Ficha Drácula

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Críticas de Drácula (59)




Krivo

  • 12 Apr 2022

7


Sobre la cinta de Tod Browning ya se ha dicho mucho. En realidad ¿Qué más se puede agregar a un clásico, no sólo del terror, sino del cine en general?
Pero hay que analizarla en su contexto. Es una producción de hace más de 90 años.

La película tiene un comienzo estremecedor, ese viaje en carruaje es puro goticismo, esa atmósfera lúgubre y ese castillo realmente siniestro. Esos lugareños atemorizados, todo muy fidedigno y tributario de la obra literaria, particularmente cuando la acción transcurre en los paisajes y ambientes interiores transilvanos. La cinta inicialmente crea una gran expectación, envuelve en su misterio atemorizante y me imagino el impacto que produjo en los espectadores de su época e incluso hasta algunas décadas después.
E irrumpe en escena el impresionante personaje central, nuestro Drácula, alejándose completamente de la imagen que se muestra de él en la novela de Stoker. Y bien que sea así, volveré sobre el punto más abajo.

Sin embargo, suscribo lo que se ha mencionado en algunas páginas cinéfilas, que el tránsito del cine mudo al sonoro le pasó factura a este clásico. Y eso se aprecia en la excesiva gestualidad de sus intérpretes (ya hablaremos de Lugosi), en los prolongados silencios, la escasa banda sonora (salvo al principio) y el cansino ritmo general de la cinta. Por otra parte, el guión (que introduce cambios respecto a la obra literaria), no es tan coherente como para generar un desarrollo que vaya anunciando un clímax acorde con el suspenso y ritmo propios de una película de terror. Aquí se observan irregularidades que le restan fuerza a la narración. Y un final bastante anodino, falto de nervio y tal vez apresurado.

Como producción cinematográfica tiene sus décadas, lo sabemos, y por ende, responde a otros códigos del cine. Pero ese antecedente no es justificación para explicar sus carencias. Si la comparamos con otras películas del género (de la misma época y el mismo estudio Universal), está bastante por debajo. Por ejemplo, con las dos primeras notables cintas del Frankenstein del gran director James Whale y el inmenso Boris Karloff, quien hizo una creación inmortal y definitiva del monstruo.

En cuanto a los personajes e interpretaciones, en general bastante teatrales, hay demasiada participación de Renfield trastocando el rol con Harker (aquí como un personaje insulso). Aunque el ¨comemoscas¨ está muy bien caracterizado por Dwigth Frye, finalmente se pasa de rosca en su histrionismo. Un Van Helsing (Edward Van Sloan) sólo correcto, algo pasivo, pero cumple. Y aparece el Dr. Seward, con lo justo. Respecto a las bellas, Helen Chandler, como Mina, se lleva el peso y sale airosa. Lucy casi inexistente.

Pero el alma y motor de la película es Bela Lugosi. Con ese estilo de actuación inconfundible, más propio del cine mudo, gesticulador, modulador, con largas pausas y muy teatral. En la cinta de Browning todo gira en torno a su figura. Un Conde expresivo, locuaz, señorial, elegante, seductor, carismático y con esa mirada hipnótica marca de la casa. Aquí puede convertirse en murciélago o a veces, en lobo. Vista hoy, en realidad se ve casi ridícula esa conversión. Y no es necesaria en el espíritu del personaje, en esa especie de dualismo entre humanidad y maldad al mismo tiempo. Está claro que esa transformación es fiel a la novela, pero estimo que para los cánones del personaje está de más.
Alejándose de la figura de la obra original (ese Drácula decrépito y horripilante), Lugosi, pese a las reservas que se pueden tener respecto a su actuación, grabó a fuego el arquetipo esencial del Conde. El uso de la capa, esa figura imponente, ese señorío y galantería, su poder magnético, y los elementos naturales y culturales que lo destruyen. En fin, marcó para el futuro cómo debía ser el personaje. Y, de paso, encasilló su carrera cinematográfica para siempre.

Aunque posteriormente otro actor emblemático del género, manteniendo los rasgos anteriores, desarrolló como nadie la bestialidad y un mayor erotismo, con verdaderos actos de posesión sobre las féminas. Hizo del vampiro un acechante depredador nocturno, llevando a un sitial aún más alto y yo diría definitivo -hasta la actualidad- al carismático personaje. Me refiero, por cierto, a la magnífica creación de Christopher Lee.

En resumen, el Drácula de 1931 es una película de visionado obligatorio para todo aficionado al género. Más allá de sus imperfecciones ya señaladas (que me impiden darle mejor nota), tiene el sabor de lo clásico en estado puro.



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billy_lum

  • 8 Mar 2022

6


Este Drácula tiene su valor e importancia por sentar las bases del icónico vampiro y su influencia perdura hasta nuestros días pero tal vez sea el título más flojo que produjo la Universal sobre monstruos clásicos.

No ha envejecido bien y eso se debe a que parece estar filmada como una película muda. No hay más que fijarse en las interpretaciones de los actores y el ritmo excesivamente lento de la historia. Su director no sabe aprovechar las ventajas del cine sonoro. El sonido complementa a la imagen, ya no hace falta enfocar tanto a los actores para fijarse en sus emociones. El cine sonoro confiere mayor dinamismo y la experiencia resulta más completa y entretenida para el espectador.

Argumentalmente se producen algunos cambios con respecto al libro. La trama está contada desde la perspectiva del personaje de Milos Renfield que fue el primero que visitó al conde antes que Jonathan Harker y se volvió loco.

Destacaría la ambientación, el tétrico castillo o la abadía londinense, y por supuesto el trabajo de Bela Lugosi que se mueve como pez en el agua interpretando a Drácula. Físicamente da el pego, desde luego, con esas miradas de perturbado que pone el tío.



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bigladiesman

  • 27 Jul 2020

9


[Crítica actualizada el 28/07/2020]

Era 1930, y al fin se estrenaba la versión oficial de Drácula, dirigida por el emperador del bizarrismo bien entendido, Tod Browning. Se encontró al Drácula ideal en un actor húngaro que ya había interpretado al personaje en el teatro. Luchó por el papel y lo logró, y ello lo convirtió en leyenda.

Bela Lugosi cargó con el peso de este ambicioso proyecto cinematográfico lanzado en plena Gran Depresión y bordó el papel con su solo porte y mirada, hasta el punto de haber sido el referente de todo vampiro cinematográfico. Por supuesto, su actuación puede parecer hoy en día bastante salida de madre, pero recordemos que el cine sonoro solo llevaba 4 años de existencia: sus aspavientos vienen del mudo y aún lograron intimidar a la audiencia, mientras su voz obsequiosa y tremendo acento de Europa del Este eran algo novedoso. En Hollywood rara vez se había visto una encarnación tan exótica de las fuerzas del mal.
El resto del reparto, como Edward Van Sloan, un Van Helsing demasiado hablador, pero que había hecho la obra de teatro junto a Lugosi, así que supongo que la interpretación no podía hacerse de otra manera, o un pésimo David Manners como Harker no consiguen hacerle sombra. Solo dos personas más logran destacar de veras: Helen Chandler, otra dama del teatro, tiene buenos momentos como Mina, especialmente hacia el clímax, y el gran robaescenas Dwight Frye como un estupendo Renfield, que tiene el carisma necesario para que la película no se convierta en un monólogo del viejo Bela.

A nivel historia, pues es simplísima, basada en la adaptación teatral de la novela de Bram Stoker a cargo del irlandés Hamilton Deane (y adaptada sin acreditar a un equipo de guionistas encabezado por el propio Tod Browning) que el propio Lugosi protagonizó en Broadway. La estética preconcebida que se tiene del malvado conde se debe al mismo Lugosi y al actor original de la obra en el West End londinense Raymond Huntley. La parte mala es que casi media hora de metraje acabó descartada y no se conserva (la versión en castellano de George Melford sí que tiene su equivalente de ese metraje conservado), dejando bastantes agujeros en la historia.

Detrás de las cámaras, el maestro expresionista Karl Freund – que además dirigió alguna que otra escena - es considerado el verdadero artífice del éxito del filme con sus innovadores planos, y el diseño de los decorados es fantástico: matte shots conseguidísmos y un grandioso y espectacular escenario del castillo transilvano, que se volvió a usar montones de veces. Chirrían un poco los FX, pero qué más dá: Es la segunda de las cuatro versiones clásicas de Drácula, y para muchos la mejor. No es de extrañar (aunque mi favorita es la de la Hammer), por tres factores: A) Bela Lugosi, B) Tod Browning y C) Karl Freund. Un trío fantástico, como el de la peli del propio Browning.



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TANO

  • 2 Apr 2020

7


Todo un clásico. Es muy antigua, por ello la carencia de... ¿todo? xD Ni un solo mordisco, ni escenas violentas, nada. Pero un ´clásico es un clásico, es la primera película sonora sobre Drácula, y hay que verla. Todo el principio de la película es buenísimo, un ambiente gótico curradísimo y las escenas oscuras que aportan suspense. Lástima que cuando llegan a Inglaterra la cosa baja de nivel, y el final es muy simplón, diferente a la novela de Stocker.



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ragman

  • 19 Jan 2020

8


un clasico de la universal, bela lugosi interpretando a dracula es todo un icono del cine, la trama ya la conocemos (incluso con anterioridad con nosferatu), tod browning se lucio trajendonos la primera version oficial de dracula, hay muchas versiones hoy por hoy, mejoradas, con mejores efectos, mas sangrientas, e incluso con colmillos incluidos,,,, pero la representacion de este vampiro es de las mas recordadas.
imprescindible para los fans mas acerrimos del cine de terror del hoy y el ayer



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The Ripper

  • 17 Oct 2019

8


Un verdadero clásico del cine universal.
Dejando de lado su similitud con el libro, no puedo decir otra cosa que me ha encantado. Ver al Drácula que inspiro en apariencia a los ¨Dráculas¨ posteriores ha sido increíble. La historia es muy buena y la interpretación de los actores en la mayoría de ocasiones es muy buena.



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Stoker´s

  • 4 Sep 2019

8


La película que inicio el ciclo clásico de monstruos de la universal. La primera versión cinematográfica de dracula de forma oficial, ya que la película muda de nosferatun no tenia derechos de autor, por lo que esta es considerada la primera. Es una versión que difiere mucho de la novela, Yo diría mas bien que es una adaptación de la obra de teatro que se realizaba sobre la novela por aquella época por lo que es una película muy teatralizada. La película hay que mirarla con los ojos de aquella época sino dudo mucho que te pueda gustar, ya que ha envejecido bastante, por no hablar de los efectos cutres de los murciélagos o arañas pero para mi tiene su encanto. Bela Lugosi hace un buen papel de dracula con esa mirada siniestra y misteriosa, aunque para mi el mejor dracula sera siempre Chistofer Lee. Aunque la mejor actuación de la película seria el actor que hace de Renfield que la verdad borda su papel, el resto correcto. La película engancha desde el principio pero si es cierto que a medida que avanza va perdiendo fuerza con un final demasiado simple, donde no vemos como matan a dracula, supongo que apuñalar a alquilen en esa época era muy fuerte, aunque fuera el malo de la peli. También quiero destacar la estupenda banda sonora que tiene la película. Recomendable para los amantes del cine clásico y del blanco y negro. Como curiosidad mencionar que hay otra versión de dracula que se rodó a la vez solo que con actores hispano parlantes que utiliza los mismos decorados, que en algunos aspectos es mejor que esta aunque yo me quedo con esta versión por las actuaciones que me gustan mas que los de los actores hispanos. En resumen una de las mejores de los clásicos de la universal, aunque para mi la mejor es sin duda frankestein y su secuela, quedando esta en segundo puesto.

Mi nota es 8.



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Miguel Arkangel

  • 11 Nov 2018

10


El mito vampírico en el cine es eterno. Y su génesis, y el film que sentó los cánones de toda la iconografía, más allá de algunas obras anteriores y la película de Murnau, es el film clásico de Universal dirigido por Tod Browning.

Carl Laemmle Jr. no era un fan del terror, pero siempre había tenido la ilusión de llevar al cine la novela de Bram Stoker. Cumplidos los derechos de autor, Universal elaboró el guión utilizando como base la obra de teatro de Deane y Balderston (método que también utilizaría para elaborar el guión de “Frankestein”). Tod Browning no estaba especialmente emocionado con el proyecto, pero decidió dirigir el film motivado por razones económicas, buscando ganar la confianza, (y el dinero), para su obra maestra: “Freaks”.

Laemmle y Browning tenían en mente para el papel del Conde, al gran Lon Chaney, pero su repentina muerte lo impidió. Sería la gran oportunidad para un casi desconocido actor teatral, de origen húngaro, que impresionó a todos en el casting: Bela Lugosi. El genial actor ya había protagonizado a “Dracula” en la versión teatral de Broadway, estaba familiarizado con el personaje, y su talento definió para siempre la imagen del Conde: un aristócrata seductor, refinado y siniestro, quedando marcada la historia del cine por la penetrante e hipnótica mirada del actor.

Fascinante, seductora, innovadora, con esa inolvidable ambientación lúgubre, barroca y fantasmal, “Dracula” de Tod Browning es una de las obras seminales del cine fantástico, la primera gran película de terror vampírico con sonido, definió para siempre al personaje y nos legó al inmortal Bela Lugosi.



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COCO 1

  • 14 Aug 2018

7


Para muchos el Drácula de Bela Lugosi es el mejor de la historia, para mi simplemente es muy bueno, pero lejos de ser el mejor.
Si es cierto que la película funciona muy bien gracias a Lugosi, ya que este sabe como intimidar al espectador.

Basado en la obra de Bram Stoker, este Drácula es muy fiel al relato, con momentos clavados a la novela.
También la película cuenta con algunas cosas para el recuerdo, como puede ser su espectacular BSO o la primera aparición del bueno de Lugosi en escena.

El film cuenta con un presupuesto bajísimo, así que su director Tod Bowing hizo lo que pudo, tanto es así que incluso comparte el escenario principal con otra película para abaratar costes, curiosamente esa otra peli es protagonizada también por Lugosi, si no me equivoco se trata de ¨White Zombie¨.

El film entretiene de principio a fin, con momento e ideas que en la época debieron calar muy hondo.
Puede que lo mas destacable sea su buen ritmo y las actuaciones, las cuales están todas muy bien.

Estamos ante un buen clásico que no puede pasar desapercibido, si no me equivoco es la primera incursión de Drácula como personaje en el cine, antes estaba Nosferatu como vampiro.
Personalmente me ha gustado mucho ya que la historia me agrada, además yo como fan de este vampiro la fotografía y los escenarios góticos de esta peli no tienen precio.
Desgraciadamente el tiempo pasa para todos y esta película ha envejecido mal, aun así desprende cierto encanto a día de hoy que es imposible no echarle un vistazo cuando se tiene oportunidad.

Coco 1.



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mahotsukai

  • 17 Jan 2018

10



Clásico entre los clásicos y referente cinematográfico por antonomasia del conde transilvano, tal como lo consideramos desde casi cien años.

La génesis del imperecedero clásico “Dracula” (1931) de Tod Browning se remonta principalmente a dos hechos contemporáneos de vital importancia en el naciente género cinematográfico del terror. Universal Pictures estrenaría con éxito el film silente “Dr. Jeckyll and Mr. Hyde” (1913) de Herbet Brenon y Carl Laemmle, basado en la novela clásica “The Strange Case of Dr. Jeckyll and Mr. Hyde” (1886) de Robert Louis Stevenson, y ante la respuesta fílmica de Paramount “Dr. Jeckyll and Mr. Hyde” (1920) de John S. Robertson -protagonizada por el gran John Barrymore-, incursionaría nuevamente en el género con “The Hunchback of Notre Dame” (1923) de Wallace Worsley y “The Phantom of the Opera” (1925) de Rupert Julian, ambas protagonizadas por el inmortal Lon Chaney, construyendo poco a poco lo que llegaría a ser conocido como el “Ciclo de Monstruos de la Universal” (1913-1954).

Entre tanto, el legendario cineasta alemán F.W. Murnau desafiaba a la viuda de Bram Stocker y lanzaba su obra maestra “Nosferatu, eine symphonie des grauens” (1922), sin pedir su autorización ni menos comprar los derechos de la novela, iniciando una lucha judicial que terminaría con la orden de los tribunales de destruir todas las copias del film, hecho que afortunadamente no se concretó. Sin embargo, Florence Stocker vendería los derechos a los dramaturgos Hamilton Deane y John L. Balderson, quienes estrenarían una obra teatral en 1924, y posterior y exclusivamente a Balderson, quien realizaría una versión estadounidense en 1927 en el Teatro Fulton, Nueva York, protagonizado por un joven y desconocido actor húngaro, Bela Lugosi.

A inicios de los 30s, en tanto, el ambicioso productor Carl Laemmle Jr. retomaría la visión de su padre sobre el cine de terror y adquiriría los derechos de la novela y obra teatral para la Universal, escogiendo al talentoso director Tod Browning para una primera adaptación. Laemmle, que tenía en mente al legendario Lon Chaney para el papel protagónico, consideró incluir a Browning debido a su excelente relación con Chaney, a quien había dirigido en “The Unholy Three” (1925), “The Unknown” (1927) y la que es considerada la más importante película de terror perdida de la historia, “London After Midnight” (1927) en donde Chaney interpretaba a un vampiro. Lamentablemente, el inesperado fallecimiento del “Hombre de las Mil Caras” obligaría a Caemmle y Browning a buscar a otro actor, siendo escogido el desconocido, pero efectivo actor de la obra teatral, Bela Lugosi.

“Dracula” (1931) es, esencialmente, un film extraordinariamente importante en la historia del cine de terror y, más aún, general. El clásico filmado por Tod Browning no sólo salvaría de la quiebra a uno de los monstruos cinematográficos más importantes del cine, Universal Pictures, y lanzaría al estrellato a uno de los íconos del género, Bela Lugosi, sino que constituiría la primera versión oficial de la inmortal novela de Bram Stocker y la figura prototípica de uno los personajes más veces encarnado en el celuloide, el Conde Drácula. Además del hecho de que “Dracula” (1931) consolidó el ciclo de películas de monstruos dando paso a una estela de otros clásicos basados en monstruos como “El monstruo de Frankenstein” (1931) de James Whale, “La Momia” (1932) de Karl Freund, “El Hombre Invisible” (1933), “El Hombre Lobo” (1941) de George Waggner, “El Fantasma de la Ópera” (1943) y “El Monstruo de la Laguna Negra” (1954) de Jack Arnold.

Sin embargo, desde el momento de su realización, “Drácula” (1931) no estuvo exento de cierto caos fílmico y complicaciones tras bambalinas. Laemmle Jr. terminaría incluyendo a Bela Lugosi más por cuestiones pragmáticas que interpretativas y Tod Browning siempre lo tuvo claro, por lo que no se preocuparía por tener una fluida relación con el protagónico de su película. El futuro director de “Freaks” (1932) incluso veía con mejores ojos la posible inclusión del actor alemán Conrad Veidt (“El Gabinete del Doctor Caligari”, 1919; “El hombre que ríe”, 1928) o el estadounidense Paul Muni (“Scarface”, 1932) en especial cuando el actor húngaro resultaba bizarro con su voz grave, extraño acento al hablar inglés y un aspecto entre refinado y añejo, lejos de la figura diabólica creada por Bram Stocker en su novela de 1897.

No cabe duda que el guión de Garrett Fort, basado en el texto teatral de Hamilton Deane y John L. Balderston, prescinde de varios elementos narrativos de la novela original y que su protagonista se adapte principalmente a la figura de Bela Lugosi, siendo entonces y evidentemente mucho más fiel a la obra de teatro que a la novela. Y uno de estos acertados (para el film) cambios narrativos es la decisión de eliminar el viaje de Jonathan Harker a Transilvania y establecer la línea argumentativa inicial en el viaje de Renfield, quien a la postre traerá a Drácula a Londres, convertido en una suerte de esclavo mental del conde.

Por lo demás, es importante destacar los primeros quince minutos en donde se desarrolla este prólogo, porque en ellos el espectador logrará observar la habilidad de Browning por lograr atmósferas enrarecidas y oníricas. Si bien en la mayor parte del film Browning no puede despojar al film de su esencia teatral, no sólo por su base narrativa (obra teatral) sino también por la cámara estática, el director de “London After Midnight” (1927) regala un segmento ciertamente mágico con icónicos escenarios góticos y una atmósfera bizarra y enrarecida, que contrastará con prácticamente todo el resto de la película, y que logra retomar con un poco menos de brillo en el clímax, en el que el trabajo de fotografía de Karl Freund se convierte en un pilar.

Sí, porque a pesar de no tener el dinamismo de cámara que “El monstruo de Frankenstein” (1931), en el que Whale hace uso del travelling en varios segmentos -recurso que el gran F.W. Murnau introdujo desde Alemania con “Sunrise: A song of two humans” (1927)- el genio visual detrás de “Metropolis” (1927) y futuro director de “La Momia” (1932) y “Las Manos de Orlac” (1935) será el gran artífice de las grandes postales del film que evocan el Expresionismo Alemán, como las escenas en que el conde desciende por la alargada y curva escalera, las de las entrañas del Castillo y Abadía de Carfax, y la aparición de las novias vampiresas del conde y los enfoques a las salidas de Drácula de su ataúd, en que primero enfoca el sarcófago cerrado y luego el barrido de la cámara nos lleva al conde de pie, haciendo parecer que el conde aparece de la nada.

Retomando lo que mencioné sobre la decisión de reducir la importancia de Harker respecto a Renfield, bien cabe señalar que ello se traduce en consecuencias positivas y negativas: por una parte, tenemos a un Dwight Frye (“El monstruo de Frankenstein”, 1931; “La novia de Frankenstein”, 1935) realmente notable, muy expresivo (de seguro, por su herencia en el cine mudo), cuya actuación no tiene desperdicio alguno y asumiendo un protagonismo que pocos lamentablemente destacan. Harker, en cambio, que es técnicamente el protagonista de la historia de Stocker, siendo interpretado por un plano David Manners (“La Momia” 1932; “Satanás”, 1934), se reduce a un galán de los 30s que sólo quiere casarse con Mina, pero antes quiere destruir al engendro porque pretende entorpecer sus planes amorosos. Y ello refleja el cambio de ritmo que toma la película hacia la mitad después de un excelente comienzo, cuando se centra más en Harker, Mina y el Dr. Van Helsing.

Con todo, tenemos a una correcta Helen Chandler (“Hacia las alturas”, 1933) como Mina, que en esta versión es hija del Dr. Seward, que sucumbe ante el encanto de Drácula, en un erotismo bien camuflado, ya que si hay alguien que supo de censura durante su carrera ése fue Tod Browning, como veremos después con “Freaks” (1932). Respecto a este punto, conviene citar las escenas cuando Drácula se acerca al cuello de sus víctimas y la cámara entra en oscuridad, sugiriendo que él se alimenta de sus víctimas mujeres, pero nunca realizando una exposición explícita de ello ante la censura de la época y del propio público.

Edward Van Sloan no es el mejor Van Helsing que el cine ha regalado-me quedo definitivamente con los gigantes Peter Cushing y Anthony Hopkins- sin embargo, cumple satisfactoriamente como la némesis del conde transilvano. Van Sloan, que se consolidaría participando en otros clásicos del ciclo de monstruos (“El monstruo de Frankenstein”, 1931; “La Momia”, 1932) representa a la ciencia que incrédula al principio terminará por aceptar la posibilidad de enfrentarse con fuerzas que no puede dominar. Aún así hay que decir que no equilibra el duelo de actuaciones con un Bela Lugosi que comenzó a cimentar su leyenda a partir de este film.

Para muchos críticos, la actuación de Bela Lugosi es sólo correcta y algo sobreactuada, sin embargo, debo decir que a pesar de que sea así, no se puede negar que impronta que Lugosi marcaría para siempre en el personaje. Lugosi convierte al conde transilvano en un tipo -como ya dije- elegante, culto y encantador, pero no por ello temible y de sugerente presencia, cuya frialdad y búsqueda eterna de saciar su sed de sangre humana -en una época en la que censura era muy fuerte- resultan antológicas. Y es que a pesar de que Lugosi sólo interpretaría a Drácula sólo una vez más, en la parodia “Bud Abbott and Lou Costello meet Frankenstein” (1948) de Charles Barton, pero en papeles similares de vampiro en “Mark of the Vampire” (1935) de Tod Browning y “The Return of the Vampire” (1944) de Lew Landers, sería suficiente para que la posteridad lo relacionara para siempre con el conde transilvano, legado que sólo el también legendario Christopher Lee emularía en los 60s y 70s con la Hammer.

Debido a las limitaciones de la época de agregar una partitura musical a la banda sonora de una película, nunca se compuso alguna específica para “Drácula” (1931). Para ello, Carl Laemmle Jr. optó por utilizar un extracto del II Acto de El Lago de los Cisnes de Tchaikovsky, para los créditos iniciales, y que sería utilizada luego también al inicio de “La Momia” (1932) de Karl Freund. Tod browning también incluiría en la escena en el teatro en donde Drácula conoce al dr. Seward, Harker, Mina y Lucy, la parte final de la obertura “Die Meistersinger von Nürnberg” de Richard Wagner y la apertura de la Sinfonía Inacabada en Si Menor de Franz Schubert. Posteriormente, en 1999, el afamado compositor Phillip Glass se encargaría de componer una partitura musical en donde predomina un cuarteto de cuerdas, a cargo del Quarteto Kronos.

“Drácula” (1931) se estrenó el 12 de febrero de ese año en el Teatro Roxy de Nueva York, siendo un éxito de taquilla al duplicar la inversión inicial de USD 355 mil. Universal Pictures lanzaría posteriormente las secuelas “Dracula’s Daughter” (1936) de Lambert Hillyer y “Son of Dracula” (1943) de Robert Siodmark, y el personaje reaparecería en “House of Frankenstein” (1944) y “House of Dracula” (1945) ambas dirigidas por Erle C. Kenton y con John Carradine en el protagónico, para terminar en la mencionada comedia de (1948) dirigida por Charles Barton, con el retorno de Bela Lugosi.

En resumen, puede que, a ojos actuales, las arañas de plástico, los murciélagos colgando de cañas de pescar y la escenografía teatral de Drácula, parezcan ridículas y no atemoricen a las masas, pero lo cierto es que esta versión tiene el enorme valor de ser la fundacional para el Drácula de la cultura popular, al punto de convertirse en la versión más icónico. Un clásico de visionado obligado para todo aquel que se jacte de ser admirador del conde transilvano.



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[email protected]

  • 4 Jul 2017

8


Me gustó!!! Clásico de clásicos del cine de horror que para ser del año 1931 está realmente muy bien! Es la cinta que marcó a Bela Lugosi para el resto de su carrera, luego de este film su papel se repitió hasta la eternidad logrando, inclusive, que el propio Bela enloqueciera y se creyera Drácula en la vida real (inclusive pidió que cuando muera y lo entierren lo hagan con su característico traje puesto). La cinta tiene una historia que creo que ya conoce todo el mundo. A mí la historia de Drácula me gusta mucho y cada versión que veo del vampiro mas famoso del mundo capta mi interés. La fotografía me resultó excelente!! Una fotografía que llena de sombras y contrastes los ambientes haciendo todo muy tenebroso, es bastante terrorífica para la época. El elenco está muy bien elegido y los actores actúan todos bien (un logro para una película de comienzos de los 30, década en la que los actores, todavía, solían sobreactuar un poco en las películas). Es muy entretenida, no aburre nunca (tampoco es que sea muy larga, tiene la duración justa y necesaria para este film). En fin, me gustó! Muy recomendable!



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Necromaster:

  • 18 Feb 2015

4


Ya sé que me vais a crucificar, pero a pesar de algunos aciertos parciales, considero que esta película se ha quedado terriblemente anticuada; pero mucho más que la mayoría de films de terror de los años `30.
Solo se salva la notable actuación de Bela Lugosi (el papel de su vida, sin duda), y la correcta ambientación gótica. Por lo demás, aburrida y lenta hasta decir basta. Lo peor: sin duda esas penosas vampiras, que mas bien parece que estén sonámbulas... que triste.
Lo siento por los fans del terror más clásico, pero es que se ha quedado tan caducada y apolillada, que da pena verla. Y si tengo que escoger un film de esa época, me quedo sin ninguna duda con ¨La novia de Frankenstein¨. Que le vamos a hacer...
-MEDIOCRE, SOPORÍFERA, e INSÍPIDA. Puntuación: 4.



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franjadimo

  • 20 Jan 2015

8


Buen clásico del mítico conde Dracula interpretado estupendamente por Bela Lugosi quien le da un porte elegante a el Conde,la película se aleja un poco de la obra original pero no por eso deja de ser buena,se destacan también la acuacion de Edward Van Sloan como Van Helsing que sera el encargado de perseguir al vampiro. La película cuenta con un final bueno pero predecible igual así se esperaba.



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felii_xunxito.17xx

  • 10 Jun 2014

10


Excelente película de Drácula de la Universal Pictures que cuenta con un buen guión (con algunas modificaciones de la novela de Stoker), las actuaciones estuvieron magnificas, sobre todo la de Bela Lugosi (Drácula) y Van Helsing. La ambientación de la película fue lo mejor de todo. Un gran clásico de terror de los años 30 que es recomendada para todos los fans del cine de terror clásico. Le pongo un 10 a esta maravilla de película.



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dcritic

  • 13 Nov 2013

--


Muy buen clásico de la Universal con la aterradora actuación de Bela Lugosi; puede que aburra un poco pero en general me parecio una buena muestra de cine, con cuidada ambientación, climas y manejo de cámara. Me gusto el desarrollo de la trama en el sentido de que las acciones ocurrian naturalmente.



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hicks

  • 27 Oct 2013

7


Cuando se pretende criticar, analizar o comentar una película de la importancia histórica de este Drácula de Todd Browning, se corre el riesgo (demasiado evidente) de caer en los extremos; o bien su excesiva consideración icónica puede llevarnos a pasar por alto ciertas deficiencias (y no me refiero sólo a deficiencias técnicas derivadas de su elevada longevidad cinematográfica) narrativas, o bien, por el contrario, una absoluta indiferencia hacia sus indudables valores fundacionales puede hacernos adoptar una actitud demasiado cruel a la hora de valorar sus méritos puramente cinemáticos. El punto intermedio y el sentido común deben de ser lo que prime en estos casos, y eso es lo que intentaré plasmar en la siguiente crítica.

El Drácula de Browning posee una excelente primera mitad, con no menos de tres o cuatro secuencias sobresalientes, inquietantemente atmosféricas, y con una planificación visual extremadamente cuidada y elegante (el inicio en el carromato, la primera aparición del conde surgiendo del ataúd junto a sus tres novias, la tormenta que azota al barco …….). Por desgracia, en su segundo acto, el film se ve perjudicado por una excesiva “teatralización” de lo narrado, con casi un escenario único del que los personajes principales entran y salen con excesiva aleatoriedad. Esto perjudica el ritmo de la narración (muy medido durante la primera media hora) y debilita la cargada atmósfera conseguida hasta entonces, reduciendo, aunque sin llegar a aburrir, el interés de la propuesta. Existen otras deficiencias menores, como los chapuceros efectos especiales (arañas de plástico, murciélagos con hilos ……., estos sí, achacables a su antigüedad), y algunos agujeros de guión que el espectador debe rellenar con su imaginación (si Renfield es llevado a un psiquiátrico, ¿cómo se las arregla el Conde para salir del ataúd y del barco naufragado pasando desapercibido y asentandose en Londres en poco tiempo?). Esta segunda mitad ofrece, no obstante, otros puntos interés: la elegante utilización de la elipsis en todos los “ataques” del vampiro, o las excelentes caracterizaciones de casi todo el reparto, destacando especialmente Dwight Frye como el desquiciado Renfield, Esward Van Sloan como Van Helsing y, por supuesto un magnético Bela Lugosi como Drácula.

En resumen, un clásico del género con una excelente primera mitad, y una segunda bastante más irregular, lo que da como resultado una buena película, pero no extraordinaria en mi opinión. Recomendable.



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RodrigoSamael

  • 9 Apr 2013

9


La clásica y definitiva. Ingeniosa adaptación de la conocida novela de Bram Stoker, que logra cautivar a la audencia hasta la fecha, aún dentro de las limitantes de aquel tiempo; haciendo para empezar, contemporánea la historia del Conde a la sociedad de los 30¨s.
Nuestro buen amigo Renfield, (mi personaje favorito de la novela de Bram Stoker) pasa a ocupar el lugar de Harker de forma bien justificada. Dwight Frye convence absolutamente en su papel, y en mi opinión, se lleva los aplausos en la cinta.
Béla Lugosi como el Conde Drácula me dejó en cambio un poco, sólo un poco que desear... pero quién le puede discutir, ¡diablos! es el Drácula por excelencia (lo siento, Christopher Lee y Gary Oldman). Además, Helen Chandler en el papel de la víctima, Mina, es una chulada. Su belleza vulnerable es de lo mejor de la cinta.
Hay algunos elementos que por lo mismo de la época en que se realizó, hoy son involuntariamente graciosos... como los murciélagos, por ejemplo; uno de esos que después Ozzy arrancó la cabeza de un mordisco. Pero la atmósfera, las actuaciones -recalco, sobre todo la de Dwight/Renfield- son simplemente geniales.
Una película que ningún, ningún fan del terror que se precie de serlo se puede perder.



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TERROR VINTAGE

  • 25 Mar 2013

10


Excelente por donde se la mire. Tal vez a la distancia, si otro hubiese sido el actor que interpretó al conde, distinta hubiese sido la historia. Pero el mayor merito de este film, es el haber creado a la leyenda Lugosi. Un actor inmenso, que nos regala una actuación única, un conde Drácula, que serviría de molde para todos los Draculas y vampiros por venir. Esta película resiste el paso del tiempo, y no solo debe considerarse un clásico del género terror. Más bien es un clásico de la historia del cine.



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A.N

  • 4 Nov 2012

8


Muy buena, la versión por excelencia de la famosa novela, diría que es la mejor, pero el remake de Nosferatu me gustó más, las interpretaciones de esta versión son realmente buenas sobretodo teniendo en cuenta que nos encontramos ante el amanecer del cine sonoro y la mayoría de los actores eran salidos directamente del teatro o del cine mudo, en mi opinión lo mejor es la fotografía pero en conjunto con la música que es mas bien escasa pero efectiva, forman un todo que se sostiene perfectamente durante toda la película, de echo siempre que la visualizo se me hace un poco corta.



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JavierYanguas

  • 25 Mar 2012

8



De todas las adaptaciones de Drácula, quizás esta sea la más especial, pues data de 1931, y por así decirlo, es la que da el pistoletazo de salida a todos los cuentos, historias y películas sobre los vampiros, desde Crepúsculo hasta Underworld, de Blade, hasta 30 días de oscuridad, de Entrevista con el Vampiro a Van Helsing, por no nombrar apariciones en series de dibujos (Batman vs Drácula, o el Conde del Barrio Sésamo, si, el que enseña a contar a los niños pequeños) en definitiva, cientos y cientos de maneras de ver e interpretar a un mítico personaje literario, el Conde Drácula.

Y obviamente, muchos actores han interpretado a Drácula, quizás el más destacado sea Gary Oldman en la versión de Francis Ford Coppola, o incluso el grandioso Christopher Lee pero en lo que a mi respecta me quedo con Bela Lugosi, él es el Conde Drácula sin duda alguna.

Ya he visionado la mayoría de clásicos de la Universal, clásicos de monstruos obviamente, o al menos el tridente más importante, Drácula, Frankenstein y el Hombre Lobo, y la verdad es que la que menos me ha gustado ha sido esta, la de Drácula.
En cuanto a interpretación es maravillosa Bela Lugosi se convierte en Drácula así como Boris Karloff se convirtió en su día en el Monstruo de Franktenstein y Lon Chaney Junior se convirtió en el Hombre Lobo, y así sucesivamente.

Cuidado, no quiere de decir que sea mala, simplemente me ha parecido ligeramente inferior a otros clásicos de la Universal.
En lo que respecta a la fidelidad del libro, pues bueno, fiel fiel, lo que se dice fiel no es, si buscamos fidelidad es mejor irnos a la versión de Coppola, que trata con bastante fidelidad el libro, sin embargo (En los escasos 70 minutos que dura la película) en esta primigenia versión del 31, se pasan el libro por el forro, a mi me da exactamente igual, y sigue siendo un clásico, hacer algo como esto en la época actual, es poco menos que un sacrilegio.
El ritmo de la película es posiblemente lo peor (Junto con el doblaje español, que no es problema del film original, pero es que las voces en muchas ocasiones no concuerdan con cuando hablan los actores, queda todo fatal) sea el ritmo, el ritmo es lento lento, y los actores se ven en ocasiones demasiado sobreactuados, quizás influenciados por el cine mudo de no hacía demasiado tiempo.

También hay que decir que el blanco y negro ayuda a tapar ciertas carencias y a enmascarar unos escenarios de cartón piedra, demasiado teatrales para mi gusto.

Aún con todo esto sigue siendo un clásico imperecedero e inmortal del cine, una obra maestra de obligado visionado.



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