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Dragged Across Concrete es una pelicula de accion, drama y thriller que se estreno en el año 2018. Esta dirigida por S. Craig Zahler y protagonizada por Mel Gibson, Vince Vaughn, Don Johnson, Tory Kittles, Laurie Holden, Michael Jai White y Jennifer Carpenter.
Dos policías son suspendidos cuando un vídeo de sus duras tácticas de detención de delincuentes se convierte en la noticia del día en los medios de comunicación. Ambos con problemas personales que podrían solucionarse con dinero, deciden aprovechar su condición de civiles para hacer algo al margen de la ley.
Película mas que correcta, me he encontrado un thriller muy bien dirigido con buen ritmo puesto que nunca aburre y eso que son dos horas y media llenas de diálogos y con un ritmo pausado pero como dije anteriormente no aburre, es un thriller que ha pasado desapercibido por muchos pro deberían verlo ya que vale la pena verle porque nos hace acordar de las peliculas de accion clásicas de los años setenta y tambien porque aparece Mel Gibson, quien parece que ha cogido vuelo otra vez en su carrera.
Vamos a ver, pues lo unico que no me gusto de la pelicula es su excesiva duración, pues tampoco es que se quiera contar una gran historia como para que dure casi tres horas, es un thriller de accion bastante sencillo con una primera hora que es super aburrida pero es donde iremos conociendo a los personajes y pues ya después del robo del banco es que empieza a volverse interesante, escenas fuertes, diálogos interesantes y sobretodo un buen desarrollo de la historia que se va conservando hasta su buen final.
Las actuaciones son tremendas, tenemos a un Mel Gibson ya entrado en años haciendo una estupenda actuación, pues parece que se ha reivindicado luego de estar algunos años fuera de las pantallas y ya desde hace tiempo le vemos en plena forma actuando en peliculas como The Expendables 3, Blood Father y Machete Kills, además todavía tiene mucho que ofrecer y por ahi estan diciendo hace rato que podrían hacer Lethal Weapon 5, esperemos que si. Vince Vaughn no es que me guste mucho pero aquí hace buena dupla con Gibson aunque les hace falta mucha química como para que sea una buddy film.
En el reparto tenemos muchas caras conocidas como Don Johnson, Laurie Holden o Michael Jai White, aparecen por ahi pero no tienen casi presencia en pantalla y lo que mas me molesto fue la corta participación de Jennifer Carpenter, muy pobre y eso que es una excelente actriz pero aquí sale y como al rato la matan de una manera brutal en la escena del robo al banco.
Que mas se podría decir, pues prácticamente nada mas, S. Craig Zahler nos ha sorprendido nuevamente tal y como lo hizo con Bone Tomahowk, me falta ver la otra pelicula que tiene por ahi ya que a penas ha dirigido tres y es Brawl In Cell Block 99, que es protagonizada por Vince Vaughn, y pues ya le daremos la oportunidad.
En definitiva Dragged Across Concrete me ha parecido una pelicula muy buena, no es una obra maestra pero para mi ha sido una grata sorpresa y obviamente me atrevería a recomendarla ya que esta pequeña joyita no puede pasar desapercibida.
S. Craig Zahler ya había logrado captar la atención de la critica con sus dos películas anteriores, Bone Tomahawk y Brawl in Cell Block 99, ambas muy recomendables. Ahora, da un paso muy importante en su carrera con Dragged Across Concrete, con un recuperado Mel Gibson en el rol principal.
Estamos ante un neo noir, políticamente incorrecto, repleto de diálogos misóginos, racistas, xenófobos y un largo etc, expresamente provocadores, despiadadamente violento y con un pulso vibrante; que parte de una trama policiaca, una buddy movie, de atracos bancarios y moral difusa; y, que gana puntos con unos personajes bien diseñados, (atención a Vince Vaughn, un actor que no es de mi agrado pero que aquí lo hace muy bien), hasta desembocar en un climax final cruel y sorprendente; arropado todo por una estupenda banda sonora.
Policías desesperados y dispuestos a todo, despiadados delincuentes, todos hartos del sistema, (¿quiénes son los buenos y quiénes son los malos?), un ambiente pulp que bebe del más sucio cine de acción setentero; toda una bocanada de aire fresco y un acierto total.
Correcta película de este director que hay que seguirle la pista aún más ya que con celda 99 que es brutal quedó el listón muy alto y está no se queda atrás aunque aquí la historia es diferente es un thriller con ladrones y policías de dos horas y media si con una primera hora algo lente pero necesaria para conocer a los personajes pero ya después desde que sale Jennifer carpenter para arriba ya se nota la mano del director con el robo al banco y todo lo que sigue después brutal no te esperas nada de lo que pasa
Mel Gibson esta sensacional a pesar de sus años y se lleva al resto del reparto también a destacar a Jennifer Carpenter para lo que poco que sale está genial Le hubiese dado más protagonismo también buenas escenas algún destripamiento por ejemplo la escena de las llaves brutal y un buen final que no te lo esperas
Buena pelicula algo inferior a la anterior del director pero no deja de sorprender sin duda veanla
Críticas: 4
Mad Warrior
9
Jodido Steven Zahler, que me ha rajado el vientre, ha metido la mano dentro, ha removido mis tripas y las ha tirado al suelo sin compasión. No había ninguna llave dentro, sino mi incredulidad, bañada en bilis, debido a todas las cosas tan horribles y deprimentes que estaban sucediendo ante mis ojos.
“Nos vamos a meter en un mundo nuevo, un mundo turbio“, dice el personaje de Vince Vaughn. Sí, una jungla urbana envuelta en tinieblas donde hay que cazar leones antes de que ellos te devoren a ti.
Que gentuza como Yorgos Lanthimos, Greta Gerwig o el puñetero Zack Snyder tengan todas las oportunidades para trabajar con los grandes estudios de Hollywood y Zahler no es una de las mayores injusticias del panorama cinematográfico actual. Al él le da igual, sabiendo su opinión sobre los productos que fabrica la industria, todos “llenos de píxeles, movimientos de cámara y mensajes“; ocupado con su trabajo de escritor y compositor, por ahora, con “Al otro Lado de la Ley“, ha engendrado una trilogía de género que rezuma algo que esos mencionados productos y sus respectivos creadores nunca serán capaces de darnos: cine, en estado puro.
Con Mel Gibson a bordo gracias a la influencia de Vaughn esta fue la obra más costosa del de Florida, metiéndose aquí de lleno en la tradición del “hard-boiled“, situando su historia, desde el principio, en las aceras, en callejones nocturnos de los suburbios de Vancouver, envueltos en tenues luces. Un trabajo de fotografía y puesta en escena soberbio para trasladarnos a unos ambientes tan crudos y realistas como a la vez desplazados a un entorno sofisticado sólo correspondiente a la creación cinematográfica. A Quentin Tarantino se le haría la boca agua viendo esta película.
Y al igual que él, Zahler también disfruta dilatando el tiempo que necesitan sus personajes para moverse por el espacio e interaccionar entre ellos. Los que se quejan del ritmo y de la duración de las escenas, y del metraje en general, no entienden nada de nada; el director también es escritor, y en un libro el escritor se toma mucho tiempo describiendo a un personaje y el entorno en el que está moviéndose, y eso es lo que hace Zahler, pero en lugar de una pluma está usando su cámara. Da tiempo a sus personajes para moverse y al espectador para familiarizarse con esta atmósfera y dejar que poco a poco penetre en ella.
Una atmósfera espesa, viciada de tensión, hiperestilizada en su uso de las sombras y las luces (Benji Bakshi es un genio). Mientras Johns (brutal Tory Kittles) sujeta el bate de baseball frente a la puerta de su madre lo único que se escucha es el silencio del entorno; ser parte de esos silencios y lo que aguarda bajo ellos es el elemento que mejor maneja el director. Si algo se respira es suciedad y pérdida, porque este es el mundo de las lacras que sobreviven arrastrándose bajo el asfalto, y nos conviene visitarlo mucho antes de la presentación de los protagonistas, Ridgeman y Lurasetti.
Como un Martin Riggs amargado al que Murtaugh se le murió hace mucho tiempo, Gibson ofrece la cara más negra de los héroes de acción que interpretó antaño, acompañado ahora por un Vaughn de nuevo genial a las órdenes del director. No son dos policías corruptos, sino dos dinosaurios incapaces de entender el mundo en el que viven, y aquí Zahler no hace ninguna concesión a la corrección política; de hecho, y es de agradecer que alguien lo haga, se atreve a observar anomalías de la sociedad actual que otros evitan siquiera comentar por miedo a las típicas reacciones.
Pero el racismo de ciudadanos negros a blancos existe, y la prostitución, y la brutalidad policial, y la actitud demasiado indulgente con los criminales y demasiado condenatoria con la autoridad, y el venenoso sensacionalismo del que hacen gala los medios, y la inmediata indignación por la discriminación hacia una minoría (negros y latinos, ¿minoría en EE.UU.?...¿desde cuándo?). Anomalías a las que Zahler mira de frente con un espíritu reaccionario, pero también honesto y sin pelos en la lengua, o más bien lo hace a través de los ojos del policía de Gibson, especie de contemporáneo Harry Callahan, suspendido por su brutalidad en acto de servicio...
No nos cuesta entonces, al menos no a un servidor, simpatizar con Ridgeman, independientemente de sus opiniones o visión de la sociedad. Con una esposa coja, ex-policía además, y una hija amenazada por los niñatos cabrones del barrio, lo lógico es que quiera cambiar de vida lo más rápido posible.
La corrupción no es moralmente reprochable en esta ocasión ya que él y Lurasetti son ahora civiles. El guión entonces, muy al estilo “tarantiniano“, presenta un buen número de personajes que poco después irán cruzándose por acto de mala suerte. Sin embargo Zahler no se pega a ellos como debiera...
Es al menos curioso. Dedica tiempo, mucho tiempo, al trabajo de investigación en el que se embarcan los protagonistas, dejando la acción a un lado y recreándose en la tediosa rutina que subyace al género policíaco/criminal, raramente vista en el cine. Andrew Dominik, por ejemplo, supo mostrarla bien en “Mátalos Suavemente“ (al igual que Tarantino o Kitano). Largas esperas y conversaciones insignificantes, pero de algún modo necesarias para humanizar a los personajes y hacer que el espectador sea parte del momento, se suceden una tras otra; es un deleite para los oídos escuchar a Gibson y Vaughn enzarzarse en esas afiladas discusiones que parecen escritas por el mismísimo Elmore Leonard.
Por desgracia la atención minuciosa que se pone en las situaciones y en el desarrollo del argumento no sucede de igual manera con los personajes. Les conocemos y les vemos actuar, pero el tiempo dedicado a ellos es menor; si el metraje se alarga hasta más de 2 horas y media es necesaria otra hora para profundizar en las vidas de la esposa malograda y la hija de Ridgeman, la prostituida madre de Johns y su hermano paralítico, la de la novia de Lurasetti, y a su vez en las relaciones que todos ellos mantienen. Estos individuos piden a gritos entrelazarse y compartir su intimidad y sus emociones, pero quizás eso sea demasiado humano para el mundo tan inhumano que concibe el director...
El ejemplo más claro reside en el personaje de Jennifer Carpenter. Se derriba otro cliché: en todas las películas de acción norteamericanas estamos acostumbrados a ver a una persona anónima siendo asesinada por el villano de turno, sin causar el más mínimo efecto; es un extra, no influye en el espectador. Pero Zahler se recrea en la existencia que acaba de imaginar para Kelly Summer, en su frustración, su dolor, otra perdedora más de un sucio mundo de perdedores, madre de un bebé y trabajadora del banco que va a ser atracado. Pese a este ejercicio de introspección tan extraño está claro que va a ser asesinada (lo lleva escrito en la frente con letras enormes).
La trampa está servida con una mala sombra digna de Sam Peckinpah. Ahora se nos quedará en el hígado la imagen de la pobre Kelly con las manos destrozadas, presentada y asesinada en menos de 5 minutos; pero ojalá el guión la hubiese desarrollado más, igual que a la esposa y la hija de Ridgeman, la madre de Johns y la novia de Lurasetti. Una lástima que las mujeres no tengan mucho protagonismo en el cine de Zahler, porque aquí podrían construirse un par de personajes fuertes y carismáticos (para eso están Carpenter, Laurie Holden y Vanessa Calloway en el reparto).
El 3.er acto, que engloba la persecución de ese grupo de espeluznantes ladrones expertos por Ridgeman y Lurasetti y su enfrentamiento en las afueras es una clase maestra de cine. Zahler recuerda a Melville: su tratamiento de la dilatación del tiempo, casi trascendental, acumula la tensión hasta lo insoportable y la libera en dosis de ultraviolencia áspera, abrasiva. Sin piedad.
Por otro lado habría que viajar a los “hard-boiled“ de Westlake para hallar un escenario criminal donde la rabia, el odio y la codicia dominasen con tanta eficacia a los implicados en la trama. Los pequeños giros que se van sucediendo en este escenario único, de nuevo oculto por las sombras, son siempre sorprendentes.
Queda un sabor amargo y una confusa sensación. ¿Quién debería haber ganado y haber perdido? Quizás lo más apropiado, como sucedía en el cine clásico de criminales en el que se inspira el director, es que todos hubiesen perdido, al fin y al cabo nadie gana nunca en este mundo. ¿Pero qué más da la baja recaudación o algunas malas críticas de ignorantes que no entienden nada?
Con no mucha frecuencia aparece en el cine actual una obra tan contundente, sólida y directa. Zahler es una gran promesa, un heredero de Don Siegel, Walter Hill o Peckinpah en toda regla, de los cineastas duros de antaño que hablan de tipos duros, situaciones duras y un mundo duro. Sólo podemos esperar que su siguiente trabajo no tarde en llegar...
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