En “La cara de la muerte” (The Wrong Patient, 2018), la doctora Katie Jones lo tiene todo: es una reconocida cirujana plástica, tiene una familia perfecta y una carrera envidiable. Pero todo da un giro cuando aparece Liz, una antigua compañera de universidad obsesionada con ella, que está dispuesta a hacer cualquier cosa —literalmente— por convertirse en su doble.
A partir de ahí, la vida de Katie se convierte en una pesadilla de celos, obsesión y crímenes encubiertos.
Final explicado de "La cara de la muerte"
Todo estalla cuando Katie descubre que Liz ha ido demasiado lejos. No solo ha acosado a su familia y saboteado su reputación, sino que también ha cometido varios asesinatos —incluyendo a la misteriosa doctora Mary y a la propia doctora Robin— utilizando un perfume envenenado.
Cuando Katie encuentra el cuerpo de Robin, la policía la convierte en la principal sospechosa. Pero gracias a un comentario de su marido Chris, recuerda un detalle crucial: una pintura de la Mona Lisa en la oficina de Robin escondía una cámara. Esa grabación contiene la prueba definitiva de que Liz fue quien mató a Robin.
Mientras tanto, Liz se hace pasar por Katie y seduce a Chris en un hotel. Cuando él se da cuenta del engaño, Liz intenta matarlo rociándolo con su famoso perfume tóxico. Justo en ese momento, Katie irrumpe en la habitación, se enfrenta a su rival y, tras un forcejeo, consigue arrebatarle el arma y clavarle un cuchillo. Liz muere desangrada frente al espejo, símbolo de su obsesión por la perfección.
¿Qué mensaje deja el final?
Katie sobrevive al infierno, aunque su vida ha quedado marcada. Pese a todo, en el cierre vemos a la familia reunida y a Chris volviendo a ejercer como cirujano. Sin embargo, el precio ha sido alto: pérdida de reputación, traumas y la constante sensación de que la perfección puede ser, en realidad, una trampa mortal.
La película, aunque exagerada en muchos puntos, lanza una crítica a la superficialidad y a los peligros de la obsesión por las apariencias. Liz representa ese deseo enfermizo de “ser otra persona”, de encajar en un ideal inalcanzable.
Reflexión final sobre "La cara de la muerte"
La cara de la muerte es un thriller que mezcla cirugía estética, celos enfermizos y crímenes en cadena. Aunque tiene algunos momentos inverosímiles, mantiene la tensión y juega con la idea de que la perfección, cuando se convierte en obsesión, puede tener consecuencias fatales.
El final es una metáfora clara: por mucho que alguien se esfuerce en parecerse a otra persona, lo que llevamos dentro es lo que realmente cuenta… y en el caso de Liz, lo que llevaba era pura oscuridad.
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