Sé muy bien que originalmente toda esta historia vino a la vida de la mano de Tolkien en su obra escrita, y también sé que El Hobbit fue escrito antes de El Señor De Los Anillos pero me es imposible no pensar en esta película como una precuela y la única razón para hacerlo es precisamente la sensación de precuela que me genera. No sé muy bien cómo explicarla y tampoco quisiera tardar líneas y líneas haciendo el intento, pero claramente es algo parecido a la alienación. No es una historia, o al menos no es parte de “la historia” a la que se supone pertenece. Me pareció como ver a un extraño haciéndose pasar por un miembro de la familia.
No estaba desesperado por verla y no tenía grandes expectativas, sencillamente esperaba que como mínimo, El Hobbit fuera una película con una calidad suficiente para honrar su relación con la Trilogía de El Señor De Los Anillos. Resulta que no hay muchas cosas positivas que pueda decir sobre esta película, de hecho, son tan pocas que creo que solo son 2 (aunque hablando en serio sería solo 1) inclusive, decir que esta película es buena sería mentir. Todo lo podría englobar en un subtitulo alterno para la cinta. El Hobbit. Un Slasher Inesperado. Precisamente siento que esta película es un slasher sin bodycounting. Me parece como si hubieran tomado la plantilla de un slasher y hubieran reemplazado las muertes y todas las secuencias de “tensión y misterio” con momentos de aventura y situaciones “emocionantes y entretenidas”.
Posee el inicio explicativo de siempre donde nos tratan de vender a los personajes para que nos importen y donde nos prometen todo lo que la audiencia espera basándose en la “primera” impresión. En ese desarrollo, en el cumplimiento de esa promesa, lo que se puede apreciar es todo menos una historia, más bien es un conjunto de subidas y bajadas previamente planificadas. Es como los latidos del corazón en una máquina, o una cordillera de montañas. Hay todo un tramo sin signos vitales, luego hay un latido y no hay otro hasta que la larga pausa termine. En palabras sencillas, hay momentos aburridos sin nada interesante en los cuales se supone compartimos de manera gratificante con los personajes al conocerlos, odiarlos o amarlos para luego presenciar momentos de aventura en los cuales se supone nos entretenemos, emocionamos o preocupamos con lo que le ocurre a los personajes. Igual a un slasher solo que sin las muertes y en vez de la tensión del terror, la emoción de la aventura.
Peter Jackson ha marcado el cine de manera épica mediante la precisión de la adaptación, la emoción de la aventura, la creatividad del gore y la delicadeza emotiva del drama. Para mí creó el mejor King Kong, abrió la puerta a la tierra media con la trilogía de El Señor De Los Anillos e iluminó el gore con Braindead, pero aun siendo un cineasta innegablemente talentoso no es perfecto y por su condición de humano comete errores, y para mí, El Hobbit es precisamente uno de sus errores. A este punto puedo preguntarme ¿Cómo es posible que la misma persona realice obras maravillosas y otras que son todo lo opuesto a algo maravilloso? Y la respuesta es justamente aquél que pregunta. No es que el “artista” ha fallado, es que el espectador no encuentra aquella chispa, aquella magia ni nada parecido a lo que le ha hipnotizado anteriormente y que siempre está buscando en el arte.
Para mí el problema de esta película es que no posee calidad en su contenido, con un guión tan mecánico, sistemático y automatizado como expliqué anteriormente no veo donde está la historia o la magia y en cuanto a la ambientación pues no sentí que los hechos ocurrían en la “Tierra Media” sino en el estudio donde fue grabada 300 y algunos exteriores limitados acompañados por tomas de National Geographic. Los personajes por otro lado, no me trasmitieron ni siquiera lo suficiente como para decidir si me agradaban o no, de manera que, no recuerdo los nombres de ningúno, a excepción claro, de aquellos que ya conocia por El Señor De Los Anillos; quienes curiosamente antes me agradaban, pero en esta cinta ni siquiera me importaba lo que les sucediera.
Con todo lo mencionado, El Hobbit es un viaje el cual no deseo continuar; sin embargo, no puedo alejarme sin antes mencionar aquellas únicas cosas positivas. Hay una escena “cómica” donde PRÁCTICAMENTE están Los Gemelos de Transformers Revenge Of The Falen junto a un tercero de ellos la cual encontré bastante ridícula pero para el momento creía que sería el punto donde me conectaría con los personajes… Anteriormente mentí, en realidad hubo un personaje ya visto en El Señor De Los Anillos que siguió agradándome y que si me preocupé por él. El Gollum/Smeagol es increíble, de hecho, todo el metraje en el cual aparece es como una obra maestra; tan grandiosa es su presencia que, editando las escenas en las que aparece se crearía un cortometraje que yo vería un millón de veces. La actuación es sobresaliente para dar la misma sensación que en su “Alma Mater” La sensación de ser un personaje real y hacer olvidar a la audiencia que sus palabras son leídas por un actor. Su naturalidad, su sutileza, su personalidad, el drama y los sentimientos encontrados que transmite su presencia, la tensión y por sobre todo el increíblemente hilarante humor hacen de su escena lo mejor en toda la película. Disfrute muchísimo toda la escena en la cual aparece y misteriosamente el guión “mejoró” para alcanzar una calidad sobresaliente que me obliga a memorizarme los diálogos. Solo puedo resumir sobre la calidad de este personaje que, tal cual como existe el fanatismo por el Joker en el universo Batman, el equivalente en el universo de Tolkien debería de ser Gollum/Smeagol.
Este universo fantástico de Tolkien-Jackson me hace pensar que el cine es el cuento para dormir de los adultos, siendo los cineastas los padres a los que les pedimos las historias. Una vez más nos quieren contar sobre la tierra media, y lo que le queda al “infante” es decidir si quiere oír la misma historia que ya conoce o adentrarse en lo “desconocido”; ya he pasado por lo antes “no contado” y si pudiera retroceder el tiempo hubiera preferido la historia repetida. Ya me siento como aquellos fanáticos de Star Wars que rechazan la trilogía de precuelas y solo admiran la trilogía original.
Adam Faulkner
6
Sé muy bien que originalmente toda esta historia vino a la vida de la mano de Tolkien en su obra escrita, y también sé que El Hobbit fue escrito antes de El Señor De Los Anillos pero me es imposible no pensar en esta película como una precuela y la única razón para hacerlo es precisamente la sensación de precuela que me genera. No sé muy bien cómo explicarla y tampoco quisiera tardar líneas y líneas haciendo el intento, pero claramente es algo parecido a la alienación. No es una historia, o al menos no es parte de “la historia” a la que se supone pertenece. Me pareció como ver a un extraño haciéndose pasar por un miembro de la familia.
No estaba desesperado por verla y no tenía grandes expectativas, sencillamente esperaba que como mínimo, El Hobbit fuera una película con una calidad suficiente para honrar su relación con la Trilogía de El Señor De Los Anillos. Resulta que no hay muchas cosas positivas que pueda decir sobre esta película, de hecho, son tan pocas que creo que solo son 2 (aunque hablando en serio sería solo 1) inclusive, decir que esta película es buena sería mentir. Todo lo podría englobar en un subtitulo alterno para la cinta. El Hobbit. Un Slasher Inesperado. Precisamente siento que esta película es un slasher sin bodycounting. Me parece como si hubieran tomado la plantilla de un slasher y hubieran reemplazado las muertes y todas las secuencias de “tensión y misterio” con momentos de aventura y situaciones “emocionantes y entretenidas”.
Posee el inicio explicativo de siempre donde nos tratan de vender a los personajes para que nos importen y donde nos prometen todo lo que la audiencia espera basándose en la “primera” impresión. En ese desarrollo, en el cumplimiento de esa promesa, lo que se puede apreciar es todo menos una historia, más bien es un conjunto de subidas y bajadas previamente planificadas. Es como los latidos del corazón en una máquina, o una cordillera de montañas. Hay todo un tramo sin signos vitales, luego hay un latido y no hay otro hasta que la larga pausa termine. En palabras sencillas, hay momentos aburridos sin nada interesante en los cuales se supone compartimos de manera gratificante con los personajes al conocerlos, odiarlos o amarlos para luego presenciar momentos de aventura en los cuales se supone nos entretenemos, emocionamos o preocupamos con lo que le ocurre a los personajes. Igual a un slasher solo que sin las muertes y en vez de la tensión del terror, la emoción de la aventura.
Peter Jackson ha marcado el cine de manera épica mediante la precisión de la adaptación, la emoción de la aventura, la creatividad del gore y la delicadeza emotiva del drama. Para mí creó el mejor King Kong, abrió la puerta a la tierra media con la trilogía de El Señor De Los Anillos e iluminó el gore con Braindead, pero aun siendo un cineasta innegablemente talentoso no es perfecto y por su condición de humano comete errores, y para mí, El Hobbit es precisamente uno de sus errores. A este punto puedo preguntarme ¿Cómo es posible que la misma persona realice obras maravillosas y otras que son todo lo opuesto a algo maravilloso? Y la respuesta es justamente aquél que pregunta. No es que el “artista” ha fallado, es que el espectador no encuentra aquella chispa, aquella magia ni nada parecido a lo que le ha hipnotizado anteriormente y que siempre está buscando en el arte.
Para mí el problema de esta película es que no posee calidad en su contenido, con un guión tan mecánico, sistemático y automatizado como expliqué anteriormente no veo donde está la historia o la magia y en cuanto a la ambientación pues no sentí que los hechos ocurrían en la “Tierra Media” sino en el estudio donde fue grabada 300 y algunos exteriores limitados acompañados por tomas de National Geographic. Los personajes por otro lado, no me trasmitieron ni siquiera lo suficiente como para decidir si me agradaban o no, de manera que, no recuerdo los nombres de ningúno, a excepción claro, de aquellos que ya conocia por El Señor De Los Anillos; quienes curiosamente antes me agradaban, pero en esta cinta ni siquiera me importaba lo que les sucediera.
Con todo lo mencionado, El Hobbit es un viaje el cual no deseo continuar; sin embargo, no puedo alejarme sin antes mencionar aquellas únicas cosas positivas. Hay una escena “cómica” donde PRÁCTICAMENTE están Los Gemelos de Transformers Revenge Of The Falen junto a un tercero de ellos la cual encontré bastante ridícula pero para el momento creía que sería el punto donde me conectaría con los personajes… Anteriormente mentí, en realidad hubo un personaje ya visto en El Señor De Los Anillos que siguió agradándome y que si me preocupé por él. El Gollum/Smeagol es increíble, de hecho, todo el metraje en el cual aparece es como una obra maestra; tan grandiosa es su presencia que, editando las escenas en las que aparece se crearía un cortometraje que yo vería un millón de veces. La actuación es sobresaliente para dar la misma sensación que en su “Alma Mater” La sensación de ser un personaje real y hacer olvidar a la audiencia que sus palabras son leídas por un actor. Su naturalidad, su sutileza, su personalidad, el drama y los sentimientos encontrados que transmite su presencia, la tensión y por sobre todo el increíblemente hilarante humor hacen de su escena lo mejor en toda la película. Disfrute muchísimo toda la escena en la cual aparece y misteriosamente el guión “mejoró” para alcanzar una calidad sobresaliente que me obliga a memorizarme los diálogos. Solo puedo resumir sobre la calidad de este personaje que, tal cual como existe el fanatismo por el Joker en el universo Batman, el equivalente en el universo de Tolkien debería de ser Gollum/Smeagol.
Este universo fantástico de Tolkien-Jackson me hace pensar que el cine es el cuento para dormir de los adultos, siendo los cineastas los padres a los que les pedimos las historias. Una vez más nos quieren contar sobre la tierra media, y lo que le queda al “infante” es decidir si quiere oír la misma historia que ya conoce o adentrarse en lo “desconocido”; ya he pasado por lo antes “no contado” y si pudiera retroceder el tiempo hubiera preferido la historia repetida. Ya me siento como aquellos fanáticos de Star Wars que rechazan la trilogía de precuelas y solo admiran la trilogía original.
Me gusta (1) Reportar