Si te mola el rollo RPG, los sistemas de progresión absurdamente detallados, los loot raros y los personajes que sobreviven más por cabezonería que por épica… Carl el Mazmorrero, de Matt Dinniman, es droga dura.
Y ojo, que esto no es un libro suelto: es una saga, y engancha cosa mala. De hecho, el cuarto libro sale en mayo, así que como entres… ya sabes lo que te espera.
La premisa ya entra como una patada en la puerta: la Tierra se va a la mierda en cuestión de minutos y lo que queda se convierte en una especie de mazmorra galáctica retransmitida como reality show. Alienígenas viendo humanos morir como si fuera Twitch, pero con más sangre y menos filtros.
Y en medio de ese caos tienes a Carl.
Carl no es el típico héroe. No es el elegido, no es un genio, no tiene un plan maestro. Es un tío normal que básicamente tira hacia adelante porque la alternativa es morir. Y eso lo hace mucho más interesante que el típico protagonista perfecto. Es cabezón, sarcástico y cada vez más peligroso según avanza la historia.
Luego está Donut.
La gata.
Y aquí es donde el libro ya te deja claro que no va en serio… o sí, pero a su manera. Donut es básicamente una diva con complejo de superioridad, pero también uno de los personajes más carismáticos del libro. La dinámica entre Carl y Donut es medio absurda, medio brillante, y funciona muchísimo mejor de lo que debería.
El sistema de juego es otro de los puntos fuertes. Si has jugado a cualquier RPG, te vas a sentir como en casa: stats, habilidades, objetos con descripciones ridículas… pero todo llevado al extremo. Hay momentos en los que parece que estás leyendo las notas de parche de un juego diseñado por alguien con demasiado tiempo libre y muy mala leche.
Y luego está el humor.
No es humor “ligero”. Es humor negro del que te hace reír y luego pensar “vale, esto es bastante jodido”. El libro no se corta en ser cruel, grotesco o directamente absurdo, pero lo hace con una naturalidad que engancha. Es como si el autor hubiera dicho: “vamos a ver hasta dónde puedo llevar esto sin que la gente deje de leer”… y la respuesta es bastante lejos.
Además, el ritmo es un no parar. No hay apenas relleno. Cada nivel introduce nuevas mecánicas, enemigos más raros y situaciones cada vez más desquiciadas. Y lo mejor es que, dentro del caos, hay cierta lógica interna que hace que todo tenga sentido… más o menos.
Si te gustan los RPG, el humor negro sin filtros y las historias que no tienen ningún problema en ser salvajes, este libro te va a entrar solo. Y cuando te quieras dar cuenta, estarás leyendo el tercero como un enfermo… que es exactamente donde estoy ahora xD
Korben
10
Si te mola el rollo RPG, los sistemas de progresión absurdamente detallados, los loot raros y los personajes que sobreviven más por cabezonería que por épica… Carl el Mazmorrero, de Matt Dinniman, es droga dura.
Y ojo, que esto no es un libro suelto: es una saga, y engancha cosa mala. De hecho, el cuarto libro sale en mayo, así que como entres… ya sabes lo que te espera.
La premisa ya entra como una patada en la puerta: la Tierra se va a la mierda en cuestión de minutos y lo que queda se convierte en una especie de mazmorra galáctica retransmitida como reality show. Alienígenas viendo humanos morir como si fuera Twitch, pero con más sangre y menos filtros.
Y en medio de ese caos tienes a Carl.
Carl no es el típico héroe. No es el elegido, no es un genio, no tiene un plan maestro. Es un tío normal que básicamente tira hacia adelante porque la alternativa es morir. Y eso lo hace mucho más interesante que el típico protagonista perfecto. Es cabezón, sarcástico y cada vez más peligroso según avanza la historia.
Luego está Donut.
La gata.
Y aquí es donde el libro ya te deja claro que no va en serio… o sí, pero a su manera. Donut es básicamente una diva con complejo de superioridad, pero también uno de los personajes más carismáticos del libro. La dinámica entre Carl y Donut es medio absurda, medio brillante, y funciona muchísimo mejor de lo que debería.
El sistema de juego es otro de los puntos fuertes. Si has jugado a cualquier RPG, te vas a sentir como en casa: stats, habilidades, objetos con descripciones ridículas… pero todo llevado al extremo. Hay momentos en los que parece que estás leyendo las notas de parche de un juego diseñado por alguien con demasiado tiempo libre y muy mala leche.
Y luego está el humor.
No es humor “ligero”. Es humor negro del que te hace reír y luego pensar “vale, esto es bastante jodido”. El libro no se corta en ser cruel, grotesco o directamente absurdo, pero lo hace con una naturalidad que engancha. Es como si el autor hubiera dicho: “vamos a ver hasta dónde puedo llevar esto sin que la gente deje de leer”… y la respuesta es bastante lejos.
Además, el ritmo es un no parar. No hay apenas relleno. Cada nivel introduce nuevas mecánicas, enemigos más raros y situaciones cada vez más desquiciadas. Y lo mejor es que, dentro del caos, hay cierta lógica interna que hace que todo tenga sentido… más o menos.
Si te gustan los RPG, el humor negro sin filtros y las historias que no tienen ningún problema en ser salvajes, este libro te va a entrar solo. Y cuando te quieras dar cuenta, estarás leyendo el tercero como un enfermo… que es exactamente donde estoy ahora xD
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