Clásica historia romántica. La bella y la bestia.
En este caso la bestia es un idiota que pasa más mal que bien su vida escolar mientras que la bella, y es lo extraño de todo este asunto, acaba de llegar del Espacio Exterior. ¿Qué clase de amor surgirá de esta unión?
Pues poco antes de alcanzar una fama notable gracias a “Rozen Maiden“, el dúo de artistas Shibuko Ebara y Banri Sendo, conocidas como Peach-Pit, logra poner a la venta su primer trabajo de larga duración gracias a la editorial Media Works, desde principios de 2.002 hasta 2.005, generando una impresión en el público adolescente, al cual va dirigido, que varía entre el fanatismo pasajero y la indiferencia más absoluta; no hubo término medio con “DearS“. Tal vez ese fuera el motivo de estrenarse una adaptación animada cuando aún estaba en plena publicación de su 5.º volumen: la pura promoción del manga.
Ésta se le encarga a Suzuki Hajime, veterano director de animación acostumbrado a las series “shonen“ de aventuras y fantasía con toques de comedia cuya obra más notable hasta el momento es la saga “Maze“. La premisa de “DearS“, sin embargo, no despierta una reacción de interés, más bien una de sospecha, desde su primer episodio, desde el mismo instante en que de manera fortuita se encuentran los antes mencionados Takeya y la alienígena Ren, siendo él ese típico estudiante cascarrabias con poco éxito en las relaciones y ella ese típico ser no humano que trastocará la vida del anterior al tiempo que aprende sobre el lugar en el que acaba de “aparecer“.
El lugar es una sociedad nipona alternativa en la cual una raza extraterrestre llegada del planeta Thanatos han aprendido a convivir con los humanos. Ebara y Sendo plantean así el lado civilizado y amable de aquellos Oni nacidos del clásico de Rumiko Takahashi “Uruse Yatsura!“, cuya influencia fue más que evidente para las mangakas (en su versión animada, para más inri, participó Hajime como asistente y encargado de los storyboards...); la conquista y el conflicto da paso a la fraternidad y el pacifismo y la pareja de Ataru y Lum, tocada por la depravación, la violencia, la competencia y los celos, se convierte en una relación sumisa de “maestro“ y “esclavo“.
Este detalle aumenta la sensación de “déjà-vu“ pues plagia con todo el descaro a los Hideki y Chii de “Chobits“ y el mismo concepto de servidumbre eterno expuesto de mejor manera por su grupo de creadoras CLAMP. Lo único que hacen las Peach-Pit es aumentar la carga humorística, elevándola al puro absurdo, y con ello el erotismo enfocado al público masculino, tanto que cuesta creer que la obra original haya sido ideada por mujeres; el anime no se distancia casi nada de ésta, aunque se detendrá cuando la historia aún tiene muchos personajes y subtramas que presentar...
En ella Takeya vive el infierno del “harem“ no deseado, es decir, el tener que verse rodeado de mujeres que más que complacerle atentan contra su vida cotidiana; se encargan de ello unos personajes secundarios imaginados para despertar no la simpatía del espectador, sino la rabia asesina. Por supuesto éstos obedecen todos los clichés imaginables del “shojo“, desde la amiga de la infancia y vecina que siempre se mete donde no la llaman (Neneko) hasta la hermana chillona con afición por los golpes (Natsuki) o la profesora pervertida que todos ignoran (Mitsuka), y que en este caso logra traspasar los límites de la incredulidad.
Incredulidad, vergüenza ajena e irritación, más bien, es a lo que llega el humor descerebrado de “DearS“ y sus repetitivas situaciones, que nada mejoran al personarse la protagonista en el instituto de Takeya y ser más tarde admitida como alumna (idea que, sin embargo, luego sería muy copiada en este tipo de historias). Aun así es difícil tomarla como protagonista. Ren está siempre presente, pero la nula relación entre ella y su huésped la relega a una secundaria sin profundidad dramática ni una función fija; esto lo adquiere inesperadamente otra alienígena, Miu (la vanidosa y quejica que tampoco puede faltar).
Gracias a ella y su pasado trágico podemos conocer la amarga naturaleza de esta raza alienígena, cuyos miembros son producidos en cadena como máquinas y sin voluntad propia, ni un auténtico sentido de vivir, salvo el proporcionado por otro, el “sirviente“ del que precisan para ser útiles. De nuevo, igual que en “Chobits“, una evidente alusión al papel de la esposa tradicional en la sociedad japonesa, mientras se lanza una mirada mordaz a su cínica acogida de lo extranjero: es aceptable siempre que resulte complaciente o atractivo (como vemos, las extraterrestres encargadas de relacionarse con los humanos son mujeres jóvenes y físicamente perfectas).
De fondo algo de intriga (tampoco mucha) proporcionada por la cacería que emprenden los altos mandos de los nativos de Thanatos contra Ren, ya que se considera un “modelo defectuoso“, situación idéntica a la vivida en “Chobits“; no obstante Chii gozaba de un protagonismo que jamás se le concede a Ren, quien queda en la trama como querrían los mismos personajes de la serie: como mero artificio, muñeca o monstruo de feria que admirar, bella y complaciente, y su evolución emocional no es tan emotiva como la del robot de coletas rubias. Al menos no lo será en el anime...
Unos cuantos secundarios más esparcidos aquí y allá con ganas de atención que no tendrán terminan de redondear la falta de coherencia de este producto el cual ya es difícil que pocos o nadie recuerden, pese a ser lanzado un videojuego casi al mismo tiempo.
Las Peach-Pit deben agradecer a obras posteriores como “Zombie-Loan“ o la nombrada “Rozen Maiden“, que las ayudaron a ser consideradas algo más que las mediocres plagiadoras de Takahashi y CLAMP...
Mad Warrior
3
Clásica historia romántica. La bella y la bestia.
En este caso la bestia es un idiota que pasa más mal que bien su vida escolar mientras que la bella, y es lo extraño de todo este asunto, acaba de llegar del Espacio Exterior. ¿Qué clase de amor surgirá de esta unión?
Pues poco antes de alcanzar una fama notable gracias a “Rozen Maiden“, el dúo de artistas Shibuko Ebara y Banri Sendo, conocidas como Peach-Pit, logra poner a la venta su primer trabajo de larga duración gracias a la editorial Media Works, desde principios de 2.002 hasta 2.005, generando una impresión en el público adolescente, al cual va dirigido, que varía entre el fanatismo pasajero y la indiferencia más absoluta; no hubo término medio con “DearS“. Tal vez ese fuera el motivo de estrenarse una adaptación animada cuando aún estaba en plena publicación de su 5.º volumen: la pura promoción del manga.
Ésta se le encarga a Suzuki Hajime, veterano director de animación acostumbrado a las series “shonen“ de aventuras y fantasía con toques de comedia cuya obra más notable hasta el momento es la saga “Maze“. La premisa de “DearS“, sin embargo, no despierta una reacción de interés, más bien una de sospecha, desde su primer episodio, desde el mismo instante en que de manera fortuita se encuentran los antes mencionados Takeya y la alienígena Ren, siendo él ese típico estudiante cascarrabias con poco éxito en las relaciones y ella ese típico ser no humano que trastocará la vida del anterior al tiempo que aprende sobre el lugar en el que acaba de “aparecer“.
El lugar es una sociedad nipona alternativa en la cual una raza extraterrestre llegada del planeta Thanatos han aprendido a convivir con los humanos. Ebara y Sendo plantean así el lado civilizado y amable de aquellos Oni nacidos del clásico de Rumiko Takahashi “Uruse Yatsura!“, cuya influencia fue más que evidente para las mangakas (en su versión animada, para más inri, participó Hajime como asistente y encargado de los storyboards...); la conquista y el conflicto da paso a la fraternidad y el pacifismo y la pareja de Ataru y Lum, tocada por la depravación, la violencia, la competencia y los celos, se convierte en una relación sumisa de “maestro“ y “esclavo“.
Este detalle aumenta la sensación de “déjà-vu“ pues plagia con todo el descaro a los Hideki y Chii de “Chobits“ y el mismo concepto de servidumbre eterno expuesto de mejor manera por su grupo de creadoras CLAMP. Lo único que hacen las Peach-Pit es aumentar la carga humorística, elevándola al puro absurdo, y con ello el erotismo enfocado al público masculino, tanto que cuesta creer que la obra original haya sido ideada por mujeres; el anime no se distancia casi nada de ésta, aunque se detendrá cuando la historia aún tiene muchos personajes y subtramas que presentar...
En ella Takeya vive el infierno del “harem“ no deseado, es decir, el tener que verse rodeado de mujeres que más que complacerle atentan contra su vida cotidiana; se encargan de ello unos personajes secundarios imaginados para despertar no la simpatía del espectador, sino la rabia asesina. Por supuesto éstos obedecen todos los clichés imaginables del “shojo“, desde la amiga de la infancia y vecina que siempre se mete donde no la llaman (Neneko) hasta la hermana chillona con afición por los golpes (Natsuki) o la profesora pervertida que todos ignoran (Mitsuka), y que en este caso logra traspasar los límites de la incredulidad.
Incredulidad, vergüenza ajena e irritación, más bien, es a lo que llega el humor descerebrado de “DearS“ y sus repetitivas situaciones, que nada mejoran al personarse la protagonista en el instituto de Takeya y ser más tarde admitida como alumna (idea que, sin embargo, luego sería muy copiada en este tipo de historias). Aun así es difícil tomarla como protagonista. Ren está siempre presente, pero la nula relación entre ella y su huésped la relega a una secundaria sin profundidad dramática ni una función fija; esto lo adquiere inesperadamente otra alienígena, Miu (la vanidosa y quejica que tampoco puede faltar).
Gracias a ella y su pasado trágico podemos conocer la amarga naturaleza de esta raza alienígena, cuyos miembros son producidos en cadena como máquinas y sin voluntad propia, ni un auténtico sentido de vivir, salvo el proporcionado por otro, el “sirviente“ del que precisan para ser útiles. De nuevo, igual que en “Chobits“, una evidente alusión al papel de la esposa tradicional en la sociedad japonesa, mientras se lanza una mirada mordaz a su cínica acogida de lo extranjero: es aceptable siempre que resulte complaciente o atractivo (como vemos, las extraterrestres encargadas de relacionarse con los humanos son mujeres jóvenes y físicamente perfectas).
De fondo algo de intriga (tampoco mucha) proporcionada por la cacería que emprenden los altos mandos de los nativos de Thanatos contra Ren, ya que se considera un “modelo defectuoso“, situación idéntica a la vivida en “Chobits“; no obstante Chii gozaba de un protagonismo que jamás se le concede a Ren, quien queda en la trama como querrían los mismos personajes de la serie: como mero artificio, muñeca o monstruo de feria que admirar, bella y complaciente, y su evolución emocional no es tan emotiva como la del robot de coletas rubias. Al menos no lo será en el anime...
Unos cuantos secundarios más esparcidos aquí y allá con ganas de atención que no tendrán terminan de redondear la falta de coherencia de este producto el cual ya es difícil que pocos o nadie recuerden, pese a ser lanzado un videojuego casi al mismo tiempo.
Las Peach-Pit deben agradecer a obras posteriores como “Zombie-Loan“ o la nombrada “Rozen Maiden“, que las ayudaron a ser consideradas algo más que las mediocres plagiadoras de Takahashi y CLAMP...
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