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La cara de la muerte" (
The Wrong Patient, 2018) es un thriller televisivo de bajo presupuesto que mezcla cirugía plástica, obsesión enfermiza y un buen puñado de situaciones inverosímiles. Aunque parte de una premisa intrigante —una antigua compañera de universidad quiere suplantar a la protagonista a toda costa—, el resultado final se mueve entre el suspense ligero y el delirio involuntario.
¿De qué va “La cara de la muerte”?
La doctora Katie Jones es una cirujana plástica de éxito, con una vida aparentemente perfecta: tiene su propia clínica, un marido que la apoya y una hija encantadora. Pero todo se tambalea cuando aparece Liz, una excompañera de facultad con un pasado oscuro y una obsesión muy concreta: convertirse en Katie… literalmente. Lo que empieza con una simple petición estética se transforma en una espiral de suplantación, asesinatos y planes retorcidos donde nadie está a salvo.
¿Merece la pena ver “La cara de la muerte”?
Depende de lo que busques. Si te van los telefilms con aroma a domingo por la tarde, giros absurdos y una villana desatada, puedes encontrar aquí cierto entretenimiento. Eso sí, prepárate para suspender la lógica y aceptar que algunas escenas rayan la autoparodia.
✅ Lo mejor:
- La villana, interpretada con desparpajo, es lo mejor del conjunto: exagerada, sí, pero entretenida.
- Cierta crítica velada al culto a la perfección física y la cirugía estética desmedida.
- Tiene momentos tan surrealistas que acaban resultando involuntariamente divertidos.
❌ Lo peor:
- Guion lleno de agujeros y decisiones absurdas: los personajes rara vez llaman a la policía aunque haya muertos por el suelo.
- La protagonista resulta poco expresiva y difícil de creer como doctora o heroína.
- El famoso spray asesino que deja KO a cualquiera en segundos es más de ciencia ficción que de thriller serio.
- La historia es un refrito descarado de otros thrillers tipo “Obsesión fatal” o “Mujer blanca soltera busca”.
Conclusión: ¿vale la pena?
Sí, si… te apetece ver un thriller loco, sin muchas pretensiones, con una villana desquiciada, estética de telefilm y situaciones que rozan el culebrón.
No, si… buscas una historia coherente, bien escrita o con un mínimo de verosimilitud. Esto no es “Cisne negro”, es más bien “Cisne de plástico”.
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