Tras la ligera decepción artística que supuso “Reflejos”, el dúo Aja-Levasseur se rehizo con otro supuesto remake (realmente, lo es sólo en el título), en este caso del simpático mini-clásico de Dante rodado a la sombra del éxito del Tiburón de Spielberg.
Absolutamente carente de pretensiones y tremendamente hilarante, Piranha 3-D es quizá la película menos elaborada desde un punto de vista artístico en la aún corta trayectoria del tandem galo, pero sin duda la más divertida y cachondamente festiva. Mucho ritmo, muchas tetas, y una increíble cantidad de gore que llega paroxismo en la larga set-piece central de la masacre de los veraneantes (una secuencia tan bestia que podría rivalizar con la traca final de Braindead, tanto en litros de hemoglobina como en acumulación de gags), son las marcas distintivas de este film realmente disfrutable para el aficionado sin prejuicios, que se redondea además con la inserción de un buen número de entrañables cameos (destaca el guiño inicial a Tiburón, con la aparición de Richard Dreyfuss). Pero tanto desfase no significa que el film presente un acabado técnico descuidado, más bien al contrario, Aja da muestras, aunque en menor medida que en sus anteriores trabajos, de su indudable inventiva visual (resulta especialmente destacable la muerte de una de las primeras víctimas en un sobrio y elegante picado cenital fijo), y los maquillajes de las víctimas transmiten una sensación de verismo escalofriante. En el lado negativo, las pirañas digitales no resultan demasiado convincentes.
En resumen, un film divertidísimo y con un nivel gore increíblemente elevado para una producción relativamente comercial. Casi perfecto para lo que pretende, que no es otra cosa que deleitar al aficionado al cine de género bestia y sin complejos. Recomendable.
hicks
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Tras la ligera decepción artística que supuso “Reflejos”, el dúo Aja-Levasseur se rehizo con otro supuesto remake (realmente, lo es sólo en el título), en este caso del simpático mini-clásico de Dante rodado a la sombra del éxito del Tiburón de Spielberg.
Absolutamente carente de pretensiones y tremendamente hilarante, Piranha 3-D es quizá la película menos elaborada desde un punto de vista artístico en la aún corta trayectoria del tandem galo, pero sin duda la más divertida y cachondamente festiva. Mucho ritmo, muchas tetas, y una increíble cantidad de gore que llega paroxismo en la larga set-piece central de la masacre de los veraneantes (una secuencia tan bestia que podría rivalizar con la traca final de Braindead, tanto en litros de hemoglobina como en acumulación de gags), son las marcas distintivas de este film realmente disfrutable para el aficionado sin prejuicios, que se redondea además con la inserción de un buen número de entrañables cameos (destaca el guiño inicial a Tiburón, con la aparición de Richard Dreyfuss). Pero tanto desfase no significa que el film presente un acabado técnico descuidado, más bien al contrario, Aja da muestras, aunque en menor medida que en sus anteriores trabajos, de su indudable inventiva visual (resulta especialmente destacable la muerte de una de las primeras víctimas en un sobrio y elegante picado cenital fijo), y los maquillajes de las víctimas transmiten una sensación de verismo escalofriante. En el lado negativo, las pirañas digitales no resultan demasiado convincentes.
En resumen, un film divertidísimo y con un nivel gore increíblemente elevado para una producción relativamente comercial. Casi perfecto para lo que pretende, que no es otra cosa que deleitar al aficionado al cine de género bestia y sin complejos. Recomendable.
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