Carpenter no “decidió dar un paso diferente y contar con Ennio Morricone“, fueron otros los que lo decidieron (los que pusieron el dinero), ya que para esa película, de presupuesto alto, querían un nombre importante para la música.
Claro, a Carpenter no le gustó nada la idea (él quería hacer la banda sonora), y empezaron los problemas...
Una de las mejores peliculas de mi vida.
100% perfecta
A modo de curiosidad, en LOS ODIOSOS OCHO, la música es muy parecida. ¿Podría ser que Tarantino le diera al italiano una oportunidad para mostrar lo que se había eliminado?
Es que incluso por momentos, la peli parece un remake encubierto!
Yo discrepo con el redactor al denominarla película de culto.
Una peli de culto no tiene por qué ser una buena película.Es una película que en su momento no tuvo repercusión pero con el tiempo,un puñado de gente le va viendo cositas por aquí y por allá y el fandom se va haciendo mas grande.
La cosa nació ya como una obra maestra absoluta que los críticos y el público la rechazaron.No es culpa de la película.Por eso yo no la llamaría película de culto.
Opino que particularmente la banda de sonido en The Thing carece de todo virtuosismo y salvo para los cultores de la película, dudo que otras personas puedan asociar la cinta con la música.
De las películas de Carpenter podría decir que la introducción de Halloween y no creo que haya otra con ese alcance. Es que nunca le ha dado mucha importancia a la banda sonora como otras producciones donde tres acordes ya te trasladan a la película.
Su apuesta siempre ha sido sobre la historia y su particular forma de contarla.
La contratación de Morricone fue un desperdicio de talento incomprensible. Un insulto al trabajo de un compositor de ese calibre.
La historia oculta de “La Cosa”: cuando John Carpenter y Ennio Morricone no terminaron de entenderse
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En 1982, La Cosa llegó a los cines sin saber que, con el tiempo, se convertiría en una de las obras más influyentes del cine de terror. Pero más allá de su atmósfera asfixiante y sus efectos revolucionarios, la película esconde una historia poco conocida: la compleja relación creativa entre su director y el compositor de su banda sonora.
Lo que parecía una colaboración histórica acabó convirtiéndose en un ejemplo de cómo incluso dos grandes nombres pueden no hablar exactamente el mismo idioma creativo.
Un fichaje inesperado para un Carpenter muy personal
Hasta ese momento, John Carpenter era conocido por componer sus propias bandas sonoras, como ya había hecho en títulos como Halloween. Su estilo, basado en sintetizadores y estructuras simples, era una parte esencial de su identidad como director.Sin embargo, para “La Cosa”, decidió dar un paso diferente y contar con Ennio Morricone, uno de los compositores más prestigiosos del cine. La decisión respondía al carácter más ambicioso del proyecto, pero no implicaba renunciar al control creativo.
Desde el inicio, Carpenter tenía claro lo que buscaba: una música fría, minimalista y contenida, muy alejada del estilo más expansivo que caracterizaba a Morricone en muchos de sus trabajos.
Morricone se adapta… pero no del todo
Lejos de imponer su sello sin más, Morricone trató de ajustarse a las indicaciones del director. Compuso varias piezas con un enfoque más sobrio de lo habitual e incluso exploró terrenos cercanos a la electrónica para encajar con el tono que Carpenter quería.Aun así, el compositor también desarrolló material más amplio, con composiciones orquestales y experimentales. En total, entregó una banda sonora mucho más extensa de lo que finalmente se escucharía en la película.
Ese sería el punto de inflexión.
El montaje lo cambió todo
Durante la fase de montaje, Carpenter tomó una decisión clave: utilizar solo una parte del trabajo de Morricone. El resto quedó fuera del corte final o reducido a fragmentos.Además, el propio director, junto a Alan Howarth, incorporó nuevas piezas electrónicas para reforzar el tono que buscaba. El resultado fue una banda sonora híbrida, donde conviven elementos del compositor italiano con el estilo característico de Carpenter.
Este proceso, habitual en el cine, no fue excepcional en sí mismo. Pero sí generó una sensación de desequilibrio: la música final no representaba completamente la visión original de Morricone.
Un malestar discreto, pero real
Con el paso de los años, Ennio Morricone dejó entrever cierta incomodidad con el resultado. No hubo declaraciones explosivas ni polémicas públicas, pero sí comentarios que reflejaban su desconcierto ante el uso final de su trabajo.Algunas fuentes recogen incluso una reflexión significativa del compositor, preguntándose por qué había sido llamado si finalmente el enfoque musical iba a ser tan controlado por el propio director.
No fue un enfrentamiento abierto, pero sí una muestra de que la colaboración no terminó de fluir como se esperaba.
Una banda sonora única… nacida del desacuerdo
Paradójicamente, esa fricción creativa terminó dando lugar a una de las identidades sonoras más reconocibles del cine de terror. El famoso pulso rítmico que recorre la película, casi como un latido constante, encaja a la perfección con la paranoia y el aislamiento que definen la historia.Aunque la banda sonora está firmada por Morricone, muchos espectadores han asociado ese sonido directamente con el estilo de Carpenter, lo que refleja hasta qué punto ambas visiones acabaron mezclándose.
El legado de una colaboración imperfecta
Hoy, “La Cosa” es considerada una obra de culto. Su música, lejos de ser un punto débil, se ha convertido en una de sus señas de identidad.Lo que en su momento fue una colaboración con tensiones creativas ha terminado formando parte del mito de la película. Un recordatorio de que, en el cine, incluso los desencuentros pueden dar lugar a resultados inesperados.
Y quizá ahí está lo más interesante de esta historia: no en el conflicto en sí, sino en cómo dos visiones distintas, sin llegar a encajar del todo, acabaron creando algo irrepetible.
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