Ficha Dos Mulas y una Mujer

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Críticas de Dos Mulas y una Mujer (2)




Mad Warrior

  • 16 Dec 2018

7



Él es uno de los pistoleros más duros, rápidos y caraduras. Ella, una de las monjas más peculiares, tercas y obstinadas.
Dios no los crió, pero ellos se juntarán, formarán pareja y protagonizarán uno de los ¨westerns¨ más interesantes y originales del género de la mano del veterano Don Siegel.

El mismo año que Sam Peckinpah nos regalaba la genial ¨Balada de Cable Hogue¨, otro conocedor del género, Don Siegel, se reunía por segunda vez con Clint Eastwood tras ¨La Jungla Humana¨ para regresar a los tiempos de los pistoleros, las revoluciones y los caballos. Realmente, la historia fue concebida por el rey del ¨western¨ de la serie ¨B¨, Budd Boetticher, quien pretendía dirigirla creyendo que sería buena idea tener a Robert Mitchum y Deborah Kerr para los papeles principales (ya habían interpretando a unos personajes similares en ¨Sólo Dios lo Sabe¨, de John Huston).
Finalmente el guión acabó llegado a las manos de Albert Maltz, quien reescribió la mayor parte de la trama dejando como protagonista al más contemporáneo Clint Eastwood. Cuando éste ya estaba en el proyecto convenció a Elizabeth Taylor para encarnar a la hermana Sara, pero como los caminos de la vida no van por donde uno quiere, Shirley MacLaine terminó acompañándole, lo que no hizo mucha gracia ni a Eastwood, ni a Siegel, ni a Boetticher, ya que, según decían, la srta. MacLaine era de todo menos dulce y fácil de tratar.

Poco después de la Guerra Civil americana, el ejército francés hostiga y masacra continuamente a los revolucionarios mejicanos. En medio de este clima tan turbulento e inseguro, Hogan, un ex-soldado reciclado en mercenario, vive sin seguir leyes de ningún tipo, ni creencias, ni compromisos políticos, él sólo pelea por su suerte y punto; por casualidades de la vida se topa con Sara (no por milagros, como erróneamente ella piensa), una mujer que está siendo acosada por unos bandidos, una mujer guapísima que resulta ser una monja, pero no una cualquiera, sino la más cabezota y pintoresca que existe.
Pues el destino ha querido que se encuentren, ya que mientras la hermana Sara está recolectando dinero para ayudar a las milicias de Juárez, Hogan tiene pensado participar junto a éstas en la toma de un cuartel militar francés, pero no por la causa, sino por el botín que las tropas tienen bien guardado en una caja fuerte. Hogan y Sara vivirán una retahíla de emocionantes aventuras donde estrecharán lazos hasta que llegue el 14 de Julio, día elegido para el gran asalto.

Hay que rendirse ante lo evidente: ¨Dos Mulas y una Mujer¨ no es el mejor ¨western¨ de la Historia, sin embargo, Don Siegel es un cineasta con mucho talento y sabe honrarnos con una historia muy interesante a la par que entretenida...y bastante atípica también, porque, ¿quién podría imaginarse a un pistolero renegado y a una monja que no es lo que parece como dúo en un ¨western¨? Así, los muros del viejo cine del Oeste americano son derribados una vez más aunque intente recuperarse, de algún modo, la esencia clásica del género; para esto, Maltz y Siegel se nutren de distintas vertientes.
Por un lado encontramos bastante influencia del estilo mediterráneo de Leone, con Eastwood haciendo, para más inri, el mismo tipo de papel que en aquellas correrías por nuestras tierras almerienses; también se hereda del seco, violento y cínico toque de Peckinpah, y como el cruce de géneros ha sido vital para llevar el cine del Oeste a una etapa de renovación, la aventura y la intriga en la más pura vena de Sturges y Daves también se halla en esta fábula revolucionaria con pedigrí mejicano donde Siegel decide añadir un toque de humor y romance para redondear la cosa. Uno aprecia lo poco que tiene que ver el film con los clásicos ¨westerns¨ reparando en Hogan, a quien no le importa nada excepto él y su oportunidad de ganar dinero y que, además, ¡seduce a una monja! En las antípodas de los aguerridos héroes que poblaban las películas de John Ford.

Otra de las razones por las que el ¨western¨ tuvo dificultades para adaptarse a los vientos cambiantes de los años 60 fue el papel secundario que tradicionalmente habían ocupado las féminas. La impagable y atractiva Shirley MacLaine se revela en contra de ello en un papel duro, descarado y con agallas, queriendo quedar muchas veces (que no quedando) por encima de Eastwood. Lo demás es un reparto correcto, mejicano en su gran mayoría, donde destaca el carismático coronel Beltrán, al que da vida Manuel Fábregas.
Todos ellos a las órdenes de un Siegel muy solvente, que nos regala una buena aventura llena de acción, humor, violencia y un asalto final de lo más espectacular, adornada con la genial fotografía de Gabriel Figueroa y la gran banda sonora del mítico Morricone, otro detalle que aparta a la película del ¨western¨ americano convencional y la acerca todavía más al ¨spaguetti western¨.



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[email protected]

  • 16 Feb 2012

8


Muy buen western del maestro Clint Eastwood. Dura hora y 50 pico pero parece que dura 3 horas. La película en si es muy buena. Dificil de entender. Pero aceptable.



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Críticas: 2


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