Explicación del final de La princesa Kaguya del cosmos
Explicación del final de La princesa Kaguya del cosmos
Por AbandoMoviez
| Publicado el 23/01/2026
La princesa Kaguya del cosmos es una reinterpretación de ciencia ficción del clásico cuento japonés El cortador de bambú, que sigue a Iroha, una joven que lleva una vida solitaria y rutinaria en Tokio hasta que encuentra a una misteriosa bebé con un origen imposible.
La niña, a la que llama Kaguya, crece a una velocidad sobrenatural y pronto revela una conexión con una realidad virtual llamada Tsukuyomi y con un pasado que parece venir de la Luna, arrastrando a Iroha a una historia donde el amor, la pérdida y la tecnología se entrelazan para cuestionar qué significa realmente dejar ir a alguien.
¿Cómo termina La princesa Kaguya del cosmos?
El final de La princesa Kaguya del cosmos reescribe deliberadamente el desenlace trágico del cuento japonés original para convertirlo en una historia sobre la negación de la pérdida, el poder del amor y el uso de la tecnología como herramienta para no dejar ir a quienes amamos. Iroha, incapaz de aceptar que Kaguya regrese definitivamente a la Luna, se niega a asumir ese destino y acaba encontrando una forma —tan poética como inquietante— de mantenerla en el mundo humano, alterando el equilibrio entre lo real, lo virtual y lo mítico.
Iroha se niega a aceptar el final del cuento
Tras la desaparición de Kaguya tanto del mundo real como de Tsukuyomi, Iroha queda completamente devastada. Al igual que en El cuento del cortador de bambú, la princesa es arrancada de la Tierra para volver a su hogar lunar, dejando atrás a quienes la aman. Pero, a diferencia del folclore original, Iroha no acepta que ese sea el final.
Convencida de que Kaguya aún puede escucharla, Iroha compone una canción destinada a atravesar el espacio y el tiempo. Este gesto funciona como un eco moderno de la carta que el emperador envía a Kaguya en el relato clásico, aunque aquí el mensaje no se quema en una montaña, sino que se propaga como información emocional en un universo dominado por la tecnología.
La revelación clave: Yachiyo y Kaguya son la misma entidad
El mayor giro del final llega cuando se revela que Yachiyo, la idol virtual y guía de Tsukuyomi, es en realidad una manifestación de Kaguya. Tras el accidente de su nave, Kaguya quedó atrapada durante miles de años, y su conciencia acabó integrándose en la red digital cuando la humanidad desarrolló internet.
Desde ahí, Kaguya sobrevivió como Yachiyo, esperando el momento adecuado para reencontrarse con Iroha. La película sugiere un bucle temporal o causal: Kaguya guía a Iroha hacia ella misma, repitiendo el ciclo hasta que, por fin, Iroha se atreve a cambiar el final.
La propia Kaguya minimiza la necesidad de comprenderlo todo, insistiendo en que lo importante no es la lógica, sino el reencuentro.
La frontera entre lo virtual y lo real se rompe
Gracias a Tsukuyomi y a la intervención de Fushi, la película borra por completo la separación entre realidad física y espacio digital. Iroha descubre que abrir los ojos mientras se permanece conectada permite que entidades virtuales influyan en el mundo real.
Este concepto culmina con la revelación del “núcleo” de Yachiyo: un sistema que contiene la esencia de Kaguya, preservada como información viva. La historia deja claro que Kaguya nunca fue completamente humana, y que su existencia siempre estuvo ligada a un plano distinto de la realidad.
Diez años para devolverle un cuerpo a Kaguya
En el tramo final, la película da un salto temporal: Iroha y sus amigos dedican una década entera a crear un cuerpo artificial capaz de albergar el alma, conciencia o programa de Kaguya. No se trata solo de un logro científico, sino de un acto de amor absoluto.
Finalmente, Kaguya regresa al mundo humano de forma definitiva. El reencuentro no se da en la intimidad, sino en un concierto, donde Iroha, Kaguya y Yachiyo (ahora como holograma) actúan juntas, sellando la fusión entre pasado, presente, mito y tecnología.
¿Qué significa realmente este final?
El final de La princesa Kaguya del cosmos es una respuesta directa al dolor del cuento original. Donde el folclore hablaba de aceptar la pérdida, la película propone lo contrario: no soltar, resistirse al adiós y usar todos los medios posibles para conservar el vínculo.
El mensaje es deliberadamente ambiguo. Por un lado, celebra el amor como fuerza capaz de romper el destino, sanar heridas familiares y superar la soledad. Por otro, plantea una idea inquietante: que la tecnología puede convertirse en una excusa para no afrontar el duelo ni aprender a dejar ir.
La película no juzga esta elección. Simplemente la muestra. Y deja en manos del espectador decidir si este final es esperanzador… o profundamente perturbador.
Conclusión
La princesa Kaguya del cosmos termina como una reinterpretación moderna y tecnológica del mito clásico, donde el amor no acepta límites, ni siquiera los de la muerte, el tiempo o la realidad. Iroha cambia el final del cuento, pero el precio de hacerlo —vivir en un mundo donde nadie se va del todo— queda flotando como una pregunta incómoda que la película nunca responde del todo.
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