De los pocos mockumentarys que puedo decir que de verdad deja la sensación de que si no es real (que esta claro no lo es) bien podría serlo.
Aquí el argumento es lo de menos pues hay cien y la madre igual: un asesino en serie más listo que el hambre se ríe en la cara de los policías que van detrás, punto, pero la gracia no esta en el qué se cuenta sino en el cómo. Es de los pocos de su estilo que adapta de una manera coherente y lógica la cámara en mano, vamos que no es de esas veces que dices ¨¿quién en esta situación se molestaría en sujetar una cámara?¨ lo que sin duda es un gran punto a su favor. También esta el hecho de que las grabaciones que nos muestran no son super nítidas ni enfocan siempre al punto exacto, para nada, están toqueteadas de tal manera que parecen haber sido grabadas y reproducidas por aparatos que ahora parecen del pleistoceno, imágenes borrosas, colores que bailan... problemas muy propios de aquellos cachivaches.
Aunque si bien tanto realismo es muy bueno para vendernos la moto, juega también en su contra y es que a veces no se ve absolutamente nada, además de ser un poco estafa pues las imágenes al final no son tan brutales como nos las quieren pintar y es una pena.
Es llevadera e interesante hasta cierto punto ya que tanta imagen difuminada y oscura llega a cansar por mucho que se hayan dejado las ganas en hacerla verídica, es un ¨casi pero no llego¨ en toda regla.
darkmina
6
De los pocos mockumentarys que puedo decir que de verdad deja la sensación de que si no es real (que esta claro no lo es) bien podría serlo.
Aquí el argumento es lo de menos pues hay cien y la madre igual: un asesino en serie más listo que el hambre se ríe en la cara de los policías que van detrás, punto, pero la gracia no esta en el qué se cuenta sino en el cómo. Es de los pocos de su estilo que adapta de una manera coherente y lógica la cámara en mano, vamos que no es de esas veces que dices ¨¿quién en esta situación se molestaría en sujetar una cámara?¨ lo que sin duda es un gran punto a su favor. También esta el hecho de que las grabaciones que nos muestran no son super nítidas ni enfocan siempre al punto exacto, para nada, están toqueteadas de tal manera que parecen haber sido grabadas y reproducidas por aparatos que ahora parecen del pleistoceno, imágenes borrosas, colores que bailan... problemas muy propios de aquellos cachivaches.
Aunque si bien tanto realismo es muy bueno para vendernos la moto, juega también en su contra y es que a veces no se ve absolutamente nada, además de ser un poco estafa pues las imágenes al final no son tan brutales como nos las quieren pintar y es una pena.
Es llevadera e interesante hasta cierto punto ya que tanta imagen difuminada y oscura llega a cansar por mucho que se hayan dejado las ganas en hacerla verídica, es un ¨casi pero no llego¨ en toda regla.
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