“Maléfica” (Maleficent, 2014), dirigida por Robert Stromberg y protagonizada por Angelina Jolie, le da la vuelta al clásico cuento de “La Bella Durmiente”, mostrándonos la historia desde el punto de vista de la villana… o más bien, de la incomprendida Maléfica.
De joven, Maléfica era un hada poderosa y de gran corazón que vivía en los mágicos y pacíficos páramos de los Moors. Allí conoció a un humano, Stefan, con quien compartió su primera amistad y amor. Pero el tiempo pasó y Stefan se dejó llevar por la ambición. Cuando el rey humano ofreció su trono a quien acabara con Maléfica, Stefan traicionó su amor: no la mató, pero sí le cortó las alas para fingir su muerte y quedarse con el reino.
Destrozada y consumida por el rencor, Maléfica convirtió su dolor en poder oscuro. Fue entonces cuando adoptó como aliado a Diaval, un cuervo al que salvó, y comenzó su venganza.
Final explicado de "Maléfica": ¿Quién despierta a Aurora?
Cuando Maléfica se entera del nacimiento de la hija del rey Stefan, Aurora, aparece en su bautizo y lanza la famosa maldición: al cumplir 16 años, la joven se pinchará el dedo con una rueca y caerá en un sueño profundo del que solo el beso del verdadero amor podrá despertarla. Maléfica lo dice con ironía, ya que no cree que ese tipo de amor exista, menos aún después de su propia traición.
Pero el destino juega una carta inesperada. Con los años, Maléfica observa de lejos cómo Aurora crece y, poco a poco, se encariña con ella. La joven, sin saber quién es en realidad Maléfica, la considera su hada madrina. Se forma entre ambas un vínculo genuino y tierno, hasta el punto de que Maléfica intenta sin éxito romper la maldición que ella misma lanzó.
En un intento desesperado por salvar a Aurora, Maléfica lleva al joven príncipe Philip al castillo para que le dé el “beso de amor verdadero”. Pero el beso no funciona. Lo que sí funciona —y aquí llega el giro más emotivo de la película— es el beso en la frente que Maléfica le da a Aurora con todo su amor sincero de madre adoptiva. Ese gesto, puro y verdadero, rompe el hechizo. El amor verdadero no era romántico, sino maternal.
¿Qué pasa con el rey Stefan?
Tras despertar a Aurora, Maléfica intenta huir con ella del castillo, pero el rey Stefan, consumido por la obsesión y la locura, les tiende una emboscada. Diaval, transformado en dragón, intenta defenderlas, pero los soldados logran atraparlos. Aurora encuentra las alas de Maléfica encerradas y las libera, devolviéndole su poder completo.
Con sus alas recuperadas, Maléfica se enfrenta a Stefan en una batalla final. Cuando tiene la oportunidad de matarlo, decide no hacerlo. Le perdona la vida. Pero Stefan, incapaz de dejar ir su odio, se lanza sobre ella por la espalda. En la lucha, Maléfica consigue salvarse gracias a sus alas, pero Stefan cae al vacío y muere.
¿Cómo acaba "Maléfica"?
Con la amenaza del rey eliminada, Maléfica restaura la paz en los Moors. Pero, en un giro aún más esperanzador, no se queda con el poder: es Aurora quien es coronada como reina, uniendo el mundo humano y el mágico. La historia también insinúa un comienzo romántico entre Aurora y el príncipe Philip, pero sin prisa ni clichés.
Maléfica, ahora en paz consigo misma, deja atrás su papel de “villana” para convertirse en una figura materna redimida y guardiana del equilibrio entre los dos mundos.
Conclusión de "Maléfica"
Maléfica nos recuerda que las historias tienen más de un lado. Aquí, la “mala” resulta ser la víctima de una traición brutal, y el amor verdadero no es el de un príncipe, sino el de una figura maternal que crece a través del perdón.
La película reformula el clásico cuento de hadas con una mirada moderna, emotiva y visualmente poderosa. Y lo más importante: desmonta la idea de que solo el amor romántico puede salvarnos. A veces, el amor más puro y transformador es el que nace de una segunda oportunidad.