John Milton (Nicolas Cage) conduce furioso tras la pista de Jonah King (Billy Burke), que algo malo debe haberle hecho. Ya tenemos aquí “Furia ciega 3D” (ver tráiler), la segunda de las cuatro películas que Cage tiene listas para este 2011. Y si bien marca un avance respecto de la inefable y cutre hasta decir basta “En tiempo de brujas” ─esto era de prever─, no podemos decir que estemos ante la resurrección artística de un actor al que poco le importa todo lo que no sea hacer dinero independientemente de géneros, naturalezas y presupuestos. Lo que propone ahora hace pasar el rato, vale, pero se olvida según arrancan los títulos de crédito que despiden la proyección. La catarsis de Cage, toda una terapia.
«Nadie llega al final y piensa que ojalá no hubiese follado tanto». Frases lapidarias/ridículas, secundarios más o menos desagradables siempre malencarados, tiroteos en iglesias, bombones de lengua rápida y gatillo aún más rápido, clásicos muscle americanos ─el Dodge Charger es espectacular─… y ninguna originalidad ni desde la sosa dirección de Patrick Lussier, que sin saber muy bien cómo ha evolucionado en su prestigio comercial a base de enlazar una castaña tras otra, ni desde el guión de Todd Farmer, convertido ya desde sus primeros planteamientos situacionales en una macedonia referencial con poco jugo; eso sí, desde aquí reconocer el trabajo de los sufridos dobles y especialistas, dispuestos a salir volando y empotrarse unos contra otros por el bien del séptimo arte y la alegría del respetable.
Más allá de un 3D total y evidentemente innecesario, puede agarrarse el palco al trabajo del elenco principal, lleno de nombres divertidos y volcado en recrear este pequeño infierno en la Tierra que desata Cage, todo un género en sí mismo, en compañía de la hiperactiva chica-florero Amber Heard y bajo la atenta mirada del gran William Fichtner, que lo pasa pipa a base de pequeños gestos y guiños de cara a la galería. Alrededor de la trinca, David Morse, Billy Burke, Jack McGee o el mismísimo Tom Atkins, tótem del género que ayuda a reforzar aún más la sensación de carpenterismo cowboy desaforado ─los guitarreos de la banda sonora de Michael Wandmacher rozan el descaro─ que supura esta serie B de consumo fácil. Lo más estimulante de “Furia ciega 3D” es, una vez más, jugar a adivinar cuál es el criterio de un Hollywood que no es que haya perdido el norte, es que ni siquiera sabe qué es una brújula.
Millennium
4
John Milton (Nicolas Cage) conduce furioso tras la pista de Jonah King (Billy Burke), que algo malo debe haberle hecho. Ya tenemos aquí “Furia ciega 3D” (ver tráiler), la segunda de las cuatro películas que Cage tiene listas para este 2011. Y si bien marca un avance respecto de la inefable y cutre hasta decir basta “En tiempo de brujas” ─esto era de prever─, no podemos decir que estemos ante la resurrección artística de un actor al que poco le importa todo lo que no sea hacer dinero independientemente de géneros, naturalezas y presupuestos. Lo que propone ahora hace pasar el rato, vale, pero se olvida según arrancan los títulos de crédito que despiden la proyección. La catarsis de Cage, toda una terapia.
«Nadie llega al final y piensa que ojalá no hubiese follado tanto». Frases lapidarias/ridículas, secundarios más o menos desagradables siempre malencarados, tiroteos en iglesias, bombones de lengua rápida y gatillo aún más rápido, clásicos muscle americanos ─el Dodge Charger es espectacular─… y ninguna originalidad ni desde la sosa dirección de Patrick Lussier, que sin saber muy bien cómo ha evolucionado en su prestigio comercial a base de enlazar una castaña tras otra, ni desde el guión de Todd Farmer, convertido ya desde sus primeros planteamientos situacionales en una macedonia referencial con poco jugo; eso sí, desde aquí reconocer el trabajo de los sufridos dobles y especialistas, dispuestos a salir volando y empotrarse unos contra otros por el bien del séptimo arte y la alegría del respetable.
Más allá de un 3D total y evidentemente innecesario, puede agarrarse el palco al trabajo del elenco principal, lleno de nombres divertidos y volcado en recrear este pequeño infierno en la Tierra que desata Cage, todo un género en sí mismo, en compañía de la hiperactiva chica-florero Amber Heard y bajo la atenta mirada del gran William Fichtner, que lo pasa pipa a base de pequeños gestos y guiños de cara a la galería. Alrededor de la trinca, David Morse, Billy Burke, Jack McGee o el mismísimo Tom Atkins, tótem del género que ayuda a reforzar aún más la sensación de carpenterismo cowboy desaforado ─los guitarreos de la banda sonora de Michael Wandmacher rozan el descaro─ que supura esta serie B de consumo fácil. Lo más estimulante de “Furia ciega 3D” es, una vez más, jugar a adivinar cuál es el criterio de un Hollywood que no es que haya perdido el norte, es que ni siquiera sabe qué es una brújula.
Me gusta (1) Reportar