"Taxi 3" (2003) vuelve a reunir al dúo más caótico y querido de Marsella: Daniel, el taxista con más gadgets que un coche de James Bond, y Émilien, el policía más torpe pero entrañable del cuerpo. Esta vez, la ciudad está siendo asaltada por una banda de ladrones disfrazados de Papá Noel, y la cosa se les está yendo de las manos. Con la Navidad a la vuelta de la esquina, distinguir entre los verdaderos Santa Claus y los criminales se convierte en una pesadilla.
Entre líos sentimentales (Daniel y Lily en plena crisis, y Émilien sin enterarse de que Petra está embarazada… ¡de ocho meses!), patrullas ridículas y persecuciones de infarto, el caos está garantizado. Por si fuera poco, una periodista suiza llamada Qiu se infiltra en la comisaría para traicionar desde dentro, y los criminales planean un golpe final para escapar con todo el botín.
Persecuciones en la nieve y un taxi imparable
Tras una serie de meteduras de pata (como cuando Émilien arresta al mismísimo comisario Gibert disfrazado), el equipo descubre que Qiu forma parte de la banda de delincuentes, que en realidad son criminales chinos con un plan bien organizado: escapar a través de los Alpes, camuflados entre esquiadores y con el dinero ya en cuentas suizas.
Daniel y Émilien, ahora conscientes de que ambos van a ser padres, deciden tomar cartas en el asunto. El taxi es reconvertido una vez más para el terreno de nieve, y juntos se lanzan a perseguir a los malhechores hasta Tignes, en plena estación de esquí. Con la ayuda del general Bertineau y un grupo de élite lanzado en paracaídas, montan una operación de película para atrapar a los criminales antes de que escapen en helicóptero. Finalmente, los pillan justo a tiempo, saliendo de la nieve como ninjas.
Final explicado de "Taxi 3"
Tras atrapar a Qiu y su banda en una maniobra tan disparatada como eficaz, Émilien recupera su móvil robado y, para sorpresa de nadie, recibe una llamada urgente: Petra está de parto. Con Gibert congelado tras caer a un lago helado y Daniel a los mandos del taxi, la última carrera es hacia el hospital.
El bebé nace sano, es un niño, y Émilien… se desmaya al cortar el cordón umbilical, rompiendo su promesa de “mantenerse fuerte”. Mientras tanto, Daniel encuentra a Lily en los pasillos y le pide perdón por no haber estado a la altura. Le promete que va a cambiar, ser un buen padre y cuidarla como merece. Ella le perdona… y se lo lleva directo a la sala de cuidados intensivos para celebrarlo a su manera.
¿Y Gibert? Pues sigue tiritando en una silla de ruedas, murmurando "É…mi…lien" mientras todos a su alrededor intentan volver a la normalidad. Al estilo *Taxi*, claro: con un poco de amor, muchas risas y una buena dosis de locura francesa.
Un final navideño al estilo Daniel y Émilien
*Taxi 3* mezcla persecuciones imposibles, comedia absurda y momentos familiares que le dan un toque entrañable. No es solo una peli de acción, es una declaración de amor a sus personajes. Daniel sigue siendo un loco del volante con buen corazón, y Émilien un desastre adorable que, pese a todo, se convierte en padre y en héroe… más o menos.
El cierre nos deja con una sensación de círculo completo: dos amigos que maduran a su manera, dos bebés en camino y un taxi que, haga frío o calor, nunca frena. Perfecto para los fans de siempre y para quienes busquen reírse con una comedia francesa que no se toma en serio… y menos aún cuando hay nieve de por medio.