Superman, 1978… No se escatimó en nada para hacer esta peli: contando con un equipo británico-americano con miembros que habían trabajado en la misma Star Wars (el compositor John Williams, el diseñador de producción John Barry) y las películas de James Bond (el maquetista Derek Meddings, el consultor Tom Mankiewicz, el director de 2ª unidad John Glen – director de mi película favorita, “Licencia para matar” -, el ingeniero de sonido Gordon McCallum, los míticos dobles Alf Joint y Vic Armstrong) y un reparto cuajado de estrellas, impresiona ya desde los créditos iniciales, un festival scanimation (un antiguo sistema de animación por ordenador) que en pantalla grande debió ser realmente acongojante, acompañados de una de las mejores y más inolvidables piezas de John Williams (gran trabajo el suyo, como siempre), que parecía mentida que solo llevara dos años instalado en la fama; una pieza sinfónica que se asocia enseguida con el término “superhéroe”.
Lo más impresionante en su época fueron los FX. Aunque parezcan cutres hoy día, estaba fuera de toda duda que el debutante (brillante actuación) Christopher Reeve parecía volar de verdad: no se veía cable alguno, ni transparentaba, ni era un muñeco (aunque de hecho se usaron maquetas en algunas escenas). Las escenas de desastre parecían más realistas que las de las películas de catástrofes y los decorados y vestuario de Krypton eran hipnotizantes.
El británico Richard Donner, que venía de hacer “La Profecía” planeó tal proyecto que se tuvo que partir en dos (pretendía que Superman y Superman II fueran la misma peli, vaya). Su ambición se vio compensada con creces, aunque se viera obligado a abandonar la segunda parte por diferencias creativas con los productores. Esta parte, la única hecha solo por Donner, es trepidante gracias al soberbio montaje de su hombre de confianza y discípulo Stuart Baird, actualmente trabajando en el nuevo Bond: “Skyfall”)
El guion, del escritor Mario Puzo, célebre por las dos partes de “El padrino”, de Tom Mankiewicz y del matrimonio David/Leslie Newman y su colaborador Robert Benton (que el año siguiente lograría el Oscar al mejor director por “Kramer contra Kramer”) es muy bueno, sobretodo si se ve junto a la segunda parte, comprendemos su buen trabajo intentando mostrar el lado más humano de Superman; a Clark Kent por encima de Kal-El. Así y todo, sobretodo en esta primera parte, hay demasiado humor para adolescentes.
En cuanto a las interpretaciones, ya he hablado de Reeve. A los malos me referiré después; así que podemos hablar del excelso trabajo de Margot Kidder. Pese a que tiene tanto sex-appeal como un espantapájaros y parecía relativamente mayor para el papel (cosa que se notaría mucho en la III y IV parte), es la Lois perfecta: rápida de pensamiento, valiente, capaz de defenderse por si sola, alocada e imprudente. Fue una gran elección, como lo son las pequeñas apariciones de gente de la talla de Trevor Howard, Glenn Ford (cuya muerte es una de las menos “dramáticas” de la historia del cine: “Oh, no”, ataque al corazón y la diña), el viejo cómico Jackie Cooper, el histriónico y genial Terence Stamp adelantando su papel en la segunda parte, la austríaca Maria Schell, primogénita de cuatro hermanos actores, entre los que destacaron sobremanera ella y Maximilian; Jack O’Halloran, Sussanah York, Harry Andrews (me encantó en ¨The Hill¨ y ¨Modesty Blaise¨), y hasta una pequeña aparición de Larry Hangman, antigua estrella televisiva (“Mi bella genio”) que ese mismo año pasaría a leyenda de la pequeña pantalla con su JR en “Dallas”.
Sin embargo, a mi juicio no resulta tan redonda como - por dar un ejemplo de blockbuster de la época - la película hoy conocida como “Star Wars IV: Una nueva esperanza” (con lo bien que sonaba “La guerra de las galaxias”, carajo) debido a lo que considero un pequeño error de casting: dilapidar el talento de Ned Beatty, un actorazo como la copa de un pino al que varias veces pusieron en papeles cómicos cuando a pesar de su gracioso aspecto es un actor de carácter ideal para el cine de acción, el thriller, el “noir” y el drama, pero no en papeles cómicos (lo mismo le pasó al británico Bob Hoskins, hasta que se hartó). Resulta demasiado tontillo, y sabe mal ver a Beatty haciendo de payasito mientras Gene Hackman borda su papelón de Lex Luthor en plan maloso de serial radiofónico, mostrando al mundo sus enormes habilidades como comediante (hasta entonces, y excepto en “El jovencito Frankenstein”, había sido considerado un maestro del thriller y el cine de acción policíaca). Incluso la olvidada Valerie Perrine borda su papel de rubia tonta con gran “savoir faire”. También se detectan un par de agujeros en el notable guion y alguna escena bastante fuera de lugar (Lois Lane recitando como si fuera el Manolo Otero ese. Actualmente a esto se le llama ¨narm¨, vocablo medio hermano de ¨camp¨), pero poco importan.
El tema de Marlon Brando es a parte: la verdad es que si juzgamos solo por esta película, su aparición resulta un tanto futil, y su interpretación, aunque buena, no está entre las mejores actuaciones del que quizá sea el mejor actor de cine de la historia (con el permiso de Laurence Olivier, Paul Newman y algunos que siguen vivos). Teniendo en cuenta la morterada que le pagaron, en mi opinión no acababa de cumplir… Hasta que vi la versión de Superman II de Richard Donner (2006) con todas sus escenas. En conjunto, el todo supera a la suma de las partes, y robando escenas logra que al menos comprendamos que a fin de cuentas sí se ganó su sueldo a pesar de que sus caprichos y exigencias dieron al traste con su papel e incluso con la saga entera.
En todo caso, si he detectado sus defectos, es porque la he visto un montón de veces y me encanta. Fue una piedra de toque en el cine fantástico y la base en que se ha fundado el moderno cine de superhéroes, que ahora sale como rosquillas. Un 10 sumando los méritos, la influencia posterior y lo divertida que es.
bigladiesman
10
[Revisión enero 2018]
Superman, 1978… No se escatimó en nada para hacer esta peli: contando con un equipo británico-americano con miembros que habían trabajado en la misma Star Wars (el compositor John Williams, el diseñador de producción John Barry) y las películas de James Bond (el maquetista Derek Meddings, el consultor Tom Mankiewicz, el director de 2ª unidad John Glen – director de mi película favorita, “Licencia para matar” -, el ingeniero de sonido Gordon McCallum, los míticos dobles Alf Joint y Vic Armstrong) y un reparto cuajado de estrellas, impresiona ya desde los créditos iniciales, un festival scanimation (un antiguo sistema de animación por ordenador) que en pantalla grande debió ser realmente acongojante, acompañados de una de las mejores y más inolvidables piezas de John Williams (gran trabajo el suyo, como siempre), que parecía mentida que solo llevara dos años instalado en la fama; una pieza sinfónica que se asocia enseguida con el término “superhéroe”.
Lo más impresionante en su época fueron los FX. Aunque parezcan cutres hoy día, estaba fuera de toda duda que el debutante (brillante actuación) Christopher Reeve parecía volar de verdad: no se veía cable alguno, ni transparentaba, ni era un muñeco (aunque de hecho se usaron maquetas en algunas escenas). Las escenas de desastre parecían más realistas que las de las películas de catástrofes y los decorados y vestuario de Krypton eran hipnotizantes.
El británico Richard Donner, que venía de hacer “La Profecía” planeó tal proyecto que se tuvo que partir en dos (pretendía que Superman y Superman II fueran la misma peli, vaya). Su ambición se vio compensada con creces, aunque se viera obligado a abandonar la segunda parte por diferencias creativas con los productores. Esta parte, la única hecha solo por Donner, es trepidante gracias al soberbio montaje de su hombre de confianza y discípulo Stuart Baird, actualmente trabajando en el nuevo Bond: “Skyfall”)
El guion, del escritor Mario Puzo, célebre por las dos partes de “El padrino”, de Tom Mankiewicz y del matrimonio David/Leslie Newman y su colaborador Robert Benton (que el año siguiente lograría el Oscar al mejor director por “Kramer contra Kramer”) es muy bueno, sobretodo si se ve junto a la segunda parte, comprendemos su buen trabajo intentando mostrar el lado más humano de Superman; a Clark Kent por encima de Kal-El. Así y todo, sobretodo en esta primera parte, hay demasiado humor para adolescentes.
En cuanto a las interpretaciones, ya he hablado de Reeve. A los malos me referiré después; así que podemos hablar del excelso trabajo de Margot Kidder. Pese a que tiene tanto sex-appeal como un espantapájaros y parecía relativamente mayor para el papel (cosa que se notaría mucho en la III y IV parte), es la Lois perfecta: rápida de pensamiento, valiente, capaz de defenderse por si sola, alocada e imprudente. Fue una gran elección, como lo son las pequeñas apariciones de gente de la talla de Trevor Howard, Glenn Ford (cuya muerte es una de las menos “dramáticas” de la historia del cine: “Oh, no”, ataque al corazón y la diña), el viejo cómico Jackie Cooper, el histriónico y genial Terence Stamp adelantando su papel en la segunda parte, la austríaca Maria Schell, primogénita de cuatro hermanos actores, entre los que destacaron sobremanera ella y Maximilian; Jack O’Halloran, Sussanah York, Harry Andrews (me encantó en ¨The Hill¨ y ¨Modesty Blaise¨), y hasta una pequeña aparición de Larry Hangman, antigua estrella televisiva (“Mi bella genio”) que ese mismo año pasaría a leyenda de la pequeña pantalla con su JR en “Dallas”.
Sin embargo, a mi juicio no resulta tan redonda como - por dar un ejemplo de blockbuster de la época - la película hoy conocida como “Star Wars IV: Una nueva esperanza” (con lo bien que sonaba “La guerra de las galaxias”, carajo) debido a lo que considero un pequeño error de casting: dilapidar el talento de Ned Beatty, un actorazo como la copa de un pino al que varias veces pusieron en papeles cómicos cuando a pesar de su gracioso aspecto es un actor de carácter ideal para el cine de acción, el thriller, el “noir” y el drama, pero no en papeles cómicos (lo mismo le pasó al británico Bob Hoskins, hasta que se hartó). Resulta demasiado tontillo, y sabe mal ver a Beatty haciendo de payasito mientras Gene Hackman borda su papelón de Lex Luthor en plan maloso de serial radiofónico, mostrando al mundo sus enormes habilidades como comediante (hasta entonces, y excepto en “El jovencito Frankenstein”, había sido considerado un maestro del thriller y el cine de acción policíaca). Incluso la olvidada Valerie Perrine borda su papel de rubia tonta con gran “savoir faire”. También se detectan un par de agujeros en el notable guion y alguna escena bastante fuera de lugar (Lois Lane recitando como si fuera el Manolo Otero ese. Actualmente a esto se le llama ¨narm¨, vocablo medio hermano de ¨camp¨), pero poco importan.
El tema de Marlon Brando es a parte: la verdad es que si juzgamos solo por esta película, su aparición resulta un tanto futil, y su interpretación, aunque buena, no está entre las mejores actuaciones del que quizá sea el mejor actor de cine de la historia (con el permiso de Laurence Olivier, Paul Newman y algunos que siguen vivos). Teniendo en cuenta la morterada que le pagaron, en mi opinión no acababa de cumplir… Hasta que vi la versión de Superman II de Richard Donner (2006) con todas sus escenas. En conjunto, el todo supera a la suma de las partes, y robando escenas logra que al menos comprendamos que a fin de cuentas sí se ganó su sueldo a pesar de que sus caprichos y exigencias dieron al traste con su papel e incluso con la saga entera.
En todo caso, si he detectado sus defectos, es porque la he visto un montón de veces y me encanta. Fue una piedra de toque en el cine fantástico y la base en que se ha fundado el moderno cine de superhéroes, que ahora sale como rosquillas. Un 10 sumando los méritos, la influencia posterior y lo divertida que es.
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