 | Lo siento por John Carpenter, Kurt Russell y su maravillosa predecesora, pero esto es un bodrio como una catedral de grande. Secuela de lo mas mala y totalmente indigna de la excelente película anterior.
Carpenter dirige bien, pero da la impresión en todo momento de no tomarse en serio la película que, mas que una secuela, parece una parodia mala de la original. El diseño de producción es lamentable, ni mucho menos se parece al de la original -rodada a principios de los 80 con menos medios -y da mas la sensación de pertenecer a un espectáculo de parque temático que a una película. El guión está plagado de escenas ridículas y secundarios de pena; incluso el villano no vale nada. Y demos gracias a que no terminaron de fastidiarlo todo con un final feliz; de hecho, el final es de lo poco rescatable de la película.
Eso si, Russell vuelve a estar genial como el icónico Snake Plissken y parece que es el único que se toma algo en serio su trabajo. Él es de lo mejor de la película y el mejor del reparto, de donde rescato también a un excelente Cliff Robertson dando vida a un presidente de los EEUU que bien podría ser una premonición de lo que mas tarde sería George W. Bush; es una pena que la película no se tome en serio a si misma, porque bien podría haber advertido a los americanos del cenutrio que iban a colocar en la Casa Blanca.
En resumen, no se que narices le pasó a Carpenter en la segunda mitad de los 90, porque con esta y la decepcionante Vampiros se lució. Menos mal que se recuperaría después con la estupenda, y menospreciada, Fantasmas de Marte. |