amargo policía cuya afilada espada es el paradigma de la justicia mantiene una guerra abierta con una repugnante madre sedienta de venganza por la muerte de su hijo.
Miedo, depravación, juegos de masacre, gusto por el sadismo y un amor incestuoso demencial; de por medio, un protagonista hecho de violencia y con tendencia al mutismo destinado, por los abruptos y no así previsibles movimientos del argumento, a convertirse en el clásico anti-héroe. Sin embargo, pese a la calidez que aportan las luces y el sórdido ambiente, la forma y la técnica tan calculadas de Refn no podrían ser más frías y distantes; y es que, cuanto más cerca están los personajes (con los que es imposible empatizar) de la cámara, más alejados nos sentimos de ellos.

Nos hallamos ante el reverso de ¨Drive¨: todo lo que la hacía vibrante y dinámica aquí se inmoviliza, se congela en un hermético universo sobrecargado hasta la extenuación de esa estética ¨noir¨ que tanto le gusta al danés, chillona y abrumadoramente ¨kitsch¨. Imaginen la estimulante atmósfera de Wong Kar-Wai privada de alma y dramatismo, las sugerentes y misteriosas esferas de Lynch sin su mórbida sensualidad o las viscerales y estilizadas tragedias entre neones de Chan-wook Park y Takashi Ishii despojadas de su pasión autodestructiva...así queda la obra de Refn, en pretencioso efectismo y estética fría y hueca (o cuyo contenido no cala en lo profundo de nuestras sensaciones prefiriendo quedarse en la superficie).
Por supuesto se rinde tributo a la ilógica experimental, y es que ¨Sólo Dios Perdona¨ bebe mucho de este cine. Ryan Gosling, pese a su demasiado estoica y silente actuación (20 líneas de diálogo en todo el film), se revela imponente ante la cámara como producto del mundo tan sádico y despiadado en el que se haya atrapado, así como el tailandés Vithaya Pansringarm, cuya amenazante presencia eriza el vello con sólo aparecer en pantalla; tras ellos, la preciosa Rhatha Phongam y una Kristin Scott Thomas odiosa y repulsiva sin contemplaciones.

La detallista y abisal fotografía de Larry Smith, la apabullante música de Cliff Martínez, el diseño de producción, el montaje, la súpercalculada forma de filmar de Refn (que tanto recuerda a la de Kubrick), llena de planos largos y movimientos lentos y precisos...seguro que nadie puede reprochar al film sus virtudes técnicas y brillante ejecución, porque esa es su gran baza.
Su paso por la taquilla se saldó con buenas cifras pero las opiniones se dividieron entre aquellos que consideraron infalible al director; para muchos fue un fracaso, para otros un raro, aberrante y atractivo experimento. Refn alcanzaría el cenit de la autoadmiración por su estilo en la siguiente ¨The Neon Demon¨.



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Ficha Difícil de Matar

Mad Warrior

  • 13 Oct 2022

5



Difícil de Matar
¨Era el hijo de perra más imparable que he visto en mi vida...¨. Lo era y lo seguirá siendo, porque tiene buenos motivos para ello. Un implacable policía que vio como unos indeseables mataron a su familia y le dejaron en coma siete largos años...
Ahora el dragón ha despertado de su letargo, sediento de venganza, preparándose para aniquilar sin compasión a todos los culpables.

Más de una vez he comentado mi predilección por el cine de acción de los 80 y comienzos de los 90, un cine divertido, disparatado, para evadirse del hastío de la vida real, que no hacía caso a lo políticamente correcto, un cine de violencia, testosterona, palomitas, tipos duros, mujeres explosivas, diálogos descacharrantes e historias de las que se podía predecir el final con sólo visionar 15 minutos de metraje. Y qué héroes había, ¿eh?, de los que ya no existen o de los que muchos no dejarían que existieran: Willis, Stallone, Schwarzenegger, Van Damme y, cómo no, Steven Seagal.
Estrenada en 1.988, el debut del natural de Michigan ¨Por Encima de la Ley¨ fue un notable éxito de taquilla que demostró a todos su valía para figurar en la lista de estrellas del cine de acción en la década siguiente, logrando además ganarse la confianza de la Warner Bros.; con un argumento que no dejó de sufrir cambios firmado por Steven McKay (guionista de la posterior ¨El Golpe Perfecto¨), el maestro del aikido se preparó para un segundo asalto cinematográfico a las ordenes del irregular pero correcto Bruce Malmuth, quien ocho años antes había realizado el conocido ¨thriller¨ ¨Halcones de la Noche¨.

Ahora Seagal es Mason Storm, un detective de Los Ángeles que descubre una trama de corrupción política mientras tiene lugar la ceremonia de los Oscar, en 1.983, cuyas pesquisas tendrán consecuencias terribles; en este tramo, ¨Difícil de Matar¨ nos presenta de forma concisa pero clara tanto el personaje como la situación a seguir en sus próximos 70 minutos, manteniéndose un nivel decente de intriga y acción pese a la cantidad de clichés que se acumulan. Clásico policía duro y honrado, decidido a enfrentarse a la corrupción política y que, una vez terminado su día de trabajo, regresa a casa con su querida esposa e hijo.
No sin antes pasar por algún local o tienda de barrio donde tenga que vérselas con unos atracadores (que parecen haber estado esperando el momento oportuno para entrar y encontrárselo). Tras la típica escena de amor (algo patética), empieza verdaderamente la historia: unos tipos entran en casa de Storm asesinando a éste y a su familia, y dejando droga por todas partes para hacer creer a sus compañeros que se trata de un agente corrupto, lo que es rebatido por el teniente Kevin OMalley. Pero resulta que tres disparos no han sido suficientes y Storm sigue vivo, aunque en estado de coma, en el cual se mantendrá por siete años.

Esta interesante primera parte tomará unos derroteros lógicamente convencionales teniendo en cuenta la sencillez de la historia (clásica fórmula de búsqueda y venganza): Mason se ve asediado nada más despertar del coma por los mismos asesinos que hicieron trizas su vida, de quienes tendrá que huir ayudado por Andrea, una atractiva enfermera que le cuidaba en el hospital y que dispondrá, así como quien no quiere la cosa, de un caserón en mitad del campo con todas las comodidades para refugiarse, y que el protagonista aprovecha para pasar su recuperación y ponerse de nuevo en forma, pues debe llevar a cabo una cruzada de venganza que nadie podrá parar.
Las intrigas dramáticas y políticas se resuelven rápidamente para dar paso al humor negro, la violencia más gratuita, las secuencias más absurdas (el intercambio de coches que Storm hace con unos delincuentes callejeros, por ejemplo) y las emocionantes secuencias de acción, bien rodadas por Malmuth (pese a no poseer el talento de Andrew Davis), desarrolladas entre tiros y persecuciones por doquier durante una media hora final de ritmo frenético, tras haber irrumpido el inevitable romance entre Mason y Andrea (que inicia otra escena de amor al más puro estilo de la época, con ese empalagoso saxofón preparado para el momento).

Correcto Frederick Coffin, genial William Sadler como villano (que volvería a encarnar el mismo año en la segunda entrega de ¨Jungla de Cristal¨) y no está de más esa suculenta presencia de Kelly LeBrock, esposa real del protagonista en aquel entonces y que todos recordarán por sus míticos papeles en ¨La Mujer de Rojo¨ y ¨La Mujer Explosiva¨, aunque si algo hace atractiva a la película es Steven Seagal, quien recoge el testigo de Charles Bronson (las semejanzas entre ¨Yo soy la Justicia¨ y ¨Difícil de Matar¨ saltan a la vista) revelándose aún más brutal y versátil que en ¨Por Encima de la Ley¨ (todo lo versátil que este hombre pueda ser...).
Seagal, que no se aleja un ápice del papel interpretado en su debut, parece que desea probarse como actor dramático (que sin duda dejó patente, y de mejor manera, en su debut), inmiscuyéndose en una trama más personal y en cierto modo ¨profunda¨, cosa que logra a medias (destacar su colección de expresiones cuando despierta del coma, que no tienen desperdicio); esta vez, además, aparecería el gusto del actor por esas irreverentes notas de humor para pretenderse más carismático (ojo a las perlas de frases que en algunos momentos suelta a los villanos), aspecto que convertiría en su seña de identidad.

Realmente, a lo largo de su carrera, nunca hemos dejado de ver a Nico Toscani maquillado con algunos detalles para disimular las diferencias (ya podía tener el nombre de Gino Felino, Orin Boyd o John Hatcher...). ¨Difícil de Matar¨, pese a sus estereotipados personajes, extrema y gratuita violencia y sencilla (pero efectiva) historia fue otro exitazo de taquilla para la Warner, aún mayor que ¨Por Encima de la Ley¨.
Para entonces, Seagal ya era el máximo heredero del cine de acción, y se preparaba para su siguiente trabajo en el seno de la 20th Century Fox: ¨Señalado por la Muerte¨.



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Ficha Yo, Yo Mismo e Irene

Mad Warrior

  • 13 Oct 2022

7



Yo, Yo Mismo e Irene
Callarse, asentir con la cabeza, querer hablar pero sólo mirar con ojos de candor y tragarse toda la cólera que tus entrañas quieren dejar salir. ¿Por qué no podemos enfadarnos?, ¿gritar, escupir y patalear? ¿Por qué esa maldita vocecilla interior nos insta a calmarnos, a aceptar lo que en el fondo sabemos que es inaceptable?

La voz que queremos mandar a hacer puñetas. Esa parte de nosotros es Hank; todos lo tenemos en nuestro interior y es estúpido negarlo. A veces sentimos la necesidad de dejarle salir, pero rara vez podemos ya que sería echar por tierra los buenos modales, la educación y provocar algún malestar en ese reducto de apariencias e hipocresías al que llamamos sociedad...pero aún peor es engullir esa bilis de sentimientos que sabemos nos taladrará el hígado tarde o temprano. En otro orden de cosas, se puede decir que la pareja de irreverentes cineastas Bobby y Peter Farrelly y el genial Jim Carrey despegaron juntos gracias a ¨Dos Tontos muy Tontos¨.
Luego siguieron caminos separados acumulando un éxito tras otro hasta que llegaron a la cumbre, los primeros al frente de ¨Algo Pasa con Mary¨, 3.er film más taquillero en EE.UU. en 1.998 (con una recaudación que superaba los 170 millones de dólares), y el segundo demostrando a todos sus fans, y de paso a sus detractores, que su capacidad interpretativa no conocía límites encarnando a los anti-héroes de las maravillosas ¨El Show de Truman¨ y ¨Man on The Moon¨. Seis años después los tres se volverían a juntar en otra epopeya que de algún modo seguiría la misma línea de humor del cine de los directores pero elevándolo a la sexta potencia.

Esta historia, relatada por un narrador omnisciente que de minucioso pasa a ser muy cansino, se inicia (como la mayoría de film de los Farrelly) en la soleada Rhode Island, pequeño paraíso de calles seguras y gente amable...pero no por bonito un pueblo deja de tener oscuras entrañas. Ese es el verdadero agujero en el que se halla Charlie, quizás el policía más confiado, inocente y poco respetado de todo el país; su mundo es una plancha de acero que día a día aplasta cada vez más su frágil espíritu. Abandonado por un ¨demonio con cara de muñeca¨ que le dejó tres hijos fantásticos, Charlie se refugia en su miedo para afrontar la realidad...
Desde ahora lo peor es más que probable y la violencia una bomba humana imposible de desactivar. El resultado de esta implosión mental y espiritual es Hank, la otra cara de la moneda, un doble perverso y socarrón que pasa como una apisonadora por encima de todo lo cortés y moral, un doble que sin embargo sólo sirve para figurar y desenmascarar al único; el asunto, que da para un profundo drama con tintes de terror psicológico se convierte, gracias a los Farrelly, en una comedia tan ingeniosa como zafia y negra.

Es entonces cuando el bueno de Charlie conoce a la dulce (pero con carácter) Irene, a la que debe acompañar en lo que parece un caso sin importancia hasta que las cosas se tuerzan involucrándose ambos en una intriga de novela negra de bolsillo donde no faltan el asesinato, el encubrimiento, la corrupción policial y unos mafiosos de tercera que quieren liquidar a la chica antes de que hable con los federales sobre un misterioso crimen (que ni se aclara muy bien ni tampoco hace falta). Así nos embarcamos con ellos (y un curioso acompañante llamado ¨Blanquito¨) en una aparatosa y larga huida a través de la carretera.
Los cineastas se sirven de una tradición tan americana como es esa de la pareja en fuga (que tantas grandes ¨road movies¨ ha alimentado) dando a ésta una agradable vuelta de tuerca. Reverso luminoso y ¨familiar¨ (bueno, no tanto...) de ¨Ruta Suicida¨ que a veces recuerda a la ¨Loca Evasión¨ de Spielberg o a ¨El Cadillac Rosa¨ en el que una especie de simpática versión de provincias del Dr. Jekyll/Mr. Hyde debe controlar su destructiva y estrafalaria personalidad si quiere salvar a la mujer de la que se acaba enamorando (¿lo dudaba alguien?) y su propia vida, que peligra cada vez que su álter-ego emerge desde las profundidades de su mente para darle la vuelta a todo...

La investigación se desarrolla paralela a un viaje lleno de locuras y barrabasadas en el que Charlie/Hank descubrirán sus sentimientos ante Irene y ante sí mismos, sin duda un viaje de descubrimiento y redescubrimiento, de amistad y recuperación de la esperanza, y lo más importante: de hacer todo lo que sea por amor...pero observado desde la óptica gamberra de los Farrelly, quienes hasta deslizan trazos del humor más grosero en situaciones por fuerza dramáticas. Viaje que desembocará en una antológica confrontación de personalidades (como si de una parodia de ¨El Club de la Lucha¨ se tratase) en los estertores de la investigación policial.
Tras demostrar su valía en densos y dramáticos papeles, Jim Carrey vuelve a la comedia al servicio de un desfile imposible de muecas y movimientos y de unos diálogos descacharrantes, nuevamente encarnando a un personaje de doble personalidad (similar al de ¨La Máscara¨ o ¨Mentiroso Compulsivo¨) y revelando su lado más desquiciado, visceral y salvaje, que no por ello menos entrañable o tierno; a su lado, una guapísima y efectiva (mucho más que en posteriores películas) Renée Zellweger, el veterano Robert Forster y el impagable trío Mongo Brownlee, Jerod Mixon y Anthony Anderson (en la única película en la que le soporto). ¡Y un montón de curiosos personajes secundarios!

Mucha acción, romance de andar por casa, suspense asimilable al que uno no presta atención y muchas concesiones al disparate y al humor negro y pocas a lo políticamente correcto, en un metraje de, eso sí, muy excesiva duración...
Los Farrelly, pese al aluvión de malas críticas que recibieron, lograron otro enorme éxito de taquilla (pero menor que el de ¨Algo Pasa con Mary¨) y Carrey regaló a los fans una de sus actuaciones más inolvidables.



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Ficha El Desafío de Pancho Villa

Parnaso

  • 13 Oct 2022

1



El Desafío de Pancho Villa
Una chapuza tal que no hay por donde cogerla, pues al encarnante de Pancho Villa, Telly Savalas, quien encarnara al mítico Theo Kojak, acomete una interpretación paupérrima que roza la parodia más sonrojante, así como el resto de componentes que ejecutan sus acciones de misma forma.
Por otro lado, la historia que trata sobre la revolución de Pancho Villa cuyo interés es invadir los EE.UU, es tan simplona e insustancial que hace aguas por todos sus puntos, lo único que causa es un sopor de no poder soportar.

Tengo a bien no veáis este western de poca monta, que es cosa mala para la vista y el intelecto.



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Ficha Licorice Pizza

Ferchuco

  • 13 Oct 2022

6


Licorice Pizza
Sobrevalorada cinta que de manera increíble fue nominada al Óscar como mejor película... Se supone que es una película de romance pero tiene poco de ella; los personajes son más tediosos que otra cosa, y es difícil empatizar con ellos... Lo mejor son las puestas en escena, la dirección y la banda sonora. Sin embargo, todo lo anteriormente mencionado no son capaces de tapar lo ¨hueca¨ que es a nivel historia y primicia, y alguna que otra aparición interesante como la de Bradley Cooper. También el guión está bastante decente.

En fin, bastante decepcionado por las altas expectatias que tenía antes de visionarla.



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Ficha La Brigada de la cocina

..PICARD..

  • 12 Oct 2022

7


La Brigada de la cocina
Una ensalada con ingredientes de alta cocina y comedor social, todo ello muy bien combinado por ¨La brigada de la cocina¨, una cuadrilla de menas en un centro benéfico francés, con platos cocinados y aderezados con especias como la albahaca, el hibisco y el tomillo. Especias (entiéndase los integrantes de dicha brigada) que se van diluyendo en la salsa de sus propias identidades. La cinta origina un evidente cortejo de sensaciones y una captación de voluntades y audiencia general. François Cluzet, distinguido actor galo, secundario en esta bonita y apetitosa receta CULINARIA. 3️⃣/5. ..PICARD..



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Ficha ¡Que Viva México!

edcarpenter

  • 15 May 2023

6


¡Que Viva México!
una nueva película de luis estrada en la que nuevamente vuelve a manejar una crítica social, está vez en contra de la gente pobre y el populismo del actual gobierno presidencial dando a entender que los pobres viven en malas condiciones gracias a su conformismo y la falta de interés por salir adelante , el como los familiares que carecen de una buena economía siempre tratan de esprimir al que goza de una mejor posición y desde luego la corrupción y la avaricia que son de los temas infaltables en las películas de este director , señalando que tanto pobres como ricos tienen en común la avaricia , es una película entretenida aunque tres horas me pareció mucho para una historia simple ,además de que no es tan notable a diferencia de los anteriores trabajos de luis estrada como “el infierno” o la ley de herodes



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Ficha Camp X-Ray

DE NIRO

  • 11 Oct 2022

6


Camp X-Ray
Es un drama con tintes bélicos, comienza con el ataque a las torres gemelas y el encarcelamiento de varios supuestos terroristas, en la famosa cárcel de Guantanamo, alli llega una joven recluta, Kristen Stewart, tiene una muy buena actuación, quizás la trama se hace un tanto densa ya que transcurre por completo dentro de las instalaciones y hay una especie de romance entre la protagonista y el árabe, es buena la cinta ya que nos da una perspectiva de los abusos que se cometen con gente inocente o que no tuvo nada que ver con los atentados.



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Ficha Titanic

Ferchuco

  • 11 Oct 2022

10


Titanic
Simplemente una de las mejores películas de la historia. Alucinante todo: los efectos especiales, las actuaciones, la ambientación, la música, el guión... Una de las historias de amor más inspiradoras de la historia del cine junto a una tragedia 100% real que realmente toca al espectador. James Cameron creó una verdadera obra maestra que quedará inmortalizada en la historia, para siempre.



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Ficha 9 Semanas y Media (Nueve Semanas y Media)

Ferchuco

  • 11 Oct 2022

2


9 Semanas y Media (Nueve Semanas y Media)
Bueno ya sabemos en que se inspiraron desastres del cine erótico de los ultimos 15 años como ¨365 días¨ o ¨50 sombras de tal¨. Tenía altas expectativas por el hype comercial que vi al ¨googlear¨ sobre ella y lo que me encontré fue totalmente decepcionante. Simplemente patético en cuanto a guión e historia que a pesar de la escena de ¨You can leave your hat on¨ (que se convirtió en un himno de la música erótica) no consiguio levantar cabeza nunca. Si yo hubiera nacido en los 60 o algo así y hubiera ido a ver ésto en el cine en su estreno, habiendo tantos Viernes treces, Freddy Kruegers, Chuckys por ahí... Madre mía. Qué pecado.



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Ficha El Esmoquin

Ferchuco

  • 11 Oct 2022

4


El Esmoquin
Una ¨joya¨ en mi mente cinéfila de mi yo de 8 años (allá por el 2004/2005), que habrá visto ésta película muchas veces, pero que con el pasar del tiempo y hoy día me di cuenta que es bastante mala... Jackie Chan siempre carismático pero el resto de personajes bastante tediosos, los chistes malos, y el guión cualquier cosa. Bastante mala, pero gracias por alegrarme la infancia, Jackie.



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Ficha Mula

Tabo

  • 11 Oct 2022

8


Mula
Película: ¨The Mule¨ (2018).

La historia de Leo Sharp era totalmente desconocida para mi y si no fuera por esta cinta probablemente lo hubiera seguido siendo y la verdad resulta bastante interesante y digna de ser una película. Un argumento bastante solido. Diálogos correctos. Las actuaciones son muy buenas y lo de Clint Eastwood es impresionante. Muy buenos personajes. De ritmo anda muy bien pese a sus casi dos horas. Correcto ambiente. Buena banda sonora. Se desarrolla bien y tiene un final bastante triste.

Mi puntuación para ¨The Mule¨ es 8 de 10 posibles, el drama no es un género que me guste, pero por cintas como esta es que vale la pena hacer excepciones a los gustos. Muy completa en todo sentido. Recomendada.

Tabo.



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Ficha Titanic

Tabo

  • 11 Oct 2022

9


Titanic
Película: ¨Titanic¨ (1997).

Una de las cintas más populares de James Cameron y el mundo. Titanic no necesita mucha presentación, ni tampoco un análisis tan detallado, pues no diré nada que ya no se haya dicho de esta obra maestra. Una historia que roza la perfección, plasmando el dramatismo de una manera épica. Diálogos muy coherentes. Excelentes actuaciones. Muy buenos personajes. El ritmo es correcto, pero sus más de tres horas de duración se sienten bastante. Buenos efectos visuales. Una banda sonora espectacular. Correcto desarrollo y un final trágico.

Mi puntuación para ¨Titanic¨ es 9 de 10 posibles, si no fuera por su excesiva duración probablemente le hubiera dado la nota máxima, la cual me reservo normalmente, pero bueno, no hay mucho más que decir, es una excelente cinta y se disfruta de principio a fin. Recomendada totalmente.

Tabo.



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Ficha Non-Stop (Sin Escalas)

Tabo

  • 11 Oct 2022

7


Non-Stop (Sin Escalas)
Película: ¨Non-Stop¨ (2014).

Un thriller bastante correcto con Liam Neeson de protagonista. No es primera vez que se ve el tema de estar encerrado en un avión con algún psicopata que pondrá en riesgo a todos, sin embargo, siempre es entretenido de ver. Diálogos correctos. Actuaciones buenas. Personajes adecuados. De ritmo regular, tiene igual algunos momentos que se tornan algo lentos. Banda sonora correcta. Efectos visuales correctos. Se desarrolla bien y tiene un final bastante predecible

Mi puntuación para ¨Non-Stop¨ es 7 de 10 posibles, entretenida y de las buenas opciones que ofrece Amazon Prime Video dentro de su catálogo. Nada del otro mundo, pero decente.

Tabo.



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