¿De qué va "Crank: Veneno en la Sangre"?
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Crank: Veneno en la Sangre" (
Crank, 2006) nos mete de lleno en la vida de Chev Chelios, un asesino a sueldo británico afincado en Los Ángeles que despierta una mañana con una mala noticia: ha sido envenenado por la mafia china con una sustancia que ralentiza su corazón... hasta matarlo.
A partir de ahí, la película se convierte en una carrera contra la muerte: Chev tiene que mantener su adrenalina al máximo para seguir vivo. Y eso significa peleas, persecuciones, drogas, sexo público y todo lo que se te pueda ocurrir para mantener el pulso acelerado mientras busca venganza y una cura imposible.
Final explicado de "Crank: Veneno en la Sangre"
La historia alcanza su punto más salvaje cuando Chev descubre que no hay antídoto y que su jefe, Carlito, está compinchado con Verona, el hombre que le ha envenenado para ocupar su puesto. Chev, sin nada que perder, va a por todas.
Primero se carga al hermano de Verona, luego rescata a su novia Eve (a la que por fin le confiesa que es un asesino), y se lanza al asalto final. En un tiroteo brutal en un hotel, Don Kim —el mafioso al que supuestamente Chev había matado— aparece vivo y ayuda a nuestro antihéroe a acabar con los matones de Carlito.
En un giro final digno de videojuego, Chev se engancha a un helicóptero en pleno vuelo, pelea con Verona en el aire, le parte el cuello y se lanza al vacío con él. Mientras cae, llama a Eve para despedirse. La película termina con Chev estrellándose contra el asfalto… y, sorprendentemente, aún con signos de vida.
¿Qué sentido tiene el final de "Crank: Veneno en la Sangre"?
El cierre es puro delirio: un cuerpo humano no debería sobrevivir a una caída así, pero *Crank* no juega con las reglas del mundo real. Es más un cómic en movimiento, una fantasía violenta y salvaje donde la lógica no importa tanto como la adrenalina.
Ese plano final de Chev parpadeando tras el golpe no es solo un guiño gamberro: es una declaración de intenciones. Esta no es una historia sobre vivir o morir, sino sobre resistirse a rendirse, cueste lo que cueste.
Reflexión final sobre "Crank: Veneno en la Sangre"
Crank es un desfase continuo que no se toma en serio ni a sí misma. Jason Statham está desatado, la acción no da tregua y el montaje parece una mezcla de videoclip y videojuego de los 2000. ¿Realismo? Cero. ¿Diversión? Toda.
Una oda al exceso que, más que un thriller, parece una montaña rusa sin frenos… y sin cinturón de seguridad.
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