Por algo se dice que la mayor astucia del diablo radica en habernos hecho creer que no existe. Esto le permite aparecer y alterar las cosas, quedando impune porque al no creer en su existencia, el afectado -en este caso- queda preso en su condición psicopática y criminal, y por ende arrastrará otra condena además de haber entregado su alma: el que nadie, y menos personal de policía, abogados, etc., le crea una sola palabra de lo acontecido. Sólo el espectador sabe qué sucedió. Y es De Niro quien personifica -magistralmente- a un Lucifer escondido tras apariencias típicas y necesarias propias de la sociedad: empresario, etc. Si bien la película es hermética la primera que se ve, esto no impide la fascinación que sentimos, esa mezcla deliciosa de miedo, inquietud, y placer.
thirstyforblood
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Por algo se dice que la mayor astucia del diablo radica en habernos hecho creer que no existe. Esto le permite aparecer y alterar las cosas, quedando impune porque al no creer en su existencia, el afectado -en este caso- queda preso en su condición psicopática y criminal, y por ende arrastrará otra condena además de haber entregado su alma: el que nadie, y menos personal de policía, abogados, etc., le crea una sola palabra de lo acontecido. Sólo el espectador sabe qué sucedió. Y es De Niro quien personifica -magistralmente- a un Lucifer escondido tras apariencias típicas y necesarias propias de la sociedad: empresario, etc. Si bien la película es hermética la primera que se ve, esto no impide la fascinación que sentimos, esa mezcla deliciosa de miedo, inquietud, y placer.
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