Hellboy" (2004) final explicado: un final que redefine su destino
Hellboy" (2004) final explicado: un final que redefine su destino
Por AbandoMoviez
| Publicado el 01/12/2024
Un demonio que decide ser héroe
La cinta Hellboy (Hellboy, 2004), dirigida por Guillermo del Toro, arranca con un giro de fantasía oscura: un ritual nazi durante la Segunda Guerra Mundial trae a la Tierra a una extraña criatura. El profesor Trevor “Broom” Bruttenholm la adopta y cría, dándole un nombre y un propósito. Ese ser, mitad demonio y mitad humano, termina trabajando décadas después para el BPRD, enfrentándose a amenazas paranormales mientras lucha con una verdad incómoda: su destino podría ser el fin del mundo.
El filme, inspirado en el cómic de Mike Mignola, mezcla humor irónico, combates sobrenaturales y un trasfondo emocional más complejo de lo que aparenta. Un equilibrio que recuerda a obras como Blade II, donde la estética y la acción se combinan con dilemas personales.
El momento de la verdad para Hellboy
En el clímax, el temible Rasputín atrapa a Hellboy junto a Liz y John Myers. Su plan es obligar al demonio a abrir un portal para liberar a los Ogdru Jahad, deidades cósmicas que reducirían el mundo a cenizas. Para doblegarlo, le arrebata el alma a Liz, usándola como moneda de cambio.
Hellboy, movido por amor, cede a su destino y pronuncia las palabras que inician la apertura. Pero Myers, en un acto desesperado, lo confronta. Le recuerda que su vida no está escrita por su origen, sino por lo que decide hacer con ella. Es un instante breve pero decisivo.
Con esa chispa de rebeldía, Hellboy revierte el ritual, aniquila a Rasputín y frustra el apocalipsis. Sin embargo, el villano lanza un último golpe: libera al monstruoso Behemoth. La pelea es brutal. Hellboy permite que la criatura lo trague, solo para destruirla desde dentro con una granada.
Final explicado de "Hellboy"
Tras la batalla, Hellboy recupera el alma de Liz y la devuelve a su cuerpo. Ella despierta, y su relación, que había sido una tensión latente durante toda la trama, se sella con un beso. El peligro ha pasado, pero la elección de Hellboy ha dejado claro algo esencial: es él, no su herencia demoníaca, quien decide su identidad.
El desenlace deja un matiz poderoso. La película concluye con la imagen de un héroe que, aunque lleva cuernos y piel roja, es más humano que muchos hombres.
Un mensaje contra el determinismo
Este cierre no solo resuelve la amenaza física, sino que reafirma el núcleo temático: la libertad de elección frente a un destino impuesto. Es imposible no pensar en mitos clásicos como el de Edipo, donde la lucha contra la profecía define la trama. La diferencia es que Hellboy la vence.
El film refuerza así un mensaje universal: el origen no dicta el futuro. En este sentido, comparte espíritu con producciones como Constantine, que también exploran la redención de un antihéroe.
Epílogo: fuego, amor y libre albedrío
Hellboy (2004) combina acción, estética de cómic y un corazón insospechado. Su final no es solo un combate espectacular, sino una declaración de principios: somos lo que elegimos. Y sí, quizá sea un demonio… pero es nuestro demonio.