Ahora que Primate acaba de estrenarse en cines y vuelve a poner a los simios en el centro del thriller, quizá sea buen momento para mirar atrás y rescatar una de esas películas que el tiempo ha tratado con demasiada ligereza: Link.
Porque sí, Link es una película con un mono asesino vestido con traje de mayordomo. Y dicho así suena a sobremesa de sábado en Antena 3. Pero lo curioso es que detrás de esa premisa casi pulp se esconde un thriller bastante más serio, más incómodo y mejor rodado de lo que muchos recuerdan.
Y eso, en el fondo, también tiene algo de justicia poética.
Richard Franklin y el terror elegante
Detrás de Link estaba Richard Franklin, director australiano responsable de Patric y de la infravalorada Psicosis II. No era un tipo cualquiera, y eso se nota desde el primer plano.
Link no es un festival de sustos ni una película de serie B rodada deprisa y corriendo. Es un thriller de atmósfera lenta, incómoda, casi hitchcockiana en algunos momentos. La historia sigue a una estudiante (interpretada por Elisabeth Shue) que pasa el verano en la mansión de un excéntrico profesor de primates… donde convive con varios chimpancés, entre ellos el inquietante Link.
Y poco a poco, muy poco a poco, algo empieza a ir mal.
El mono que no parpadea
Lo que hace especial a Link no es la violencia (que la hay), sino la tensión. El animal no es un monstruo caricaturesco. No hace muecas exageradas ni se comporta como un villano de cómic. Es frío. Observador. Inteligente. Y eso inquieta más que cualquier rugido digital.
Franklin juega con el espacio de la casa, con los silencios y con la sensación constante de que el peligro está ahí, mirando, esperando. No hay música machacona avisando del susto. Hay incomodidad. Y funciona.
En una época en la que muchas películas con animales asesinos apostaban por el exceso, Link eligió el camino del suspense clásico.
lisabeth Shue antes de convertirse en icono
Antes de Regreso al Futuro II o Leaving Las Vegas, Elisabeth Shue ya demostraba aquí que sabía sostener una película casi sola. Su personaje no es una scream queen al uso. Es racional, observadora, y tarda en asumir que lo que ocurre no tiene explicación lógica.
Esa progresión, ese paso de la incredulidad al miedo real, es uno de los grandes aciertos del film.
Una rareza que no encajó en su momento
Quizá el problema de Link fue llegar en una década donde el terror pedía más ruido y menos contención. No tenía el espectáculo de un blockbuster ni la sangre de un slasher. Tampoco era una comedia negra al estilo ochentero. Se quedó en tierra de nadie.
Y eso, en su momento, jugó en su contra.
Pero vista hoy, esa misma contención es lo que la hace interesante. No es una película histérica. Es un thriller sobrio con una idea muy sencilla: el miedo a lo que creemos controlar.
¿Por qué defenderla ahora?
Porque no es la película que muchos creen recordar.
Porque tiene más pulso del que aparenta.
Y porque forma parte de ese cine ochentero que se atrevía a mezclar thriller elegante con premisas aparentemente absurdas sin pedir perdón.
Link no es una obra maestra, pero tampoco es la curiosidad olvidable que algunos despachan en dos líneas.
Puede que no conquistara la taquilla en su día, pero si le das otra oportunidad, igual descubres que el mono siempre estuvo jugando en otra liga...
Si hablamos de simios que dan mal rollo de verdad, la buena era Atracción diabólica del gran George A. Romero.
Link está bien, tiene su rollo elegante y todo eso, pero el mono de Romero juega en otra liga. Ahí sí que hay incomodidad real. No es solo “animal peligroso”, era algo mucho más turbio, más enfermizo.
Para mí, si hay que elegir simio inquietante de los 80, me quedo con aquella mona capuchina entrenada como ayudante, no hay debate.
Precisamente la volví a ver hará apenas un mes .Buena peli y la actuación del inquietante Link está muy bien, teniendo en cuenta que es un simio, la época de la película, efectos y demás ,pero es más que aceptable.Y bueno, Elisabeth Shue fantástica como casi siempre.
Carlos Teorético
#1
Se ve interesante pero voy a ser sincero al respecto, no me agradan los simios y mucho menos sus películas, jajaja.
Reportar CitarCuriosamente ayer ví la de «Primate» y reforzó lo anteriormente dicho, aunque la película haya sido entretenida.
Gracias por la recomendación y el reportaje, de cualquier manera.
Saludos.