La sombra de Englund es demasiado grande como dice Getba...además las copias de ciertas muertes (como la de la cama)...tiene buenos detalles como la historia de Freddy con los niños como responsable de mantenimiento...pero poco más...el careto de Freddy en este remake falla ...no es Freddy....el humor negro y el lenguaje soez y macarra del Freddy original tampoco está. Una pena, pero el rostro del Freddy clásico y la petsonalidad que le dio Robert Englund va a ser muy dificil de imitar
Reportar CitarPues debo decir que a mi este freddy me gusto y los personajes también, ahora bien lo intentar repetir prácticamente el guion original de la primera entrega, con sus diferencias claro esta , creo es lo mas me fallo, aun así me da pena no continuara, se que mucha gente no estará de acuerdo con mi opinión.
Reportar CitarA mí me encanta esta saga y me pasa lo mismo con cada saga que me encanta: siempre hay una película que no soporto para nada de ella. Y esta es esa película en cuestión que no soporto de Freddy Krueger.
Me encanta incluso «La Muerte de Freddy Krueger », a la que muchos consideran mala.
Pero de este remake nunca me gustó, en especial la caracterización que le hicieron al “reemplazo“ del gran Robert England. Y como bien comentan, además de la caracterización, no había carisma, no era una historia que enganchara, ni buenos actores de soporte.
Muchas gracias por el reportaje.
Saludos.
“El remake de Pesadilla en Elm Street no es el desastre absoluto que muchos recuerdan“ ... Bastante acelerada la generalización... porque para mi es el PEOR remake de todos los que se hicieron de clásicos de los 80/90... una pústula infecta que jamás tuvo que haber visto la luz y que se encuentra en el lugar perfecto: El oprobio, la repugnancia y el olvido!
Reportar CitarPues a raiz del articulo me la acabo de ver que la vi en el cine hace 15 años y es verdad que no es tan mala como la recordaba. El problema es el peso de la franquicia.
Tiene cosas positivas, pero lo peor que tiene es un Freddy sin alma, y que copia demasiado la primera entrega como bien dicen varios compis.
Pero fijate que yo la odiaba y ahora me ha parecido hasta entretenida.
Que fallo en el remake?
Esta claro ya teníamos una, la primogénita inigualable la del 2010 no la considero mala, indaga en freddy eso moló, pero estas todo el tiempo comparandola, buen intento a lo mejor dentro de 60 años no estaría mal, tendría que a ver optado por la infancia de freddy y su adolescenciia, supongo que a la peña le importa dos mierdas como se creo el monstruo quieren matanza viscres mutilación antes que ver los principios del monstruo,
El remake es malo, sí. Es una peli de terror hecha con piloto automático, como tantas de finales de los 2000: oscura, solemne, sin pulso y sin ideas claras. Hasta ahí, de acuerdo.
Pero seamos un poco honestos: la franquicia original tampoco es oro puro. La primera es un clásico indiscutible y la tercera funciona muy bien, pero a partir de ahí Freddy se va diluyendo hasta convertirse en una caricatura de sí mismo. Chistes malos, excesos absurdos y una saga que acabó pareciendo más una parodia involuntaria que cine de terror.
El problema del remake no es solo que no entienda a Freddy, es que intenta “rescatarlo” de una franquicia que ya llevaba años sin saber qué hacer con él. Y en ese intento se queda en tierra de nadie: ni gamberra, ni perturbadora, ni divertida.
Así que sí, el remake falla… pero tampoco veníamos de una saga intocable. Freddy no murió en 2010: llevaba tiempo convertido en un chiste antes de eso.
¿Qué falló en el remake de “Pesadilla en Elm Street”?
#0
Hubo un tiempo en el que parecía inevitable: si algo había funcionado en los 80, tenía que rehacerse. Más oscuro. Más serio. Más “adulto”. Y así llegó Pesadilla en Elm Street, el intento de devolver a Freddy Krueger al lugar que, en teoría, nunca debió perder.
La receta parecía clara: quitar el humor, endurecer el tono, apostar por un enfoque más realista… y listo. Pero algo se rompió por el camino. Y no fue solo el guante.
Freddy sin carisma es solo un señor raro con quemaduras
El primer gran problema tiene nombre y apellido: Jackie Earle Haley. Y ojo, no porque sea mal actor. Todo lo contrario. Haley es intenso, incómodo, perturbador. El problema es que Freddy no es solo perturbador.
El Freddy original funcionaba porque mezclaba amenaza y espectáculo. Daba miedo, sí, pero también se divertía. Era cruel, sarcástico, casi juguetón. El remake decide borrar todo eso y convertirlo en una figura seca, sin ironía, sin chispa. Un depredador sin personalidad.
El resultado: Freddy impone… pero no engancha. No se te queda grabado. Y eso, en un icono del terror, es casi un pecado mortal.
El error de tomarse demasiado en serio
El remake confunde oscuridad con profundidad. Todo es gris, todo es triste, todo pesa. Los sueños ya no son espacios creativos donde podía pasar cualquier cosa, sino versiones apagadas de la realidad con algún efecto digital mal disimulado.
Y ahí se pierde la esencia. Pesadilla en Elm Street siempre fue una fantasía macabra, una lógica de pesadilla donde las reglas se rompían. Aquí todo está explicado, subrayado y sobreanalizado. Incluso el propio Freddy.
Cuando explicas demasiado el miedo, deja de ser miedo y se convierte en trámite.
CGI donde antes había imaginación (y látex)
Otro clavo en el ataúd: el abuso del CGI. El Freddy clásico daba miedo porque estaba ahí, ocupaba espacio físico, se movía raro, chirriaba. El remake apuesta por deformaciones digitales, planos imposibles y efectos que hoy ya se ven viejos.
No es solo un problema técnico. Es una cuestión de textura. Las pesadillas del original eran sucias, incómodas, imprevisibles. Las del remake parecen sacadas de un catálogo de efectos visuales de la época.
Más limpio, más caro… y muchísimo menos inquietante.
Personajes que no importan (y eso se nota)
Nancy, Quentin, el grupo de adolescentes… todos cumplen, nadie destaca. Rooney Mara hace lo que puede, pero su personaje está escrito con piloto automático. No hay química, no hay conexión emocional, no hay esa sensación de “quiero que sobrevivas”.
Y sin eso, el slasher pierde fuerza. Porque si no te importan las víctimas, el monstruo tampoco tiene contra quién lucirse.
El giro más polémico: cuando el misterio se volvió incómodo
El remake intenta ser más “valiente” tocando ciertos temas del pasado de Freddy. Sobre el papel, podía funcionar. En la práctica, genera más confusión que tensión. El guion duda, rectifica, se contradice… y al final no se moja del todo.Ni transgresor ni claro. Solo incómodo. Y no en el buen sentido.
¿Por qué no funcionó realmente?
Porque confundió respeto con solemnidad. Porque pensó que para actualizar a Freddy había que despojarlo de todo lo que lo hacía único. Porque quiso hacer un terror serio con un personaje que nació del exceso, la mala leche y el delirio.
No es que el remake no dé miedo. Es que no entiende por qué daba miedo el original.
Freddy volvió… pero ya no era él
El remake de Pesadilla en Elm Street no es el desastre absoluto que muchos recuerdan, pero sí es una oportunidad perdida. Tiene medios, tiene intención y tiene momentos aislados interesantes. Pero carece de alma. De identidad. De esa risa nerviosa que te hacía mirar al techo antes de dormir.Freddy Krueger no necesitaba ser rehabilitado. Necesitaba ser entendido.
Y en ese intento por hacerlo respetable, lo dejaron sin lo más importante: ¡su maldita personalidad, leches!.
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