“Otra Tierra” es otra de esas películas independientes agridulces que se presentan a festivales como el de Sundance. Hasta este punto todo correcto, lo que marca la diferencia en esta ocasión es que aquí hay un cierto elemento de “ciencia-ficción” que dota al film de cierto atractivo y en eso se queda, ya que después la idea no se explota para nada y se centra en una historia de sexo y redención vista millones de veces antes que no acaba de convencer en ningún momento y no precisamente por el ritmo pausado, más bien porque algunos momentos de la trama están cogidos con pinzas.
La historia comienza con una mujer llamada Rhoda (interpretada por Brit Marling) que vuelve a su casa en coche y como a todo buen conductor, no se le ocurre otra cosa que sacar la cabeza por la ventanilla para ver el planeta de la “Otra Tierra”. Digo yo que antes de subir al coche ya le podría haber echado un buen vistazo pero no. La cuestión es que mientras está con las manos aferrando el volante y la cabeza en las nubes se lleva por delante a otro coche y se las carga con todo el equipo.
Después de ingresar en prisión y de demostrar que es más antisocial que en el pasado, Rhoda decide ir a ver al superviviente del accidente que ella provocó para explicarle que lo siente mucho y esas cosas. Para poder entrar en la casa del pobre hombre que ha perdido a su familia por culpa de ella, urde un plan y se hace pasar por una limpiadora que hace “demostraciones gratis“. El hombre como no ha limpiado desde el pleistoceno, no se resiste a tal oferta y al final la contrata, así sin más.
Va pasando el tiempo y ella no suelta prenda sobre el asunto así que al final decide compensar su silencio tirándose al hombre que ha dejado en la miseria pasando de limpiar el polvo a echar polvos con él.
Supongo que algunos pueden ver esto como “una evolución del personaje”. Dicen que el roce hace el cariño y supuestamente a base de echar polvos surge el amor y a todo esto os preguntareis…
¿y donde está la ciencia-ficción?
Tranquilos, durante todo eso que os he contado van dando noticias por radio y televisión a bombo y platillo sobre la “Otra Tierra”, un buen recurso para ahorrar efectos especiales y adornar este dramón (que no es que resulte demasiado original) con una ciencia-ficción similar a la “Melancolía” de Lars Von Trier aunque no tengan nada que ver argumentalmente la una con la otra.
Otra aspecto “interesante” que van divagando durante toda la película es si en la “Otra Tierra” habrá gente como nosotros, se especula sobre la existencia de unos supuestos dobles nuestros y tal, algo así como en la serie “Fringe” pero aquí en plan “Made in Indie”.
La película concluye con un final paradójico para que el espectador se haga unas cuantas preguntas y pueda reunirse en una cafetería con sus amigos para comentar cosas como “yo creo esto”, “yo creo lo otro” y “yo creo lo de más allá” y así crear todo tipo de hipótesis sobre la sustancia o vacío de la obra en cuestión.
En resumen y para ir terminando, estamos ante una pequeña película independiente distribuida por un gran estudio (Fox) cosa que me da por pensar. El film en cuestión se deja ver sin problemas y goza de una atmósfera tan fría como sus personajes (algo muy común en el cine independiente más típico) sin embargo; aunque su visionado no llega a ser una pérdida de tiempo, tampoco satisface en su totalidad y no logra convencer con sus propuestas.
Kelley
4
“Otra Tierra” es otra de esas películas independientes agridulces que se presentan a festivales como el de Sundance. Hasta este punto todo correcto, lo que marca la diferencia en esta ocasión es que aquí hay un cierto elemento de “ciencia-ficción” que dota al film de cierto atractivo y en eso se queda, ya que después la idea no se explota para nada y se centra en una historia de sexo y redención vista millones de veces antes que no acaba de convencer en ningún momento y no precisamente por el ritmo pausado, más bien porque algunos momentos de la trama están cogidos con pinzas.
La historia comienza con una mujer llamada Rhoda (interpretada por Brit Marling) que vuelve a su casa en coche y como a todo buen conductor, no se le ocurre otra cosa que sacar la cabeza por la ventanilla para ver el planeta de la “Otra Tierra”. Digo yo que antes de subir al coche ya le podría haber echado un buen vistazo pero no. La cuestión es que mientras está con las manos aferrando el volante y la cabeza en las nubes se lleva por delante a otro coche y se las carga con todo el equipo.
Después de ingresar en prisión y de demostrar que es más antisocial que en el pasado, Rhoda decide ir a ver al superviviente del accidente que ella provocó para explicarle que lo siente mucho y esas cosas. Para poder entrar en la casa del pobre hombre que ha perdido a su familia por culpa de ella, urde un plan y se hace pasar por una limpiadora que hace “demostraciones gratis“. El hombre como no ha limpiado desde el pleistoceno, no se resiste a tal oferta y al final la contrata, así sin más.
Va pasando el tiempo y ella no suelta prenda sobre el asunto así que al final decide compensar su silencio tirándose al hombre que ha dejado en la miseria pasando de limpiar el polvo a echar polvos con él.
Supongo que algunos pueden ver esto como “una evolución del personaje”. Dicen que el roce hace el cariño y supuestamente a base de echar polvos surge el amor y a todo esto os preguntareis…
¿y donde está la ciencia-ficción?
Tranquilos, durante todo eso que os he contado van dando noticias por radio y televisión a bombo y platillo sobre la “Otra Tierra”, un buen recurso para ahorrar efectos especiales y adornar este dramón (que no es que resulte demasiado original) con una ciencia-ficción similar a la “Melancolía” de Lars Von Trier aunque no tengan nada que ver argumentalmente la una con la otra.
Otra aspecto “interesante” que van divagando durante toda la película es si en la “Otra Tierra” habrá gente como nosotros, se especula sobre la existencia de unos supuestos dobles nuestros y tal, algo así como en la serie “Fringe” pero aquí en plan “Made in Indie”.
La película concluye con un final paradójico para que el espectador se haga unas cuantas preguntas y pueda reunirse en una cafetería con sus amigos para comentar cosas como “yo creo esto”, “yo creo lo otro” y “yo creo lo de más allá” y así crear todo tipo de hipótesis sobre la sustancia o vacío de la obra en cuestión.
En resumen y para ir terminando, estamos ante una pequeña película independiente distribuida por un gran estudio (Fox) cosa que me da por pensar. El film en cuestión se deja ver sin problemas y goza de una atmósfera tan fría como sus personajes (algo muy común en el cine independiente más típico) sin embargo; aunque su visionado no llega a ser una pérdida de tiempo, tampoco satisface en su totalidad y no logra convencer con sus propuestas.
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