El tiempo pasa, pero el buen terror no envejece. En 2026 se cumplen 40 años de un puñado de películas estrenadas en 1986 que no solo definieron el cine de terror de su época, sino que siguen influyendo en el género décadas después. Fue un año especialmente fértil, donde convivieron el body horror más extremo, el terror psicológico, la serie B desatada y algunas de las criaturas más icónicas del cine fantástico.
Repasamos nueve títulos esenciales que celebran su cuarenta aniversario y que siguen demostrando que el miedo, cuando está bien construido, no caduca.
Aliens: El regreso
James Cameron convirtió el terror claustrofóbico de Alien en una pesadilla bélica sin perder intensidad ni monstruos. Aliens amplió el universo xenomorfo, añadió acción militar y convirtió a Ellen Ripley en un icono absoluto del cine fantástico.
Aunque más explosiva que su predecesora, su tensión, diseño de criaturas y sensación de amenaza constante la mantienen como una de las secuelas más respetadas de la historia… y una obra clave del terror sci-fi.
La Mosca
David Cronenberg llevó el body horror a su máxima expresión con una tragedia tan física como emocional. La Mosca no solo impacta por sus efectos prácticos —todavía difíciles de superar—, sino por su devastador retrato de la enfermedad, la degradación del cuerpo y la pérdida de identidad.
Cuatro décadas después, sigue siendo tan perturbadora como conmovedora.
Terciopelo Azul
No es terror convencional, pero pocas películas generan tanta incomodidad.
David Lynch desnudó la oscuridad que se esconde bajo la América suburbana con una historia que mezcla erotismo, violencia y pesadilla psicológica.
Terciopelo Azul no busca el susto fácil, sino una sensación de amenaza constante que se te queda pegada mucho después de terminar.
La Tienda de los Horrores
Una comedia musical con una planta carnívora como monstruo central no debería funcionar… pero funciona de maravilla.
La Tienda de los Horrores mezcla humor negro, crítica social y terror ligero con una creatividad desbordante. Audrey II es uno de los monstruos más carismáticos del cine ochentero y la película sigue siendo una rareza irresistible.
Henry: Retrato de un asesino
Cruda, incómoda y sin concesiones. Henry se aleja del sensacionalismo para ofrecer uno de los retratos más realistas y perturbadores del asesino en serie.
Sin música grandilocuente ni artificios, la película golpea por su frialdad y su mirada casi documental, anticipando un tipo de terror mucho más adulto y nihilista.
El Terror Llama a su Puerta
Una celebración absoluta de la serie B: zombis, parásitos alienígenas, fraternidades universitarias y humor macabro.
El Terror Llama a su Puerta es puro entretenimiento de culto, con frases memorables y un espíritu gamberro que la ha convertido en un clásico para los fans del terror más desenfadado.
House: Una Casa Alucinante
Terror, comedia y surrealismo se dan la mano en una de las películas más imprevisibles de la década. House juega constantemente con el espectador, mezclando sustos, humor absurdo y un imaginario visual desbordado.
No siempre coherente, pero siempre divertida, representa como pocas el espíritu libre del terror ochentero.
Critters
Pequeñas criaturas, mucho caos y espíritu ochentero sin complejos. Critters no aspira a ser profunda, pero sí a divertir, y lo consigue gracias a su mezcla de terror ligero, ciencia ficción y sentido del humor. Un ejemplo perfecto del fantástico popular de la época.
Poltergeist II: El Otro Lado (1986)
La secuela de Poltergeist no suele figurar entre las más celebradas del género, pero el tiempo la ha convertido en una pieza clave del terror ochentero. Dirigida por
Brian Gibson y producida nuevamente por
Steven Spielberg, Poltergeist II: El Otro Lado abandona el suburbio para adentrarse en un terror más oscuro, espiritual y enfermizo, ampliando la mitología de la saga de forma arriesgada.
Prot
#1
Terciopelo Azul terror? mas bien un noir
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