Explicación del final de “La Voz Dormida” (2011): entre la represión y la dignidad
Explicación del final de “La Voz Dormida” (2011): entre la represión y la dignidad
Por Madloco
| Publicado el 04/07/2025
¿De qué trata La voz dormida?
Basada en la novela homónima de Dulce Chacón, "La Voz Dormida" (2011) narra el drama de Pepita (interpretada por María León), una joven cordobesa que se traslada a Madrid durante la posguerra para estar cerca de su hermana Hortensia (Inma Cuesta), embarazada y encarcelada por su implicación con la resistencia republicana.
En medio de una ciudad asfixiada por el miedo, Pepita intentará ayudar a su hermana mientras se ve envuelta, sin quererlo, en la lucha clandestina contra la dictadura.
Un amor imposible y una lucha desigual
A pesar de declararse ajena a la política, Pepita acepta hacer de enlace entre su hermana y los guerrilleros escondidos en la sierra. Así conoce a Paulino, apodado “Chaqueta Negra”, del que acaba enamorándose. Mientras intenta mantenerse al margen, su implicación emocional crece: se arriesga para ayudar a su cuñado Felipe, herido, y acude a Don Fernando, el contable republicano reconvertido, que accede a curarlo en secreto.
La historia de amor entre Pepita y Paulino es tan intensa como trágica. Acepta ser su novia sabiendo el peligro que eso conlleva. La cárcel, el silencio forzado, la sospecha constante... la vida de Pepita se va estrechando a medida que los hombres del grupo guerrillero son detenidos uno tras otro.
El sacrificio de Hortensia y la voz que no se rinde
Tras dar a luz, Hortensia es trasladada al pabellón de madres, pero la tregua dura poco. Pese a los esfuerzos de Pepita por salvarla —apelando incluso al obispado y al padre del mismísimo Don Fernando, un general franquista—, la pena de muerte se mantiene.
La Guardia Civil acaba arrestando también a Pepita. La interrogan y torturan, pero no traiciona a nadie. Gracias a la intercesión del general Gonzalo es puesta en libertad, aunque a cambio pierde su empleo y el vínculo con Don Fernando.
La tragedia culmina cuando Mercedes, una funcionaria de prisiones que simpatiza con el sufrimiento de las presas, avisa a Hortensia de que su ejecución es inminente. La prisionera le pide que su hija sea entregada a su hermana. Así, Pepita descubre que su hermana ha sido finalmente fusilada, manteniéndose fiel a sus ideas hasta el último aliento.
Final Explicado: Una despedida silenciosa, pero llena de dignidad
El cierre de "La voz dormida" es demoledor: no hay redención, ni justicia, ni gloria. Pero sí hay algo mucho más poderoso: la dignidad. La dignidad de una mujer que, desde el silencio y la sencillez, sostuvo la memoria de quienes lucharon por sus ideales. Y aunque la voz de Hortensia fue silenciada, la de Pepita se alza —no con gritos, sino con actos— para seguir contando lo que otros intentaron enterrar.