El director de la película, RZA, debió quedar realmente impresionado al trabajar con Tarantino y ver como éste ofrecía un homenaje tan épico al cine de artes marciales de la década de los setenta.
No en vano, el compositor de aquella pieza de culto decide llevar a cabo su propio homenaje, añadiendo los elementos más comunes de las películas de artes marciales, con sus clanes, sus alumnos, sus valores, sus templos, su religión, etc. Etc.
RZA hace todo un homenaje al cine distribuido por la Golden Harvest o la Shaw Brothers, quienes produjeron películas a diversos directores, entre ellos algunos de los más famosos como: Liu Chia Liang, Woo Ping Yuen, Lo Wei e incluso John Woo.
Aquí tenemos una historia de aventuras compuesta de diversos elementos: romance, traición, venganza… y entre todo ello, acción, coreografías de artes marciales, danzas…
La ambientación de la época está muy lograda, nos traslada a Oriente en una época oscura, donde veremos los enfrentamientos entre clanes de un pequeño pueblo en un valle.
Me gustó la actuación realizada por Grace Huang, como la mujer géminis, quien debía proteger el cargamento de oro.
RZA también recupera a Byron Mann, un interesante actor que me gustó mucho cuando interpretó al compañero de fatigas de Mark Dacascos en “Crying Freeman”, dándole aquí el papel de antihéroe.
También la aparición de un popular Daniel Wu, irreconocible tras todo ese maquillaje, le da cierta calidad a la historia.
No me convenció tanto Russell Crowe, que le encontré más fuera que dentro de la historia, pero aporta su granito de arena.
Tampoco me convenció como protagonista el propio director, siendo él “el hombre de los puños de hierro” y dejando al pobre chino que viaja dejando atrás a su esposa para vengar a su padre asesinado, en segundo plano.
La aparición de Lucy Liu también me resultó poco atractiva, la verdad es que es una actriz que nunca me gustó y sus actuaciones bajo dirección de talentos populares, la hace convertirse en la número uno de asia, cuando en realidad hay miles de actrices mejores que ella, incluso en está película. Solo hay que ver la actuación de Jamie Chung o Zhu Zhu, para lo poco que intervienen.
En fin, el argumento es curioso incluso con esos elementos sobrenaturales, como el hombre de cobre o algo así, vamos el némesis del protagonista.
Me esperaba mucha acción, y la verdad es que en ese aspecto me defraudo, pero tiene detalles que la hacen divertida, nostálgica incluso.
Las coreografías tampoco son una maravilla, más bien efectos visuales, mucha cuerda y algunos con mucho doble, pero no voy castigarla severamente por ello, ya que aquellas clásicas obras de la década de los setenta eran pura danza trabajada, que no aportaban acción hasta pasados a los ochenta.
Divertido homenaje.
Black Metal
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El director de la película, RZA, debió quedar realmente impresionado al trabajar con Tarantino y ver como éste ofrecía un homenaje tan épico al cine de artes marciales de la década de los setenta.
No en vano, el compositor de aquella pieza de culto decide llevar a cabo su propio homenaje, añadiendo los elementos más comunes de las películas de artes marciales, con sus clanes, sus alumnos, sus valores, sus templos, su religión, etc. Etc.
RZA hace todo un homenaje al cine distribuido por la Golden Harvest o la Shaw Brothers, quienes produjeron películas a diversos directores, entre ellos algunos de los más famosos como: Liu Chia Liang, Woo Ping Yuen, Lo Wei e incluso John Woo.
Aquí tenemos una historia de aventuras compuesta de diversos elementos: romance, traición, venganza… y entre todo ello, acción, coreografías de artes marciales, danzas…
La ambientación de la época está muy lograda, nos traslada a Oriente en una época oscura, donde veremos los enfrentamientos entre clanes de un pequeño pueblo en un valle.
Me gustó la actuación realizada por Grace Huang, como la mujer géminis, quien debía proteger el cargamento de oro.
RZA también recupera a Byron Mann, un interesante actor que me gustó mucho cuando interpretó al compañero de fatigas de Mark Dacascos en “Crying Freeman”, dándole aquí el papel de antihéroe.
También la aparición de un popular Daniel Wu, irreconocible tras todo ese maquillaje, le da cierta calidad a la historia.
No me convenció tanto Russell Crowe, que le encontré más fuera que dentro de la historia, pero aporta su granito de arena.
Tampoco me convenció como protagonista el propio director, siendo él “el hombre de los puños de hierro” y dejando al pobre chino que viaja dejando atrás a su esposa para vengar a su padre asesinado, en segundo plano.
La aparición de Lucy Liu también me resultó poco atractiva, la verdad es que es una actriz que nunca me gustó y sus actuaciones bajo dirección de talentos populares, la hace convertirse en la número uno de asia, cuando en realidad hay miles de actrices mejores que ella, incluso en está película. Solo hay que ver la actuación de Jamie Chung o Zhu Zhu, para lo poco que intervienen.
En fin, el argumento es curioso incluso con esos elementos sobrenaturales, como el hombre de cobre o algo así, vamos el némesis del protagonista.
Me esperaba mucha acción, y la verdad es que en ese aspecto me defraudo, pero tiene detalles que la hacen divertida, nostálgica incluso.
Las coreografías tampoco son una maravilla, más bien efectos visuales, mucha cuerda y algunos con mucho doble, pero no voy castigarla severamente por ello, ya que aquellas clásicas obras de la década de los setenta eran pura danza trabajada, que no aportaban acción hasta pasados a los ochenta.
Divertido homenaje.
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