La novela empieza muy bien. Tiene un gancho cojonudo: un paciente que, sin tocarte, sin hacer nada “visible”, consigue que la gente que lo trata acabe suicidándose.
Y claro, entras de lleno porque quieres saber cómo demonios funciona eso. ¿Es manipulación psicológica? ¿Algo médico que se escapa? ¿Un juego mental muy fino?.
Durante buena parte del libro, tira por ahí. Misterio, tensión, incomodidad… y funciona. Te mantiene con esa sensación de “esto no es normal, pero tiene que haber una explicación”.
El problema es que luego no remata por ese camino.
En vez de cerrar la historia de forma coherente con ese tono psicológico, pega un giro hacia lo fantástico que llega rápido y casi sin cocinar. Y no es tanto que sea fantástico, eso podría haber funcionado, es que se siente precipitado. Como si todo lo que había construido con calma lo resolviera en modo “venga, acabamos ya”.
Al final te queda la sensación de que la idea era buenísima, el arranque también… pero el desenlace no está a la altura. Se desinfla justo cuando debería apretar más.
Vamos que engancha mucho al principio, pero el final juega en otra liga y no termina de convencer. Una decepción la verdad.
Korben
5
La novela empieza muy bien. Tiene un gancho cojonudo: un paciente que, sin tocarte, sin hacer nada “visible”, consigue que la gente que lo trata acabe suicidándose.
Y claro, entras de lleno porque quieres saber cómo demonios funciona eso. ¿Es manipulación psicológica? ¿Algo médico que se escapa? ¿Un juego mental muy fino?.
Durante buena parte del libro, tira por ahí. Misterio, tensión, incomodidad… y funciona. Te mantiene con esa sensación de “esto no es normal, pero tiene que haber una explicación”.
El problema es que luego no remata por ese camino.
En vez de cerrar la historia de forma coherente con ese tono psicológico, pega un giro hacia lo fantástico que llega rápido y casi sin cocinar. Y no es tanto que sea fantástico, eso podría haber funcionado, es que se siente precipitado. Como si todo lo que había construido con calma lo resolviera en modo “venga, acabamos ya”.
Al final te queda la sensación de que la idea era buenísima, el arranque también… pero el desenlace no está a la altura. Se desinfla justo cuando debería apretar más.
Vamos que engancha mucho al principio, pero el final juega en otra liga y no termina de convencer. Una decepción la verdad.
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