Hacía tiempo que la gran pantalla no nos ofrecía material de calidad. Cierto es que nos hemos encontrado con algún que otro producto relativamente bueno en los últimos tiempos, pero la tónica general no era otra que la de hacer remakes, re-remakes, nuevas versiones, reboots... y un largo etcétera que vienen a significar falta de ideas. Y aquí es donde gana esta película, ya que, a pesar de ser una revisión de un telefilm de hace dos décadas y que, además, está inspirado en una novela, no es para nada la historia de siempre.
Consigue que estés pendiente del más mínimo detalle, que los más miedosos se agarren al brazo del que tengan al lado y que en la sala se oiga más de un suspiro y algún que otro grito contenido. No recurre al susto fácil ni a la subida inesperada del volumen, sino que crea una auténtica atmósfera que te aterrará si te sumerges en ella.
En el apartado técnico no hay que detenerse mucho, salvo para felicitar al director de fotografía por su enorme trabajo, y al responsable de la ambientación y el atrezzo. Un diez para los dos.
Finalmente, cabe destacar el papel del protagonista, que a pesar de tener el mismo doblador que en la saga que le hizo famoso, a los cinco minutos de película ha conseguido olvidarte del mago adolescente de la cicatriz en la frente y te ha llevado a la ajetreada e interesante vida de Arthur Kripps.
naranjitowei
8
Hacía tiempo que la gran pantalla no nos ofrecía material de calidad. Cierto es que nos hemos encontrado con algún que otro producto relativamente bueno en los últimos tiempos, pero la tónica general no era otra que la de hacer remakes, re-remakes, nuevas versiones, reboots... y un largo etcétera que vienen a significar falta de ideas. Y aquí es donde gana esta película, ya que, a pesar de ser una revisión de un telefilm de hace dos décadas y que, además, está inspirado en una novela, no es para nada la historia de siempre.
Consigue que estés pendiente del más mínimo detalle, que los más miedosos se agarren al brazo del que tengan al lado y que en la sala se oiga más de un suspiro y algún que otro grito contenido. No recurre al susto fácil ni a la subida inesperada del volumen, sino que crea una auténtica atmósfera que te aterrará si te sumerges en ella.
En el apartado técnico no hay que detenerse mucho, salvo para felicitar al director de fotografía por su enorme trabajo, y al responsable de la ambientación y el atrezzo. Un diez para los dos.
Finalmente, cabe destacar el papel del protagonista, que a pesar de tener el mismo doblador que en la saga que le hizo famoso, a los cinco minutos de película ha conseguido olvidarte del mago adolescente de la cicatriz en la frente y te ha llevado a la ajetreada e interesante vida de Arthur Kripps.
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