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No faltaron las típicas gamberradas entre bambalinas de los hermanos en este rodaje: Sam Wood padecía úlceras, por lo que lo primero que hacía al llegar al curro era pedirse un buen vaso de leche. Los Marx se las arreglaron para que a los pocos días dicho vaso pasara a ser un biberón, con el consecuente cabreo del director.
En un caso distinto, a Wood se le ocurrió poner una multa de 50 dólares a los trabajadores que llegaran tarde al estudio, cosa que Groucho aplaudió, solo para encontrarse que la mañana en que se empezó a aplicar la medida, sus hermanos habían bloqueado la puerta del garaje de su casa con clavos, convirtiendo a Groucho en el primero de los sancionados. Desde entonces, los tres se lo tomaron como un juego y empezaron a apostarse a cuál de los tres multaría Wood al día siguiente. El director abandonó la idea poco tiempo después.
Antes de retomar básicamente la estructura argumental básica que ya se vio en “Los Cuatro cocos“ y “El Conflicto de los Marx“ (los hermanos se meten en un lío relacionado con una pareja de enamorados y los ayudan), Irving Thalberg descartó algunas ideas previas.
Un ejemplo es el argumento propuesto por el guionista James Kevin McGuinness, donde Harpo iba a ser el mejor tenor del mundo, aunque no se lo veía hablar ni cantar en ningún momento.
Otro argumento rechazado por Thalberg, que presuntamente gustaba mucho a Groucho aunque cabe añadir que parece que tiene un poco de leyenda urbana, pues no se sabe quién lo creó, corrió durante años mediante boca-oreja por Broadway hasta que Mel Brooks lo guionizó y ejecutó: era, tal cual, el argumento de “Los Productores“, con Groucho en el papel que después haría famoso Zero Mostel, solo que ambientado específicamente en el mundo de la ópera y no en el del teatro en general.
No es necesario fijarse mucho en el detalle de que la película empieza de golpe y porrazo, sin ni tan siquiera un fundido, saltando de los créditos iniciales a la acción. Ello se debe a que en el estreno original había un prólogo que situaba la acción en Milán, tras lo cual venía un corto número musical. Esta secuencia se eliminó durante la 2ª Guerra Mundial, cortándose del máster original para hacer las copias que recibirían las tropas estadounidenses para su entretenimiento: no se podía dar buena imagen de Italia, que en ese momento era el enemigo.
- Se dice que el origen de esta película está en una timba de poker que estaba jugando Chico no mucho después de ser despedido de la Paramount, en la que perdió mucho dinero (y van...) y quedó endeudado con sus compañeros de juego. Uno de los jugadores de esa partida era Irving Thalberg, y éste aprovechó el momento para camelárselo y que convenciera a sus hermanos Groucho y Harpo para que los tres firmaran un jugoso contrato con Metro Goldwyn Meyer.
- Una leyenda hollywoodiense dice que cuando los Marx e Irving Thalberg tuvieron su primera reunión formal en MGM, el joven ejecutivo de oro los plantó a media reunión (lo hacía con todo el mundo) para dedicarse a otros menesteres. Unos furibundos Marx hicieron acopio de ramas y pidieron a un botones del estudio que les trajera patatas. Mientras tanto, pusieron las ramas en el hogar del despacho de Thalberg, la encendieron y se pusieron a asar las patatas en pelota picada en señal de protesta en el despacho del directivo. Al volver Thalberg y ver el panorama, éste hizo pedir mantequilla, se desnudó y se unió a la acampada.
- Sam Wood era un perfeccionista tan obsesivo como el mismo Stanley Kubrick, y ello empezó a crear cierta tensión entre el trío y el director. En una de las varias escenas en que Harpo trepa por una cuerda, la repitió tantas veces que el actor acabó con las manos sangrantes e inflamadas. Otra vez, Groucho no decía una frase como él quería y le dijo ¨Supongo que no se puede hacer un actor a partir de una figura de arcilla¨. Groucho contestó ¨Ni hacer un director a partir de una talla de madera [por si las flies: Wood=Madera]¨.
- Harpo Marx admitió que a sus 47 años debía haber usado más dobles para sus escenas acrobáticas.
- Los ejecutivos de MGM mandaron a los Marx a hacer una pequeña gira para representar escenas de la peli en teatros y comprobar la reacción de la audiencia y poder corregirlas y modificarlas después. Fue un éxito.
Se incluyó en la actualización de 2007 del AFI¨s 100 Years... 100 Movies, en el número 85.
En 1993, Una noche en la ópera fue seleccionada para preservarse en la National Film Registry de Estados Unidos por la Biblioteca del Congreso como ¨película cultural, histórica o estéticamente significativa¨.
El éxito de este film, propició su continuación con Un día en las carreras (A Day at the Races), dirigida por el mismo Sam Wood en 1937, que no obtuvo la misma aceptación.
Curiosidades: 8
bigladiesman
Hablando de gamberradas, uno de los guionistas, Al Boasberg, fue el que creó la escena del camarote. Una vez la hubo escrito procedió a recortar el redactado y pegó las piezas en el techo de su despacho. Thalberg y los Marx tuvieron que estar horas montando el puzzle este.
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