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Pelicula mexicana con john carradine haciendo de un mad doctor mas que aceptable aunque poco explotado y explayandose toda la trama en la extrema obsesion de una mujer por conseguir sangre para recuperar su belleza, la pelicula me parecio buena para su tiempo pero con sus fallos basicos, pocas muertes e investigaciones algo tediosas, una pelicula quizas algo desabrida pero dentro de todo aceptable
La historia de esta película la tengo ya más que vista, y esta no es de las mejores versiones ni de lejos. A saber como consiguieron tener a Carradine en la película, pero verlo hablar mexicano duele.
Las actuaciones dejan bastante que desear, y gran parte de la película es muy monótona y se hace realmente pesada. Y tener que tragarse los pases de moda, que estan básicamente para rellenar metraje, tiene tela... La parte final muy típica, pero aceptable.
Buena pelicula mexicana con un John Carradine de invitado (y claro, doblado al español) que presume esa mirada que tanto lo caracterizo.
La historia es interesante y entretenida, terror sencillo de aquella epoca ¨de oro¨ del cine mexicano... cuando las pelis aca si valian la pena.
Actuaciones correctas, Fx suficientes, y una hisotria un tanto basada en algun Giallo italiano de aquellos entonces...
Aceptable, entretenida y recomendable a los coleccionistas de rarezas del slasher.
Críticas: 4
Miguel Arkangel
5
Otra de las películas de cine fantástico (bizarro) que John Carradine rodó en México a finales de los 60s para Luis Enrique Vergara. Carradine es un mad doctor que experimenta con la sangre y la historia se beneficia con la presencia de la sensual Regina Torne, que le mete ganas a su personaje e incluso nos anima con alguna escena en toples.
El guionista Ramón Obón tomó ideas de aquí y de allá, ( “Jekyll & Hyde”, “Blood and Black“, “Los ojos sin rostro“) y tenemos chicas de una agencia de moda asesinadas cruelmente, un laboratorio siniestro con un decorado camp, una mujer desfigurada, un asistente mudo y deforme. Y tiene escenas estupendas, como la persecución a una víctima en una habitación llena de maniquíes mientras la cabeza incorpórea de Carradine ordena: “¡Mata! ¡Mata! ¡Mata!“
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