Estupendo film australiano de terror sicológico, típicamente setentero, que destaca gracias a su brillante dirección, al interesante desarrollo de su trama y a la gran actuación de la pareja protagónica.
Un matrimonio en crisis decide pasar un relajante fin de semana en una playa desierta. Pero desde el inicio se nos muestra la tensa y conflictiva relación que hay entre Peter y Mary, se nota que hay un terrible secreto que los separa y que es el origen del latente odio y rencor entre ellos.
Peter y Mary son además un ejemplo de personas despreocupadas y negligentes, cuando no crueles, que no tienen ningún escrúpulo a la hora de tratar con la naturaleza, por ejemplo tiran basura, provocan un incendio forestal, contaminan todo, cazan por placer, atropellan a un canguro. Incluso Mary ha cometido un crimen mucho peor…y ahora la naturaleza cobrará venganza.
El director Colin Eggleston hace un estupendo trabajo en la ambientación, la creación de una tensa atmósfera y logra despistarte durante gran parte del metraje sobre el origen de lo que perturba a la pareja.
La atmósfera claustrofóbica. pese a desarrollarse en un espacio abierto, el aislamiento, el terror nocturno, los horribles chillidos y gritos en medio de la noche, las pesadillas y las cargas de conciencia por los pecados cometidos, todo se suma para atormentar a la pareja, los demonios externos e internos parece que ahora exigen saldar cuentas.
Una joyita del cine australiano a descubrir, que recomiendo a todo degustador de filmes de terror sicológico de gran factura.
Miguel Arkangel
7
Estupendo film australiano de terror sicológico, típicamente setentero, que destaca gracias a su brillante dirección, al interesante desarrollo de su trama y a la gran actuación de la pareja protagónica.
Un matrimonio en crisis decide pasar un relajante fin de semana en una playa desierta. Pero desde el inicio se nos muestra la tensa y conflictiva relación que hay entre Peter y Mary, se nota que hay un terrible secreto que los separa y que es el origen del latente odio y rencor entre ellos.
Peter y Mary son además un ejemplo de personas despreocupadas y negligentes, cuando no crueles, que no tienen ningún escrúpulo a la hora de tratar con la naturaleza, por ejemplo tiran basura, provocan un incendio forestal, contaminan todo, cazan por placer, atropellan a un canguro. Incluso Mary ha cometido un crimen mucho peor…y ahora la naturaleza cobrará venganza.
El director Colin Eggleston hace un estupendo trabajo en la ambientación, la creación de una tensa atmósfera y logra despistarte durante gran parte del metraje sobre el origen de lo que perturba a la pareja.
La atmósfera claustrofóbica. pese a desarrollarse en un espacio abierto, el aislamiento, el terror nocturno, los horribles chillidos y gritos en medio de la noche, las pesadillas y las cargas de conciencia por los pecados cometidos, todo se suma para atormentar a la pareja, los demonios externos e internos parece que ahora exigen saldar cuentas.
Una joyita del cine australiano a descubrir, que recomiendo a todo degustador de filmes de terror sicológico de gran factura.
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