Lo siento, pero esta película me ha tocado la moral. Y no por aspectos de realización, actuaciones, ambientación o entretenimiento, pues raya en lo notable en todo esto.
El problema es que la historia trata en un entorno que exigiría REALISMO. Y no he visto mayor cantidad de disparates juntos que en esta película. ¿La causa? Muy evidente. La puñetera obsesión que muchos tienen por imitar al cine USA.
Paso a enumerar las múltiples barbaridades:
- Se supone que la película trata en la actualidad. Y sin embargo, por la actuación de la policía, parece que nos remontáramos a etapas ya enterradas en la memoria.
- La mayor parte de los personajes son puro cliché, a base de buscar la exageración a toda costa. El policía que interpreta Resines es tan irreal, un malo tan malo, que quita toda la credibilidad a lo que está pasando.
- La evolución del protagonista no tiene la más mínima lógica.
- Los tumultos en el exterior de la prisión no tienen ni pies de cabeza. ¿Quiénes son esa gente y contra qué protestan? ¿Los indignados ciudadanos de Zamora? ¿Los parientes de los funcionarios? ¡¡Pero si hay más manifestantes que presos!! Se supone que la gente normal, ante un motín de esa clase, estaría acojonada, y no se le ocurriría acercarse a un sitio donde podrían hasta matarle.
- El porrazo en la cabeza de Resines a la novia es de un forzado total. Y se ve perfectamente que el golpe no es tan fuerte como para matar a una persona.
- Pero el peor error es la falta de realismo y de adaptación al escenario real. La película trata en una cárcel de ZAMORA. Zamora es una ciudad pequeña. En las cárceles de ciudades pequeñas es imposible que haya cientos y cientos de asesinos, psicópatas, y gente como las que se ven aquí.
- Pero más aún, yo he visitado cárceles, para participar en un festival benéfico que no viene al caso. Lo que hay en las cárceles son seres humanos, no animales sedientos de sangre. Hablo de las cárceles españolas. No sé lo que habrá en las estadounidenses, aunque tampoco me extraña que lo que se ve en sus películas sea otro cliché. Esta película no retrata lo que es una cárcel. Simplemente, se basa en tópicos y clichés vistos mil veces en películas americanas (vomitiva la escenita del abuso sexual al preso novato, por lo previsible).
- Para terminar, la prueba del algodón. Lo que demuestra hasta que punto ha faltado un mínimo trabajo de documentación y seriedad en el guión. Cuando el protagonista es interrogado por los presidiarios por primera vez, le preguntan por el delito que ha cometido, y responde: “HOMICIDIO EN PRIMER GRADO”. Toma ya. Homicidio en primer grado, o sea, un delito que ni siquiera existe en España. Señor Daniel Monzón: En España, el archirrepetido (en USA) “Homicidio en Primer Grado”, tiene un nombre mucho más frecuente en el Derecho Penal español: Aquí lo llamamos ASESINATO. Raros que somos nosotros. Lástima para usted que tampoco tengamos la silla eléctrica. Seguro que se moría por meterla de alguna forma en la película, con su pasillo oscuro, su cura biblia en mano y su reo de mirada baja. Así que, señor Monzón, la próxima vez, no vea tantas películas USA, y consulte a cualquier abogado español, que hay miles en el paro.
En fin, siento ser tan duro, pero estas cosas me pueden. Lo que podría haber sido una película descarnada y realista, se ha quedado en una barata imitación de clichés, muestra del complejo de inferioridad que muchos tienen con el cine industrial USA.
Por dar una nota positiva, solo hay un detalle que sí me ha gustado. La forma de plasmar la inoperancia de los políticos ante una crisis no solo es realista sino actual. Por desgracia, estas bandas de engañabobos de izquierdas o derechas que dirigen el mundo no es muy diferente de esos “negociadores” que intentaban aparentar que pretendían solucionar algún problema, cuando solo querían ganar algo de tiempo (hasta las próximas elecciones).
Andaluzz
5
Lo siento, pero esta película me ha tocado la moral. Y no por aspectos de realización, actuaciones, ambientación o entretenimiento, pues raya en lo notable en todo esto.
El problema es que la historia trata en un entorno que exigiría REALISMO. Y no he visto mayor cantidad de disparates juntos que en esta película. ¿La causa? Muy evidente. La puñetera obsesión que muchos tienen por imitar al cine USA.
Paso a enumerar las múltiples barbaridades:
- Se supone que la película trata en la actualidad. Y sin embargo, por la actuación de la policía, parece que nos remontáramos a etapas ya enterradas en la memoria.
- La mayor parte de los personajes son puro cliché, a base de buscar la exageración a toda costa. El policía que interpreta Resines es tan irreal, un malo tan malo, que quita toda la credibilidad a lo que está pasando.
- La evolución del protagonista no tiene la más mínima lógica.
- Los tumultos en el exterior de la prisión no tienen ni pies de cabeza. ¿Quiénes son esa gente y contra qué protestan? ¿Los indignados ciudadanos de Zamora? ¿Los parientes de los funcionarios? ¡¡Pero si hay más manifestantes que presos!! Se supone que la gente normal, ante un motín de esa clase, estaría acojonada, y no se le ocurriría acercarse a un sitio donde podrían hasta matarle.
- El porrazo en la cabeza de Resines a la novia es de un forzado total. Y se ve perfectamente que el golpe no es tan fuerte como para matar a una persona.
- Pero el peor error es la falta de realismo y de adaptación al escenario real. La película trata en una cárcel de ZAMORA. Zamora es una ciudad pequeña. En las cárceles de ciudades pequeñas es imposible que haya cientos y cientos de asesinos, psicópatas, y gente como las que se ven aquí.
- Pero más aún, yo he visitado cárceles, para participar en un festival benéfico que no viene al caso. Lo que hay en las cárceles son seres humanos, no animales sedientos de sangre. Hablo de las cárceles españolas. No sé lo que habrá en las estadounidenses, aunque tampoco me extraña que lo que se ve en sus películas sea otro cliché. Esta película no retrata lo que es una cárcel. Simplemente, se basa en tópicos y clichés vistos mil veces en películas americanas (vomitiva la escenita del abuso sexual al preso novato, por lo previsible).
- Para terminar, la prueba del algodón. Lo que demuestra hasta que punto ha faltado un mínimo trabajo de documentación y seriedad en el guión. Cuando el protagonista es interrogado por los presidiarios por primera vez, le preguntan por el delito que ha cometido, y responde: “HOMICIDIO EN PRIMER GRADO”. Toma ya. Homicidio en primer grado, o sea, un delito que ni siquiera existe en España. Señor Daniel Monzón: En España, el archirrepetido (en USA) “Homicidio en Primer Grado”, tiene un nombre mucho más frecuente en el Derecho Penal español: Aquí lo llamamos ASESINATO. Raros que somos nosotros. Lástima para usted que tampoco tengamos la silla eléctrica. Seguro que se moría por meterla de alguna forma en la película, con su pasillo oscuro, su cura biblia en mano y su reo de mirada baja. Así que, señor Monzón, la próxima vez, no vea tantas películas USA, y consulte a cualquier abogado español, que hay miles en el paro.
En fin, siento ser tan duro, pero estas cosas me pueden. Lo que podría haber sido una película descarnada y realista, se ha quedado en una barata imitación de clichés, muestra del complejo de inferioridad que muchos tienen con el cine industrial USA.
Por dar una nota positiva, solo hay un detalle que sí me ha gustado. La forma de plasmar la inoperancia de los políticos ante una crisis no solo es realista sino actual. Por desgracia, estas bandas de engañabobos de izquierdas o derechas que dirigen el mundo no es muy diferente de esos “negociadores” que intentaban aparentar que pretendían solucionar algún problema, cuando solo querían ganar algo de tiempo (hasta las próximas elecciones).
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