Una mentira que abre puertas
Novio de alquiler (
Picture Perfect, 1997) presenta a Kate, interpretada por
Jennifer Aniston, una publicista talentosa pero estancada en Nueva York. Su jefe,
Kevin Dunn, la considera inestable y poco apta para ascender. La situación cambia cuando, gracias a un rumor inventado por su compañera Darcy, todo el mundo cree que Kate está comprometida con Nick (
Jay Mohr), un camarógrafo de Boston con el que solo tiene una foto en común.
Esa mentira impulsa su carrera y despierta la atención de Sam (
Kevin Bacon), el hombre que siempre le gustó. Sin embargo, la farsa pronto empieza a desmoronarse cuando Nick se convierte en un héroe local y Mercer, el jefe, exige conocer al supuesto prometido.
Entre la fachada y los sentimientos
Nick acepta ayudar a Kate y viaja a Nueva York para mantener la ilusión. Lo que debía ser un simple paripé se complica: durante una cena con Mercer y su esposa, Nick se desvive en elogios hacia Kate, mostrando sentimientos genuinos. Ella, desesperada por que todo acabe según lo planeado, organiza un montaje para simular una infidelidad de Nick.
El problema es que esa escena forzada evidencia la gran diferencia entre ellos: Kate quiere manipular la situación para mantener su ascenso laboral, mientras Nick actúa desde la sinceridad. Herido, él regresa a Boston, dejándola atrapada en la mentira.
Final explicado de "Novio de alquiler"
La historia se resuelve cuando Kate encuentra el regalo que Nick le había dejado y comprende lo mucho que lo ha subestimado. Decide enfrentar la verdad y admite la farsa ante Mercer y sus compañeros, repitiendo la misma frase que él le dijo: “me estaba vistiendo para el trabajo que quería”.
Sorprendentemente, Mercer no la despide. Confiesa que también exageró su propio pasado en el mundo de la publicidad y le recomienda que vaya tras lo que realmente desea. Kate viaja entonces a Boston y encuentra a Nick trabajando en una boda. Él la rechaza al principio, pero ella interrumpe la ceremonia y se disculpa públicamente, confesando lo mal que lo trató. La sinceridad funciona: Nick la perdona y, ante la ovación de los invitados, deciden darse una nueva oportunidad.
El mensaje detrás del romance
Más allá del esquema de enredos, el final de
Novio de alquiler funciona como crítica ligera al mundo laboral y a las apariencias. Kate consigue avanzar en su carrera, pero solo cuando se atreve a dejar atrás la fachada y apostar por la autenticidad.
El romance con Nick refuerza la idea de que la estabilidad no se construye sobre mentiras, sino en la honestidad. Una lección simple pero efectiva, en sintonía con otras comedias románticas de la época como
La boda de mi mejor amigo.
Cierre: la foto perfecta
La película concluye con Kate y Nick abrazados, como si la foto improvisada del inicio hubiera cobrado vida. La farsa laboral que los unió se transforma en una relación verdadera.
Y quizá ahí reside la ironía del título original,
Picture Perfect: en el mundo de la publicidad, todo parece estar diseñado para la cámara, pero las emociones reales siempre se cuelan, incluso cuando lo que empezó fue solo una pose.
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