Este debut en la dirección de Jean-Luc Godard supuso, junto a otras películas como “Hiroshima mon amour” o “Los cuatrocientos golpes”, el comienzo de la Nouvelle vague (“Nueva ola”). Se podría denominar como una corriente cinematográfica surgida en Francia hacia finales de los años 50, donde los cineastas tenían el control total de la película (sin que el productor cambiara nada) y la forma de narrar se transgredía completamente, jugando con el tiempo y el espacio y a veces rompiéndolo. Supuso también el comienzo del cine moderno y el fin de la etapa del cine clásico americano. Godard, a pesar de que en aquella época fuera un debutante, tenía un amplio conocimiento del cine clásico, por lo que se podía permitir rodar su película con unas características tan inusuales e impropias de una ópera prima.
Bajo mi punto de vista, “Al final de la escapada” es indudablemente una buena película pero depende a quién, puede resultarle pesada e incluso insoportable de ver, debido principalmente a la alteración del raccord y del tiempo en el montaje y a la peculiar forma en que está llevado el argumento. Por ello considero que es un film muy cinéfilo, alejado de cualquier cosa que hayan visto muchos espectadores comunes, así que ni por asomo es para todos los paladares. Entre lo más destacable resaltaría la mezcla de momentos de lenguaje grosero con otros diálogos de un nivel más intelectual y rico en matices; haciendo además ciertas referencias a Renoir, Rossellini, Bresson... hasta al mismísimo Humphrey Bogart (Belmondo lo imita aunque de forma cuanto menos satírica). Por último destacaría la abundancia de los planos-secuencia, algunos realizados para la libre improvisación de los actores.
Película singular, atípica y sobre todo rompedora, y que ha servido de inspiración para muchas obras cinematográficas posteriores. Cualquier cinéfilo debería verla.
Marcos
7
Este debut en la dirección de Jean-Luc Godard supuso, junto a otras películas como “Hiroshima mon amour” o “Los cuatrocientos golpes”, el comienzo de la Nouvelle vague (“Nueva ola”). Se podría denominar como una corriente cinematográfica surgida en Francia hacia finales de los años 50, donde los cineastas tenían el control total de la película (sin que el productor cambiara nada) y la forma de narrar se transgredía completamente, jugando con el tiempo y el espacio y a veces rompiéndolo. Supuso también el comienzo del cine moderno y el fin de la etapa del cine clásico americano. Godard, a pesar de que en aquella época fuera un debutante, tenía un amplio conocimiento del cine clásico, por lo que se podía permitir rodar su película con unas características tan inusuales e impropias de una ópera prima.
Bajo mi punto de vista, “Al final de la escapada” es indudablemente una buena película pero depende a quién, puede resultarle pesada e incluso insoportable de ver, debido principalmente a la alteración del raccord y del tiempo en el montaje y a la peculiar forma en que está llevado el argumento. Por ello considero que es un film muy cinéfilo, alejado de cualquier cosa que hayan visto muchos espectadores comunes, así que ni por asomo es para todos los paladares. Entre lo más destacable resaltaría la mezcla de momentos de lenguaje grosero con otros diálogos de un nivel más intelectual y rico en matices; haciendo además ciertas referencias a Renoir, Rossellini, Bresson... hasta al mismísimo Humphrey Bogart (Belmondo lo imita aunque de forma cuanto menos satírica). Por último destacaría la abundancia de los planos-secuencia, algunos realizados para la libre improvisación de los actores.
Película singular, atípica y sobre todo rompedora, y que ha servido de inspiración para muchas obras cinematográficas posteriores. Cualquier cinéfilo debería verla.
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